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Festival Rock y Ruedas de Avándaro, 10 fotos nostálgicas
Cristopher Garnica
Avándaro simbolizó una etapa del rock mexicano: pelo largo, pantalones acampanados, rebeldía, sexo, drogas, amor y paz.

Concierto de Rock en Avándaro.

 

Ha pasado más de 45 años desde que el Festival Rock y Ruedas, en Avándaro, se llevó a cabo en el estado de México. “¡Qué chido!” Como se dice, a la fecha, cuando algo está presente más allá de nuestra memoria, e incluso de las entrañas.

Se cuenta que era tan grande el entusiasmo por el festival, que tuvo una “campaña de marketing” en revistas, radio, diarios, carteles y hasta en el noticiario estelar del canal 2, en aquella época, Telesistema Mexicano. Muchos jóvenes tomaron el tren, con mochila y casa de campaña en la espalda, o solo mantas y cobijas, rumbo a Toluca.

Al arribar al lugar del concierto se usaron ramas y mantas para improvisar un techo y resguardarse de la lluvia. Otros fueron más estoicos y esperaron el inicio del festival con parsimonia, entre cigarrillos de marihuana, alcohol, sexo, paz y amor.

Casi se llega a medio siglo y este mítico festival casi llega a medio siglo. Y sobre él Rock se ha escrito mucho, poco sobre las Ruedas, ya que se trataba de una carrera de autos que nunca sucedió, pero el festival ha estado lleno de mitos e historias que han escrito decenas de libros con todas las versiones, visiones y tendencias. Este es un homenaje fotográfico más, a los miles de homenajes que se hacen cada año.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Nave de los Mitos, la cafetería para probar un delicioso comic mexicano
Cristopher Garnica
En esta cafetería puedes leer una novela gráfica con una malteada o conocer a un narrador mexicano, para apoyar el negocio local y el talento nacional.

La Nave de los Mitos, café, postres y comics.

 

La Nave de los Mitos es la primera cafetería/librería/biblioteca de cómics mexicanos. La intención de los creadores del concepto de La Nave… es ser una de las mayores cafeterías ambulantes, dedicadas a la venta y divulgación de comics nacionales, y últimamente ha integrado en su acervo cultural, novelas gráficas latinoamericanas.

La Nave… es un esfuerzo editorial colectivo conformado por un grupo de escritores, dibujantes, editores, productores e impresores interesados en la creación, publicación y distribución de novelas gráficas y obras gráficas. “Se llama La Nave de los Mitos –dice Enrique Buenrostro Sánchez- porque alguna vez alguien decía que era un mito que en México existiera gente haciendo cosas de narrativa gráfica. Que eso no existía, que no había personas que lo estuvieran haciendo. Que era una fantasía, una leyenda urbana o que la que se hacía no era de buen nivel.” Pero no hoy en día, cada vez existen más autores, editoriales y foros dedicados a la misión auto impuesta: divulgar lo hecho por creadores mexicanos.

Promover y fomentar la creación artística con identidad cultural propia es el punto focal de La Nave de los Mitos. Crear lectores activos que gocen de la lectura, y que al mismo tiempo sean críticos y participativos. Para llevar a cabo este propósito, Buenrostro creó una nave fabulosa. Se trata de una cafetería al sur de la ciudad, donde hay material de más de 50 autores mexicanos, casi todos independientes y autogestivos.

Los autores disponibles en la Nave son Augusto Mora, José Quintero, Raúl Treviño, Sono Sánchez Almara, Edgar Delgado, Valerio Vega, Héctor Santarriaga, solo por mencionar algunos. Hay más de 15 editoriales independientes que entregan su trabajo, de comics, novelas gráficas y fanzines de toda la ciudad, y algunos latinoamericanos, que han encontrado un espacio increíble para difundir sus creaciones.

 

Enrique Buenrostro es un apasionado de la historieta nacional, por lo que creó el sello Animal Gráfico, donde se produjo un texto de Buba de José Quintero, y Fuertes Declaraciones: Diario de un Presidente, de Augusto Mora, entre otros. El riesgo de hacer publicaciones en conjunto con los independientes, lo llevó a descubrir que poco importa la producción de buenos textos, sino hay una estrategia de distribución: “No vale de nada una buena idea si no hay una producción, pero no vale de nada una producción si no tienes la difusión y las ventas. Si no tienes ventas no pasa nada”.

Una vez en ello, Buenrostro llevó el papel de la divulgación al otro nivel: “¿cómo difundir el material independiente y autogestión? Toda esa creatividad de tanta gente que no tiene suficientes foros”; y retomando el viejo dicho, si la gente no llega a la librería, la librería irá a la gente. Así nace el hermoso food truck dedicado a la difusión de la lectura de comic mexicano.

 

De este modo compró un Volkswagen Combi que consiguió adaptar y decorar con las ilustraciones de José Quintero. Le colocó una hermosa cocina en su interior, una barra en la que se atiende a los comensales, la especialidad gastronómica del chef Buenrostro, y un substancioso librero con diferentes publicaciones enfocadas al arte secuencial mexicano.

