Hotel Geneve, la opulencia de un lugar que preserva nuestro refinado pasado
Cristopher Garnica
111 años de una hermosa arquitectura y decoración que evocan el estilo clásico europeo. Los visitantes descubren a su paso antigüedades y obras de arte que han sido parte de la historia de este inigualable Hotel Museo.

Un lugar con encanto clásico con el lujo de la modernidad.

 

El Hotel Geneve tiene una historia hermosa. Se encuentra en la Zona Rosa a unos pasos de Paseo de la Reforma. Este hotel resalta tanto su encanto que parece el corazón de los centros de negocios y comerciales, los restaurantes, bares, centros nocturnos, museos, teatros y del Centro Histórico de la Ciudad de México.

El arquitecto Thomas Sinclair Gore, descendiente de irlandeses que habían emigrado a Canadá, aunque continuamente viajaba a New york para ver la ópera, donde conoció a Pauline Yngrid Johnson, con quien se casó y vino a México el último decenio del siglo XIX. Al poco tiempo adquirieron un terreno en la colonia Americana, rebautizada en 1906 como colonia Juárez. Allí construyeron los Gore Court Apartments, en un estilo que difería al de las mansiones afrancesadas que estaban de moda en las nuevas colonias como la San Rafael, la Roma y la propia Juárez.

Diseñaron un edificio que ofrecía departamentos amueblados para estancias cortas, idea novedosa en la cosmopolita ciudad, que ya contaba con buenos hoteles, especialmente en el Centro, donde se creía que el país podía alcanzar una situación semejante a la de Francia, Inglaterra y Alemania. Esto animó al matrimonio Gore a remodelar los apartamentos y convertirlo en el hotel Geneve, que comenzó a ser construido del 1897.

Para esa fecha, el inmueble ya era considerado un icono, y a principios del siglo XX se convirtió en el primero hotel con el deseo de implementar los estándares de confort que poseen los grandes hospedajes. Fue hasta 1907 que el hotel abrió durante el régimen de Porfirio Díaz. Las primeras fotografías del Geneve las realizó Guillermo Kahlo, el padre de la afamada pintora mexicana Frida Kahlo. Fue el primer hotel en recibir a mujeres que viajaban solas, y el primero en ofrecer servicio de taxis, operadora, tintorería, agencia de viajes, elevador, cancha de tenis y peluquería; además de teléfono y baño en cada habitación, servicios inusitados en ese tiempo. Era el hotel más moderno y elegante que ofrecía un estilo de hotelería novedoso con un estilo europeo.

En 1910 el Geneve sirvió el primer sándwich en México, aprovechando que la panadería Ideal comenzaba a ofrecer pan de caja. Su cocina fue tan reconocida que el día que inició la Revolución, 20 de noviembre de 1910, el presidente Porfirio Díaz decidió comer ahí con su familia. Durante la Revolución Mexicana fue declarado zona neutral, hospedando a embajadores y a sus familias, además de algunos revolucionarios.

Durante años se han hospedado grandes personalidades, como el premio Nobel de literatura Sir Winston Churchill; Charles Lindbergh, el primer hombre que cruzó solo el Atlántico; los actores Marlon Brando, Jack Palance, Sophi Loren, o los artistas Luis Barragán, Julio Cortázar, García Marquez y Franz Mayer; así como cientos de presidentes de todo el mundo.

 

Fue en el gobierno de Álvaro Obregón, en 1921, que se iniciaron los primeros planes de convertir a México en un centro de atracción turística, por lo que se censaron los mejores cuartos de hotel disponibles en toda la república, la cifra alcanzó 1,000 habitaciones, de las cuales 400 correspondían a la capital del país, y 200 de esas pertenecieron al Geneve. Para 1922 el Hotel Geneve fue fundador de la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles.

Para finales de los años treinta el profesionalismo del Hotel Geneve alcanzó tal prestigio internacional, que un diario estadounidense publicó: “Una reservación confirmada en el Hotel Geneve es como tener una fianza de mil dólares.” El Hotel Geneve fue el principal promotor del turismo extranjero en México, entre 1909 y 1953 recibió a personas procedentes de los cinco continentes, llegó a tener visitantes de más de 50 países, difícilmente en México se podía encontrar un lugar más cosmopolita.

