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Damasco 63, proyecto escénico de la UNAM en la Santa María la Rivera
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Damasco 63 es un recorrido por una historia peculiar que surge en un pequeño taller de zapatos, y que puedes tomar gratis en la Santa María la Rivera.

Un proyecto artístico que recorre la historia del zapato en la ciudad.

 

“Una casa viene al mundo, no cuando la acaban de edificar, sino cuando empiezan a habitarla. Una casa vive únicamente de hombres, como una tumba. Todos han partido de la casa, en realidad, pero todos se han quedado en verdad. Y no es el recuerdo de ellos lo que queda, sino ellos mismos.

Y no es tampoco que ellos queden en la casa, sino que continúan por la casa. Las funciones y los actos se van de la casa en tren o en avión o a caballo, a pie o arrastrándose. Lo que continúa en la casa es el órgano, el agente en gerundio y en círculo.

Los pasos se han ido, los besos, los perdones, los crímenes. Lo que continúa en la casa es el pie, los labios, los ojos, el corazón. Las negaciones y las afirmaciones, el bien y el mal, se han dispersado. Lo que continúa en la casa, es el sujeto del acto.”

 

 

 

Con estas palabras de César Vallejo, la UNAM ofrece un proyecto escénico que se llevará a cabo en calles y espacios de Santa María la Ribera. Este increíble proyecto consiste en realizar recorridos narrados relacionados con la historia de los talleres de zapateros que existieron durante los años cincuenta en la Ciudad de México, donde la producción de objetos se realizaba de manera artesanal, familiar y casi personal.

La pieza documenta un taller de zapatos ubicado en la calle Damasco 63, en la colonia Romero Rubio, acerca del cual también se abordan los vínculos entre personas y objetos. Éste fue el hogar de una familia que trabajó en la fabricación de calzado y la talabartería durante 40 años.

 

 

 

Esta pieza explora la idea de la casa familiar de la infancia, particularmente en situación de derrumbe. El espacio, su historia, sus habitantes –y en especial los objetos recuperados– son las piezas que se articulan en este mecanismo escénico, creando una memoria un tanto distorsionada del pasado con resonancias en el presente.

Damasco 63 invita al visitante a la privacidad de una casa, a observar algunas peculiaridades de la familia que la habitó y, principalmente, da cuenta de la profunda huella que las personas dejan en los objetos, de la fragilidad humana impresa en un pedazo de cuero.

 

 

 

El espectador hará un recorrido articulado a partir de objetos recuperados de la casa, y que dan cuenta de un universo suspendido en los escombros, como en un territorio de conflicto. También se aproximará a la delicada línea que une el espacio y sus habitantes, la intimidad de una casa, su deterioro, su derrumbe y su hipotética reconstrucción.

En esta iniciativa de La Liga Teatro Elástico, se tejen relaciones entre documentos del archivo familiar, como diapositivas y fotos de los años cincuenta, sesenta y setenta que descubre una pasión en común: el ciclismo y el equipo Pedal y Fibra, fundado en 1928, del cual formaron parte todos los varones, y alguna mujer audaz de la familia Serafín, familia de zapateros, durante tres generaciones.

 

 

 

Este es un proyecto apoyado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, y una idea original y dirección de Jacqueline Serafín, con la dirección adjunta de Edson Martínez y en el elenco están, Claudia Landavazo; Jacqueline Serafín; y Edson Martínez. El zapato como hilo conductor del recorrido descubre un montaje, al que solo 15 asistentes afortunados por función pueden sumarse te encontrarás con historias muy personales. 

 

 

Recorrido Damasco 63

¿Dónde? punto de encuentro, el kiosco de Santa María la Ribera

¿Cuándo? sábados 15, 19 y 26 de diciembre enero de 2019; Domingos 9 y 16 de diciembre; 20 y 27 de enero de 2019, 18:00 hrs

Entrada libre 

Cupo limitado a 15 personas por recorrido

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Restaurantes que ofrecen deliciosas tapas españolas en la ciudad
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Sin las tapas no se entendería la historia culinaria española, la evolución de un bocado sencillo y delicioso hasta la sofisticación que le agrega la alta cocina.

