Nostalgia Urbana: postales del antiguo barrio de Tacubaya
Mare Loustaunau
La villa de Tacubaya solía ser un pueblo, que a principios del siglo XX pasó a formar parte de la Cuidad de México.
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Imágenes que evocan lo que alguna vez fue el icónico barrio de Tacubaya.

 

Antes de la Conquista, a esta emblemática zona de la CDMX se le conocía como Atlacuihuayan, que según los historiadores, en náhuatl quiere decir “lugar donde se toma el agua”. Como sucedió con otros lugares de la capital tras la llegada de los españoles, el topónimo de aquel barrio se fue transformando hasta el actual “Tacubaya”.

Cabe mencionar que durante la época del virreinato, se consideró nombrar a Tacubaya como la capital, ya que se trataba de un pueblo alto, que difícilmente podría ser inundado por las constantes lluvias.

Acontecimientos como la Guerra de los Pasteles en el siglo XIX le han otorgado una identidad especial al barrio. También destaca por haber sido el lugar idóneo para las residencias de personajes como Manuel Escandón y el Conde de Cortina. Pese a estas características, no fue hasta el siglo XX que Tacubaya pasó a formar parte de la Ciudad de México. Hoy es, sin duda, uno de los barrios más entrañables de la urbe. Aquí un breve recorrido por su pasado…

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Imágenes: La Ciudad de México en el tiempo.

Torre Manacar: transformación inmobiliaria al sur de la ciudad
Habitual Taller de Arquitectura
Diseñada por el renombrado arquitecto mexicano Teodoro González de León, Torre Manacar logra generar una imagen de arquitectura contemporánea.
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Donde solía erigirse el afamado Cine Manacar, se levantará una pirámide cubierta de cristal.

 

En las principales avenidas de la Ciudad de México, el espacio destinado a oficinas siempre ha sido protagónico. Sin embargo vale la pena recalcar el crecimiento en metros cuadrados que se ha generado en Avenida Insurgentes Sur recientemente.   

A partir de ciertas condiciones urbanas como lo es su fácil accesibilidad, esta calle cuenta con un potencial de 261 mil metros cuadrados de construcción, siendo superada solamente por la zona de Polanco con 294 mil. A partir de este potencial, la avenida ha promovido la construcción de diferentes edificios de oficinas y/o de usos mixtos. Gracias a este tipo de incentivos es como nace la idea de crear una nueva torre en una de las esquinas de Insurgentes Sur y Río Mixcoac. Torre Manacar es el proyecto que se está llevando a cabo en donde antiguamente se encontraba el edificio del “Cine Manacar”, uno de los cines más importantes de las últimas décadas.

Inaugurada en 1965, la antigua Torre Manacar contaba con usos de oficinas, restaurante y cine. Fue a partir del cine con lo que el inmueble alcanzó un alto nivel de fama logrando ser uno de los cines más importantes del sur de la ciudad. El antiguo complejo diseñado por los arquitectos Enrique Carral, Víctor Ballardo y Héctor Meza, contaba con un estilo moderno y funcionalista, implementando materiales como el concreto y el cristal.  

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En el terremoto de 1985 la estructura del edificio sufrió varios estragos, generando el deterioro del mismo con el paso de los años. En 1995 fue cuando CINEMEX adoptó las instalaciones del cine, siendo uno de los primeros complejos de esta empresa. En 2010 se iniciaron los trabajos de remodelación del inmueble, sin embargo en febrero del 2013 se tomó la decisión de demolerlo.

A finales del mismo año fue cuando la desarrolladora Pulso Inmobiliario inició con los trabajos de construcción para la nueva Torre Manacar. Diseñada por el renombrado arquitecto mexicano Teodoro González de León (Ciudad de México, México, Mayo 29 de 1916 – Ciudad de México, México, Septiembre 16 de 2016), Torre Manacar logra generar una imagen de arquitectura contemporánea. A partir de un umbral formado por dos prismas inclinados es como la torre adquiere una expresión formal clara. En conjunto, se puede apreciar una pirámide truncada de 29 niveles cubierta de cristal la cual se asemeja a la Torre Virreyes, ubicada en la zona de Lomas de Chapultepec, también proyecto del arquitecto Teodoro González de León.

