Arte y Cultura
Parménides García Saldaña, un psiconauta citadino en onda
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La figura rebelde del beatnik mexicano fue esclarecida en los años 60 por José Agustín y Parmenides García Saldaña, este último agregándole un factor decisivo a la historia de la libertad mexicana: La música.

Hay mucha especulación alrededor de la figura de Parménides Garcia Saldaña, rebelde de la contracultura mexicana llamada “literatura de onda” en los años 60. Parménides era un anarquista ascético iluminado por el incendio social y las supersticiones en demasía de un país que para entonces se encontraba en  una especie de criogenización de la  libertad de expresión.

Un personaje como cualquier otro en la literatura americana de los beatniks, salvo que su atmósfera resultó aún más decadente a la de aquellos. Para muchos sus textos experimentales resultaban ser un estanque de ideas contrarias a las buenas costumbres de la ciudad, términos de la juventud mal hablados en las calles que destruía los esquemas literarios conocidos al menos en México. Un tipo con los tornillos flojos por su obsesiva ingesta de alcohol y drogas, quizás.

Poco de todo esto aunado a una ciudad que estaba justo en medio del salto a la “modernidad” de la globalización, fue precisamente el detonante que lo llevo al abismo de su locura.

Like A Rolling Stone

En la sintonía de novedosos sonidos que literalmente estaban volando las mentes de la juventud mexicana precoz (blues y rock n’ roll, principalmente), miles de migrantes de provincia comenzaron a asentarse en la capital del “sueño moderno”, una nueva realidad a la que terminaron por sumarse, arrastrados por las condiciones de necesidad en las que se veían obligados a formar parte de algo, lo que fuese.

No había un líder literario para los jóvenes, nadie se levantaba y asumía la responsabilidad de gritar una verdad con versos sublimes, como pasaba entonces con los beatniks en Norteamérica (aunque muy poco se sabía de ellos en la urbe mexicana). Y con el efecto imán que parecía tener la capital llegaría entonces el vocero de tal generación: Parménides, desde Orizaba, Veracruz.

The Rolling Stones (específicamente entre los años 1965 y 1967) fueron la premisa central para comprender al escritor; verbigracia, se pueden visualizar epígrafes con los títulos de canciones de la banda en la obra: El Rey Criollo. La influencia de la música “psicodélica” -específicamente de esta banda-, reina el trasfondo del escenario en su obra autobiográfica Pasto Verde, algunas veces como puntos clave de referencia que nos sirven como pequeños análisis importantes en el entendimiento de su carácter cuando escribió esta novela. En la Ruta de la Onda, uno de sus ensayos-manifiestos sobre la contracultura mexicana nos habla de un evento decisivo que dictó los ideales de la década de los 60, coronando por supuesto, a la banda emblema, The Rolling Stones como vórtice cataclísmico y desbordante de ideas. Parménides fue de los primeros periodistas musicales en México, e incluso se le acuña el termino hoyo funky, lugar donde se escuchaba rock y refugio de los inadaptados con tendencias psicodélicas.

Claro está que su especie de “literatura alternativa” que ofrecía a los jóvenes de la época llamaba la atención por su sentido radical, grotesco y para algunos, hasta vulgar, aunque totalmente auténtico. Era la época justa para decirlo, la época idónea para escribirlo e inmortalizarlo.

Parmenides-Jaen MddGarcía Saldaña creció en la colonia Narvarte en un núcleo familiar con una visión coercitiva sobre cómo debía llevar su vida, puesto que gozaba de una posición económica solvente de la que debía responsabilizarse algún día. Estudió Economía y no pasó mucho tiempo para que su inquietud real abrasiva le desprendiera de ese mundo cúbico “amolda mentes” que empezaba a asfixiarlo y al mismo tiempo a despertarlo para buscar destinos alternativos; el lenguaje poético de la expresión, su verdadera vocación, las letras. Fue así que viajo a Louisiana para estudiar Letras Inglesas, hecho que terminaría por influir crucialmente en el curso de su vida y de la de todo un movimiento literario en su país.

Al llegar a Norteamérica se deslumbró totalmente de aquella cultura -sobre todo de la liberación Young que iba en ascenso-, y en especial, por un nivel de conciencia que retrataba a la libertad de pensamiento en su estado más puro: The Beat Generation. En su ensayo, Elegía por Jack Kerouac, Parménides nos escribe: No suponía de lo que trataba. Leía entonces literatura norteamericana, pero fresa: Hemingway, Faulkner, Salinger, Fitzgerald. No sabía de la existencia de la Beat Generation. Compré On the Road, editada en español por la editorial Losada. En parte, me identifiqué con el modo de vida de la novela y yo había querido vivir.