Lugares para saborear tapas en la CDMX.

 

En España se le llaman Tapas a los aperitivos que se sirven en los bares o restaurantes después de ordenar las bebidas, que no necesariamente llevan alcohol. El “Tapeo” o el “ir de Tapas” es este consumo habitual “de bar en bar” que se practica ​en muchas regiones de España, donde salen a cenar o a comer los fines de semana a base de tapeo, que en la jerga mexicana es algo así como “andar picando la comida”.

Como sea, las tapas forman parte de la identidad española y se ofrecen en banquetes de recepción a los más altos dignatarios, pero también en bares comunes, en algunos restaurantes se le comienza a llamar cocina en miniatura, a en el gourmet se emplean como entradas.

 

 

Las Tapas clásicas tienen una rebanada de pan como base, y hoy en día son aperitivos básicos con diversas recetas. La CMDX cuenta con algunos restaurantes que ofrecen auténticas tapas frescas y de la mejor calidad. Aquí te dejamos los mejores.

 

Casa Tíos

Av. Paseo de las Palmas 530, Lomas de Chapultepec

 

 

Casa Tíos cuenta con gran menú y en unos platillos exquisitos. Utiliza los ingredientes más tradicionales de España y hoy en día se ha convertido en uno de los lugares más populares para disfrutar de la gastronomía española. Dada su variedad puedes probar desde chipirones en su tinta hasta una orden de tapas surtidas que incluye tostaditas de sashimi de atún, croquetas de jamón serrano, patatas bravas, pincho de gambas, pincho caprese, montadito mallorquín y montadito de jamón serrano.

Tel. 5202 9466

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La Taberna del Chanclas

Aguascalientes 206, Hipódromo Condesa

 

 

La Taberna está dirigida por el chef Jean Claude Roches Herrerías. El ambiente es casero y agradable donde destacan las tapas y compartir una tarde con amigos o ir a comer con la familia. Cada uno de los platillos está preparado para ofrecerte el mejor sabor. No te pierdas las gambas andaluzas acompañadas de salsa tártara,

Tel. 5264 3997

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Torre de Castilla

Esopo 31, Los Morales Sección Alameda

 

 

Torre de Castilla se ha consolidado en como uno de los restaurantes destacados del Grupo Castellano, conocido por ofrecer la tradición española en sus restaurantes. El espacio de la torre es excepcional e inigualable por su gastronomía. Cuando lo visites no dejes de probar las pescadillas de marlín ahumado.

Tel. 5281 0906

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La Barra de Fran

Av. Emilio Castelar 185, Polanco

 

 

La Barra de Fran está ambientada como taberna española, pero con los tonos contemporáneos que le ofrece una pequeña esquina en Polanco. Los platillos se preparan con recetas de toda la vida en un ambiente fresco y casero, y esta taberna se ha convertido en una de las más cotizados de la ciudad. Los huevos rotos con jamón ibérico acompañados de un tinto de verano.

Tel. 5280 6650

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El Puntal del Norte

Cerrada Palomas 22, Lomas de Chapultepec

 

 

El chef Pablo San Román se encarga de reinterpretar los platillos tradicionales españoles e integrar ingredientes locales en el menú. Así consigue mezclar la esencia española con la mexicana e incrementar la variedad de sabores. Además su extensa carta de vinos es perfecta para acompañar con alguno sus distintas versiones de tapas, así como otros platillos más elaborados. Prueba el volcán de pulpo al pastor, no tenemos duda de que regresarás por otro.

