Ciudad verde: Conoce los jardines botánicos alrededor de la CDMX
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Un poco sobre el origen hermético de estos jardines y un recorrido virtual por los que aloja la ciudad de México

Los jardínes botánicos – espectros institucionales que se dedican a observar y preservar las especies vegetales.

La observación de la naturaleza es una práctica universal, entrañable y placentera para cualquier ser humano, al igual que la experimentación con ésta y los cambios místicos que puede llegar a producir en el cuerpo, la mente y el espíritu.

A lo largo de la historia distintos pensadores se han encargado de observarla y valorarla (propio de la palabra valoración: medir o cuantificar), en múltiples compendios que nos muestran por qué es tan importante para el ser vivo conocer las funciones de los vegetales como plantas de transmisión de energía. Los jardínes botánicos -espectros institucionales que se dedican a observar y preservar las especies vegetales -, poseen una interesante raíz en la gnosis hermética (léase a Hermes Trismegisto) de la alquimia, esa experimentación antiquísima que reveló innumerables conocimientos sobre los compuestos químicos de los minerales, y que ulteriormente constituyó el origen de todas las disciplinas científicas que ahora conocemos. Fue gracias a Dioscórides, un médico y botánico griego (seguidor de la alquimia) al que se le debe buena parte de los estudios de especies vegetales. Su obra De Materia Médica, describe unas 600 plantas medicinales (incluyendo la mandrágora), unos 90 minerales y alrededor de 30 sustancias de origen animal.

Podría decirse que fue el primer alquimista del reino vegetal, y el que inspiró a muchos médicos y botánicos del renacimiento para crear concentraciones “verdes” en las que fuese posible estudiar más a fondo las propiedades medicinales de los vegetales. El primer jardín botánico, nombrado como tal, fue el  jardín de las plantas de la universidad de Montpellier en Francia, en 1593; le siguieron al rededor de esos años muchas universidades a lo largo de Europa.

En el Valle de México no se estaba tan aislado de esta idea, ya que desde épocas prehispánicas existían grandes jardines destinados a sus mandatarios, que de igual forma poseían una colección valiosa de especies vegetales con las que se curaba a través de practicas espirituales como las que hoy en día realizan los chamanes. Los aztecas también tenían importantes estudios sobre medicina herbaria y plantas medicinales mexicanas e incluso su dieta alimenticia se basaba en su totalidad de vegetales e insectos.

Los jardines botánicos son importantes para cualquier ciudad, pues es mediante ellos que logramos obtener pseudociencias como la medicina holística y gran parte de la preservación de especies.

Al mismo tiempo son santuarios para ejercer la meditación, para escapar un poco del caos urbano, para disfrutar de la templanza que sus senderos verdosos nos trasmiten y lugares idóneos para refrescar nuestra mente cuando estamos al borde de la ansiedad. La Ciudad de México tiene muchos de estos lugares (incluso la mayoría de Universidades albergan uno), pero para mayor practicidad te presentamos seis de los más bellos:

Jardín Botánico IBUNAM

jardin botanico unam

Un pequeño edén que rememora la belleza de los jardines prehispánicos de Texcoco y Huaxtepec, y la fusiona con el conocimiento científico y tecnológico. El Jardín Botánico del  Instituto de Biología de la UNAM, el segundo más antiguo del país, es un conservatorio de la historia herbaria de México: alberga 24 mil especies de plantas nativas, 300 de estas consideradas en algún nivel de riesgo de extinción.

Más allá del deleite visual que puede producirse con una simple caminata por este florido paisaje vegetal, el Jardín Botánico ofrece una serie de actividades para diversos intereses que puedes consultar aquí.

Dirección: Tercer Circuito exterior, S/N, Ciudad Universitaria Coyoacán
México, D.F, C.P. 04510

Jardín Botánico de Chapultepec

También llamado el Jardín de Plantas. Este hermoso edén se encuentra muy cerca del castillo de Chapultepec, frente al Museo Tamayo Arte Contemporáneo, y exhibe un precioso orquidario con 200 especies, además de plantas domésticas (de ornato, medicinales y alimentarias de clima templado), de humedal, de agaves, de pastizales y llanuras, además de cactáceas y plantas de zonas áridas y con flor.

