Estas son las mejores selecciones que ha tenido México, según MXCity
Viviana Cohen
Pocos lo saben, pero nuestro país tuvo el honor de disputar con Francia el primer partido en la historia de los mundiales.

Entre glorias y maldiciones: la Selección Mexicana 

 

Aunque haya a quienes el tema simplemente no les interese, es correcto afirmar que el fútbol es una expresión cultural sin precedentes. Un fenómeno masivo que tiene el don (poco común) de aglutinar a miles de humanos con un solo objetivo, de protagonizar todas las charlas, de hacernos cuestionar qué significa para las personas realmente su nacionalidad.

Dicho eso, es una certeza sociológica decir que el fútbol tiene un papel muy importante en México. Quizá porque es una actividad para la que sólo necesita un balón. A lo mejor porque esta ha sido la casa de leyendas como Hugo Sánchez, o tal vez porque es un deporte melodramático en el que jugar bien no significa ganar.

Hasta ahora, la Selección Mexicana ha participado 14 veces en mundiales. Su primera incursión en un torneo de esta magnitud se llevó a cabo en Uruguay a mediados de junio 1930. Para llegar a su destino los 17 jóvenes que nos representaban pasaron un mes en un barco, estaban orgullosos de ser parte de la primera celebración futbolera internacional.

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En aquella ocasión, nuestro país tuvo el honor de disputar con Francia el primer partido en la historia de los mundiales. Al final el país europeo venció a los mexicanos por 4 goles, pero este instante marcó el inicio de una leyenda que todavía se escribe en nuestros días.

Cientos de pases en media cancha, de penales mal cobrados, de gritos en la cancha y de tiros que que nunca llegaron a sus destino, algunas golizas que han quedado en el olvido (o no) y  goles que le dieron esperanzas a los incrédulos. Comentaristas, a color o en blanco y negro, que han hecho eterno los instantes de gloria y han tenido el privilegio de anunciar: nos vamos al mundial.

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Hasta ahora nuestro país no ha probado las delicias del primer lugar, pero algunas selecciones nacionales han destacado por las ganas y por lo lejos que han llevado la épica camisa verde…

 

1970

Los primeros que nos llevaron a octavos…

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Tras una decorosa participación en la copa de 1966, los seleccionados llegaron al primer mundial organizado en México con buenos resultados. Meses antes de la inauguración le habían ganado al Brasil de Pelé en el Maracaná y eso había subido un poco las expectativas.

El juego inaugural se disputó con la URSS y a pesar de la clara superioridad de nuestra nación, el asunto terminó con un empate. Después se jugó contra el Salvador y  México le metió 4 épicos goles en el Estadio Azteca. La hazaña continuó días más tarde, cuando se consiguió una nueva victoria con Bélgica.

Fue la primera vez que la selección nacional clasificó a la segunda ronda. Pero desafortunadamente al siguiente partido Italia nos eliminó. El comentarista que narraba preguntó: Por qué siempre le pasa eso al país.

 

1986

Nunca hemos podido igualar esta gloria…

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En el segundo mundial celebrado en estas tierras, México abrió su participación en un partido contra Bélgica que terminó con 2 goles a favor de los verdes. El siguiente encuentro en este Mundial fue contra Paraguay y a pesar del dramatismo del pichichi (que falló un penal) sólo se consiguió un empate. Después definimos nuestra suerte contra Irak, y hubo un gol mágico que nos permitió clasificar.

Los octavos de final fueron contra Bulgaria y ese día se hizo historia. El marcador se abrió con un cañonazo de Negrete y se cerró con un segundo gol, que por primera vez haría que nuestro país pasara al controvertido quinto partido.

Los cuartos de final se jugaron frente a la Selección Alemana. Estos 90 minutos estuvieron llenos de drama deportivo. El árbitro pasó por alto un penal contra Hugo Sánchez y a pesar de todas las llegadas, México no logró ganarle a los europeos. Todo se resolvió en penales y nuestra selección terminó eliminada.

