Vida Capital
La guía de aventuras alrededor de la CDMX
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Estas son las señales de Barritas Marinela para encontrar aventura en la ciudad.
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Descubre algunas ideas para salir de la rutina y aventurarse por la ciudad con prácticas extremas.

 

La fortuna de vivir en una ciudad como la Ciudad de México es que aquí hay de todo y para todos. Esta metrópoli satisface hasta los gustos más específicos de quienes la habitan. Y hablando de los deportes y las actividades extremas, la capital no se queda atrás.

Quizás muchos pensarían que es complicado encontrar lugares o espacios para practicar actividades que den paso a la adrenalina. Pero todo lo contrario, alrededor de esta ciudad existen varias opciones para dejar el miedo atrás y aventurarse con nuevas experiencias que rompan con la rutina que suele envolver nuestro día a día. Lo único que hay que hacer es poner en la mira ese objetivo y hacer todo para que suceda.

Se desdoblan por la ciudad distintas actividades de aventura, para todo tipo de personas e intereses. Existen deportes para los que gustan de disfrutar de la naturaleza, así como posibilidades para aquellos que se ven atraídos por los trucos sobre ruedas. No importa si has tenido desde siempre corazón extremo o apenas quieres explorar esta parte de ti. Haz que pase con Barritas Marinela, que nos presenta los mejores lugares para llevar tu cuerpo al máximo:

 

Ciclismo de montaña
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Si bien los viajes en bicicleta ya son bastante divertidos, realizarlos en una montaña se volverá aún más disfrutable. Uno de los mejores lugares es el Ajusco, pues cuenta con diversas rutas con senderos y bajadas increíbles. El viaje más concurrido se llama “Ruta de la Virgen”, y consiste en subir a conocer un altar que está a más de 3000 metros de altura. Es importante mencionar que si llegas temprano, podrás rentar una bicicleta.

Dirección: Parque Ejidal San Nicolás Totolapan. Picacho Ajusco km. 11.

Teléfono: 2078 6981.

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Espacio Escultóricobarritas marinela

Al sur de la ciudad, y como parte del complejo que forma parte de la UNAM, se encuentra este maravilloso paraje. Es un recorrido por esculturas monumentales, coloridas y asombrosas. Lo ideal es armar un día de aventura, que consista en recorrer esta zona de la ciudad, pues también califica como montañismo, solo que uno lleno de arte y cultura.

Dirección: Ciudad Universitaria. Insurgentes Sur, UNAM.

Teléfono: 5622 1524.

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Escalarbarritas marinela

Pocos retos mentales como escalar una pared. De primera instancia, pareciera que se trata de un esfuerzo físico, pero entre más asciendes más dependes del control de tu mente. The Muro es una de las paredes más grandes del país, con 36 metros de altura. Así que si eres de los que adora las alturas y los retos, esta pared es para ti.

Dirección: Eje Central Lázaro Cárdenas 807, col. Portales.

Teléfono: 5532 5481.

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Planetariobarritas marinela

Tras una genial restauración, el Planetario Luis Enrique abre de nuevo sus puertas al público, para posicionarse como el mejor de toda América Latina. Se trata de un lugar que busca difundir el conocimiento del universo de manera ejemplar, con exposiciones, eventos y miradas a través de telescopios. ¿Qué mejor aventura que las estrellas?

Dirección: Nueva Industrial Vallejo.

Teléfono: 5729 6000.

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Slackline
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Pocos lo saben, pero hay grupos citadinos que se dedican a caminar sobre cuerdas flojas. Lo cierto es que se trata de un deporte, sí, pero también es una increíble actividad para poner a prueba tu equilibrio, fuerza y condición. Hay personas que van recorriendo partes de la capital (como los Dinamos) para montar su cuerda entre dos árboles, y si te les unes te enseñarán cómo se hace. Tenochtiline es el nombre de uno de los clubs, checa sus redes para enterarte de las actividades que realizan.

Dirección: Ciudad Universitaria y el Bosque de Chapultepec.

