Arte y Cultura
Gandhi recomienda: cinco libros para entender con el corazón la CDMX
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Un adolescente enamorado, un complot en el Barrio Chino y una casa en la calle Donceles, son sólo algunas de las propuestas literarias de este mes.  
Gandhi

Deja que las palabras de Leñero, Pacheco y Fuentes te hagan descubrir una nueva Ciudad de México.   

 

Como todos los meses, la prestigiosa Librería Gandhi nos ha mandado cinco recomendaciones que son perfectas para empezar el año al lado de muchos libros, buena literatura e historias capaces de transformar nuestro punto de vista de las cosas y hacernos un poco más sabios.

Este mes, se han juntado cinco libros imprescindibles en cualquier biblioteca personal. Obras que reflejan, de distintas maneras, lo magnética y poderosa que es la CDMX. Después de todo siempre es un deleite conocer esta ciudad desde las palabras. Recorrer, por ejemplo, la calle Madero como lo hizo el protagonista de Aura, o caminar por la Colonia del Valle con los pies de ese precoz adolescente de Las batallas del desierto.

Sin duda, leer o releer a: Leñero, a Fuentes o a Pacheco es una oportunidad única para ver con nuevos ojos esta urbe, que a veces es demasiado grande e impersonal. Entonces, los libros enumerados a continuación dan algo más que un buen momento, obsequian al lector la posibilidad de descubrir una nueva y hermosa Ciudad de México.  

 

El complot mongol, Rafael BernalGandhi

Hay muchas cosas que decir acerca de este libro. Podríamos empezar por resaltar que es una de las primeras novelas policiacas que se escribieron en nuestro país, cuyo escenario transcurre en los barrios bajos de la Ciudad México. El complot mongol cuenta la negra historia de un detective llamado Filiberto García, un ex general , que tiene la misión de prevenir, en el Barrio Chino, un complot que atenta contra la paz mundial.

Publicado en 1969, este libro, que huele a comida cantonesa, es perfecto para quienes gustan de las novelas negras y quieren conocer como era esta ciudad en los años sesenta.

 

Aura, Carlos Fuentesgandhi

Felipe Montero es un historiador que, tras ver un anuncio en el periódico, ha tomado un extraño trabajo en el que tendrá que recoger las memorias de un militar que luchó en México y compilarlas en un libro. Para completar esta tarea, el hombre se va a vivir a una casa vieja de la calle Donceles llena de sonidos sin dueño, jardines que no existen y cera de velas eternamente prendidas. En este lugar Felipe conocerá a Consuelo, la viuda del coronel que ama la oscuridad, y a Aura, una mujer de ojos verdes y pelo de negro, cuyo misterio lo atrapará inmediatamente.

Ubicada en la Ciudad de México de los años sesenta, Aura es una novela corta con sólo 62 páginas, considerada por muchos una de las mejores obras, no sólo de su autor, sino de la literatura mexicana.

 

Los albañiles, Vicente Leñerogandhi

Don Jesús, velador de una construcción, ha sido brutalmente asesinado. Los sospechosos son todos los que trabajan en la obra, un edificio de la Cuauhtémoc. En esta novela, cada personaje es víctima de un entorno social terrible, y por eso, a su manera tiene razones para haber cometido el crimen.

Los albañiles ofrece al lector un análisis profundo acerca del pesado proceso de crecimiento que tuvo la Ciudad de México en los años cincuenta. Los protagonistas son un grupo de jóvenes que dejaron atrás el bucólico paisaje campesino, para mudarse a una Ciudad que ofrecía un sueño distinto.

 

Las batallas en el desierto, José Emilio PachecoGandhi

Carlos se ha enamorado una mujer mayor, la mamá de su mejor amigo Jim. Aunque sabe que ese amor, entre erótico y sentimental, es imposible, un día se escapa de la escuela para confesar sus sentimientos. Esta acción desata una respuesta desmesurada departe del entorno del adolescente. De pronto, Jim se convierte en su enemigo, sus maestros lo juzgan y sus padres lo lleven con un cura.

Publicada en el suplemento de un periódico en 1980, Las batallas en el desierto se ha convertido en una de las novelas mexicanas más emblemáticas del Siglo XX.  Quizá por su profundidad a la hora de hablar de la primera pulsión sexual de un niño, o porque nadie escribe mejor a la Ciudad de México que Pacheco.

