Arte y Cultura
Jardines de la muerte: los cementerios como espacios museísticos y de reflexión en la ciudad
Jaen Madrid
Los cementerios son un notable ejemplo de los innumerables sitios sagrados que se conjugan en nuestra ciudad, al mismo tiempo que metafóricamente se transforman en museos.

Cuando la ciudad aún era el Valle de México existía un equilibrio significativo entre la vida y la muerte; ambas, de alguna manera se entendían como realidades que funcionaban sólo si una podía ser capaz de entender a la otra. Los aztecas solían venerar la muerte natural con rituales funerarios que involucraban la incineración del difunto y con él sus pertenencias más preciadas. Dichas cenizas se enterraban en algún espacio del hogar del fallecido junto a una preciosa ofrenda compuesta de regalos (como hoy en día seguimos haciéndolo cada 1 y 2 de noviembre).

La creencia antiquísima de que el espíritu de un muerto podría regresar a la vida sólo si el cadáver era conservado adecuadamente es parte de una de tantas ceremonias sagradas que surgieron de esa importante mezcla cultural entre Europa y América.

Los sitios destinados al descanso eterno fueron con el tiempo convirtiéndose en increíbles jardines rodeados de arquitectura de todas las épocas; "necropolis" que en epitafios, nos cuentan ciertamente la historia de una cultura sostenida de recuerdos, o quizás sostenida de una memoria colectiva creada a través de millones de personas del pasado que ahora sintonizan un sólo pensamiento dentro de un cementerio.

Quizás, el haber perdido esa conexión que antiguamente teníamos con la muerte, sea la razón por la que hemos dejado de mirar los cementerios como jardines hermosos para ejercer la reflexión de ésta. O incluso como recintos museísticos, de los que se puede aprender tanto de la historia del Arte en nuestra capital como de leyendas y memorias humanas que, paradójicamente, no han muerto, se mantienen como una especie de alma: el alma de una ciudad. Dice el Libro del Samurai (Hagakure) que, si se acostumbra, día a día, a la idea de la muerte, entonces seríamos capaces de morir con toda tranquilidad cuando llegue el momento.

Difícilmente se piensa deliberadamente en qué haremos en el momento de nuestra muerte –o si es que se va a algún lugar-, aisladamente a nuestros pensamientos vitales cotidianos. Tal vez la forma más idónea de recordar la muerte como un proceso de transmigración natural (dirían en épocas prehispánicas, al inframundo), sea visitando estos santuarios ilusorios. La ciudad de México aguarda algunos de los más preciados del país, tanto por las personalidades ilustres que en ellos descansan como por la diversidad de diseños artísticos extraordinarios. Algunos de ellos:

Panteón Civil de Dolores

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Este espacio fúnebre es un monolito cultural, ya que alberga los restos de personajes ilustres mexicanos y con ello una variedad de diseños arquitectónicos de muchas épocas; construcciones de granito, de mármol y algunas edificaciones de acero modernas  y esculturas conjugan ornamentos estilo neoclásico, neogótico, ecléctico, art déco y por supuesto prehispánico.

Es el panteón más grande de la ciudad y también de Latinoamérica. Su fundación data a 1874, creado por una empresa funeraria que más tarde vendería el terreno al ayuntamiento de la localidad, logrando en este punto absorber varios de los cementerios aledaños y con ello, abrirse al público en general en 1882.

La Rotonda de las Personas Ilustres, es como se hace llamar la fracción del terreno donde encontramos las tumbas de David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, Jaime Nunó, Francisco González Bocanegra, Agustin Lara, Juan O?Gorman, Francisco Montes de Oca entre otras personalidades artísticas, políticas y hasta científicas. Es probablemente el más bello ejemplo de Arte funerario mexicano (física y metafísicamente) y un santuario que ha enterrado las mentes más invaluables de la historia de México.

