Arte y Cultura
Un cuento sobre los fantásticos elfos que viven en Tepito
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Difícilmente se puede desligar la palabra fantasía de nuestra improbable Ciudad de México.

Difícilmente se puede desligar la palabra fantasía de nuestra improbable Ciudad de México pues, mientras existen luchadores que salvan al mundo de la invasión extraterrestre, o vírgenes que aparecen milagrosamente en las instalaciones del metro, la muerte es un tema usual y recurrente en nuestra cultura, al mismo tiempo que nos definimos bajo una paleta de colores a la que llamamos folclor

Todo esto y más personaliza a la capital y nos regala fascinantes cuentos en torno a la ficción de la vida cotidiana de esta gran ciudad, como es el caso del libro Cuentos fantásticos de la ciudad de México o aventuras en Mexicópolis, una compilación de entretenidos cuentos de fantasía sobre la ciudad que escribió Luciano Pérez, escritor y periodista mexicano.

El número 20 de ellos refiere a una curiosa historia sobre dos elfos, famosos por sus leyendas, que viven en Tepito: Sandman (como el personaje popular del folclore anglosajón que ayuda a los niños a dormir y tener buenos sueños vertiéndoles arena mágica) y Jingleman. 

Luciano Pérez refuerza los mitos y leyendas esparcidas por la ciudad a través de estos cuentos que, si bien son fantasías creadas por el autor, no dejan de resonar en nuestras cabezas la posibilidad de que parte de ellas hayan sido ciertas (como el hecho de que, a duendes y elfos se les ha mirado paseando por las calles tepitenses):

A pesar de lo que se diga en contra de ellos, de que no pueden existir entre nosotros porque pertenecen a otro ámbito geográfico, lo cierto es que hay elfos, y algunos viven en el renombrado barrio de Tepis. Es ocioso preguntarse como es que llegaron ahí, porque de hecho, nadie lo sabe. Sin embargo, según se cuenta, podemos decir que los elfos brotan en el lugar donde hubo niños muertos. De hecho son las almas, o personificaciones, de esos niños. Igual que estos, siguen siendo maldosos y juguetones. Mas nunca hay mala fe en ellos, ni tiene por qué a haberla.

Traviesos lo son, hurtan cosas, las esconden, después las devuelven o a veces no. Deambulan a cualquier hora del día, aunque prefieren las seis de la tarde, quién sabe por qué. Si bien es más fácil encontrárselos en la madrugada, que es cuando se les ve corriendo por la sala o trepándose a los libreros. En general, suelen ser afables y también algo socarrones; lo cierto es que nunca llegan hacer maldades excesivas. Han llegado al grado de tirar a la gente, pero no consta que hayan matado alguien, al menos no deliberadamente.

Hay dos elfos famosos, que habitan en un edificio viejo en la esquina de Circunvalación y FC, Colonia Morelos, una construcción de fines de la década de los años 50 del pasado siglo. Uno se llama Sandman y el otro Jingleman. Su amistad data de mucho tiempo atrás, de cuando fueron bebés y un viento frío los mató a los dos. “Qué importa haber sido ya, sí como somos ahora sabemos muchas cosas interesantes”, señaló Sandman. “Sí, es divertido esto de jugar siempre, y de tener desconcertadas a las personas que llegan a vernos respondió Jingleman. Pero no sólo están en ese edificio, ubicado donde termina Tepis, sino que también salen a recorrer las calles. Decidieron visitar la tumba del último Tlatoani, el águila que cayó, cerca de la iglesia de la Conchita. Sandman le comentó su amigo: “no hay nadie como el valeroso Asteca. Se rindió cuando ya no había más remedio. Los españoles tienen cortadas todas las salidas”. El otro contestó: “y eso fue aquí, en el barrio hechizado de la guerra en Mexicópolis”. Donde también está el sepulcro de la Llorona, en el fondo de las aguas desaparecidas de Canal del Norte; ahí donde los autos criminales van de un lado a otro para matar a la vida. Todo lo que anda sobre motor es un atentado a la belleza”.

