Arte y Cultura
Las bibliotecas están siendo amenazadas por internet, salvémoslas utilizando sus bellos recintos
Jaen Madrid
Una breve reflexión sobre por qué es mejor leer un libro en biblioteca que en gadget y un recorrido por los mejores archivos de la capital

Siempre me ha gustado leer el prólogo de los libros al final de la lectura esencial. Esto porque independientemente de si la redacción es neutral o no, en este apartado el prologuista alude comentarios majestuosos sobre el autor bajo un juicio estético propio, y esto de cierta manera le da estructura a nuestras primeras impresiones antes de comenzar a indagar la lectura. Es algo parecido a lo que pasa hoy en día cuando leemos reseñas literarias en blogs antes de acudir a la obra: cierta influencia o estado de premeditación se genera en la opinión. Tal vez por practicidad o mera curiosidad ansiosa sea bueno utilizar internet para estos casos, sin embargo, resulta una acción meramente estéril cuando ya no se es capaz de dar el segundo paso, como buscar la lectura en bibliotecas, librerías o si quiera pdf.

finnegans wake

¿Cuántos libros fingiste leer el año pasado? ¿Cuántos no terminaste o en cuáles te quedaste, incluso, en el prólogo? Hay un vórtice de evasivas que impiden tomar un libro y mucho de culpa existe en la costumbre de no fabricarnos, precisamente, esa costumbre de darle un tiempo a la lectura como rito primordial en la vida diaria. Y es uno de los grandes puntos a favor que obtienes sólo cuando visitas una biblioteca:

La costumbre hedonista de dar un paseo por los laberintos de anaqueles que huelen a misterio, en busca de quimeras metafísicas que alimenten no solo a la mente, también al espíritu. Pasear por sus jardines templados o descansar la mente del incendio social entre sus sillones silenciosos. Experiencias como estas no son precisamente las que se engendran cuando lees dentro del mundo virtual, sobre todo porque con un gadget en mano, los agentes de distracción aumentan exponencialmente. No hay duda que a las innovaciones tecnológicas les debemos mucho; el problema viene cuando no somos capaces de controlar la revolución tecnológica y ella nos controla a nosotros.
archivo mxcity BVPor todo ello y más aún, por conservar nuestros bellos recintos públicos que albergan el conocimiento de nuestra nación y poco más, es necesario saber que México posee alrededor de 400 bibliotecas que podemos visitar tan sólo en el Distrito Federal, de las cuales aproximadamente 8 son algunas de las más importantes del país. Ya sea por su vasto material o sencillamente por su arquitectura poco usual, las bibliotecas públicas de la ciudad son un espacio de abstracción que puedes utilizar para fortalecer el hábito de la lectura.

La Biblioteca Nacional de México, verbigracia, es una excelente opción para hacerlo. Su colección de libros data a 1 millón 250 mil volúmenes, el máximo acervo bibliográfico del país. Fundado en 1867 por el entonces presidente Benito Juárez, este imponente espacio ha permanecido vigente tras 80 años de respaldo de la Universidad Nacional Autónoma de México y se ha encargado de preservar y organizar material de la memoria del país, que por sus ejemplares limitados requiere de cuidados exclusivos.

Existe también la Biblioteca de México José Vasconcelos y la Biblioteca Vasconcelos, que son  lugares distintos. La primera está ubicada en la Ciudadela y fue dirigida desde 1946 por el mismo Vasconcelos hasta su muerte. Actualmente cuenta con cinco bibliotecas personales con acervos especializados, una sala especial para personas con discapacidad visual y una hemeroteca.

La segunda es nada menos que la fascinante creación del arquitecto coetáneo Alberto Kalach, una especie de recinto sci-fi construido en medio de un jardín surrealista en Buenavista. Pareciera que esta biblioteca alberga más ejemplares de flora que de libros (60 mil especies, para ser exactos); sin embargo, fue inaugurada hace apenas 9 años, así que aún podemos esperar que se encuentre a la altura de la Ciudadela en un par de décadas.

Biblioteca Central UNAM

Sin duda no podemos olvidar visitar la Biblioteca Central de la Universidad Nacional Autónoma de México, postrada precisamente en las instalaciones de la máxima casa de estudios (CU). Además de ser una linda experiencia recorrer los campos de las facultades, este recinto alberga un acervo de 428 mil volúmenes en la colección general y 70 mil volúmenes en la colección histórica. Y es de esperarse encontrarte con máximas joyas filosóficas y otras fundamentales de la literatura. La arquitectura igualmente es bella y su nacimiento data a 1950.