Bill Jack

Claramente demostró que estaba preparado para conducirse hacia al desapego del nido familiar y sumergirse en  su propia percepción de la filosofía del mundo real, con todo lo que esto conllevaría. La decadencia, el caos, el éxtasis; el conocimiento, la ira, la intoxicación.

En su regreso a la Ciudad de México se instaló en el la colonia Narvarte en casa, su “agujero” como lo hacía llamar, en donde formalmente y a nivel profesional, escribió incesantemente para dar a luz en 1968 a Pasto Verde, una novela por muchos desaprobada debido a su lenguaje de índole iconoclasta que abordaba tan naturalmente los tres clásicos axiomas de la vida de un subversivo moderno: Sexo, drogas y por supuesto rock n’ roll. Esto, inesperadamente, sería un parte aguas en la nueva literatura Mexicana, la cual hasta esos días había tenido connotaciones más clásicas y no irrumpían ningún planteamiento moral.

Con tal vehemencia siguió relatando el cambio generacional que se gestaba en todo el mundo, y a nivel local involucraba la marginación y decadencia social que en particular México vivía con respecto a la vida estudiantil. Con Elena Poniatowska tendría una relevante amistad, también con José Agustín y Gustavo Sainz quienes formarían su corriente de La Onda, a pesar de que nunca aceptaron formalmente dicho movimiento.

Rolling stones

Al paso de la creciente ola de música e inmerso en una profunda adicción comenzó a desarrollar un pensamiento psicotrópico que le iría detonando un patrón de conducta fuera de sí conforme los años golpeaban su cabeza. Fue entonces que engendró El Rey Criollo, que además de su contexto musical ya mencionado, expone puntualmente y de manera casi milimétrica, el léxico mexicano, los modos y modas de la juventud underground, la que empezaba a sumergirse en la evolución material de la globalización con cierta mimetización a la cultura Americana, aquella que ofrecía libertinaje y no libertad, y a su vez una liberación aún más importante: la de prejuicios.

La locura al servicio de la autenticidad

La autenticidad es quizás la semántica clave que debemos comprender de Garcia Saldaña. Algunos analíticos de sus obras afirman que su autenticidad surgió a raíz de dos aspectos principales: su abierta reverencia por los artistas negros del blues y el hecho de que lograron -como los Dadaístas cuarenta años antes-, fusionar realidad y arte al punto que fuese prácticamente indistinguible uno del otro.

Sin embargo, su inestabilidad y su comportamiento lo llevaron a tener episodios violentos, a empezar su propia decadencia. En voz de su hermano quien cuenta que Parménides había perdido el control, hechos violentos lo llevaron a pisar la prisión y aun así, siguió escribiendo notas en periódicos así como un poemario llamado Mediodía y su ensayo La Ruta de La Onda, donde avistaba más claramente no encontrar lugar en esta sociedad, optando por perder la lucidez y brincar hacia la locura.

Literalmente loco, Parménides fue internado en clínicas de rehabilitación mental dejando en claro que no sólo había renunciado a la fama intelectual e incluso al dinero, sino también al brillo de su propia genialidad, a la lucidez y hasta la propia vida.

En septiembre de 1982 su cuerpo fue encontrado sin vida en la azotea de su departamento en Polanco. Su muerte la acuñan a un “pasón”, otras versiones aseguran que fue pulmonía (aunque claro está que en una sociedad que practicaba la pretensión, asegurar que el muerto joven de la familia había terminado su vida por causas naturales como la enfermedad, era mucho más fácil para la tranquilidad de las élites).

Nunca se supo cómo murió, la resonancia al respecto fue poca y sólo un par de notas en el periódico para el que trabajó avistaron el asunto. Así vivió y así murió, misántropo y solitario, alejado del “pensamiento de molde”. Quizás ahora esté fumando pasto verde junto con Jack Kerouac o bebiendo un buen trago con Bukowski, recitando poemas  con Ginsberg, escuchando rock con Brian Jones: quizás siga perdido en la rebeldía del infierno de los creadores o en el paraíso de los iluminados. Parménides García Saldaña fue un espíritu musical atrapado en el cuerpo de un escritor que inmanentemente tocaba los acordes del espíritu de las letras, del realismo y la crónica contextual; nació para morir como un chavo de onda.

