La Casa Chueca es arquitectura de ficción en Villa Coapa
Cristopher Garnica
El arquitecto Humberto Aguilar se inspiró en la naturaleza chueca del terreno, y terminó construyendo un inmueble que mimetiza su ficción con lo que llamamos realidad.

La ficción de lo chueco se mezcla con lo real del espacio. 

 

La arquitectura interviene un espacio para transformar lo que llamamos realidad. Una construcción bien puede alterar el hábitat, el ecosistema e incluso beneficia o perjudica el turismo. El mundo se transforma cuando se alza un edificio. Igual que la música, la danza o la pintura, la arquitectura produce significados, interactúa con un orden para alterar nuestros significantes al grado de producir diversas narrativas.

La ficción que sale de los espacios arquitectónicos es visible en la imaginación colectiva de las casas embrujadas o de los lugares donde el poder de la naturaleza y las fuerzas sobrenaturales actúan en una edificación, con el fin de re construir algo que nos fue despojado. Cuando a un espacio arquitectónico está bloqueado, cuando las paredes se levantan para impedirnos el paso y el contacto con sus paredes, el trastorno con lo lejano alimenta nuestra fantasía para explicarnos lo que no conocemos.

Este vértigo es el que nos produce la Casa Chueca de Villa Coapa, que a través de las realidades alternativas que las personas se han creado para explicar la identidad visual de esta edificación, han producido un ente diverso, que a pesar de formar parte del territorio urbano y ser una construcción poética, sigue siendo anónima y ajena incluso cuando se visita la zona.

La Casa Chueca de Villa Coapa se encuentra en Avenida Prologación División del Norte, es considerada una de las casas habitación más famosas de la ciudad, por su efecto arquitectónico; no obstante, por dentro es una casa normal que para muchos contamina el espacio real con su forma inusual.

Varias narrativas de ficción se han construido en torno a la casa; no obstante, la “casa chueca” tiene explicaciones terrenales y sin misterio. Se creó en la década del 70 por el arquitecto Humberto Aguilar Huerta, egresado de la UNAM en la generación 1964 que hoy vive en Quintana Roo y hizo es famoso por otras obras como la Casa Popular de San Jerónimo y Jardines del Recuerdo.

El arquitecto Humberto Aguilar, fue contratado para diseñarla y construirla por un hombre llamado Eligio Salazar, y se inspiró por la irregularidad natural del terreno, construyendo la casa a base de medios niveles. En el exterior puso piezas inclinadas de concreto de 5×5 metros, que a la vista provocan una sensación vertiginosa, aunque por dentro es una casa normal completamente nivelada.

A pesar de que el arquitecto tuvo completa libertad creativa, el principio no se sintió contento con el trabajo ni satisfecho con el resultado de su casa chueca. Sin embargo, al poco tiempo de construcción, varios estudiantes de arquitectura comenzaron a interesarse en la construcción, las televisores preguntaron por el inmueble, hasta que el propietario se sintió contento.

Esta propiedad privada no esta abierta al público, por lo que solo puede contemplarse desde la avenida.

Dos artistas urbanos que viajan por el mundo exponiendo arte con identidad mexicana
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Los artistas urbanos, Cix y Spaik, han unido estilos para hacer obras monumentales que hablan de México en muros de Francia, Londres y Egipto.

Graffiti por el mundo con identidad cultural mexicana.

 

Más allá de buscar una o esclarecer la ontología de la palabra grafiti, podemos decir que es una inscripción o garabato escrito en las paredes. También puede ser un escrito o dibujo, un letrero que le da vida a las paredes y a otras superficies que, básicamente tiene un carácter popular.

En México las primeras manifestaciones del grafiti se hicieron en la ciudad de Tijuana. Esto se debió a la condición fronteriza con Estados Unidos y el intercambio cultural entre migrantes e inmigrantes con residentes tijuanenses. Los chicanos, influenciados por la mezcla entre las pintas americanas y los muralistas mexicanos, fusionaron ambos mundos para plasmarlos en las paredes..