Pero no sólo la UNAM posee un grandioso catalogo; la Biblioteca Francisco Xavier Clavigero de la Universidad Iberoamericana es también contemplada como una de las más vastas. Posee un acervo de cerca de 700 mil volúmenes, de los cuales 70 mil de ellos son libros antiguos y raros y otros 39 mil, fondos documentales. Estas cifras la posan en la escuela privada como la mejor biblioteca del país, y por si fuera esto poco, la institución cuenta con convenios de préstamo interbibliotecario con universidades nacionales y extranjeras, lo cual permite la consulta en línea de libros de diferentes partes del mundo. Cabe destacar que los recintos de estas universidades abren sus puertas para cualquier persona que no necesariamente esté inscrita en sus respectivas academias.

Un par de bibliotecas más se pueden destacar en el DF: el Archivo General de la Nación: Palacio de Lecumberri, inaugurado por Porfirio Díaz en 1900, o la reciente Biblioteca infantil y juvenil de Mixcoac (BS), ubicada en una antigua casa remodelada y adaptada como un centro de cultura. No está de más  resaltar que todas han tenido que “modernizarse” frente a la invasión tecnológica, por lo que al menos los servicios de consulta en línea y las salas multimedia parecen estar a la vanguardia.

Archivo mx biblioteca en mexicoTomando en cuenta la cantidad de gadgets que ahora existen para la búsqueda de información en la web, comenzar a abandonar las bibliotecas era cuestión de tiempo. Sin embargo, hay un vicio peligroso aún más profundo que el de culpar a la tecnología por ello, y es el de tomar la información virtual con superficialidad. En internet estilamos, más bien, agarrar pellizcos de ideas sin conocer los fundamentos y volverlas una experiencia propia —He aquí la importancia de no olvidarnos de estos sublimes lugares que estimulan la imaginación.

Sin darnos cuenta, hemos dejado de acudir a la biblioteca por el mero vicio banal de conocer en cantidad y no en calidad y cuidado, eso podría considerarse una enfermedad (una de esas innumerables que ha provocado internet).

Descubren una carta de Cristobal Colón que informa el descubrimiento de América
MXCity
«Nosso muyto alto excelente e poderoso principe Rey de Castilla, de Aragón de Seçilia de Granada e nosso muyto amado e preçiado irmano». 1era carta de Cristobal Colón.

La carta es el inicio de grandes sucesos en la historia mundial.

 

Por mandato de los Reyes Católicos Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, Cristobal Colón  había partido del Puerto de Palos dos meses y nueve días antes, llegando a una isla del continente americano, Guanahani, creyendo que había llegado a la India. Este hecho es uno de los momentos fundamentales de la historia universal y representa el encuentro de dos mundos que habían evolucionado independientemente desde el poblamiento de América.

Es sabido que Colón no habría logrado nada sin el apoyo de varios personajes clave de la corte castellana. Y en la negociación final por dicho descubrimiento, Colón exigió que se le concediera el título hereditario de Almirante del Mar Océano, el cargo de virrey y gobernador y el diez por ciento de las ganancias del descubrimiento. Cuando los consejeros de Isabel consideraron que eran condiciones desorbitadas, Colón partió airado a Córdoba, pero la reina lo volvió a llamar y el 17 de abril de 1492 se firmaron las capitulaciones.

 

 

El Tratado Colombino fue un documento suscrito por sus majestades el 17 de abril de 1492 en la localidad de Santa Fe, a las afueras de Granada, y que recoge los acuerdos alcanzados con Cristóbal Colón relativos a la expedición que se planeaba hacia el desconocido occidente. Dicho documento contenía una carta náutica atribuida a Cristóbal Colón: la ruta hacia el nuevo mundo.

Fue en fechas recientes, que el documento más antiguo que informa sobre el regreso de Cristobal Colón tras descubrir América acaba de ser encontrado por el Archivo de la Nobleza, dependiente del ministerio de Cultura, en sus trabajos de tratamiento técnico y digitalización del Archivo de los condes de Villagonzalo.

 

 

 

Está escrita el mismo día que Colón arribó a Lisboa tras su aventura. «Sobre la venyda del almyrante de las Yndias», se lee en el dorso; también es posible leer en portugués en el dorso de la carta fechada el 4 de marzo de 1493 y escrita por Juan II de Portugal a Fernando el Católico en donde se notifica por primera vez la gesta de Colón. «Nuestro muy alto, excelentísimo y poderoso principe Rey de Castilla, de Aragon de Sicilia, de Granada y nuestro muy amado principe hermano»

«El interés de este documento reside, especialmente, en lo temprano de su fecha, ya que podríamos estar ante el primer testimonio del regreso exitoso de Colón tras su aventura oceánica, al margen de sus cartas y diarios. La fortuita llegada a Lisboa del navegante concedía al monarca portugués la primicia del descubrimiento y daba lugar a una batalla diplomática entre la corte castellana y la portuguesa por el control de la expansión atlántica», explican desde el Archivo que también muestra que Juan II de Portugal iba a enviar a uno de sus embajadores, Rui de Sande.