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Biblioteca Vasconcelos
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Las aventuras no siempre tienen que ver con las actividades extremas o deportivas. Lo cierto es que perderse en un laberinto de libros también es una manera de encontrarse. Esto es justo lo que sucede en la Biblioteca Vasconcelos, un lugar repleto de historias que te invitan a voltear hacia arriba para empaparte de diferentes títulos, autores y temáticas.

Dirección: Eje 1 Norte Mosqueta s/n, col. Buenavista.

Teléfono: 9157 2800.

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Gotcha
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Esta práctica no es un simple juego, realmente se trata de una actividad llena de adrenalina y estrategia. Lo ideal es practicarlo en espacios al aire libre, o en terrenos donde los participantes puedan correr, esconderse y planear con total libertad. En Gotcha Osos los instructores te enseñarán a dominar técnicas para volverte todo un experto.

Dirección: Eje Sur esq. Iglesias Calderón, Jardín Balbuena.

Teléfono: 3624 9995.

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Memorias del oscuro Palacio de Lecumberri (FOTOS)
Mare Loustaunau
David Alfaro Siqueiros y Juan Gabriel son algunos de los personajes que pasaron por esta cárcel.
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El Palacio de Lecumberri, durante 76 años, fue la prisión más importante de la Ciudad de México.

 

En 1871, surgió una reforma en el Código Penal que especificaba la creación de una penitenciaría en la capital del país. Es por este motivo que se decidió inaugurar el Palacio de Lecumberri. La construcción se basó en el concepto panóptico de Jeremy Bentham, que consiste en una estructura poligonal con un cuerpo central, donde se erige una torre de vigilancia. Este diseño facilitaba la visión total de la cárcel, desde un punto único y altísimo.

Cabe mencionar, que la construcción de la prisión duró 15 años, y se planeó para albergar 800 hombres, 180 mujeres y 400 menores de edad. Sin embargo, se cree que para 1908, en la cárcel vivían más de 5 mil prisioneros.

Personajes como William Burroughs, José Agustín, Pancho Villa, Álvaro Mutis, José Revueltas, David Alfaro Siqueiros y Juan Gabriel pasaron por el Palacio de Lecumberri, lugar que también era conocido como el Palacio Negro.

Fue clausurado en 1976 por fallas en la administración. La realidad era que había sobrepoblación en las celdas, el sistema de alimentación era sumamente precario y la corrupción se había apoderado de la vigilancia. Para 1982, el lugar dejó su semblante de abandono para convertirse en la sede del Archivo General de la Nación, donde hasta la fecha se resguardan los textos más importantes y antiguos de América. A continuación, un acervo fotográfico que narra la historia de la cárcel más famosa de México.

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Imágenes: La Ciudad de México en el tiempo.

Los relojes más emblemáticos de la ciudad (FOTOS)
Mariana Gaxiola
Hermosos artefactos que además de brindar la hora, son testigos de la cotidianeidad citadina.
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El tiempo también forma parte del paisaje urbano.

 

Desde el inicio de la humanidad, los individuos han sentido la necesidad de medir el tiempo. Los calendarios, por ejemplo, fueron creados por las primeras civilizaciones agrícolas, con el objetivo de discernir entre los periodos de siembra y de cosecha. Pese a que estos indicadores eran de gran ayuda, llegó un punto en el que era imperativo contar con artefactos mucho más precisos.

El primer reloj fue creado por los antiguos egipcios. El también llamado clepsidra era más bien un método, que consistía en llenar un recipiente de agua y hacerle un pequeño orificio en la parte inferior. Así, durante el día, el recipiente se iba vaciando para indicar el paso de las horas.

Esto evolucionó al reloj de sol, hacia el año 1000 a.C. en el Medio Oriente. Este reloj se popularizó en Asia, y era la sombra la que dictaba la hora. También se implementaron cosas como la vela-reloj, desarrollada por los anglosajones. Y en el siglo XIII d.C. se introdujo el reloj de arena.

