Los Parques de Noguchi. De la intimidad en una urbe
José Luis Bobadilla
La exposición “Los parques de Noguchi” en el Museo Tamayo que se inaugura esta semana, promete mucho.

No es la primera vez que Isamu Noguchi (1904-1988) es revisado en el contexto del Museo Rufino Tamayo. Hace algunos años, en 1999, The Isamu Nocguchi Foundation, El Museo Tamayo y MARCO organizaron la primera muestra en Latinoamérica del escultor norteamericano de origen japonés. En esa ocasión la exposición se enfocó en la relevancia de la figura humana en la obra del artista.

Noguchi

De padre japonés y madre norteamericana, Noguchi osciló permanentemente a lo largo de más de 60 años de trabajo artístico entre una percepción del mundo oriental y una opuesta, la occidental. Su vida atravesó, por otro lado, el siglo XX y por lo mismo su obra recogió en la escultura, la cerámica, el diseño y el paisajismo mucho de las formas artísticas de su tiempo. Fue amante de Frida Kahlo y también discípulo de Constantin Brâncuși, referencia ineludible en la escultura del siglo pasado. Trabajó además como escenógrafo de Martha Graham y colaboró con un importante número de artistas, entre ellos, destacados arquitectos y ceramistas japoneses como Kitaoji Rosanjin.

Noguchi y Frida

En 1935 visitó la ciudad de México. Poco antes en Nueva York había realizado un retrato de José Clemente Orozco en terracota. Ya en México realizó un mural escultórico de 22 por 2 metros en el Mercado Abelardo L. Rodríguez, dónde se encuentra humillantemente olvidado en un segundo piso, lejos de la vista de todos.  En el Hotel Camino Real, recinto con piezas valiosísimas de Mathias Goeritz y otros artistas, se encuentra la fuente que Ricardo Legorreta le solicitara y que nos representa como mexicanos sumergidos permanentemente en un oleaje violento.

Fuente camino real

La exposición “Los parques de Noguchi” en el Museo Tamayo que se inaugura esta semana, promete mucho. Habrá maquetas, dibujos, bocetos y fotografías, además de recreaciones de espacios lúdicos y funcionales. Al parecer se reúne por primera vez en el mundo la investigación al respecto de estos temas que Noguchi amasara a lo largo de 50 años.

Museo Noguchi jardin

En mi casa el arte no tuvo un lugar relevante. Sin embargo, la escultura siempre llamó mi atención. Veía en los parques esculturas de personajes importantes, la escultura de Churchill sobre Avenida Reforma o la escultura pública de Ernesto Paulsen junto al metro Basílica y me parecía que una nave espacial había abandonado eso ahí. Con el paso de los años fui entendiendo mejor que la escultura como todo el arte posee muchos niveles de transmisión de sentidos. Pero me gustaba que la escultura era algo sólido, tridimensional y de algún modo inamovible. Me aficioné entonces a comprar los escasos libros de escultura que había en las librerías y los museos de la Ciudad de México y por un tiempo hasta tallé piezas de madera y modelé otras de barro. Así llegué a Noguchi, por el catálogo de su primera exposición en nuestro país.

Chase Manhattan Plaza

Luego tuve oportunidad de viajar a Nueva York. Visité su museo y el pequeño jardín dentro de éste en Long Island, de dimensiones modestas que contrastan con la monumentalidad de muchas de las piezas de Noguchi y, con esto, no me refiero al tamaño de las piezas sino más bien a su carácter rotundo. Viendo la obra de Noguchi dentro de ese espacio me di cuenta que la intimidad responde estrictamente a las dimensiones humanas. Cada vez que algún amigo viaja a Nueva York le digo: “No te pierdas el Museo de Noguchi.”

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El jardín de la sede de la UNESCO en París, la fuente del espejo de agua en la Chase Manhattan Bank Plaza de Nueva York, la fuente del Hotel Camino Real, son ejemplos de que en la vorágine de la ciudad, es posible resguardar espacios delicados que nos recuerden la naturaleza, que nos permiten una intimidad con nosotros mismos y con otros, sin rechazar los edificios que responden a las necesidades de una urbe contemporánea.     

