Arte y Cultura
Conoce la historia que hay detrás de la temible cárcel de La Acordada
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Crímenes espeluznantes, escenas de terror y leyendas tenebrosas ocurrieron en el interior de la prisión de "La Acordada".

El tribunal de la Acordada: jurado y verdugo.

 

La Cárcel y El Tribunal de la Acordada fue un recinto imponente y sombrío. Era un edificio de pesada arquitectura, que hasta mediados del siglo XIX, traía a la mente de las personas el recuerdo de un célebre Tribunal donde existió una prisión de la que salieron hacia el patíbulo miles de delincuentes que habían sembrado el terror y espanto en la ciudad.

Durante el siglo XVIII el país estaba infestado de salteadores y ladrones de caminos en los pueblos, por lo que se “acordó” por el virrey Duque de Linares y por la Audiencia de México, reducir el crimen por medios enérgicos y adecuados, declarándose una persecución contra los malhechores, con el firme propósito de resguardar el orden.

 

 

La cárcel de la Acordada fue un lugar donde se castigó a miles de criminales, estuvo situado en la antigua calle del Calvario, que hoy forma parte de la avenida Juárez, con su fachada hacia el norte de la manzana, limitada al oriente por la calle de la Acordada, hoy Balderas, y al occidente por un terreno en que se formó la primera calle de Humbolt.

En el año de 1751 quedó terminado el tétrico edificio de piedra roja basáltica, con molduras, ambas pilastras y cornisas de recinto y cantería; se le llamó cárcel de “La Acordada“, nombre derivado de aquel acuerdo entre el virrey duque de Linares y Audiencia. Pronto comenzaron a llegar remesas de bandidos y criminales para recibir el castigo acorde a sus delitos.

 

 

Se nombró alcalde y jefe del lugar a don Miguel de Velázquez que era cruel perseguidor de bandidos, la fama de este hombre sanguinario al que se le temía en exceso, al grado de que los hombres más perversos temblaban ante su presencia. Como única condición para gobernar la prisión, de Velázquez pidió al virrey que se le dieran amplias facultades: sería juez y verdugo de los criminales.

Miguel de Velázquez fue conocido por su brutalidad contra los criminales y por mandarlos al patíbulo. Todos los días por la mañana y por la noche visitaba los prisioneros para castigarlos, desde azotes, cadenas y hasta ratas que se devoraban vivas a las víctimas.

 

 

2000 hombres armados se dedicaban a perseguir bandidos fuera de la capital, dejando vestigios macabros de su paso; después de hacer justicia, el feroz sujeto no sentía la menor carga en la conciencia. Cuando llegaban nuevos envíos de hombres a la tenebrosa prisión los hacinaban, los presos eran llevados al fondo de la cárcel donde eran arrojados sin piedad, moribundos y viejos, enfermos y los que morían de hambre.

Desde el principio, este lugar tuvo unos galerones ubicados en Chapultepec donde se separaba a los delincuentes de la población en general. Años más tarde se levantó un edificio que se derrumbó por un temblor en 1788, siendo reconstruida en un solar cercano, en el extenso terreno conocido como “Ejido de la Concha”, en recuerdo de uno de los más famosos perseguidores de bandidos, se alzaba la horca sobre un gran tablado forrado de plomo.

 

 

Las crónicas de aquella época arrojan un gran saldo de castigos: mil 729 reos azotados, 19 mil 410 remitidos a presidio, 263 destinados a oficios y obrajes, 777 desterrados a los pueblos, 68 entregados a la Inquisición, mil 280 muertos en la prisión, 249 trasladados a hospitales y 35 mil 58 dejados en libertad.

Muerto Miguel de Velázquez, la prisión de la Acordada continuó funcionando bajo un régimen menos severo, pero igual de injusto y arbitrario. Se aseguran documentos históricos que continuaron las ratas y el foso, llenándose de la carne de moribundos y muertos. Se cuenta que en 1774, se comenzaron a escuchar gritos y lamentos de ultratumba, procedentes de la anexa cárcel de la Acordada.

 

 

Luego en el año de 1788 ocurre un terremoto que causó grandes daños a dicha prisión, al grado de que todos creyeron que era un castigo divino; así la tétrica prisión casi fue reducida a escombros, cayeron sus muros y sus rejas, sepultando a muchos infelices. Aunque se reconstruyó la macabra prisión, ya no funcionó igual, sino como una cárcel ordinaria y común; y años después los reos fueron trasladados a la cárcel de Belem y los años hicieron lo demás.