*Su acceso principal es por Paseo de la Reforma.

Jardín Botánico de CICEANA

Diversas colecciones botánicas se exhiben en este santuario vegetal, como lo es el ecosistema del Pedregal de San Ángel, especies de zona semiárida, agaváceas, crasuláceas, plantas exóticas y plantas de agricultura, medicinales y otras plantas comestibles silvestres. SAe puede aprender sobre su propagación y conservación a través de su itinerario de actividades.

Dirección: Av. Progreso 3, PB El Carmen, Coyoacán

Jardín Botánico de la Benemérita Escuela Nacional de Maestros

Jardin botanico BENM

Fundado en 1985 por profesores de la Academia de Ciencias Naturales. Cuenta con una colección de 200 ejemplares que representan a 33 familias y 84 géneros, todos ellos arreglados taxonómicamente en 7 áreas: plantas aromáticas, medicinales, ornamentales, hortícolas, cactáceas, frutales y pináceas. Además da asesoría para la identificación de plantas y técnicas de cultivo.

Dirección: Calzada México-Tacuba 75 (esq. con av. de los Maestros), col. Un Hogar Para Nosotros

En los suburbios:

Jardín Etnobotánico del INAH y Museo de Medicina Tradicional y Herbolaria (en Cuernavaca)

Es un espacio que el Instituto Nacional de Antropología e Historia, ha dedicado para conservar y preservar la colección nacional de plantas más grande del país. El jardín etnobotánico alberga más de mil plantas vivas, cada una con un valor social importante, pues forma parte del saber popular y al mismo tiempo goza de una inherente importancia biológica y genética. Cada una de esas especies vegetales han sido utilizadas en épocas prehispánicas y aún ahora se les cataloga como plantas insecticidas, para teñir textiles y pieles y con algún uso ritual, forrajero, ornamental, condimenticio, alimenticio y, por supuesto, medicinal.

Jardín Cosmovitral (en Toluca)

Es una estructura única en su tipo, un jardín botánico hermoso. Sus amplios ventanales en forma de vitrales están compuestos por más de 500 mil fragmentos de vidrio que le dan una estética y luz única a las plantas que forman su acervo.

Este lugar primero fue un encargo en 1910 al ingeniero Manuel Arratia para albergar un mercado municipal al estilo Art Noveau. Luego, aprovechando los ventanales, se adecuaron los vitrales y se convirtió en un jardín botánico. La obra evoca a la relación del humano con el cosmos; temas como la vida y la muerte, el mal y el bien, la materialización y la destrucción, entre otras inquietudes filosóficas humanas, se dibujan a lo largo del espacio. Aquí verás 2, 300 metros cuadrados, que como mínimo, te darán una experiencia visual onírica y surrealista. Es un paseo de colores y un sublime recordatorio de la condición humana.

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¿Por qué se les dice jarochos y quiénes son los jarochos?
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Los Jarochos mezclan las raíces indias, negras y europeas en sus instrumentos y armonías.

Foto destacada: Preludio

Hay diversas ideas del surgimiento de la palabra jarocho, pero hoy en día es un gentilicio para todos los veracruzanos.

 

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La palabra Jarocho no es un misterio. Pero tampoco será posible darle un solo sentido histórico y cultural, por fortuna. Existen diferentes versiones del nacimiento de la palabra. Quizá la versión más aceptada a la fecha, sea la propuesta por el antropólogo Fernando Winfield.

Para este estudioso, jarocho viene de jara, en el sentido de saeta, flecha o lanza, llamándose antiguamente “jarocha” a la vara o garrocha con que los arrieros puyaban a los animales, y jarochos a los que usaban este instrumento.

 

 

Esta misma designación recibían los milicianos negros integrados en los cuerpos o compañías de lanceros que custodiaban las costas. Estos lanceros negros formaron las milicias que defendieron el régimen español durante la Independencia de México.

