Vida Capital
El inesperado recorrido de los restos de Hernán Cortés a lo largo de los siglos
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Los restos de Hernán Cortés dieron la vuelta al mundo a través de los siglos. Hoy reposan en un inesperado sitio del Centro de la Capital.

Hernán Cortés, una especie de padre para México, es un personaje que entró a un limbo en donde se le desconoce tanto en México como en España, pese a ser una clave significativa para la historia de la humanidad. ¿Quién podría reconocer que este hombre amó a México sólo como un conquistador puede amar?

Tras ser enjuiciado, Cortés murió un viernes del 2 de diciembre de 1547 en Castilleja de la Cuesta, en Sevilla –España–. Pese a que sus restos fueron sepultados en el monasterio de San Isidoro del Campo, en una cripta de la familia del duque de Medina Sidonia, bajo las gradas del altar mayor, con un epitafio creado por su hijo Martín Cortés, eventualmente fueron inhumados hasta llegar a la Nueva España

Se dice que esto se debió a que el conquistador cambió varias veces en su testamento la ubicación del lugar de reposo después de vida. Primero solicitó ser sepultado en la Nueva España, en la iglesia continua al hospital de Jesús; después, en un monasterio que había ordenado construir en Coyoacán; y a pocas semanas antes de su muerte, había modificado una vez más su testamento para indicar que deseaba ser sepultado en la parroquia del lugar donde falleciera.

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No obstante, en 1550, sus restos fueron cambiados de lugar dentro de la misma iglesia de San Isidoro del Campo –justo a un lado del altar dedicado a Santa Catarina–. Y 15 años más tarde, por decisión de sus familiares, se trasladaron a la Nueva España, y sepultados junto con los de su madre y de una de sus hijas en el templo de San Francisco de Texcoco. Duraron ahí hasta 1629, cuando el último descendiente masculino de Hernán Cortés, y las autoridades tanto civiles como eclesiásticas de la provincia española, decidieron trasladarlo en la iglesia de San Francisco, frente a la plaza de Guardiola. Ahí, finalmente, quedaría grabado “Ferdinandi Cortés sosa servatur hic famosa”.

Pero en 1716, durante la remodelación del templo de San Francisco, sus restos fueron trasladados a la parte posterior del retablo mayor. Ahí duraron 78 años, hasta que las autoridades del virreinato exhumaron nuevamente sus restos con el fin de cumplir los deseos del conquistador de descansar en la iglesia contigua del hospital de Jesús. De manera que Hernán Cortés, o al menos sus restos, fue transportado con grandes fiestas en una urna de madera y cristal con asas de plata y un escudo de armas del Marqués de Oaxaca. Durante 23 años, y tras la Guerra de Independencia y ante la furia antiespañola, el ministro mexicano Lucas Alamán hizo creer que los despojos habían sido enviados a Italia, pero los ocultó primero bajo una tarima del Hospital de Jesús en donde se considera que Cortés y Moctezuma se vieron por primera vez.

Fue así que el rastro de los restos de Hernán Cortés permaneció durante años en secreto. Hasta que en 1843, el propio Alamán depositó en la embajada de España un acta del enterramiento clandestino. Sin embargo, en lugar de ver la luz, este documento permaneció también oculto: el papel nunca salió de la caja fuerte diplomática: ¿Quién querría prestarle atención al hombre que encarnaba la barbarie de la Conquista, y que hacía mucho había dejado de ser realidad para el continente americano? En especial cuando la relación entre ambos países comenzaba regularizarse.

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Tardó un siglo para que un alto cargo del Gobierno republicano, en el exilio, filtró una copia del documento: el 28 de noviembre de 1946, las reliquias fueron por fin identificadas. Hubo quienes pidieron que los restos fueran arrojadas al mar; otros, que los regresaran a su lugar de origen. No obstante, México prefirió devolver los restos al lugar al que los había arrojado la historia: al muro de la Iglesia de Jesús Nazareno en el Centro Histórico de nuestra capital, justo a la izquierda del altar.

Es momento de contemplar la luna más grande del año
Viviana Cohen
Este martes 19 de febrero ocurrirá el segundo plenilunio del año, una superluna, aparentemente la más grande del año.
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Todo sobre la noche más bonita del año…

 

A pesar de todos los descubrimientos que han habido respecto a la luna en los últimos años. A pesar de que en 1969 Neil Armstrong puso un pie sobre su hostil superficie blanca, llena de cráteres, y dijo: “es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”, nuestro satélite es todavía un misterio para los hombres.

