Arte y Cultura
15 intrigantes películas mexicanas de culto
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El cine mexicano ha tenido momentos polémicos en la historia, películas de culto y producciones cinematográficas que han adquirido alguna clase de culto popular, ya sea por su formato, su producción, su trama o su significado histórico.

La personalidad del cine mexicano es incomparable en América Latina. La Época de Oro, específicamente, nos muestra un pequeño umbral hacia el México de los años de la Segunda Guerra Mundial y su notable influencia en el cine hollywoodense, mismo que en ese momento se encontraba en el esplendor del "culto al actor", y no precisamente al género o a la industria cinematográfica. Fue de hecho, la importancia de "crear estrellas para atraer público a las salas", lo que engendró la popularización de los medios de entretenimiento en México; artistas como Agustin Lara, Jorge Negrete, María Felix, Dolores del Río y Pedro Infante se inmortalizaron gracias a sus maravillosas personalidades que destacaron por encima de sus propios directores.

México tiene una extensa lista de películas de "cine de oro" consideradas como sus más grandes tesoros culturales. La mayoría incluso, las hemos visto por accidente en la televisión o las conocemos por herencia de nuestros padres y abuelos. Sin embargo, existe también el lado B de la cinematografía mexicana, filmes que más allá de categorizarse como muestras de "culto" son importantes obras de arte pintadas sobre el tiempo. Algunas altamente surrealistas, otras: eclécticas, caóticas, fantásticas y de horror, la lista que a continuación te presentamos es una compilación de lo que consideramos los mejores filmes dirigidos y/o actuados por mexicanos filmados, por supuesto, en el país.

 

Los Caifanes, 1966

Dirigida por Juan Ibañez –cuando aun era un director muy joven y ya gozaba de renombre con cintas como Un Alma Pura y Amor, Amor Amor, ambas de 1965. Esta película es una de las más notables en el culto del cine mexicano gracias a las actuaciones de los cuatro “caifanes”, quienes mezclaron extraordinariamente los modismos del lenguaje popular mexicano con un poco de literatura de Carlos Fuentes, Santa Teresa y Octavio Paz.

 

 

Gangsters contra Charros, 1947

 

 

Una de las mejores películas de Juan Orol, el rey del “cine negro mexicano”. En esta ocasión Orol nos presenta, en un panorama altamente surrealista, la confrontación de un pistolero gángster (interpretado por el mismo Orol) con el charro arrabalero del pueblo, mismo que tiene como esposa a una rumbera que iniciará un enfrentamiento catastrófico entre los dos varoniles  guerreros.

 

 

Alucarda, la hija de las tinieblas, 1978

 

 

Histeria, religión y sexualidad, Alucarda es una película de horror sobre monjas y monasterios desquiciados. Aquelarres, flagelaciones féminas, vampiros y posesiones se muestran en  el metraje altamente fantástico y aterrador del director Juan López Moctezuma, mismo que posteriormente trabajaría junto a Jorowsky en EL Topo y Fando y Lis.

 

El vampiro, 1957

 

 

El emblema por excelencia del cine de horror mexicano. Fernando Méndez alias Cecil B. de Méndez (por el director hollywoodense Cecil B. DeMille), nos presenta la historia de una joven que al visitar a su tía enferma, en una antigua y misteriosa hacienda, descubre que el sitio se ha convertido en un nido aterrador de vampiros; aquí conocerá al aterrador Conde Lavud quien intentará seducirla.

 

 

La formula secreta, 1964

 

 

Gran parte del cine de culto mexicano está influenciado en joyas de la literatura, como es el caso del mediometraje experimental de Rúben Gámez: La Formula Secreta. En esta ocasión Gámez nos presenta una historia en colaboración con Juan Rulfo y su poema homónimo, leído para la pantalla por Jaime Sabines. Rulfo advertía que este filme trataba de presentar -por medio de imágenes–, determinadas situaciones en las que predomina la sátira, la soledad y las fuerzas compulsivas a que es arrastrado cualquier hombre lleno de carencias en un país influido por el automatismo y la técnica maquinista.

