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La danza de los derviches en la Ciudad de México
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Uno de los rituales más espectaculares del sufismo, el giro derviche, próximamente en la Ciudad de México.

La danza de los derviches en Santa María la Ribera.

 

Quizá una de las tradiciones más hermosas del Islam y del sufismo, que es su rama mística y asceta, es la danza de los derviches o Semá, un ritual de origen árabe difícil de encontrar en países occidentales. Por suerte, el mes que viene la Ciudad de México tendrá su propio giro derviche, en uno de los lugares más hermosos y tradicionales de la capital.

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Celebración de Semá: Ritual del giro derviche es el nombre del evento organizado por el Instituto Luz Sobre Luz, una institución de dedicada a la formación de terapeutas, la difusión de tradiciones místicas, particularmente el sufismo. danza

La palabra Semá, que hace referencia al giro derviche, en realidad significa “escuchar”, pues al comienzo del ritual los derviches escuchan música que posteriormente los hará girar en círculos sobre sus pies hasta lograr un estado de unión con lo que ellos conocen como la “fuente del ser”. En esta bella danza participan músicos, cantores y los semazen (o derviches). De acuerdo a la ideología sufí, este rito es, en realidad, un rezo y un proceso de elevación espiritual que finalmente acercará a quien lo lleva a cabo a Dios.

Los derviches giradores contemporáneos, siguen adorando y glorificando a la Realidad Divina con los corazones encendidos por el amor divino tal como lo hicieron las numerosas generaciones que los precedieron. Su giro está en armonía con el movimiento de la creación y da testimonio de la existencia y la majestuosidad de la Fuente Creadora.

Es alabanza que contempla. Amor que reconoce. Asombro, afirmación y sumisión ante la develación de la existencia como una espiral ascendente de alabanza. Los derviches y las derviches giran, contemplan y expresan en su movimiento la enseñanza Coránica que reveló que “Todo lo que existe en los cielos o en la tierra, sólo por existir, alaba a la Fuente del Ser”.

Los derviches giróvagos, alineados y ataviados con sus amplias vestiduras blancas, y sus altos sombreros de lana, toman sus lugares. Recitan hermosos versos del Masnavi, la obra más extensa y significativa de Jazreti Yeláluddin Rumi, en los cuales se honra al Profeta del Islam, al noble Mohámmed (s.a.w.s.), y luego se inclinan diciendo “¡Iá Jhú! ¡Oh Esencia Divina!”. El rito del Semâ propiamente dicho ha dado comienzo. Al compás de las percusiones y el ney, los derviches se acercan —paso a paso— a la estación del maestro, a la estación de la humanidad perfecta. Cada uno de los derviches saluda con una inclinación profunda y recibe el impulso y el permiso para iniciar su giro. Las voces, los cantos, los instrumentos, las súplicas, arropan al girador y lo acompañan. En el Islam, la experiencia del amor divino y de la elevación mística no pueden ocurrir en solitario. Porque misteriosamente la conciencia es acogida por la unicidad que todo lo contiene, que todo lo ama. Mevlana Yeláluddin Rumi dice que “todos los amantes son puentes para el amor divino”… 

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La hermosa danza de los derviches es un espectáculo raro, lleno de belleza y un profundo sentido de la espiritualidad. La próxima celebración de Semá en Santa María la Ribera amerita, sin duda alguna, verse como uno de los eventos próximos más prometedores en nuestra enorme capital…

 

Celebración de Séma: Ritual del giro derviche

Fecha: septiembre 22 de las 17:00 a las 19:00.

Lugar: Kiosko Morisco. Calle Salvador Díaz Mirón S/N, colonia Santa María la Ribera, Cuauhtémoc. C.P. 06400.

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La preciosa casa en forma de Y que se esconde en un bosque mexicano
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La firma arquitectónica usó árboles caídos y muertos para imprimirle al exterior de concreto pintado de negro una forma de mimesis entre el bosque.

Mira la casa de la roca muy cerca de la CDMX.

 

La Casa de la Roca es peculiar por su forma de Y, cuenta con 300 metros cuadrados, y se encuentra en las montañas boscosas de Valle de Bravo, una ciudad junto al lago al oeste de la Ciudad de México; construida por la firma Cadaval & Solà-Morales. Esta firma se fundó por Eduardo Cadaval y Clara Solà-Morales en 2003. Esta firma tiene oficinas en México y España.