El proyecto para Torre Manacar incluye un programa arquitectónico mixto, el cual consta de 12 niveles de estacionamiento subterráneo, 5 niveles de centro comercial, 1 nivel de entretenimiento (cine), 1 nivel para gimnasio y 22 niveles de oficinas.  La torre alcanzará una altura máxima de 140m y tendrá 173,706m2 de construcción de los cuales 85,730m2 serán útiles (rentables). Una de las premisas de diseño fue la sustentabilidad, así como la eficiencia energética, siguiendo todos los lineamientos para obtener una certificación LEED (Leadership in Energy and Environmental Design). El diseño estructural estuvo a cargo de la renombrada oficina internacional Arup. La estructura genera una planta libre, que está sostenida a partir de un núcleo central y de un sistema de marcos estructurales en el perímetro del edificio.

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El lobby principal de Torre Manacar tendrá una altura libre de 30m, que disminuirá sobre un plano inclinado. A este mismo espacio se le integrará una plaza pública que contará con un espejo de agua que refleje los elementos verticales que sostendrán la fachada, generando un gesto muy parecido al que se aprecia en el MUAC (Museo Universitario de Arte Contemporáneo) en Ciudad Universitaria, también proyectado por Teodoro González de León. A partir de una idea del arquitecto, se instalará un mural que previamente se encontraba en la antigua Torre Manacar, el cual es una magna obra del muralismo mexicano realizada por el artista Carlos Mérida (Quetzaltenango, Guatemala, 2 de Diciembre de 1891 – Ciudad de México, México, 21 de Diciembre de 1984).

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La terminación de obra para Torre Manacar se tiene pensada para mediados del 2017. Este proyecto sin duda tendrá un impacto en el sur de la ciudad potencializando la zona en conjunto con el proyecto para la nueva Glorieta de Insurgentes la cual también se encontrará en la intersección de esta avenida con Río Mixcoac. Torre Manacar es un claro ejemplo de la tendencia en el presente y hacia el futuro del desarrollo inmobiliario en la Ciudad de México. El arquitecto Teodoro González de León falleció el 16 de septiembre del 2016 en la Ciudad de México, siendo Torre Manacar su último proyecto de arquitectura.

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Imágenes: Pulso Inmobiliario

10 de las efigies más exóticas de la CDMX
Redacción
Las obras de escultores y arquitectos que plasmaron sus sueños, temores y fantasías, creando conceptos sólidos, extraños y extravagantes pero no menos universales, se pueden contemplar en cualquier punto de la CDMX.
esculturas exóticas cdmx

Edificaciones, también, que poseen valor histórico, arqueológico y artístico.

Desde su aparición, el hombre ha construido, imaginado y erigido obras para recordar. El monumento mismo –por su vocablo en latín monumentum, o “recuerdo”– es un ejemplo claro y ciertamente de los más hermosos y representativos de cada sociedad. 

Hoy en día, prácticamente cualquier obra escultórica encontrada en la vía pública puede tener el carácter de monumento, o significar actos históricos de importancia para ciertos núcleos. Edificaciones, también, que poseen valor histórico, arqueológico y artístico. Se destacan las arquitectónicas que están enclavadas en un núcleo urbano o aisladas en un medio rural, convirtiéndose en símbolos del lugar; y las estatuas, como obras escultóricas son elementos constantes en muchas culturas y sociedades, evocando principalmente dioses, personajes y conceptos. La Ciudad de México se ha caracterizado precisamente al ser una metrópoli que ubica cientos de estas obras escultóricas, hasta en sus más pequeños detalles.

Por ejemplo: grandes obras esculpidas en piedra, y erigidas hace miles de años, como es el caso de las pirámides, o inclusive de ciertas piedras talladas de forma bellísima, como la que honraba a Coatlicue, diosa de la Luna. Posterior, las iglesias cristianas con motivos barrocos hermosos; la arquitectura afrancesada que invadió la ciudad alguna tiempo ha dejado hermosas c casonas que hoy podrían considerarse monumento a la época, y cómo olvidar todas estas estatuas y columnas levantadas por toda la ciudad con motivos patriotas. Las esculturas y monumentos son testigos inertes del paso de la historia, dotando de identidad el paisaje y el espacio que ocupan. 