 

1994

Nuevos rostros y un nuevo capitulo de la historia…

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Tras haber sido suspendidos por la corrupción de Italia 1990, los mexicanos regresamos a competir la justa mundialista en 1994. Había nuevo entrenador: Mejía Barón y habían llegado al fútbol nacional nuevos talentos: Ramón Ramírez, Luis García, Zague y Jorge Campos con su uniforme fosforescente.

El primer partido nos enfrentaría a los misteriosos noruegos y lo perdimos. El segundo, lo ganamos contra Irlanda y la historia se hizo en el tercer juego, contra la legendaria Italia. A pesar de tener todo en contra, se logró sacar un empate que le permitió a la selección pasar en primer lugar de grupo, una hazaña nunca antes realizada. 

Desafortunadamente, los octavos de final nos sacaron del mundial. No pudimos meter un gol en los primeros 90 minutos  y perdimos dramáticamente en penales con Bulgaria. Tras la derrota las personas comenzaron a creer que había una maldición.

 

2014

El mejor juego de la historia…

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Todo empezó en el Maracaná contra Brasil, para muchos era la crónica de un fracaso anunciado, y sin embargo gracias a las poderosas manos de Memo Ochoa todo terminó en un glorioso empate.

Tras el cero a cero, y con arbitraje dudoso México luchó por su vida en un húmedo partido contra Camerún en el que le eliminaron anotaciones a la selección nacional sin explicación alguna  y un gol de Carlos Salcido terminó por darnos la extenuante victoria., 

Después vino la poseía. México hizo historia y para muchos tuvo la mejor actuación que ha tenido en un mundial. Tres goles apoteóticos: de Márquez, de Chicharito y de Guardado.

Todo termino contra Holanda. El marcador arrancó con un gol de Giovani dos Santos que iluminó las posibilidades de romper el hechizo de los cuatro partidos. Después la Naranja Mecánica empató y  unos segundos antes del silbatazo final,  Arjen Robben se tiró un clavado al campo, y entonces todo fue muy claro: No era penal .

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Nostalgia urbana: las mil aristas del México de Pedro Meyer (FOTOS)
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“La fotografía, igual que todo proceso artístico, se enriquece con la posibilidad de explorar.” -Pedro Meyer.

Un fotógrafo que ha planteado la estética fotográfica de toda una generación.

 

A Pedro Meyer se le conoce por muchas, imágenes, méritos y por un gran trabajo para hacer de la fotografía un arte. Fue el fundador y presidente del Consejo mexicano de fotografía y el organizador de los primeros tres Coloquios Latinoamericanos de Fotografía, además de ser reconocido en todo el mundo como un gran representante de la fotografía contemporánea.  

Además de su trabajo artístico y fotográfico, ha sido maestro en varias instituciones de prestigio así como curador, editor, fundador y director del portal web ZoneZero, el cual presenta el trabajo de más de mil fotógrafos de todo el mundo. También es el autor de los libros Tiempos de América, Espejo de espinas y Los cohetes duraron todo el día.

 

 

 

Su libro más reconocido es Verdades y Ficciones: Un Viaje de la fotografía documental a la digital, es cuál fue convertido a CD-ROM en 1995 por la editora Voyager, siendo uno de los pioneros en este tránsito digital. Seagull Press le publica en 2011, A Kind of Touching Beauty, una selección de fotografías de Estados Unidos obra de Pedro Meyer, las cuales acompañan una serie de ensayos del escritor y pensador francés Jean-Paul Sartre.

En 2008 quiso realizar la primera retrospectiva simultánea a nivel mundial. Constó de más de 60 exhibiciones en 17 países alrededor del mundo, cada una de ellas distinta de la otra, pues cada uno de los curadores eligió de entre un conjunto de 3000 imágenes,  (de un acervo de más de 450,000 imágenes y documentos), que devino en la creación del Archivo Pedro Meyer.

 

 

 

En el 2015 inicia actividades el FotoMuseo Cuatro Caminos, recinto cuyo objetivo es ser semillero de nuevas propuestas y reflexiones en el campo de la fotografía contemporánea. El espacio se constituirá como un centro expositivo y educativo.

