Vida Capital
10 actividades cotidianas que contaminan a la CDMX
Alan Roque
La realidad es que existen actividades que cada individuo puede realizar para cuidar tanto el medio ambiente como su salud y la de los demás.
actividades cotidianas que muy probablemente contaminan a la CDMX

Foto: Eneas de Troya via Wikipedia Commons 

En los últimos días, la Ciudad de México se ha enfrentado con un “estire y afloje” en relación con las contingencias ambientales, Es decir que la presencia del ozono en la zona ronda en los límites de los 192 puntos IMECA, reduciendo considerablemente la calidad del aire.

Frente a esta situación ha surgido una alta incidencia de problemas respiratorios, cardíacos e inclusive una muerte prematura. De hecho un nuevo estudio de la Organización de la Salud Mental –OMS–, alrededor de 7 millones de humanos murieron prematuramente causados por la polución del aire; es decir, una de ocho muertes está relacionada con la contaminación. 

Si bien existen medidas para reducir los niveles de contaminación den la CDMX, tales restricciones para la industria “de competencia federal y local de los sectores cementero, farmacéutico, químico, hidrocarburos y generación de energía eléctrica”, la realidad es que existen actividades que cada individuo puede realizar para cuidar tanto el medio ambiente como su salud y la de los demás. 

Para tener un aire limpio que beneficie a todos los habitantes de la ciudad, existen actividades cotidianas que, sin darnos, fomentan la contaminación en la CDMX –principalmente por el consumo innecesario y excesivo de gas, agua y combustible fósil. A continuación te compartimos algunas acciones cotidianas: 

 

1. Usas los popotes desechables.

2. Utilizas una bolsa de plástico –del súper, mercado, comidas para llevar–. 

3. Mascas chicle. Se trata de un polímero comestible que es capaz de contaminar. 

4. Compras productos en botellas de plástico. En su lugar, opta por materiales ecológicos, o en su lugar cartón. 

5. Utilizas encendedores de plástico. Utiliza en su lugar cerillos. 

6. Estás prefiriendo cubiertos y platos desechables –principalmente de plástico y unicel–. Lleva contigo cubiertos de casa y transporta la comida en recipientes reutilizables. 

7. Compras todos los productos en el supermercado. Todos los productos del supermercado no sólo tienden a tener una envoltura en plástico, también requieren un proceso de transporte que contamina al medio ambiente. Como alternativa, compra en lugares locales, en granel y llevando una bolsa reutilizable. 

6. Sólo se utilizan una vez los contenedores. Dale una segunda vida a los contenedores, como los frascos de cristal, latas de aluminio y empaques de leche. 

7. Utilizas pañales de plástico, toallas sanitarias y tampones. Este tipo de plástico contamina al medio ambiente; sus alternativas puedes ser pañales de tela, copa menstrual, toallas femeninas de tela, etcétera. 

8. Consumes cinco o más veces a la semana productos derivados de animales. ¿Sabías que si se deja de consumir un día a la semana carne, equivale a quitar un auto en circulación durante un mes? 

9. No reusas ni reciclas la ropa. Dale click aquí para cuidar la ropa y el medio ambiente. 

10. Utilizas el automóvil en “horas pico”. Comienza a intercalar el automóvil con la bicicleta, caminata o transporte público; reduce el número de viaje; comparte el automóvil con otras personas; planea los recorridos para combinar rutas, etcétera. 

Algunas leyendas nocturnas del Centro Histórico (parte I)
Viviana Cohen
Un recorrido por esos callejones secretos y silenciosos que están en el corazón de la Ciudad de México.
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Historias escabrosas que han acompañado la vida de la CDMX desde su fundación.

 

El recorrido nocturno  puede empezar en la esquina que forman las calles República de Brasil y República de Nicaragua, dos arterias cerca de la Lagunilla que durante la Colonia estaban casi desoladas debido a que en ese punto terminaba el Centro Histórico y sólo habían unas cuantas casas desperdigadas, caminos vacíos y mucha oscuridad en las noches, lo que hacía este rincón particularmente escabroso.leyendas

En esta esquina inadvertida de la CDMX, hay un muro hecho de tezontle, cuyos colores y texturas destacan en el paisaje. Esta hermosa pared pertenece a la Parroquia de Santa Catarina Mártir, uno de los templos más antiguos de la capital que, aunque fue construido en 1568 conserva íntegra su belleza.leyenda

Cuenta la leyenda que durante la Colonia todas las noches llegaba a esta singular iglesia un cura llamado Gabriel Denia. Según los vecinos del lugar el padre se encerraba largas horas tras los pesados muros del recinto religioso. Las dudas respecto a lo que el clérigo hacía ahí eran muchas y crecieron cuando las personas escuchaban salir de las ventanas del templo una serie de murmullos fantasmagóricos.