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Los Parques de Noguchi se inaugura el próximo miércoles 11 de mayo en el Museo Rufino Tamayo.

Edificio Celanese, el edifico que desafía las leyes de la física en Avenida Revolución
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Caracterizado por una singular estructura suspendida, Celanese Mexicana, proyecto del arquitecto mexicano Ricardo Legorreta, hace un manifiesto a la arquitectura moderna en México.

En este edificio, ubicado al sur de la Ciudad de México, su creador dejó muy claro que para hacer buena arquitectura hay tres conceptos que deben entenderse como un todo: Estructura, forma y función. Partiendo de esta triada, el arquitecto que diseñó esta obra del brutalismo mexicano.

El brutalismo se caracteriza por el gran uso de concreto. Mas, en esencia, es que los elementos constructivos sean evidentes en la fachada. Por tal motivo, el edificio de Celanese, aparte de ser del estilo internacional, también es brutalista, una arquitectura humana que cumple una función social, la de hacer edificios para que las personas vivan mejor. Buscar una arquitectura que no pase de moda y que tenga valores mexicanos.

 

 

El edificio Celanese Mexicana, construido en 1968 por Ricardo Legorreta, cumplió en 2018 su cincuenta aniversario. Se trata de una construcción que se alzó siete años después de la Avenida Revolución sobre la cual se encuentra, una vialidad que conecta desde Benjamín Franklin hasta el Estadio Olímpico Universitario. Ha pasado medio siglo y, desde entonces, el indudable peso del tiempo ha modificado su entorno, sin embargo, la monumentalidad del edificio permanece y constituye su paisaje inmediato. Un edificio que, en palabras de Octavio Paz, es ‘una piedra hecha de tiempo’.

La singularidad del Edificio Celanese –proyecto sumamente innovador en la época en la que fue construido– es además de su elegante y moderno lenguaje formal su inteligente solución estructural, que fue determinante para la distribución de espacios y funcionamiento del interior.

 

 

El programa arquitectónico del edificio se desarrolló alrededor de un núcleo o poste central de concreto armado, del cual se desprenden una serie de armaduras y tensores de acero que literalmente quedan suspendidos hacia los extremos. Esta solución estructural, le permitió al arquitecto Legorreta crear una serie de entrepisos que permitieron un mejor aprovechamiento de los flujos de oficinas. 

 

 

Se muestra un diseño continuo en el interior pues el espacio queda libre y sin muros intermedios, siendo un opositor de la planta convencional. En la torre de oficinas se halla la sensibilidad técnica aprendida con Jose Villagrán, así como en su interior se muestra claramente un sentido funcionalista al implementar grandes entradas de luz, grandes claros y gran amplitud al espacio.

 

 

El Edificio Celanese además de ser un referente en la carrera del Arquitecto Ricardo Legorreta Vilchis, es también un importante hito al sur de la Ciudad de México, tanto por su calidad constructiva como por sus cualidades plásticas. En las fachadas, el estilo Legorreta empieza a desarrollarse, predomina el vano sobre el macizo. Sin embargo, la celosía de acero se muestra como un gesto de contemporaneidad al contexto. Su calidad constructiva y plástica, así como su solución estructural, hicieron que se volviera un referente urbano.

5 edificios de arquitectura religiosa que puedes ver en Coyoacán
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En medio de nuestro entorno urbano, todavía podemos conocer sobre arquitectura religiosa, esos recintos creados para albergar la presencia divina.

En estos 5 edificios de Coyoacán todavía se siente el aura del misticismo.

 

La arquitectura religiosa es el reflejo de diversos estilos y tendencias de otras construcciones, pero también de ideas y formas de vida. Hay que recordar que los monasterios estaban diseñados para que los monjes estuvieran separados por las noches, para dedicarse por entero a su divinidad, pero que las aulas, comedores y jardines podían pasar tiempo juntos.

Con el ascenso de las religiones monoteístas, los edificios religiosos se fueron convirtiendo en mayor medida en centros de oración y meditación. Entrar en un edificio religioso es una metáfora de entrar en una relación espiritual, es un espacio de reunión para lograr una atmósfera de intimidad y de participación en la oración.