 

Instrucciones para vivir en México Jorge Ibargüengoitia gandhi

 Esta obra antóloga una colección de artículos que el célebre escritor mexicano publicó en el periódico Excélsior de 1969 a 1986. A través de anécdotas divertidas, que a veces le pasan a él, se exploran las contradicciones e ironías que hay en este país y en sus habitantes. La alta burocracia, la corrupción y demás historias del tedio de vivir en un lugar inestable, son los temas principales de estos ensayos únicos. 

En este libro Ibargüengoitia nos narra los pormenores cotidianos de un lugar del mundo que no es como ninguno, México.

¿Quién provocó la muerte de Moctezuma?
Mariana Gaxiola
Los códices y las crónicas narran historias distintas en cuanto a la muerte del emperador Moctezuma.
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¿Fueron los mexicas o los españoles los que asesinaron al tlatoani?

 

Moctezuma II, el tlatoani que gobernó Tenochtitlán durante 19 años, murió en 1520, año en que se recuerda el bloqueo de los indígenas a los españoles que se escondían en el palacio de Axayácatl. Según diversos códices y crónicas, la causa del deceso del emperador oscila entre dos teorías, o mejor dicho, dos asesinatos.

La primera versión es la de los españoles, quienes aseguran que fueron los mexicas los que, hartos de la guerra, mataron a su gobernante. Por el otro lado, está la versión de cronistas de ascendencia mexica que aseveran que los españoles dieron muerte a Moctezuma para finalmente hacer caer Tenochtitlán.

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Fernando Alvarado Tezozómoc narra en su obra Crónica Mexicáyotl que el “al rey Moctezuma Xocoyotl, hijo de Axayacatzin, lo mataron los españoles”. En un texto más elaborado, Francisco de San Antón Chimalpahin escribe que “en el mes de Tecuilhuitontli, los españoles dieron muerte al Moteuhcmatzin, haciéndolo estrangular y después de eso huyeron aprovechando las sombras de la noche”.

Cabe mencionar, que en el Códice Moctezuma se pueden apreciar imágenes donde aparece el emperador con una soga enrollada en el cuello, mientras se asoma por la azotea del palacio para calmar a la multitud. Esta escena podría avalar lo que los cronistas de linaje mexica cuentan, y tomar por verdad que fueron los españoles quienes asesinaron al tlatoani.moctezuma

No obstante, Hernán Cortés afirma en su Segunda Carta de Relación que Moctezuma pidió salir por la azotea del palacio para hablar con su gente y prometerles que la guerra pronto se acabaría. Cortés le cumplió su petición, pero en cuanto salió de la fortaleza, los indígenas le lanzaron una piedra tan grande que en los siguientes tres días murió.

Por su parte, Bernal Díaz del Castillo replica el relato de la azotea de Moctezuma. Pero este español elabora en cuanto al discurso amoroso que Moctezuma le ofreció a los suyos. En cuanto comenzó a hablar, los mexicas callaron y no tiraron piedras ni flechas. Cuatro indígenas pudieron llegar a donde estaba el tlatoani, y le dijeron que habían nombrado a su pariente Cuitláhuac como señor de Tenochtitlán. Después de esto, el pueblo empezó a tirar piedras, tres de las cuales hirieron a Moctezuma y lo mataron.

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Pese a que existen dos versiones que con fuentes fidedignas narran la muerte de Moctezuma, varios historiadores se han inclinado a la que dice que los españoles fueron los responsables del asesinato. Eduardo Matos Moctezuma, el arqueólogo, propone esto por distintas razones.

La primera es la obra pictórica del códice que confirma el estrangulamiento del emperador. La segunda es el hecho de que, como Bernal Díaz del Castillo narra, el pueblo respetaba al tlatoani y calló cuando salió a dar su esperanzador discurso. Y la tercera es que los mexicas habían decidido nombrar a otro como señor de Tenochtitlán, lo cual convertía a Moctezuma en alguien irrelevante para los españoles. Por este motivo, los conquistadores prefirieron matarlo que conservarlo como presa. Así, la teoría de los cronistas indígenas, aunque más breve, se torna mucho más contundente. Y sugiere que en efecto, los extraños que llegaron en barcos hasta el Valle de México fueron los que acabaron con el emperador más querido de Tenochtitlán.

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Fuente: Eduardo Matos Moctezuma.

Museo de la Ciudad de México: el palacio que alberga arte
Mare Loustaunau
La edificación virreinal se encuentra en el centro, y es un excelente lugar para admirar distintas expresiones de arte.
museo de la ciudad de mexico

Los rincones de este palacio cuentan historias de cuando era la casa de los condes de Santiago de Calimaya.