Dirección: Bosque de Chapultepec II, 11100, Ciudad de México

Museo Panteón de San Fernando 

Debido a la gran epidemia de cólera en la ciudad que apareció en 1833, y al incalculable número de cadáveres -especialmente niños-, que no contaban con un espacio mortuorio, este cementerio dejo de ser un lugar exclusivo para frailes fernandinos y comenzó sus servicios como panteón público. Poco tiempo pasó para que familias acomodadas comenzarán a elegir al San Fernando como el sitio ideal para su sepultura, ya que era el único que contaba con grandes pilares que construían templos para las tumbas con un estilo romántico, entonces bastante innovador; un sitio perfecto pues ademas de lucir pequeño y discreto se trataba de un cementerio que "sepultaba" algunos muertos en las paredes, como tradicionalmente se hacia en los muros y suelos de las iglesias.

Este alucinante lugar cerró sus puertas como cementerio en 1871, y hoy en día funge como museo histórico ya que aquí se encuentran los cadáveres de Melchor Ocampo, Miguel Lerdo de Tejada, Ignacio Comonfort, Ignacio Zaragoza y quizás, la tumba más emblemática, que posee una preciosa escultura de mármol dentro de un templo de pilares estilo romano: la cripta de Benito Juárez.

Dirección: Plaza de San Fernando 17, Cuauhtémoc, col. Guerrero, Ciudad de México, Cd. de México.

Panteón Jardín 

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Este bello mausoleo aguarda el origen cinematográfico de la ciudad, pues a lo largo de sus pasillos laberínticos encontramos las criptas de personalidades de la época de oro del cine mexicano.

Fue fundado en 1941 y cinco años más tarde se destinó el primer "lote de actores", que sería el espacio para los cuerpos de la Asociación Nacional de Actores. Un par de años más tarde sería insuficiente y se abriría el segundo, éste ornamentado con una gran cruz de mármol y bardeado para la protección de sus hermosas lápidas.

En el cementerio descansan actores y cantantes mexicanos (que en aquellas épocas eran prácticamente lo mismo), algunos de los más notables: Jorge Negrete, Pedro Infante, Pedro Armendáriz, Germán Valdez alias Tin-Tan y Fernando Soto alias Mantequilla. Su ubicación en el Desierto de los Leones -una de las zonas ecológicas más místicas de la ciudad-, lo convierte realmente en un hermoso jardín de la muerte, pues se encuentra ensimismado en su flora endémica que reluce con especial brillo; quizás, un resplandor de distinguida vanidad y estética.

Dirección: Desierto de Los Leones, Km 14.5, San Ángel Inn, Cd. de México

Panteón francés de la piedad

Heureux qui mort dans le seigneur (dichoso aquel que muere en el Señor), es la elegante frase que nos invita a cruzar su paraje sombrío principal. Este lugar era el destino mortuorio de extranjeros, en su mayoría franceses desde sus inicios, en 1859, y no fue sino hasta 1873 que se permitió la exhumación de mexicanos al recinto (en su mayoría de clases acomodadas pertenecientes a la época del porfiriato). También es un cementerio célebre y cuenta con la presencia de los cuerpos de personajes ilustres destacando notoriamente la figura de políticos.

A pesar de que no se considera como tal un museo, el panteón francés cuenta con extraordinarios obras arquitectónicas que entremezclan los estilos más prominentes de todos los tiempos: romántico, neoclásico, art noveau y el neogótico, que destaca exclusivamente en su capilla católica y algunas hermosas criptas que se encuentran dentro de pequeños santuarios lúgubres que nos dejan entrever fugazmente un umbral hacía la Francia medieval.

Dirección: Eje 1 Pte. Av. Cuauhtémoc, Cuauhtemoc, col. Buenos Aires, Cd. de México.

Panteón Español 

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De la mano al Panteón Frances, El Panteón Español es también un laberinto museístico de arquitectura gótica. Inaugurado por la esposa de Porfirio Diaz, Carmen Romero Rubio, en este lugar se pueden admirar desde esculturas celestes en finísimas piezas de mármol hasta santuarios de cúpulas preciosas, arcos ojival o lobulado y grandes alzados de hasta cuatro metros de largo. Las imágenes de apóstoles, arcángeles, vírgenes y demás concepciones teológicas inmortalizadas en esculturas de gran tamaño, se pueden encontrar tanto en las tumbas como a la mitad de los caminos, adornando las pequeñas jardineras que transforman a este cementerio en un hermoso jardín ideal inclusive para la reflexión.