Las maravillosas ilustraciones de José Quintero, tienen una fuerte carga emocional y simbólica. Aluden al cambio, la transformación y el apego a los imperecederos símbolos personales. El recubrimiento pictórico de la combi fue diseñado durante una grave crisis de salud del pintor, por lo que vaya más allá de una simple ilustración.

La combi no solo es una de las formas más innovadoras de divulgación, además es una pieza autosustentable que vende un exquisito café, preparado por una barista súper amable, té, chocolate y deliciosas malteadas acompañadas de postres artesanales. Todo esto con la finalidad de crear un delicioso entorno gastronómico que complemente la actividad cultural de la librería móvil.

En este vehículo se han hecho círculos de lectura y debate, presentación y venta de libros, así como charlas sobre la Narrativa Gráfica en México. Se ha llevado a diversos museos, galerías y centros culturales del país, y sobre todo de la CDMX.

De este modo, La Nave de los Mitos contribuye diversas estrategias a la divulgación de los artistas del país. Creando y publicando material gráfico de alta calidad narrativa, generando ingresos permanentes para artistas, creadores, productores e impresores, difundiendo el concepto cultural integral de los artistas mexicanos y creando estímulos en el público para el consumo de lo local nacional.

En esta propuesta cada una de las partes de este sistema son importantes, porque La Nave de los Mitos no es solo un buen plan de negocios, es además, una pieza importante en la creación, desarrollo, organización y difusión de los comics en el país.

La Nave de los Mitos

¿Dónde? Piedra del Sol 98, Avante, 04460, CDMX.

¿Cuándo? Lunes a viernes 10:00 a 19:00. Sábados de actividades especiales.

¿Cuánto? $150 – $500

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Nostálgicas fotos de Belén, la fuente más antigua de la ciudad
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Esta obra es uno de los vestigios del antiguo acueducto de Chapultepec que abastecía agua a la capital del país.

Fuente de Belén en Chapultepec.

 

Belén es la fuente más antigua de la CDMX. A pesar de sus remodelaciones, y que la fuente pasa los días y noches en seco y a la intemperie, sigue siendo una de las fuentes más emblemáticas de la ciudad.

Belén está a unos pasos del metro de Chapultepec, de donde partían 902 arcos, a lo largo de cuatro kilómetros, que distribuían agua hasta llegar a la famosa fuente de Salto del Agua, en la esquina de San Juan de Letrán y Arcos de Belén.

 

Hay muy pocas fuentes fiables sobre esta fuente. No se sabe quién fue su autor, pero se dice que su construcción se data entre 1755 y 1760, y que formaba parte del antiguo Acueducto de Belén de las Flores, inaugurado en 1779 por el virrey de Bucareli. Otras fuentes revelan que este pieza fue inaugurada por el virrey Agustín de Ahumada y Villalón, Marqués de las Amarillas. Antes estaba ubicada a la entrada del Bosque de Chapultepec, donde surgían los manantiales que dotaban de agua a la capital.

Tiempo después, esta fuente fue conocida como Acueducto de Chapultepec del cual todavía se encuentran restos sobre la avenida homónima. Originalmente, la fuente de Chapultepec se encontraba más cercana a las faldas del Cerro del Chapulín, adosada al Acueducto que seguía por toda la actual avenida Chapultepec, hasta la antigua calzada de Niño Perdido, hoy Eje Central.

 

Este oasis funcionó por más de un siglo, y en algunas fotos de época se puede ver a los aguadores llenando sus cochocoles (grandes vasijas de barro) para llevar el agua de puerta en puerta a los vecinos de San Miguel Chapultepec. La imagen de la estación del metro Sevilla se inspira en los 20 arcos que fueron parte del Acueducto de Chapultepec.

El primer movimiento al que fue sometida la fuente, sucedió alrededor de 1920 donde se construyó el actual Circuito Bicentenario. La fuente fue trasladada entonces, sin que exista registro de cómo se movió, muy cerca de lo que ahora es avenida Constituyentes y el naciente circuito, donde se le agrega una especie de hemiciclo.

 

 

Para 1921, el arquitecto Roberto Álvarez Espinosa, cambió la fuente de sitio tras realizarle unas modificaciones, pero después de la demolición del Acueducto de Chapultepec, la Fuente de Belén tuvo una función estrictamente decorativa.

El segundo movimiento fue en los setenta, a la Glorieta de Chapultepec, se llevó a cabo de manera íntegra a través de un sistema de rieles, pero además de la desafortunada elección del terreno donde se colocó, se le construyó un refuerzo de concreto en la parte trasera que, si bien ayudó a que no colapsara, también evitó que los bloques de piedra que la componen respiren la humedad vaporizada que se acumula en el subsuelo o por las lluvias, provocando que se vieran manchas de humedad en la superficie de la fuente.