Sabemos que se encuentra a 384,440km de la tierra y que todos los años se aleja 3.8 centímetros. Sabemos que cuando se está en ella no hay sonidos, ni viento, ni se puede silbar. Asimismo, estimamos que nuestro satélite nació hace 4,600 millones de años y que por una explosión llegó a la órbita de la Tierra como una nube. También que (aunque Pink Floyd así lo asegure) no tiene un lado oscuro debido a que el sol la ilumina a destiempo.

 

Luna

 

Otra valiosa pieza de conocimiento que tenemos respecto al astro tiene que ver con la contemplación, la distancia y el tamaño. Todos los años aparece en el horizonte una Luna que no se parece a las otras. Por alguna razón, es más grande, más nítida y hasta el mítico conejo prehispánico en su interior se puede apreciar con mayor claridad.

 

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A esta enorme aparición se le llama “Súperluna”. El término fue acuñado por el astrónomo estadounidense Richard Nolle, y se refiere a ese momento en el que la Luna Llena (gracias a la forma elíptica de su órbita) está más cerca de la tierra. Esta proximidad es conocida por los expertos como: Parigeo y no tiene mayor incidencia en el mundo más que una súbita subida de las mareas.

 

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Ese día y esa noche la Luna y la Tierra acortarán su distancia, lo que significa que nuestro satélite se podrá contemplar enorme en los cielos de la CDMX. En este caso la Luna se acercará a unas 221,681 millas, lo cual hará que esta luna llena sea la que luzca con mayor magnitud aparente en el horizonte. Esto, evidentemente, hará que la siempre hermosa luna llena sea aún más espectacular, algo de lo cual probablemente se podrá gozar en la Ciudad de México debido a los cielos despejados que caracterizan al mes de febrero. Las mejores noches para ver la luna llena serán la del 18-19 y la del 19-20 de febrero. La otra razón, además de la estética, por la cual la luna llena es un evento que genera gran interés, tiene que ver con la astrología y la noción de que los planetas, pero especialmente la Luna, influyen o crean patrones energéticos o psicoenergéticos.

En este caso la Luna entrará apenas a la constelación de Virgo, un signo femenino, cuyo elemento es la Tierra y cuyo regente es Mercurio, y hará oposición con el Sol que entra en el signo hacia Piscis, otro signo femenino, acuático, regido por Júpiter tradicionalmente y, según la astrología moderna, ahora por Neptuno. Piscis y Virgo son planetas que forman aspectos suaves y benéficos con los tres planetas que se encuentran en Capricornio actualmente: Saturno, Venus y Plutón.

 

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Foto: Milenio 

 

Ni la contaminación o las lluvias opacarán este glorioso baile del universo del que se puede ser parte sólo levantando la mirada. Un espectáculo astronómico, que aunque no se repite siempre, debe ser parte de nuestra vida y nos debe hacer reflexionar acerca de todas las cosas que pasan afuera de la tierra.

 

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La CDMX quiere convertirse en el mayor tianguis de turismo cultural del mundo
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Los detalles del “tianguis turístico” que busca que los visitantes se lleven experiencias en las calles y barrios de la CDMX.

El Turismo en el barrio en la CDMX, busca tener acceso a los barrios de la ciudad.

 

El turismo en todo México registró un ingreso de 21 millones de dólares en 2017, año en que se registró un récord de visitantes al país. El turismo está entre las tres principales fuentes de ingresos del país, junto a las remesas de connacionacionales que viven en el exterior y los montos que se cosechan de la inversión extranjera directa.

Pero el turismo no sólo consiste en visitar museos, galerías o la arquitectura clásica de una ciudad, el turismo también se trata de habitar las calles y vivir los barrios. Con esta idea se espera transformar el oriente de la CDMX en un espacio atractivo para visitantes nacionales y extranjeros, de la mano de la cultura, es uno de los principales retos del próximo secretario de Turismo capitalino Carlos Mackinlay.

 

 

Es por esta razón que el gobierno de la Ciudad dio a conocer su intención de ampliar el centro turístico, concentrado en el cuadro de la ciudad, a Iztapalapa e Iztacalco. Ante el empobrecimiento económico sostenido de los habitantes de la capital del país, el gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum ha decidido apostar por el turismo de barrio para fomentar la reconversión de los vecinos a esta actividad económica.