Con el correr del tiempo, esta expresión se ha abierto hacia modelos con ideas cada vez más abstractas. En la CDMX se pueden ubicar muchas, pero quizá las más notables son aquellas precisamente exóticas, surreales, y con un notable sincretismo que a todas luces nos invitan a reflexionar sobre ellas. 

Las obras de escultores y arquitectos que plasmaron sus sueños, temores y fantasías creando conceptos sólidos, extraños, exóticos y hasta cierto punto metafóricos, pero no menos universales, se pueden contemplar en cualquier punto de la CDMX, aquí te mostramos algunas de ellas:

 

El Nahual del Mono

Foto: Picssr

Foto: Picssr

Obra de la artista Leonora Carrington de nacionalidad inglesa, nacionalizada mexicana, fallecida en el 2011. Con influencia surrealista maneja perspectivas humanas con elementos fantásticos, extraña y mitológica escultura la podemos admirar en paseo de la reforma; de cuerpo humanoide sentado con un insecto gigante alado postrado en las manos, una  atípica figura de gran belleza.

 

Ocho Conejo o “el chapulín”

Del autor Federico Silva. Esta pieza ejemplifica el trabajo por el que este mexicano se hizo famoso. Y es que Silva se integró al mundo de la escultura utilizando en sus obras principios cinéticos, por lo que la mayoría de sus obras son geométricas y a su vez abstractas. El Ocho Conejo, o como también le llaman: El Chapulín, fuer erigido con piedra volcánica en los años 80’s, como parte del sendero escultórico de la UNAM.

 

Sacrificios humanos, las representaciones de las deidades 

El Instituto Mexicano del Seguro Social acoge fascinantes piezas escultóricas, en piedra y bronce, cautivadores murales multicolor y grandes vitrales, todas ellas únicas en el mundo. En el Centro Medico Nacional Siglo XXI, encontramos tallada en piedra esta bello monumento.

 

Capilla del pocito

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Ubicado en la falda oriente del popular cerro del Tepeyac, dentro del complejo de la basílica de Guadalupe, fue construido en los años de 1977 a 1791. Diseñado por el arquitecto Francisco Guerrero y Torres. Edificado sobre un pozo de agua, de estilo barroco, cuenta la leyenda que sus aguas eran milagrosas.

 

Cocodrilo

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Ubicada sobre Avenida Paseo de la Reforma, frente a conocido centro comercial, esta pieza surrealista evoca formas obscuras del reptil en forma de barca. Sobre él seis esculturas de reptiles con forma humana observan majestuosamente el bullicio citadinos. La obra es de Leonora Carrington.

 

La Muerte Presente 

Escultura realizada también por el multifacético escultor Federico Silva, en el año de 1988. Se trata de una pieza abstracta, construida a base de concreto armado. La escultura puedes encontrara en el MUAC.

 

Banca Escultura “Ya no hay lugar”

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La podemos encontrar a espaldas de la catedral, en la calle de Guatemala, es una banca con dorsos esculpidos de personajes fantasmales con capuchas, obra también de Carrington.

 

El Animal del Pedregal

Por encargo del arquitecto Luis barragán, el famoso Animal del Pedregal, del escultor Mathias Goeritz,  es una de las primeras obras del autor, y la encuentras en la entrada del fraccionamiento Jardines del Pedregal. Es una figura amorfa de un animal rastrero, el cual no tiene distinción de especie.

 

Museo del Anahuacalli (Casa de la Energía)

Museo Anahuacalli

Monumento artístico situado en el pueblo de San Pablo Tepetlapa en Coyoacán. Es museo poco común, construido con en estilo neo-indigenista. Aparte de contar con salas de exhibición de las culturas azteca y teotihuacana, el hermoso museo de Diego Rivera ofrece su sala aún más enigmática, “la casa de la energía”, construida con piedra volcánica de la misma zona y en forma de teocali.

 

Xochipilli

Foto: wikimexico.com

Ídolo prehispánico esculpido en piedra basáltica de autor desconocido. Fue encontrado en las faldas del volcán Popocatépetl, representa al dios de la música y a la deidad en estado de éxtasis, vestido con un pectoral sobre un brasero con plantas psicotrópicas que eran consideradas sagradas. Se le puede admirar en el Museo Nacional de Antropología e Historia.