La palabra "jarocho" también hacía referencia a los vaqueros mulatos, hijos de indígenas y africanos, del sur de Veracruz, que usaban lanzas o garrochas conocidas como jaras para arrear y dominar los hatos de reses al estilo andaluz. Detrás de esto hay una historia compleja que el lector deberá indagar por su parte…

 

 

Llamarle a esto vaqueros arrieros jarochos se popularizó hasta el siglo XIX, según el historiador José Velasco Toro, quien afirma que los jarochos eran contratados por un sueldo a cambio de desempeñar actividades en la época novohispana, era un tipo de "chalan" o ayudante.

 

 

Hay que recordar que en México, sobre todo en Veracruz, llegaron muchos africanos esclavos, y cimarrones (negros huidos) ya que los hacendados optaron por darles refugio a cambio de trabajo y un poco de protección a sus propiedades. Pero conforme transcurrió el periodo virreinal, comenzó a proliferar en el Sotavento, una población descendiente de indígenas y africanos: los mulatos, que luego serían llamados jarochos y podían ser libres siempre y cuando nacieran de madres indígenas.

 

 

Negros esclavos, huidos, libertos, mulatos, moriscos y más clasificaciones de castas que se impusieron en la Nueva España produjo una clase trabajadora libre dedicada a montar a caballo, capturarlo, al quebranto y manejo del ganado vacuno, que justo vivía al sur de Veracruz, la cual ya no sólo representaba a los vaqueros, sino al Sotavento en general.

 

Los Jarochos hoy

 

 

La región geográfica y cultural del Sotavento se ha reducido a Papaloapan y Coatzacoalcos. De hecho, Veracruz es un Estado lleno de mestizaje, además que la clasificación de las castas; siendo que existen poblaciones nahuas, popolucas, mixes, mazatecas, zapotecas, chinantecas, totonacas, mayas y muchos más pero por otras características, a todo veracruzano se le llama jarocho.  

Esto por dos razones: para el siglo XIX "ser Jarocho" comenzó a significar "la esencia de lo propio", no sólo de los llanos y del campo sotaventino; sino también de esferas más altas y urbanas, entre cuyos miembros estaban los políticos liberales del puerto de Veracruz? además de que a principios del siglo XX surge el son jarocho.

 

 

El baile (estereotípico) de los jarochos es el “zapateado” o son jarocho de todo Veracruz. Se toca con música de jaranas, requinto, arpa, pandero y quijada de burro entre otros instrumentos y se baila sobre una mesa, zapateando. Se acepta tiene un origen campesino.

El son jarocho, como en casi ninguna otra forma musical de México, conjunta tres raíces étnicas: la india, la negra (en los ritmos) y la europea (en los instrumentos y armonías).

 

 

El estereotipo del jarocho, no de la jarocha (ese es de otro artículo) es: guayabera blanca con paliacate rojo al cuello amarrado al frente ajustado con una argolla dorada, pantalón blanco y sombrero de cuatro pedradas; incluso los “botines” suelen ser blancos. En el caso de la vestimenta femenina también predomina el color blanco en las prendas, faldas anchas con bordes y encajes, (blusa, falda, enaguas, chalina y zapatos).

La Llorona, la primera película mexicana sonora y de terror
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La Llorona inspiró la primera película mexicana de terror y continua siendo una gran fuente de inspiración.

Foto destacada: Heraldo de México

La leyenda de la Llorona se ha llevado al cine varias veces desde 1933.

 

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La leyenda de La Llorona es uno de los mitos prehispánicos que sigue vigente en todo barrio popular y más allá. Se le han otorgado diferentes identidades al origen de La Llorona: el Xtabay maya, diosas de la fertilidad y el parto de los mexicas o zapotecas, el alma femenina lamentando la muerte de su(s) hijo(s). Este personaje terminó de construirse en la época colonial, de temores perennes y admoniciones de fe.

En la película de Ramón Peón, La Llorona, de 1933, se explica que su origen nace con La Malinche. Ya que, se dice, terminada la conquista, los grandes servicios de doña Marina fueron olvidados y la raza vencida, considerándola culpable de la derrota, concentró todo su odio en ella y su hijo.

