Arte y Cultura
La era del circo y el cinematógrafo en la Ciudad de México
Jaen Madrid
A 120 años de la llegada del cine a México, recordamos la época en que el circo y el cine permearon a la capital mexicana de un puñado de historias fantásticas donde todo lo pensado era posible.
circo y el cinematografo en la Ciudad de Mexico

A finales del siglo XIX y principios del XX, la Ciudad de México gozaba de muchas atracciones públicas que, entre otras cosas, figuraban como un elemento esencial de los espacios públicos destinados a la comunidad. 

Paseos dominicales y conciertos públicos en la Alameda, el teatro en sus modalidades públicas ?las plazas centrales? y privadas ?el Teatro de la Ciudad como el más emblemático?; la ópera, el hipódromo que entonces abarcaba un área de lo que hoy es la Condesa, la plaza de toros, el box y muy acentuadamente el circo y los shows de linterna mágica estereoscópica.

 

El arte circense 

Circo callejero mexicano / Foto: El Universal / Keystone-Mast Collection

Circo callejero mexicano / Foto: Keystone-Mast Collection para El Universal

Con el circo sucedió algo muy peculiar. Se trata de una rama de espectáculos bastante antigua. Se le atribuyen las primeras muestras arquitectónicas circenses a los romanos, mientras que, como empresa de espectáculos, se hacía en China, Egipto y Grecia hace unos dos mil años. Se dice que, en sus orígenes, el objetivo primordial del circo fue el de “trasladar al ser humano a un mundo de fantasía donde todo era posible”.

En el México prehispánico hubieron algunas artes que bien podrían relacionarse con el circo. Una de ellas ?la más primordial, pues se trata de una de las manifestaciones artísticas más antiguas concebidas por el hombre? fue la figura del acróbata. Encontramos en culturas como la Olmeca del preclásico medio, las curiosas estatuillas del “acróbata”, el xocuahpatollin o el arte de hacer malabares con los pies, los llamados matlanchines, que ejecutaban una danza acrobática compleja, según se dice, desafiando las leyes de la naturaleza y los llamados Voladores de Papantla como una manifestación ritualística de este fino arte.

La lista de artes performáticas de épocas prehispánicas es bastante rica. Y nos da una fugaz concepción de lo importante que era el rito para nuestra cultura milenaria, que a raíz de la danza y el teatro pudieron persistir y hacerse más fuertes con el sincretismo de la colonización. 

En el siglo XIX el circo era un referente importante en la calles de la ciudad. La mayoría de espectáculos de fantasía tenían un costo elevado, sin embargo el circo siempre estuvo al margen de cualquier persona ignorando la clase social. 

Richard Bell

El famoso Bellini / Foto: CC

Los primeros circos en llegar a la ciudad lo hicieron a través del barco de vapor y con la llegada del ferrocarril. El Circo Treviño fue la primer gran empresa de espectáculos en ofrecer sus servicios hacía 1897. Le siguió el Circo Orrin, quien fue en realidad el que popularizó esta práctica gracias a su gran Circo-Teatro que ofreció números insólitos, como el clown británico del payaso más famoso de México, Richard Bell, alias Bellini.

El Circo Orrín llegó a ser uno de los mejores circos del mundo. Trasladado de Estados Unidos a la Ciudad de México y después a distintas ciudades de la República Mexicana y Sudamérica, el Orrín fue la primer empresa en hacer llegar el espectáculo circense a todos los lugares posibles, orquestando, de alguna manera inevitable, la vida y profesión de los nómadas del espectáculo

En el circo se presentaban espectáculos de mímica que contaban historias clásicas, números de traga-fuegos, magos, cantantes y el mítico show de Bellini, que además contenía otros subespectáculos como el domador de leones, las gimnastas, ejercicios en el trapecio y el increíble show en piano de la elefanta Julieta. El circo levantó furor entre las masas. Se ganó especialmente al público mexicano. El encanto por el cine a su llegada era de esperarse. 

Fue en 1894 cuando Thomas Alva Edison le ocurrió grabar espectáculos circenses por medio de el novedoso Quinetoscopio ?un invento creado por su colaborador William Kennedy Laurie Dickson y patentado por el mismo Edison, por cierto un personaje que dedicó buena parte de su vida a patentar más de mil inventos que no fueron de su autoría total. Si bien el quinetoscopio no permitía proyectar las cintas, su sucesor el vitascopio ?patentado también por Edison?, fue construido mucho antes que el cinematógrafo y presentado en el Circo Orrín. Y he ahí la entrañable relación que derivó, después, entre el circo y el cine. 

