Gastronomía
La Gruta Teotihuacán, la experiencia mística prehispánica en el mundo moderno
Alba Bellini
Es un restaurante con tradiciones prehispánicas que te lleva a un mundo sobrenatural a través de las sensaciones.
la gruta teotihuacan

La Gruta Teotihuacán es un restaurante que transporta a sus comensales en el tiempo y espacio.

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No muy lejos de las famosas pirámides de Teotihuacán, se encuentra un restaurante que se considera como visita obligada dentro de la zona: La Gruta. Se trata de un sitio que más allá del deleite gastronómico, brinda una experiencia visual inigualable pues refuerza lo vivido en los vestigios de una de las culturas prehispánicas mesoamericanas más importantes de la historia.

Antes de visitar este restaurante es recomendable hacer una reservación a través de su sitio web, pues de lo contrario podrías pasar unas cuantas horas esperando hasta poder entrar. Una vez dentro, la experiencia de ir descendiendo hacia un mundo sobrenatural con tan sólo la tenues luces de unas velas, se recompensa.

El lugar tiene espacio para unos 500 comensales, especializándose principalmente en el refuerzo de todas las sensaciones corporales: vista, tacto, oído, olfato y gusto. Es decir que, es probable que todas las personas que entren a la Gruta, comiencen a recibir estímulos en cada parte de su cuerpo, resultando inevitablemente en una intensidad sensorial y, en consecuencia, una experiencia mística que valdría la pena repetir.

la gruta teotihuacan

Su menú es de comida típicamente mexicana; como por ejemplo el guacamole con cebollitas asadas, queso de pueblo y chicharrón, escamoles al epazote con chile verde, chinicuiles, sopa de tortilla o de setas y xoconostles, fajitas de arranchare al mezcal de gusano, barbacoa, consomé de carnero, mixiote acompañado de arroz rojo y frijoles, mole rojo con guajolote, pollo en dos pipianes, y más. La particularidad de la cocina de la Gruta es que todos sus productos son locales, por lo que forman una cadena de sustentabilidad tanto ambiental como social.

 la gruta teotihuacan cuatro

En cuanto al precio, el promedio varía desde 450 hasta 700 pesos mexicanos. Esto ha provocado que algunos comensales comenten que la relación calidad gastronómica y precio no sea una cualidad del lugar.

Desde su apertura, en 1907, la Gruta Teotihuacán ha aprendido a no sólo inmortalizar la herencia culinaria de época prehispánica, también a enaltecer las tradiciones folklóricas mediante espectáculos de danza. Quizá por esta razón numerosas personalidad tanto nacionales como internacionales han visitado este sitio; desde Frida Kahlo y Diego Rivera hasta la reina Isabel II de Inglaterra.

la gruta teotihuacan cuatro

La Gruta Teotihuacán

Dirección: Circuito Arqueologico S/N, San Francisco Mazapa, 55820 San Juan Teotihuacán, MEX

¿Cómo llegar?

Web

El pozol es la bebida deliciosa y ancestral del sur de México
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Si andas por las tierras de la selva mexicana, es mejor que ubiques dónde se vende el pozol, porque te va a quitar el calor.

La única bebida que también se come es el pozol.

 

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Desde la península de Yucatán pasando por Tabasco, Chiapas, Veracruz y hasta llegar a Oaxaca, el calor hace de las suyas en los turistas que sin saber tienen el mejor de los remedios al alcance de su mano y de todo tipo de bolsillos.

Para muchos es muy raro llegar al calor de Veracruz y ver a medio mundo tomando café, parece inverosímil, pero vaya que ayuda a bajar el bochorno, así pasa con el pozol una bebida que parece extraña pero que es deliciosa y levanta.

 

 

 

Del náhuatl tlapozonalli, hervido o espumoso, también es llamada hujc uy en zoque y k?eyen en maya, la antigua bebida que estaba reservada para las altas esferas de la sociedad se sigue haciendo hoy igual que antes, a base de maíz.

Al maíz nixtamalizado de le vuelve a cocer y a moler para obtener una pasta que se hará bolas de masa. En un vaso de agua fresca endulzada o con sal y chile se agregan estas bolas para que se deshagan y listo, ahí está el pozol en sus presentaciones, dulce y salado.

 

 

Muchos dicen que el pozol es como un atole frío, lo cual puede resultar extraño, pero no hay como probar para juzgar sobre todo porque hoy se puede encontrar mezclado con otros ingredientes y también dependiendo de la región con otros nombres.

En Tabasco, por ejemplo, existe el chorote que es esta bebida, pero con cacao. Pero también hay pozol con coco, o el pozol agrio que se envuelve en hoja de to para dejar fermentar, en Chiapas se elabora uno con hoja de guan.

