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Lúgubres fotografías del antiguo Hospicio de Porfirio Díaz
Cristopher Garnica
Los niños en abandono moral eran los hijos de las clases trabajadoras y desprotegidas, la mayoría de las veces, enfermos y privados de educación.

El Hospicio de Pobres de Porfirio Díaz.

 

El antiguo Hospicio para Niños Pobres se inauguró en 1905, y se encontraba en la Calzada San Antonio Abad, muy cerca del Río de la Piedad, ahora Viaducto. En la década de los sesenta fue demolido en su mayor parte para construir el cuartel de Guardias Presidenciales y solo se conserva uno de los pabellones, que hoy alberga la Escuela de Participación Social número 6.

El hospicio son casas públicas donde los pobres viven a costa de la beneficencia pública o del producto de las rentas con que las ha dotado la caridad de algunos conciudadanos. A cambio, los auspiciados realizan trabajos en oficios compatibles con su salud y disposición. Los hospicios del siglo XIX no fueron lugares amables para los pobres, porque en aquella época la caridad daba las sobras con tal de que los pobres no tuviera mal aspecto a los valores de la idea naciente de modernidad en México.

Primero la Iglesia, luego el Estado, y más tarde algunos empresarios, vieron en el hospicio un laboratorio para generar ganancias y presentar su lado caritativo; no obstante, jamás tuvo como intención erradicar el hambre, la desnutrición y proporcionar una buena educación formal para eliminar la pobreza. En 1905 la ciudad de México creó un hospicio llamado “Hospicio de Pobres”, había sido fundado en 1774 frente a la Alameda (Juárez y Balderas) el cual después de más de un siglo de existencia se encontraba en lamentables condiciones, por lo que Porfirio Díaz ordenó la construcción de una nueva sede, como parte de su programa de Beneficencia Pública que inició desde el primer año de su gobierno, que contemplaba la administración de hospitales y correccionales.

 

La inauguración del “Nuevo Hospicio” fue el 17 de septiembre de 1905. Era un edificio de estilo francés que contaba con el confort e higiene propias de la modernidad de principios del siglo XX, además de un equipo de técnicos-científicos, proveyendo un complejo sistema de atención a infantes desamparados,

Cuando los varones cumplían los doce años pasaban a la Escuela Industrial donde completaban su instrucción primaria y aprendían algún oficio mecánico. Las niñas al llegar a los 15 años, si tenían familias, eran entregadas a ellas, y en caso contrario, continuaban en el Hospicio hasta los 24 años, o antes si podían bastarse a sí mismas, haciendo uso de los medios que les proporcionaba la educación adquirida en el plantel, para lo cual, el Hospicio contaba con talleres de cocina, además de corte y confección.

El espacio físico era sencillo, severo, sólido, pero con mucha belleza y gracia estéticamente. Se distribuyó en departamentos que se enlazaban entre sí por diversos cuerpos de construcción que permitían la circulación y comunicación entre diversas dependencias. De este modo, se pretendía atender a los asilados según sexo y edad en locales diferentes, pues para las autoridades, la educación de los niños exigía medios diferenciados, lo que se concretaba en la creación de departamentos especiales y separados para niños, niñas y párvulos.

El asilo para niñas constaba de tres edificios, un total de doce dormitorios, pudiendo alojar más de 600 asiladas. El de niños, consta de dos edificios, con ocho dormitorios con capacidad para 400 niños. Tenía 26 ventanas que daban a los jardines, y el lugar tenía de todo, comedor, escuela, lavandería, cocina lavabos, talleres para almidonar, planchar, repasar la ropa, un asoleadero, cocina, departamento de vigilantes, empleados subalternos, enfermería con pabellones separados para niños y niñas, instalaciones de maquinaria, salón de calderas, taller de servicios múltiples, salón de bombas y compresores.

A pesar de esta aparente genialidad, la niñez mexicana del siglo XIX y buena parte del siglo XX, fue la que más sufrió de abandono moral incluso dentro de los internados y las correccionales de la Ciudad de México. Estos paliativos intentaron tratar el psiquismo de los infantes, brindarles educación y derechos; pero fue no era nada sencillo ya que muchos niños vivían en las calles y eran tratados como delincuentes y anormales.