 

La llegada del cine a Méxicoporfirio diaz caballo chapultepecPorfirio Díaz, el primer actor en la historia del cine de mexicano

A dos años de que Edison patentara su quinetoscopio, los hermanos Auguste y Louis Jean  Lumière, lanzan el cinematógrafo, una máquina capaz de grabar y proyectar escenarios en movimiento. No pasó más de un año y el cinematógrafo llegó a la Ciudad de México por medio de Porfirio Díaz. 

Los circos fueron la sede para presentar diversos rodajes. Se dice que, en un principio, algunas personas sorprendidas corrían asustadas al ver estas imágenes en movimiento que parecían tan reales. El cinematógrafo fue presentado al público en el sótano de la droguería Plateros, en el número 9 de la calle que lleva el mismo nombre y que actualmente es Madero. Paradójicamente este lugar unos años más tarde se convertiría en la primera sala de cine del país, el famoso Salón Rojo. Leer más…

circo y cinematografo mexico

El salón Rojo. Foto: Fundación Tosacano

A 120 años de la llegada del cine a México, específicamente el 14 de agosto 1896, queremos recordar con especial entusiasmo cómo es que se ha desarrollado este séptimo arte en el país. Qué géneros han producido la mayor cantidad de películas mexicanas en diversas épocas, cuáles han brillado por sus inesperadas historias y qué otras más han sido poco famosas más sin embargo consideradas de culto en la historia del cine. Hoy en día es difícil criticar si se hace o no un buen cine en México. Por ahora solo nos queda hacer más cine. Y apoyar rotundamente lo que nuevos cineastas se encuentran proyectando a nivel nacional.

/ Fuentes de consulta: 

Leal Juan Felipe, Barraza Eduardo, “1900: Tercera parte. El circo y el cinematógrafo: Anales del Cine en México, 1895-1911”, Juan Pablos editor.S.A, México 2009.

Acrobacia prehispánica / texto del Instituto  Nacional de Antropología e Historia

Hotel Sin Nombre: minimalismo mediterráneo, cultura y tradición oaxaqueña
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El Hotel Sin Nombre fue creado por artistas, arquitectos y artesanos de Oaxaca quienes dejaron un sitio sin marcas pero con mucho mezcal.

Foto destacada: The Spaces

El Hotel sin nombre dedicó 4 años al rediseño de una casa del siglo XVII en Oaxaca.

 

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Se trata de una propiedad del arquitecto João Boto Caeiro y la artista Elliott Coon quienes crearon el Hotel Sin Nombre, de 24 habitaciones es una hábil mezcla de interiores sobrios y audaces florituras que reflejan los principios fundamentales de Gem & Bolt; la marca de mezcal artesanal que cofundó la artista.

El ingrediente que define el espíritu del Hotel Sin Nombre es la damiana, un arbusto nativo de la familia de la menta, ya que está diseñado para actuar como un antidepresivo natural, un baño de dulzura y hasta un afrodisíaco.

 

 

Boto Caeiro restauró esta fachada del siglo XVII, donde sobresale el patio central coronado con una cúpula que permite que entre la luz natural. Entre cactus en macetas, este precioso patio cuenta con asientos preciosos encima de una alfombra de lana oaxaqueña adornada con racimos de almohadas cosidas a mano.

En este patio los huéspedes disfrutan de desayunos, cócteles, exposiciones rotativas y actuaciones en vivo de músicos locales. También hay una biblioteca secreta con una selección de libros antiguos, y las interpretaciones recetarios vegetarianos de la gastronomía oaxaqueña.

 

 

El sitio destaca por sus paredes blancas y camas con plataforma de madera diseñadas por Coon. Las mantas son hechas a mano y bordadas por un colectivo de artesanos locales, así como los champús, acondicionadores y jabones locales en una botella de vidrio ámbar.

 

 

El Hotel Sin Nombre tiene un carácter discreto, pero tardaron más de cuatro años en reconstruir la estructura antigua, mantener la esencia original de los materiales tradicionales como arcilla, ladrillos hechos a mano, piedra caliza y madera.

La fachada está cubierta con pintura de tierra, y una azotea verde que hace deslumbrar el espacio con la biosfera de especies endémicas oaxaqueñas que atraen a las aves, mariposas, libélulas y más.

 

 

La pintura blanca fresca enfatiza las columnas y los arcos históricos, es el sello del edificio, además de la piscina de la azotea desde donde es posible disfrutar del atardecer en la cercana iglesia de Santo Domingo.

 o acurrucarse en el apartado rincón de lectura y escritura del hotel. En la planta baja, en Restaurante Sin Nombre, se sirven platos veganos y orgánicos según disponibilidad de temporada.