El nambimbo es una fruta que crece en Chiapas y que se agrega antes de la masa, el cacao, piloncillo, sal y el chile; si este resulta muy extravagante no te pierdas el zapoyol, que se elabora con mamey y piloncillo rallado.

 

 

Con los años el pozol pasó al consumo de los hombres del campo que solían llevar su jícara o un cuenco de barro y las bolitas de maíz envueltas en hojas de plátano u otras hiervas para prepararlo en el campo cuando el cansancio empieza a sentirse.

Hoy se sigue sirviendo en cuencos o jícaras, pero su efecto y sabor lo llevaron a toda la población, incluso a los extranjeros que se animan más a probarlo como una bebida gourmet en restaurantes, aunque en realidad es una bebida de venta callejera.

 

 

Pozol

¿Dónde?  En mercados y puestos del sur de México

¿Cuándo? Todo el año

¿Cuánto? Entre $10 y $30 pesos

Foto destacada Instituto Gastronómico

Hermosa sandia amarilla: el fresco poder de los carotenoides
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La sandía amarilla es baja en sodio y potasio, es ideal para diabéticos, hipertensos y como dulce para los que no quieren caramelos.

La sandía amarilla es amiga del limón y el chamoy con bajo aporte calórico.

 

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La sandía, la representación misma de la frescura, salió del desierto del Kalahari para llegar a España y luego arribar a la tierra azteca por ahí del siglo XVII, desde entonces, se ha consumido en México con singular alegría y hasta en su versión amarilla.

 

 

¿De dónde salió?

Algunos agricultores afirman que la sandía amarilla surge de manera natural. Una de las teorías es que se debe al tipo de mineralización de la tierra en la que siembra, otra es, que esta coloración se debe a una polinización natural que combinó propiedades de la calabaza y la sandía.

Tampoco se trata de una especie diferente a la roja, se trata sólo del cambio en su pigmentación a causa de la presencia de carotenoides durante el proceso de la fotosíntesis.

 

 

¿Por qué es amarilla?

Y son precisamente los carotenoides los que le dan el color amarillo a la sandía, el pigmento que además indica otros cambios que no vemos a simple vista, por ejemplo, la alta concentración en citrulina, un aminoácido vasodilatador.

 

 

¿Cuáles son sus maravillas?

 

Así como su versión colorada, la sandía amarilla es muy buen para hidratarnos, pero ésta suculenta versión que dicen es más dulce, aporta muchos otros beneficios a nuestro organismo, como la alta cantidad de calcio.

Además de repetir las vitaminas A y C que tiene la sandía roja, pero con mayor concentración, también es aporta una generosa cantidad de hierro, que apoya la recuperación de la anemia y otras enfermedades.

 

 

Sus aminoácidos son ideales para combatir la hipertensión y la diabetes. Lo último que sabe de sus aportaciones a la salud es que los carotenoides previenen las enfermedades degenerativas de los ojos ¡cuántos hubiéramos querido saber esto antes!

Afortunadamente para nosotros la sandía amarilla se cultiva en México durante todo el año, pero tampoco es que sea fácil de conseguir. Si te mueres por probarla la puedes adquirir en línea o en la Central de Abastos por medio de sus servicios a distancia.

 

 

Sandía Amarilla

Dónde: Central de Abastos de la CDMX

Cuando: Todo el año

Cuánto: $99 pesos

Foto destacada Amifruit

El café de olla es una importante herencia de la Revolución Mexicana
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El café de olla es una bebida que además de llenarnos de energía por la mañana nos hace sentir reconfortados con su aroma.

El café de olla es una bebida para la batalla de todos los días.

 

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Originario de Etiopia, el café llegó a México durante el siglo XVIII por el puerto de Veracruz, hay quienes creen que proveniente de Cuba a finales del año 1700, desde entonces tomó un lugar importante en nuestra historia.

México es el primer productor mundial de café orgánico, los estados con mayor producción son Chiapas, Veracruz, Puebla, Oaxaca y Guerrero, pero en total hay 14 estado productores de un café que muchos ya quisieran.

 

 

Por ser un clásico que existe en todo el mundo, es muy difícil renovarlo o resignificarlo, pero no para las Adelitas, que durante la Revolución Mexicana le dieron otro nivel a una bebida que ya sola es muy aromática.

Las Adelitas o soldaderas participaron en el desarrollo de la Revolución Mexicana, incluso hicieron un llamado a las armas antes que le mismo Madero. Mujeres de todas las edades, acompañaban a los regimientos para hacer de soldados, enfermeras y abastecer de alimentos a los campamentos.

