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Historias prehispánicas: la creación del sol y la luna
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En nuestra siguiente entrega de historias prehispánicas, hablaremos de uno de los mitos mexicas más importantes: la creación del sol y la luna.

En la cosmogonía mexica, tanto el astro rey como el satélite de la Tierra son entidades sumamente importantes; tanto así, que su creación va de la mano con el nacimiento del mundo.

 

La mitología de las culturas prehispánicas es una de las más ricas de la historia. La cantidad de imágenes, metáforas, alegorías y demás recursos literarios abundan en cada verso y en cada estrofa. Además, el valor de sus palabras no es solamente estético, sino que estas configuran toda una manera de pensar y de comportarse, sientan las bases para el devenir correcto de la humanidad. Los dioses que aparecen no son entes inalcanzables; también ostentan propiedades humanas: discuten, se pelean, tienen miedo…en fin, son un reflejo de nosotros mismos.

El mito de la creación del sol y la luna para los mexicas es sumamente interesante. Su importancia es tal, que sin este mito el mundo seguiría a oscuras. Aquí es donde los dioses se juntan para hacer la luz, para hacer nacer el sol y dar pie a la vida: en Teotihuacán. Dos dioses son los encargados de llevarlo a cabo: Nanahuatzin y Tecuciztecatl. Ambos realizan su penitencia en la cima de dos montes: las pirámides del Sol y de la Luna. También se cifran virtudes claves del código social mexica: la humildad, el desinterés, la valentía, la paciencia, el sacrificio y la abnegación. Constátalo por ti mismo:

 

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 Tochtli Imagen de: Wikimedia Commons

 

1. Dicen que cuando aún es de noche, cuando aún no sale el sol, cuando no amanece, dizque se juntaron en uno, se convocaron los dioses allá en Teotihuacán, dijeron, se dijeron unos a otros:

— Vengan acá, dioses, ¿quién tomará el trabajo, quién se echará a cuestas el hacer salir el sol, el hacer amanecer?

Y luego por cierto allá habla aquel, se presenta delante Tecuciztecatl, dijo:

— ¡Dioses, yo tengo que ser!

 

2. Una vez más dijeron los dioses:

— ¿Quién otro más?

Luego por esto juntos, se ponen a ver, se miran unos a otros, se dicen:

— ¿Cómo ha de ser esto? ¿Cómo seremos nosotros?

Nadie se atrevía para presentarse como otro más: solo todas las personas tenían miedo, retrocedían. Y no se estaba presentando delante otra persona.

Nanahuatzin allí junto a ellos estaba oyendo lo que se determinaba: luego pues a este llamaron los dioses, le dijeron:

— Tú tienes que ser, Nanahuatzin.

Luego él vino en tomar la orden, la recibió de buena gana, dijo:

— Está bien, dioses, ustedes me han hecho una gracia.

 

3. Al punto, pues, comenzaron a hacer penitencia, ayunaron cuatro días ambos, él y Tecuciztecatl.

En seguida por consiguiente se encendió fuego, ya arde allá en el fogón, y el fogón tenía el nombre de “roca divina”.

 

4. Ahora bien, aquello con que Tecuciztecatl hacía penitencia, todo precioso: sus ramas de abeto, plumas de quetzal; sus bolas de grama, oro; sus espinas, jades; sus cosas ensangrentadas, sus sangramientos, coral, y su incienso un muy buen incienso.

 

5. Pero por lo que toca a Nanahuatzin, sus ramas de abeto se redujeron a cañas verdes, cañas tiernas, en manojos, gavillas, diversas atadas, todas ellas nueve, y sus bolas de grama, solo (eran) hoja seca de pino, y sus espinas no (eran) sino verdaderas espinas de agave y lo que se sangraba bien (era) en verdad su sangre, y su incienso, no más que la raedura de sus llagas de que estaba doliente.

 

6. A cada uno de estos se le hizo su monte, en donde estuvieron haciendo penitencia cuatro noches (dicen, por cierto, ahora a estos montes, “pirámides”: la pirámide del sol y la pirámide de la luna). Y cuando acabó el (término) de cuatro noches, de hacer penitencia, luego echaron por el suelo, arrojaron sus ramas de abeto y todo aquello con que habían hecho penitencia. Esto se hizo en el término de levantar la penitencia, cuando ya anochece para ponerse a su oficio, para hacerse dioses.

 

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Imagen de: Flickr

 

7. Y cuando llega la media noche luego pues les reparten, les atavían, les engalanan: a Tecuciztecatl le dieron su morrión de plumas de garza, cónico, y su chaleco; pero a Nanahuatzin solo papel: aquello con que liaron su cabeza se llama su cabellera de papel, y su tiara de papel y su braguero de papel.