Al no poder más con la curiosidad, una noche un hombre indiscreto decidió espiar los pasos del cura. Vio como entraba a la iglesia, se encerraba en el expiatorio, prendía muchas velas y gritaba rezos a la nada. Todo parecía normal, hasta que de pronto las ánimas que presuntamente vivían en templo le contestaron al religioso, y el chismoso fue testigo de cómo aparecieron en escena todos los santos que habitaban los rincones ocultos de la Parroquia de Santa Catarina Mártir para acompañar  al devoto en sus oraciones.leyenda

Unos pasos más adelante de este templo, si uno se interna en la Calle República de Nicaragua podrá encontrarse con otra asombrosa leyenda. Se dice que en ese lugar vivía el famoso padre Lanzas, un clérigo ludópata que una noche fue interceptado por una excéntrica anciana que le pidió apoyo para realizar  la extremaunción a un moribundo que vivía a unas calles.

El padre acudió a auxiliar espiritualmente al hombre. Para encontrar la casa del enfermo, se metió en uno de los desolados callejones que había en la arteria. Pronto, el religioso entró a un cuarto ruinoso, alumbrado sólo por una vela. En el centro de esa habitación estaba tirado sobre un petarte un enfermo terminal. Cuando se dispuso a confesarlo, el convaleciente comenzó a contar los pormenores de su vida y el cura tuvo la impresión que esos relatos eran antiquísimos, el moribundo  hablaba como si hubiera nacido en otro siglo. Sin embargo, el religioso atribuyó los acertijos que vociferaba del enfermo a delirios propios de su padecimiento, entonces le dio los sacramentos y se fue.

Más tarde notó que había olvidado su Biblia, y mandó a un ayudante por ella. Sin embargo, el sirviente no encontró el lugar y esto desconcertó al cura, que al día siguiente fue a buscar el sitio y después de horas de caminata  llegó a la conclusión que ese misterioso callejón de la calle República de Nicaragua no existía o simplemente había desaparecido, nunca lo supo.leyenda

Si uno continúa su caminata por esta calle, se encontrará pronto en la esquina de República de Colombia, ese fue la sórdida arteria que usaron los torturadores para escapar de sus víctimas el día que se abolió la Inquisición en la Nueva España. De acuerdo a los relatos de los que vivían ahí, una noche los  hombres cuyo oficio era atormentar personas se escaparon por las ventanas de las casas y se perdieron entre la gente para que no los encontraran y los mataran. Algunas personas que viven actualmente en esas casonas antiguas aseguran que todavía se escuchan los pasos frenéticos de los inquisidores ¿será?leyenda

Estas son sólo tres de las miles de historias que viven en las calles del Centro Histórico, poco a poco les iremos contando algunas más. Mientras tanto los invitamos a caminar cuando se va el sol por el corazón de la CDMX y tal vez crear sus propias leyendas.

Los paseos por el canal de la Viga
Bernardina de la Garza Arregui
Uno de los lugares preferidos de los capitalinos desde el siglo XVIII, y del que actualmente sólo nos quedan algunas crónicas.
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Antes la Viga era el lugar perfecto para pasar los fines de semana…

 

El canal de la Viga fue un importante medio de comunicación lacustre, por el que pasaron desde tiempos prehispánicos gran parte de los productos que abastecieron a los habitantes de la Ciudad de México.

El canal iniciaba en la Garita de la Viga, una de las ocho que tenía la capital edificada desde 1604, y que era parte del sistema de control de entrada y salida de los productos. A esta famosa garita, que fungía como una aduana, llegaban casi todas las mercancías que abastecían a la ciudad.