 

 

Los años sesenta traen un aire libertario al Hotel Geneve, centro de reunión de la generación de intelectuales y artistas de esa época. Punto de referencia obligado alrededor del cual comenzaron los establecimientos que configuraron lo que hoy se conoce como la Zona Rosa.

En el centenario del hotel, en 2007 se emprendió un proyecto de investigación que concluyó con la remodelación del Hotel Geneve, el hotel más legendario del país. El lobby esta abierto al público para el disfrute de su pequeña exposición. Además del restaurante La Terraza y el Phone Bar que entre sus reliquias tiene decenas de teléfonos antiguos y un piano que perteneciera a Agustín Lara. En el Phone Bar, hay una serie de teléfonos antiguos donde se puede escuchar la voz de Porfirio Díaz, quien el 15 de agosto de 1909 grabó en un cilindro de cera un mensaje de agradecimiento para Thomas Alva Edison.

 

 

Hotel-Museo Geneve

¿Dónde? Londres 130, Zona Rosa, Colonia Juárez

¿Cuándo? Hotel abierto 24 x 7

Para una visita guiada sábados de 10:00 a 14:00 hrs.

¿Cuánto? Haz una cita para recibir precios.

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Tel: 5080-0800.

Las cascadas secretas de Concepción y Tixhiñú, encantos del pueblo de Aculco
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En Aculco, pueblo mágico mexiquense Patrimonio Cultural de la Humanidad, se ubican dos cascadas, una es la de Tixhiñú, y otra, que es más famosa, es la de la Concepción.

Aculco se encuentra en la región noroeste del Estado de México, casi en la frontera con Querétaro, a unos 120 km de la Ciudad de México. Se trata de un pueblo cuya relación con el agua es tan estrecha que se encuentra hasta en el nombre. Aculco quiere decir “lugar donde tuerce el agua”. Una de sus principales atracciones es el Santuario del Señor de Nenthé, también llamado el Señor del Agua, ya que se le atribuye el milagro de haber hecho brotar un manantial en tiempos de sequía.

Además, Aculco es hogar de la Presa Ñadó, un impresionante cuerpo de agua, ubicado a un costado de la Carretera Panamericana. Sus aguas son, precisamente, las que nutren las cascadas de La Concepción y Tixhiñú.

 

 

 

 

A 10 kilómetros de la cabecera municipal, sobre la carretera Aculco–Amealco, de entre un paisaje rocoso, resalta una hermosa cascada que se nutre de las aguas de la Presa Ñadó y corre sobre una calzada de columnas basálticas. Es recomendable visitarla en días de sol, cuando el caudal hace de esta caída algo realmente impresionante, la cual llega a alcanzar más de 25 metros de altura.

Además de un hermoso lugar es ideal para aquellos amantes de los deportes extremos, las paredes de basalto hacen de La Concepción un lugar perfecto para practicar rappel que cuenta con más de cien rutas trazadas. Otro sitio digno de ser visitado, ubicado 7 kilómetros al oeste de Aculco, es el salto de agua de Tixhiñú; tiene una caída de 15 metros de altura sobre magníficas columnas de piedra basáltica. La fuerza y belleza de este caudal, rodeado de árboles y arroyuelos, es un espectáculo que puedes apreciar en temporada de lluvias.

 

 

 

 

La Concepción es una caída de 25 metros de altura sobre espectaculares paredes de basalto. La cascada es una vista magnífica, que puede ser observada desde el borde o desde un mirador ubicado al otro lado de la caída. Tixhiñú es un salto un poco más íntimo. Rodeada de vegetación y poco más, esta caída de 15 metros de altura es el rincón perfecto para relajarte y gozar de las vistas, los sonidos y las sensaciones que solo la naturaleza puede crear.

 

 

 

¿Cómo llegar?

Desde la Ciudad de México: Recorrido por Circuito Exterior Mexiquense/México 57D y Carr. Querétaro -México/México 57 D, tiempo aproximado de 2h 8m. Distancia: 135.5 km.