Se conoce con el nombre de Motín de la Acordada a los disturbios iniciados por José María Lobato frente a la cárcel de la Acordada, ubicada frente a la actual Alameda Central, en lo que hoy es la Avenida Juárez, entonces a las orillas de la Ciudad de México iniciados el 30 de noviembre de 1828 en protesta por los resultados electorales de las segundas elecciones presidenciales en México. Los amotinados apoyaban al general Vicente Guerrero, quien había perdido los comicios frente al ministro de Guerra Manuel Gómez Pedraza, y tras desplazarse al Zócalo saquearon los comercios de El Parián y de los alrededores.

 

 

Con la Constitución Española de 1812, quedó abolida la institución de la Acordada, demoliéndose aquella siniestra horca, con gran alegría para el pueblo. Con el paso del tiempo aquella cárcel quedó destinada a prisión ordinaria, hasta que los reos fueron trasladados a la Cárcel de Belem, y cuando ésta fue demolida, los presos pasaron a la penitenciaría.

Escenas de pudor y liviandad: crónica de las vedettes en el Museo del Estanquillo
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Escenas de pudor y liviandad es una exposición con fotos de la colección privada de Monsiváis sobre las vedettes mexicanas del siglo XX.

La colección privada de Monsiváis muestra a las mujeres icónicas de la cultura de las vedettes.

 

En su libro Escenas de pudor y liviandad, Carlos Monsiváis, nos relata la escena de las vedettes mexicanas de los años veinte y treinta, los avatares de la masificación de la imagen y el punto de encuentro y goce de las clases pobres, manía de coleccionistas, satisfacción de voyeurs, distracción de estetas instantáneos, acicate de la fantasía de modistas y decoradores.

En su texto dice: “Fotos de las vedettes en varios tamaños, en sepia, coloreadas, en blanco y negro. Las más accesibles, las del tamaño de tarjeta postal, son oportunidad democrática, extensión de facilidades a un público sin acceso a libros y deseoso de imágenes que le reaviven aficiones y predilecciones. Las fotos, nuevo comercio del siglo XX, lo son todo a la vez: recuerdos de lugares, incitaciones al viaje, estallidos de morbos y fascinaciones, testimonios antropológicos que ignoran tal condición, apoyos masturbatorios, apogeos del alma enamorada.”

 

 

La exposición homónima al libro, Escenas de pudor y liviandad, se trata de eso, en efecto: Fotos de las vedettes en varios tamaños, en sepia, coloreadas, en blanco y negro… Durante la inauguración de la exposición, la directora General de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural de la Secretaría de Cultura local, Guadalupe Lozada León, celebró que con esta exposición “se recordará una época importante del espectáculo nacional para revivir los recuerdos de nuestros padres y abuelos”.

Henoc de Santiago, director del Museo del Estanquillo, resaltó la labor histórica y educativa de la muestra, la cual consideró como una nueva ventana a la colección de Carlos Monsiváis y una interesante propuesta museística para visitar en este periodo vacacional.

 

 

 

La curadora y también maestra en historia del arte, Ana Catalina Valenzuela, describió la exposición como “una crónica de la escena del espectáculo en México”, en la que el público recordará a Virginia Fábregas, Esperanza Iris, Mimí Derba, María Conesa, Lupe Rivas Cacho, María Teresa Montoya, Celia Montalván, Dolores del Río, Lupe Vélez y María Félix, de quienes se exhibe retratos ampliados, fotografías, audios, videos y postales.

La muestra exhibe en su mayoría obra de la colección del escritor mexicano, además de audios inéditos de la Fonoteca Nacional y fragmentos cinematográficos de Televisa Radio en los cuales el público podrá ver la participación de algunas divas en producciones nacionales y de Hollywood.

 

 

 

Pável Granados, director de la Fonoteca Nacional, compartió que el público podrá escuchar la voz de Esperanza Iris, María Félix, Lupe Vélez y María Teresa Montoya, entre otras divas, de quienes se lograron encontrar entrevistas y presentaciones artísticas.

En la exposición, se buscó retratar a los personajes que las divas dieron vida, así como sus logros personales, para observarlas como mujeres emprendedoras en una industria principalmente de hombres, en la que crearon compañías y producciones, logrando el reconocimiento internacional. La apertura de esta muestra es la primera del año, cuyas imágenes en gran formato han sido expuestas en el Auditorio Nacional y la galería de la estación del Metro Tacuba, y que ahora se presenta con una nueva curaduría.

