Arte y Cultura
La era del circo y el cinematógrafo en la Ciudad de México
Jaen Madrid
A 120 años de la llegada del cine a México, recordamos la época en que el circo y el cine permearon a la capital mexicana de un puñado de historias fantásticas donde todo lo pensado era posible.
circo y el cinematografo en la Ciudad de Mexico

A finales del siglo XIX y principios del XX, la Ciudad de México gozaba de muchas atracciones públicas que, entre otras cosas, figuraban como un elemento esencial de los espacios públicos destinados a la comunidad. 

Paseos dominicales y conciertos públicos en la Alameda, el teatro en sus modalidades públicas –las plazas centrales– y privadas –el Teatro de la Ciudad como el más emblemático–; la ópera, el hipódromo que entonces abarcaba un área de lo que hoy es la Condesa, la plaza de toros, el box y muy acentuadamente el circo y los shows de linterna mágica estereoscópica.

 

El arte circense 

Circo callejero mexicano / Foto: El Universal / Keystone-Mast Collection

Circo callejero mexicano / Foto: Keystone-Mast Collection para El Universal

Con el circo sucedió algo muy peculiar. Se trata de una rama de espectáculos bastante antigua. Se le atribuyen las primeras muestras arquitectónicas circenses a los romanos, mientras que, como empresa de espectáculos, se hacía en China, Egipto y Grecia hace unos dos mil años. Se dice que, en sus orígenes, el objetivo primordial del circo fue el de “trasladar al ser humano a un mundo de fantasía donde todo era posible”.

En el México prehispánico hubieron algunas artes que bien podrían relacionarse con el circo. Una de ellas –la más primordial, pues se trata de una de las manifestaciones artísticas más antiguas concebidas por el hombre– fue la figura del acróbata. Encontramos en culturas como la Olmeca del preclásico medio, las curiosas estatuillas del “acróbata”, el xocuahpatollin o el arte de hacer malabares con los pies, los llamados matlanchines, que ejecutaban una danza acrobática compleja, según se dice, desafiando las leyes de la naturaleza y los llamados Voladores de Papantla como una manifestación ritualística de este fino arte.

La lista de artes performáticas de épocas prehispánicas es bastante rica. Y nos da una fugaz concepción de lo importante que era el rito para nuestra cultura milenaria, que a raíz de la danza y el teatro pudieron persistir y hacerse más fuertes con el sincretismo de la colonización. 

En el siglo XIX el circo era un referente importante en la calles de la ciudad. La mayoría de espectáculos de fantasía tenían un costo elevado, sin embargo el circo siempre estuvo al margen de cualquier persona ignorando la clase social. 

Richard Bell

El famoso Bellini / Foto: CC

Los primeros circos en llegar a la ciudad lo hicieron a través del barco de vapor y con la llegada del ferrocarril. El Circo Treviño fue la primer gran empresa de espectáculos en ofrecer sus servicios hacía 1897. Le siguió el Circo Orrin, quien fue en realidad el que popularizó esta práctica gracias a su gran Circo-Teatro que ofreció números insólitos, como el clown británico del payaso más famoso de México, Richard Bell, alias Bellini.

El Circo Orrín llegó a ser uno de los mejores circos del mundo. Trasladado de Estados Unidos a la Ciudad de México y después a distintas ciudades de la República Mexicana y Sudamérica, el Orrín fue la primer empresa en hacer llegar el espectáculo circense a todos los lugares posibles, orquestando, de alguna manera inevitable, la vida y profesión de los nómadas del espectáculo

En el circo se presentaban espectáculos de mímica que contaban historias clásicas, números de traga-fuegos, magos, cantantes y el mítico show de Bellini, que además contenía otros subespectáculos como el domador de leones, las gimnastas, ejercicios en el trapecio y el increíble show en piano de la elefanta Julieta. El circo levantó furor entre las masas. Se ganó especialmente al público mexicano. El encanto por el cine a su llegada era de esperarse. 

Fue en 1894 cuando Thomas Alva Edison le ocurrió grabar espectáculos circenses por medio de el novedoso Quinetoscopio –un invento creado por su colaborador William Kennedy Laurie Dickson y patentado por el mismo Edison, por cierto un personaje que dedicó buena parte de su vida a patentar más de mil inventos que no fueron de su autoría total. Si bien el quinetoscopio no permitía proyectar las cintas, su sucesor el vitascopio –patentado también por Edison–, fue construido mucho antes que el cinematógrafo y presentado en el Circo Orrín. Y he ahí la entrañable relación que derivó, después, entre el circo y el cine. 