Dirección: Nueva Argentina (Argentina Poniente), Miguel Hidalgo, Cd. de México

¿Cuáles son los museos más extraños de México?
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Estos museos extraños de México te mostraran las rarezas, virtudes y complejidades que hemos preservado durante muchos años.

Foto destacada: México Desconocido

En estos museos se encuentran rarezas animales, botánicas y peculiaridades humanas.

 

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Según los conteos del Inegi, en México hay 1,177 museos, sin contar las galerías. Están los museos que reciben millones de visitantes al año y hay quienes no superan las 2 000 personas. La Ciudad de México, cuanta con miles de museos, muchos de ellos vacíos la mayor parte del año, y a pesar de todo se encuentra entre las ciudades con más museos del mundo.

Aquí te dejamos, la lista de los museos más raros y peculiares de todo el país.

 

 

Museo Subacuático

 

470 esculturas en lecho marino en Cancún. Desde 2009 puedes visitar este lugar, pero solo buceando. Las piezas fueron elaboradas con material ecológico para evitar contaminación y las esculturas generan algas y atraen coral para crear vida marina en el lugar. Son piezas del artista británico Jason de Caires Taylor, especialista en esculturas marinas.

Dónde: Zona Hotelera de Cancún, en el estado de Quintana Roo.

 

 

Museo del Calzado

 

El Borceguí muestra la evolución del calzado a lo largo de los años, cuenta con más de diecisiete mil piezas en las que se encuentran zapatos en tamaño real y otros en tamaño miniatura. Hay calzado desde el siglo I de diferentes culturas, hasta zapatos de nuestro siglo de diferentes celebridades como lo es Carmen Aristegui, Hugo Sánchez y Julio César Chávez. Hay seis secciones que narran la historia del calzado.

Dónde: Bolívar 27, Col. Centro Histórico del. Cuauhtémoc

 

 

Museo Nacional del Títere

 

El Museo Nacional del Títere exhibe una brillante colección de títeres y muñecos que pertenecieron a los hermanos mexicanos Rosete Aranda, famosos titiriteros del siglo XIX. Son varias salas incluyen títeres provenientes de diversas partes del mundo, como Alemania, Francia, Italia, Indonesia y Pakistán, entre otros países. Se exhiben más de 500 títeres y existen dos mil más en acervo, las piezas muestran prácticamente todas las técnicas de manipulación que existen como son hilo, guante, guiñol y varilla.

Dónde: Parque Juárez 15, Centro de Huamantla.

 

 

Maná, Museo de las Sagradas Escrituras

 

En el Museo de la Biblia en México, Maná, hay más de mil 500 ejemplares de las sagradas escrituras y un fondo de libros de los siglos XVI al XI; hay acervo bíblico, conferencias, danza, diplomados y más. Y bueno, eso.

Dónde: Tonantzin #31 Col. Tlaxpana Del. Miguel Hidalgo C.P. 11370

 

 

Museo del Retrato Hablado

Aquí se exhiben retratos hablados hechos con técnicas criminalísticas, elaborados por el artista y antrópologo Sergio Jaubert, especializado en criminología. Aprenderás cómo es que se hacen estos dibujos tan importantes para encontrar a criminales y personas desaparecidas; además, lo que los rostros comunican sobre la personalidad.

Dónde: Avenida Universidad 1330 esquina, Eje 2 Pte, Del Carmen.

 

 

Mapoteca Manuel Orozco y Berra

Conoce la colección de más de tres mil documentos de las diversas regiones del país. Es una colección bajo el resguardo del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera siap-sagarpa. En 1977, el capitán Silvino Aguilar Anguiano nombró la Mapoteca en honor a Orozco y Berra; uno de los historiadores y geógrafos más reconocidos en México durante el siglo XIX.