Este programa es ambicioso y aspira a revitalizar la zona del oriente de la ciudad, a través de transformaciones en varios hitos urbanos y hacer que los habitantes de estas demarcaciones puedan abrir las puertas de su casa y hospedar a los turistas, lo cual ayudaría  a disminuir la delincuencia.

 

 

 

Se buscará la creación de micro y pequeñas empresas hoteleras y de comida con el uso de suelo y se pueda desarrollar de mejor manera el crecimiento turístico en toda la CDMX. Adiciona a ello, se reunió con los alcaldes de Iztacalco, Armando Quintero y Carla Brugada de Iztapalapa a quienes señaló que otro de los propósitos es convertir a ambos territorios en polos turísticos y buscar que para el 2020 o 2022, lograr que la Ciudad de México sea la sede del tianguis turístico de la República Mexicana.

Iztacalco es la alcaldía más pequeña en cuanto a territorio de la CDMX y continúa con el rescate de una de las Ermitas históricas de la ciudad y parques públicas, pues estas, fueron tomadas hace un tiempo por indigentes. Pero con el rescate de los espacios públicos, se busca contrarrestar las pérdidas de productividad que ha tenido el pueblo mexicano en los últimos años, y con esto se espera el crecimiento económico y turístico de la Ciudad de México.

 

 

 

Aunque en Iztapalapa no hay un atractivo tangible, existe una multitud de experiencias relacionadas con cine, clubes de lectura, gastronomía, talleres de arte, todas susceptibles de ser atractivos turísticos sin romper su originalidad ni estructura. Es la alcaldía más densamente poblada de la ciudad, una zona habitada desde la época precolombina que años ha experimentado un fuerte incremento en la criminalidad e inseguridad de muchos de sus barrios.

En esta alcaldía se encuentra la Central de Abastos que vive su traqueteo constante de cargas y descargas en su papel de distribuidora de los alimentos que se consumen en buena parte de la ciudad, podría transformarse en un centro para congresos. El mercado de la Nueva Viga, que hoy se especializa en la distribución de mariscos y productos del mar, puede ser un nuevo corredor gastronómico. El antiguo Convento de Culhuacán será uno de los puntos del recorrido turístico religioso, que continuará hacia el Cerro de la Estrella, donde cada Semana Santa se celebra la Pasión de Cristo.

 

 

 

Para llevar a cabo este plan, las secretarías de Cultura local y federal empatarán estrategias y trabajar de manera conjunta para desarrollar programas con base en las experiencias de cada una. A esto se le suma un plan de trabajo con Alfonso Suárez del Real, titular secretario de Cultura capitalino para la creación de experiencias conjuntas, promoción y capacidad de actuación en las demarcaciones.

Todo ello tiene como fin abarcar todos los atractivos turísticos culturales de la ciudad, la diversidad de atractivos relacionados a la cultura y con algo en lo que a veces no pensamos los que vivimos en la urbe: la calidez de los habitantes en la recepción del turista. Asimismo se espera que los turistas cuenten con otra variedad de precios de bienes y servicios, para albergar a personas con ingresos altos, medianos o austeros y a todos se les recibe con calidez.

 

 

 

El programa Turismo en tu casa consiste en adecuar alojamientos turísticos en viviendas particulares y brindar comida y/o servicio de taxi, e incluso de visitas guiadas u otros servicios turísticos que pueden ofrecerse en hogares de las delegaciones Iztapalapa, Venustiano Carranza e Iztacalco, donde no existe mucha oferta de hospedaje.

De este modo, un turista podrá visitar los sitios tradicionales del cuadro de la ciudad, y al mismo tiempo tener  la experiencia de ver cómo se vive la ciudad en las colonias, desayunar en una casa, conocer los márgenes de la ciudad y cenar en el barrio. Ello, se piensa, fortalecerá el sentido de pertenencia a una comunidad y el orgullo.

Algunos célebres lugares para visitar en el mítico barrio de Mixcoac
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Historia, gastronomía, sitios para relajarse y lugares llenos de vanguardia, así es el iniguable barrio de Mixcoac en la alcaldía de Benito Juárez.

La historia de la Mixcoac es peculiar y está llena de personalidades.