Sandman fue a otra cuestión: “Yo sé que Tonantzin y la virgen María son en realidad la misma mujer”. Jingleman estuvo de acuerdo: “Sí, aunque para serlo tiene también que ser Cuatlicue, pasar por la difícil escuela de las serpientes y calaveras. Y las calaveras son como escaleras por donde se cruza hacia algún envenenado destino. Mas el veneno puede llegar a ser la curación”. Los elfos llegaron a la iglesia de San Francisco de Asís, a un costado del estadio de fútbol “Maracaná”. Ahí el santo italiano, en su urna de cristal, ora por la salvación de todos los gatos y perros del barrio, únicos seres llenos de pureza entre tanta villanía de locura que se han apoderado de las calles. “¿No te parece que los españoles nada más vinieron a llenar de fantasmas la ciudad?”, preguntó Sandman. “Sí, todo el centro está, o estuvo, habitado por frailes en pena y beatas con el niño Dios en sus entrañas, a punto de parirlo ya sin vida”, confirmó Jingleman. “Jamás ayer el famoso tesoro de la casa del judío”, dijo Sandman. “Tampoco al cuervo del puente, ni a su amo ya muy loco”, recalcó Jingleman. “Nunca más habrá nada como eso, amigo, Mexicópolis ya no existe: Sin fantasmas, como que deja de ser lo que fue, ya ves que el gobierno no los quiere “. 

Ambos amigos regresaron a casa, para cambiarse de traje. A veces visten de colores, y otras de negro. Les fascina jugar a la pelota con los gatos, lo que puede resultar peligroso, porque los felinos suelen enojarse de repente, y Jingleman ha salido con la ropa rasgada y Sandman con la cara sangrando. No obstante, el riesgo les estimula el ánimo. Prefiere no encontrarse con niños, cuya malicia es tan infinita que pueden hacerles daño los elfos. Sin embargo, éstos han llegado a darles batalla a aquéllos, y no es difícil encontrar un niño malcriado tirado en el suelo, quejándose de las cuchilladas que ha recibido. Por eso las madres aborrecen a los elfos; o quizá es porque intuyen que pueden ser hijos de ellas y prefieren no enterarse de la verdad. Porque los elfos han tenido madre. Con las niñas, los elfos son muy galantes sentimentales. “No hay nada mejor que quedarse viendo los ojos negros de una chiquilla “, suspiró Sandman. “En efecto, sin eso no podría vivir uno”, lo secundó Jingleman. Suelen llevarles regalos a ellas: fotografías viejas, revistas de modas, prendedores con figuras felinas, calendarios, chocolates, y muchas cosas más. Les platican, elogian sus vestidos y sus cabellos, se preocupan si están enfermas, etcétera. Incluso les regalan versos que las exaltan como lo más hermoso que existe en el mundo. ¿Y que hay si una niña muere? ¿Se convierte en elfo? “No, son ángeles, una categoría muy diferente”, puntualizó Sandman. “Y algunas de ellas llegan hacer ángeles caídas”, completó Jingleman. “Y son más difíciles de tratar que nosotros mismos “, observó el otro. ” Es que se ríen mucho “, dijo su compañero. Una ángel que se ríe puede insuflarle pavor al corazón. Así fue escuchado en una canción de 1984. “Que desde luego bailamos, ¿te acuerdas, Jingleman? Se llamaba Ángel, con una blonda cantándola. Como la virgen. Como la Madonna “. “O como en 1980, cuando la marea estaba alta. ¿No es cierto, Sandman? Con Blondie, la de Lorenzo y Pepita?”. “Somos número uno en el amor de las niñas “, recalcó Sandman”. Por eso los obsequiamos todo cuanto podemos, aunque no nos den nada “, dijo Jingleman.