 

 

A lo largo de los años se ha dicho que La Llorona hipnotiza, hiela la sangre y que se lleva a los niños para remplazar los perdidos siendo una mezcla de calavera con momia o bruja con mujer desfigurada de larga caballera que flota por los aires cantando "Ayyy mis hijos".

 

La Llorona de 1933

 

 

La Llorona de Ramón Peón es la primera cinta de terror hecho en México. Además, tiene otra peculiaridad: ayudó a reinterpretar el mito sin fecha precisa. Se h dicho que viene en las crónicas de Bernal Díaz del Castillo y la relación entre un caballero español y una mujer indígena.

 

 

También se ha dicho que su origen puede ser anterior a la llegada de las tropas españolas, con la mujer asesinando a sus hijos como un sacrificio, sin decepción amorosa. Bernardino de Sahagún cita los presagios que antecedieron al arribo de la tripulación europea, en referencia al grito desgarrador.

La "esencia" de La Llorona mantiene sus características en cada versión del relato en teatro, radio, historieta y por supuesto en la versión cinematográfica de Ramón Peón. En la cinta, un médico desestima la creencia en fantasmas, apariciones y cuerpos astrales? O tal vez no. Hace unos años la película se desempolvó para proyectarla en un festival de cine de terror.

 

 

La copia que pertenece al Archivo Permanencia Voluntaria a cargo de Viviana García-Besné, y fue restaurada con el apoyo de The Academy Film Archive, Cine Fantástico, la Filmoteca de la UNAM y The Hanson Institute. La restauración fue intensa ya que solo  había un positivo de 16 mm en la Filmoteca de la UNAM.

La película se escaneó en la Filmoteca y luego se envió a unos laboratorios en San Francisco, California. Más tarde The Academy Film Archive rescató lo que se pudo de la primera cinta de horror mexicana y sonora que se filmó en 1933.

 

 

La Llorona dura 73 minutos, es protagonizada por Ramón Pereda, Virginia Zurí, Adriana Lamar y Carlos Orellana quienes narran el caso de “María” y ya no te armamos todo un spoiler. También es la primera vez se ve un micrófono en una película mexicana.

Ramón Peón es un director cubano (que además es periodista, mago, bailarín, músico, productor, director, camarógrafo, actor y guionista) que llegó a México en 1931 como asistente de Antonio Moreno en la película Santa, interpretada por Lupita Tovar. Las catacumbas se ven de cine de horror del expresionismo alemán  pero con el dominio técnico y apego a la tradición folclórica mexicana.

 

 

Otras versiones de La Llorona  

 

 

La herencia de La Llorona (1947) adaptación de Mauricio Magdaleno. El cineasta Fernando Méndez hizo la Otra versión en El grito de la muerte (1959), en el medio rural mexicano. En 1959, el director René Cardona hice otra versión de La Llorona en donde sale Mauricio Garcés. En 1963, Rafael Baledón realizó La maldición de La Llorona, donde Marina (Malintzin), no hace el grito tradicional, se le trata en términos de bruja con una maldición.

Ernesto Alonso produjo la telenovela Leyendas de México en 1968 con un episodio dedicada a La Llorona, dirigido por Raúl Araiza. El Enmascarado de Plata y José Mantequilla Nápoles pelearían mano a mano en La venganza de La Llorona (Miguel M. Delgado, 1974).

 

 

Además: Las Lloronas (Lorena Villarreal, 2004), The Cry (Bernardine Santiestevan, 2007), La Llorona (Jayro Bustamante, 2019), La Llorona (Michael Craves, 2019), The Haunting of La Llorona (Dennis Devine, 2019) y The Legend of La Llorona (Patricia Harris Seeley, 2020). La leyenda de La Llorona (Alberto Chino Rodríguez, 2011) es la versión infantil animada.

 

Aquí la película completa:

 

 

10 Lugares ocultos para conocer el norte de la CDMX
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Visitar todos los rincones de la CDMX es un acto para verdaderos aventureros y amantes de nuestra urbe.

Foto destacada: Secretaría del Medio Ambiente

La CDMX tiene mucha vida más allá de lo que sucede en el Centro, conoce estos sitios al norte de la ciudad.