 

Mixcoac viene del Nahuatl mixtli (nube), coatl (serpiente), y puede interpretarse como “la serpiente de nubes”, “Víbora en la nube” o “Lugar de la Nube de Serpiente”, y alude a la Vía Láctea, y al dios Mixcóatl. Hoy en día se conoce más por ser un barrio de la alcaldía Benito Juárez, en la Ciudad de México.

Fue en Mixcoac donde vivió el prolífico Octavio Paz, un barrio que en su época era más bien un pueblo de tradición: “Mixcoac estaba vivo, con una vida que ya no existe en las grandes ciudades” dijo. En Mixcoac vivió en la casa de su abuelo Ireneo Paz, un abogado, escritor, periodista y soldado retirado de las fuerzas de Porfirio Díaz.

 

 

 

Hablar de Mixcoac hace necesario hacer referencia al río que lleva su nombre, ya que antes de la llegada de los españoles, se encontraba el pequeño asentamiento a las orillas del Lago de Texcoco, con una longitud de 7 km y una superficie de 37 km2. Con la conquista, en el lugar se establecieron numerosos ranchos y haciendas, entre las que destacó el obraje de Mixcoac, una hacienda textilera en cuyo casco se encuentra actualmente el campus México de la Universidad Panamericana y la Universidad Simón Bolívar.

 

 

A fines del siglo XIX y por su cercanía a la Ciudad de México y algunos pueblos vecinos como Tacubaya, San Ángel y Coyoacán, en el lugar se establecieron algunas residencias campestres de veraneo, de las cuales algunas se conservan. Este barrio es conocido por el Hospital de La Castañeda, que ofrecía servicios de atención psiquiátrica y asilo a personas de cualquier edad, bajo el auspicio del General Porfirio Díaz se construyó esta edificación monumental, misma que dejó de funcionar en 1967.

Pero Mixcoac también tiene otros lugares de interés y aquí te dejamos algunos de ellos para que no dejes de visitar este lugar lleno de historia.

 

Parroquia de Santo Domingo de Guzmán

Canova 2, Benito Juarez.

 

 

Aunque existen varias iglesias coloniales en la zona, una de las más representativas por su belleza dentro del estilo neoclásico es la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán. El templo data de 1648 y llaman la atención los grandes casetones que forman su techumbre; el arco de la portería y el claustro del convento son de 1595. Aquí sería imperdonable no entrar a admirar los espléndidos retablos barrocos dorados de la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, escenario de innumerables bodas.

 

Torre Manacar

Av de los Insurgentes Sur 1457, Insurgentes Mixcoac.

 

 

La Torre Manacar cuenta con 22 pisos y un centro comercial, está en esta zona sobre la esquina del Circuito Interior y la Avenida de los Insurgentes. A dos calles de la estación del metro se encuentra el mercado de Mixcoac, sitio en donde destaca un área dedicada a la venta de flores y otra zona de comidas donde prevalece. Ocupa el lugar del antiguo Cine Manacar, y es obra del arquitecto es el fallecido Teodoro González de León.

 

Parque Hundido

Av. Insurgentes Sur S/N, Extremadura Insurgentes.

 

 

Este parque es un hermoso jardín de más de cien mil metros cuadrados, caracterizado por un gigantesco reloj-jardín, lo que lo convierte en el lugar perfecto para pasar los domingos paseando al perro o jugando con los niños, gracias a que tiene una amplia zona de juegos.

 

Deportivo Mixcoac

Rebull No. 50, colonia Mixcoac.

 

 

Este deportivo cuenta con la infraestructura para ofrecer prácticas deportivas acuáticas como natación, clavados y buceo, así como patinaje artístico, ya que el deportivo tiene una alberca semiolímpica, una fosa para clavados de 5 metros por 5 metros, regaderas y una cancha de usos múltiples. Fue construido en honor al mejor deportista mexicano en juegos olímpicos Joaquín Capilla Pérez.

 

Escuela Secundaria No. 10 Leopoldo Ayala

Goya 34, Insurgentes Mixcoac.

 

 

El  edificio  que  ocupa  esta escuela  secundaria  se  construyó  a  principios  del  siglo  XX  costeado  por  el  Sr.  Felipe Martell.  La  inauguración  de  este  se  hizo  el  diecinueve  de  diciembre  de  1904  y  desde  entonces  lo  ocupó  la  orden religiosa  llamada  Teresiana,  que impartía  instrucción  primaria  y  secundaria  a  un  número  aproximado  de  ochocientas  alumnas  entre  internas  y externas,  doscientas  de  las  cuales  estaban  becadas  y  otras  tantas  cubrían  cuotas  en  las  medidas  de  sus posibilidades.