 

El Museo de la Ciudad de México es un recinto cultural que se ubica en la avenida Pino Suárez, una de las calles más concurridas y emblemáticas del Centro Histórico. Se trata de un inmueble que por su belleza e historia es conocido como palacio. Y es que la historia de esta edificación se remonta a 1527, año en que arribó a la Nueva España el licenciado Juan Gutiérrez Altamirano desde Cuba para asumir el puesto de corregidor de Texcoco.

Años más tarde, el hijo de Juan Gutiérrez Altamirano, llamado Fernando, contrajo matrimonio con una de las nietas del virrey Luis de Velasco. Por este motivo, en 1616, Fernando Altamirano y Velasco recibió el título de conde de Santiago de Calimaya por Felipe III de España.

Por ser una familia noble, los Altamirano Velasco mandaron construir una ostentosa residencia hacia el siglo XVII. Esta es la construcción que hoy se desdobla en el número 30 de Pino Suárez.

museo de la ciudad de mexico

Si bien la arquitectura de este palacio es virreinal, también cuenta con otros detalles que hacen pensar que la casa tuvo remodelaciones a lo largo de los años. El primero es una cabeza de serpiente que se asoma en una de las esquinas del inmueble. Se cree que durante la construcción del palacio, se encontró este vestigio prehispánico y se optó por dejarlo como adorno alusivo.

También cuenta con una capilla y dos patios, aspectos comunes en las llamadas casas señoriales. Algo que destaca del edificio es la fuente en forma de concha y los escudos de armas que enmarcan las arquerías del patio principal. De igual forma, la edificación está adornada con gárgolas.

Algo curioso del palacio es que hay unos perros y figuras que remiten a la cultura oriental. De hecho, se cree que la puerta al museo fue hecha artesanalmente con madera, y que los condes la mandaron pedir de Filipinas. Es por esto que la edificación no es del todo virreinal, sino que fusiona distintos estilos que la hacen única en el Centro Histórico.

museo de la ciudad de mexico

Para finales del siglo XIX, el comercio comenzó a apropiarse de estas cuadras del centro. Y esta zona citadina dejó atrás su aire aristócrata para convertirse en una popular. Por este motivo, los herederos de la casa optaron por rentar los cuartos del palacio para transformarlo en una especie de vecindad.

Ya en el siglo XX, en 1931, el Palacio de los Condes de Santiago de Calimaya fue declarado como Patrimonio Nacional. Y tres décadas más tarde, lo que solía ser el Distrito Federal decretó que el inmueble alojaría el Museo de la Ciudad de México. Para cumplir este cometido, el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez llevó a cabo una remodelación, para que las antiguas habitaciones se volvieran salas de exposición.

La exposición permanente del museo se llama Todo cabe en una cuenca, y narra el desarrollo de la Ciudad de México. Pero se trata de un fantástico lugar que aloja todo tipo de muestras, incluso extranjeras. Desde fotografías icónicas de David Bowie hasta instalaciones de luz han visitado este maravilloso palacio, cuyos muros siguen susurrando las anécdotas de un México virreinal.

museo de la ciudad de mexico

Museo de la Ciudad de México

Dirección: José María Pino Suárez 30, Centro

Horarios: martes a domingo 10 am a 6pm

Teléfono: 55 5522 9936

Alfred Briquet y su fotografía nos muestran el antiguo paisaje mexicano
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Una imprescindible muestra de fotografía en el MUNAL que muestra el paisaje mexicano de finales de siglo XIX y sus transformaciones, Alfred Briquet.
Alfred Briquet

Alfred Briquet y otros fotógrafos franceses en el MUNAL…

 

En el marco del Festival FotoMéxico 2017, el Museo Nacional de Arte presneta la muestra de fotografía Alfred Briquet (1833-1926) que exhibe el trabajo de éste y otros fotógrafos franceses a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, una muestra de las transformaciones que vivió el paisaje mexicano en esta época y la cultura de nuestro país en su proceso hacia la modernización.Alfred Briquet

Esta preciosa muestra, curada por Grégory Leroy, revela los vínculos entre la primera generación de fotografía en México y la Escuela de Barbizón en Francia, para narrar una historia en imágenes del paisaje mexicano y su evolución durante el Porfiriato y la Revolución Mexicana, las décadas en las que nuestro país se reinventó siguiendo la noción de modernidad que imperaba en el mundo occidental de entonces.Alfred Briquet