 

Los olvidados, 1950

 

 

Escrita y dirigida por Luis Buñuel, Los Olvidados es una película surrealista filmada en los parajes más caóticos y viscerales de la ciudad de México. El irremediable destino y los sueños que mantienen viva la esperanza del protagonista en el México de Miguel Alemán nos dan una premisa metafórica importante: Ningún ser humano soporta tanta realidad.

 

 

Rojo amanecer, 1989

 

 

Del director Jorge Fons, esta película que también funge como documental nos retrata la impactante historia de la matanza estudiantil de Tlatelolco del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas. Cuenta Fons que esta película  fue rodada de manera secreta en una bodega y por ello es considerada una batalla victoriosa contra la censura de aquella época que los mexicanos no olvidamos.

 

 

El castillo de la pureza, 1972

 

 

Una metáfora fílmica nos pone en frente la historia de un hombre que mantiene encerrados por 18 años a su esposa y sus 3 hijos (Utopía, Porvenir y la pequeña Voluntad) con el fin de alejarlos del corrompido mundo y sus atrocidades venenosas. Dirigida por Arturo Ripstein –con un guión desarrollado entre el director y el escritor Jose Emilio Pacheco–, el rodaje involucra hechos que ocurrieron realmente en la década de los 50.

 

Fando y Lis, 1968

 

Dirigida por Alejandro Jodorowsky, es un obra surrealista realizada en blanco y negro basada en  la pieza de teatro homónima de Fernando Barrabal que se conduce entre los cánones clásicos del llamado “teatro del absurdo”. Fando y Lis, advierte el director, es una metáfora cruda y poética de la crueldad, la soledad y la incomunicación humana.

 

Santa Sangre, 1989

 

 

Dirigida y Escrita por Jodorowsky en coproducción con Claudio Argento (director italiano y hermano del icono del cine de horror Dario Argento). Santa Sangre nos narra través de una postura freudiana la vida de un joven cirquense que se ve trastornado por una serie de sucesos familiares (la mutilación de su madre y el suicidio de su padre) al grado de terminar en un psiquiátrico.

 

 

La Banda de los Panchitos, 1987

 

panchitos

Temor, violencia, caos y drogas. La banda de los panchitos inspiraba horror en los años ochenta. Esta película-documental nos retrata la historia de la banda de punks masiva que bajaba de los cerros más peligrosos de la ciudad para destruir y robar todo a su paso. Los panchitos son el mejor ejemplo en México de “unidos, venceremos”.

 

 

Un toke de roc, 1988

 

 

Esta película de Sergio García Michel es considerada como una obra total del cine independiente mexicano. Concebida como un manifiesto marginal, el filme nos expone a través de una cámara super 8 y poca calidad, la historia de dos chicas rebeldes, el perfecto pretexto para ahondar en la historia del rock mexicano e incluir a músicos elementales como Rockdrigo Gonzáles, El Tri, Botellita de Jerez, Chac Mol entre otras figuras del rock en español.

 

Ladrón de cadáveres, 1956

 

 

Fernando Mendez nos trae a la pantalla la historia de Frankenstein al más puro estilo mexicano. La historia se desenvuelve a partir de la desaparición de luchadores en un gimnasio, mismos que eran asesinados por el anciano de los billetes de lotería del lugar: el científico loco Don Panchito, en su obsesiva tarea de crear ceres humanos con cerebros de mono y dominar al mundo.

 

Dos monjes, 1934

 

 

Joya del cine de horror mexicano y uno de los primer filmes sonoros del país. Juan Bustillo Oro nos relata la pelea de dos monjes por una mujer a través de una impresionante fotografía oscurantista y expresionista, influenciada por el cine alemán de la época. Un trabajo que André Bretón elogiaría posteriormente llamándola “un experimento audaz e insólito”.

 

Santo contra las mueres vampiro, 1962

 

 

Probablemente sean las películas de culto mexicanas más conocidas a nivel internacional. Las series del Santo contra diversas especies antropomorfas son un legado importantísimo al cine de horror, a pesar de que paradójicamente -y algo bastante clásico en el cine mexicano-, algunas de ellas parezcan más divertidas que espeluznantes.

En esta lista mencionamos al Santo contra las mueres vampiro, por ser la única de estas serie que se prohibió en la época debido a que el enemigo principal eran mujeres vampiro desnudas. Es la primer película que muestra a féminas con colmillos en la pantalla.