Dónde: Av. Observatorio 192, Col. Observatorio.

Cuándo: lunes a viernes, de 9:00 a 18:00

Entrada libre

 

 

Museo Nacional de la Muerte

 

El culto a la muerte es la inspiración de este museo en Aguascalientes. Podrás ver fotos, pinturas, esculturas y muchas curiosidades más inspiradas en la muerte. Desde muchas perspectivas y con muchas técnicas y rarezas, aquí solo hay cosas inspiradas en la muerte.

Dónde: Rivero y Gutiérrez entre José María Morelos y Pavón, Zona Centro, Aguascalientes, Ags.

 

 

Museo del Pulque y las Pulquerías

 

Quizá no veas tantas piezas históricas sobre el pulque, pero el pulque es delicioso en este lugar, así que solo eso justifica que el pulque tenga su propio museo. Hay más preservación sobre el proceso artesanal, su historia e importancia, además de conocer las pulquerías antiguas y actuales.

Dónde: Avenida Hidalgo 107, Col. Centro Histórico, Cuauhtémoc, Ciudad de México.

 

 

Herbario Medicinal  

Este museo se encuentra entre a rareza y la grandes, ya que es el primer registro de plantas medicinales en México desde 1552, creado por misioneros europeos que se dedicaron a recopilar información y registrar las plantas curativas utilizadas en los territorios americanos conquistados por los españoles en el nuevo mundo.

Por otro lado, es un museo de plantas? ideal para los terapeutas tradicionales, curanderos, yerberos, parteras, hueseros, hippies?

Dónde: Av. Cuauhtémoc 330, Col. Doctores, CDMX.

Cuándo: lunes a viernes, 10:00 a 14:00

Entrada libre

 

 

Museo de Anatomopatología Veterinaria

 

Este es un museo de las rarezas zoomorfas, hay animales con dedos de más, con ojos de menos con enfermedades como cirrosis, cáncer o múltiples virus. No es solo uno de los museos más raros de la CDMX, también es el más cercano a la casita de los horrores. Pero también es el centro de investigación para los estudiantes de veterinaria y zoología de la UNAM.

Dónde: Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Av. Universidad 3000, CU. CDMX.

Cuándo: domingo a viernes, de 9:00 a 18:00

Entrada libre

 

 

Museo Casa Ruth Lechuga

Ruth Lechuga

Una colección de la doctora Ruth Lechuga, quien agrupó más de 10 mil piezas de artesanía mexicanas, en su mayoría de grupos indígenas: máscaras, nacimientos, textiles, lacas, cestería y objetos de madera. Se considera un mosaico de las culturas de México.

Dónde: Pachuca s/n, edif. Condesa, entrada 8 depto. 6, col. Condesa, del. Cuauhtémoc

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Museo del Juguete Antiguo México (MUJAM) 

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Más de 45 mil juguetes antiguos de varios países, que pertenecían al coleccionista y arquitecto Roberto Shimizu desde inicios de la década de los 40.

Dónde: Doctor Olvera 15, col. Doctores. Lunes a viernes de 9:00 a 18:00; sábados de 9:00 a 16:00 y domingo de 10:00 a 16:00

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Museo de la Medicina Mexicana 

Es único desde su ubicación, en la ex sede del Santo Oficio de la Inquisición, donde se sentenció principalmente a los acusados de herejía, hechicería o rebelión. Lo más conocido de esta exhibición es la sala que alberga fetos en contenedores de cristal ejemplificando el periodo de gestación de una manera muy explícita y atónita.

Dónde: República de Brasil 33, col. Centro Histórico. Lunes a domingo de 9:00 a 18:00

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Museo del Narcotráfico

Objetos que el Ejército ha confiscado a los capos de la mafia: pistolas de oro, celulares con incrustaciones de diamantes e imágenes de los santos a los que los narcos se encomiendan.

Está abierto solo para militares, pero puedes dar recorridos virtuales gracias a videos no oficiales.