Además de su función comercial, la Viga se convirtió en un paseo turístico. Su origen se remonta a la época de la Nueva España, cuando el virrey de Gálvez mandó a trazar en 1785 un paseo a la orilla del canal que entonces conducía las aguas desde Xochimilco. El virrey murió y su proyecto no fue del todo concretado hasta que en 1789 el Conde de Revillagigedo, que había sido nombrado Virrey recientemente, lo terminó.Viga

Desde su inauguración y durante mucho tiempo, el Paseo de la Viga se convirtió en el punto de reunión preferido de los citadinos, en su mayoría de clase media, que acudían a este lugar los fines de semana a pasear y divertirse. A este sitio se podía llegar a pie, en carruaje o caballo. La gente iba a pasar el día, hacer picnics y rentar una trajinera para recorrer el cauce del canal hasta la Garita.viga

Las canoas y trajineras estaban adornadas con amapolas, apios, tules y claveles. Los remeros cantaban y bailaban y en las embarcaciones se servían tamales, moles, atoles, enchiladas y demás antojos mexicanos.viga

Había muchos puestos donde se vendía comida, y además de los paseos en las pequeñas embarcaciones; donde se comía y escuchaba música a placer, se podían alquilar caballos y carruajes que recorrían la vía por tierra. Pero los visitantes que no querían cruzar el paseo ni por tierra ni por agua, podían quedarse sentados en las bancas de piedra que estaban al borde del canal resguardadas por la sombra de los hermosos árboles que recorrían todo el Paseo.viga

Frances Erskine, mejor conocida como Madame Calderón de la Barca en su libro “La vida en México durante una residencia de dos años”, relata que hacia 1840 el paseo se estaba muy de moda.

 “Si llegáis a la Viga cerca de las cinco, cuando todavía la tierra conserva el frescor del riego y los soldados han ocupado sus puestos para cuidar el orden; los coches yendo y viniendo en dos largas hileras que se extienden hasta perderse de vista: los bordes de la calzada con un hervidero de gente plebeya que alegremente os pide que le compréis flores, fruta o dulces; innumerables jinetes con trajes pintorescos, montando briosos caballos, y que pasan por el centro de las dos filas de coches; el canal atestado de canoas, con los indios que cantan y bailan con indolencia, mientras sus embarcaciones se deslizan por el agua; todo esto bajo un cielo azul y sin nubes, con un aire puro y transparente.” (Carta XII).viga

El canal estuvo en actividad hasta principios del siglo XX, cuando comenzó su desaparición en parte debido al aumento de la población que implicó una acelerada ocupación de tierras con fines habitacionales e industriales, así como la necesidad de construir más vías terrestres, lo que afectó a la red de canales al cortar su comunicación.

Actualmente el único testimonio de la existencia del hermoso Paseo de la Viga, además de las crónicas de la época, es la calzada que lleva su nombre.

El amor de Frida y Diego alrededor de la ciudad
Mariana Gaxiola
Los lugares que vieron el fuego entre las miradas de Diego Rivera y Frida Kahlo, dos de los más importantes pintores que México le dio al mundo.
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Un recorrido por los rincones que atestiguaron una de las mejores historias de amor en México…

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Tormentosa, intensa, romántica y dolorosa. Así fue la relación de Diego Rivera y Frida Kahlo, quizás la pareja artística más famosa que la Ciudad de México vio nacer. Resultaba complejo entender por qué una mujer de 22 años se había enamorado perdidamente de un hombre de 43. Pero ella decía: “Diego era tan amable, tan tierno, tan sabio, tan dulce”.

El suyo fue un matrimonio complicado, poco común y lleno de problemas. Entre celos, infidelidades y venganza, la pareja terminó por divorciarse en 1939. Pero la separación duraría poco, pues decidieron volver a casarse un año más tarde, bajo el acuerdo tácito de una relación que poco respondía a la monogamia.

