Vida Capital
Secretos ocultos de la Zona Rosa
Viviana Cohen
El “Montmartre mexicano” vio pasear por sus calles a escritores, intelectuales, artistas y personajes míticos de la ciudad.
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Este barrio marcó  la historia de esta gran urbe…

 

Si hay una colonia  de la Ciudad de México tiene un pasado que presumirnos  esa es la Zona Rosa y aunque  este lugar, delimitado por Avenida Chapultepec, Avenida Paseo de la Reforma e Insurgentes, lleva siendo un símbolo de la diversidad varias décadas,  no siempre fue así.

La historia de la Zona Rosa se remonta a finales de 1880, cuando la entonces hacienda De la Teja fue fraccionada y esto dio origen a diferentes colonias de la capital, entre ellas,  la colonia Juárez. En este barrio se establecieron una serie de familias adineradas que buscaban imitar el estilo de vida europeo y construyeron una serie  mansiones y palacetes cuya arquitectura emulaba los inmuebles franceses de la época, construcciones coloniales españolas, y casas góticas que tenían una gran influencia del art noveau y de la belle epoque.rosa

A pesar de su belleza, en los años 50’s y 60’s esta colonia fue transformándose y lo que alguna vez  fue un barrio lleno de mansiones habitadas por familias adineradas, se fue transformando poco a poco en cafés, galerías, restaurantes, boutiques y discotecas  y estos cambios lo fueron posicionando como una de las zonas bohemias, avant garde  y eclécticas de la ciudad

Pronto los capitalinos conocieron el barrio como   “Montmartre mexicano”  y la Zona Rosa vio pasear por sus calles a escritores, intelectuales, artistas y personajes míticos de la ciudad. Se convirtió en el escenario de una serie de cuentos, novelas y poemas, así como en la colonia donde nacían nuevas corrientes artísticas. Esta asombrosa unión con el arte hizo que el barrio se llenara de los más inteligentes, los más creativos y que pronto fuera también el espacio perfecto para que los  jóvenes reivindicaran ahí la liberación sexual.rosa

Hoy en día, la Zona Rosa es una de las principales colinas en la ciudad que alberga en sus calles a la  comunidad LGBTTTI, y esto se debe a que en el año 1974 se inauguró ahí  “El Nueve” la primera discoteca gay en la ciudad de México, lo que la posiciono como la primera zona a donde se podía recurrir para gozar de libertad.rosa

Gracias a lo anterior, recorrer las calles de esta colonia es recorrer la diversidad social y cultural de una ciudad que nunca descansa y la prueba de esto son todas las cosas que nacieron ahí. La Zona Rosa fue el lugar donde Café Tacvba y Maldita Vecindad realizaron sus primeros toquines y fue el barrio en el que Carlos Fuentes  se inspiró para escribir algunos fragmentos de La Región más transparente.

Actualmente esta colonia es el lugar perfecto para bailar, aquí se pueden encontrar todos los géneros musicales del mundo. También es perfecto si se quiere contemplar arte porque en esta zona se encuentra algunas de las mejores  galerías del país. Además las casas y la arquitectura todavía añade al paisaje ese sofisticado toque de pasado que es perfecto para los amantes de las caminatas y los cafés. rosa

En conclusión, la Zona Rosa es un magnífico lugar de contrastes, que desde hace décadas ha sido el punto de encuentro para esas personas que se permiten  ser diferentes. Un oasis cultural en esta gran ciudad.

 

Memorias del oscuro Palacio de Lecumberri (FOTOS)
Mare Loustaunau
David Alfaro Siqueiros y Juan Gabriel son algunos de los personajes que pasaron por esta cárcel.
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El Palacio de Lecumberri, durante 76 años, fue la prisión más importante de la Ciudad de México.

 

En 1871, surgió una reforma en el Código Penal que especificaba la creación de una penitenciaría en la capital del país. Es por este motivo que se decidió inaugurar el Palacio de Lecumberri. La construcción se basó en el concepto panóptico de Jeremy Bentham, que consiste en una estructura poligonal con un cuerpo central, donde se erige una torre de vigilancia. Este diseño facilitaba la visión total de la cárcel, desde un punto único y altísimo.

Cabe mencionar, que la construcción de la prisión duró 15 años, y se planeó para albergar 800 hombres, 180 mujeres y 400 menores de edad. Sin embargo, se cree que para 1908, en la cárcel vivían más de 5 mil prisioneros.

Personajes como William Burroughs, José Agustín, Pancho Villa, Álvaro Mutis, José Revueltas, David Alfaro Siqueiros y Juan Gabriel pasaron por el Palacio de Lecumberri, lugar que también era conocido como el Palacio Negro.

Fue clausurado en 1976 por fallas en la administración. La realidad era que había sobrepoblación en las celdas, el sistema de alimentación era sumamente precario y la corrupción se había apoderado de la vigilancia. Para 1982, el lugar dejó su semblante de abandono para convertirse en la sede del Archivo General de la Nación, donde hasta la fecha se resguardan los textos más importantes y antiguos de América. A continuación, un acervo fotográfico que narra la historia de la cárcel más famosa de México.