Biblioteca Gregorio Samsa, un pequeño oasis de libros en la central de abasto
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La Biblioteca “Gregorio Samsa” cuenta con varios títulos de prestamo gratuito al marchante a cambio del honor de regresarlo en un plazo máximo de 10 días.

La metamorfosis de la central de abasto.

 

En la ciudad con el mercado más grande del mundo, la Central de Abasto, hay una peculiar biblioteca llamada Gregorio Samsa, en honor al relato de Franz Kafka publicado en 1915, donde el protagonista es un comerciante de telas que mantiene a su familia con su sueldo, hasta que una noche que no recuerda amanece metamorfoseado en un insecto.

Gregorio Samsa, no solo por el personaje de Franz Kafka. Gregorio Tentle es uno de los hermanos que inculcó el hábito de la lectura a los administradores de la peculiar biblioteca.

 

 

Esta biblioteca cuenta con 500 dignos ejemplares, donde comerciantes y clientes que van por jitomates, cebollas, chiles, pueden obtener un título de la biblioteca con la única condición de comprometerse a leerlo en un plazo no mayor a 10 días.

Verónica Tentle es la fundadora de la Biblioteca Gregorio Samsa, quien afirma que la idea se debe a una marchanta que cada pasaba por el puesto, veía leer a Verónica, Gregorio, Luis y Carlos, en su puesto de verduras marcado con el número 73 de la nave I-J. Fue esa misma clienta, la que miraba a los hermanos leer todo el tiempo, quien decidió donar 300 libros para comenzar con el proyecto.

 

 

 

Los hermanos Tentle hicieron un espacio entre huacales de frutas y verduras, y comenzaron a prestar libros a cualquier interesado.La lectura la conforma el hábito, aunque este habito este en medio de frutas y verduras, siempre que los libros estén al alcance, habrá lectores. Así se ha ampliado el acervo de la biblioteca, ya que los mismo lectores han donado ejemplares al proyecto.

Libros de todos los géneros, históricos, novelas, de superación personal, pero sobre todo gracias a la sobrevivencia del honor de sus asistentes: no necesitas identificación, apuntas tu nombre, la fecha en que te lo llevas y la fecha de devolución. No hay pagos ni membresías. Muy a pesar que solo regresen tres de cada 10 libros.

 

 

Al medio día es la hora en que los comerciantes pueden leer. Así que van a la mini biblioteca para viajar a los mundos llenos de fantasía fuera de la Central de abasto.

Aunque la librería misma es ya una idea sacada de los libros. Los libros se encuentran ordenados en cajas de fruta, como un librero hipster, donde tomar ejemplares de Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez y leer a clásicos como El Conde Montecristo o La Iliada; uno de los más leídos son Las batallas en el desierto de José Emilio Pacheco o La cresta de Ilión de Cristina Rivera Garza

 

 

 

Esta biblioteca sui géneris cree en la lectura. En fomentar la idea de devorar libros e identificarse con ellos, novelas que lo transporten y le hagan sentirse parte de una hazaña: entre el catálogo de libros se encuentran:

El Necronomicón de H.P. Lovecraft

La metamorfosis y otros cuentos de Franz Kafka

Noticias del Imperio de Fernando del paso

El principito de Antoine de Saint Exupery

El dios de las pequeñas cosas de Arundhati Roy

Tlatelolco 1968, Carlos Monsiváis

Armas secretas nazis, Anónimo

 

 

Biblioteca Gregorio Samsa

¿Dónde? Local 73 de la nave I-J de la de la Central de Abasto. Eje 6 Sur, Área Federal Central de Abastos, CDMX.

¿Cuándo? Lunes a domingo

Entrada libre

El misterio de la escultura del Disco de la Muerte
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El Disco de la Muerte, una inquietante escultura de un amenazante cráneo rodeado de rayos de sol que fue descubierta al pie de la Pirámide del Sol.

La extraña escultura del Disco de la Muerte fue descubierta al pie de la Pirámide del Sol.

 

Un disco de pizarra que representa un enorme cráneo sonriente, sus ojos ciegos brillando malévolamente mientras una larga lengua roja sobresale de sus fauces. Pero quizás lo más extraño de todo es que está rodeado de lo que a primera vista parece ser un halo elaborado, que recuerda extrañamente a un santo católico.