 

 

Seguramente se nos han escapado algunas, si conoces filmes que puedan entrar en esta categoría, no dudes en compartirlos en los comentarios.

Los hipólitos y la fundación del primer manicomio en América
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Fray Bernardino es considerado el primer “psiquiatra” de la América y el fundador del primer hospital psiquiátrico en la Nueva España.

Foto destacada: Mediateca INAH

Fray Bernardino es el fundador de la hermandad hospitalaria de los Hipólitos dedicada a la salud mental.

 

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La colonización llegó cuidados especiales para los padecimientos mentales, siendo Fray Bernardino Álvarez el primer "psiquiatra" de la Nueva España y de todo América. En 1566, este fraile financió y abrió en México el primer hospital dedicado al saneamiento mental en todo el continente americano.

De hecho, también fue uno de los primeros hospitales dedicados a la salud mental en el mundo, que llevaba el nombre de Hospital de los Inocentes, también conocido como Hospital de San Hipólito. Fue fundador de la hermandad hospitalaria de los Hipólitos que por muchos años se dedicaron a la atención de enfermos mentales.

 

 

Mediateca INAH

 

Bernardino Alvarez Herrera nació Sevilla en 1514, recibió una educación religiosa y a los veinte años se convirtió en soldado en las Indias. Participó en contiendas en Zacatecas y vivió como jugador profesional. Fue encarcelado y sentenciado al destierro en Filipinas, se fugó de la cárcel y encontró refugio en casa de una mujer; huyó para Acapulco, luego a Perú y como tahúr ganó una gran fortuna.

Su madre le aconsejó ser "mejor cristiano" ingresó como religioso en el hospital del Marqués del Valle, en México, donde daba abundantes limosnas a los necesitados y se ejercitaba con frecuencia en penitencias muy rigurosas, como ayunos y disciplinas.

 

Tras observar que los locos vagaban por las calles sin que nadie los cuidase, fundó, con licencia de fray Alonso de Montúfar, arzobispo de México, una casa para pobres dementes que en principio ubicó en la calle de Zelada, y finalmente en un terreno cedido por el ayuntamiento junto a la iglesia de San Hipólito: el de San Juan de Ulúa, que, aunque en sus inicios fue hospital general, pronto quedó exclusivamente para enfermos mentales.

Los enfermos, los religiosos y las limosnas aumentaron poco a poco y creó instituciones en Oaxtepec (1568), Xalapa, Perote (1578), Acapulco (1584), San Juan de Montes Claros (1590), La Habana, Puebla de los Ángeles, Guatemala, Antequera y Querétaro. Fundó la Orden de San Hipólito, que fue muy favorecida en sus inicios por diversos pontífices, como Gregorio XIII, Sixto V y Clemente VIII, entre otros, aunque no fue formalmente instituida hasta que el papa Inocencio XII dictó una bula el 20 de mayo de 1700.

 

Crónica de poder

 

Leyenda de los piratas en San Hipólito

 

 

En septiembre de 1568 barcos piratas ingleses, al mando del traficante de esclavos africanos John Hawkins en la que viajaba Francis Drake, arribaron al puerto de Veracruz con el objetivo de obtener víveres y demás cosas útiles. Al día siguiente de su entrada a Veracruz llegó desde España la flota que conducía al cuarto virrey de Nueva España, Martín Enríquez de Almansa.

Llegaron a un acuerdo para que el corsario dejara entrar a la flota española, pero el virrey no cumplió su palabra, hubo una batalla en la que los barcos ingleses fueron quemados y hundidos con excepción de aquel en el que huyó Drake y otro con Hawkins y gran cantidad de marinos.

 

 

?Durante su huida abandonaron a varios tripulantes, que fueron capturados por las autoridades y remitidos a la capital de la Nueva España. En lo que se esperaba su juicio, unos fueron a parar a la hoguera, otros a las galeras, la mayoría recibieron azotes pero otros más se les sentenció a prestar ayuda y trabajar dentro del Hospital de San Hipólito.

El hospital pudo mantenerse a la par de los avances médicos, pero para la Independencia el sitio tuvo la administración de la nueva nación Mexicana y para 1821, se suprimieron las órdenes mendicantes. El lugar siguió funcionando como Hospital sin perder su esencia y las transiciones políticas y los nuevos rumbos médicos lo hicieron cambiar de profesión.

