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Fotos nostálgicas de la antigua y hermosa garita de la viga
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Las garitas de la ciudad fueron un sistema defensivo de acceso a la capital, dedicadas a cobrar impuestos, evitar el contrabando y ser un resguardo militar.

Garita de la Viga.

 

Hasta 1920 lo que ahora es Calzada de la Viga,  era un canal enorme y de gran importancia para la ciudad antigua. Este canal iba de Fray Servando, a unas diez cuadras del Zócalo, hasta el Canal Nacional y los lagos de Xochimilco y Chalco, uniendo a la Ciudad de México con los pueblos de Xochimilco, Tláhuac y Chalco.  

Desde tiempos prehispánicos, estos pueblos habían producido comida para la población urbana, e incluso durante el Virreinato hubo una garita que servía de aduana para recaudar la alcabala antes de llegar al Río de la Piedad (hoy en Viaducto) en donde ahora se encuentran Eje 3 Sur (Av. Morelos) y La Viga. En la garita el canal se ensanchaba y dividía en dos, hacia el sur seguía la Viga, y hacia el este se extendía la Zanja Cuadrada, canal construido en el siglo XVIII con la intención de rodear la Ciudad de México para evitar el contrabando, servir de desagüe para evitar inundaciones, y comunicar fácilmente las garitas que rodeaban la ciudad; cosa que nunca se logró.

 

La garita era tan ancha que desde 1850 pasaba una línea de barcos de vapor, que proveía servicios diarios de pasajeros y carga. El embarcadero del Canal de la Viga era para pequeñas embarcaciones (trajineras), y se localizaba en la zona de la Estación Central de Bomberos, apenas unas cuadras al sur de la Parroquia de San Pablo y la desaparecida Plaza de Toros de San Pablo.

A lo largo de los primeros dos kilómetros corría el Paseo de la Viga, lugar de recreo de las clases medias y bajas de la ciudad. El Paseo terminaba en una glorieta que facilitaba a los carruajes dar vuelta, y en fines de semana, según las descripciones que hay, había una ambiente como hoy en Chapultepec en domingo: familias, vendedores, músicos, paseos en trajinera.

 

El barco de vapor se inauguró en 1859, salía de la Garita de la Viga y tuvo cupo para veinte pasajeros. Recorría 30 km hasta Chalco en cinco horas con paradas en Santa Anita, Iztacalco y Mexicaltzingo, costaba 2 reales ir hasta San Juanico y cuatro hasta Mexicaltzingo y para poder llevar más pasajeros, se amarraba un remolque.  En 1890 eran cuatro los vapores, pero ni su tamaño ni velocidad habían aumentaron, hasta que los trenes sustituyeron a los barcos como medio de transporte preferido.

En 1921 el gobierno tomó la decisión de desaparecer el Canal de Viga, como parte del proyecto del Gran Canal de Desagüe de la Ciudad de México, para evitar las constantes inundaciones. A partir de entonces, casi todos los ríos de la ciudad se entubaron, los lagos empezaron a secarse más rápido y luego la ciudad creció sobre ellos. Aquí te dejamos algunas fotos para que tengas una idea más clara de cómo era la garita en aquel entonces.

 

 

 

 

 

 

 

 

SIGLO XX AÑOS CUARENTA DESTRUCCIÓN DE LA GARITA DE LA VIGA

Francisco Mata Rosas: el blanco y negro de una urbe entre dos mundos
Cristopher Garnica
Francisco Mata Rosas nos da una mirada líquida y trans-mediática de la ciudad de México, en esta serie de increíbles fotografías en blanco y negro.

La mirada documental y analítica del fotógrafo mexicano.

 

Francisco Mata Rosas es uno de los fotógrafos mexicanos, con muchas décadas de reflexión y trabajo en la disciplina. Mata rosas es uno de los foto documentalistas que han retratado la ciudad desde una mirada peculiar, enraizado en la fotografía periodística, que se ha ganado el respeto y la admiración de sus colegas, quienes le han colocado en una posición de honor entre los fotógrafos mexicanos más relevantes de hoy en día.

Mata Rosas nace en la ciudad de México en 1958. Ha expuesto sus fotografías en más de 50 países. Ha publicado más de 9 libros, y ha obtenido diversos premios como el de Adquisición de la Bienal de Fotografía Mexicana (1988), Third Annual Mother Jones (1993), o el Premio Internacional por Internet en Japón (1997). Mata rosas, nos hace pensar la ciudad a través de sus fotografías.

 

 

Asimismo, este fotógrafo mexicano ha hecho mucho trabajo de investigación, reflexión, análisis y sentido crítico que ha realizado en los últimos 15 años lo convierten en uno de los intelectuales e indagadores más puntuales sobre la fotografía en su expresión contemporánea. En sus imágenes es posible ver crónica urbana en blanco y negro, mezclada con una estética pop como no se entendía hace unas décadas atrás en México.