 

 

Hotel Sin Nombre, Oaxaca

Dónde: 20 de Noviembre 208, Centro, Oaxaca.

Cuando: todo el año

Cuánto: desde $3 000 pesos

5 videojuegos creados por mexicanos que exaltan la mexicanidad
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La cultura mexicana está en todas partes, y estos 5 videojuegos creados por mexicanos lo demuestran de forma súper ingeniosa.

Foto destacada: Xataca

¡5 videojuegos creados por mexicanos que son fabulosos!

 

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Aceptemos que todavía no existe una industria real de videojuegos en México, pero se está logrando y cada vez más hay más asociaciones de desarrolladores de juegos  y creadores que se embarcan en esta complicada tarea de hacer videojuegos en el país.

En MxCity queremos incentivar este ingenio, celebrar su gran esfuerzo y presentarte a estos 5 videojuegos mexicanos que han llegado lejos, pero que además exaltan la cultura mexicana.

 

Taco Master

 

 

¿A quién no le gustan los tacos? Este videojuego tiene diversión de ritmo rápido y movimiento de dedos. Conviértete en un verdadero Taco Master y haz tacos como se deben hacer, deja caer los ingredientes en una tortilla y entrégalo al pedido, fácil.

 

Viva Sancho Villa

 

 

¡El título es épico! Si estás buscando un videojuego que gire en torno a la historia de México, este es el indicado. Viva Sancho Villa es un juego que caricaturiza la revolución mexicana y el día de muertos, de una forma inmaculada.

 

Mulaka

 

 

Quizás el videojuego mexicano más prestigioso -hasta ahora. Es un juego de aventuras en donde verás impresionantes paisajes del norte de México, explorando la cultura indígena Tarahumara. Una preciosidad estética, es el videojuego que más presupuesto ha tenido, pero es fabuloso.

 

Mictlan

 

 

Mictlan es un juego de acción basado en la época de la Conquista de México. Ha pasado por muchas etapas y parace ser un juego controvertido, pero a pesar de todo hay armas, conjurar hechizos, rendir culto a los Dioses antiguos para sobrevivir el viaje a través del Valle de la Muerte.

 

Pato Box

 

El box, quizá por nuestro ritmo de vida, es algo con lo que nos identificamos mucho los mexicanos. Este videojuego de Bromio explora el arte de novela gráfica y cómic, mientras peleas con los secuaces que le arrebataron el sueño a un campeón de box, que sí, es un pato.

5 cosas que te harán enamorarte de la primorosa Jonotla
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Admira, experimenta y déjate llevar por los extraordinarios sitios de Jonotla en Puebla para cualquier fin de semana.

Foto destacada: Municipio Jonotla

Jonotla es un sitio de Puebla que te tienes algunos tesoros poco visitados

 

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Xonotla fue fundada por un indígena llamado ixocélotl, se dice, que llegó con tres compañeros y en 1180 de nuestra. Pero que en la antigüedad, aquí vivieron gran número de indígenas.

Esta población hablaba náhuatl y la totonaca, y se llama xonotla porque hay muchos árboles con el mismo nombre. Más allá de la historia, se trata de un lugar para vacacionar, sacar el estrés y recorrer este municipio de Puebla, muy cerca de la CDMX, donde disfrutaras de una buena salida.

 

Casona de Don Porfirio

 

 

Este sitio es La Casona de Jonotla, y un inigualable para relajarte y disfrutar lo mejor de Puebla. Este sitio tiene un spa con bañera de hidromasaje, cuenta con servicio de alquiler gratuito de bicicletas, pero sobre todo tienes que gozar, y disfrutar, de su fascinante arquitectura rodeada de jardines botánicos.

 

Santuario del Peñón

 

 

Este sitio tiene un significado muy especial para los guadalupanos, ya que la Virgen de Guadalupe se encuentra grabada en una roca del Peñón. En 1922 se nombró como Balcón de la Sierra y es que tiene un impactante mirador 360°.

 

Cañones de Jonotla

 

 

Sabemos que lo tuyo es la diversión extrema, y Jonotla es tu sitio que te gustará. Ya que gracias a su ubicación geográfica –en medio de la Sierra Poblana- puedes encontrar cañones y cascadas.

 

San Agustín Ahuehuetla

 

 

Para llegar a este sitio deberás caminar 2 km entre ahuehuetes y el calor, pero cuando llegues, encontrarás un paraíso con sus aguas color turquesa. A pocos minutos puedes escalar rocas para y nadar en una poza profunda con colores muy similares a la cascada de Tamul (en San Luis Potosí).