Esta obra maestra de la arquitectura, consta de tres volúmenes dispuestos para parecerse a una forma de Y. La residencia está construida de hormigón, mismo que Cadaval y Solà-Morales eligió gracias a que tiene las mejores propiedades estructurales para salvar la pendiente del sitio. Con esto, la firma le dio una textura extra al material imprimiéndolo con la madera proveniente de los restos de árboles en el área circundante.

 

Las paredes de la casa están pintadas de negro en el exterior para disminuir el impacto visual del edificio en los alrededores, y con ello, también, proteger el concreto para que tenga una buena resistencia al paso del tiempo y requiera poco mantenimiento.

La madera reciclada también forma la estructura del techo, que está cubierta con arbustos para combinar mejor con el paisaje verde. Mientras las vigas del techo quedan expuestas en el interior. Cadaval & Solà-Morales diseñó la casa con tres brazos para señalar diferentes puntos de vista, ya sean las ventanas grandes que se colocaron en cada extremo, o las paredes que se extienden levemente para crear cubiertas al aire libre.

 

En el centro de esta preciosa construcción de una sola planta, se encuentra un salón comedor cubierto al aire libre. Este salón lleva a una terraza con vistas a un lago en la parte trasera, donde los residentes pueden relajarse en sillas alrededor de mesas o en una confortable hamaca.

El espacio central divide la propiedad en dos áreas distintas. Un ala está ocupada por dos dormitorios que se abren a una terraza. En el otro lado están dos bloques restantes que se unen para formar una sala de estar, cocina y comedor de planta abierta y un salón adicional. Otros tres dormitorios se encuentran al final del pasillo para aprovechar al máximo la privacidad y las vistas.

 

La casa tiene ventanas corredizas que van del piso al techo, colocadas a lo largo de las paredes para permitir una ventilación cruzada que ayuda como calefacción y enfriamiento natural. Mientras las aberturas en el techo ofrecen más luz natural y la masa térmica del hormigón también ayuda a regular la temperatura.

Los acabados monocromáticos se destacan en la cocina, incluidos gabinetes blancos y encimeras de piedra gris. La suite principal se encuentra en el extremo orientado al sur, con una bañera hundida en listones de madera y una colorida hamaca colgada en la terraza. Otro dormitorio conduce a un patio que también forma una tienda para leña.

 

 

 

 

Las fotografías son de Sandra Pereznieto.

Ahora puedes visitar Eno, el delicioso restaurante del Museo Jumex
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El restaurante Eno abre sus puertas para ofrecer un menú saludable creado por el chef Enrique Olvera, en el icónico edificio del arquitecto David Chipperfield.

El Restaurante Eno es una lonchería saludable.

 

El reconocido chef mexicano Enrique Olvera, quien se posicionó en el lugar número 13 de los 50 mejores restaurantes del mundo, según The World’s 50 Best Restaurants, con su restaurante Pujol, ahora abre un nuevo local de su cadena de cafeterías eno en el Museo Jumex en Polanco.

Enrique Olvera estudió en el Culinary Institute of America, en Nueva York. En el año 2000 inauguró Pujol en la ciudad de México, un restaurante situado en el lugar 13 entre los 50 mejores restaurantes del mundo y el tercer en Latinoamérica, de acuerdo con la lista de San Pellegrino. En 2012 había sido clasificado en el lugar 36 en el mundo.

La propuesta gastronómica de Enrique Olvera se ha definido la sutileza en la elección de ingredientes y la construcción de sabores, así como en una dinámica de evolución constante y honda exploración en el potencial culinario de México. Olvera es el genio detrás de un enfoque personal con el que indaga y crea a partir del universo de ingredientes que ofrece México, sin dejar de experimentar con técnicas de la cocina contemporánea siempre con audacia e imaginación.

El Museo, así como la Fundación, han otorgado un espacio a la cadena de Olvera en este icónico museo que confía en la propuesta saludable que Eno maneja en su menú, con ingredientes de temporada, sugiriéndose una fusión entre gastronomía y el aspecto artístico del recinto.

Para la gente de Jumex Eno sigue los patrones ya establecidos y pone a disposición del público una lonchería y cafetería que maneja productos locales y sin intermediarios, cumpliendo una función social como empresa, además de otorgar frescura natural, sin conservadores o químicos de crecimiento.