En la ciudad de Guadalajara se desarrolló el grafiti con mayor intensidad, y de ahí se consolidaron los primeros estilos de firmas o tags lo mismo que la peculiaridad de los dibujos. Más tarde casi todas las ciudades del norte se caracterizaron por contribuir en mayor o menor medida a la expansión del grafiti en México, debido a sus contactos con estados unidos.

En la ciudad de México el grafiti llegó para quedarse en barrios marginales y periféricos, hacia donde el proceso de urbanización y de crisis económica empujaba a las familias, dando forma a las zonas conurbadas. El cambio cultural de los migrantes, las condiciones de marginalidad social, aunado a los denominados “chavos banda”, comenzaron a sentar las bases para que el grafiti tuviera su propio seño. Aunque durante muchos años grafiti mexicano se distinguió poco de la iniciada neoyorquina, con el tiempo los grafiteros mexicanos ha desarrollado juicios estéticos y estilos de vida que crean una identidad propia de su generación.

Este es el caso de dos asombrosos artistas urbanos, Cix y Spaik, que han unido sus estilos para hacer obras monumentales que hablan de México en muros de todo el mundo. Cix (Antonio Triana) es un artista oaxaqueño y Spaik (Israel Guerra) tlaxcalteco. Cada uno tiene una carrera en el arte urbano mexicano más de 15 años y sus estilos son únicos. Se inspiran en el colorido de la estética mexicana, y el misticismo de la cosmovisión prehispánica, representando la nueva ola del grafiti al que se le conoce como Neo Muralismo mexicano.

A pesar de que estos artistas han pintado murales en la ciudad de México, Cholula y Morelia; también han sido elegidos en diversas partes del mundo para plasmar el arte de la cultura mexicana en muros de Francia, Londres y Egipto. Aquí una recopilación de los murales que han dejado en sus viajes por distintos países

En los muros de Bordeaux, Francia

Detalle del trabajo de Spaik en Bordeaux

Detalle del trabajo de Cix en Bordeaux

Camaleón de la dupla en Bordeaux

Su paso por Londres

Obra entre Cix, Spaik y Libre HEM 

Niños mexicanos en Londres

Homenaje a México en Londres 

El arte urbano de Cix y Spaik en Egipto

Jaguar y Tonatiuh, símbolos de la cultura mexicana

Spaik en Egipto

6 lugares de la CDMX que muestran que vivimos en una ciudad multicultural
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Estos lugares de la Ciudad de México muestran un poco de lo que se ha cosechado en el intercambio con otras culturas, ampliando nuestra identidad y el panorama que tenemos del mundo.

Una mirada cultural a otros países a través de la CDMX.

 

Vivimos en una metrópoli que en los últimos años se ha convertido en uno de los destinos turísticos más grandes del mundo. El centro histórico es Patrimonio de la Humanidad declarado por la UNESCO, y es el corazón de una cultura que se respira y se mueve de un lugar como lo hiciera la antigua Tenochtitlán en sus orígenes.

En sus barrios es posible ver el sincretismo cultural en la arquitectura, la oferta gastronómica, el arte de los museos y de las calles y conocer a gente de muchas partes del mundo en una de las ciudad más grandes y diversas del mundo. La ciudad ha construido lazos con ciudades lejanas con el fin de aumentar la diversidad y el intercambio para tener más riqueza cultural en nuestro territorio.

Así que puedes visitar piezas y lugares lejanos sin salir de la CDMX, para conocer una parte de los intercambios que la ciudad tiene con el mundo. Asimismo puedes formar parte de varias actividades culturales y artísticas en los diferentes puntos de la urbe que demuestran los lazos de amistad y de respeto de la CDMX multicultural.

 

Parque Masayoshi Ohira

Corredores, Country Club Churubusco, 04220 Ciudad de México, CDMX

Este parque se inauguró en 1942 pero fue hasta la década de los 80 que adquirió un aspecto japonés. Si un sitio destaca algo del país del Sol Naciente en la CDMX, es el Parque La Pagoda en Coyoacán. Su nombre oficial es Parque Masayoshi Ohira, pero antes de hablar de su aspecto actual, resulta imprescindible aludir a sus orígenes.