Lo de los elfos no tiene fin, porque son inmortales. Pero su cantidad no se incrementa, porque cada vez menos niños mueren, de acuerdo con las estadísticas de salud. “Eso de las vacunas y los antibióticos nos han dejado sin compañeros, Jingleman”. “Te digo que la vida ya no es como antes, Sandman”. “Si hubiera alguna masacre infantil, podríamos organizar una fiesta “, concluyó Sandman.

Nuevos museos y centros culturales que puedes visitar en la Ciudad de México
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En estos nuevos sitios puedes encontrar arte, historia, cultura y también algo de diversión.

Estos sitios son lugares que te sorprenderán con sus espacios.

 

En la Ciudad de México puedes visitar un museo cada fin de semana, y cuando llegues de nuevo a la lista seguramente no verás la misma exposición. La ciudad también tiene un rico pasado histórico y cultural. La Ciudad de México es la segunda ciudad del mundo con más museos del mundo, pero compite por el primer lugar con Londres, y seguramente en el futuro seremos la ciudad con más museos en el mundo, superando también a Nueva York y a París.

Como seguramente ya conoces muchos muses de la CDMX, hemos recopilado los centros culturales que abrieron sus puertas en los últimos meses en la Ciudad de México.

 

Lagos MX

Laguna de Tamiahua 3, Anáhuac I Sección, CDMX.

 

 

Lagos es un espacio de reciente creación que convive entre dos mundos, por un lado es un sitio que pone as reglas del juego, pero es un sitio para que el arte tenga nuevos bríos y matices en la ciudad. Lagos es un espacio dedicado al arte que apoya a artistas por medio de espacios de trabajo. En este espacio el proceso creativo es el protagonista ya que a partir de esta dedicación, nacen conversaciones e interacciones entre distintos agentes. Lagos le da la cabida a la experimentación y búsqueda de nuevos formatos y propuestas que desembocan en nuevas formas de presentación. Este espacio también se dedica a buscar financiamientos para los artistas.

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Galera

Calle Dr. Carmona y Valle 147, Doctores.

 

 

Galera busca ser un centro de reunión que promueva comunidad y la creación artística colectiva. Sus instalaciones fueron rehabilitadas por el arquitecto Alejandro D’Acosta, bajo el concepto de arquitectura contextual; reutiliza los materiales que ya existían dentro del lugar.  Al interior de una antigua imprenta, Galera se establece entre la Doctores y la Roma como un centro cultural multidisciplinario que reúne cinco proyectos diferentes: un restaurante, una biblioteca-café, un foro, una tienda de vinilos y un espacio con oficinas.

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El Museo del Pulque y las Pulquerías

Av. Hidalgo 107-109, Centro Histórico, Guerrero.

 

 

El objetivo de este centro es dignificar y poner en alto el nombre del pulque para las nuevas generaciones, ya que desde hace más de un par de décadas se han generado diversos mitos negativos alrededor de la bebida de los dioses. Ubicado dentro del Ex Convento de San Hipólito, el Museo del Pulque y las Pulquerías abrió sus puertas el pasado 8 de febrero donde es posible conocer los diversos aspectos que encierra esta ancestral bebida que ha sobrevivido desde la época de los Aztecas.

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Museo Trick Eye

Av Ejército Nacional 843-B, Granada.

 

 

Este nuevo museo está conformado por 6 salas distribuidas a lo largo de 1,800 metros cuadrados, lo que se traduce en al menos una hora y media de entretenimiento y decenas de stories para Instagram. El Museo Trick Eye México esté presente en China, Singapur, Tailandia, Hong Kong y Corea y esta es la primera sede en Latinoamérica, convirtiéndose en el museo interactivo 3D más grande del mundo.

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Museo Soumaya – Casa Guillermo Tovar de Teresa

Valladolid 52, Roma Nte.