 

 

 

La muestra está integrada por 150 retratos, todos pertenecientes a la Colección Carlos Monsiváis, de autores y estudios como Fotoestudio Mak, Compañía Industrial Fotográfica, Juan Ocón, Gilberto Martínez Solares y Alex Phillips.

Las biografías de las divas demuestran su capacidad por incursionar en las empresas teatrales y cinematográficas, que habían estado a cargo de personajes masculinos, y también por destacar más allá de su apariencia, tanto en México como en Estados Unidos.

 

 

 

Escenas de pudor y liviandad abarca desde la miel de Juan Gabriel hasta la enigmática sensualidad del teatro de revistas que también definieron el estilo de vida de las divas que aparecen retratadas en las fotografías. Donde a diferencia de lo que hoy concebimos como erotismo, durante la primera mitad del siglo XX uno se acercaba a este tipo de espectáculos para cautivarse con la belleza y destreza de sus protagonistas. Probablemente eso fue lo que captó la atención de Monsiváis y de algunos miembros de la clase política, que pasaron noches en vela por estas actrices, como Plutarco Elías Calles, Victoriano Huerta y Álvaro Obregón quiens asistían a los shows.

 

 

 

 

Exposición Escenas de pudor y liviandad

Dónde: Museo del Estanquillo. Calle Isabel la Católica 26, Centro

Cuándo: Lunes de 10 a 18 hrs. Miércoles a domingo de 10 a 18 hrs. 

Entrada libre

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Dos escuelas de la CDMX que están consideradas como Monumentos Artísticos
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2 Escuelas de la CDMX son consideradas Monumentos artísticos, igual que el Ángel de la Independencia, el Palacio de Bellas Artes y el Antiguo Palacio Postal.

Estos Monumentos Artísticos tienen mucha historia y murales poco conocidos.

 

El Programa Especial de Cultura y Arte se creó con el objetivo de preservar, promover y difundir el patrimonio y la diversidad cultural, como una de sus estrategias para reforzar las acciones de regulación y proteger el legal del patrimonio cultural.

Como fuente de identidad y desarrollo comunitario, el patrimonio artístico de la nación debe preservarse e incrementarse protegiendo los bienes que constituyen la riqueza cultural de México y que forman parte de un proceso histórico en el que la sociedad tiene un papel fundamental para la reafirmación de las manifestaciones culturales, cuando éstas tienen un valor y significado para ella.

 

 

Es por eso que la Escuela Primaria Emiliano Zapata, y el Centro Escolar Revolución obtuvieron la declaratoria de Monumentos Artísticos, de acuerdo con el decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación.

La Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, son monumentos artísticos los bienes que revistan valor estético relevante, atendiendo a su representatividad, inserción en determinada corriente estilística, grado de innovación, materiales y técnicas utilizados y otras análogas y, en caso de bienes inmuebles, su significado en el contexto urbano. Algunas edificaciones que son consideradas Monumentos artísticos, son: la Columna del Ángel de la Independencia, el Palacio de Bellas Artes, el Antiguo Palacio Postal, el Banco de México.

 

 

 

El Centro Escolar Revolución fue levantado sobre el mismo terreno que ocupó el Recogimiento Voluntario de San Miguel, después Colegio de Niñas de San Miguel de Bethlem y, más tarde, el desaparecido edificio de la Cárcel de Belén. En este sitio el padre Domingo Pérez Barcia, fundó una casa de asilo en 1683: el Recogimiento de San Miguel de Bethlem para mujeres pobres, viudas y solteras, en el barrio de Belén. Fue clausurada en el siglo XIX por las Leyes de Reforma en 1862, dándose el edificio como pago al Ayuntamiento de la Ciudad y pasó a formar parte de la Dirección General de Beneficencia del Ministerio de Justicia.

Ahí mismo se construyó una nueva prisión a la que se trasladaron a los reos en enero de 1863. El edificio tenía una fachada neoclásica, resguardada por 6 columnas jónicas, con cupo máximo para 600 reclusos. En 1879 había 2,000, entre ellos 300 mujeres, y hacia 1890 eran 7,000.