Una de las últimas remodelaciones se hizo con un desmontaje de la fuente, y con muchas reparaciones a cargo de Francisco Pérez de Salazar, quien tenía los conocimientos adecuados para este tratamiento y que tiene toda la historia de la Fuente. La pieza se sometió a un proceso de restauración para ser colocada en la explanada principal del Centro de Transferencia Modal (Cetram) del paradero Chapultepec.

Hoy en día, la Fuente de Belén se encuentra dañada debido a una serie de reubicaciones durante el paso de los años, por lo que sólo se conserva 20 por ciento de su estructura original, el resto, 80 por ciento, ha sido restaurado.

Museos de la CDMX con un increíble diseño de iluminación
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Son tres inmuebles de la ciudad que han instalado proyectos de iluminación con el objetivo de reinterpretar su valor arquitectónico y museográfico.

Iluminación de arquitectura en la CDMX.

 

Desde hace unos años, la arquitectura de los museos de varias partes del mundo, están dirigiendo su atención a la gran iluminación. Esto para hacer que sus inmuebles tengan una nueva forma de ser vistas arquitectónicamente. Esta tendencia creciente en los museos, está reinterpretando el valor arquitectónico y museográfico de los inmuebles, así como su valor estético, cultural y visual.

Esta manifestación se está presentando en al menos tres inmuebles del país, particularmente, en algunos museos de la Ciudad de México, que están apostado por el diseño de iluminación como herramienta para reactivar sus valores arquitectónicos y museográficos. Es así que los museos ponen cada vez más atención en la calidad de la luz natural y artificial que ilumina su inmueble, el tipo de montaje expositivo a la luz, el ambiente en que fue creado el inmueble para intervenirlo con luz artificial, pero también han puesto énfasis en los aspectos económicos que se relacionan con las instalaciones de iluminación.

Esto también trae algunos problemas, ya que si la iluminación es muy débil no se hace visible, pero si la iluminación es demasiado fuerte cabe la posibilidad de cegar y amenazar la integridad estética del inmueble. Es entre estos dos extremos que se sitúa el vasto margen de maniobra del iluminador, quien se encarga de brindar calidad a la experiencia visual buscada por el visitante sin dejar de lado la conservación del inmueble con el tipo de luz y exposición al que se somete. De hecho, existen valores de iluminancia máxima recomendada para los inmuebles, que deben cumplirse tanto para las fuentes de luz diurna como las artificiales.

El diseño realizado por el Fideicomiso Centro Histórico de la Ciudad de México (FCHCM) y el Taller de Arquitectura y Restauración para iluminar la Catedral Metropolitana, han conseguido resaltar la belleza del monumento y brindar seguridad en la zona, interviniendo con luz diversos inmuebles. Aquí te dejamos tres proyectos de la CDMX que han sido iluminados para nuestro goce visual.

 

Catedral Metropolitana

La Catedral requirió la instalación de siete postes de 15 metros, que coinciden con los ejes del templo para ser lo menos visibles. De esa forma, 104 luminarias artísticas se dirigen al monumento y 14 hacia el tránsito peatonal y vehicular.

La tecnología de la iluminación, es de la italiana Griven, modelo Dynamic White, tipo proyector y dirigibles con distintas ópticas. Con el fin de respetar los valores arquitectónicos y litúrgicos, se invirtieron 11.5 millones de pesos (mdp).

 

Museo de la Revolución Mexicana

El Monumento a la Revolución es uno de los recintos históricos más importantes del país que aún conserva su estructura original y uno de los pocos monumentos del mundo que pueden ser explorados por completo: desde la cimentación hasta la linternilla (la parte más alta del edificio), este lugar esconde secretos inimaginables en sus diferentes niveles. 

 

Templo Mayor

La iluminación de este sitio requirió de 35 mdp. La encargada de iluminar fue la Agencia de Gestión Urbana junto con la empresa francesa Citelum. Incluyó la colocación en edificios aledaños de 355 proyectores LED de 30, 50 y 135 W, con atenuación individual para cambio de color y para preservar el sitio arqueológico.

La iluminación incluye las fachadas de edificios colindantes: el Palacio de la Autonomía, el Museo Archivo de la Fotografía y el Palacio del Marqués del Apartado.

 

Museo de Bellas Artes

Un grupo de especialistas arquitectos, del INBA, INAH y la UNAM, seleccionaron entre  14 obras de diseñadores de iluminación arquitectónica para mostrar, mediante fotografías, cómo la luz juega con la arquitectura, modifica el espacio y crea sensaciones en el usuario. Cada una de las cédulas exhibidas muestra las intervenciones de proyectos de iluminación en inmuebles con valor histórico o artístico en México, así como las acciones de diseño que se han desarrollado en algunas plazas y calles para su recuperación.

 

Museo Nacional de San Carlos

En este museo los focos halógenos de las salas de arte Gótico, Barroco, Manierismo y Renacimiento fueron reemplazados por LED. El proyecto fue ejecutado por Grupo Construlita, haciendo posible que los luminarios fueran retráctiles al interior de las vitrinas que se empotraron en el plafón para evitar reflejos y conservar la temperatura de las piezas.