 

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Sabemos que en el Centro histórico de la CDMX el pasado y el presente se mezclan en muchos museos, catedrales y templos revelan un gran legado. Pero la CDMX tiene mucha vida más allá del Centro.

Conocer todos los rincones de la ciudad solo es para los más ambiciosos y para los que no tienen temor a nada. Además, hay que planificar un poco más para recorrer joyas ocultas que incluyen instituciones culturales, arquitectura, zonas verdes y paseos inusuales. Descubre estos 10 sitios ocultos del norte de la CDMX.

 

 

Tianguis de San Felipe de Jesús

 

 

En este tianguis de 7 kilómetros puedes encontrar las mejores chácharas los domingos. Se ha puesto desde hace más de 40 años con cerca de 30 mil comerciantes. Se llenan 8 carriles viales desde la madrugada para recibir a alrededor de 500 mil visitantes cada en los límites del municipio de Neza y Ecatepec. Puedes encontrar de todo.

Dónde: Av. villa de Ayala s/n, Alcaldía GAM.

 

Ex Palacio Negro de Lecumberri

 

 

La Penitenciaría de Lecumberri fue la cárcel del país que estableció un modelo panóptico para vigilar las crujías, inspirada en esquemas que buscaban la expiación de los reos. Hoy en día, es posible ver la arquitectura pero el sitio que alguna vez sirvió como penitenciaría ahora resguarda el Archivo General de la Nación.

Dónde: Avenida Ingeniero Eduardo Molina, Héroe de Nacozari 113, Venustiano Carranza.

 

Museo de los Ferrocarrileros

 

 

Este espacio difunde la cultura e historia del gremio ferrocarrilero, desde sus huelgas y luchas hasta sus héroes, presos y muertos. Además se llevan a cabo conferencias, presentaciones de libros, conciertos, obras de teatro, talleres, títeres, funciones de danza, visitas guiadas para público en general, estudiantes y personas de la tercera edad; además hay cine club todos los sábados con exhibición de películas relacionadas con los ferrocarriles.

Dónde: Alberto Herrera s/n, Aragón La Villa(Aragón), Gustavo A. Madero,

 

Jardines de Parque Bicentenario

 

 

El Jardín Natura se desarrolla como una serie de jardines botánicos que representan los nueve biomas más significativos de México; cuatro de ellos son áreas abiertas, tres se concretan con estructuras acondicionadas bioclimáticamente a manera de invernaderos que aparecen como hitos en el paisaje urbano, y el último es un orquidario. Tienen un matorral xerófilo, bosque mesófilo de montaña, dos bosques tropicales, uno de coníferas y otro de encinos.

Dónde: Av. 5 de Mayo #290, San Lorenzo Tlaltenango, Miguel Hidalgo.

 

Centro de Arte y Cultura Futurama

 

 

Este espacio está destinado a la difusión de las diversas manifestaciones artísticas desarrollando gran variedad de actividades que promueven el acercamiento de la sociedad con el arte. Se imparten talleres, conferencias, teatro, exposiciones de artes plásticas, presentaciones de libro, danza, música, festivales y mucho más.

Dónde: Cda. de Otavalo 15, Lindavista, Gustavo A. Madero.

 

Réplica del lago de Texcoco, Parque Tezozomoc

 

 

Azcapotzalco tiene el diseño arquitectónico y paisajístico de Mario Schjetnan, quien se basó en la antigua topografía del Valle de México para ambientar el parque, las islas tienen el mismo estilo arquitectónico de las chinampas donde los mexicas plantaban toda clase de vegetales. El Parque Tezozomoc es una Tenochtitlán diminuta ?son pirámides? y con una laguna central muy parecida a la capital de la cultura mexica.

Dónde: Manuel Salazar S/N, Hacienda del Rosario, Prados del Rosario, Azcapotzalco.

 

Planetario Luis Enrique Erro

 

 

La Unidad Profesional Adolfo López Mateos es la Ciudad Universitaria del Instituto Politécnico Nacional (IPN) en el norte. Zacatenco es la unidad de estudios más grande con 152 edificios que incluyen escuelas, centros de investigación, recintos culturales, espacios deportivos y el Planetario Luis Enrique Erro.