Acerca de un café parisino escondido en la Juárez, Pod KFE
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Pod Kfe FRANÇAIS, un espacio acogedor con comida deliciosa, mándalas y hasta ópera.  
cafe parisino

En POD KFE  las horas pasan rápido, se van entre un olor delicioso, muebles acogedores y música fabulosa.

 

Entre todos los cafés bonitos y cálidos que hay en la CDMX, hay uno en el corazón de la Juárez que desde hace unos meses se ha convertido en un espacio único para los capitalinos, el POD KFE FRANÇAIS. Un sitio que es muchas cosas a la vez: un lugar tranquilo, propicio para ir trabajar en el día; un café en el que cualquiera se puede sentar a leer una novela y disfrutar de la literatura y un restaurante que mezcla la elegancia parisina, con la diversidad de sabores que hay en México.

 

pod kfe

 

Pero, además es una propuesta gastronómica completa que tiene un menú en el que cada platillo o bebida sabe bien. Una sofisticada selección de especialidades francesas que incluyen quiches de tres quesos o de pollo con curry, tartines que, en el más puro estilo europeo, recuperan la esencia del pan de centeno tostado y lo mezclan con alimentos frescos, perfectamente cocinados y hasta cerveza de artesanal, por si se quiere acompañar los alimentos con una bebida deliciosa y rara.

 

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cafe parisino

 

También, es importante mencionar, que este acogedor rincón de la Juárez está en constantemente movimiento. Cada mes hay un platillo nuevo en el menú. En las paredes se exponen distintas obras de arte de autores emergentes de la CDMX, y de tanto en tanto, algunos músicos, cantantes de ópera o grupos de jazz, despliegan su talento, llenan de notas el lugar y hacen que ser comensal aquí sea una experiencia asombrosa.

 

cafe parisino

 

En resumen, ir a POD Kfe es una oportunidad auténtica, que se adapta a las exigencias de una nueva época, en la que la gente busca un sitio tranquilo para hacer free lance, o simplemente quiere sentarse a degustar un desayuno espectacular y osado, que incluso pude unir en una sola aventura salmón y huevo frito, o en un sólo trago jamaica, anís y romero.

 

cafe parisino

 

Aquí las horas pasan rápido, se van entre un olor delicioso, unos muebles acogedores y la contemplación de una ventana detrás de la cual la Juárez muestra todo su esplendor.

Dirección: Calle Marsella 81, colonia Juárez.

Para mayor información consulta su página.

El Museo Soumaya, es nombrado como uno de los museos más bellos del mundo
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El museo Soumaya guarda 66 mil obras de aproximadamente 30 siglos de arte. Un espacio para grandes exponentes.

Como una escultura abstracta, del tamaño de un edificio, se levanta el Museo Soumaya. De color plateado brillante y formado por miles de hexágonos, este espacio se asemeja a un palacio de duendes, encuadrado de manera surrealista por una de las zonas más urbanizadas de Granada – Polanco, entre oficinas, edificios administrativos, centros comerciales y el recién creado Museo Jumex.

 

 

La edición francesa de la revista Vogue recientemente publicó los 17 recintos museográficos de todos los países que merecen por lo menos una visita (aunque sea virtual). Entre los incluidos se encuentran lugares como Le Louvre de París, el Museo Metropolitano de Arte en Nueva York, el Museo del Hermitage en San Petersburgo, el Museo del Vaticano y, por supuesto, nuestro Museo Soumaya, el único de Latinoamérica.

 

 

El museo es parte del proyecto cultural de uno de los empresarios más prominentes, Carlos Slim. Anteriormente, inició como un museo al interior de un centro comercial en 1994, pero la ambición de la idea se consumó con el edificio creado por su propio cuñado, Fernando Romero, en 2011. El museo se llama así como un homenaje a la fallecida esposa de Slim, Soumaya Domit.

Como menciona Vogue, su contenido también es motivo de admiración. Las 140 obras de Rodin, los maestros de Nueva España y las pinturas de Diego Rivera, Salvador Dalí y Pablo Picasso son, de acuerdo a la revista, imperdibles del museo que permitieron decir que el Soumaya es uno de los museos más bellos de 2019.