En los el hospicio para pobres la educación era más severa que en las escuelas tradicionales, se tenía más cuidado y mayor vigilancia, debido a que muchos niños eran vagos y/o indigentes, y algunos de ellos transgresores de las leyes. Cuando el gobierno de Díaz da la instrucción de educar a esta población, su educación estaba dirigida a formar mano de obra que la industria requería en ese momento.

Se rapa a los niños al entrar al hospicio para evitar piojos (como se hace hoy en día en algunas cárceles y psiquiátricos) y los niños comían rápidamente lo poco que había en sus platos, porque se desconocía si habría comida para el día siguiente. Esta administración de la pobreza, todavía sigue presente en el léxico cotidiano de los mexicanos: “Comer como pelón de hospicio”.

El Hospicio continuó funcionando varias décadas, hasta convertirse en Escuela Amiga de la Obrera, y desde el principio de la década de los años noventa, hasta la fecha, es la Escuela de Participación Social No. 6, la cual atiende un promedio de 390 niños de ambos sexos en un sistema de medio internado.

 

 

 

 

 

8 obras monumentales de Enrique Carbajal – Sebastián
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Sebastian esculpe cercano a las nociones de científicas, matemáticas y tecnológicas, para crear hermosas esculturas monumentales.

La arquitectura de Sebastián.

 

El arquitecto Enrique Carbajal, es mejor conocido como Sebastián. Nace en Chihuahua, México en 1947, y desde finales de los sesenta tiene una obra escultórica única en la tradición mexicana y latinoamericana. Sebastián tiene una vocación constructiva, alimentada por los principios del arte cinético que inicialmente se expresó con esculturas transformables, o desdoblables, su Leonardo 4 constituye un ejemplo inigualable.

Desde 1968, Sebastián ha realizado más de 120 exposiciones individuales en México, Alemania, Bélgica, Brasil, Colombia, España, Holanda, Suecia, Noruega, Irlanda, Inglaterra, Portugal, Italia, Dinamarca, Canada, Finlandia, Estados Unidos, Francia, Japón, Suiza y Venezuela.

Entre los numerosos premios que ha recibido se pueden mencionar el Superior Prize que le otorgó el Hakone Open Air Museum de Japón dentro del Concurso en Homenaje a Henry Moore; el Premio de Bronce de la ABC Ashi Broadcasting Corporation de Osaka; el Premio del Jurado de la Trienal Internacional Gráfica de Noruega, el Gran Premio de Oro del concurso ORC-City también de Osaka y, en el ámbito de la pintura, el Premio Mainichi de la Trienal de Pintura de la misma ciudad japonesa. Asimismo, ganó el concurso para crear una escultura que es el símbolo de la Ciudad de Sakai, en Japón, en donde desde 1994 se levanta su pieza monumental Arco Fénix.

Su producción escultórica va desde el pequeño formato que el de tamaño mediano y la escultura monumental urbana; destacándose su Cabeza de caballo o El Caballito de Sebastián, localizada en el centro de la ciudad de México. También existen esculturas monumentales en Nuevo León (La puerta de Monterrey), en Tabasco, Morelos, Guerrero, Chiapas y Michoacán; también en ciudades latinoamericanas como Kingston, Buenos Aires, La Habana, Montevideo y Río de Janeiro.

En el mundo oriental la escultura de Sebastián ha tenido una excepcional aceptación y diversas ciudades japonesas, como Hakone, Nagoya y Osaka poseen piezas monumentales de su autoría. Asimismo, Sebastián imparte cursos, talleres y conferencias en diversas universidades e instituciones tanto de México como del extranjero.

Esta ocasión, en MxCity vamos a repasar algunas de las obras creadas en la Ciudad de México y zona metropolitana.

 

El León Rojo

Paseo de la Reforma esquina Chivatito Auditorio Nacional.

 

Leonardita

Facultad de Ingeniería, Ciudad Universitaria, UNAM.