Dónde: Av. Wilfrido Massieu, Nueva Industrial Vallejo, Gustavo A. Madero.

 

Balneario de San Juan de Aragón

 

 

Esta zona verde de la Gustavo A. Madero es una de las de mayor concurrencia para los habitantes de la zona norte de la Ciudad y también para los que viven en el Estado de México. Cuenta con 162 hectáreas y también está el Zoológico del mismo nombre; y aunque tiene muchas áreas de oportunidad y un gran potencial, sigue siendo una referencia para muchas familias para pasar un domingo al aire libre.

Dónde: Bosque, Av. José Loreto Fabela s/n, Pueblo de San Juan de Aragón, Gustavo A. Madero

 

Museo de la Basílica de Guadalupe

 

 

La Basílica de Guadalupe es el segundo recinto católico más visitado del mundo. Se encuentra en la colonia La Villa de la GAM y el museo está ubicado justo atrás de la vieja basílica, con la que comparte una pared. Cuenta con obras de artistas reconocidos y lugar tiene la colección más grande de exvotos guadalupanos y 17 salas con obras de los mejores pintores novohispanos como Cristóbal de Villalpando, Cabrera, José de I. Barra, entre otros.

Dónde: Fray Juan de Zumárraga No. 2, Villa Gustavo A. Madero, Gustavo A. Madero,

 

Dux de Venecia

 

 

Esta cantina ha sobrevivido 100 años de historia y tres generaciones esperan poder atender a sus clientes y amigos. El Dux sigue el protocolo de cantina donde se ordenan bebidas y botanas, pequeñas porciones de guisados con cuatro o cinco platos de botanas. Prueba los caracoles en salsa picante los martes, pozole los miércoles y carnitas los fines de semana. Es La Tradición del Dux.

Dónde: Av Azcapotzalco 586A, Centro de Azcapotzalco, Azcapotzalco,

Martín Ramírez, el misterioso artista mexicano en un hospital psiquiátrico
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El arte de Martín Ramírez pasó de estar colgado en las paredes de un hospital psiquiátrico a los muros del Museo Reina Sofía.

Foto destacada: lemblanzas

Martín Ramírez es uno de los maestros autodidactas más notables del siglo XX.

 

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En 1925 Martín Ramírez viajo a los Estados Unidos siendo detenido tras la Gran Depresión, debido a que era un emigrante que vagabundeaba por las calles en profunda confusión y con incapacidad de comunicarse. A sus 37 años, fue llevado a un instituto de salud mental en donde pasó los otros 33 años con diagnóstico de depresión maníaca y esquizofrenia catatónica incurable.

A pesar de la triste historia, conoció al doctor Tarmo Pasto, profesor de psicología y arte quien integró a Ramírez en el mundo del arte, del que vivía apartado. Por una gran sorpresa, resultó que la producción pictórica de Ramírez fue de gran gusto para muchos.

 

 

Su arte estaba lleno de estructuras lineales flexibles elementos narrativos y autobiográficos que dieron sentido a su mundo interior y exterior en crisis. Siendo que los dibujos de Martín Ramírez  nacido en Jalisco en 1895, han pasado de estar colgados en las paredes de una estancia del DeWitt State Hospital, a los muros del Museo Reina Sofía.

Su primera exposición fue en el The Heart of Creation: The Art of Martín Ramírez, en el Moore College of Art and Design de Filadelfia, quien introdujo la obra de Ramírez al mundo del arte como el ejemplo paradigmático en Estados Unidos de lo que en Europa se había documentado como "el arte de los dementes, art brut o arte outsider".

 

 

Muchos años después, el Museo Reina Sofía le dedicó una retrospectiva a Ramírez, bajo el nombre Marcos de reclusión. Fue una muestra de Brooke Davis Anderson, quien coordinó la exhibición de este artista en 2007 en el Folk Art Museum de Nueva York, aclamada por la crítica, reúne ahora un total de 62 dibujos procedentes de coleccionistas privados y públicos.