 

8. Y así pues, cuando hubo llegado la media noche, todos los dioses se pusieron a rodear el fogón, el llamado “roca divina”, en el cual por cuatro días había ardido el fuego, de uno y otro lado se pusieron en fila, y en medio colocaron, hicieron poner de pie a los dos llamados Tecuciztecatl y Nanahuatzin; los pusieron vuelta la cara, parados con la cara hacia el fogón.

 

9. Al punto pues mandan los dioses, dijeron a Tecuciztecatl:

— Ea pues, Tecuciztecatl, échate, arrójate al fuego.

 

10. Al punto va a arrojarse al fuego. Pero, cuando a él llegó el ardor, que (era) insoportable, insufrible, intolerable, como que mucho había estado ardiendo el fogón, se había hecho un fuego abrasador, se había hecho un gran montón de brasas, no hizo más que sentir miedo a su vista, pararse a medio camino, retroceder y volver atrás. Una vez más fue a intentar arrojarse, poniendo todas sus fuerzas, para lanzarse con ímpetu, para dar consigo en el fuego.

 

11. Sin embargo, no pudo atreverse: no bien alcanzó a llegar a él el ardor, no pudo más que retroceder, echarse a huir: no era para sufrirlo. Hasta cuatro veces hizo otro tanto y no sufrió, sino que no pudo echarse al fuego. Solo que allí era el mandato de cuatro veces. Y por tanto, había intentado cuatro veces: luego por esto gritan a Nanahuatzin y le dijeron los dioses:

— Aun tú, aun para bien tú, Nanahuatzin, ¡ea pues!

 

12. Ahora bien, Nanahuatzin de una vez fue a atreverse, se hizo violencia, esforzó su corazón, cerró los ojos por no tener miedo; por nada se amedrentó, no se paró en la carrera, no retrocedió, sino que al punto se dejó caer, se fue a arrojar al fuego de una vez: al punto, pues, ya arde, chisporrotea y chilla (en el fuego) su carne.

 

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 Nanahuatzin Imagen de: Wikimedia Commons (Códice Borgia)

 

13. Pues así que vio Tecuciztecatl que ya ardía, al momento también él se arrojó en él, con lo cual al punto ardía.

Y según dicen, dizque también entró el Águila, los siguió ella, por cuya causa su plumaje es oscuro y requemado.

 

14. Igualmente se metió el Tigre, aun no mucho se quemó cuando cayó en el fuego, con él solo se chamuscó, se pintó con el fuego, se medio quemó, del todo bien no se quemó, por lo cual solo manchado, manchado de tinta, manchado o salpicado.

 

15. Ahora bien, así que ambos se hubieron echado al fuego, inmediatamente se quemaron del todo. Luego se pusieron a esperar los dioses por dónde había de salir Nanahuatzin, el que primeramente se echó al fuego, para ser sol y para amanecer.

 

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16. Cuando ya hubo pasado largo tiempo, cuando los dioses hubieron estado esperando, luego comienza a ponerse rojo, por todas partes rodea la aurora, la claridad de la luz. Según dicen, luego se arrodillan los dioses para esperar por dónde ha de salir el que se había hecho sol; hacia todas partes fijaron los ojos, hacia (ellas) fijaban los ojos dando vuelta alrededor. En parte alguna se puso de acuerdo su palabra, su pensamiento, nada bien fijo lo que dijeron.

 

17. Algunos opinaron que del norte había de salir, por lo cual hacia allá estuvieron mirando; algunos que del poniente, algunos que del sur; hacia allá estuvieron mirando; por todas partes opinaron (que saldría) por la razón de que la claridad rodeada estaba. Pero algunos bien estuvieron viendo hacia el oriente, dijeron:

— Por cierto que por aquí, por allí ha de salir el sol.

 

18. Muy verdadera (fue) la palabra de los que allá estuvieron viendo, de los que allá señalaron con el dedo. Así se llaman aquellos que hacia allá estuvieron mirando: Quetzalcóatl, que por otro nombre, es Ehécatl, y Tótec, o sea Anáhuatl itecu (“el señor del anillo”), y Tezcatlipoca el rojo, como también llamados los “Serpientes de Nube”, que no tienen número, y cuatro mujeres: Tiacapan (“Nuestra hermana mayor”), Teicu, Tlacoyehua y Xocoyotl (“la que sigue, la de en medio, la menor”).