 

 

 

Durante el Porfiriato, en Belem hubo presos famosos como Jesús Negrete “El Tigre de Santa Julia”, quien murió en la prisión, y Jesús Arriaga “Chucho el Roto”, además de escritores, periodistas y políticos como Filomeno Mata, Heriberto Frías, Enrique y Ricardo Flores Magón. Con la construcción de la Penitenciaria de Lecumberri, la cárcel de Belem con su secuela de peste, tifoidea, piojos y ratas, fue cerrada en 1933, mismo año en que el antiguo edificio fue totalmente demolido, para en su lugar construir uno de los centros escolares más modernos de su época.

El Centro Escolar Revolución fue construido entre 1933 y 1934 por el arquitecto Antonio Muñoz García; quien incorporó instalaciones deportivas y de servicios que permiten nuevas actividades para el desarrollo psicopedagógico de los estudiantes. Tiene los murales de Raúl Anguiano y Aurora Reyes, así como vitrales de Fermín Revueltas.

 

 

 

Como complemento, se invitó a varios pintores integrantes de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR) para que plasmasen las ideas revolucionarias en los muros y vidrieras. Así, Raúl Anguiano, Fermín Revueltas, Aurora Reyes, Gonzalo de la Paz, Ignacio Gómez Jaramillo, Antonio Gutiérrez y Everardo Ramírez, pintaron paredes y diseñaron bellos vitrales.

Fue durante el gobierno del general Lázaro Cárdenas, que los objetivos trazados alcanzaran su desarrollo al propiciar que fuera un centro educativo de avanzada, en donde los alumnos recibieran una educación integral, que contribuyera a modificar la ideología, las costumbres y el modo de vida, para crear una nueva sociedad justa e igualitaria y para lograrlo se le dotó de las instalaciones más modernas: gimnasio, alberca, pista atlética, canchas deportivas, biblioteca y talleres.

 

 

 

La Primaria Emiliano Zapata, por su parte, fue edificada por el arquitecto Juan O’Gorman entre 1931 y 1934, misma que constituye un ejemplo notable de edificio funcional; un estilo que muestra principios técnicos que responden a las necesidades fisiológicas, ergonómicas, psicológicas y sociales, de una manera sencilla y eficaz, utilizando la tecnología y materiales constructivos y, excluyendo todo concepto de complejidad estética u ornamental.

Esta obra presenta un alto grado de innovación, ya que se optimizaron recursos técnicos que resolvieron necesidades de espacios, higiene y mantenimiento. Los acabados son concebidos por los materiales predominantes, como son el concreto armado, muros de relleno de tabique de 14 centímetros de espesor, instalación eléctrica oculta, y puertas y pisos de asfalto en las aulas; lo que la hace una construcción inusual de acuerdo con la época en que fue construida.

 

 

En esta escuela, Juan O’Gorman promovió la realización integrada de pintura mural, encargando ello a artistas de la escuela mexicana de la década de los treinta. En esta escuela se encuentra un mural al fresco del pintor Pablo O’Higgins, que resalta el mensaje político de la época: “Vida y problemas sociales”, “La conquista contra la verdad” y “La realidad del trabajo y sus luchas”.

 

 

Dónde: Escuela Primaria Emiliano Zapata, Fundidora de Monterrey 179, Industrial, Gustavo A. Madero.

Centro Escolar Revolución, Av. Arcos de Belén 82, esquina Niños Héroes (en contra esquina de La Ciudadela) Doctores, Cuauhtémoc.

Recomendaciones de la 66 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional
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La 66 Muestra Internacional de Cine incluye películas de Peter Jackson, Lila Avilés, Lúcia Murat y Elem Klímov, y el clásico japónes.

En esta ocasión la Cineteca Nacional trae unas películas imprescindibles para entender el cine de nuestra era.

 

Como cada año, la Cineteca Nacional anuncia su muestra internacional lo que se ha convertido en una tradición para los miles de asistentes  que van a ver algunos representantes del mejor cine de alrededor del mundo. La 66 Muestra Internacional de Cine, contará con 14 películas de países como Japón, Reino Unido, Brasil, Francia, la extinta Unión Soviética y México. No hay mejor manera de disfrutar las vacaciones que asistiendo a disfrutar de cine contemporáneo.

La 66 edición presenta filmes que solo se han presentado en festivales y no han tenido un estreno en forma, así que esta es una excelente oportunidad para adelantarte a su estreno, y disfrutar de 14 películas, destacando dos películas mexicanas.