En 1657 se utilizó el péndulo como regulador, y además, se le agregó el minutero a los relojes mecánicos. A partir de ahí, el tiempo se volvió más exacto y por supuesto, más confiable. Más tarde llegaron los relojes de pulsera. En 1812, la Reina de Nápoles María Carolina de Austria lo mandó hacer para traerlo en su bolsillo. Ya después se pensó en traerlos en las muñecas. Y finalmente se crearon los relojes de cuarzo, tras el fin de la Primera Guerra Mundial.

Actualmente encontramos la hora prácticamente en cualquier aparato. Pero resulta especialmente entrañable voltear a ver uno de manecillas. Esta ciudad cuenta con varios alrededor de sus parajes, y aunque en ocasiones pasen desapercibidos, nos brindan la hora sin falta. Algunos fueron regalos de países amigos y otros son adornos de plazas, sin importar su razón de ser, todos comparten un cometido: medir el tiempo de la capital.

 

Catedral de México

Centro Histórico
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Reloj Chino

Bucarelirelojes

Reloj Musical

Calle de Palmarelojes

Reloj Floral

Parque Hundidorelojes

Reloj Otomano

Plaza de la Ranitarelojes

Museo de Geología

Santa María la Riberarelojes

Basílica de Guadalupe

Villa de Guadaluperelojes

Reloj de Tlalpan

Edificio Delegacionalrelojes

Reloj de Xochimilco

Plaza Centralrelojes

 

Nostalgia Urbana: lo que ha dejado de existir en Eje Central
Mariana Gaxiola
Una de las avenidas más importantes de la capital, que ha visto la llegada y partida de edificaciones plausibles y apabullantes.
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A lo largo de los años, Eje Central ha sido testigo del constante cambio que caracteriza al paisaje de la CDMX.

 

Por su antigüedad e importancia en la capital, el Eje Central se constituye como una avenida con identidad propia, pues se trata de una arteria que recorre distintos barrios emblemáticos, y que además, sus parajes han sido sede de algunas de las edificaciones más icónicas en la historia de la urbe.

El nombre actual que bautiza el largo recorrido es Eje Central Lázaro Cárdenas, pero hubo una época en donde la calle se llamaba San Juan de Letrán, y otra donde la conocían como la calzada Niño Perdido. Ambos topónimos se debían a construcciones de carácter religioso que solían adornar sus espacios laterales.

Torres, plazas, capillas, hoteles, escuelas y hasta palacios han reposado a lo largo de las décadas en Eje Central. Y es que verdaderamente es una calle que ha visto la llegada, y también la partida, de ejemplos maravillosos que no solo permearon la arquitectura citadina, sino también la vida cultural y de entretenimiento de la vida cotidiana.

eje central

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Tal es el caso de la Plaza Garibaldi, que a inicios del siglo XX se le conocía como Plazuela del Jardín. Antes de que el mariachi se apropiara del lugar, este sitio era un punto donde se reunían niños y jóvenes a jugar partidas de básquetbol.

El arte también se dio cita en Eje Central, pues a unas cuadras del epicentro tequilero de la ciudad, se levanta el Teatro Blanquita en la zona que alguna vez vio los espectáculos del afamado Circo Orrin en el siglo XIX. De igual forma, diversos cines optaron por erigirse en la avenida, como el Cine Mariscal y el Cine Isabel. Los filmes de la llamada Época de Oro atraían a los empedernidos del séptimo arte en este tramo de la calle.

Destaca, asimismo, la llegada del Salón París alrededor de 1920, una cantina que se instaló en lo que solía ser la residencia de la mariscala de Castilla, un inmueble de índole colonial. Cabe mencionar, que alrededor de los años 40 se demolió para darle la bienvenida al Edificio Mariscala, uno que respondía al estilo art decó, la corriente arquitectónica que tanto causó furor en la primera mitad del siglo XX en nuestra ciudad.

eje central

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La calle también alberga emblemas como el Palacio de Bellas Artes, el Palacio de Correos, el Banco de México, el edificio La Nacional y la Torre Latinoamericana. Y por supuesto, algunos de los restaurantes con más afluencia en la Ciudad de México. La Churrería El Moro es una tradición familiar que desde hace años se han dado a la tarea de ofrecer ricos churros y café caliente a los transeúntes que pasan por la avenida.