Aquí te dejamos cinco de las más hermosas piezas arquitectónicas dedicadas al culto, que puedes encontrar en el hermoso barrio de Coyoacán.

 

Iglesia de San Juan Bautista

Plaza Centenario 8, Villa Coyoacán, CDMX.

 

 

La Iglesia de San Juan Bautista en Coyoacán, es un templo de culto católico y emblema de la propia localidad y símbolo de la belleza del barroco novohispano. Apenas ocho años después de consumada la conquista, Hernán Cortés decidió otorgar un terreno a un grupo de frailes Franciscanos que estaba formado de piso de cemento, fachada de cantera roja, muros de piedra volcánica labrada e incluso un adoratorio decorado con chapa de oro. Sobre este adoratorio, los monjes edificaron en 30 años (1522-1552) el Convento, el templo y la huerta de San Juan Bautista, en lo que abarcaba una superficie de casi 20 000 m2 de lo que actualmente es el parque de Coyoacán.

 

La Conchita

Fernández Leal 62, La Concepción, 04020 Ciudad de México, CDMX

 

 

La Capilla de la Purísima Concepción, conocida como iglesia de “La Conchita”, te ofrece la posibilidad de disfrutar una tarde tranquila en un rincón más de la delegación Coyoacán. Cuando el conquistador español, Hernán Cortés, llegó a Coyoacán mandó construir la Iglesia de “la Conchita” sobre lo que era un centro ceremonial prehispánico y donde se celebró la primera misa en la región. Recientemente –con las obras de rescate y mantenimiento al edificio- el Instituto Nacional de Antropología e Historia confirmó que había sido un altar tolteca.

 

Capilla de Nuestra Sr. Soledad del Altillo

Av. Universidad 1700, Santa Catarina, Coyoacán.

 

 

Esta capilla fue diseñada por el arquitecto Enrique de la Mora y Palomar, alumno de Félix Candela. A esta capilla de Nuestra Señora de la Soledad se le conoce como “El Altillo” ya que en 1951 doña Elena Piña Aguayo dueña de la Hacienda de San José del Altillo donó el casco y partes de los terrenos de la hacienda a la Congregación de los Misioneros del Espíritu Santo, acto loable pues se preservó para la posteridad este valioso lugar. Es un espacio atractivo desde el punto de vista arquitectónico y espiritual, pues en la cripta, se encuentra sepultada la Venerable Sierva de Dios Concepción Cabrera de Armida, inspiradora de las Obras de la Cruz.

 

Capilla de San Antonio Panzacola

Av. Universidad y Francisco Sosa Colonia Puente de Panzacola, Coyoacán.

 

 

La Iglesia de Panzacola o de  San Antonio de Padua data del siglo XVII y se dice que fue mandada construir por el conquistador Pedro de Alvarado, aunque también se cuenta que una familia acaudalada la erigió como pago de una manda a San Antonio. La iglesia ha sido por muchos años la  puerta de entrada al Centro de Coyoacán, ya que está sobre la calle de Francisco Sosa , que era la carretera que unía al pueblo de San Ángel con el de Coyoacán. Junto a la iglesia se encuentra el puente que atraviesa el río Magdalena, paisaje que inspiró a varios autores a representar este lugar desde distintas perspectivas en sus pinturas. En muchas de estas obras se puede observar cómo a principios del siglo XX la zona todavía contaba con mucho campo en sus alrededores.

 

Iglesia Santa Catarina

Plaza Santa Catarina, Churubusco, Coyoacán.

 

 

La iglesia Santa Catarina fue construida en el siglo XVII, fue una capilla abierta donde se evangelizaron a los indígenas de la región. Hoy en día mantiene una fachada al estilo barroco, y en 1932 fue declarada monumento nacional. Desde el siglo XVIII, todos los 29 de Abril se celebra a la patrona del barrio, la santa dominica Catalina de Siena. Los habitantes de la zona lo celebran con misas, banda musical, chinelos, juegos mecánicos, venta de antojitos mexicanos y fuegos artificiales.

5 lugares para hacerte una limpia espiritual en la Ciudad de México
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Si lo tuyo son las bolas de cristal, los amuletos, las hadas, esencias y las velas esotéricas, aquí te dejamos 5 lugares para hacerte una limpia.