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Imágenes: La Ciudad de México en el tiempo.

Los relojes más emblemáticos de la ciudad (FOTOS)
Mariana Gaxiola
Hermosos artefactos que además de brindar la hora, son testigos de la cotidianeidad citadina.
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El tiempo también forma parte del paisaje urbano.

 

Desde el inicio de la humanidad, los individuos han sentido la necesidad de medir el tiempo. Los calendarios, por ejemplo, fueron creados por las primeras civilizaciones agrícolas, con el objetivo de discernir entre los periodos de siembra y de cosecha. Pese a que estos indicadores eran de gran ayuda, llegó un punto en el que era imperativo contar con artefactos mucho más precisos.

El primer reloj fue creado por los antiguos egipcios. El también llamado clepsidra era más bien un método, que consistía en llenar un recipiente de agua y hacerle un pequeño orificio en la parte inferior. Así, durante el día, el recipiente se iba vaciando para indicar el paso de las horas.

Esto evolucionó al reloj de sol, hacia el año 1000 a.C. en el Medio Oriente. Este reloj se popularizó en Asia, y era la sombra la que dictaba la hora. También se implementaron cosas como la vela-reloj, desarrollada por los anglosajones. Y en el siglo XIII d.C. se introdujo el reloj de arena.

En 1657 se utilizó el péndulo como regulador, y además, se le agregó el minutero a los relojes mecánicos. A partir de ahí, el tiempo se volvió más exacto y por supuesto, más confiable. Más tarde llegaron los relojes de pulsera. En 1812, la Reina de Nápoles María Carolina de Austria lo mandó hacer para traerlo en su bolsillo. Ya después se pensó en traerlos en las muñecas. Y finalmente se crearon los relojes de cuarzo, tras el fin de la Primera Guerra Mundial.

Actualmente encontramos la hora prácticamente en cualquier aparato. Pero resulta especialmente entrañable voltear a ver uno de manecillas. Esta ciudad cuenta con varios alrededor de sus parajes, y aunque en ocasiones pasen desapercibidos, nos brindan la hora sin falta. Algunos fueron regalos de países amigos y otros son adornos de plazas, sin importar su razón de ser, todos comparten un cometido: medir el tiempo de la capital.

 

Catedral de México

Centro Histórico
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Reloj Chino

Bucarelirelojes

Reloj Musical

Calle de Palmarelojes

Reloj Floral

Parque Hundidorelojes

Reloj Otomano

Plaza de la Ranitarelojes

Museo de Geología

Santa María la Riberarelojes

Basílica de Guadalupe

Villa de Guadaluperelojes

Reloj de Tlalpan

Edificio Delegacionalrelojes

Reloj de Xochimilco

Plaza Centralrelojes

 

Nostalgia Urbana: lo que ha dejado de existir en Eje Central
Mariana Gaxiola
Una de las avenidas más importantes de la capital, que ha visto la llegada y partida de edificaciones plausibles y apabullantes.
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A lo largo de los años, Eje Central ha sido testigo del constante cambio que caracteriza al paisaje de la CDMX.

 

Por su antigüedad e importancia en la capital, el Eje Central se constituye como una avenida con identidad propia, pues se trata de una arteria que recorre distintos barrios emblemáticos, y que además, sus parajes han sido sede de algunas de las edificaciones más icónicas en la historia de la urbe.

El nombre actual que bautiza el largo recorrido es Eje Central Lázaro Cárdenas, pero hubo una época en donde la calle se llamaba San Juan de Letrán, y otra donde la conocían como la calzada Niño Perdido. Ambos topónimos se debían a construcciones de carácter religioso que solían adornar sus espacios laterales.

Torres, plazas, capillas, hoteles, escuelas y hasta palacios han reposado a lo largo de las décadas en Eje Central. Y es que verdaderamente es una calle que ha visto la llegada, y también la partida, de ejemplos maravillosos que no solo permearon la arquitectura citadina, sino también la vida cultural y de entretenimiento de la vida cotidiana.

eje central

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Tal es el caso de la Plaza Garibaldi, que a inicios del siglo XX se le conocía como Plazuela del Jardín. Antes de que el mariachi se apropiara del lugar, este sitio era un punto donde se reunían niños y jóvenes a jugar partidas de básquetbol.

El arte también se dio cita en Eje Central, pues a unas cuadras del epicentro tequilero de la ciudad, se levanta el Teatro Blanquita en la zona que alguna vez vio los espectáculos del afamado Circo Orrin en el siglo XIX. De igual forma, diversos cines optaron por erigirse en la avenida, como el Cine Mariscal y el Cine Isabel. Los filmes de la llamada Época de Oro atraían a los empedernidos del séptimo arte en este tramo de la calle.