Sin más, te dejamos la galería de uno de los fotógrafos más grandes y reconocidos del país.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entre el cielo y la tierra, Buda y los mexicas. Germán Venegas en el Museo Tamayo
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Instalada en alrededor de 1,220 m2, esta muestra es la más exhaustiva que se ha realizado en un museo en México de la obra de Germán Venegas, con cerca de 350 piezas que abarcan su práctica.

 

Un Buda policromado de más de cinco metros de altura atraviesa verticalmente el Museo Tamayo, generando una línea visual entre dos de sus salas principales, como si se tratara de unir lo terrenal con lo espiritual. La forma es vacío y el vacío solo forma (2000-2002) es una pieza tallada en madera, que sirve como eje de la exposición Todo lo otro, del artista Germán Venegas. Por su parte, los tres grandes dípticos: Encuentro en el bosque (1996), Decapitación (1995) y Lección (1995), así como el políptico Dogmáticos (1996), abordan el paso a lo espiritual y divino por medio de la sabiduría, la meditación y el ascetismo.

 

 

Esta serie de óxidos, a su vez, introducen la serie en óleo Ascetas (2003-2004). Finalmente, en las series Tlatoanis (2018) y Monos (2006-2015), Venegas explora dos estados de conciencia: el ego exacerbado, con los reyes del imperio mexica, y la exaltación, a través de un mono que difícilmente logra un estado de quietud. Todo lo otro se estructura alrededor de una serie de dualidades: lo terrenal y lo religioso, lo humano y las deidades, y los pies del Buda y su mente.



 

Germán Venegas (La Magdalena Tlatlauquitepec, Puebla, 1959) estudió en La Esmeralda (Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado). Poco antes de su preparación formal como artista plástico, se desarrolló como artesano tallador. Fue reconocido como uno de los representantes más destacados de una generación de artistas que fue calificada como neomexicanista y que, durante la década de los ochenta, irrumpió con gran vigor en la escena de la cultura nacional.

 

Después de un amplio período dedicado a la escultura, Venegas regresó al quehacer pictórico. La búsqueda de un nuevo punto de partida lo condujo al universo filosófico-religioso del budismo, donde encontró un vínculo entre su existencia y su arte, enriqueciendo su obra con una nueva percepción de la vida y de la muerte, y representando en sus pinturas y dibujos deidades e iconos orientales y occidentales.

 

Su obra se ha expuesto en México y en el extranjero (Alemania, Australia, Brasil, Cuba, Ecuador, España, Estados Unidos, Guatemala, Italia, Francia y Japón), y forma parte de colecciones tan importantes como el Museo de Ponce en Puerto Rico, el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, el Museo Metropolitano de Nueva York y el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo en Badajoz, España, entre otros.

 

 

 

 

“Todo lo otro” es una exposición compuesta por casi 350 piezas que incluyen dibujos, esculturas y pinturas. El eje que las guía es la dualidad entre lo humano y lo divino, lo terrenal y espiritual, reflejados en los dos sistemas de creencias que se mezclan, disputan y retroalimentan en su obra: el budismo y la antigua cosmogonía mexica.

 

Los símbolos mexicas responden a su participación en el neomexicanismo, una corriente pictórica que, después de ver caer la fachada nacionalista que pintaban los gobiernos antes del terremoto de 1985, comenzó a construir una identidad mexicana que buscaba narrarse con base en lo que imaginaba como sus cimientos más sólidos: las culturas indígenas, el pasado prehispánico y el arte popular.

 

 

 

La compilación es increíble, pero resuena con el espíritu de la época que ha habitado Germán Venegas. El poblano y ex alumno de La Esmeralda, encontró en el budismo un punto de anclaje para poder abordar la vida en su obra.

 

 

Esta exposición realiza una revisión de toda la obra de uno de los artistas mexicanos más importantes a nivel nacional e internacional, cuyo trabajo se caracteriza por la hibridación de tradiciones y mitologías. A través de la diversidad de técnicas y formatos, incluyendo su práctica como pintor, dibujante, escultor y tallador de madera, la muestra recorre la trayectoria de Venegas desde la influencia que el budismo ha tenido en su obra hasta sus estudios de la cultura mexica.