 

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Tecuciztecatl Imagen de: Wikimedia Commons (Códice Borgia)

 

19. Y cuando vino a salir el sol, cuando se presentó delante, como pintado de rojo, se estuvo contoneando de un lado a otro, no era posible verle cara a cara, le mortificaba a uno los ojos, mucho brillaba, lanzaba rayos de luz (y) su irradiación fue a llegar a todas partes, su calor entró a todas partes.

 

20. En seguida vino a salir Tecuciztecatl (que) lo iba siguiendo en el mismo punto del oriente junto a aquel se presentó que era el sol: tal como cayó en el fuego, de igual manera salieron, se fueron siguiendo.

 

21. Ahora bien, según cuentan los que refieren y narran hablillas a la gente, se hizo igual su luz con que resplandecían; cuando los vieron los dioses que era igual su luz luego al punto de nuevo se hizo reunión (y) dijeron:

— ¿Cómo será? ¿cómo esto? Dioses, ¿acaso ambos han de ir uno en pos de otro? ¿ambos han de lucir y brillar igualmente?

 

22. Y todos los dioses dieron su fallo, dijeron:

— Así será esto, así se hará esto.

Luego una persona de los dioses salió corriendo, hirió la cara con un conejo a aquel Tecuciztecatl, con lo cual le estragó la cara, le hirió en la cara, tal como hasta a hora se ve.

 

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Tochtli Imagen de: Wikimedia Commons (Códice Borgia)

 

23. Ahora bien, así que ambos se presentaron, tampoco podían moverse, no podían seguir su marcha, sino que solo estuvieron en pie, se mantuvieron en firme.

Por tanto, de nuevo dijeron los dioses:

— ¿Cómo hemos de vivir, no se mueve el sol? ¿Hemos de vivir acaso mezclados con los plebeyos (hombres)? Antes bien, por nuestra obra resuciten y medren, aun cuando todos nosotros muramos.

 

24. Al punto hizo su oficio Ehécatl (el viento) y da muerte a los dioses. Pero, según dicen, Xólotl no quería morir.

Dijo a los dioses:

— ¡No muera yo, oh dioses!

 

25. Por esto mucho lloraba, bien se le hincharon los ojos, se le hincharon los párpados. Pero llegó hasta él la Muerte y no hizo más que huir ante ella, se ausentó, entre cañas de maíz verde se fue a meter, tomó el aspecto, se convirtió en caña que en dos permanece, cuyo nombre (es) doble, “doble labrador”.

 

26. Pero allí entre las cañas fue visto. Otra vez ante su cara huyó, y bien se fue a meter entre los magueyes, se convirtió también en maguey que dos permanece, cuyo nombre es “maguey doble”. También otra vez fue visto. Otra vez bien se fue a meter en el agua, se convirtió en ajolote: empero allí lo agarraron, con lo cual le dieron muerte.

 

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Xólotl Imagen de: Arqueología Mexicana (Códice Borgia)

 

27. Y dicen que aunque todos los dioses habían muerto, sin embargo no pudo moverse, no pudo seguir su marcha el dios para hacer su oficio. Ehécatl, se paró el viento, mucho empujó, hizo ímpetu con viento, (y) enseguida pudo moverse y luego ya por esto va siguiendo su marcha.

 

28. Y cuando ya él va siguiendo su marcha, allá se quedó la luna; cuando salió su salida el sol también le fue siguiendo la luna: con lo cual allí se apartaron, hicieron diferente derrotero cada vez que van a salir: dura todo el día el sol, pero la luna de noche hace su oficio, cada noche pone su cargo, de noche trabaja.

 

29. De aquí aparece esto que se dice que aquel la luna Tecuciztecatl hubiera sido el sol si primero se hubiera echado al fuego, por la razón de que él primero se presentó (y) todo precioso con lo que hizo penitencia.

Aquí acaba este mito, fábula que hace largo tiempo narraban los viejos que eran sus guardianes.

 

Tomado de Ángel María Garibay K., Llave del náhuatl, Editorial Porrúa, 1989, México D.F., pp. 216-220.

 

Aquí más historias prehispánicas: El rapto de Xochiquetzal, Tezcatlipoca, El nacimiento de Huiztilopochtli y Quetzalcóatl borracho.

*Imagen destacada de: Wikimedia Commons

Nostalgia urbana: cuando la Reina Isabel de Inglaterra visitó México (FOTOS)
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Mira estas increíbles fotos históricas de cuando la reina degustó la gastronomía mexicana, así como de una charreada única.

La llegada de la reina estuvo llena de júbilo e incluso espías y muchas fotos.