 

Zona Arqueológica de  Yohualichan

 

 

Este sitio arqueológico fue el primer asentamiento totonaco, hasta los pobladores abandonaron el sitio para emigrar al Tajín siendo el segundo centro ceremonial de los totonacos y a su vez la migración posterior a Cempoala hasta el encuentro con los españoles en el siglo XVI.

 

 

Jonotla, Puebla

Dónde: Municipio de Puebla,

Cuando: todo el año.

Entrada libre

Olinalá, una técnica oriental apropiada por artesanos guerrerenses
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Las piezas de Olinalá son la joya real de las artesanías mexicanas, conoce qué tiene que ver la Nao de China con ellas.

Foto destacada: Sur Digital

Conoce más sobre el significado de la palabra Olinalá, técnica de laqueado artesanal con denominación de origen.

 

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Pegadito a Puebla, pero en la región montañosa de Guerrero, se encuentra Olinalá palabra que proviene del náhuatl y significa "lugar de terremotos"; pese a la fama de la zona, ese nombre fue tomado por la abundancia del árbol lináloe.

El árbol lináloe posee una preciosa madera blanca que expide un aroma fragante que perdura muchos años aún convertida en cajita, forma que pintada le ha dado mucha fama y hasta denominación de origen a las Lacas de Olinalá.

Esta es una técnica de laqueado artesanal originaria del pueblo prehispánico del mismo nombre, que consiste en la impermeabilización y decoración artística de objetos de madera o corteza vegetal del árbol de lináloe.

 

 

 

Cajitas de Olinalá

 

No necesitas tenerlas a la vista porque su fragancia las hace manifiestas en cualquier tienda de artesanías, las cajitas de Olinalá son piezas de mucho valor por su madera, su técnica impecable de pintura y claro, por su diseño tan mexicano, tan de Guerrero.

Además de las cajitas, la técnica de laqueado y el estilo del diseño de las piezas de Olinalá se pueden ver en grandes baúles, muebles, biombos, todo tipo de muebles y adornos que puedan hacerse con la madera que expone con mucho color un importante legado histórico y cultural.

 

 

Así se hacen las cajitas de Olinalá

 

En términos técnicos, el Olinalá es una técnica de laqueado que aprendieron los guerrerenses imitando las bellas piezas cerámicas que llegaban desde el oriente entre los siglos XVI y XVII en el Galeón de Manila, mejor conocido como la Nao de China.

Después de talar el árbol, la madera del lináloe se trata con una mezcla de linaza con aceite de chía, tierra blanca y tierra tecoztle para evitar las polillas y rellenar los huecos. La madera se corta conforme a la pieza que se necesite, se arma y se pinta del color predominante, casi siempre es el negro.

 

 

El tradicional color negro de las piezas de Olinalá se crea con carbón de encino y polvo de piedra tolte (toctetl) que es óxido de hierro, el resto de los colores como verde, azul o rosa, se crean con una mezcla de 80% polvo de piedra y el esto de pintura artificial.

Los diseños de Olinalá más frecuentes presentan elementos de la flora y la fauna locales, rosas, jaguares, pensamientos, árboles, aves y paisajes son dibujados y aplicados hábilmente por los artesanos que se valen de herramientas prehispánicas.

 

 

Las lacas de Olinalá son trabajadas con rayado, vaciado, punteado y bajo relieve que se realizan con "pinceles" de plumas de gallina, espinas de huizache o maguey, con una cola de venado se dispersan los polvos y con una piedra se compactan sobre la madera para bruñirla.

Algunas piezas llevan elementos de plata y oro que aumentan el precio de estas artesanías que suelen tener un costo promedio que va de $800 a los $2000 pesos, precios que varían de acuerdo con el objeto, el tamaño, si fue hecho en un taller o con un artesano independiente, y si hay algún intermediario.

 

 

En Olinalá, Guerrero, existen alrededor 500 talleres y el Instituto de Capacitación Para el Trabajo de Olinalá donde se enseña a artesanos, artesanas y creadores a vender su trabajo y cobrar justo por su labor artística.

Las piezas de Olinalá cuentan con Denominación de Origen sólo si están manufacturadas en la comunidad, con madera de Olinalá, los materiales y las técnicas tradicionales; adquirir cualquier pieza en línea representa un riesgo, pues irónicamente podrías comprar una réplica China.

 

 

Lacas de Olinalá

¿Dónde? Olinalá, Guerrero. Desde la CDMX es un viaje de 5 horas y media pasando por Cuautla, Morelos.

¿Cuándo? Todo el año

¿Cuánto?  Puedes encontrar pequeñas cajas e Olinalá hasta en $300 pesos

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