Aquí te dejamos una colección de fotografías sobre la CDMX, desde una mirada peculiar e interesante del fotógrafo Francisco Mata Rosas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El día de muertos en imágenes del Panteón de Dolores (FOTOS)
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El Panteón de Dolores, ubicado entre la segunda y tercera sección del Bosque de Chapultepec, es uno de los más grandes cementerios de la ciudad de México, donde celebrando a la muerte de los seres queridos se llega a revivirlos.

“El culto a la vida es también culto a la muerte”.- Octavio Paz

Celebrando la muerte de los seres queridos se llega a revivirlos. El Panteón de Dolores, ubicado entre la segunda y tercera sección del Bosque de Chapultepec, es uno de los más grandes cementerios de la ciudad de México.

 

Panteón de Dolores

 

Este panteón tiene 23 lotes exclusivos: Constituyentes de 1917, de las Águilas Caídas del Escuadrón 201, de los Actores de la ANDA, de los Tramoyistas; el lote de la comunidad italiana, el lote de la comunidad Alemana, el lote del sindicato de Panaderos, el lote de los Maestros Jubilados del S.N.T.E, y el lote de la sociedad de alumnos del Colegio Militar.

 

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También aquí cuenta con un bellísimo diseño al centro del lugar, el cual congrega una Rotonda de los Personajes Ilustres que data desde 1872.

 

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En un círculo están acomodados Ramón López Velarde, Rosario Castellanos, Heberto Castillo Martínez, Jesús Reyes Heroles, Alfonso Reyes, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, María Izquierdo, Justo Sierra, Salvador Díaz Mirón, Silvestre Revueltas, Amado Nervo, Agustín Lara, Flores Magón, Diego Rivera, Enrique González Martínez y los restos de 90 mexicanos más, personajes ilustres de diferentes campos.

 

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“Para los antiguos mexicanos la oposición entre muerte y vida no era tan absoluta como para nosotros. La vida se prolongaba en la muerte”, escribe Octavio Paz, en el capítulo Todos Santos, Día de muertos, en el Laberinto de la Soledad.

 

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Fuera de México se suele pensar en la muerte como muerte, como pérdida, como ausencia. En México recordamos a nuestros muertos porque recordamos la vida de aquellos seres que permanecen en la memoria y en los recuerdos.

 

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El panteón de Dolores acoge a los familiares de quienes sus restos reposan, así como de cualquiera que desee pasar el Día de Muertos entre criptas y tumbas, entre risas, recuerdos y música.

 

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Las deleitosas esculturas de la Ruta de la Amistad declaradas Patrimonio Cultural de CDMX
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En el marco del 50 aniversario de los Juegos Olímpicos México 68, el Gobierno de la ciudad, a través de la Secretaría de Cultura, declaró al conjunto escultórico de la Ruta de la Amistad como Patrimonio Cultural Tangible de CDMX.

Algunos espacios de la Ciudad de México, como ya lo habrás notado, yacen perdidos en los años setenta. En 1968, en la urbe se hicieron los primeros y únicos juegos Olímpicos celebrados en el país hasta hoy. En ese tiempo se le hicieron muchas adecuaciones a la ciudad, entre ellas, una incorporación de arte urbano sin precedentes.

Hoy, estas intervenciones yacen modernistas y nostálgicas en el corredor escultórico más grande del mundo, de 17 km de longitud, “La Ruta de la Amistad”. Ahí están erguidas 19 esculturas de artistas de todo el mundo que hicieron sus creaciones para la primer Olimpiada que a la par propuso una Olimpiada Cultural. Así, simultáneamente se hacían las competencias deportivas pero también algunas propuestas más creativas desde el arte.

La Ruta de la Amistad fue parte de este proyecto, y el resultado fue un vestigio realmente valioso, pues los artistas conjugaron una tendencia modernista, y quizá sin intención de por medio, hicieron una reinterpretación que curiosamente se asemeja a la estética del arte de las culturas prehispánicas.

Aunque las esculturas en su mayoría se tratan de figuras geométricas, hay algo en ellas que llevan un esencia íntima muy precolombina; algo mexicano casi inefable.

Para que las esculturas no quedaran en el abandono se han hecho hoy nuevos programas para que las personas sigan disfrutándolas. Gracias al Programa de Intervenciones de la Ruta de la Amistad hoy se organizan conciertos, performances, y hasta obras de teatro en algunos espacios aledaños de las esculturas e incluso al interior de recintos-esculturas como el trabajo La Torre de los Vientos del uruguayo Gonzalo Fonseca.

El proyecto se gestó como una aportación permanente a la capital; y fue elaborado en el marco de los Juegos Olímpicos de México 68, por artistas de diferentes nacionalidades. La ruta está conformada por esculturas de artistas de 18 países, que están colocadas en diversos puntos de Periférico Sur.

El decreto que reconoce al conjunto escultórico como patrimonio, fue publicado en la Gaceta Oficial y reconoce que desde su origen, la Ruta de la Amistad fue el mayor evento de la Olimpiada Cultural de México 68.