Tel. 5202 3489

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Jaleo

Emilio Castelar 121, Polanco

 

 

Este es un espacio pequeño pero el sabor de su comida es inmenso. Jaleo fue creado por el chef Pedro Martín, e incluye una variedad de más de 80 tapas y pinchos que permiten saborear una auténtica merienda española. Tanto sus ibéricos y embutidos como sus chipirones en su tinta y sus papas bravas, hacen a este lugar único. No te pierdas las gambas al ajo con judiones; acompáñalas con algún vino tinto o con una deliciosa cañita.

Tel. 5281 8970

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Amlópolis, la propuesta de desarrollo urbano del nuevo gobierno
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Amlopolis es quizá el proyecto más ambicioso de desarrollo urbano que se haya hecho en el país, y pretende tener un gran impacto social.

Los datos básicos y necesarios sobre la Amlopolis.

 

Los griegos antiguos se dieron cuenta de la importancia de la vida en comunidad y de las ciudades como estados independientes, al grado de denominarle Polis al conjunto de casas que habitan en un mismo territorio donde habitamos juntos. Durante mucho tiempo, y para los grandes filósofos griegos, la polis fue el marco de referencia para hablar del desarrolló de las ideas y de la expansión de la civilización.

La estructura de la polis conlleva un establecimiento urbano, comprendía una ciudad amurallada, los campos de cultivo y pastoreo, y los puertos que la comunicaban con el exterior. Lo que quiero decir, es que la importancia de los desarrollos urbanos, la logística, la movilidad, la determinación del espacio, las fuerzas que coadyuvan el entorno, es tan importante para la vida en social, que de ello dependía, en muchos sentidos, la forma de pensar de los antiguos filósofos.

 

 

Esta idea sigue siendo la base de los cambios urbanos. Sobre todo cuando se vive en una ciudad es el centro de la vida diaria en el país, 92 millones de mexicanos habitan alguna de las 384 ciudades más pobladas. Pero no siempre fue así, en 1950, por ejemplo, más de la mitad de los mexicanos vivía en zonas rurales.

Este rápido crecimiento de las ciudades, aunado a la falta de planeación y provisión adecuada de infraestructura, ha tenido como consecuencia ciudades donde hay exclusión social y segregación espacial. Lo anterior impide el desarrollo económico de la nación, por eso es necesario que el Estado ponga énfasis en la planeación del territorio, para que se detone su potencial social y económico.

 

 

Es por eso que el nuevo gobierno ha puesto en su agenda recuperar y mejorar el entorno en el que vivimos millones de mexicanos, a través de la dotación de una infraestructura de calidad, espacios públicos, equipamiento, vivienda asequible y bien localizada. Esto implica, como en la antigüedad griega, entender a la ciudad como un sistema interconectado a través de los medios de movilidad.

A este plan de recuperación del entorno, se le ha llamado Amlopolis, quizá con un tono de burla, que como sea busca brindar seguridad jurídica a las familias que tienen propiedad, así como nuevos esquemas de vivienda en renta para los más jóvenes. Así que este plan nos incube a todos los que vivimos en las ciudades.

 

 

 

Amlopolis es un plan que impulsará y tomará en cuenta el medio ambiente y el suelo con vocación agraria. Pretende invertir en los núcleos agrarios, en sus viviendas y movilidad, sin modificar las diferencias culturales de cada comunidad. La agenda incluye una perspectiva de prevención de riesgos asociados a desastres, al delito, apertura en la información pública y transparencia en el ejercicio de recursos.

Esta visión, al menos teóricamente hasta ahora, pone en el centro de la vivienda y de la urbe a la persona, las comunidades y el ejercicio de sus derechos. Afirma que su “imperativo ético” es el de trabajar para construir ciudades en las que todos alcancen su pleno desarrollo en armonía con el entorno.

 

 

Román Meyer Falcón, el Secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano en el actual gobierno, es el representante del proyecto. Ha impartido cursos de urbanismo social en la Universidad Iberoamericana, y se ha enfocado en el desarrollo de proyectos urbanos de impacto social con diversos enfoques. Entre los que obre salen rescate de espacios públicos, integración de comunidades, salud pública, movilidad, desarrollo económico y políticas públicas. Ha colaborado en diferentes publicaciones en temas urbanos, como en medios digitales.