Destaca, asimismo, la llegada del Salón París alrededor de 1920, una cantina que se instaló en lo que solía ser la residencia de la mariscala de Castilla, un inmueble de índole colonial. Cabe mencionar, que alrededor de los años 40 se demolió para darle la bienvenida al Edificio Mariscala, uno que respondía al estilo art decó, la corriente arquitectónica que tanto causó furor en la primera mitad del siglo XX en nuestra ciudad.

eje central

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La calle también alberga emblemas como el Palacio de Bellas Artes, el Palacio de Correos, el Banco de México, el edificio La Nacional y la Torre Latinoamericana. Y por supuesto, algunos de los restaurantes con más afluencia en la Ciudad de México. La Churrería El Moro es una tradición familiar que desde hace años se han dado a la tarea de ofrecer ricos churros y café caliente a los transeúntes que pasan por la avenida.

Los monumentos también son vestigios distinguidos de Eje Central, como la fuente de Salto del Agua, que surtía el líquido que se extraía de los manantiales de Chapultepec por un acueducto.

Carretas, tranvías y coches han paseado por esta calle, y es que recorrer el Eje Central es como recorrer la historia de la ciudad, pues el viaje se ve rodeado de rastros del pasado y detalles del presente, que hablan del desarrollo urbano que la capital ha atravesado desde su fundación. Sin duda esta avenida existirá muchos más años, y seguirá siendo la casa de la ecléctica vida que define a los habitantes de la metrópoli.

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Imágenes: La Ciudad de México en el tiempo

De cómo el Popocatépetl podría salvar a la Ciudad de México de su colapso
Mare Loustaunau
Un ingeniero mexicano quiere usar la energía debajo del volcán para evitar que la ciudad colapse por la profusa extracción de agua.
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La Zona Metropolitana se hunde 2.5 cm. al mes…

 

En 1980, un ingeniero industrial egresado del Instituto Politécnico Nacional llamado Manuel Frías les informó a los ingenieros militares del Partido Comunista en la Unión Soviética que su nueva presa hidroeléctrica tenía un error. El mexicano había detectado riesgos de deslaves, pues la obra se encontraba en una zona sísmica. Tras compartir su opinión profesional, el Ministerio de Energía le entregó un reconocimiento por su diagnóstico, uno que salvó vidas y dinero para el bloque soviético.

Actualmente, este ingeniero busca enmendar otro tema hidráulico, ahora en la Ciudad de México. Lo cierto es que la extracción de agua subterránea ha causado, durante los últimos años, que la Zona Metropolitana se hunda 2.5 centímetros al mes. Y Manuel Frías pretende aprovechar el volcán Popocatépetl para salvar a la urbe de su colapso.

Y es que al tratarse de una metrópoli tan grande y poblada, la necesidad de agua resulta enorme. Más de 50,000 litros por segundo se extraen del manto acuífero, y la realidad es que los primeros estragos se han tornado evidentes: cortes en el sistema de agua, socavones en el suelo y grietas alrededor de la ciudad.

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El plan de rescate está compuesto por dos etapas. La primera es la construcción de la Presa Amacuzac – Valle de México. La idea es crear cuatro plantas de bombeo en el Río Chuazingo, con el objetivo de transportar agua a través de un acueducto de 1000 kilómetros. Este proyecto concibe a las constantes lluvias como un beneficio, pues éstas permitirían que la cuenca de la presa se reabastezca periódicamente. De esta manera, ya no se tendría que extraer agua del subsuelo, que por cierto no puede recargarse como una presa.

La segunda parte del plan es el Proyecto Geotérmico Popocatépetl México – Puebla. Manuel Frías asevera que la solución está debajo del volcán, por esto quiere captar el vapor de alta tensión debajo del Popo para transformarlo en electricidad, con la ayuda de tres turbogeneradores que se colocarían a cuatro kilómetros del cráter.

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La alternativa de sistema que propone el ingeniero funciona igual que una planta convencional, solo que la transformación de vapor a energía no necesitaría de hidrocarburos ni emisiones contaminantes.

Para poder conseguir este vapor se tendrían que utilizar pozos direccionales, similares a los de la industria petrolera. Los primeros 100 metros son verticales, luego se vuelven horizontales hasta llegar a los yacimientos de la chimenea del volcán. Manuel Frías explica que es como si se extrajeran hidrocarburos, solo que en este caso la idea es ir por el vapor de agua. Si se llevara a cabo esta iniciativa, la energía eléctrica que se produciría podría abastecer a la mitad de la Ciudad de México.

De igual forma, podrían sustituirse alrededor de 12.4 millones de barriles de crudo, 1,715 millones de metros cúbicos de gas natural y 3.72 toneladas de carbón. Frías y su equipo se encuentran a la espera de una respuesta gubernamental, que de ser positiva, podría posicionar a México como pionero en el tema de energía volcánica, y los problemas de agua y colapso que envuelven a la capital desaparecerían de forma natural e innovadora.

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Fuente: Forbes.