 

La llegada del cine a Méxicoporfirio diaz caballo chapultepecPorfirio Díaz, el primer actor en la historia del cine de mexicano

A dos años de que Edison patentara su quinetoscopio, los hermanos Auguste y Louis Jean  Lumière, lanzan el cinematógrafo, una máquina capaz de grabar y proyectar escenarios en movimiento. No pasó más de un año y el cinematógrafo llegó a la Ciudad de México por medio de Porfirio Díaz. 

Los circos fueron la sede para presentar diversos rodajes. Se dice que, en un principio, algunas personas sorprendidas corrían asustadas al ver estas imágenes en movimiento que parecían tan reales. El cinematógrafo fue presentado al público en el sótano de la droguería Plateros, en el número 9 de la calle que lleva el mismo nombre y que actualmente es Madero. Paradójicamente este lugar unos años más tarde se convertiría en la primera sala de cine del país, el famoso Salón Rojo. Leer más…

circo y cinematografo mexico

El salón Rojo. Foto: Fundación Tosacano

A 120 años de la llegada del cine a México, específicamente el 14 de agosto 1896, queremos recordar con especial entusiasmo cómo es que se ha desarrollado este séptimo arte en el país. Qué géneros han producido la mayor cantidad de películas mexicanas en diversas épocas, cuáles han brillado por sus inesperadas historias y qué otras más han sido poco famosas más sin embargo consideradas de culto en la historia del cine. Hoy en día es difícil criticar si se hace o no un buen cine en México. Por ahora solo nos queda hacer más cine. Y apoyar rotundamente lo que nuevos cineastas se encuentran proyectando a nivel nacional.

/ Fuentes de consulta: 

Leal Juan Felipe, Barraza Eduardo, “1900: Tercera parte. El circo y el cinematógrafo: Anales del Cine en México, 1895-1911”, Juan Pablos editor.S.A, México 2009.

Acrobacia prehispánica / texto del Instituto  Nacional de Antropología e Historia

Edificio Celanese, el edifico que desafía las leyes de la física en Avenida Revolución
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Caracterizado por una singular estructura suspendida, Celanese Mexicana, proyecto del arquitecto mexicano Ricardo Legorreta, hace un manifiesto a la arquitectura moderna en México.

En este edificio, ubicado al sur de la Ciudad de México, su creador dejó muy claro que para hacer buena arquitectura hay tres conceptos que deben entenderse como un todo: Estructura, forma y función. Partiendo de esta triada, el arquitecto que diseñó esta obra del brutalismo mexicano.

El brutalismo se caracteriza por el gran uso de concreto. Mas, en esencia, es que los elementos constructivos sean evidentes en la fachada. Por tal motivo, el edificio de Celanese, aparte de ser del estilo internacional, también es brutalista, una arquitectura humana que cumple una función social, la de hacer edificios para que las personas vivan mejor. Buscar una arquitectura que no pase de moda y que tenga valores mexicanos.

 

 

El edificio Celanese Mexicana, construido en 1968 por Ricardo Legorreta, cumplió en 2018 su cincuenta aniversario. Se trata de una construcción que se alzó siete años después de la Avenida Revolución sobre la cual se encuentra, una vialidad que conecta desde Benjamín Franklin hasta el Estadio Olímpico Universitario. Ha pasado medio siglo y, desde entonces, el indudable peso del tiempo ha modificado su entorno, sin embargo, la monumentalidad del edificio permanece y constituye su paisaje inmediato. Un edificio que, en palabras de Octavio Paz, es ‘una piedra hecha de tiempo’.

La singularidad del Edificio Celanese –proyecto sumamente innovador en la época en la que fue construido– es además de su elegante y moderno lenguaje formal su inteligente solución estructural, que fue determinante para la distribución de espacios y funcionamiento del interior.

 

 

El programa arquitectónico del edificio se desarrolló alrededor de un núcleo o poste central de concreto armado, del cual se desprenden una serie de armaduras y tensores de acero que literalmente quedan suspendidos hacia los extremos. Esta solución estructural, le permitió al arquitecto Legorreta crear una serie de entrepisos que permitieron un mejor aprovechamiento de los flujos de oficinas. 