 

 

Todo lo otro. Germán Venegas

Dónde: Museo Tamayo

Dirección: Paseo de la Reforma 51, Bosque de Chapultepec, Bosque de Chapultepec I Secc

Cuándo: 11 de diciembre al 31 de marzo

Web 

Punto de Cruz galería y café, un hermoso lugar de arte huichol
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Punto De Cruz es un café que apoya lo hermoso del arte huichol, la joyería de creación mexicana y ofrece platillos únicos.

La galería Punto de Cruz apoya el arte indígena.

 

El punto de cruz es una forma popular de bordado en la que se usan puntadas que quedan en forma de equis. Este bordado se realiza sobre tejidos de trama uniforme y distinguible, y con menos frecuencia en tejidos de trama no uniforme, colocándoles encima un tejido de trama uniforme que se retira hilo por hilo al finalizar el bordado.

Pero en la CDMX, en el corazón de la Roma, el punto de cruz no es un bordado para coser, es una atractiva cafetería con productos de primera calidad: café, cacao y maíz que ayuda a difundir el arte huichol. Sus chilaquiles de maíz de colores son de los mejores que hay en la ciudad.

 

 

 

Punto de Cruz es un proyecto de tres personas con pasiones diferentes que lograron convergencia en un lugar de la colonia Roma. Katia Hermosillo, quien hace joyas de plata y oro bajo el nombre de Haramara; Jorge Martínez, quien cuenta con una galería que apoya a los artesanos mexicanos de comunidades huicholes, y Luis Palma, el encargado de la parte gastronómica de este proyecto que está por cumplir un año.

Palma tiene experiencia de más de 10 años en trabajar en renombrados restaurantes en Cancún, París, Uruguay, Brasil y en la Ciudad de México en el restaurante Biko y en Buna como director gastronómico. Luis hacer barras de chocolate desde el tostado y el pelado de la semilla, el primer molido a 70 grados en el agrega leche y el molido temperado con una duración de hasta 72 horas para después moldear en frío las barras. Además, el chocolate se ocupa como ingrediente para bebidas como el moca con café orgánico.

 

 

 

El maíz con el que hacen sus tortillas a mano son traídos de las comunidades de donde obtienen el arte de la galería, y con las que Jorge y Katya trabajan muy de cerca en una relación casi familiar que los lleva a trasladarse a estos lugares cada tres meses, en especial a la Sierra de Jalisco. Este trato con las comunidades hace de la experiencia gastronómica y de la oferta de la galería un plus que los diferencia con cualquier otro lugar de la zona en precio, sabor y apoyo directo a etnias.

Lo que se ofrece en  Punto de Cruz es comida tradicional mexicana. Entre sus platillos están los frijoles con hoja santa, enchiladas en salsa verde con cilantro y epazote, o en salsa roja con chipotle y piloncillo, por nombrar algunos. Uno de los proyectos alternos que promueven de boca en boca es su cata a puerta cerrada de cinco tiempos maridados con mezcal, a la cual necesitas reservación.

 

 

 

En su esfuerzo por apoyar a las comunidades huicholes, se realizan festivales donde algunas familias huicholes puedan producir su arte sin preocuparse por generar ingresos de otro tipo. Además es posible encontrar varias opciones para apoyar el consumo local, desde las artesanías huicholes y el barro negro, hasta la joyería en plata y oro, pero en especial la gastronomía, que como nos comenta el chef, es difícil posicionar si no se transmite de boca en boca.

Una de las galerías que apoya Punto de Cruz es la del arte tradicional Yawí, que junto a la sociedad cooperativa Calpulli Netzahualcóyotl S.C., desarrolla un proyecto artístico de apoyo a las comunidades y etnias autóctonas de la región occidental de México, específicamente enfocado a la cultura Huichola (Wixárika).

 

 

 

Esto con la intención de facilitar el acceso público al exquisito arte sacro característico de un grupo humano tan particular, traduciéndolo en beneficios directos para este sector de la población que se encuentra particularmente marginado respecto de los procesos socio-productivos en el país.