 

 

Fue centro de enseñanza, práctica y eventos del Colegio de Medicina, antes de la Santa Inquisición. Durante la Revolución, la Guerra de Reforma y el Imperio de Maximiliano I de México, el nosocomio siguió siendo reconocido como lugar especializado en enfermos mentales.

En el siglo XIX, con la llegada de Porfirio Díaz al poder, el inmueble dejó de dedicarse a los enfermos mentales y el Manicomio General de la Castañeda inaugurado en 1910, le dio el punto final a este Hospital que por años siguió siendo hogar de mendigos y desahuciados. Fueron 344 años de existencia del manicomio de San Hipólito y 210 años del manicomio de la Canoa. La Castañeda funcionó como hospital psiquiátrico por 50 años nada más. En 1996 el inmueble fue rescatado e iniciaron los trabajos de restauración en manos del Instituto Nacional de Bellas Artes con capital Público y Privado.

 

Matador Net

 

Antiguo Hospital de San Hipólito

Dónde: Av. Hidalgo 107 Col. Guerrero Cuauhtémoc 06300

Cuándo: Hoy en día es un centro de convivencia social y a un costado se encuentra la capilla de San Judas Tadeo.

Entrada libre

La historia del juguete que todos hemos tenido: El Santo de plástico
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El bootleg mexicano de El Santo es un ícono con el que todos hemos jugado y un rasgo de identidad dentro de la cultura mexicana.

Foto destacada: Cheap pop culture

El Santo, enmascarado de plata, es la bandera de todo el bootleg mexicano.

 

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Se les llama bootleg a las piezas o juguetes que se crean sin una licencia. Son falsificaciones que imitan los de las grandes marcas de juguetes y son producidos en masa. Estos suelen encontrarse en los tianguis y bazares a muy bajo costo. En la jerga chilanga cotidiana, se dice que son juguetes "chafitas" o "piratas".

No obstante, muchos coleccionistas persiguen el bootleg mexicano, porque son piezas únicas en el mundo que inspira a los coleccionistas a ampliar las piezas y a tener diversas variedades. La práctica del bootleg se ha extendido en muchas partes del mundo, aunque en México siempre ha sido bastante popular.

 

 

En México, sobre todo en la CDMX, hay muchas fábricas trabajando día y noche en la manufactura de bootlegs. Pero también existen figuras que eran creadas sin tener juguetes oficiales como referencia. Como las figuras del luchador mexicano El Santo, donde los primeros muñecos no nacieron de grandes empresas, sino que fueron creados por jugueteros en pequeños negocios, lo que termina por darles un valor de arraigo muy especial.

En estas fábricas se crearon figuras de plástico duro, baquelita, trapo y plástico soplado de las más diversas series y películas se encontraban a disposición de los pequeños en los tianguis, mercados y negocios ambulantes. El plástico soplado es una técnica que permite crear figuras muy llamativas y de gran tamaño, poco peso y a bajo costo.

 

 

 

Entre las figuras creadas en la década de los 80 más extrañas y caras hechas en México se encuentran el Mumm Ra de plástico soplado, El Mazinger Z gigante y Darth Vader luchador, una pieza que tiene la cara del villano de Star Wars y el cuerpo del Santo, el enmascarado de plata. Pero sin duda, la bandera del bootleg mexicano es el icónico Santo.

 

 

¿Quién creo la figura de El Santo?

 

 

Se trata del escultor Mario González Márquez creo en madera las figuras clásicas del Santo y Blue Demon. A partir de estas dos piezas sacó los moldes que pasarían a la historia y serían reconocidos en todas partes del planeta como símbolo de la mexicanidad.

Este trabajo fue iniciado en los años 40s en las creaciones diversas figuras en plástico desde soldados, superhéroes como Batman, Robin, Superman o personajes de la cultura nacional e internacional como boxeadores, jugadores de fútbol, artistas, atletas, entre otros.

 

 

Su hijo, Fernando, continúa con la tradición en la fabricación artesanal de figuras de los luchadores en colecciones y para los coleccionistas Hay un catálogo de más de 400 personajes con personajes como Pelé, Cantinflas, Agustín Lara, Miguel Hidalgo y Costilla y José María Morelos y Pavón y Bruce Lee además de muchas piezas de la lucha libre.