 

Sol Azteca

Grupo Elektra por motivo de sus 50 años.

 

Cabeza de caballo

Paseo de la Reforma y Bucareli.

 

Flourita Roja

Biblioteca de la Universidad Autónoma Metropolitana, UAM, Unidad Azcapotzalco.

 

Papalotl

Papalote Museo del niño, chapultepec, CDMX.

 

Coyote Hambriento

Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México.

 

Guerrero Chimalli

Chimalhuacán, Estado de México.

Un recorrido por el precioso Mercado de la Ciudadela
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El Mercado de la Ciudadela es uno de los mercados más preciosos del país si lo que deseas es adquirir auténticas artesanías mexicanas.

Mercado con historia.

 

El Mercado de la Ciudadela se encuentra en la Colonia Juárez, de la Ciudad de México y está especializado en la venta de artesanía mexicana. Está en el suroeste del Centro Histórico de la Ciudad de México, en la calle de Balderas, frente al jardín Morelos, y conocida como La Plaza de la Ciudadela en lo que antiguamente era el antiguo depósito de armas, hoy en día es el mejor mercado a nivel Nacional.

 

 

Hacia 1964, el gobierno de la ciudad de México y Ayuntamiento de Zacatlán Puebla, instaló la feria de la manzana, en cuyas exhibiciones se unen los primeros artesanos quienes apoyados por la secretaria de industria y comercio solicitan permisos para acceder al predio abandonado e instalar ahí las primeras ferias artesanales itinerantes de la ciudad de México. En junio de 1965 se establece el primer mercado de artesanías, con el nombre de “La Feria de la Ciudadela”, un año más tarde se consolidaría como la Unión de artesanos y similares de la república Mexicana.

El mercado propiamente se estableció en 1965 como parte de las preparaciones para los Juegos Olímpicos. La idea central del gobierno era atraer artesanos y artesanías de distintas regiones del país, para que fueran un atractivo para las olimpiadas y para el mundial de México 70. El éxito en estos eventos significó que el mercado se mantuviera de forma permanente.

 

Al principio este terreno era parte de la Cámara de Diputados, pero fue el presidente Gustavo Díaz Ordaz quien ordenó que el suelo fuese usado para el mercado, que pasó a ser administrado por el senado mexicano, y luego quien al Gobierno del Distrito Federal.​

Pero fue que este hermoso mercado abrió sus puertas poco antes de los Juegos Olímpicos de 1968, con la finalidad de promocionar el patrimonio artesanal del país. Al principio operaban unos 350 vendedores que prestan sus servicios a clientes de diversos estados de México e incluso de otros países, dando origen al Mercado de Artesanías “La Ciudadela”, donde se exponen los productos elaborados de distintas regiones de nuestro país desde hace 50 años.

 

El mercado de la Ciudadela es reconocido mundialmente ya que produce y comercializa productos elaborados por manos mexicanas, preservando la tradición, el color, la creatividad y el amor de México. La Ciudadela, también es uno de los lugares turísticos más importantes de nuestra ciudad, donde se pueden encontrar diferentes expresiones de nuestros artesanos en diferentes materiales.

El mercado es un lugar donde se concentran 350 vendedores de los 32 estados de México. Muchos de ellos son pequeños locatarios que de alguna forma representa a casi 12 millones de personas que en México dependen de la artesanía para vivir incluyendo tanto hombres como mujeres.

 

La selección de artesanías que se encuentran en el mercado es una de las mejores del país. Es posible encontrar prendas, alebrijes, muebles, joyería, vidrio, textiles, cerámica mexicana, hamacas, espejos, cartonería, tapetes, charolas, cajas de Olinalá, sombreros e instrumentos mexicanos.

La venta de artesanías a turistas en el país asciende a 4 mil 700 millones de dólares anuales, con un crecimiento de 4 por ciento, de la cual dependen 12 millones de personas, principalmente mujeres, por lo que se certificará a los artesanos para reconocer su labor como parte del patrimonio cultural. A lo largo del tiempo se han mejorado los alrededores de la Colonia Juárez, para que los capitalinos y visitantes extranjeros conozcan más de la ciudadela; además de que puedan admirar los productos y hacer posible la venta de los artículos.