Alfred Briquet (1833-1926) integra 70 fotografías por Alfred Briquet y algunos de sus contemporáneos y algunos de sus compatriotas como Désiré Charnay, François Aubert, Charles D’Huart, Henry Riffault y Auguste Mérille, entre otros. Muchas de estas imágenes han permanecido sin publicar durante muchos años, por lo que esta exhibición es un oportunidad para acercarnos a imágenes de México prácticamente inéditas.Alfred Briquet

Esta exhibición de fotografía también es un tributo a aquellos artistas, algunos de los primeros fotógrafos, que contribuyeron a crear una imagen arquetípica de México y su cultura, a través de planteamientos estéticos novedosos, que existen como prototipos de lo que posteriormente habría de convertirse en la fotografía documental.

Briquet, por su parte, fue un fotógrafo oficialista del progreso y la modernidad porfirista y su trabajo en México fue reconocido como el principal y más temprano registro de los trabajos de la Compañía Limitada del Ferrocarril Mexicano, empresa que fue una de las responsables de la construcción de muchas de las vías de tren que se realizaron durante el mandato de Porfirio Díaz. Pero su trabajo no se limitó a retratar la modernización del país, también creó originales composiciones fotográficas que incluían la presencia de la naturaleza como puertos, bosques y desiertos. Finalmente, se encargó de retratar, in situ, lo que se conoce como “tipos populares”, personajes representativos de regiones específicas de México, como Veracruz y el Estado de México.Alfred Briquet

Además, esta muestra incluye charlas con expertos en el Porfiriato, sus políticas y la fotografía. Se trata de una exposición imperdible para cualquier interesado en la historia de la fotografía y la historia de nuestro país, específicamente durante estas importantes décadas de nuestra historia.Alfred Briquet

Alfred Briquet (1933-1926)

Lugar: Museo Nacional de Arte. Tacuba # 8, Centro Histórico, Cuauhtémoc.

Fechas: del 24 de octubre de 2017 al 11 de febrero del 2018.

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Fantásticas obras para remembrar a Cristóbal de Villalpando
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Cristóbal de Villalpando, sin duda, es el exponente más reconocido del arte novohispano.
cristobal de villalpando

Villalpando es el representante más importante del barroco mexicano.

 

Pese a que no se conoce con certeza el año de su nacimiento, se estima que Cristóbal de Villalpando nació en 1649 en la Ciudad de México. El artista fue uno de los pintores más importantes de la Nueva España, y es que su vasta obra lo ha constituido como un referente clave cuando de barroco mexicano se trata.

Desde finales del siglo XVII a principios del XVIII, Villalpando realizó sus más afamadas obras pictóricas. Las primeras datan de 1675, en el retablo de Huaquechula, Puebla. Más tarde, en 1681, plasmó su arte en otro retablo, esta ocasión en Azcapotzalco. Un año más tarde visita el centro para ornamentar la sacristía de la Catedral Metropolitana, entre 1684 y 1686.

Por su talento, Villalpando fue nombrado veedor a la orden del virrey, razón por la cual se convirtió en una clase de maestro para los nuevos pintores que ingresaban al gremio. En 1687, el artista visitó Guadalajara para hacer diversas obras para la catedral de la ciudad. Es en 1710 el año en que se fechan las últimas piezas de Cristóbal de Villalpando, para el colegio jesuita de Tepoztlán.

Sin duda la religión es lo más presente en la trayectoria de este artista, uno que de manera acertada replicó el estilo barroco en los diferentes pasajes bíblicos que representaba en sus cuadros. Si bien la mayor parte de sus pinturas se encuentra en México, lo cierto es que Villalpando ha viajado por el mundo en distintas exposiciones de arte novohispano, una corriente poco admirada en la historia artística de nuestro país. Aquí un recorrido por sus cuadros más bellos:

 

La Dolorosa

1680 – 1689

villalpando

Moisés y la serpiente de bronce

1683villalpando

La Iglesia Militante y la Iglesia Triunfante

1685villalpando

El diluvio

1689villalpando

Adán y Eva en el Paraíso

1689villalpando

San Francisco derrota al Anticristo

1691villalpando

San Juan Evangelista y Santa María Jesús de Agreda

1700 – 1711villalpando

Oración en el huerto

Sin fechavillalpando

Triunfo de la Iglesia

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Los cinco señores

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Santa Teresa

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La anunciación

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