 

 

Aunque nunca podemos saber con seguridad qué significó esta enigmática escultura para la civilización perdida de Teotihuacan, la ubicación de su descubrimiento podría ofrecer algunas pistas sobre su significado simbólico.

En 1964, durante una extensa excavación arqueológica de Teotihuacan, el disco fue excavado en el área directamente frente a la famosa Pirámide del Sol, (la tercera pirámide más grande del mundo) por un equipo de arqueólogos asombrados. El descubrimiento pronto fue noticia internacional y la escultura se trasladó al recientemente inaugurado Museo Nacional de Antropología, para ser exhibido al público.

 

 

Los arqueólogos creen que el “halo” de la escultura puede aludir a la puesta y salida del Sol, ya que el cambio del día a la noche fue percibido por muchas civilizaciones mesoamericanas como un ciclo de muerte y renacimiento del sistema solar. El significado simbólico de la imagen del cráneo en sí es más difícil de identificar, pero se cree que puede aludir a la práctica ritual del sacrificio humano o ser una representación del dios de la muerte teotihuacana, Mictlantecuhtli.

 

 

También puede ser que este “disco de la muerte” estuviera relacionado de alguna manera con los sacrificios humanos realizados en torno a la construcción de la Pirámide del Sol. Según la presencia y ubicación de los sitios de entierro, parece que el sacrificio de humanos y animales se practicó durante la construcción de edificios. Esto ocurrió tal vez como ofrendas para apaciguar a los dioses para asegurar tanto la prosperidad material como la seguridad de los frecuentes terremotos y erupciones volcánicas de la región.

 

 

Escultura con rostro de la muerte es el nombre que recibe oficialmente esta pieza emblemática del Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México y la inauguración de la Sala Teotihuacán de dicho recinto. Fue tallada en andesita y decorada con pigmento rojo, pertenece al periodo Clásico (1-650 d.C) y sus dimensiones son: 126 x 102 x 25 cms. La pieza es una discoteca de piedra en la cual se representa un rostro humano descarnado, rodeado por un halo que podría representar un papel plegado. El investigador Felipe Solís Olguín fue quien sugirió que se encontraría en el frente de la pirámide.

Según el especialista Eduardo Matos, se ha especulado que la pieza no puede ser teotihuacana, y pertenecer a la cultura mexicana. Para sostener esta información, argumenta que la especie de lengua que emerge de su boca y el halo de papel plegado que el entorno es representativo de la cultura mexicana. Sin embargo, Matos Moctezuma asegura que el elemento es original de la cultura teotihuacana, y como muchos otros elementos, fue retomado en otras culturas, común en la Mesoamérica.

 

 

 

El artefacto del disco de la muerte se encuentra en el Museo Nacional de Antropología en el Parque Chapultepec y se puede encontrar en la Sala 4, que alberga la colección Teotihuacan. El museo está abierto de 9 a.m. a 7 p.m. Todos los días excepto los jueves, cuando está cerrado al público. La tarifa de entrada es de 51 pesos, pero si usted es un ciudadano mexicano o extranjero residente en el país, puede ingresar gratis los domingos.

 

5 galerías de arte para visitar en la Santa María la Ribera
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Estas galerías buscan apoyar a artistas locales, buscan colaborar con la sociedad y brindar espacios creativos con la sociedad civil.

El arte vive en el barrio de la Santa María.

 

En la Santa María la Ribera nada pasa desapercibido. Es un lugar para habitar y respirar su aire cosmopolita en el corazón de una alcaldía que vive y respira arte. Además la Santa María tiene muchas puertas que cuenta de historias dignas de ser descubiertas. En el corazón de esta colonia, es más común que las personas deseen alternativas a los museos tradicionales.

Así que en esta colonia cada vez hay más galerías de arte. Algunas son galerías y centros de cultura que fácilmente podrían pasar desapercibidas, pero para evitar que esto te suceda, te dejamos una guía de lugares que se destacan por exhibir a creadores independientes y fortalecer a la comunidad a través del arte.

 

Casa equis

Dr. Enrique González Martínez 7.