 

 

Los regimientos andaban para todos lados, viajando en caravanas, a caballo y a pie, cargar únicamente con lo necesario era una obligación y por supuesto, había artículos de cocina indispensables, como las ollas de barro.

De entre los alimentos, el indispensable era el café, que servía para avispar las mentes de hombres y niños, la leche suponía un lujo. Por las condiciones en las que viajaban el café lo cargaban en grano entero dando como resultado un café bastante insípido.

 

 

Bajo el ingenio de las adelitas el café se reinventó bajo el nombre que le da vida "café de olla" y que todavía hoy es un clásico de las reuniones familiares, de las frías mañanas de campamento o de las tardes de soledad en las que necesitamos conformarnos.

Originalmente el café de olla consiste en la infusión del grano del café con canela el cual se endulza con piloncillo, pero con el tiempo han surgido nuevas recetas que parten de los ingredientes básicos.

 

 

Para prepararlo se necesita una olla preferentemente de barro, en la cual se pone a hervir 1 litro de agua, cuando entra en ebullición se agrega una rajita de canela, 200 gramos de piloncillo y un clavo de olor, cuando el piloncillo se deshace por completo viene el café.

Aquí viene el truco. Si se agrega café muy molido se obtendrá una bebida amarga que dominará el olor y el sabor, el punto es agregar en paño o en un infusionador, café de molido tosco o para prensa francesa.  

 

 

El fuego se apaga y se deja reposar 10 minutos, si quiere uno ponerse gourmet se puede agregar anís estrella y ralladura de naranja. De ser posible se sirve en tarro de barro y se acompaña tradicionalmente con algún pan o galleta para remojar.

 

 

¿Cafecito de olla?

Dónde: sobre todo en el centro del país

Cuando: todo el año

Cuánto: entre $12 y 15 $pesos por taza

Foto destacada El rincón de Sarita

Peneques, la secreta delicia de maíz que resguarda la CDMX
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El peneque pertenece al mundo de la garnacha ya que es un antojito de maíz, pero que se encuentra en peligro de extinción.

El peneque es un antojito casero misterioso pero delicioso.

 

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No se sabe mucho del origen de los peneques, lo único cierto es que sólo los encuentras en el valle de México y que ni todos sus pobladores los han probado, todo parece indicar que este digno representante del maíz está por desaparecer.

Se dice que el primer registro de los peneques se halló en un recetario del siglo XIX, pero los expertos indican que su referencia más certera se encuentra en los mercados públicos desde 1831 y documentado hasta 1888.

 

 

 

Así como se narran las leyendas urbanas, se cuenta que los peneque son un derivado de los tlacoyos que se vendían en la calle, éstos que no tenían muy buena calidad en su relleno sí lo eran en su masa, así que muchas señoras, los compraban para cambiar el relleno en casa.

Y así nació este antojito muy casero, pero a la vez muy de la calle por sólo poderse adquirir en los tianguis.

 

 

Los peneques se elaboran haciendo una tortilla ovala de 10 cm de largo, sólo se cuece de un lado para doblarla rápidamente por la mitad y cerrarla casi por completo.

Por su forma parece como una quesadilla cerrada como una ostra, la diferencia es que el peneque así es sólo la materia prima de todo un platillo que expone a los sabores más sabrosos de los hogares de la gran urbe.

 

 

Los peneques se compran por docena y se llevan a casa para ser "enchulados". Por la pequeña abertura que tienen se mete el relleno que uno quiera, la imaginación es el límite, aunque el relleno clásico es el queso fresco o porque no, un gouda.

Carne molida, frijoles refritos con queso canasto o ese "poquito de guisado" que sobra en el refrigerador son el corazón del peneque que después será capeado y frito, para lo cual se requiere mucha maestría pues se puede salir el guisado.

 

 

Al peneque lo debe acompañar una salsa, casi siempre va con caldillo rojo, a este se le puede agregar más sabor con un chile morita, pero si incluso hay quienes hacen peneques rellenos de nopal y los bañan con salsa verde.

Crema, queso rallado, cebolla y cilantro finamente picados son opcionales, los frijoles y el arroz son imprescindibles para completar este platillo fuerte de medio día, que para las abuelitas era un clásico de la Semana Santa.

 

 

Actualmente sólo se pueden encontrar en los puestos de tianguis y mercados donde venden tlacoyos y sopes para preparar en casa, si te llevas bien con la comerciante puedes llevarle queso Oaxaca para que los rellene.

 

 

Peneques

Dónde: tianguis y mercados de la CDMX

Cuando: todo el año

Cuánto: $30 pesos la docena.

Foto Destacada Cocina con Yoli

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