Los monumentos también son vestigios distinguidos de Eje Central, como la fuente de Salto del Agua, que surtía el líquido que se extraía de los manantiales de Chapultepec por un acueducto.

Carretas, tranvías y coches han paseado por esta calle, y es que recorrer el Eje Central es como recorrer la historia de la ciudad, pues el viaje se ve rodeado de rastros del pasado y detalles del presente, que hablan del desarrollo urbano que la capital ha atravesado desde su fundación. Sin duda esta avenida existirá muchos más años, y seguirá siendo la casa de la ecléctica vida que define a los habitantes de la metrópoli.

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Imágenes: La Ciudad de México en el tiempo

De cómo el Popocatépetl podría salvar a la Ciudad de México de su colapso
Mare Loustaunau
Un ingeniero mexicano quiere usar la energía debajo del volcán para evitar que la ciudad colapse por la profusa extracción de agua.
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La Zona Metropolitana se hunde 2.5 cm. al mes…

 

En 1980, un ingeniero industrial egresado del Instituto Politécnico Nacional llamado Manuel Frías les informó a los ingenieros militares del Partido Comunista en la Unión Soviética que su nueva presa hidroeléctrica tenía un error. El mexicano había detectado riesgos de deslaves, pues la obra se encontraba en una zona sísmica. Tras compartir su opinión profesional, el Ministerio de Energía le entregó un reconocimiento por su diagnóstico, uno que salvó vidas y dinero para el bloque soviético.

Actualmente, este ingeniero busca enmendar otro tema hidráulico, ahora en la Ciudad de México. Lo cierto es que la extracción de agua subterránea ha causado, durante los últimos años, que la Zona Metropolitana se hunda 2.5 centímetros al mes. Y Manuel Frías pretende aprovechar el volcán Popocatépetl para salvar a la urbe de su colapso.

Y es que al tratarse de una metrópoli tan grande y poblada, la necesidad de agua resulta enorme. Más de 50,000 litros por segundo se extraen del manto acuífero, y la realidad es que los primeros estragos se han tornado evidentes: cortes en el sistema de agua, socavones en el suelo y grietas alrededor de la ciudad.

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El plan de rescate está compuesto por dos etapas. La primera es la construcción de la Presa Amacuzac – Valle de México. La idea es crear cuatro plantas de bombeo en el Río Chuazingo, con el objetivo de transportar agua a través de un acueducto de 1000 kilómetros. Este proyecto concibe a las constantes lluvias como un beneficio, pues éstas permitirían que la cuenca de la presa se reabastezca periódicamente. De esta manera, ya no se tendría que extraer agua del subsuelo, que por cierto no puede recargarse como una presa.

La segunda parte del plan es el Proyecto Geotérmico Popocatépetl México – Puebla. Manuel Frías asevera que la solución está debajo del volcán, por esto quiere captar el vapor de alta tensión debajo del Popo para transformarlo en electricidad, con la ayuda de tres turbogeneradores que se colocarían a cuatro kilómetros del cráter.

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La alternativa de sistema que propone el ingeniero funciona igual que una planta convencional, solo que la transformación de vapor a energía no necesitaría de hidrocarburos ni emisiones contaminantes.

Para poder conseguir este vapor se tendrían que utilizar pozos direccionales, similares a los de la industria petrolera. Los primeros 100 metros son verticales, luego se vuelven horizontales hasta llegar a los yacimientos de la chimenea del volcán. Manuel Frías explica que es como si se extrajeran hidrocarburos, solo que en este caso la idea es ir por el vapor de agua. Si se llevara a cabo esta iniciativa, la energía eléctrica que se produciría podría abastecer a la mitad de la Ciudad de México.

De igual forma, podrían sustituirse alrededor de 12.4 millones de barriles de crudo, 1,715 millones de metros cúbicos de gas natural y 3.72 toneladas de carbón. Frías y su equipo se encuentran a la espera de una respuesta gubernamental, que de ser positiva, podría posicionar a México como pionero en el tema de energía volcánica, y los problemas de agua y colapso que envuelven a la capital desaparecerían de forma natural e innovadora.

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Fuente: Forbes.