Hacerte una limpia te ayudará a librarte de los malos augurios.

 

Todas sabemos de la importancia de lograr un equilibrio entre la mente y el cuerpo para tener esa fuente de energía necesaria para nuestras actividades diarias. Para encontrar un punto donde podamos experimentar bienestar y conseguir nuestros objetivos, no es fácil, algunos hacen yoga, otros hacen meditación o simplemente ejercitan el cuerpo.

Pero de la misma manera en que nos ocupamos por mantener una higiene física, debemos ocuparnos por esa parte de nuestra existencia que nunca vemos, y que algunos llaman ser espiritual, con tal de conseguir un equilibrio fuerte en nuestras vidas. Para estos existen las limpias espirituales, donde la persona experimenta un estado de felicidad, armonía y amor para sí mismo y la gente que lo rodea.

Para quitarse las malas vibras del cuerpo te dejamos una estos cinco lugares para hacerte una limpia en la CDMX.

 

Casa de los Ángeles

Campeche 261, Condesa

 

 

Más que acercarte a la magia, aquí pretenden acercarte a tus ángeles y atraer buena energía a través de ejercicios de meditación, yoga de la risa o Reiki. Al entrar, básicamente sentirás tranquilidad constante, en un recinto que más que una casa, pareciera santuario.

Cuándo: Lun. a vie. 10:30-20:00, sáb. y dom. 10:30-17:00

Cuánto: $150 – $350

 

Mercado de Sonora

Fray Servando Teresa de Mier 419, Merced Balbuena

 

 

En este mercado encontrarás a muchos santeros, ritualistas y brujos que hacen limpias de todo tipo. En los pasillos 8 y 9 ofrecen una pequeña ayuda en contra de las malas vibras, amarres o maldiciones. Se usan ramos de pirul, albahaca y romero para la limpia, pero los más creyentes se puede adquirir un amuleto de protección. Los ayudantes espirituales en este “mercado de brujos” ofrecen soluciones para todas las creencias, bolsillos y males.

Cuándo: Lun. a dom. 7:00-19:00

Cuánto: $350 aprox.

 

Limpia en el Zócalo

Plaza de la Constitución S/N, Centro Histórico

 

 

Con los danzantes aztecas vas a rendir tributo al dios sol, una tradición tan ancestral como la misma explanada. El ritual básico utiliza ruda, copal, quelite, sábila, bálsamo y amuletos, de obsidiana para que nuestros antepasados bendigan tu estancia en la tierra mucho antes de que cruces el Mictlán.

Cuándo: lunes a domingo

Cuándo: $250 a $500

 

Pasaje Esotérico

Plaza de las estrellas. Melchor Ocampo 193, Col. Verónica Anzures,

 

 

En la Plaza de las Estrellas hay todo un paseo por las creencias más variadas y el esoterismo. Lleno de locales que venden amuletos, ofrecen lecturas de tarot, o bien tu carta astral personalizada, aquí puedes limpiar tu aura, conocer un poco de la magia que rodea a los creyentes.

Cuándo: lunes a domingo

Cuándo: $100 a $500

 

Limpia con Jaime Ferrer

Solo con cita, por metro Eugenia.

 

 

Según Ferrer es es totalmente falso que las limpias eliminan magia negra o brujería del paciente. Las limpias en realidad únicamente eliminan el exceso de negatividad dentro y al rededor del individuo. El rompimiento de magia negra o brujería es otro procedimiento energético muy distinto a la limpia. Acude con él para que lo averigües por cuenta propia.

Cuándo: Lunes a Viernes: 10 a.m.  a  7 p.m. Sábados: 10 a.m.  a  4 p.m.

Cuándo: Dependiendo la necesidad.

Foto de portada Cuartoscuro

Chimalli, el tesoro de Moctezuma llega al Castillo de Chapultepec
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El Chimalli fue un arma efectiva que, pese a los materiales frágiles con que se construyó, y ahora se encuentra en el Castillo de Chapultepec.