 

 

Lo que se destaca en esta propuesta es que todo el documento está formulado en un lenguaje claro y sencillo dejando a un lado los tecnisismos, con el fin de que los ciudadanos entiendan el alcance y la profundidad de lo que hará la Secretaría. Aunque este plan tiene sus aristas, mejorar el entorno en el que vivimos millones de mexicanos, mejorando la infraestructura de calidad, los espacios públicos, el equipamiento y la seguridad jurídica es algo urgente y necesario.

Meyer ha presentado un documento, que plantea la política de trabajo en 7 ejes de rectores:

 

 

 Suelo

 Desarrollo regional

 Política metropolitana

 Desarrollo urbano

 Vivienda

 Movilidad

 Política agraria

 

En la parte de los asuntos que hay que desarrollar y/o mejorar, está la especificación del presupuesto estimado para la resolución de cada acción, los costos y detalles técnicos para llevar a cabo este ambicioso plan. Hay que saber las formas y mecanismos en que se llevarán a cabo estas ideas. Hay que saber cómo se armonizaran y simplificarán los marcos legales, sistemas de planeación, programación, gestión y evaluación para gestionar las ideas.

 

 

Asimismo hay que esperar la respuesta de los millones de habitacionales y viviendas en esta de irregularidad, las viviendas en desuso y/o abandonadas; además las más de 2 millones de viviendas no tienen agua y 1.5 no cuentan con drenaje. A esto hay que sumarle los arrendatarios, los agentes de bienes raíces, los financiamientos y los detalles de gastos e inversión que ello implica.

Tal vez por ahora no veamos grandes cambios. Y si tenemos una actitud poco menos optimista, es posible que solo veamos los comienzos de estos trabajos. Pero hay que tener en cuenta que solucionar los innumerables problemas del país no es fácil. Pero colocar la cuestión sobre la mesa es, quizá por ahora, un gran avance.

Si deseas conocer a fondo los puntos iniciales de Amlopolis, puedes dar clic aquí.

 

 

La CDMX es territorio agrícola que cultiva maíz, amaranto, nopal y maguey
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Los frutos de la sociedad civil en la agricultura urbana, han tenido un fuerte impacto en la cantidad de cultivos y cosechas que existen en toda la CDMX.

La agricultura urbana está haciendo verde nuestra ciudad.

 

La agricultura urbana o periurbana, es decir, la agricultura cultivada en el entorno inmediato de las ciudades, muy a menudo en terrenos previstos para el crecimiento de la ciudad o la dotación de equipamientos o infraestructuras, es cada vez más común en nuestro mundo moderno. Pero hay algo que quizá desconocías de esta práctica, y es que la CDMX la lleva a cabo en más de la mitad de su territorio.

 

 

 

Así es, para la periurbana se pueden usar terrenos privados, públicos o residenciales tanto como pequeños espacios que pueden ser balcones, paredes, techos de edificios, calles públicas o márgenes y antiguos lugares. En muchas ocasiones la agricultura se practica en terrenos ocupados y de propiedades públicas.

La agricultura urbana contribuye a la soberanía alimentaria y ayuda a proporcionar de alimentos seguros incrementando la cantidad disponibles para los habitantes de ciudades, y proveyendo de verduras y frutas frescas para los consumidores urbanos.

 

 

El cultivo y la cosecha a pequeña escala suelen promover el ahorro de energía, la producción local de alimentos, y además de ser actividades sostenibles ayudan en mucho a la comunidad. Pero como toda práctica, requiere de un tipo de gestión ordenada que va más allá de lo agronómico o incluso lo social, debido a su carácter urbanístico.