 

 

Ubicado en el corazón de la colonia Roma, este recinto busca enaltecer la vida del historiador Guillermo Tovar de Teresa (1956-2013), antiguo cronista de la ciudad y último propietario del inmueble donde se ubica el museo, quien fue asesor de arte para Presidencia de la República como para el propio Carlos Slim, con quién desarrolló una entrañable amistad.

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Complejo Cultural Los Pinos

Calle Parque Lira S/N, Bosque de Chapultepec I Secc.

 

 

Justo en el espacio residencial ubicado en el Bosque de Chapultepec, Los Pinos abrieron sus puertas para que los ciudadanos pudieran conocer su interior. Algo similar sucedió durante el mismo mandato de Cárdenas, cuando decidió no vivir en el Castillo de Chapultepec (como lo habían hecho sus antecesores) para que todos pudieran visitarlo, lugar que posteriormente se convirtió en el Museo Nacional de Historia.

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Museo de Sitio de Chapultepec

Gran Avenida, Miguel Hidalgo, San Miguel Chapultepec I Secc.

 

 

Este museo te cuenta la historia del bosque como un espacio que se ha transformado y creado a partir de las interacciones humanas que han tenido lugar ahí. El recinto recuerda que el bosque era un territorio sagrado para las culturas prehispánicas, en el que tuvieron presencia los toltecas, los teotihuacanos, los tepanecas y los mexicas, en torno a este se crearon leyendas al tiempo que se explotaban sus vastos recursos naturales, incluyendo uno de los acueductos más importantes para la población de Tenochtitlan.

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Centro de Artes Vivas

Calle Salvador Novo 8, Santa Catarina.

 

 

Un espacio para todas las edades donde puedes asistir a conciertos, galerías de arte vanguardista, talleres, obras de teatro, actividades deportivas y otros eventos. El recinto tiene dos entradas, la principal te conduce al inmueble que alberga exposiciones en su primer piso, mientras que en planta baja hay aulas para talleres y laboratorios.

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Casa Equis

Calle Dr. Enrique Gonzalez Martinez 7A, Sta María la Ribera.

 

 

En la Santa María la Ribera hay un edificio rojo que pasa desapercibido, pero alberga un departamento donde el arte es el inquilino. Casa Equis es una galería creada por los artistas Diego Beyró (Argentina) y Carleti López (España).  Al ingresar fui recibido por Roma, una amigable perrita que fue rescatada por Diego en la colonia Roma.

Sitio web

 

Museo del Perfume

Calle de Tacuba 12, Centro Histórico

 

 

Serán expertos en el arte del perfume quienes se encarguen de la curaduría y museografía del MUPE que incluirá salas donde el público podrá conocer las principales materias primas naturales y artificiales para la creación de fragancias, el diseño de botellas, el funcionamiento del aparato respiratorio encargado del olfato, la fuerza de la memoria olfativa y cómo actúa en el subconsciente.

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Centro Cultural Manzanares 25

Calle Manzanares 25, Centro Histórico, Centro.

 

 

En la calle de Manzanares número 25, en la Merced, se encuentra el inmueble más antiguo que se ha construido en la capital, una casa que si bien, siempre se supo por los locales que se trataba de una construcción antiquísima, tardó 5 siglos en despertar la curiosidad de la ciudad entera. Ahora, es un ejemplo de la creatividad novohispana, porque mantiene la disposición de viviendas contiguas propia de la tradición mesoamericana (en este caso 15 cuartos alrededor de un patio), con la introducción de elementos de la vivienda española como son los marcos de cantera en torno a puertas y ventanas, y la viguería de madera en sus techos. 

Web

 

*Próximamente

 

Casona de Leonora Carrington

Chihuahua 194, colonia Roma.

 

 

Durante años, la pintora surrealista, Leonora Carrington habitó esta casona en la Roma. La convirtió en su pequeño universo de inspiración, su musa. Según datos sobre su estancia, Carrington vivió entre la colonia Roma y Condesa, en unas 40 manzanas. Vivió junto a Remedios Varo, y pasó gran tiempo con otros de sus excéntricos amigos (como Julio Cortazar y Aldoux Huxley) por las calles de su vecindario mexicano. Además del Museo, la Universidad Autónoma de México tiene planeado crear un centro de documentación digital y un Diplomado en Estudios Surrelistas, como parte del Proyecto Leonora Carrington.