 

 

Se muestra un diseño continuo en el interior pues el espacio queda libre y sin muros intermedios, siendo un opositor de la planta convencional. En la torre de oficinas se halla la sensibilidad técnica aprendida con Jose Villagrán, así como en su interior se muestra claramente un sentido funcionalista al implementar grandes entradas de luz, grandes claros y gran amplitud al espacio.

 

 

El Edificio Celanese además de ser un referente en la carrera del Arquitecto Ricardo Legorreta Vilchis, es también un importante hito al sur de la Ciudad de México, tanto por su calidad constructiva como por sus cualidades plásticas. En las fachadas, el estilo Legorreta empieza a desarrollarse, predomina el vano sobre el macizo. Sin embargo, la celosía de acero se muestra como un gesto de contemporaneidad al contexto. Su calidad constructiva y plástica, así como su solución estructural, hicieron que se volviera un referente urbano.

5 edificios de arquitectura religiosa que puedes ver en Coyoacán
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En medio de nuestro entorno urbano, todavía podemos conocer sobre arquitectura religiosa, esos recintos creados para albergar la presencia divina.

En estos 5 edificios de Coyoacán todavía se siente el aura del misticismo.

 

La arquitectura religiosa es el reflejo de diversos estilos y tendencias de otras construcciones, pero también de ideas y formas de vida. Hay que recordar que los monasterios estaban diseñados para que los monjes estuvieran separados por las noches, para dedicarse por entero a su divinidad, pero que las aulas, comedores y jardines podían pasar tiempo juntos.

Con el ascenso de las religiones monoteístas, los edificios religiosos se fueron convirtiendo en mayor medida en centros de oración y meditación. Entrar en un edificio religioso es una metáfora de entrar en una relación espiritual, es un espacio de reunión para lograr una atmósfera de intimidad y de participación en la oración.

Aquí te dejamos cinco de las más hermosas piezas arquitectónicas dedicadas al culto, que puedes encontrar en el hermoso barrio de Coyoacán.

 

Iglesia de San Juan Bautista

Plaza Centenario 8, Villa Coyoacán, CDMX.

 

 

La Iglesia de San Juan Bautista en Coyoacán, es un templo de culto católico y emblema de la propia localidad y símbolo de la belleza del barroco novohispano. Apenas ocho años después de consumada la conquista, Hernán Cortés decidió otorgar un terreno a un grupo de frailes Franciscanos que estaba formado de piso de cemento, fachada de cantera roja, muros de piedra volcánica labrada e incluso un adoratorio decorado con chapa de oro. Sobre este adoratorio, los monjes edificaron en 30 años (1522-1552) el Convento, el templo y la huerta de San Juan Bautista, en lo que abarcaba una superficie de casi 20 000 m2 de lo que actualmente es el parque de Coyoacán.

 

La Conchita

Fernández Leal 62, La Concepción, 04020 Ciudad de México, CDMX

 

 

La Capilla de la Purísima Concepción, conocida como iglesia de “La Conchita”, te ofrece la posibilidad de disfrutar una tarde tranquila en un rincón más de la delegación Coyoacán. Cuando el conquistador español, Hernán Cortés, llegó a Coyoacán mandó construir la Iglesia de “la Conchita” sobre lo que era un centro ceremonial prehispánico y donde se celebró la primera misa en la región. Recientemente –con las obras de rescate y mantenimiento al edificio- el Instituto Nacional de Antropología e Historia confirmó que había sido un altar tolteca.

 

Capilla de Nuestra Sr. Soledad del Altillo

Av. Universidad 1700, Santa Catarina, Coyoacán.

 

 

Esta capilla fue diseñada por el arquitecto Enrique de la Mora y Palomar, alumno de Félix Candela. A esta capilla de Nuestra Señora de la Soledad se le conoce como “El Altillo” ya que en 1951 doña Elena Piña Aguayo dueña de la Hacienda de San José del Altillo donó el casco y partes de los terrenos de la hacienda a la Congregación de los Misioneros del Espíritu Santo, acto loable pues se preservó para la posteridad este valioso lugar. Es un espacio atractivo desde el punto de vista arquitectónico y espiritual, pues en la cripta, se encuentra sepultada la Venerable Sierva de Dios Concepción Cabrera de Armida, inspiradora de las Obras de la Cruz.