 

En 2013, el gobierno del Distrito Federal dijo que entregaría a los 355 locatarios el predio de 16 mil m2 que conforma la ciudadela, convirtiendo así al mercado en un gran modelo de desarrollo artesanal con tecnología, atractivos y una estación de Metrobús con el propósito de convertirlo en un pueblito artesanal, para hacer de la ciudadela un referente obligado de los turistas nacionales y extranjeros y un orgullo para todos los mexicanos.

 

La asociación de los artesanos contribuyó a que este lugar fuera un centro artesanal de excelencia con estilo de pueblo típico mexicano. Y aunque su sueño fue el de crear un kiosco para presentar espectáculos tradicionales como los voladores de Papantla, orquestas y bandas, todavía se está por hacerlo realidad

Cracovia 32: swing, danza y magia en San Ángel
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Cracovia 32 es la tierra de los viajeros que navegan y se sumergen en una ciudad surreal, en donde todo, a través del baile, puede suceder.

Encuentro multidisciplinario con el baile.

 

Cracovia 32 es un espacio hermoso. Está ubicado en la calle homónima en el barrio de San Ángel, en una casa enorme donde la entrada es como cambiar de época. Este lugar se especializa en las artes escénicas y el baile, utilizando la cultura como herramienta para conseguir cambios en la conciencia humana. Pero lo que caracteriza a Cracovia 32 es el vaivén de épocas que atraviesan sus proyectos culturales, desde la danza actual hasta lo vintage.

 

Se trata de un espacio dedicado a las artes escénicas, donde sus integrantes son cabeza visible de un nuevo y potente movimiento que recupera la cultura del swing desde una actitud del siglo XXI. Cracovia 32 está abierta a todo el público que desee formar parte del colectivo, que ame el baile y disfrutarlo con otras personas, en un espacio creado nacido de la necesidad de establecer un lugar de aprendizaje, intercambio, reunión y unión.

Lo que hace especial a este lugar, es la posibilidad de vincular diversas disciplinas en un encuentro increíble con muchas vertientes del circo contemporáneo, el performance, Teatro la música y el baile social. Así es posible sentirte rodeado de energía, magia, música y contorsiones y movimientos corporales imposibles como lo son los de circo.

 

 Este bellísimo proyecto de baile, fue creado por Andrea y Paola Avilés, quienes decidieron  crear la casa de Cracovia como un colectivo para aprender y enseñar a bailar a las personas, crear shows musicales, tomar cerveza o comer algo. Es así que todas las mañanas, tardes y noches se realizan: talleres regulares, laboratorios semi-profesionales, seminarios profesionales, presentaciones, varietés, proyecciones y pláticas abiertas a la comunidad.

La misión de Cracovia 32 es ser un espacio que promueva la profesionalización de expresiones artísticas y genera comunidad mediante la investigación, el encuentro y el intercambio libre de arte y cultura en la ciudad. También crear conciencia con la naturaleza, ya que el baile también es un contacto con lo físico de nuestro universo, de tal modo que este espacio se están implementando actividades ecológicas como la cosecha de vegetales y el cultivo de plantas en la azotea.

 

También tienen un increíble laboratorio de procesos creativos, donde se le apuesta a la creatividad como eje de la educación, la cultura y la vinculación que conforma la comunidad. Los talleres regulares que se imparten en esta casa artística, tienen el objetivo de que el público general explore y desarrolle su lado creativo a través de actividades artísticas y culturales.

Cuentan con una agenda de talleres para todos los gustos, edades y posibilidades, que van desde el dibujo con grafito, tinta china y acuarela, hasta magia y malabares; y por supuesto, los cursos que no pueden faltar en este espacio, swing, danza aérea, danza contemporánea, jazz y tango.

Galería Cracovia 32

¿Dónde? Cracovia 32, San Ángel.

¿Cuándo?

Entrada Libre

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