 

 

Con 48 años de historia, la Muestra Internacional es el evento más antiguo del recinto. La primera edición se realizó en 1971 y empezó con solamente una edición al año; sin embargo, el equipo se dio cuenta de que era bastante complicado para el público ver todas las películas —una diaria—, pues eran alrededor de 23. Por ello, tomaron la decisión de que se realizarían dos Muestras al año: la de primavera y la de otoño.

Las ventajas de tener dos Muestras al año es que es más fácil rotarlas en la ciudad y sus alrededores, así como en las sedes de otros estados, pues son películas que difícilmente pueden llegar al resto del país.

 

 

 

 

Hoy en día la Muestra se ha ampliado y cada película está seis días en la Cineteca, para luego presentarse en otras salas de la zona Metropolitana, además de llegar a varios estados del país y varias de ellas se estrenan en la cartelera de la Cineteca y algunas salas comerciales.

En los últimos años ha recibido en promedio a 80 mil espectadores en todo el país, la mitad de ellos están en la Ciudad de México. La Muestra que ha reunido a más gente fue la de primavera en 2014, cuando llegó a 120,000 asistentes en sus distintas sedes; cuando se exhibieron cintas como Ninfomanía, El gran hotel Budapest y Tom en el granero. 

 

 

La película inaugural de la muestra será La camarista de la directora Lila Avilés, máxima ganadora del pasado Festival Internacional de Cine de Morelia, en la que seguimos a Eve, una joven trabajadora de un hotel de lujo en la Ciudad de México. Jamás llegarán a viejos es un documental dirigido por Peter Jackson ya conocido por su trabajo en el Lord of the rings, que busca rendir homenaje a los soldados británicos que participaron en la Primera Guerra Mundial, una cinta cruda que refleja el horror que se vivió en esa época.

Ocho de cada diez es otra película mexicana dirigida por Sergio Umanshy Brener, que cuenta la historia de Aurelio y Citlati, quienes transformarán su búsqueda de justicia en venganza. Entre las imperdibles está La casa junto al mar, del director francés Robert Guédiguian, que cuenta la historia de Angéle, Joseph y Armand, quienes regresan a la casa de su padre tras sufrir un infarto; En guerra, filme que muestra un problema de actualidad: la lucha de las personas que son negadas de un trabajo y salario digno.

 

 

 

Al igual que otros años, la edición 66 de la Muestra tendrá dos circuitos dentro de la Ciudad de México; el circuito 1 comprende sedes como Cinépolis Diana, Cinépolis VIP Plaza Carso, Cinépolis VIP Samara, Cinematógrafo del Chopo, Sala Julio Baracho, FES Acatlán, CCU Tlatelolco, FES Aragón, IPN Zacatenco y IPN Medicina.

El circuito 2 comprende sedes como Cinemex Reforma, Cinemex Pabellón Polanco, Cinemex Duraznos, Cinemex Altavista, Cinemex Insurgentes, IFAL, Cine Tonala, La casa del cine, Seminario de Cultura Mexicana y Facultad de Artes y Diseño. Un día más con vida, dirigida por Raúl de la Fuente y Damian Nenow, y basada en el libro homónimo de Ryszard Kapuściński; de La casa junto al mar y de La boda, cuya exhibición fue negociada directamente por la Cineteca Nacional. Además está María por Callas, En guerra, Plaza París, Leto, Atardecer, Angelo, Asako I & II: Soñar o despertar, Jamás llegarán a viejos y Ven y mira.

 

 

 

La lista de películas es la siguiente y aquí te dejamos la Programación completa:

 

La camarista (Dir: Lila Avilés, 2018, México)

Jamás llegarán a viejos (Dir: Peter Jackson, 2018, Reino Unido-Nueva Zelanda)

La casa junto al mar (Dir: Robert Guédiguian, 2017, Francia)

María por Callas (Dir: Tom Volf, 2018, Francia)

Ven y mira (Dir: Elem Klímov, 1985, Unión Soviética)

Un día más con vida (Dir: Raúl de la Fuente y Damian Nenow, 2018, Polonia-Bélgica-España-Hungría-Alemania)

En guerra (Dir: Stéphane Brizé, 2018, Francia)

Plaza París (Dir: Lúcia Murat, 2017, Brasil-Portugal-Argentina)

Leto (Dir: Kirill Serebrennikov, 2018, Rusia-Francia)