 

Capilla de San Antonio Panzacola

Av. Universidad y Francisco Sosa Colonia Puente de Panzacola, Coyoacán.

 

 

La Iglesia de Panzacola o de  San Antonio de Padua data del siglo XVII y se dice que fue mandada construir por el conquistador Pedro de Alvarado, aunque también se cuenta que una familia acaudalada la erigió como pago de una manda a San Antonio. La iglesia ha sido por muchos años la  puerta de entrada al Centro de Coyoacán, ya que está sobre la calle de Francisco Sosa , que era la carretera que unía al pueblo de San Ángel con el de Coyoacán. Junto a la iglesia se encuentra el puente que atraviesa el río Magdalena, paisaje que inspiró a varios autores a representar este lugar desde distintas perspectivas en sus pinturas. En muchas de estas obras se puede observar cómo a principios del siglo XX la zona todavía contaba con mucho campo en sus alrededores.

 

Iglesia Santa Catarina

Plaza Santa Catarina, Churubusco, Coyoacán.

 

 

La iglesia Santa Catarina fue construida en el siglo XVII, fue una capilla abierta donde se evangelizaron a los indígenas de la región. Hoy en día mantiene una fachada al estilo barroco, y en 1932 fue declarada monumento nacional. Desde el siglo XVIII, todos los 29 de Abril se celebra a la patrona del barrio, la santa dominica Catalina de Siena. Los habitantes de la zona lo celebran con misas, banda musical, chinelos, juegos mecánicos, venta de antojitos mexicanos y fuegos artificiales.

Chimalli, el tesoro de Moctezuma llega al Castillo de Chapultepec
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El Chimalli fue un arma efectiva que, pese a los materiales frágiles con que se construyó, y ahora se encuentra en el Castillo de Chapultepec.

La muestra que el legendario Castillo de Chapultepec alberga, “Chimalli, tesoro de Moctezuma”, abarca la historia de una de las reliquias prehispánicas más valiosas, el Chimalli, escudo perteneciente a una serie de cuatro piezas similares y diseñado con cientos de varillas de bambú mexicano y más de 26,000 plumas.

 

 

“Chimalli. Tesoro de Moctezuma en Chapultepec” es mucho más que una exposición abierta en el icónico Castillo bordeado por ese bosque, es la biografía de una pieza excepcional, de un escudo prehispánico de singular belleza y valor histórico; es uno de cuatro que existen en el mundo.

De acuerdo con las curadoras Laura Filloy y María Olvido Moreno Guzmán, en el campo de batalla el chimalli (escudo circular) fue una poderosa arma defensiva de los guerreros mexicas.

La pieza que ahora se exhibe cruzó dos veces el Atlántico: salió de México en el siglo XVI en el umbral de la Conquista y regresó en el XIX.

 

 

 

En torno a esa pieza, el discurso curatorial reúne más de 300 objetos entre piezas de arte plumario y arqueológicas, óleos, armas, taxidermia, litografías y documentos procedentes de diversas instituciones y museos.

En el siglo XVI salió de México junto con otros objetos que mostraban las riquezas de América y hoy luce aquí su grandeza. Tras viajar por varios lugares de Europa arribó a la corte de los Habsburgo en Viena y en el siglo XIX, en un gesto noble, Maximiliano quiso dar a México un ejemplo de las armas de su antiguo emperador Moctezuma II y el escudo regresó a este país. En sus versiones de lujo, el chimalli fue insignia de valor en ceremonias y rituales.

 

 

 

También se manufacturaron versiones especiales para los gobernantes, sacerdotes, para ataviar a las deidades y distinguir a los mejores combatientes y jefes de grupos guerreros. La magnífica pieza que se exhibe se elaboró con piel de ocelote, plumas y oro en los talleres especializados de la Gran Tenochtitlán.

Ahí se confeccionaban ornamentos y distintivos. Antes de 1524 el llamado Cuexyo Chimalli llegó a Europa. Se ignora la ruta que siguió, el puerto al que arribó y el nombre de su nuevo propietario. Hasta el siglo XIX se volvió a conocer su paradero en Viena, en las colecciones particulares de la Casa de Habsburgo.