 

 

 

Se trata de un espacio que acoge, en su mayoría, a artistas jóvenes que más allá de ser accesibles, trabajan con un tema de trasfondo y un alto grado de solidez. Es un espacio emergente para la realización de nuevos proyectos, en dónde el arte te da la bienvenida de manera calurosa. Diego y Carleti apuestan por las nuevas propuestas de arte contemporáneo y para ello ofrecen una residencia de dos meses, que lejos de representar a los artistas, busca apoyarlos a generar arte y exponerlo bajo la propia curaduría del autor. Para construir una comunidad más grande, se realizan convivencias entre artistas con la finalidad de generar dialogo constructivo, además de hacer sesiones de dibujo y un mercado para circular las piezas de arte.

¿Cuándo? Sáb 2pm-7pm, lun-vie, previa cita.

Entrada libre

Sitio web

 

Estudio Marte 221

Jaime Torres Bodet 221.

 

 

 

Estudio Marte 221 es un espacio de exhibición donde vive y trabaja su fundadora, la artista Susana Go. El espacio nace en 2016 para responder la necesidad de muchos artistas de tener una plataforma donde mostrar y difundir su trabajo. Es un lugar de encuentros, abierto a propuestas, donde se organizan exposiciones y conversatorios en torno a la creación en la sociedad actual. El estudio aspira a contribuir culturalmente al florecimiento que conoce la colonia Santa María la Ribera, donde existe actualmente un creciente interés por el arte.

¿Cuándo? Martes a domingo 12:00 17: 00 hrs

Entrada Libre

Sitio Web

 

Laberinto Cultural SantaMa

Jaime Torres Bodet 259.

 

 

 

Laberinto Cultural SantaMA nace en 2015 con la idea de generar un espacio abierto al arte y a la música en vivo; además de ser un proyecto de promoción cultural y de cualquier expresión artística donde artistas y el público en general convergen para intercambiar ideologías, conceptos, arte, diálogo, conocimiento, técnicas, etc. La sede del Laberinto está en una casa estilo colonial de 500m2 construida hacia 1926. Desde el primer momento ha sido la prioridad respetar y honrar la arquitectura de la casa aprovechando y resaltando cada espacio.

¿Cuándo? Lunes a sábado 12:00 a 20:00 y según el evento.

Entrada Libre

Sitio Web

 

Casa Wabi

Dr. Atl 62.

 

 

 

Fundación Casa Wabi cuenta con un nuevo espacio de exhibición en el barrio de la Santa María, destinado a mostrar el trabajo de artistas jóvenes en la CDMX de manera a participar en una red de espacios ya existentes. El programa de exhibiciones se acompaña de un proyecto educativo enfocado al desarrollo artístico para los residentes de la colonia.

¿Cuándo? Lunes a domingo 10- 17 hrs

Entrada Libre

Sitio Web

 

Galería T. 138

Sabino 276.

 

 

 

Esta casona de 1867 fue rescatada por Cristina Cialona y Mario Llaca para crear un espacio en el que el arte y el lujo con historia conviven. El lugar es un desfile de texturas, formas y tamaños con más de 90 piezas que cuenta con una ficha con su respectivo folio. Lo que ves exhibido en la galería lo puedes trasladar, tal cual, a tu propio espacio. En T.138 se cree que “el arte debe estar cerca de las personas y, los artistas deben crear libremente sin compromisos o exclusivas que coarten su energía creativa”. Es por ello que

¿Cuándo? Lunes a sábado 11:00 18:00

Entrada Libre

Sitio Web

5 museos interactivos para recorrer estas vacaciones
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En MXCity nos apasionan los museos, la historia y las artes en todas sus formas y variedades. También nos gusta sentirnos cómodos y divertirnos en los recorridos interactivos que tienen los museos para sus visitantes más pequeños.

Museos interactivos en la CDMX.

 

La Ciudad de México es increíble. Es una urbe descomunal en la que viven veinte millones de personas, todos con historias que contar, sus propios restos arqueológicos como herencia y habitando en edificios que nos recuerdan un pasado glorioso y un futuro que pinta prometedor para los ciudadanos. En los museos se preservan piezas que nos hacen dar cuenta de nuestra historia y en la ciudad, tenemos museos para presumir.

Sabemos que la ciudad cuenta con un muchos museos y todos ellos son de gran valor cultural y de mucha importancia para reconocer el legado de nuestra ciudad. Hay algunos museos que todo capitalino debería visitar por lo menos una vez en su vida, tales como el Museo Nacional de Antropología, el Museo de Arte Contemporáneo, el Museo del Castillo de Chapultepec, el templo mayor. Pero hay otros museos que deberíamos visitar para alimentar nuestra curiosidad y recorrer todos los demás museos que existen en la cdmx.