Ocho de cada diez (Dir: Sergio Umansky Brener, 2018, México)

Atardecer (Dir: László Nemes, 2018, Hungría-Francia)

La boda (Dir: Stephan Streker, 2016, Bélgica-Pakistán-Luxemburgo-Francia)

Angelo (Dir: Markus Schleinzer, 2018, Austria-Luxemburgo)

Asako l & ll: Soñar o despertar (Dir: Ryusuke Hamaguchi, 2018, Japón-Francia)

 

 

 

66 Muestra Internacional de Cine

Dónde: Cineteca Nacional, México Coyoacán 389, Xoco

Cuándo: hasta 29 de abril de 2019

Costo:  $50 o $30 estudiantes, maestro o cuentas con tarjeta INAPAM.

Al igual que en años anteriores se podrá adquirir un bono para ver las 14 películas por un precio de $630 pesos; mientras que si eres maestro, estudiante o INAPAM el precio de dicho bono será de $380 pesos.

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Los imponentes volcanes de Dr. Atl en el MUNAL
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La visión cósmica y mística de Gerardo Murillo Dr. Atl (1875-1964) ha sido compilada en la exposición ATL, tierra, viento y fuego; sublime sensación, en el MUNAL.

Gerardo Murillo Coronado nació en Guadalajara, Jalisco, el 3 de octubre de 1875. Además de ser pintor y escritor, el mexicano también incursionó en ámbitos como la geología, la exploración y la política. Decidió adoptar el pseudónimo de Dr. Atl, pues era doctor en filosofía y se maravillaba por las palabras en náhuatl. Atl quiere decir “agua”, y es que él decía que se había bautizado con “el agua maravillosa de su alegría por vivir”.

De joven, estuvo en países como Inglaterra, Alemania, Francia, España e Italia. En estos lugares europeos desarrolló trabajos de periodismo y pintura. Al regresar a México encontró una especial fascinación por sus bellísimos paisajes, en especial los volcánicos. Fue así como se adentró también al mundo de la ciencia.

 

 

 

El primer trabajo que realizó en torno al Popocatépetl fue de carácter literario. Después comenzó a hacer dibujos y pinturas de la naturaleza, que basó en sus estudios sobre el origen del Pedregal de San Ángel y la zona aurífera en Oaxaca.

Su pasión por los volcanes se traducía en viajes de exploración por el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl. En 1943, presenció el nacimiento del Paricutín, el volcán más joven del continente americano. A partir de aquel estremecedor momento, abandonó la Ciudad de México para mudarse a las faldas del incipiente volcán michoacano, con el objetivo de aprender sobre él y desde luego, plasmarlo en su arte.

Sin duda Dr. Atl es uno de los artistas más sugestivos y originales que ha dado México, pues no es únicamente un pintor, sino también un científico explorador que estuvo cara a cara con todas las formaciones de la naturaleza que pintó con su valiente talento.

 

 

La exposición de Dr Atl en el Munal comenzó el 11 de abril y estará hasta el 2 de julio. Está conformada por aproximadamente 130 piezas entre cuadros, reproducciones fotográficas e impresos; 104 piezas son propiedad de la colección del museo, cinco son de colecciones privadas y una del Museo de la Acuarela.

“ATL, tierra, viento y fuego; sublime sensación”, busca acercar a los ciudadanos a la obra de uno de los pintores mexicanos más importantes. Está dividida en cuatro ejes temáticos, empezando por las representaciones del volcán Paricutín que tanto pintó Dr. Atl, desde su nacimiento y su erupción. Luego continúa con la fase paisajística del pintor, pues entre sus gustos estaba la geología y la vulcanología.

 

 

 

La exposición se centra en el Dr. Atl, pero para complementar la sección de paisajes también hay obras de José María Velasco, Carlos Rivera, Francisco Goitia, entre otros, que abarcan desde 1870 a 2016. Como parte de la muestra, el Munal tiene actividades académicas, así como un espacio donde los niños aprenderán cómo es subir a un volcán. Así que lánzate a la expo de Dr. Atl en el Munal y conoce la obra este pintor.

 

 

 

 

 

ATL, tierra, viento y fuego; sublime sensación

Dónde: Munal

Dirección: Tacuba 8, colonia Centro

Cuándo: del 11 de abril al 2 de julio

Horario: martes a domingo de 10 a 18 horas

Cuánto: $70