Dónde: Av. Industria Militar, Lomas de Sotelo, Hipódromo de las Américas, Miguel Hidalgo.

 

 

Museo de las Momias de Guanajuato

Un museo de sitio que ofrece un encuentro único, íntimo y profundo con la muerte. Durante muchos años las momias simplemente se apoyaban en las paredes del osario para que los vivos pudiesen contemplarlas. En la actualidad se han habilitado urnas de cristal para mayor seguridad. También se han realizado recientemente estudios científicos en algunas de las momias para saber más acerca de estos individuos.

Dónde: Explanada del Panteón Municipal, Guanajuato Capital México

 

 

Museo del Meteorito

En lo que hoy es Yucatán, precisamente en el poblado de Chicxulub,  hace 65 millones de años cayó el meteorito que extinguió a los dinosaurios. Por esta gran razón, se inauguró el Museo del Meteorito. La intención del museo es reconocer la importancia de Yucatán en los estudios paleontológicos y conventirse en un nuevo atractivo turístico que, además, se une al también recién estrenado Sendero Jurásico en Chicxulub, como parte del Programa de Mejoramiento Urbano de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU).

Dónde: Malecón de Progreso, en el Parque de la Paz, en el estado de Yucatán.

 

 

El enigmático sonido de quetzal que emite la pirámide de Chichen Itza
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Esta pirámide en Chichen Itza emite el sonido que emula el canto del quetzal, pero sigue siendo una controversia el cómo se origina.

Foto destacada: Gabriela Vilches y Venki Ramasubramoni

Siempre es buena idear viajar a Chichen Itzá para escuchar el canto del quetzal al dar un aplauso.

 

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En Chichen Itza puedes contemplar el glorioso fenómeno del descenso de la serpiente, un hipnótico juego de luces y sombras que da la ilusión de ver reptar a una serpiente repta desde la cima de la pirámide. Pero también hay otro fenómeno complejo, no es aleatorio, sino la muestra de la inteligencia, el diseño y capacidad de los ingenieros de la cultura maya.

Otro de los fenómenos del Templo de Kukulkán, es que si aplaudes frente a la pirámide se escucha el canto de un quetzal. Se cree que muy pocos científicos se han dado a la tarea de estudiar el tema, pero más bien es todo lo contrario.

 

 

Muchos investigadores se han dado a la tarea de estudiar los efectos acústicos en zonas arqueológicas de México. La importancia de la acústica en las culturas prehispánicas tiene su propia especialización, la acústica arqueológica o arqueoacústica.

Esta rama de la acústica es aplicada a la arquitectura y estudia el control acústico en construcciones, bien sea para lograr un adecuado aislamiento acústico entre diferentes recintos o para mejorar el acondicionamiento acústico en el interior de edificios.

 

La cola de Quetzal

 

 

El sonido que emite la pirámide de Chichén Itzá llamado "la cola de quetzal" es un efecto de barrido acústico producido al aplaudir frente a la escalinata principal, como resultado de la interacción del campo acústico generado por el aplauso con la estructura periódica de las escaleras.

Hay muchas explicaciones científicas, y otras no tanto, sobre cómo se da este fenómeno?. Lo que no se ha podido saber es si los arquitectos mayas sabían lo que estaban haciendo al sellar una dicha impresión acústica en la pirámide.

 

 

Hay científicos que defienden, con fórmulas y simulaciones, cómo se creó este efecto de sonido tan peculiar. Por supuesto, hay quienes consiguieron demostrar como las ondas de sonido rebotadas alrededor de la escalinata de la pirámide, creaban sonidos que representan el canto del quetzal.

Sus cálculos y simulaciones acústicas muestran que hay evidencia de que la pirámide fue construida para producir sonidos sorprendentes, pero que probablemente jamás pudieron predecir con exactitud qué sonidos iban a producir?. En otras palabras, que el hecho de que suene como el canto del quetzal es una coincidencia.