Estos cinco museos son de lo más distintivo, son museos novedosos y lo mejor de todo son interactivos, es decir que puedes tocar, hablar, moverte y aprender jugando. De este modo evitaremos el regaño de nuestros de los vigilantes. O si estás buscando algo divertido, económico y cultural, para hacer este verano, visita, MXCity te lleva a un recorrido por estos interesantes recintos:

 

Futura CDMX

San Jerónimo s/n, Centro, 06000, CMDX

En Futura CDMX, Centro Interactivo se exhibe la transformación urbanística de esta gran ciudad. Ubicado en pleno corazón capitalino, cuenta con 2 mil metros cuadrados equipados con la tecnología más avanzada. Este asombroso espacio tiene 150 metros cuadrados y la Gran Maqueta de la Ciudad de México, es una de las representaciones urbanísticas más grandes del mundo. Para elaborarla se requirieron más de 70 personas.

Cuenta con dos gradas con capacidad para 240 visitantes, proyectores de alta definición y un sistema especial de audio que dan vida a una espectacular inmersión audiovisual. Sobre ella se proyecta un mapping audiovisual que muestra la asombrosa transformación de la capital mexicana. Un impresionante espectáculo que reflexiona sobre el pasado, el presente y el futuro de la ciudad.

 

Museo de la Luz

San Ildefonso 43, Centro México, 06020.

Desde la teoría del color, extracción de pigmentos, pasando por la luz de las estrellas en el firmamento, hasta una sala interactiva con espejos que deforman la imagen,

el museo ofrece un aprendizaje vivencial para niños. También hay un espacio dedicado a las ilusiones ópticas que pone a jugar a personas de todas las edades. Además el museo cuenta con un sustancioso cineclub, da conferencias, talleres, cursos de verano y visitas nocturnas el último miércoles de cada mes. Todas las salas cuentan con opción de lectura en braille.

 

Museo de Ripley

Londres 4, Juárez, CDMX.

Este museo interactivo es fuera de serie. Aquí puedes encontrar personajes como el hombre más alto del mundo y el más gordo. Una replica de la Mona Lisa hecha con pan tostado, un pedazo del Muro de Berlín, un estuche antivampiros con crucifijo, un vestido hecho con cabello humano… Y lo más impresionante del museo: su túnel giratorio con un festín de color. La ilusión óptica es muy divertida.

 

Planetario Luis Enrique Erro

Unidad Profesional Adolfo López Mateos, Wilfrido Massieu s/n, Zacatenco, CDMX.

Este recinto cuenta con un museo y un domo de inmersión digital. Sólo se puede visitar con un recorrido guiado, lo que hace más enriquecedora la experiencia, ya que los comentarios de los guías explican y complementan el montaje interactivo de cada una de las salas. Algunas de las cosas que verás son modelos a escala de naves espaciales, conocerás al equipo de astronautas que visitó la luna por primera vez y hasta podrás experimentar lo difícil que es manipular herramientas al usar un traje espacial. También hay maquetas de los planetas y algunas piezas originales de naves espaciales donadas por Rusia y EU.

 

Museo Herdez

Seminario 18, Centro, 06060, CDMX.

Este Museo Galería Nuestra Cocina Duque de Herdez promueve la difusión de la historia de la cocina mexicana. Aquí podemos observar la evolución y preservación de la cultura alimentaria y su influencia en las tradiciones, costumbres e identidad de los mexicanos. La visita al museo es interactiva debido a que cada sala está dotada con juegos que brindan información de cómo se conservaba la comida en las diferentes épocas o la importancia de los ingredientes a lo largo de la historia.

 

Museo Interactivo de Economía (MIDE)

Calle de Tacuba 17, Centro Histórico, Centro, 06000, CDMX.

Este es el primer museo del mundo dedicado a hablar sobre el dinero, con temas sobre cómo manejar tus finanzas en la vida diaria, cómo comprar, vender y cómo no endeudarte. El museo tiene información básica para que desde pequeños tomemos sobre nuestra forma de administrar el dinero. Hay un recorrido por la historia de los bancos, la fábrica de billetes, el área de numismática, exhibiciones permanentes así como cursos y diplomados para comprender que al final todos jugamos el mismo juego.

 

 

Fuente de fotografía de portada: El Universal