Tres artistas urbanos crean murales en la CDMX con pintura que purifica el aire
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Esta propuesta eco-artística creó murales con una pintura cuya tecnología acúta como 2 mil metros de árboles plantados para eliminar la contaminación.

Esta pintura actúa purificando el aire del mismo modo que lo haría un árbol.

 

Ahora es posible purificar el aire a través del street art. Una marca de vodka está detrás de este ambicioso proyecto, que se propuso crear murales de una extensión equivalente a 2 mil metros cuadrados de árboles plantados, con lo cual busca eliminar la contaminación de 60 mil coches cada año.

Este se llevó a cabo a través de la campaña Absolut Street Trees, donde el colectivo Boa Mistura, de España, y los mexicanos Revost y Seher One crearon tres murales que conjugan temas como la unión entre seres humanos, la igualdad de género y la libertad de expresión, respectivamente.

 

 

La campaña pretende plantar árboles a través de la creatividad conjugando el arte y Airlite, una pintura que al reaccionar con la luz purifica el aire. Esta pintura es totalmente ecológica, y tiene una acción fotocatalítica de última generación, que proporciona un efecto purificador del aire actuando exactamente igual a como lo hacen las hojas de los árboles de un bosque frondoso. Este sistema combate la polución urbana de un modo igual de eficaz que los árboles.

Esta pintura utiliza una tecnología anti-contaminación que limpia el aire de sustancias nocivas, elimina virus, bacterias, esporas y moho. Además combate de forma permanente los malos olores que se desprenden de los alimentos o cigarrillos, y evita que la suciedad se deposite en las paredes, haciendo el ambiente más higiénico y confortable.

 

 

De acuerdo a las estadísticas realizadas por el grupo de Airlite, la empresa hizo un comparativo con la pintura y encontró que treinta metros de esta sustancia funcionan exactamente igual que un árbol de 12 metros de diámetro. Esta tecnología empezó como una idea en el año 2000, pero fue hasta 2007 cuando se empezó a usar el producto beta en Roma, Italia, de donde es originaria la empresa.

Se dice que la garantía de la pintura es de 10 años, pero el efecto catalítico es potencialmente infinito en el sentido de que la energía en proceso la ponen el Sol, el oxígeno y la humedad; hasta que esas tres cosas sean recibidas por la pintura, ésta sigue funcionando.

 

 

 

Esta no es la primera vez que se utiliza esta tecnología en México. Más de 16 hospitales del Issste han sido recubiertos con esta pintura, además de un mural de 300 metros ubicado en Eje Central y Rafael Delgado, inspirado en la fuerza de los ciudadanos después del 19-S.

Con esta tecnología e iniciativa social, el artista Revost creó un mural de serpientes y águilas, ubicada en avenida Álvaro Obregón 151, en la colonia Roma. Boa Mistura, con su colorido árbol de la vida, se puede apreciar en la glorieta de la Diana sobre Reforma esquina Río Misisipi. El mural de Seher trata sobre la libertad de expresión; es el último por realizarse y estará ubicado en Insurgentes esquina con Reforma.

 

 

El área de los murales equivaldría, entonces, a 2,000 metros cuadrados arbóreos. Después de un año, dichas paredes habrán eliminado la contaminación provocada por 60,000 vehículos. Esta acción forma parte de la creación de una comunidad de colaboradores que tengan diferentes acciones para transformar el futuro.

Estas propuestas de acción social y de sustentabilidad, en conjunto con la inspiración de artistas, ayuda a que los grandes cambios se den a partir de las pequeñas acciones que hagamos entre todos.