 

 

 

 

En el dorso del documento, en la dirección de la carta, podemos ver el sello de armas del Rey de Portugal, que se conserva excepcionalmente bien, y la mancha de cierre en forma de semicírculo. Según el diario ABC, se tienen la intención de mostrar estas cartas al público en una exposición que tiene el Archivo de la Nobleza sobre la firma del Tratado de Tordesillas que se puede ver en Toledo, España.

Se trata de los primeros documentos concernientes a este viaje tras su salida de Palos de la Frontera el 3 de agosto de 1492. Y es que en este proceso de descripción y tratamiento técnico del Archivo de los condes de Villagonzalo, que es propiedad privada pero que está custodiado por el Archivo de la Nobleza, se encontraron hace unos meses dos cartas oficiales de Juan II de Portugal fechadas el 4 de marzo, de la que hemos hablado, y otra del 25 de mayo de 1493, y que están relacionadas con el Tratado de Tordesillas.

 

 

 

Tambiés se encontró un segundo documento también es una misiva de Juan II de Portugal a Fernando el Católico, fechada a 25 de mayo de 1493, y se trata de un testimonio de cómo el rey portugués aceptaba paralizar la salida de sus carabelas, que se habían empezado a preparar para «descubrir donde Cristóbal Colón».

La carta del monarca constituye el comienzo de las negociaciones que darían lugar al Tratado de Tordesillas, en tanto se iniciaban las conversaciones con el papa Alejandro en torno a las tierras descubiertas. Asimismo, donde se informa sobre el regreso de Cristobal Colón después de descubrir América en el Archivo de la Nobleza, dependiendo del ministerio de Cultura, en sus trabajos de tratamiento técnico y digitalización del Archivo de los condes de Villagonzalo.

 

 

Es un documento excepcional no se conocía aunque estuvo en perfecto estado de conservación, pero ue había pasado desapercibido porque no estaba inventariado. Se ha corroborado que es auténtico y que no existe ninguna copia más. La carta está escrita en portugués antiguo con letra gótica portuguesa.

Aránzazu Lafuente Urién, directora del Archivo Histórico de la Nobleza, explica que “los documentos de Rodrigo Arias Maldonado, en el archivo de los Condes de Villagonzalo, porque él, aparte de ser uno de los fundadores de la familia, fue uno de los consejeros de los Reyes Católicos. Hay que tener en cuenta que antes, en Castilla, no existía ni audiencia ni cancillería. La documentación la custodiaban los cargos de la Corte. No era difícil, por tanto, que estos documentos tan sensibles permanecieran en los archivos familiares y que los heredaran los hijos, que, también en ocasiones, ocupaban los cargos de sus antepasados. Cuando Carlos V y Felipe II deciden crear el archivo de Simancas y recopilar toda la documentación, recogen la mayoría, pero otros, no, porque los herederos eran reacios a darlos, ya que contenían mucha información y eso era poder».

La historia del Kiosco Morisco de Santa María la Ribera
Bernardina de la Garza Arregui
Esta emblemática estructura viajó por muchos lugares hasta llegar a su ubicación actual.

El Kiosco Morisco es una de las construcciones más características de la colonia Santa María la Ribera. Se encuentra localizada en la Alameda del barrio en el cruce de las calles Dr. Atl y Salvador Díaz Mirón.

 

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La historia de este kiosco se remonta al siglo XIX, cuando fue diseñado por el ingeniero José Ramón Ibarrola para ser el Pabellón de México en la Exposición Universal de 1884 en Nueva Orleans. Ese año fue la primera vez que nuestro país participó en una exposición internacional. Desde el inicio de su construcción el ingeniero Ibarrola se enfrentó al problema de no haber en México fundiciones con la capacidad de hacer realidad su sueño de una estructura completamente de hierro. Fue gracias a Andrew Carnegie, dueño de la primera gran acerera de Pittsburgh, que el kiosco cobró vida.

 

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Posteriormente la estructura fue trasladada a Chicago y de ahí a la Feria de San Luis Missouri para participar también como representante de nuestro país.