Las técnicas artísticas empleadas en la elaboración de estas piezas de arte, como son el tejido en telar de cintura, el bordado antiguo, los mosaicos de cuentas o la unión por hilo, datan del periodo arcaico en la historia de la población del territorio mexicano, con una antigüedad de alrededor de cinco mil años, y a pesar de haber sido adaptadas en la modernidad al uso y fabricación de materiales contemporáneos, su ejecución y su significado no han variado en lo más mínimo.

 

 

 

Por supuesto, los huicholes también emplean el punto de cruz al hacer morrales y en los vestidos típicos, viene de “punto de cruz de bordado”. Aquí está el link si deseas visitar el sitio

Los chilaquiles son de sus platillos estrella de este café, ya que los totopos son de colores y la salsa especial de la casa. Se utilizan tres de los cinco colores que tiene el maíz, y trabajan con con maíz blanco, maíz azul o negro y maíz rojo. Además todo el maíz de Punto de Cruz es grano cultivado en conjunto con huicholes. Esto lo convierte en un producto con la mayor certificación orgánica, ya que ellos jamás utilizarían algún aditamento. Y como para los huicholes el maíz es sagrado, esto hace que el sabor de la comida sea espectacular.

 

 

 

Punto de Cruz Galería y Café

¿Dónde? Puebla 303, Roma.

¿Cuándo? Lunes a viernes 9 a 20 hrs; sábado 9 a 18:30.

¿Cuánto? $ 80 – $250

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El Antiguo Palacio del Ayuntamiento y toda su belleza, ahora abierto a todo público
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El Antiguo Palacio del Ayuntamiento, se inauguró con una exposición fotográfica y ahora estará abierto a todo el público con visitas guiadas.

Un espacio lleno de historia abierto para todo el público.

 

 

La construcción del antiguo Palacio del Ayuntamiento fue ordenada por Hernán Cortés a inicios de la reconstrucción de la ciudad en 1522, y fue terminado entre 1527 y 1532. Los maestros de arquitectura Pedro de Arrieta y José Miguel Álvarez  dirigieron la obra que se ubica al sur del Zócalo capitalino en el Centro Histórico; que ahora forma parte del conjunto arquitectónico Patrimonio de la humanidad desde 1987.

De acuerdo con las Ordenanzas de Población de Carlos I, las Casas del Ayuntamiento o Casas del Cabildo, igual que las casas parroquiales o privadas de vecinos prominentes, fueron construidas con las piedras de los templos mexicas. En un momento estos lugares tuvieron funciones administrativas y de justicia en la ciudad. Esa arquitectura era necesaria como protección contra los indígenas, quienes tenían prohibido asentarse en la zona.

 

 

El primer edificio fue construido por las autoridades españolas entre 1526 y 1532, en seis solares dados por el cabildo en el costado sur de lo que fue el tecpan de Motecuhzoma Xocoyotzin. En su primer etapa era un lugar que tenía una gran sala de reuniones, y sitios para escribanos, contadores, un espacio para los oidores y una capilla.​En el resto de casas se estableció un granero, la cárcel pública, las carnicerías y los corrales para aves del propio Consejo.

Poco a poco fueron agregándose otras dependencias: una alhóndiga, casa de moneda, una fundición, la carnicería mayor y las casas que servían de residencia. Marqués de Cerralvo mandó a construir un edificio destinado a cuartel de caballería el 15 de enero de 1624. Con el tiempo este sitio acabó por convertirse en mercado para la venta de artículos diversos.

 

 

 

Para finales de 1692 durante el Motín de la Ciudad de México, el edificio fue parcialmente quemado por indígenas enfurecidos, que protestaron de dicha forma por la especulación en el precio del maíz. En este episodio, es memorable como Carlos de Sigüenza y Góngora quiso rescatar de las llamas el archivo histórico de la ciudad.​

A principios del siglo XVIII (1714) el palacio del Ayuntamiento fue reconstruido con el gusto de la época: de la primera austeridad con muros anchos y ventanas pequeñas, pasa al estilo barroco peninsular, con arcos y adornos, y después se le agrega el neoclásico. Por tal motivo, las Casas del Cabildo fueron reedificadas totalmente por instrucciones del virrey Fernando de Alencastre Noroña y Silva, duque de Linares, iniciando las obras en 1714 y concluyendo entre el año de 1722 (portales) y 1724 (el resto del edificio); siendo virrey el Marqués de Casafuerte.