Camerino Victoria Cruz y su familia son otros fabricantes de luchadores en México de los que se tiene conocimiento. Ellos tiene un negocio en Iztapalapa desde 1977, mismo año en que empezaron a producir los luchadores de plástico. Ellos indirectamente dan empleo a 30 familias de Chalco, Nezahualcóyotl, el mismo Iztapalapa y las delegación Cuauhtémoc, las cuales les compran estos muñecos por millar y sin pintar para así decorarlos ellos mismos, empaquetarlos y venderlos según el precio que más le convenga.

 

 

La pequeña fábrica de juguetes Plásticos Victoria reproduce desde 1977 los legendarios luchadores de plástico que hoy todos reconocen como un clásico juguete mexicano. El material con el que son reproducidos es polietileno reciclado de cubetas, autopartes como manijas o tableros, e incluso de otros juguetes destrozados que caen en la basura.

Todo este plástico es molido hasta quedar reducido a polvo, el cual se introduce en una máquina inyectora que será la que dispare esta materia prima hacia los moldes que tienen la forma de los conocidos luchadores. El polietileno tiene que hervir a 400 grados antes de ser inyectado. La máquina hace un ligero sonido parecido al de una olla exprés, posteriormente abre los moldes y de ellos emanan cuatro figuras.

 

 

A su vez estas caen a una tina de agua fría con el propósito de que el plástico se endurezca rápido, se enfríe, y las piezas no se queden adheridas. El proceso de pintado es tan importante como el de la creación de cada pieza. Ya que se compran estos juguetes gracias a su colorido. La figura sigue siendo el luchador con la mano izquierda arriba y la derecha abajo, como preparándose para el combate.

 

 

El Mercado de Sonora es el sitio más reconocido por ser el bastión del país más grande de los juguetes nacionales, parece ser el principio para emprender una investigación para dar con los creadores de estos juguetes. Los empaques no suelen decir en dónde son hechos, empaquetados, dirección ni teléfono.

Oxtankah, la ciudad maya más grande e importante de Chetumal
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La antigua ciudad maya de Oxtankah es un sitio arqueológico relevante y por varias razones la cuna del mestizaje en México.

Foto destacada: Villa Marcela

Oxtankah fue una ciudad próspera y no se sabe por qué terminó siendo abandonada.

 

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Chetumal es conocida como la puerta de entrada a la costa maya, desde sus playas comienza un recorrido por mar y tierra por las más bellas playas del caribe y sitios arqueológicos de fama internacional, pero es justo dentro de su territorio que lo interesante comienza pues ahí se encuentra la más antigua y grande de las ciudades mayas, Oxtankah, un sitio arqueológico para explorar y escalar.

La importancia de la zona arqueológica de Oxtankah recae, además de su antigüedad, en una interesante hipótesis, se cree que esta es la cuna del mestizaje. Se dice que en esta ciudad maya nacieron los hijos de Zazil – Ha, princesa maya hija de Nachan Ka´an, gobernante de Chactemal, y Gonzalo Guerrero, un náufrago español. Fue entonces que en 1531 que nacieron los primeros mexicanos mestizos.

 

 

El origen de Oxtankah

 

 

En el año 600 a.C. se asentaron en Oxtankah los primeros mayas, fecha en que iniciaría un largo periodo de desarrollo cultural y poblacional que tuvo tres momentos álgidos, del año 300 al 50 a.C., del 250 al 600 d.C. y del 600 al 900 d.C., de los tres momentos fue durante el llamado Clásico temprano que la ciudad tuvo su mayor periodo de prosperidad.

El gran poder de Oxtankah le permitió ampliar sus primeros edificios duplicando su tamaño, la ciudad entera creció tanto que extendió su territorio hasta la isla Tamalcab y creó un extenso circuito de canales seminaturales que conectaban a la próspera con lejanas poblaciones con las que tuvieron intercambio comercial y cierto dominio.