 

 

Contra este escepticismo, se recalca que dicho efecto se produce también en otros sitios en Mesoamérica, en particular en Teotihuacán, en donde el quetzal ocupa un lugar fundamental en la simbología, da pie a estudiar si existe una relación explícita entre los edificios en donde efectivamente aparece este efecto y su función religiosa.

Así que se argumenta que la generación de un eco imitando al quetzal puede no tratarse de una coincidencia.

 

 

Asimismo, la cancha del juego de pelota se pueden escuchar los susurros emitidos por las personas que se encuentran al otro lado de la cancha. Además, al aplaudir se producen varios ecos que se escuchan claramente.

Hasta el día de hoy no se ha legado a un consenso que explique este fenómeno a pesar de los numerosos estudios realizados. Como sea, el "canto" del quetzal es impresionante. El sonido que emite la escalinata, hace que se regrese como una onda hermosa y nítida.

 

 

Escuchar este fenómeno por primera es glorioso, la generación del sonido del quetzal. El mismo fenómeno ha sido registrado en otros templos, los cuales tenían relación con esta ave como el Templo de Quetzalcóatl, en Teotihuacan, Cd. de México; en La Gran Pirámide de Cholula, Puebla; en el Templo del Gran Jaguar, en Tikal, Guatemala y en la Pirámide del Adivino, en Uxmal, Yucatán.

 

 

Chichen Itza

Dónde: a 90 minutos de Mérida, Yucatán.

Cuándo: lunes a domingo de 8:00 a 16:00 hrs.

Cuánto: $237, locales $80 pesos.

Domingo entrada gratuita para mexicanos

 

 

La historia de cuando un dinosaurio habitó los cerros de Tepoztlán
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Este western surrealista es una evidencia histórica del fascinante Tepoztlán a mediados de los años 50.

Foto destacada: Workprint

Tepoztlán fue el escenario bucólico que le dio vida a una historia surreal de vaqueros con dinosaurios.

 

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Tepoztlán se distingue por sus impresionantes cerros basálticos de 1,400 metros de altura sobre el nivel del mar. Los más impresionantes son el Chalchihuitepetl, Cematzin, Vigilante nocturno, Ocelotzin, Tlahuitepetl, Maninalapa, cañada de Meztitla y por supuesto el Tepozteco, ya que tiene una pirámide en la cima.

En este increíble lugar, en donde se han dado muchos avistamientos de objetos voladores no identificados, entre pochotes, copales, magueyes y nopales, se filmó la primera película que tuvo vaqueros y dinosaurios.

 

 

Muy cerca del histórico ex Convento de la Natividad, del mercado de comida y artesanías hechas de teponaxtle, se creó una historia creada por el innovador de efectos especiales Willis H. O’Brien, el un pionero de los efectos especiales y stop motion que fuera creador de El mundo perdido y King Kong.

 

Beast of Hollow Mountain

 

 

Se trata de la cinta Beast of Hollow Mountain, La bestia de la montaña hueca (1956) filmada en Tepoztlán siendo un enorme dinosaurio de movimientos semi robóticos; una película co dirigida por Ismael Rodríguez y el estadounidense Edward Nassour con una historia escrita por Willis O?Brien.

Filmada en color y en CinemaScope en los estudios Churubusco en la Ciudad de México, La bestia de la montaña hueca fue una de las pocas coproducciones estadounidenses-mexicanas de la década de 1950. Una versión en español de la película fue filmada simultáneamente y estrenada en México bajo el título La bestia de la montaña.

 

 

Los cerros de Tepoztlán fueron el escenario de un dinosaurio que comía vacas y personas. El dinosaurio matón, que deambulaba por San Andrés de la Cal y el Río Atongo, una región misteriosa que los lugareños evitaban debido a sus arenas movedizas, y a los sonidos que sugerían la presencia de algo indeseable.

Es un western fantástico que relata las aventuras de un heroico cowboy estadounidense que llega a México a criar ganado. Tiene un rancho en Tepoztlán y se enfrenta a la misteriosa desaparición de sus vacas? hasta que descubre que un violento alosauro lo quiere devorar todo.