 

La reina Isabel, esa que parece que nunca morirá ni por coronavirus, visitó territorio mexicano cuando Luis Echeverría era presidente en el siglo XX. Del 24 de febrero al 1 de marzo de 1975, la Reina Isabel II de Inglaterra visitó por vez primera México. Seis días en los que conoció Quintana Roo, la Ciudad de México, Guanajuato y Oaxaca y se ofrecieron banquetes en su honor, en los que la soberana degustó la gastronomía mexicana.

La reina de Inglaterra, Isabel Alejandra María de Windsor, y su esposo el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, recorrerían durante seis días el país. Fue un domingo de 1975, la lluvia, el viento, el frío y un fuerte oleaje trataron de impedir la llegada de la reina y el príncipe a territorio Azteca.

 

 

Se dice que, como teoría de conspiración, el mandatario tuvo información de todas y cada una de las actividades de la monarca en su paso por el Pacífico mexicano. De los tres mil 201 archivos que se contienen en la lista de las versiones públicas, la reina Isabel tiene un archivo que va de 1975 a 1983. De acuerdo con archivos que fueron desclasificados y que están disponibles en Archivo General de la Nación (AGN), se encontró que los espías mexicanos seguían paso a paso el viaje que la reina Isabel hizo a México en 1983.

La recepción que la soberana y su esposo tuvieron en la capital fueron cien históricos minutos pletóricos de colorido, música, ores, himnos, aplausos y cantos. La bienvenida que le dio el pueblo mexicano dejó impresionada a la reina. De las imágenes más impactantes de aquel momento resalta cuando el presidente Echeverría izó la bandera nacional en la asta del Zócalo en presencia de la reina. Pero en lugar de las palabras e historia, te dejamos con estas preciosas fotos del paseo de la reina en nuestro país.

 

 

 

Foto El Universal

 

 

 

 

Foto El Universal

 

Foto El Universal

 

 

Foto El Universal

 

Foto El Universal

 

Foto El Universal

 

 

Foto El Universal

 

Foto El Universal

 

 

 

Foto destacada Marie Claire

Salvemos al Cine Tonalá streameando y haciendo pedidos a casa
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Debido a la pandemia mundial del coronavirus, muchos pequeños negocios están en riesgo de perecer; uno de ellos es el icónico Cine Tonalá.
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Estos tiempos de encierro son difíciles para todos, y en especial para los pequeños negocios, que sufren por la falta de clientela; sin embargo, nosotros podemos ayudar a algunos de ellos, como el Cine Tonalá.

 

Es un hecho: todos debemos acatar el #QuédateEnCasa. Es imperativo hacer todo lo posible para frenar la velocidad de contagio del Covid-19, y podemos poner nuestro granito de arena saliendo lo menos posible de nuestros hogares. Ordenar comida vía internet o telefónica, hacer el súper a domicilio, consumir mercancía digital. No obstante, no podemos olvidar a todos aquellos negocios que hacen de la Ciudad de México una urbe tan vibrante y diversa. El emblemático Cine Tonalá también está en riesgo, pero está en nuestras manos ayudarlo a mantenerse a flote.

 

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Imagen de: Cine Tonalá

 

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Imagen de: Cine Tonalá

 

Cine Tonalá es una plataforma cultural que lleva operando desde el 2012, y se ha convertido en uno de los bastiones de cine independiente de la capital. Su compromiso con la exhibición de proyectos independientes, aquellos que no tienen las mismas oportunidades que las cintas comerciales, ha sido inquebrantable a lo largo de estos ocho años. Su restaurante, su foro y su bar se han convertido en lugares de encuentro para artistas, críticos y cinéfilos.

Han sido semillero de comediantes de stand-up y músicos nacionales e internacionales. Han proyectado más de 1000 películas independientes y han sido sede de los mejores festivales de México. Además, hay que recordar que el Cine Tonalá fue el primero en proyectar Roma, la aclamada obra maestra de Alfonso Cuarón. Sin embargo, la contingencia que vive el país ha obligado al cine a cerrar sus puertas al público.

 

 

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Imagen de: Cine Tonalá

 

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Imagen de: Cine Tonalá

 

A pesar de que no podemos asistir a sus instalaciones, sí que podemos ayudarlos a la distancia. Durante estas difíciles semanas, el Cine Tonalá ofrece a sus clientes el servicio a domicilio, a través de aplicaciones como RAPPI, tanto de su restaurante como de su bar. Todos los recursos se utilizarán para apoyar a su equipo de trabajo, el cual está conformado por más de 70 personas.

Además, también acaban de inaugurar su plataforma de streaming, Tonala.tv, para que todos los amantes del arte independiente tengamos acceso a él desde nuestras casas.