Al concluir estas dos exposiciones, el pabellón llegó a México y fue instalado en el costado sur de la Alameda Central para ser admirado por primera vez en el país. Mientras estuvo aquí fue la sede de los sorteos de la Lotería Nacional y de varias funciones de cine. Al principio muy pocas personas conocían su origen y se empezaron a divulgar rumores de que había sido regalo de un jeque, o que la estructura venía de China, etc.

 

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Durante las fiestas del centenario, el presidente Porfirio Díaz mandó a erigir en ese mismo lugar el Hemiciclo a Juárez. Así que el kiosco fue trasladado a la alameda del nuevo y elegante barrio de Santa María la Ribera por petición de los colonos y reinaugurado allí el 26 de septiembre de 1910 con una ceremonia oficial y un baile público.

 

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Se llama morisco porque asemeja a la arquitectura islámica con los arcos, las columnas, los detalles en las paredes y la cúpula que resalta la construcción.

En 1972 fue declarado Monumento Artístico de la Nación por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y hoy en día es punto de reunión para todos los habitantes de este hermoso e histórico barrio, así como para cualquier persona que lo quiera visitar; aquí se hacen reuniones vecinales, se organizan clases de baile o simplemente la gente va a pasar un buen rato al aire libre  y contempla el kiosco.

 

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La fascinante similitud de las pirámides de Teotihuacán con otras del mundo
Alba Bellini
Estos videos tomados con un drone exponen una sugerente comparación entre pirámides como las de Teotihuacán, Egipto y Sudán.
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Las pirámides de Teotihuacán han resultado estar asociadas arquitectónicamente a otros basamentos piramidales del mundo.

 

Durante décadas, se ha advertido la estrecha relación de las pirámides que se desdoblan a lo largo del planeta y que han levantado la curiosidad de  investigadores, cuestionándose cómo es que el ser humano, en algún momento de su longeva existencia, decidió erigir pirámides.

Generalmente de carácter triangular o semi triangular, estas construcciones teocráticas han develado cientos de secretos hasta en sus más pequeños detalles. Hay quienes se atreven a afirmar que el conocimiento esencial del mundo se resume a un solo camino; una sola verdad, principio y raíz de la fecundación de todo lo que se conoce.

Frente a esta intrincada y posible hipótesis podríamos acentuar que en efecto, existen muchas semejanzas entre construcciones piramidales como las de Teotihuacán, Chichén Itzá, Prang Sam Yot, Cambodia, Sudán o Egipto, por ejemplo, que hasta la fecha no tienen una explicación solemne sino la probabilidad de que las estirpes humanas hayan aparecido desde un mismo gen, o que sus creencias hubiesen provenido del mismo éter. 

 

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Si embargo, muchos otros han rechazado estas semejanzas, por lo menos físicas. Las pirámides egipcias, por ejemplo, eran construcciones creadas para fungir como tumbas, sin mencionar que su corte es afilado. Por otro lado, encontramos las de México, en Teotihuacán, que fungían como templos y su basamento era más bien plano, pues ahí se encontraba su adoratorio. Pero, si se quiere ver desde otro punto de vista, el metafísico, estas diferencias son más bien semejanzas.

Como bien se ha sabido en los últimos años, la pirámide de la Serpiente Emplumada en Teotihuacán contiene un río de mercurio en su interior, metáfora acaso de un río, o el camino al inframundo. Se han hallado, también cámaras mortuorias en su centro, sin mencionar que los adoratorios en lo más alto de su superficie, de ésta y las demás pirámides, corresponden a deidades como la del Sol, mientras que las egipcias parecieran estar apuntando al sol, y hasta se ha creído que a una constelación.

En este post te compartimos 3 videos cuyos escenarios, alcanzados por un drone, develan notablemente las semejanzas entre unas y otras pirámides, ¿qué te parece?:

 

Pirámides de Sudán

 

    

 

Pirámides de Guiza, Egipto

 

   

 

Pirámides de Teotihuacán, México

 

    

/Fotografía principal: Flickr LWYang / Creative Commons

 

También en MXCity: 7 pirámides ocultas en la Ciudad de México

El Museo Virreinal: un precioso recinto en el corazón del Centro Histórico
MXCity
Los Salones de Virreyes tienen los retratos de los 63 virreyes de la Nueva España, los ornamentos de Manuel Gorozpe y el grandioso estilo Art nouveau.  

El Museo Virreinal o Antiguo Palacio del Ayuntamiento un lugar histórico de nuestra ciudad.

