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Fotos de la naturaleza en la CDMX que te harán creer que es otro lugar del mundo
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La Ciudad de México cuenta con increíbles sitios verdes donde es posible tener momentos de paz, descanso y convivencia con familia y amigos.

Estas fotos muestran que las áreas verdes en la ciudad son necesarias y posibles.

 

Cada año se activan los programas para combatir la contingencia ambiental en la CDMX. Las alertas preventivas son un síntoma de la crisis ambiental de la Ciudad y ni la reducción de vehículos más estricta es suficiente para mitigar la mala calidad del aire. Las personas también tenemos que seguir las medidas como suspender nuestras actividades y el ejercicio al aire libre, así como la suspensión de clases y la suspensión de eventos deportivos o culturales al aire libre.

Sin embargo, la CDMX es un lugar lleno de áreas verdes donde es posible hallar paz y calma. Aunque resulte increíble de creer, este valle cuenta con lugares que son verdaderas joyas naturales. Te dejamos esta galería de fotos de la naturaleza en la CDMX que te harán querer convivir más en ambientes naturales, y cuidar los lugares verdes en los que todavía podemos tener un contacto con nosotros mismos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con fotografías de @camezi y @normalmexicanguy

 

 

25 ideas para pasar un verano espectacular en la CDMX
Viviana Cohen
Te damos una guía completa para que disfrutes la belleza de la Ciudad de México en estas santas vacaciones.
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 Te invitamos a redescubrir la Ciudad de México.

 

En el verano ocurren muchas cosas: los niños salen de vacaciones, hay una lluvia de estrellas , se ponen en el cielo los días más largos del año y sobre todo hay la oportunidad de tomar un descanso de largo aliento necesario. En honor a esto, todos los años miles de capitalinos abandonan masivamente la Ciudad de México y se dirigen a una playa u otro destino turístico que involucre sol y aire puro. 

Sin embargo, quedarse en casa puede ser una de las mejores ideas que se pueden tener, entre otras cosas porque la CDMX tiene  una oferta cultural, gastronómica, arquitectónica e histórica única en el mundo. Aquí se puede hacer de todo: visitar el México prehispánico, comer helados en plazas coloniales, degustar la mejor comida de todos los continentes y hasta pasar un día acompañado de la naturaleza. 

Por eso, ser turistas en nuestra propia ciudad es una estupenda manera de disfrutar las vacaciones y como sabemos que hay muchos planes estupendos y poco tiempo para hacer, hemos diseñado una coqueta lista que incluye los mejores museos, los grandes monumentos y hasta las caminatas necesarias para pasar un verano  encantador y original en la capital más bonita del planeta. ¿Te animas a seguirla toda? 

 

Ir a un taller de verano para aprender a hacer styling de mesa, bouquets y boutonnieres en LOOSE BLUES

 

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Visitar TODAS las salas del magnífico museo de Antropología e Historia

 

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Pasar el día en Bellas Artes

 

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Ir a la calle República Chile y ver  la esquina más hermosa de la CDMX

 

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Subir al Ángel de la Independencia

 

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Visitar el parque de la Conchita en Coyoacán

 

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Comprar flores en el hermoso Mercado de Jamaica

 

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Visitar una biblioteca de la CDMX y pasar el día leyendo

 

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Conocer los secretos culturales de  San Ángel  

 

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Maravillarse con el Jardín Botánico de Chapultepec

 

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Tomar un café dentro del Kiosco Morisco

 

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Vagar por los canales de Xochimilco

 

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Visitar los lugares inadvertidos de la UNAM

 

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Descubrir la historia de Tepito

 

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Entrar al Palacio Postal y ser testigo de uno de los edificios más hermosos de la capital 

 

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Subir al mirador de la Torre Latinoamericana

 

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Explorar las pirámides de Cuicuilco

 

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Decidir si te cae bien Maximiliano en el Castillo de Chapultepec

 

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Organizar un día de campo en el Ajusco

 

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Visitar el museo que está dentro del Monumento a la Revolución

 

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Aprender a cocinar lo mejor de la gastronomía mexicana

 

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Pasar el día entre las casas, galerías y los parques de Polanco

 

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Una caminata amplia por la Roma

 

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Visitar a Siqueiros 

 

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¿Cómo era la Ciudad de México en 1890? (FOTOS)
Viviana Cohen
Antes de que llegara el siglo XX, la capital mexicana iba convirtiéndose lentamente en lo que conocemos ahora.

En 1890 la Ciudad de México estaba haciéndose…

 

El final del siglo XIX encontró a la Ciudad de México en la mitad de una dictadura (buena para los ricos, mala para los pobres, ambigua para la historia). En ese tiempo la capital  se expandía con mucha rapidez. Por un lado, arribaban en barco y carretas una buena cantidad de burgueses europeos y por otro, llegaban a pie campesinos que se refugiaban en la urbe  de la pobreza que había en sus pueblos.

Después de haber sido el escenario de todas las disputas políticas decimonónicas, en 1894 esta metrópoli se encontraba en relativa calma y en pleno desarrollo. Quizá por eso durante esa década se construyeron algunos de los edificios más emblemáticos de la capital;  el hermoso Casino Español (inaugurado en 1903) o la inmensa fábrica de tabacos gracias a la cual nació la Colonia Tabacalera.

 

1890

 

En las década final del siglo XIX, El Paseo de la Reforma se expandió. Quizá lo más importante del momento fue la instalación, en plena avenida, del alumbrado público. Según algunas crónicas cuando llegó la luz, las parejas (con sombrero y vestidos franceses) iban a pasear ahí durante las primeras horas de la noche.