 

 

 

Por último, el equipo del cine abrió una campaña de Donadora, para que ayudemos a este inigualable punto de encuentro cultural a sobrevivir la contingencia. Cada aporte equivaldrá a un agradecimiento por parte del Cine Tonalá, además de boletos de cine, palomitas, consumos en el restaurante, uso del foro para eventos privados y muchos otros beneficios que podrán canjearse cuando se reabran las instalaciones.

Para donar, ingresa a este link.

 

Ayudemos a más negocios pequeños: restaurantes con servicio de comida para llevar en la CDMX.

*Imagen destacada de: Cine Tonalá

Historias que explican el mítico origen de la Paletería La Michoacana
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La Michoacana es la heladería más reconocida en nuestro país, una de las grandes marcas de México y ceunta con helados y paletas deliciosos.

Conoce algunas de las versiones del origen de esta reconocida paletería.

 

La Michoacana es una marca familiar para todos nosotros. Existen tiendas de helados y paletas en todas las localidades de México y todos hemos probado el delicioso helado de chocolate, vainilla o la paleta de queso y mango con chile. Ninguna La Michoacana es igual y no pertenecen a una única franquicia; aunque todas indican que son del Estado de Michoacán.

Aunque variaciones muchas variaciones de esta heladería, como la Fé Michoacana, La Michoacana Tradicional, La Michoacana Artesanal y La Michoacana Paletería y Heladería; donde los colores que predominan son el rosa y el blanco, pero las paleterías no pertenecen a una misma franquicia, aunque usen el mismo logo, hay variaciones en el diseño de las tiendas, decoración y oferta de productos.

 

 

Son diferentes historias las que intentan explicar el origen y evolución de esta paletería. La más común es la que dice que en los años 60 un fabricante de helados de Tocumbo, Michoacán, trabajó un tiempo en EEUU y después volvió a casa. Usó sus ahorros para abrir una empresa de helados y paletas. Otra versión dice que en 1932 (o 1942), Agustín Andrade e Ignacio Alcazar, también de Tocumbo, se fue a vivir a Ciudad de México, donde trabajaron en una paletería y, luego, abrieron su propia tienda. Después, llevaron el negocio a Michoacán, siendo imitados por otros empresarios.

Con los años, las familias de la región emigraron a otras partes de México llevando con ellos este modelo de negocio. Eso dio origen a las diversas paleterías del país con el nombre de La Michoacana, o alguna otra variante. Pero las recetas, el diseño de las tiendas y el arte de producción de la paleta fueron cambiando con las familias.

 

 

 

En la capital abrió una pequeña paletería y expendio de aguas frescas cerca de la Penitenciaría de Lecumberri. El local fue adornado con coloridos dibujos de frutas, y en el tiempo, resultó ser muy exitoso. Los habitantes de la comunidad se dieron cuenta que el negocio de las paleterías era redituable, y poco a poco comenzaron a abrir locales con distintos nombres: La Flor de Michoacán, La Flor de Tocumbo, Janitzio o La Michoacana.

En 1970, el 35% de las paleterías ubicadas en la CDMX estaban en manos de tocumbenses. Para la década de los 90, Alejandro Andrade Andrade, actual director General de la empresa, dotó a la compañía de una imagen propia, además del nombre, también generó un logotipo alusivo a la región. Así, consiguió los derechos de publicidad y negocios, y culminó con la creación La Tocumbita S.A. de C.V.

 

 

 

Se dice que como nadie adquirió los derechos del nombre y tampoco la marca o el concepto fueron registrados, ningún empresario puede reivindicar la propiedad sobre ella; aunque muchos propietarios de tiendas quieren dar legitimidad al negocio. Pero como las leyes mexicanas de marca registrada y copyright no estaban desarrolladas en la época en que el concepto de La Michoacana surgió por primera vez, son escasas las pruebas de intentos anteriores de garantizar el copyright de la marca.

La Tocumbita S.A., empresa de Tocumbo, en Michoacán, intentó hacerse del poder de la marca de La Michoacana a través de una imagen de marca unificada y de una línea de productos estandarizados en los años 90; pero ese intento no funcionó. Hoy en día, una persona registró el logo de la chica vestida con un traje típico con el slogan: “La Michoacana — Es natural”.

 

 

Hoy en día, La Tocumbita es una marca tipo franquicia que cuenta con 400 a 500 clientes, y cuenta con varios clientes americanos, pero están lidiando con piratería, robos de la marca y usos indebidos.

 

 

 

Información de Hussein Kalaoui, Stacey-Ann Johnson, Nicole Karlisch, y Leeatt Rothschild.

Foto destacada Vallarta LifeStyle