Esto supone un respiro a la oferta común que se halla en las plazas comerciales, y se tiene una versión de comida rápida pero saludable. Asimismo se tiene un área de esparcimiento, donde puedes combinar la lectura con excepcionales platos, sencillos en su concepción, pero con bastantes nutrientes.

La oportunidad de conocer ese nuevo establecimiento y el arte contemporáneo que ofrece la Fundación Jumex, donde ambas marcas son garantía de calidad culinaria y cultural. Eno se erige en el reciento cultural desplantado sobre un terreno de forma triangular que se distingue por una sobre volumetría y envolvente escalonada; esta ubicado en avenida Miguel de Cervantes Saavedra, en las vías que integran el Parque Lineal y Plaza Carso, a un costado del Teatro Cervantes y el Museo Soumaya.

 

El carácter objetual y escultórico de los edificios adyacentes se alinea con la masa proporcionada y envuelta por paneles de concreto y cantera blanca. Esta matriz estructural genera un ritmo constante que imprime un efecto casi monolítico al edificio. El edificio voltea, con distintas fachadas, tanto a la nueva plaza como a la calle, detrás del centro comercial Antara. El ingreso desde una terraza exterior elevada, ya sea por una prolongada rampa o por una escalara que conecta con Plaza Carso, se relaciona con un gran vestíbulo hacia la galería del foyer.

La colección y su fundación es parte del repertorio de museos diseñados e intervenidos por David Chipperfield, desde el River & Rowing Museum en Henley-on-Thames, el Neues Museum en Berlín, el Figge Art Museum en Davenport, el Museum of Modern Literature de Marbach, el Design Museum de Londres, hasta la Turner Contemporary de Kent.

Eno Restaurante del Museo Jumex

¿Dónde? Miguel de Cervantes Saavedra 303, colonia Granada en la CDMX.

¿Cuándo? Lunes a viernes: 7AM – 10PM Sábados: 9AM – 10PM Domingos: 9AM – 5PM

¿Cuánto? $150-$450

+52(55) 4431 5994

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Las primeras fotos de paisaje del México antiguo del húngaro Pál Rosti
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Pál Rosti de Barkoczi fue el pionero de la fotografía en Cuba y Venezuela, y como lo demuestran estás preciosas fotografías, también en México.

Mira las hermosas fotografías del México del siglo XIX.

 

La historia del joven Pál Rosty de Barkócz es increíble, en resumen, Pál sirvió como soldado en el regimiento de húsares durante la guerra de independencia húngara de 1848 contra los austríacos. Escapa de Hungría a Munich y lugeo a Paris, donde donde quedó enamorado de la fotografía, y planificó un viaje a América inspirado en las experiencias y recorridos de su amigo el ya anciano barón Alexander von Humboldt.

En 1856 zarpó en barco a los Estados Unidos a explorar el Nuevo Mundo. Re4corrió Texas, Nuevo México, México y luego viajó a la isla caribeña de Cuba. En 1857 llega a Venezuela donde tomó las primeras fotografías paisajísticas que se conozcan de ese país​.

Todas sus experiencia, varios dibujos y fotografías fueron publicados en su obra anecdótica “Desde América”. Una vez regresado a Europa, Pál Rosty viajó a Berlín en 1859 y personalmente le entregó un ejemplar de su obra que posteriormente fue publicada a su amigo Alexander von Humboldt, quién tenía más de 90 años para ese momento y falleció meses después.

Las vistas de Rosti a la Ciudad de México son las primeras fotografías en papel de las vistas de la ciudad. Aquí te dejamos unas hermosas fotos que hizo Pál en su visita a México.

Vista de la Ciudad de México desde la Catedral, 1857-1858

 

Vista de la Ciudad de México desde la Catedral, 1857-1858

 

Salto de Agua, Ciudad de México, 1857-1858

 

Los jardines de Borda, Cuernavaca, 1857-1858

 

La Santissima, Ciudad de México, 1857-1858

 

Puerta del Sagrario, Ciudad de México, 1857-1858

 

Cascada de San Antonio, cerca de Cuernavaca, 1857-1858

 

El Choro de Regla, 1857-1858

 

Tlamanalco, ruinas de la iglesia colonial, 1857-1858

 

La legación francesa, Ciudad de México, 1857-1858