En la actualidad La Habana es la reina de las ciudades “verdes” en América Latina, con más de 90.000 residentes que practican la producción de alimentos, ya sea cultivando huertos caseros o trabajando en los huertos y las granjas pecuarias comerciales de la ciudad. Y aunque la Ciudad de México conforma una de las aglomeraciones urbanas más grandes del mundo que se concibe como una gran superficie de concreto y asfalto, la mayor parte de la agricultura puede calificarse como periurbana e incluso suburbana y su producción urbana de alimentos aumenta a pasos agigantados.

 

 

Como ejemplo, se suele mencionar el Huerto Romita, un espacio comunitario situado en el corazón de la ciudad para la producción de hortalizas orgánicas. Pero este espacio es solo uno de los más activos de las diversas iniciativas públicas y privadas. De hecho en toda la CDMX existen importantes extensiones de terreno dedicadas a la agricultura, a la ganadería, al ecoturismo, así como terrenos de suelo forestal.

La población activa ocupada en actividades agropecuarias en la CDMX asciende a unas 16 000 personas, en 11 543 unidades de producción familiar. Unas 22 800 ha de tierra se dedican a la producción de cultivos, principalmente en Tlalpan, Milpa Alta, Tláhuac y Xochimilco donde se produce maíz, frutales, hortalizas y animales para el autoconsumo familiar y la venta local, con una producción a mayor escala de nopal (chumbera), amaranto, hortalizas, hierbas y plantas ornamentales para los mercados urbanos y regionales.

 

 

Tan solo el nopal se cultiva en 4,300 ha, más del 90 % de la superficie de cultivos perennes de Milpa Alta; además del maíz y la avena forrajera, así como diferentes hortalizas, plantas ornamentales y frutas como la manzana y el durazno. A esto hay que sumarle la población ganadera estimada en unas 6,650 cabezas de ganado bovino, 30,000 cerdos, 10,000 ovinos y 220 000 aves de corral, y también se obtienen productos como leche, miel y carne.

La calidad de los productos, en algunas ocasiones, suele ser mejor al sustituir químicos como fertilizantes y pesticidas por otros de origen natural. Y al estar cerca de instituciones  académicas de renombre, tiene mayores oportunidades de implementar innovaciones para los cultivos, mejorar las condiciones de producción actual, controlar plagas con elementos biológicos, sustituir abonos orgánicos de origen animal por compostas, lombricompostas y erradicar los productos agroquímicos de los cultivos.

 

 

Desde hace unos años, la Secretaría de Medio Ambiente estableció un sistema de certificación orgánica de México, conocido como Sello Verde, que ha determinado las normas que rigen la práctica de la agricultura ecológica en el Suelo de Conservación.

Asimismo, se ha intentado aumentar la capacidad de captación del agua de lluvia, el tratamiento de aguas residuales con fines de riego agrícola y la rehabilitación de canales, chinampas y parcelas en la zona lacustre, ya que son necesarias para que los agricultores cultiven y cosechen con la calidad requerida.

 

 

También es necesario fomentar la idea de agricultores organizados en cooperativas o en microempresas locales, implementar estrategias para mejorar los suministros de semillas y así bajar los costos y la importación de semillas, ayudando a proteger la agrobiodiversidad y la seguridad alimentaria del país.

Finalmente, los agricultores jóvenes necesitan un acceso seguro a la tierra cultivable de las zonas suburbanas y periurbanas, ya que los precios del suelo se han disparado porque el valor de la tierra se fija según su capacidad de urbanización en lugar de su fertilidad agrícola.

 

 

Pero con todo y los problemas, la agricultura urbana ha pasado a ocupar un lugar destacado en la agenda política del gobierno, de instituciones como SEDEREC, iniciativas de las ONG, organizaciones vecinales y colectivos juveniles.

En esto, la sociedad civil ha tenido una enorme participación en la promoción de la agricultura urbana, estableciendo huertos, azoteas verdes, sembrando árboles en las zonas urbanas e impulsado diversos proyectos de producción hortícola y de plantas medicinales en los que se utilizan envases plásticos reciclados, captación de agua pluvial y abono orgánico.