 

 

 

Hacia 1821 fue suprimida la venta de carnes en el palacio, por lo que a partir de entonces se establecieron vendimias en el callejón de la Diputación, actual avenida 20 de Noviembre. Pero fue el gobierno de Porfirio Díaz que se distinguió por la construcción de grandes obras, entre ellas muy bellos edificios. Al Palacio Municipal se le agregó un nivel más y se reconstruyó totalmente.

A principios del siglo XX, García Preciat le da otra denominación a estos edificios: Aduana Marítima, Palacio Municipal, y cuerpo de guardia principal, transformando posteriormente en palacio de gobierno. A partir de 1929 se convierte al ex palacio municipal en sede del Departamento del Distrito Federal. En 1934 se le agrega el 4º. Piso. Al llegar al poder, el Gral. Lázaro Cárdenas emprendió la tarea de agregar un nivel más al edificio, que ya entonces se llamaba, del Departamento del Distrito Federal.

 

 

 

Para 1963 todo el edificio del antiguo palacio de gobierno que albergaba la aduana, el palacio municipal, el palacio de gobierno y las atarazanas. Pese a que solo quedan los cimientos y algunos muros del Ayuntamiento original, su arquitectura y belleza invita a observarlo, ya sea en su fachada exterior de estilo neoclásico y el águila imperial, ya sean sus arquerías o los escudos de la ciudad; sus balcones o sus torres que fueron elevándose conforme la edificación crecía.

En su interior se pueden apreciar en sus columnas los estilos dórico, jónico y corintio, o su hermoso Salón de Cabildos, escenario de eventos trascendentes y su biblioteca, que ofrece servicio de consulta sobre temas de nuestra ciudad.

 

 

Hoy en día, el Antiguo Palacio del Ayuntamiento es un museo y oficina de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México.​ Y en su interior alberga un rico patrimonio histórico como el Salón de Cabildos y el Centro de Documentación Francisco Gamoneda. A partir de diciembre del 2018 estará abierto a todo el público.

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, entregó en forma simbólica al pueblo el patio del ala sur del Antiguo Palacio del Ayuntamiento, donde inauguró una exposición fotográfica y después se retiró a sus oficinas en el lugar, desde donde comenzó a despachar.

 

 

La exposición consta de una serie de fotografías de gran dimensión sobre personalidades que fueron recibidas en el Salón de Cabildos. El secretario de Cultura de la Ciudad de México, Alfonso Suárez del Real, explicó el significado de las imágenes, algunas donde aparecen gobernantes capitalinos con personajes de la política nacional e internacional, como Álvaro Obregón, Fidel Castro, Salvador Allende, entre otros.

Asimismo, las fotografías de los astronautas que pisaron la luna y quienes recibieron las llaves de la capital, del escritor Carlos Monsiváis, y del presidente Andrés Manuel López Obrador cuando recibió el reconocimiento Ciudad de México. También hay una imagen de cuando el gobierno mexicano le cedió el Salón de Cabildos a las Cortes de la Segunda República Española y se eligió a su presidente en el exilio.

 

 

Esta ala sur será pública en una primera etapa en su patio y primer piso, se harán visitas guiadas en segmentos de 30 personas que podrán permanecer en recorridos de 15 minutos. Par febrero del 2019 se habilitará el segundo piso de esta ala sur para que todo este espacio esté abierto al público y se analizará abrir el tercero piso, donde se encuentra el Salón Oval para visitas públicas.

Asimismo, el nuevo museo contendrá la historia política desde la fundación de esta gran ciudad, hasta la actualidad. Y estará abierta la biblioteca donde los jefes de Gobierno se reunían con su gabinete o con invitados especiales.

 

Visita el Palacio del Ayuntamiento de la CDMX 

¿Dónde? la Plaza de la Constitución #2, Col. Centro. 06000, Centro Histórico

¿Cuándo? Lunes a viernes de 9:00 a 17:00 horas y sábados y domingos de 9:00 a 19:00 horas.

Entrada libre

Sitio Web