 

 

Llaman la atención sus componentes orgánicos que con el tiempo los convirtieron en unos de los objetos históricos más frágiles, de los destinados a la guerra ninguno se conservó. De los de lujo, decorados con finas láminas de oro, plumas de aves de colores, piedras semipreciosas, perlas y cascabeles, sobreviven cuatro.

En 1865, durante el Segundo Imperio, Maximiliano emprendió acciones para transformar y enriquecer las colecciones del Museo Nacional de México. Acudió a su familia para trasladar a México documentos y objetos que estaban en repositorios de la corte austriaca. Entre ellos estaba el escudo, que regresó a este territorio en enero de 1866.

Desde 1944, el Cuexyo Chimalli es un tesoro nacional. Ahora es la pieza central de la muestra temporal Chimalli. Tesoro de Moctezuma en Chapultepec, explicaron las dos especialistas.

 

 

 

 

A partir de este miércoles y hasta mayo el público podrá conocer esa pieza excepcional elaborada con pieles de ocelote, venado y conejo, bambú mexicano, oro, fibras de agave, algodón, perlas, una variedad de piedras semipreciosas y plumas de loros, quetzales y patos. También tiene elementos de otros animales que no ha sido posible identificar.

Si bien, el Chimalli y los cuadros ya mencionados son el centro de la muestra, se exhiben 300 piezas más: animales disecados, documentos y armas utilizadas en la época, entre otras. También se proyectan siete videos que profundizan en la historia del escudo.

 

 

Chimalli, tesoro de Moctezuma en Chapultepec

Dónde: Museo Nacional de Historia

Dirección: Primera Sección del Bosque de Chapultepec s/n, Col. San Miguel Chapultepec

Cuándo: martes a domingo, 9:00 a 17:00; hasta el 2 de junio 

Cuánto: entrada general, $75; el domingo – entrada es libre

Llega FICUNAM, el festival internacional de cine de autor más genial de la CDMX
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La FICUNAM ofrece una programación arriesgada donde muestra las nuevas tendencias del cine contemporáneo en el mundo.

FICUNAM celebra  a creadores, críticos, cinéfilos y universitarios.

 

La primera edición del Festival Internacional de Cine UNAM se realizó del 24 de febrero al 3 de marzo de 2011. Consiguió alrededor de 14 mil espectadores mientras que 60 mil asistentes acudieron a alguna actividad en sus distintas sedes, repartidas por toda la ciudad.

En la segunda edición del festival aumentaron las sedes y contó con el apoyo de la coordinación de difusión cultural UNAM, la Filmoteca UNAM y el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE). Pero desde esas fechas la programación ha sido exquisita además de sus múltiples actividades.

 

 

 

El equipo de programación del festival, está conformado por personas de diferente nacionalidad y trayectoria con experiencia tanto en crítica especializada y en curaduría de festivales, como en el campo de la producción y de la distribución. Y este  Festival caracteriza por promover películas tanto de jóvenes directores como de personalidades consagradas cuya exhibición es de difícil acceso en México. Casi el 95% de los trabajos presentados en su primera edición no contaban con distribución en México.

Pero sobre todo el FICUNAM, es una celebración que convoca a creadores, críticos, cinéfilos y universitarios, a explorar sus diferentes dimensiones; es un punto de encuentro para su exhibición y discusión en su espectro más amplio. Este festival dedicado al cine de autor ofrece una programación arriesgada, con interés manifiesto en la experimentación del lenguaje cinematográfico, las nuevas tendencias del cine contemporáneo en el mundo, así como el rescate del cine de difícil acceso y su diálogo con otras artes.

 

 

La novena edición del FICUNAM traerá más de 50 películas y como cada año, se convertirá en un evento imperdible para los citadinos, bajo la codirección del cineasta Michel Lipkes y la gestora Abril Alzaga. La retrospectiva y el homenaje de este año está dedicada a tres cineastas que presentan la política como discurso, el realismo social y el cineasta consciente;a saber, Pere Portabella, Alan Clarke y Ulricj Köhler, con películas como Pont de Varsòvia (1989), Christine (1987) e In My Room (2018).