 

Universidad Panamericana

Augusto Rodin 498, Insurgentes Mixcoac.

 

 

El campus de la universidad destaca por su composición arquitectónica, cuyo eje son tres inmuebles de gran valor histórico. Se trata del antiguo obraje de Mixcoac, edificio construido en el siglo XVIII y que forma parte del catálogo de monumentos coloniales del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Además, está la casa de campo que la familia Chancellor integró al entorno del obraje de Mixcoac a finales del siglo XIX y que hoy se conoce con el nombre de sus primeros dueños. Por último, el inmueble donde José Joaquín Fernández de Lizardi escribió El Periquillo Sarniento, y que también figura en el catálogo de monumentos coloniales del Instituto Nacional de Antropología e Historia, es parte del campus.

 

Centro Cultural Juan Rulfo

Campana 59, Insurgentes Mixcoac.

 

 

Este centro cultural es un edificio arquitectónico de estilo porfiriano, construido por órdenes del General Díaz en 1912 para ser ocupado por la prefectura política y municipal de Mixcoac. En su momento, el edificio fue despacho del señor Merced Gómez, Presidente Municipal de Mixcoac y colaborador cercano del perpetuo poder. Fue testigo del cautiverio y juicio de José de León y Toral y la Madre Conchita por el asesinato del general Álvaro Obregón.  En 1979 el artista Francisco Othon Eppens Heguera plasma su obra en un mural que se encuentra en la entrada principal. En 1986 se le nombra Centro Cultural Juan Rulfo en homenaje póstumo al escrito mexicano.

 

Callejón del Diablo

Callejón del diablo, Mixcoac insurgentes.

 

 

En este angosto callejón la gente cuenta que por la noche suelen aparecer sombras sospechosas y se oyen ruidos extraños. Dicen que se aparece Satanás para llevarse a quienes anden caminando por ahí y tengan cuentas pendientes que saldar. La versión más conocida de las diferentes explicaciones e historias que giran alrededor del Callejón del Diablo, cuenta que un hombre escéptico ante los rumores, un buen día se animó a caminar por ahí. No llevaba ni la mitad del callejón recorrido cuando vio una sombra detrás de un árbol, pero eso no lo detuvo y continuó su camino.

 

Casa de la Campana

Calle De La Campana 33, Mixcoac.

 

El número 47, una fachada larga provista de balcones abombados, es la sede de un convento de monjas, dicho monasterio ocupó antes la llamada Casa de la Campana en el número 33, de fachada neocolonial revestida de tezontle. La casa de la campana, es famosa por la campana que tiene sobre su puerta y que anteriormente se empleaba para la ceremonia del grito de independencia por el entonces ayuntamiento de Mixcoac.

 

Barrio Mágico Mixcoac

Centro de Mixcoac.

 

 

La pintoresca Plaza Jáuregui, de pequeñas dimensiones pero grande en cuanto a lo reposado de su ambiente. Pinos, sauces y eucaliptos aportan la frescura palpable de su sombra, junto con arbustos y algunas yucas. Su clásico quiosco de techumbre cónica revestida con tejas no puede faltar. Si te gusta el ajedrez o las damas chinas, rete a algún participante o amigo a jugar una partida en una de las bancas colocadas ex profeso.

 

Casa de José Joaquín Fernández de Lizardi

Augusto Rodin #456, Insurgentes Mixcoac.

 

 

Este sitio fue la residencia de uno de los escritores mexicanos más destacados del siglo XIX; mejor conocido como “El Pensador Mexicano”, el escritor de la célebre novela El periquillo sarniento, que refleja las costumbres mexicanas. Su basta obra abarca temas de política, literatura, periodismo, sociología, lingüística e historiografía. Actualmente es sede de la Universidad Panamericana.

 

Muro de la Paz

Esquina Canova, Algeciras, Insurgentes Mixcoac.

 

 

El Muro de la Paz es un espacio de libertad y expresión para todos los que creen y trabajan por la paz. Al fondo de la plaza Jauregui se encuentra este monumento que recuerda a las matanzas más feroces que acontecieron a lo largo de la historia de la humanidad. También incluye sucesos mexicanos como la Matanza de Tlatelolco. Se pueden leer frases inspiradoras que promueven la paz y la libertad entre todos los seres humanos.