En el evento en el que se dio a conocer la declaratoria, presidente del patronato Ruta de la Amistad AC, Luis Javier de la Torre González; destacó que no existe otro conjunto escultórico como este en el mundo. “Hay algunos proyectos que se asemejan pero no llegan a este contexto y sobre todo, no la copiamos; esto nació de nosotros, nació de la creatividad de los mexicanos en el tiempo de México 68. Quisiera agradecerle profundamente a la Ciudad de México que le dé su primera acta de nacimiento a la ruta después de 50 años”.

 

  • Señales (México), de Ángela Gurría
  • El Ancla (Suiza), de Willi Gutmann
  • Las Tres Gracias (Checoslovaquia), de Miloslav Chlupác
  • Sol (Japón), de Kiyoshi Takahashi
  • El Sol Bípedo (Francia/Hungría), de Pierre Szekely
  • Torre de los Vientos (Uruguay), de Gonzalo Fonseca
  • Hombre de Paz (Italia), de Costantino Nivola
  • Disco Solar (Bélgica), de Jacques Moeschal
  • Disco Mágico (Estados Unidos), de Todd Williams
  • Reloj Solar (Polonia), de Grzegorz Kowalski
  • México (España), de José María Subirachs
  • Janus (Australia), de Clement Meadmore
  • Muro Articulado (Austria-Estados Unidos), de Herbert Bayer
  • Tertulia de Gigantes (Holanda), de Joop Beljon
  • Puerta de Paz (Israel), de Itzhak Danziger
  • Sin título (Francia), de Olivier Seguin
  • Charamusca Africana (Marruecos), de Mohamed Melehi
  • Sin título (México), de Jorge Dubon
  • Puertas al Viento (México), de Helen Escobedo
  • Sol Rojo (Estados Unidos), de Alexander Calder
  • Hombre Corriendo (México), de Germán Cueto
  • Osa Mayor (México-Alemania), de Mathias Goeritz

 

 

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Guía práctica para preparar un altar de día de muertos en casa
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Los colores, tonalidades, aromas y sabores pretenden entonces convertir la experiencia de la muerte en una especie de dicha para recordar a los difuntos con animosidad.

 

Consejos para crear tu propio altar de Día de muertos.

 

El Día de muertos es una increíble festividad mexicana en donde se rinde homenaje a los antepasados que nos guiaron en vida. Esta fecha se deriva de la creencia mexica que las mariposas cruzaban el Inframundo trayendo en sus alas, por una sola noche, a los espíritus de los difuntos.

De hecho, de acuerdo con el calendario prehispánico, esta fecha se consagraba al señor de los muertos, Mictlantecuchtli. A él se le brindaba una ofrenda o un altar durante cinco días –desde el 30 de octubre hasta el 3 de noviembre en el calendario gregoriano–, en la cual se rinde un pomposo homenaje a las almas de los niños el día 31 de octubre, y a los adultos a medio día del 1º de noviembre.

Desde entonces, este homenaje a la muerte, como si el pavor ante ella pudiera desaparecer con estas embelesadoras ofrendas –casi como si pudiera escoger calmar su ira por unos días–, se ha vuelto una costumbre a lo largo y ancho del país. Los colores, tonalidades, aromas y sabores pretenden entonces convertir la experiencia de la muerte en una especie de dicha para recordar a los difuntos con animosidad.

Por esta razón hemos decidido compartirte algunos consejos para crear tu propio altar de Día de muertos, y rendir un homenaje, con tu propio estilo, a la muerte y a la vida. Para ello, necesitas los siguientes elementos:

  • Flores de cempasúchil –o la “flor de veinte pétalos”–. Se dice que sus pétalos son utilizados para trazar caminos que dirigen a las almas de la entrada del hogar a la ofrenda, además de colocarse en floreros y arcos.
  • Arcos, los cuales representan la puerta que da la bienvenida a los fieles difuntos.
  • Calaveritas de azúcar o de amaranto.
  • Pan de muerto, hay de todo tipo en la ciudad, aquí algunas recomendaciones.
  • Papel picado, el cual se cree que representa al aire, uno de los cuatro elementos omnipresentes en la ofrenda.
  • Agua, que se encargará de saciar la sed de las almas viajeras. Se trata de uno de los cuatro elementos básico de la naturaleza.
  • Retrato del difunto. Un gran símbolo de reminiscencia y celebración de la vida después de la muerte.
  • Incienso o copal, el cual es otra representación del aire y guía olfativa para los fieles difuntos que “nos visitan”.
  • Color morado, pues es el tono tradicional del luto.
  • Veladoras, como la representación del fuego. Se trata de un elemento para iluminar su camino a casa.
  • Platillos y bebidas preferidas del difunto, como el mole, pozole, tequila…
  • Dulces mexicanos para las almas de los niños.
  • Frutas. Como por ejemplo, la caña, pues representa los huesos de los difuntos.