 

 

Aunque esta ciudad fue bastante próspera, a la llegada de los españoles al nuevo mundo ya tenía 400 años deshabitada. El nombre de Oxtankah le fue designado hasta 1937 por el investigador Alberto Escalona Ramos; años después investigaciones antropológicas pusieron en la mesa la sospecha de que esta fuera la gran ciudad de Chactemal.

 

 

Zona Arqueológica Oxtankah

 

 

La invaluable zona arqueológica de Oxtankah está conformada por varios edificios, unos más enteros que otros, donde originalmente los mayas realizaban ceremonias, rituales y tributos por tratarse de una ciudad principal de la cual hoy sólo quedan dos plazas a las que se puede acceder paseando entre la selva.

Para visitar la zona arqueológica de Oxtankah se recomienda utilizar repelente de mosquitos, calzado adecuado para caminar y escalar piedras, ropa cómoda y llevar agua pues se encuentra rodeada de mucha vegetación; además la dota de un ambiente mágico a las edificaciones levantas entre los siglos IV y VI y modificadas por los propios mayas entre los siglos XI al XVI d.C.

 

 

La arquitectura maya del lugar es de estilo Petén, es decir, se encuentran estructuras superpuestas con muros en talud, con esquinas redondeadas y remetidas, cuyo elemento esencial es la moldura llamada "en delantal". Originalmente Oxtankah comprendía diez plazas, dos patios hundidos, más de 30 edificios y un cenote. Años adelante muy cerca del sitio los españoles construyeron una capilla.

Sólo dos plazas son las que sobrevivieron al tiempo y son las que visitaras en el sitio arqueológico. En la Plaza de las Abejas se encuentran los restos de edificios de uso residencial, en el edificio IV de la plaza se observa un laberinto que pudo tener finalidades religiosas. La Plaza de las Columnas es sede de una pirámide que pudo ser de uso de la élite maya.

 

 

Estas hermosas construcciones de Oxtankah estuvieron decoradas de grandes mascarones de estuco policromado que desaparecieron quedando como únicos testigos los árboles de la selva, muchos de los cuales poseen un aplaca con su nombre en maya y en español, como el guanacaxtle, el ramón, el jobo, y el pixoy.

 

Museo de sitio de Oxtankah

 

 

La zona arqueológica de Oxtankah posee un museo de sitio donde se pueden observar de cerca cerámicas encontradas en el sitio, dibujos y mapas que reconstruyen la grandeza de la ciudad maya que aún resguarda misterios, como el hallado en el año 2000, una cámara mortuoria donde se encontraron los restos de un hombre fallecido hace mil 500 años.

Junto al hombre se encontraron 1620 cuentas circulares nacaradas y 34 pendientes de distintos tonos rosados que fueron hechas con cuatro especies de moluscos, tres marinos y uno de agua dulce, los cuales sólo se encuentran en Belice y en la zona de ríos del Petén guatemalteco, el estudio del hallazgo revela que se trataba de un atavío elaborado especial habilidad y que aún hay mucho por conocer de Oxtankah y la cultura maya.

 

 

Zona Arqueológica Oxtankah

¿Dónde? Chetumal, Quintana Roo

¿Cuándo? Lunes a domingo de 8:00 a 17:00 h.

¿Cuánto? $55 pesos

Marion y Grace Greenwood, las fascinantes muralistas extranjeras en México
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Marion y Grace desarrollaron su obra en overoles gracias a la libertad que México les proporcionó, mucho más que en su país.

Foto destacada: Artsy

Las hermanas Greenwood fueron parte de una expresión feminista que dejó mucho talento en nuestro país.

 

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La vista del arte internacional posó su mirada en México durante los años 30, cuando el Muralismo destacó por representar temas sociales en un macro formato que todos querían ver de cerca, conocerlo y aprenderlo directamente de los maestros Rivera, Siqueiros y Orozco. Las hermanas Greenwood viajaron desde Brooklyn, Nueva York, hasta nuestro país como parte de una fuerte oleada de feminismo que derramó talento en nuestro país.

 

Fuente: Nexos

 

Origen de las hermanas Greenwood

 

 

Las hermanas Marion y Grace Greenwood eran originarias de Brooklyn, Nueva York, nacieron en los albores del siglo XX en una familia de artistas por lo que ambas desde pequeñas recibieron todo el apoyo necesario para desarrollarse en las artes; no obstante, la que siempre mostró mayor interés y a una edad muy temprana, fue Marion Greenwood.