 

Plaza Gómez Farías

Augusto Rodin esquina con Juan Francisco Millet

 

 

La pintoresca Plaza Gómez Farías se muestra ajardinada, arbolada y con dos esbeltas palmeras que acompañan a una sencilla fuente cantarina de forma circular. En su costado poniente se ubican dos casonas históricas: la del número 8 fue propiedad de Irineo Paz, abuelo del escritor Octavio Paz, la ocupa actualmente un convento de monjas, cuyas integrantes venden exquisitos panes (hay que tocarles la puerta).

 

Mercado de Mixcoac

Circuito Interior y Revolución s/n, Mixcoac.

 

 

Entre los puestos de comida favoritos de los locatarios está el de La Güera, quien durante años ha brindado calor por las mañanas mediante cafés solubles con leche, tacos dorados y pipián de chilacayotas. Don Alejandro Buendía, tablajero, al igual que todos los de su gremio, ejecuta una música singular mientras afila su cuchillo para afinar las milanesas. También están los machetes de la sección marina ejecutan a los pescados, capeados para tacos o cuando los vuelven quesadillas fritas sobre la calle Tiziano.

Sobre el convento que converge con la zona arqueológica de Tlatelolco
Mariana Gaxiola
Un poco sobre la historia del Antiguo Convento de Santiago Tlatelolco que se sitúa al lado de una majestuosa zona antigua.

Una hermosa yuxtaposición cultural se encuentra en esta zona emblemática de Tlatelolco.

 

Tras la caída de Tenochtitlán, la creación de la Nueva España trajo consigo infinitos cambios culturales, desde sociales hasta arquitectónicos. Para no dar fin a las costumbres indígenas, las nomenclaturas de varios barrios alrededor de la ciudad adoptaron nombres fusionados. Es por este motivo, que actualmente existen lugares en la urbe como San Pedro Actopan, San Andrés Míxquic, Magdalena Atlitic, Santa María Tomatlán y Santa Cruz Acalpixca.

También ocurrió con diversos monumentos y edificaciones. Tal fue el caso del Antiguo Colegio de la Santa Cruz de Santiago Tlatelolco. Se trata de la primera institución de educación superior para los indígenas de todo el continente americano.

La construcción de este colegio – que en realidad es una iglesia – data de 1521, justo después de la Conquista. Resultaba pertinente erigir templos en los terrenos que solían albergar centros ceremoniales indígenas, no sólo para aprovechar los cimientos sino por el significado y valor espiritual que otorgaba.

 

 

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Durante la primera mitad del siglo XVI, el convento fungió como un espacio científico, donde principalmente se instruía sobre la medicina nahua. Asimismo, se impartían clases de ciencias políticas. Con éstas, se pretendía preparar a los hijos de los caciques.

El convento buscaba una integración entre la cultura indígena y española. Es por esto que algunos frailes, como Bernardino de Sahagún, se esmeraban por encontrar un balance sano de prácticas pertenecientes a ambos estilos de vida. Sucedió también con el espacio. Vestigios prehispánicos se mantenían incólumes en el suelo, mientras un edificio virreinal se erigía a unos cuantos metros.

Para el siglo XIX, el convento dejó de ser una escuela y pasó a ser utilizado como una prisión militar. Así fue hasta el siglo XX, y hasta 1976 fue que se renovó para albergar el Archivo Histórico de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

 

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Actualmente, esta zona es una de las más emblemáticas de toda la ciudad. Se le conoce como la Plaza de las Tres Culturas, ya que aquí yacen conjuntos arquitectónicos propios de las tres etapas que más caracterizan a esta bellísima ciudad.

Vemos en este predio la cultura prehispánica, previa a la llegada de los españoles. Prevalecen ruinas y pirámides del pueblo mexica. También se hace presente la época colonial, donde se levanta el icónico Colegio de Santiago. Y finalmente la cultura moderna, que se representa con la Torre de Tlatelolco, actualmente conocido como el Centro Cultural Tlatelolco.

Este eclecticismo es lo que le da identidad a la Ciudad de México. Aunque suene como un oxímoron, la capital es un lugar repleto de choques armoniosos. Y la arquitectura es una de las mayores responsables de esto, por ser un reflejo de nuestra realidad e idiosincrasia.

 

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