 

 

Dónde: Álvaro Obregón 151, en la colonia Roma. Glorieta de la Diana sobre Reforma esquina Río Misisipi. Y por terminar en  Insurgentes esquina con Reforma.

 

Foto de portada Marriott Traveler

El chapulín, la hormiga y el ciempiés formaban parte del arte-ritual mesoamericano
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En la antigüedad prehispánica los chapulines, arañas, hormigas y otros insectos fueron parte de algunas metáforas del universo.

Insectos que formaron parte importante del arte prehispánico.

 

Los insectos ocupan un lugar muy importante en las tradiciones, comida, religión símbolos y hasta en la salud de las antiguas culturas de nuestro país. Si recorres la Ciudad de México encontrarás lugares con nombres de origen náhuatl relacionados con insectos como cerro del Chapulín (Chapultepec) o Azcapotzalco (hormiguero).

En la vida prehispánica hay muchas representaciones pictóricas o escultóricas de insectos. Los teotihuacanos consideraban a las libélulas como símbolo de la pureza del agua. Los mexicas las relacionaban con entes malignos o demonios habitantes del aire; los mayas prehispánicos de México y Guatemala cultivaron abejas sin aguijón para aprovechar sus mieles y ceras y las asociaban con la fertilidad.

 

 

Para los mexicas la hormiga era un animal de mal agüero y en la tradición popular la hormiga es la responsable de los eclipses de luna y sol. Como sea, las personas recolectan hormigas para comer o vender, y lo mismo con los escamoles y las hormigas chicantanas que se tuestan para molerlas con chile de árbol y preparar una rica salsa.

Aquí te dejamos algunas de las representaciones de los insectos en el arte prehispánico.

 

Mariposa

 

 

La mariposa es quizás uno de los insectos más difundidos en el arte de nuestro país, ya que fue el adorno más común de los incensarios de barro de Teotihuacán. Representaba a la flama y con frecuencia se colocaba al lado de Huehuetéotl, dios viejo del fuego. En Tula y en Chiché Itzá, la mariposa era usada en los sellos para imprimir diseños en vasijas de barro y como distintivo de los dirigentes. Los antiguos mexicanos conocían muy bien su ciclo de vida y sus hábitos: a los huevecillos les llamaban “ahuauhpapalotl”, a las orugas “ocuilpapalotl” y a las crisálidas “cochipilotl”. En la cultura maya las mariposas eran consideradas las almas de guerreros muertos en batallas o sacrificios.

 

Chapulin

 

 

El chapulín tenía un alto valor sagrado y representaba el poder sobrenatural para los mexicas. Chapulín es el nombre genérico en náhuatl del “saltamontes” o “langosta de la tierra”. La escultura de un chapulín rojo tallado en piedra roja que se encuentra desde el siglo pasado en el Museo Nacional de Antropología, es una hermosa pieza que proviene de la ciudad de México. En los códices, como el Boturini o Mendoza se usó al chapulín encima de un cerro para indicar el topónimo de Chapultepec. El chapulín también se utilizaba y aún se usa como alimento. Una ración de 100 gramos de estos insectos puede contener hasta 80 gramos de proteínas y solo cuatro de grasas no saturadas, además de varios minerales. Hay 54 especies de chapulines comestibles registradas en México, pero son las pertenecientes al género Sphenarium las más buscadas y comercializadas.

 

La hormiga

 

 

El Códice Florentino informa que para los mexicas la hormiga era un animal de mal agüero. Su presencia en una casa era signo de que algún enemigo malévolo y envidioso la había mandado para causar enfermedad, muerte, pobreza y ansiedad a sus habitantes.