El parque se inauguró por el entonces regente de la ciudad, Javier Rojo Gómez. Sin duda la característica más emblemática de aquel parque era una pagoda, lugar que fungía como oficina de bienes raíces del barrio (es por este motivo que hoy por hoy se sigue conociendo como el Parque La Pagoda).

 

Barrio Chino

Dolores, Centro Histórico, CDMX.

 

El Arco Chino fue donado por el gobierno de China en 2008, y da la bienvenida a este barrio en la CDMX. Desde 1925 es posible convivir con la comunidad china, y visitar el increíble restaurante Shanghai, uno de los primeros establecimientos dedicados a la gastronomía de este país. Desde esa época, aquí se concentran diversos restaurantes que atraen a los transeúntes por el olor a especias, carnes y aceite de sésamo proveniente del sudeste de Asia. Después de probar los platillos tradicionales chinas–”baozi”, pan al vapor relleno de carne o frijol dulce– visita las tiendas en donde podrás adquirir productos tradicionales como amuletos, calendarios, vestimentas y tés.

Hoy en día, la imagen del barrio chino y en general de la ciudad, está cambiando poco a poco.

 

Pabellón Coreano

Chivatito s/n esq. Paseo de la Reforma, 1a. Sección del Bosque de Chapultepec.

El pabellón coreano llegó al país en 1968 y se inspira en la arquitectura coreana del siglo VIII, que en conjunto con el bosque de la 1a. Sección del Bosque de Chapultepec, y el Jardín de la Tercera Edad, hacen de este espacio un lugar lleno de belleza con una asombrosa atmósfera llena de colores amarillo, verde, azul, rojo y naranja.

En una esquina del jardín, sobre avenida Reforma, es posible ver el Pabellón Coreano; esta construcción es una replica de la pagoda donde se firmó la independencia de Corea del Sur. Se construyó pieza por pieza in situ y fue un regalo que buscaba vincular a México y Corea en el marco de los juegos olímpicos de 1968.

 

Reloj Otomano

Venustiano Carranza esq. Bolívar. Centro Histórico.

Este reloj llegó a México en septiembre de 1910 y es bellísimo. Tiene cuatro carátulas que marcan el paso del tiempo en números arábigos y otomanos y fue enclavado en la esquina de las calles Venustiano Carranza y Bolívar. Esta estructura es una muestra de agradecimiento de la comunidad otomana que emigró a México a finales del siglo XIX. Labrado en cantera rosa acompañado de mosaicos con figuras geométricas azules, naranjas y verdes, el reloj termina de lucir su belleza con tres campanas doradas en su punta.

 

Tótem Canadiense

Calzada del Rey s/n, 1a. Sección del Bosque de Chapultepec, acceso por Puerta Quebradora.

El pueblo canadiense donó este tótem a los mexicanos con motivo de los 150 años de la Independencia de México. El tótem es un símbolo de sabiduría y tradición que se entregó a la comunidad mexicana en 1962; y es un “protector del pueblo” que fue tallado en cedro rojo por el artista Mungo Martin e integrantes de la nación Kwakwaka’wakw, un importante pueblo autóctono de la Columbia Británica (provincia canadiense).

Igual que el pabellón coreano, el tótem se encuentra la 1a. Sección del Bosque de Chapultepec, tiene 11 m de altura y en él es posible reconocer elementos tradicionales de la mitología indígena de Canadá: la figura de la nutria, la serpiente, el hombre cedro y la efigie del Pájaro del Trueno adornados con colores negro, blanco, rojo y verde.

 

Acceso del Metro Bellas Artes

Metro Bellas Artes, Línea Azul. Ángela Peralta, Centro Histórico.