 

 

La colección de piezas remite a una de índole personal; de alguna manera lo es, y fue creciendo. Las obras son un recorrido histórico por la historia del arte desde el siglo XV. Hay críticos que apuntan que, en el museo verdaderamente se encuentran puntos nodales esenciales del arte a través del tiempo.

Por dentro, el museo se asemeja al Guggenheim de Nueva York, con una forma de espiral en dimensiones más holgadas. Uno de sus grandes atractivos es que guarda la segunda colección más grande del mundo –fuera de la de su país– del escultor francés Auguste Rodin. También hay obras de artistas icónicos como Picasso, Dalí, Siqueiros, Tamayo o Rivera, y arte novohispano y latinoamericano. 

 

 

El museo da la impresión de una ambiciosa probada del arte pero también se busca que las personas, muchas de pocos recursos, tengan un acercamiento a piezas históricas que jamás podrían haber visto fuera de México. Lo cierto es que es un espacio que acerca a los grandes exponentes del arte al público. Quizá pudo alcanzarse lo anterior bajo una visión sofisticada, pero lo indudable es que es un proyecto imaginado para otorgar al público más amplio una pincelada de arte y, de hecho, quizá el surrealismo de su edificio vuelve más atractivo al recinto para espectadores más eclécticos.

 

Dirección: Miguel de Cervantes Saavedra 303, col. Granada, CDMX.

Hermosas fotos del Ballet Folclórico de México de Amalia Hernandez
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El Ballet Folclórico de México cuenta con más de 100 bailarines profesionales, 29 maestros, una escuela con 300 alumnos además de un archivo con más de 70 coreografías de Amalia. 

El Ballet folclórico es una tradición en todo el país.

 

En 1952 la bailarina, maestra y coreógrafa Amalia Hernández tomó la decisión de formar su propia compañía de danza. Su motivación por crear un pequeño taller dancístico fue enorme, pero en su taller apenas había ocho integrantes, al que denominado Ballet Moderno de México y comenzó a trabajar en la Sala Chopin haciendo presentaciones con coreografías creadas por la propia Amalia.

Como artista independiente, estrenó su conocida coreografía Sones antiguos de Michoacán el cual tuvo un éxito sin par. Después de ello siguió experimentando y aportando su creatividad en el campo del folklor, y en poco tiempo el grupo se presentó en un programa de televisión patrocinado por Don Emilio Azcárraga Vidaurreta, presidente de Telesistema México (hoy Televisa).

 

 

Es bien sabido que el Ballet de Amalia Hernández es un museo viviente de la danza y que a lo largo de los años ha logrado transmitir por el mundo las tradiciones culturales de México. El éxito del ballet ha sido tan grande que en un momento de su vida tuvo que sacar al aire un número nuevo cada semana, la directora, bailarina y coreógrafa haciendo 67 programas con un equipo de trabajo que fue en aumento hasta contar con 20 bailarines.

Así fue que esta compañía atrajo la atención del Departamento de Turismo, para llevar su espectáculo a otros países del continente. En 1958 viajó a Los Ángeles, California, en 1959 fueron invitados a participar en los Juegos Panamericanos de Chicago, Estados Unidos, y más tarde se organizó una gira donde se adoptó el nombre de Ballet Folklórico de México.

 

 

Entre las coreografías de aquel entonces, se encontraba: Los hijos del Sol, Antiguos sones de Michoacán, El Cupidito, Fiesta Veracruzana, Los Quetzales, La Danza del Venado y Navidad en Jalisco. Pero fue Adolfo López quien tuvo un interés especial por el ballet al grado de desear convertirlo en “el mejor Ballet del mundo”.

Amalia Hernández consiguió que el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), programara cada domingo espectáculo de su grupo en el Teatro del Palacio de Bellas Artes.  Y a partir del 11 de octubre de 1959, todos los domingos a las 9:30 am las presentaciones tuvieron una acogida tan grande que el propio director del INBA, Celestino Gorostiza, ofreció a su directora una función adicional a los entonces hasta hoy en día, el Ballet de Amalia Hernández se presenta ininterrumpidamente en ese espacio teatral.

Aquí te dejamos con esta preciosa galería del Ballet Folclórico de México de Amalia Hernández.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fotos Ballet Folclórico de México