La muestra que el legendario Castillo de Chapultepec alberga, “Chimalli, tesoro de Moctezuma”, abarca la historia de una de las reliquias prehispánicas más valiosas, el Chimalli, escudo perteneciente a una serie de cuatro piezas similares y diseñado con cientos de varillas de bambú mexicano y más de 26,000 plumas.

 

 

“Chimalli. Tesoro de Moctezuma en Chapultepec” es mucho más que una exposición abierta en el icónico Castillo bordeado por ese bosque, es la biografía de una pieza excepcional, de un escudo prehispánico de singular belleza y valor histórico; es uno de cuatro que existen en el mundo.

De acuerdo con las curadoras Laura Filloy y María Olvido Moreno Guzmán, en el campo de batalla el chimalli (escudo circular) fue una poderosa arma defensiva de los guerreros mexicas.

La pieza que ahora se exhibe cruzó dos veces el Atlántico: salió de México en el siglo XVI en el umbral de la Conquista y regresó en el XIX.

 

 

 

En torno a esa pieza, el discurso curatorial reúne más de 300 objetos entre piezas de arte plumario y arqueológicas, óleos, armas, taxidermia, litografías y documentos procedentes de diversas instituciones y museos.

En el siglo XVI salió de México junto con otros objetos que mostraban las riquezas de América y hoy luce aquí su grandeza. Tras viajar por varios lugares de Europa arribó a la corte de los Habsburgo en Viena y en el siglo XIX, en un gesto noble, Maximiliano quiso dar a México un ejemplo de las armas de su antiguo emperador Moctezuma II y el escudo regresó a este país. En sus versiones de lujo, el chimalli fue insignia de valor en ceremonias y rituales.

 

 

 

También se manufacturaron versiones especiales para los gobernantes, sacerdotes, para ataviar a las deidades y distinguir a los mejores combatientes y jefes de grupos guerreros. La magnífica pieza que se exhibe se elaboró con piel de ocelote, plumas y oro en los talleres especializados de la Gran Tenochtitlán.

Ahí se confeccionaban ornamentos y distintivos. Antes de 1524 el llamado Cuexyo Chimalli llegó a Europa. Se ignora la ruta que siguió, el puerto al que arribó y el nombre de su nuevo propietario. Hasta el siglo XIX se volvió a conocer su paradero en Viena, en las colecciones particulares de la Casa de Habsburgo.

 

 

Llaman la atención sus componentes orgánicos que con el tiempo los convirtieron en unos de los objetos históricos más frágiles, de los destinados a la guerra ninguno se conservó. De los de lujo, decorados con finas láminas de oro, plumas de aves de colores, piedras semipreciosas, perlas y cascabeles, sobreviven cuatro.

En 1865, durante el Segundo Imperio, Maximiliano emprendió acciones para transformar y enriquecer las colecciones del Museo Nacional de México. Acudió a su familia para trasladar a México documentos y objetos que estaban en repositorios de la corte austriaca. Entre ellos estaba el escudo, que regresó a este territorio en enero de 1866.

Desde 1944, el Cuexyo Chimalli es un tesoro nacional. Ahora es la pieza central de la muestra temporal Chimalli. Tesoro de Moctezuma en Chapultepec, explicaron las dos especialistas.

 

 

 

 

A partir de este miércoles y hasta mayo el público podrá conocer esa pieza excepcional elaborada con pieles de ocelote, venado y conejo, bambú mexicano, oro, fibras de agave, algodón, perlas, una variedad de piedras semipreciosas y plumas de loros, quetzales y patos. También tiene elementos de otros animales que no ha sido posible identificar.

Si bien, el Chimalli y los cuadros ya mencionados son el centro de la muestra, se exhiben 300 piezas más: animales disecados, documentos y armas utilizadas en la época, entre otras. También se proyectan siete videos que profundizan en la historia del escudo.

 

 

Chimalli, tesoro de Moctezuma en Chapultepec

Dónde: Museo Nacional de Historia

Dirección: Primera Sección del Bosque de Chapultepec s/n, Col. San Miguel Chapultepec

Cuándo: martes a domingo, 9:00 a 17:00; hasta el 2 de junio 

Cuánto: entrada general, $75; el domingo – entrada es libre