 

También en MXCity: 7 monumento extraños y desconocidos en la CDMX

5 maneras en las que Tenochtitlán demostró ser una ciudad utópica
Ana Paula de la Torre Díaz
Su arquitectura, sustentabilidad, agricultura urbana, limpieza, seguridad, aristas en las que Tenochtitlán recuerda la utopía urbana.
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La organización de Tenochtitlán aún hoy sorprende a los especialistas por su inteligente funcionamiento.

 

Una de las cualidades que más nos engrandece como ser humanos es la capacidad de imaginar. Ello nos permite generar ideas, hacer inventos, pero sobre todo, proyectar mundos posibles. Y la máxima histórica de esta cualidad es la generación de utopías: escenarios perfectos donde el ser humano pueda desarrollarse plenamente.

Aunque por definición una utopía es inalcanzable, en la historia existen ejemplos que parecieran aproximársele, y aunque como humanos tendemos a mistificar el pasado, hay casos contundentes donde la comprensión del espacio-naturaleza y urbanización confluyeron para crear ciudades muy bien organizadas, cuyas bondades se asemejan a la utopía urbana.

En México, tenemos como ejemplo de ello a una de las ciudades más admiradas del llamado “Nuevo Mundo”, México-Tenochtitlán.

 

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 De entrada, y para abonarle más a su aura de mito, la ciudad se erigió, precisamente, como resultado de una leyenda para los mexicas (antiguos habitantes de Aztlán, a quienes Huitzilopochtli guiara y les mandara llamarse así, mexicas).

Esta tribu emigró durante 200 años en busca de la señal prometida, un águila posada en un nopal, devorando una serpiente (símbolo fundamental hasta ahora en la identidad nacional).

Además de su misticismo originario, la ciudad se fue construyendo bajo preceptos urbanísticos que aún hoy soprenden a los especialistas.

Hoy presentamos aspectos que hacen pensar en Tenochtitlán como una ciudad utópica, envidiable por múltiples cualidades inteligentes y respetuosas con el entorno que hoy bien habríamos de retomar:

Sustentabilidad

En la ciudad existían macehuales (gente del pueblo) cuya labor estaba orientada a recabar los desechos para su reutilización como fertlizantes naturales, o bien eran colocados en letrinas públicas o privadas. Por su parte, la basura eran reutilizada, quemándola, y así utilizándola como antorchas nocturnas en las calles. Mientras los canales de circulación de las barcas tenían puentes que los cruzaban para permitir el tránsito del peatón, por la noche eran removidos permitiendo el flujo natural, nuevamente, de las aguas del lago.

En la alimentación, la ciudad podía autoproveerse importantemente de comida, ya que, por medio de su efectivo sistema de chinampas, parcelas flotanes en los alrededores del lago donde cultivaban multiples productos, podían cosechar hasta 7 veces por año en cada una de ellas. Para hacerlas se clavaban en el suelo estacas de ahuejote, un tipo de madera que no se pudre bajo el agua; después hacían una especie de tejido de vegetales entre estas estacas, y luego sobre este “tejido” se apisonaba la tierra para sembrar sobre ella. Se trata de uno de los sistemas de agricultura urbana más efectivo de todos los tiempos. tenochtitlan

Arquitectura

Como gran parte de la ciudad fue construida sobre el agua y algunos islotes, las edificiaciones debían estar muy bien cimentadas. Para ello idearon estacas de 5 a 10 metros que actuaban como cimientos, enterradas en tierra firme, la parte descubierta de la estaca era cubierta con una mezcla de tezontle (roca roja de origen volcánico) y cimentante. Así, bajo el principio de flotación, el tezontle le otorgba una base. Mientras los grandes templos fueron construidos de piedra, las casas lo fueron con madera y marga.

Limpieza

Se trata de uno de los aspectos más fascinantes de esta ciudad. Cada día, hasta mil personas se encargaban de barrer las calles y mantener la ciudad limpia. Respecto a la basura, como dijimos antes, era reutilizada para iluminar la ciudad de noche; los desechos también eran recolectados.

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Estructura social

Por medio de los calpullis, 4 barrios principales, Tenochtitlán consiguió funcionar muy bien. Y este funcionamiento en parte se daba porque la ciudad daba a todos una especie de lugar, es decir, todos tenían acceso a distintos beneficios, aunque pagan impuestos. Como ejemplo, cada calpulli tenía su tierra comunal, así, todos podían cultivar, compartían tanto las cosechas como el trabajo, y ello generaba cohesión entre la sociedad. También, cada calpulli contaba con su escuela pública y un tianguis.