Fue esta ciudad la que fungió como el espectador clave de su poderoso amor. En distintos rincones de la capital se plasman varias de sus obras, pero destacan aquellos sitios que más allá de funcionar como escaparates de sus piezas, son en realidad lugares que fungen como auténticos testigos de su épica historia de amor. A continuación, un recorrido para comprender la relación de Frida y Diego en la Ciudad de México:

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Primer encuentro: Colegio de San Ildefonso
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La primera vez que estos dos cruzaron miradas fue en 1922, dentro de las instalaciones del emblemático Antiguo Colegio de San Ildefonso. Frida tenía solamente 16 años, se encontraba cursando el bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria. En aquel entonces, Rivera se hallaba pintando el mural de La Creación. Aquellas paredes no presenciaron más que un intercambio de palabras. Pero sin duda fue un momento clave para los dos, pues aquí se dieron cuenta de que compartían una pasión especial por el arte.

 

Matrimonio: Casa Azul
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Fue hasta 1928 cuando la pareja fue formalmente presentada por Tina Modotti. Poco tiempo después, Frida le mostraría sus cuadros a Diego, quien instantáneamente pensó que tenía talento. Se casaron al siguiente año, y la casa que vio nacer a Frida fungiría ahora como hogar de la feliz pareja. Aquella edificación coyoacanense fue construida por el padre de Frida, Guillermo Kahlo. Destaca por su hermoso patio central, enmarcado por las famosas habitaciones que constituían la casa. Quien hoy la visita puede empaparse del gusto particular de la pareja artística, por los detalles de arte popular y prehispánico que abundan por sus rincones. Destacan también las prendas tan personales de Frida, los caballetes y los platos de barro con los que recibían para la cena a sus intelectuales invitados.

 

Trabajo: Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo
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En 1931, por encargo de Diego Rivera, Juan O’Gorman diseñó lo que sería la primera estructura funcionalista de toda América Latina. En la colonia San Ángel Inn, se encuentran estas dos casas, que más bien se definían como casas-estudios. Aquí, la pareja llevó a cabo buena parte de su obra, además de que albergaba colecciones personales de artesanías mexicanas y otras piezas prehispánicas, las favoritas del pintor. Diego y Frida, al regresar a México luego de su estancia en Estados Unidos en 1934, vivieron en esta casa. Cabe mencionar, que en 1941, Frida regresa a la Casa Azul después de la muerte de su padre. Sin embargo, Diego permanece ahí hasta 1957. Lo cierto es que en las Casas Gemelas es donde Frida se consolida como pintora, mientras que Diego ahonda en las pinturas de caballete.

Este es el primer hospital veterinario público de la CDMX
MXCity
¿Tienes mascotas? Es tiempo de que conozcas los servicios del Hospital Veterinario de la Ciudad de México…
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Por su tecnología, este hospital veterinario es considerado el mejor de Latinoamérica…

 

En la Ciudad de México habitan alrededor de 1 millón de perros y 800 mil gatos, habitantes de la capital que merecen atención y cuidados. Por esta razón, el año pasado el gobierno de nuestra capital inauguró el primer hospital veterinario público en la Ciudad de México.

Se trata de grandes noticias para todos aquellos que tiene una mascota, pues en esta clínica las esterilizaciones, vacunas y consultas generales son completamente gratuitas. Además, este centro de salud ofrece servicios como hospitalización, estudios radiológicos digitales, cirugías especializadas, terapias de rehabilitación y una unidad de cuidados intensivos.mascota

 

El Hospital Veterinario de la Ciudad de México cuenta con cinco quirófanos y doce consultorios, además de una gran cantidad de especialistas en oftalmología, ortopedia y gastroenterología veterinarias.

Creado para dar atención a perros y gatos, este inmueble público está pensado para ofrecer alrededor de 150 consultas diarias, y con esto fomentar el respeto y cuidado de las mascotas que viven en nuestra gran metrópolis, así como erradicar el abandono y maltrato a perros y gatos. Asimismo, la creación de este hospital veterinario busca disminuir las alarmantes cifras de animales abandonados que luchan por su vida en las calles de la capital.mascotas

Finalmente, este muy necesario centro de salud veterinario ofrece información valiosa para quienes lo visitan: recomendaciones de higiene, nutrición y ejercicio para las mascotas de la Ciudad de México que sin duda merecen una vida feliz.mascotas

 

Hospital Veterinario de la Ciudad de México

Dirección: Genaro Estrada s/n, Parque Recreativo Santa Cruz Mayehualco, Iztapalapa. Ciudad de México.

Horarios: Lunes a viernes de 10:00 a 17:00, y sábados de 10:00 a 15:00 horas.