El art nouveau francés está a unos pasos de la Alameda Central desde 1998. Esto fue resultado del intercambio cultural entre la Compañía Arrendataria Autónoma de los Transportes Parisinos (RATP, por sus siglas en francés) y el Sistema de Transporte Colectivo Metro, la estación del Metro Bellas Artes luce una réplica de los accesos parisinos realizados por el arquitecto francés Héctor Guimard. Guimard es el principal exponente del art nouveau en Francia; y además de Francia, sólo México y Lisboa cuentan con una estructura de este tipo en el mundo. En la actualidad, aún es posible admirar los diseños originales de Guimard en estaciones de París como Abbesses y Porte Dauphine.

 

Placa Metro Etiopía

Cuauhtémoc esq. Eje 4 Sur Xola, Narvarte.

México se convirtió en promotor de la paz en el mundo cuando alzó la voz contra la invasión italiana a Etiopía a principios del siglo XX. Por esta acción, en 1954, el entonces emperador etíope Haile Selassie I visitó la Ciudad de México para agradecer y reforzar los lazos diplomáticos entre ambos países. Durante su visita se inauguró la Glorieta de Etiopía que tenía ejemplares de palmeras traídas desde el país africano. Con la transformación de la ciudad, la glorieta desapareció y se inauguró en 1980 la estación de Metro Etiopía. Al interior de la estación aún es posible ver mosaicos con alusión a un león y una placa que conmemora esta amistad multicultural.

La antigua ciudad de Texcoco, la Atenas del mundo prehispánico
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Se dice que cuando los españoles recorrieron Texcoco, quedaron maravillados por el esplendor de una sociedad magnífica, e hicieron de esta paraíso un centro de operaciones para conquistar el resto del país.

Texcoco fue increíble gracias al Rey-Poeta, Nezahualcóyotl.

 

Texcoco fue la capital cultural del mundo nahua. Fue una ciudad increíble, que siendo heredera de la cultura tolteca cuidó tanto a su población que no tuvo comparación en el mundo prehispánico. Acolmiztli-Nezahualcóyotl, el Rey Poeta, fue su más ilustre gobernante. Se coronó en 1431 y dos años más tarde con el apoyo y la alianza del imperio México-Tenochtitlan se establece de manera definitiva en Texcoco.

El reinado de Nezahualcóyotl duró más de cuarenta años y este tlatoani fue uno de los mayores conocedores de las ciencias, las artes y la literatura de su época; de hecho durante su reinado la cultura, las artes, la arquitectura de palacios y templos tuvieron un auge increíble, al grado de que Texcoco adquirió el título de capital cultural en todo el México prehispánico, separándose del pensamiento de los otros pueblos prehispánicos.

Texcoco se encontraba en las orillas del lago al oriente de nochtitlan, y era la sede de las amoxcalli más increíbles del mundo prehispánico. Las amoxcali son bibliotecas que tuvieron salones repletos de los códices más antiguos, los más complejos y los más extensos sobre historia, botánica, astronomía y matemáticas. Pero sobre todo, Texcoco se caracterizó por tener una inmensa producción literaria de cantos y poemas, así como la existencia de la biblioteca más grande y nutrida de “amatl”, o libros, que hoy conocemos como códices. Aquellos libros tenían la función de ser una guía que apoyaba la tradición oral, y solo se acudía a los libros para confirmar datos.

Uno de los cronistas y soldados más famosos de Hernán Cortés, y reconocidos por sus escritos sobre la historia de la conquista, Bernal Díaz del Castillo, informa su asombro al contemplar los miles de libros de la biblioteca en uno de sus textos más representativos “La verdadera historia de la conquista de la Nueva España”.

Básicamente, el rey Nezahualcóyotl fue el impulsor de todas estas iniciativas, al grado de prohibir la embriaguez para asegurar que sus jóvenes más talentosos tuvieran una educación artística de calidad. Su formación intelectual se traducía en una elevada sensibilidad estética y en un gran amor por la naturaleza, que quedaron reflejados no sólo en la arquitectura de la ciudad, sino también en sus manifestaciones poéticas y filosóficas.

“Amo el canto del cenzontle,

pájaro de cuatrocientas voces,

amo el color del jade y

el enervante perfume de las flores,

pero amo más a mi hermano, el hombre.”