Marion dejó la preparatoria desde los 15 años momento desde el cual se dedicaría a estudiar arte como becaria de la progresista Art Students League, años más tarde estudiaría en la Academia Colarossi en París país al que viajaría con su hermana y su madre con ayuda del pago de sus primeros encargos lo que ya habla bastante de cómo era la joven artista pues no era nada fácil que una mujer se ganara la vida sola y menos como artista.

 

 

Las hermanas Greenwood en México

 

 

Marion llegó a México en 1932 interesada, como muchos otros artistas, en conocer el muralismo de Orozco, pero su primer acercamiento en la CDMX fue con Pablo O?Higgins quien la introdujo en la técnica del freso y quien la acompañó a Guerrero en su primera comisión como artista; trabajo que consiguió gracias al resto de la comitiva que se dirigió a Taxco, la periodista Josephine Herbst y Hermann, su esposo.

Fue en el cubo de la escalera del Hotel Taxqueño que Marion Greenwood realizó un retrato de la idílica vida indígena desarrollada en un mercado; escenario que se repetiría en otros muralistas que creían que la vida del indígena era auténtica, mejor, al estar alejados de la industrialización. Terminado el trabajo se dirigió a Michoacán para continuar trabajando, esta vez acompañada de su hermana.

 

 

El Museo Regional Michoacano resguarda actualmente el mural que las hermanas Greenwood pintaron en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo en Morelia; una obra en la que se ve una evidente conciencia de la realidad de México. Marion pintó "Paisaje y economía de Michoacán" donde se observan mujeres y hombres purépechas. Grace, por su lado realizó "Hombre y Máquina" una escena del mundo industrial.

Una vez más con el apoyo de su amigo Pablo O?Higgins, las hermanas Greenwood recibieron otra comisión, esta vez en la CDMX para colaborar en los murales del nuevo mercado Abelardo L. Rodríguez, a unas cuadras del Zócalo en el Centro Histórico. Marion se encargó del muro del vestíbulo donde pintó "Los alimentos y su distribución sobre el canal de la Viga", y Grace "La minería" que se encuentra junto al de su hermana.

 

 

Ambas pintaron "Trabajadores de todos los países, uníos" obra interrumpida por una ventana del mercado que se incorporó a la obra, este mural completa los murales al integrar la imagen del campesino y el obrero como símbolo del triunfo del socialismo. Ambas hermanas desarrollaron obra también en su país, pero sobre todo Marion.

Si ambas llegaron a tener fama ¿por qué ni siquiera Marion ha tenido reconocimiento en nuestro país o el suyo? Hay algunos historiadores del arte que afirman que esto se debe a que Marion era una mujer adelantada a su tiempo, sexualmente desinhibida, inteligente, talentosa y bella, características que esos días la mantuvieron al margen, sobre todo en el mismo Estados Unidos.

 

 

Las escuelas de arte en nuestros días la han tratado de recuperarla del olvido investigando su obra y vida de la cual hoy se sabe por entrevistas de personas que la conocieron, que Marion era considerada solamente una mujer glamurosa que no merecía atención, fue por eso por lo que recibió mucho apoyo de sus amigos.

Su amiga y dicen que también amante Josephine Herbst, escribió de ella en la revista Mexican Life para dar a conocer su obra; como ya se mencionó Pablo O?Higgins fue quien más la ayudó y al parecer también Diego Rivera la introdujo al mundo del arte en México donde ella expresaría en entrevistas, se sentía más libre por actos tan sencillos como poder usar overoles.

 

 

Si bien fue criticada junto con su hermana por usar pantalones, nunca se le prohibió, y también fue señalada por, al parecer, tener algún tipo de relación con Diego Rivera, hecho que nunca afectó que le dieran comisiones, incluso se le reconoce como la primera mujer norteamericana en recibir una comisión de un gobierno extranjero.

A pesar de ciertos obstáculos, como repintar ciertas partes del mural de Morelia, en general, las hermanas Greenwood gozaron de buena fama, siendo Marion la más destacada ganando premios como el del Instituto Carnegie, de la Asociación Nacional de Mujeres Artistas y en nuestro país de ser la primera muralista extranjera.

 

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