La sección Atlas estará dedicada al panoráma internacional del cine de autor y presentará cintas de países asiáticos como Long day’s journeys into night (Bi Gan, 2018), Hotel by the river (Hong Sang-soo, 2018) y Burning (Lee Chang-dong, 2018). También la conforman otros films como La flor (Llinas, 2018) y Monrovia, Indiana (Wiseman, 2018). Como cada año, uno de los eventos más destacados será La Cátedra Ingmar Bergman en Cine y Teatro. Además habrá actividades en el Foro de la crítica permanente y clases magistrales.

 

 

El festival tendrá varias sedes: Centro Cultural Universitario, el Museo Universitario de Arte Contemporáneo, el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos y las Islas de Ciudad Universitaria, donde las funciones serán gratis pero debes llegar con tiempo para recoger tu boleto en taquilla. Como sedes alternas participarán La Casa del Cine, Cine Tonalá, la Cineteca Nacional, Cinematógrafo del Chopo, Casa del Lago y el conjunto Cinepólis, en las que tendrán costo.

Como alternativa a las funciones presenciales, este año el festival ha sumado dos sedes virtuales, Festival Scope y Cinépolis Klic. Y por primera vez en FICUNAM se presenta Catapulta, una nueva plataforma para proyectos de todo el mundo que se encuentran en las fases previas al corte final, es decir, antes de que la película se dé por terminada. En esta primera edición, se seleccionaron 7 películas provenientes de América, Europa y Asia. Bajo el lema Posibilidades Infinitas, se proyectarán un total de 139 películas de más de 40 países, una selección de lo más destacado del cine contemporáneo mundial.

 

 

Serán 12 trabajos los que compitan por el Puma de Plata a Mejor Director y a Mejor Película en la Competencia Internacional, 11 en Competencia Mexicana y otros 11 en Aciertos. Encuento Internacional de Escuelas de Cine.

 

Las cintas que forman parte de la competencia internacional son:

 

A Land Imagined, de Yeo Siew Hua (Singapur-Francia-Países Bajos)

Amalia, de Omar Rodríguez-López (Estados Unidos)

Familia sumergida, de María Alché (Argentina-Brasil-Alemania-Noruega)

Love Me Not, de Lluís Miñarro (México-España)

M, de Yolande Zauberman (Francia)

Manta Ray, de Phuttiphong Aroonpheng (Tailandia-Francia-China)

Present Perfect, de Shengze Zhu (Estados Unidos-Hong Kong)

Ray & Liz, de Richard Billingham (Reino Unido)

Soles negros, de Julien Elie (Canadá)

Tarde para morir joven, de Dominga Sotomayor (Chile-Brasil-Argentina-Países Bajos-Qatar)

The Load, de Ognjen Glavonić (Serbia-Francia-Croacia-Irán-Qatar)

The River, de Emir Baigazin (Kazajistán-Polonia-Noruega)

 

 

Los títulos que conforman la competencia Ahora México son:

Alex Winter, de César Demian (México)

Antes del olvido, de Iria Gómez Concheiro (México-Colombia)

Los atardeceres rojos, de Emilio Aguilar Pradal (México)

Caballerango, de Juan Pablo González (México-Estados Unidos)

Fausto, de Andrea Bussmann (México-Canadá)

Luciérnagas, de Bani Khoshnoudi (México-Grecia-República Dominicana

El lugar de las tres cascadas, de Mauricio Novelo (México)

Niña sola, de Javier Ávila (México)

El ombligo de Guie’dani,de Xavi Sala (México)

Príncipe de paz, de Clemente Castor Reyes (México)

Titixe, de Tania Hernández Velasco (México)

 

 

Además de las funciones, el FICUNAM ofrecerá diversas actividades como conferencias y clases magistrales, el Foro de la Crítica Permanente y el Seminario el Público del Futuro, todas ellas de Entrada Libre.

Además de presentaciones de libros, talleres, mesas de reflexión y charlas entre público y cineastas, también habrá actividades como Retrospectivas, un repaso a la cinematografía de cineastas poco conocidos en el ámbito cinematográfico mundial, y Clásicos restaurados, selección de películas cuya restauración y rescate son imprescindibles para sustentar la memoria cinematográfica y preservar la historia mundial.

 

 

FICUNAM 2019

Dónde: Diversas sedes de la UNAM. Detalles aquí.

Cuándo: Del 28 de febrero al 10 de marzo de 2018

Cuánto: Entrada libre. Cupo limitado.

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