En Texcoco había templos gigantes dedicados a deidades, edificios de gobierno y lujosos palacios que alojaban a la nobleza. También hubo jardines botánicos que los mismos españoles compararon con los míticos jardines colgantes de Babilonia. La labor urbanista de Nezahualcóyotl, hizo que Moctezuma Ilhuicamina solicitara la ayuda del rey poeta para embellecer Tenochtitlan, destacando entre aquellas obras la reconstrucción del acueducto de Chapultepec y la remodelación del templo mayor.

A la llegada de Hernán Cortés llega, después del asesinato del último rey independiente de Texcoco, la ciudad se convierte en base de operaciones y plataforma para la posterior Conquista de México. Ahí Fray Pedro de Gante funda la primera escuela de cultura en Mesoamérica. Enseña latín, castellano, sastrería, bordado, carpintería y tejido.

Texcoco en el siglo XIX se convierte en un importante centro de producción agropecuaria, se designa como la segunda capital del Estado de México, y en la actualidad forma parte de un enorme territorio del Estado. En cuento a lo que alguna vez fuera una ciudad con un esplendor inimaginable, solo queda imaginar lo terrible de la destrucción y la quema del conocimiento que los españoles consideraron como obra del demonio y de las cuales ya no queda rastro alguno. Bernal Díaz del Castillo en sus “Cartas de Relación” con Hernán Cortés narran muchos de estos acontecimientos.

Hipnóticas postales de la Ciudad de México bajo la niebla
Viviana Cohen
Una colección de imágenes para ver de una forma distinta los misteriosos contornos de esta metrópoli.
niebla

La niebla le da a esta urbe su forma más nostálgica…

 

De acuerdo a los lingüistas, y demás maestros en el origen en los fonemas, la palabra niebla proviene del latín nebula y puede traducirse como nube de bruma . De este poderoso vocablo se desprende aneblar que se utiliza cuando el horizonte se cubre de vapores gaseosos. 

De acuerdo a los científicos y demás expertos en el clima , la niebla sucede cuando se condensa la humedad del aire y de pronto cientos de gotas microscópicas quedan suspendidas en la atmósfera. Estas partículas de agua no tienen la fuerza suficiente para que la gravedad las haga precipitarse, y están lo suficientemente concentradas como para reducir la visibilidad en el horizonte terrestre a más de 1 kilómetro

Este fenómeno ocurre cuando el viento frío entra en contacto con la tierra y el mar, y se encuentra de frente con una masa de aire cálido. Y aunque pasa en todo el mundo y a todas horas, es más común verlo en sitios donde hay mucha humedad, exactamente durante el amanecer ya que es el momento en el que hace más frío y se puede propiciar un punto de rocío. 

niebla

Por otro lado, para los artistas que intentan abstraer la realidad, la niebla es más bien una metáfora para explicar la ceguera del presente. Ese velo infinito que se interpone entre nuestra mirada y el tiempo. y nos hace andar por ahí confundiendo los contornos que se aparecen frente a nuestra mirada. Es así que Niebla es el misterioso título de la novela más famosa de Unamuno, o es nombre de la delirante película griega que alguna vez dirigiera Theodoros Angelopoulos. 

Dicho todo lo anterior y para mostrar todos los paisajes que ocasionalmente se aparecen en la Ciudad de México, hemos juntado algunas imágenes que nos muestran cómo se ve la niebla cuando irrumpe en las madrugadas de esta urbe. Una colección de postales que nos enseñan lo melancólico y desgarrador que puede ser horizonte capitalino. 

Desierto de los Leones 

Ajusco 

Aeropuerto de la Ciudad de México 

Viaducto Tlalpan 

Entrada de Cuernavaca 

Carretera CDMX-Cuernavaca 

Aeropuerto Internacional Benito Juárez 

San Pedro Mártir 

Castillo de Chapultepec 

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La Alameda al Amanecer 

El Popo 

Foto desde un helicóptero 

Foto desde un helicóptero 

La Marquesa 

Foto desde un helicóptero 

Carretera México- Cuernavaca 

nieba

Foto desde un helicóptero