 

1890

 

Mientras tanto, en las ostentosas habitaciones del Castillo de Chapultepec dormían Porfirio Díaz y su esposa Carmen. En algunas publicaciones de chimentos de la época se decía que el primer mandatario se bañaba con leche para que su piel se hiciera más clara. Su clasismo y su rara manía de adoptar el estilo de vida que había en Francia, eran muy escandalosos entre los círculos sociales que lo rodeaban.

 

1890

 

Don Porfirio ocupaba su cargo ininterrumpidamente desde 1884, y quería que México adoptara las máximas del positivismo sociológico: orden y progreso. No obstante, aunque al dictador le interesaba el desarrollo de las artes y las ciencias en su conjunto había demostrado tener una gran indiferencia  por las condiciones laborales del 90% de trabajadores del país. Eso se traducía en que las única parte desarrollada de la República era la Ciudad de México, donde él mismo vivía. 

Y mientras la luz de las velas se cambiaba por la electricidad y las cámaras eran cada vez mas sofisticadas, las señoras burguesas del momento compraban sus piedras preciosas en la elegante joyería La Esmeralda, ubicada en el mismo sitio en el que actualmente está el Museo del Estanquillo. Este ostentoso inmueble, se fundó 1892, y desde sus primeros días  dejó en la ciudad dos huellas profundas: un reloj incrustado en la fachada del recinto, y unas escaleras estilo Art Decó que que impresionaban a los visitantes por su belleza. 

 

1890

 

Y en tanto los aristócratas se entretenían en la ópera, las personas de menos recursos iban por ahí con un gran sombrero y pasaban el tiempo en las cuantiosas pulquerías que había a un costado del Centro Histórico. Los pobres caminaban al lado de los palacios, recién inaugurados de la Juárez, con la cabeza baja, llegan a sus destinos en tranvía y llevaban a sus hijos a los espectáculos callejeros que a veces llegaban a la metrópoli.

 

1890

 

En las calles, la minoría que sabía leer escogía con cuidado los periódicos en los que se informaba. Los que estaban a favor de Díaz leían un semanario llamado El Mundo Ilustrado, y los que estaban en contra del régimen compraban el Monitor Republicano; una publicación retacada de artículos izquierdistas que fue prohibida en 1896.

 

1890

 

Finalmente, en 1894 llegaron de Berlín a la Ciudad de México los primeros organillos. Su sonido se puso de moda gracias a las cuantiosas ferias y circos que se organizaban en los teatros más emblemáticos de la CDMX. De pronto, sin que nadie los llamara, aparecieron en las esquinas cuantiosos músicos, que sin saberlo, estaban inaugurando una tradición que en pleno siglo XXI todavía se escucha. 

A continuación, para el deleite de todos los entusiastas de la historia les dejamos algunas impresionantes  imágenes en blanco y negro que ilustran como era la vida ante de que llegaran todos los cambios de 1900…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1890

 

 

Nostalgia urbana: fotografías llenas de historia y tradición de la colonia Portales
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La colonia Portales cuenta con casas con estilo art decó, pequeñas glorietas y muchos edificios nuevos que muestran la diversidad cultural de estos parajes citadinos.

La colonia Portales es una gran mezcla de barrio histórico con ciudad floreciente.

 

En la alcaldía de Benito Juárez están los restos de que lo alguna vez formaba parte de la hacienda de Portales, perteneciente a Villa Coyoacán y Churubusco. Más tarde, esta zona fue dividida en tres colonias para efectos catastrales: Portales Norte comprende la zona entre las avenidas Emiliano Zapata —eje 7A Sur— y la calzada Santa Cruz, que forma el límite con San Simón Ticumac, y Portales Sur es la sección entre Zapata y Río Churubusco.

Este barrio se caracteriza por conservar todavía pequeños comercios de carácter familiar. Algunas calles hacen referencia a países de Europa y Asia así como Rumania, Bulgaria, Bélgica, Odesa, o las calles de Filipinas y Tokio; mientras que otras calles hacen referencia a algunos lugares renombrados de México, como Altamira, Ajusco o Necaxa.

 

 

Esta hacienda perteneció al general Manuel Sánchez de Tagle, pero en 1888 lo adquirió Francisco Cravioto Gallardo, quien se asoció con Herbert P. Lewis para fraccionar los terrenos de la hacienda y así trazar manzanas, calles y parques. La hacienda permitió colocar a la Portales en el mapa, ya que por los terrenos transitaban mercancías y productos destinados a la venta y consumo de las localidades vecinas, lo que también permitió que la colonia creciera.

Con el tiempo la colonia fue perdiendo su producción ganadera y, con la construcción de nuevas casas y fraccionamientos, inició un proceso de urbanización con la que se construyeron escuelas, clínicas, parques y el mercado que fue fundado en 1957.

 

 

Además de su tradicional mercado, la Portales también alberga un mercado de pulgas y los llamados ayateros, quienes por más de 70 años han vendido antigüedades; de hecho, este mercado fue uno de los más visitados por el cronista de la CDMX, Carlos Monsiváis.

Antes de convertirse en el Parque de los Venados, este parque estaba dedicado a Pancho Villa, del quien se conserva un estatua puesta en los años 80. Fue construido en los años 1952 y 1953, y el nombre fue adoptado por las esculturas de venados que se encuentran dentro del parque, el cual cuenta con andadores que recorren el parque en 18 prados.

 

 

Con el paso del tiempo, y por la acelerada urbanización de la zona, comenzaron la construcción de la línea 2 del Metro que le dio nombre a la estación Portales.

Aquí te dejamos algunas fotografías nostálgicas de este barrio lleno de historia, cultura y tradición.