El Dr. Pasto fue el responsable de salvar casi medio millar de dibujos, de las llamas del fuego ya que el pegamento que utilizaba Ramírez en algunas de sus pinturas contenía saliva, y las enfermeras pensaban que la saliva podía ser causa de contagio.

 

 

Las obras de este artista hablan de México, tienen dibujos de vírgenes y de iglesias; así como ferrocarriles, jinetes, túneles y trenes. Muchas ilustraciones aparecen encerradas por líneas y curvas repetidas hasta la obsesión, creando un clima inquietante, claustrofóbico, símbolo quizá de su propia incomunicación (creyeron que era sordomudo, aunque realmente no sabía inglés).

 

 

Ramírez utilizaba cualquier papel y robaba los lápices a los celadores. Fue un arte marginal del que no se dejó testimonio escrito alguno sobre el significado de su obra. El discurso de "outsider" fue promovido por la primera exhibición de 1985, que ayudó a reforzar el aura de misterio que cubría su obra, lo cual la hizo más atractiva para los coleccionistas en busca de "arte puro".

 

 

En 1987, sus dibujos fueron los principales atractivos de la exposición Hispanic Art in the United States: Thirty Contemporary Painters and Sculptors, la primer gran exhibición dedicada a los artistas de origen latinoamericano que habían nacido o trabajado en Estados Unidos pero la comunidad chicana y mexicano-estadounidense no recibió muy bien la inclusión de Ramírez en esa exposición.

Esto porque Ramírez no era ni un artista chicano ni un artista latino contemporáneo, sino un artista "primitivo". Además, a la obra de Ramírez se le dio un carácter central pero, ¿cómo era posible que un artista "esquizofrénico" representara a una comunidad que aspiraba a ser tomada en serio por las instituciones hegemónicas del mundo del arte?

 

 

Tres años después, en respuesta a la exhibición de Hispanic Art in the United States, un grupo de artistas y académicos organizó una contra-exhibición: Arte Chicano: Resistencia y Afirmación, 1965-1985 pero se omitió l trabajo de porque su obra no se produjo durante el periodo cubierto por la exhibición, ni en el contexto de la experiencia social y política del movimiento chicano.

En 2011, cinco dibujos de Ramírez fueron incluidos en MEX/L.A.: "Mexican" Modernism(s) in Los Angeles, 1930-1985; con el objetivo de examinar la idea de "mexicanidad" en el contexto del arte moderno y contemporáneo con artistas mexicanos que trabajan en diferentes medios

 

 

Martín Ramírez en México

 

 

Una retrospectiva llamada Martín Ramírez: pintor mexicano, se inauguró en 1989 en el desaparecido Centro Cultural Arte Contemporáneo en la Ciudad de México. La exhibición fue organizada por iniciativa de Robert Littman, quien había introducido el Art Brut en EU y México. Su primera idea era montar una exposición con la famosa Colección de Art Brut de Dubuffet, pero le resultó más conveniente llevar a México la exhibición de Ramírez que abrió en 1985 en Filadelfia.

En dicha exposición, se intentó mexicanizar a Martín Ramírez, acompañando sus dibujos con juguetes tradicionales, piezas de cerámica de Tonalá y Tlaquepaque, y cajas de madera y amates de Guerrero.

 

 

Se dice que en esta exposición la hija mayor de Ramírez vio los dibujos de su padre. Uno de los sobrinos de Ramírez visitó la exposición, pero el personal del museo no lo tomó en serio. La nieta de Ramírez envió una carta a un periódico para explicar el origen, vida y datos sobre el artista pero la ignoraron.

De hecho, a pesar de que la exposición tuvo mucho éxito, los mexicanos consideraron que este tipo de arte era más bien chicano, por haber producido toda su obra en Estados Unidos; además de que el catálogo de la exposición no era mexicano. Desde 1989, no se ha podido llevar a cabo otra una exposición individual sobre Martín Ramírez.

 

 

Martín Ramírez falleció en Sacramento el 17 de febrero de 1963. Fue enterrado solo, pues su familia no podía asumir los gastos del traslado a México. Se conservan al menos 450 dibujos del mexicano, considerado también representante del arte marginal.

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