 

Seguridad

Como sabemos, los mexicas eran muy rífgidos en el tema de la corrpución. Desde niños fueron educados con duras penas en caso de incurrir en faltas graves (con el uso del humo de los chiles, o bien, pincharlos con espinas de agave). Las penas, sin embargo, eran tan severas tanto para la gente del pueblo (macehuales) como para los nobles y gobernantes, pues ellos debían poner el ejemplo, sin negociación alguna. Por ejemplo, los nobles merecían la pena de muerte si robaban dinero de los impuestos, y el castigo era el mismo para los jueces que aceptaban sobornos. La gente del pueblo tenía prohibidísimo emborracharse, ya que ello solía causar disturbios. Así, su sistema de justicia, severo (pero en todos los niveles), mantenía una sociedad con reglas que permitía la convencia y la armonía cotidiana.

El Museo Archivo de la Fotografía expone dos asombrosas miradas de la capital
Mariana Gaxiola
El Museo Archivo de la Fotografía inauguró exhibiciones donde por un lado se descubren los transeúntes del centro, y por el otro, las obras citadinas más importantes.
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Resulta especialmente sugestivo conocer y apreciar la CDMX a través de la lente de vibrantes fotógrafos.

 

La fotografía es, sin duda, uno de los artes que más despierta la sensibilidad del espectador. Aquellos empedernidos de las dádivas de la vida cotidiana, también llamados fotógrafos, son artífices que verdaderamente gozan y pueden presumir de un ojo distinto al de los demás. Más que imágenes, se encargan de capturar momentos, para que perpetúen y trasciendan entre el público siempre ávido por arte.

Desde luego la ciudad es la musa para muchos fotógrafos, en especial la Ciudad de México, un destino vibrante, ecléctico y delicioso. Por este motivo, el Museo Archivo de la Fotografía ha inaugurado dos exposiciones que reconocen y enaltecen la capital.

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La primera lleva por nombre Callegrafía, y reúne tres décadas de trabajo del fotógrafo estadounidense Keith Dannemiller. La muestra está integrada por 40 imágenes originales en blanco y negro, que retratan a los habitantes de la urbe en diversos escenarios urbanos del Centro Histórico.

Cabe mencionar, que Dannemiller lleva más de 30 años fotografiando el corazón de la capital, y con él, a sus pobladores en los más originales contextos. El mérito del artista es que realmente él no provoca la situación, está siempre serio y atento, y cuando encuentra el momento, dispara.

La mirada de Keith Dannemiller es una mirada con mucho humor a la ciudad. Normalmente recorremos este sitio con prisa y desenfado, pero por suerte llegan estos fotógrafos a mostraron las miles de escenas que día con día acontecen en los rincones del centro. El recorrido fotográfico es prueba de que existen personas no nacidas en México que han decidido reconocer a nuestro país y aportarle su talento y sentimientos.

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Por el otro lado, está también la exhibición de Estamos en obra, la cual integra en un hermoso acervo imágenes en blanco y negro, que han sido extraídas de la colección del Museo Archivo de la Fotografía que narran desde grandes obras públicas hasta celebraciones nacionales.

Se seleccionaron las mejores fotos del acervo propio del recinto, el cual, cabe mencionar, está compuesto por más de 2 millones de negativos que derivan de la Dirección de Comunicación Social de la Jefatura de Gobierno Capitalino.

Algunas imágenes datan de 1903, y reflejan los cambios y el desarrollo por el que la ciudad pasó durante el siglo pasado. El espectador podrá conocer cómo lucía el Jardín del Zócalo en 1905, así como asomarse a las obras de entubamiento del Río Lerma en 1945, la inauguración de los ejes viales en 1979, entre otros hitos para la urbe. No dejes de visitar estos días el Museo Archivo de la Fotografía, para dar un viaje a los aspectos que definen nuestra hermosa ciudad.

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Callegrafía y Estamos en obra

Dirección: Museo Archivo de la Fotografía. República de Guatemala 34, col. Centro.

Fecha: Hasta el 11 de junio.

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