 

El Museo Virreinal es lo que se llamaba Antiguo Palacio del Ayuntamiento. Su construcción fue ordenada por Hernán Cortés a inicios de la reconstrucción de la ciudad en 1522, y Pedro de Arrieta y José Miguel Álvarez fueron los maestros de arquitectura que dirigieron la obra. Se ubica al sur del Zócalo capitalino en el Centro Histórico, que forma parte del Patrimonio de la humanidad desde 1987.

El antiguo edificio del Ayuntamiento estaba en la Plaza Mayor y tenía funciones administrativas y de justicia en la ciudad. Esa arquitectura era necesaria como protección contra los indígenas, quienes tenían prohibido asentarse en la zona. El primer edificio fue construido en seis solares dados por el cabildo en el costado sur de lo que fue el tecpan de Motecuhzoma Xocoyotzin.

 

 

 

El 28 de marzo de 1530 se inició la primera ampliación de las ahora llamadas Casas Nuevas del Consejo, construidas con el estilo medievalizante característico de la primera etapa de la nueva Ciudad de México, recio, sobrio, y como una fortaleza contra posibles insurrecciones. El palacio ocupaba entonces cuatro de los solares que recibió, en el resto se establecieron otras cosas como un granero, la cárcel pública, las carnicerías y los corrales para aves del propio Consejo.

El edificio constaba de una Sala de Acuerdos, una pieza para el escribano, otra de contaduría, una sala para audiencia ordinaria, capilla, sacristía y la cárcel de la ciudad. Poco a poco fueron agregándose otras dependencias: una alhóndiga, casa de moneda, una fundición, la carnicería mayor y las casas que servían de residencia.

 

 

 

El 8 de junio de 1692 durante el Motín de la Ciudad de México, el edificio fue parcialmente quemado por indígenas enfurecidos, que protestaron de dicha forma por la especulación en el precio del maíz. A principios del siglo XVIII el palacio fue reconstruido con el gusto de la época: de la primera austeridad con muros anchos y ventanas pequeñas, pasa al estilo barroco peninsular, con arcos y adornos, y después se le agrega el neoclásico.

Hacia 1821 fue suprimida la venta de carnes en el palacio, por lo que a partir de entonces se establecieron vendimias en el callejón de la Diputación, actual avenida 20 de Noviembre. El gobierno de Porfirio Díaz se distinguió por la construcción de grandes obras, entre ellas muy bellos edificios. Para la celebración del Centenario de la Independencia en 1910, su gobierno emprendió la construcción, remodelación y restauración de muchos edificios públicos, entre ellos el Palacio Municipal.

 

 

 

 

A principios del siglo XX, García Preciat le da otra denominación a estos edificios: Aduana Marítima, Palacio Municipal, y cuerpo de guardia principal, transformando posteriormente en palacio de gobierno. A partir de 1929, se convierte al ex palacio municipal en sede del Departamento del Distrito Federal. En 1934 se le agrega el 4º. Piso. Al llegar al poder, el Gral. Lázaro Cárdenas emprendió la tarea de agregar un nivel más al edificio, al entonces llamado del Departamento del Distrito Federal.

En su interior se pueden apreciar columnas los estilos dórico, jónico y corintio, o su hermoso Salón de Cabildos, escenario de eventos trascendentes y su biblioteca, que ofrece servicio de consulta sobre temas de nuestra ciudad. Los Salones de Virreyes, con los retratos de los 63 virreyes de la Nueva España; es un espacio solemne, ornamentado por Manuel Gorozpe​ al estilo Art nouveau, usado para actos protocolarios.

 

 

 

El espacio fue restaurado como parte de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución. Se encuentra abierto al público y se realizan visitas guiadas, y es usado para realizar ceremonias protocolarias, como la entrega de las Llaves de la Ciudad de México.

Son dos salones que albergaron archivos del cabildo, y que hoy resguardan retratos de los 62 virreyes de la Nueva España, desde Antonio de Mendoza y Pacheco. En este recinto la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo, realiza varias actividades; además de que el edificio es un nuevo recinto cultural que dará testimonio de su historia como sede del primer ayuntamiento de la ciudad en la entonces Nueva España.

 

 

 

 

Los ciudadanos podrán recorrer las diferentes salas, como el Salón de Cabildos, además de admirar las pinturas, fotografías y piezas representativas de la Ciudad de México. En su interior alberga patrimonio histórico como el Salón de Cabildos y el Centro de Documentación Francisco Gamoneda.

 

 

 

 

Museo Virreinal

Dónde: Plaza de la Constitución No. 2, Centro Histórico, Alcaldía Cuauhtémoc.

Cuándo: lunes a viernes de 9:00 a 17:00, sábados y domingos de 10:00 a 19:00.

Entrada libre