 

El ciempiés

 

 

El término petlacoatl se usó para designar al ciempiés, aunque se dic que el término original es petlacolcoatl o centzommaye. El primero, hoy transformado en petasolcoate, viene de petlatl “petate”, zoltic o zolli, “cosa vieja” y coatl, “culebra”, es decir, se refiere al bicho, que por su forma de serpiente, su color amarillento y por el fleco que forman sus numerosas patas –400 según los mexicas– se parece al borde de un petate viejo. En los códices de los mexicas es frecuente la representación de ciempiés. Se creía que el ciempiés, la serpiente y Tlazoltéotl simbolizan la lujuria. Se creía que esta diosa podía provocar el pecado sexual y también perdonarlo después, siempre y cuando el responsable confesara.

Chichén Itzá, el equinoccio de primavera y el descenso de Kukulcán
Bernardina de la Garza Arregui
Cada año este impresionante fenómeno reúne a más de 25 mil personas en la majestuosa Chichén Itzá.

Ya empezó la primavera, y los dioses lo saben.

 

Chichén Itzá, fundada en el año 525 d.n.e., fue la capital más sobresaliente del área maya a finales del periodo Clásico e inicios del Postclásico. Se encuentra localizada en el estado de Yucatán, a 121 kilómetros de la ciudad de Mérida y dentro de su conjunto arquitectónico se ubica el Castillo o pirámide de Kukulcán, dios que en la cultura maya representa a la Serpiente emplumada, como Quetzalcóatl para los aztecas.

Este 20 de marzo inicia la primavera en el hemisferio norte -con el equinoccio vernal- y el otoño en el sur. La hora exacta de este evento astronómico será a las 3:58pm (hora de la Ciudad de México). Este año tendremos en la misma jornada una luna llena, para redondear una fecha altamente cargada de energía y simbolismo.

 

Chichén Itzá

 

Los mayas eran grandes observadores de la bóveda celeste y con gran atención contemplaron los fenómenos de luz y sombra generados durante cada día del año. Construyeron así, la pirámide de Kukulcán tomando en cuenta todas las variables que arduamente habían estudiado, y así consiguieron un maravilloso efecto.

Durante los equinoccios de primavera y otoño, es decir, cuando la duración del día es igual a la de la noche en toda la tierra, los rayos del sol chocan con las alfardas de la escalera principal, y un juego de luz y sombra produce un espectáculo deslumbrante.

 

Chichén Itzá

 

Se forman siete triángulos isósceles de luz invertidos como resultado de la sombra que proyectan las nueve plataformas de ese edificio durante el ocaso, lo que resulta en la formación de una imagen que asemeja a una serpiente formada por los triángulos de luz.

Conforme el sol va siguiendo su trayectoria, la sombra de triángulos se desliza por el muro, recorriéndolo hacia abajo hasta finalmente llegar a la cabeza de una de las serpientes que se encuentran al inicio de la escalera e iluminarla.

 

Chichen Itza

 

Investigadores concuerdan que este fenómeno significa el descenso del dios Kukulcán a la tierra para así, comenzar el ciclo agrícola. Se produce durante los meses de marzo y septiembre y puede observarse en un periodo de cinco días en las fechas más próximas a los equinoccios, específicamente tres horas antes del ocaso.

 

Chichen Itza

 

El fenómeno del descenso de Kukulcán reúne cada año a más de 25 mil personas que deseosas esperan este maravillo evento en la explanada de este hermoso lugar, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1988 por la Unesco; Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

 

 

Astrológicamente, el equinoccio marca también el ingreso al signo de Aries, el año nuevo en la astrología occidental, el signo de fuego regido por Marte en el cual el Sol tiene su exaltación, y en el cual se celebra la renovación y revitalización de la naturaleza a través del incremento de la luz que insemina la tierra. Tradicionalmente la fecha está vinculada a la siembra y al nacimiento de la naturaleza. Es la época donde las tierra empieza a reverdecer, los pájaros cantan, brotan flores, el aire es más caliente, los animales se aparean y en general hay más energía en el ambiente. Por ello, la medicina china recomienda en esta temporada salir a dar caminatas en la naturaleza para respirar el chi o energía vital. Y según los viejos manuales de alquimia, el rocío que era utilizado en la preparación de elixires debía recogerse en la primavera.