 

 

Aunque la película no es llamativa para nadie, menos en nuestra época, se ha destacado el surrealismo de la cinta y el valor histórico de documentar Tepoztlán, y el Exconvento de la Natividad, el Zócalo, La Posada del Tepozteco, el Panteón, el Valle de Atongo, y los alrededores de San Andres de la Cal, en 1956.

 

 

También fue el primer rodaje en México hecho con el sistema cinemascopio, que permitía imágenes mucho más amplias. El elenco incluyó talento mexicano y estadounidense: Guy Madison, Patricia Medina, Carlos Rivas, Eduardo Noriega y Mario Navarro, entre otros.

El dinosaurio se animó con stop-motion y con un modelo inmenso con armadura y cubierta de goma. También se utilizaron varios modelos del dinosaurio para representar acciones particulares. Así que también fue el primer largometraje que combina animación stop-motion con Cinemascope anamórfico y color.

Conoce la escultura monumental de la “cabezota olmeca” de Lázaro Cárdenas
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El increíble monumento dedicado al General Lázaro Cárdenas mide 25 metros y se inspiró en la cultura olmeca. 

Foto destacada José Corona

La escultura monumental del General Lázaro Cárdenas mide 25 metros y pesa 386 toneladas.

 

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En México existen muchas ciudades, pueblos, calles, puentes y más que le rinden homenaje al General Lázaro Cárdenas. Pero también en el resto del mundo: en Cuba hay una avenida y un parque con el nombre de Cárdenas, en Chile un auditorio, en Belgrado y Serbia está el ?etali?te Lazaro Kardenasa (Paseo Lázaro Cárdenas).


En Barcelona, La Coruña, Córdoba y Madrid, España, existen calles y monumentos dedicados a la memoria de Cárdenas por acoger refugiados después de la guerra civil española. En Praga, República Checa, existe un parque que lleva el nombre de Lázaro Cárdenas.

 

 

De hecho, existen muchos monumentos, como la escultura de 10 metros que creó el artista Humberto Peraza, o el obelisco en Guadalajara, Monterrey y Mexicali. Pero quizá no haya un monumento tan enorme como el que existe en la región de Tierra Calienta.


Se trata de un homenaje a Cárdenas emulando la estética escultural de los antiguos olmecas. Es una cabeza monumental, más grande que los moáis de la isla de Pascua, ubicada en Tlapehuala, Guerrero, un municipio enclavado entre la sierra y el río Balsas, famoso por su música tradicional, el pan de vaqueta y los sombreros artesanales que ahí se fabrican.

 

 

En este pueblo, quisieron hacer un gran homenaje al “tata Cárdenas”, aquel que decretó la expropiación petrolera y dio un gran impulso al reparto agrario, y se pensó colocarlo en la vía que cruza Tlapehuala, para que todo el mundo pudiera mirarlo.


Se eligió a Federico Canessi un escultor nacionalista surgido con la Revolución, que emulaba los pasos de Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. Canessi fue un artista gubernamental patriotista o patriotero, que hizo monumentos por todo el país en honor a diversos héroes locales.

 


El monumento a Cárdenas fue la última gran creación de Canessi. Las obras comenzaron en noviembre de 1974. La piedra de tipo basáltica fue esculpida con la ayuda de un equipo de trabajadores provenientes de la cabecera municipal de Tlapehuala, El Coacoyul y Colonia Juárez, entre otras personas.
Canessi, además, contó con la ayuda de los escultores Antonio Castellanos, Guillermo Salazar Martínez, Gustavo Cruz Reyes y Arturo García, dirigiendo la experta mano de 25 canteros profesionales.

 


La colosal escultura tiene 25 metros de altura y 15 de diámetro; se esculpió en una roca de cantera calculada en dos mil toneladas de peso. Fue tallada directamente sobre un monolito milenario enterrado a orillas de la carretera. La cabeza tiene veinticinco metros de altura por quince de ancho y nueve de profundidad (de la quijada a la nuca); su peso está calculado en 386 toneladas.
La obra se terminó en febrero de 1977. Se sabe que entre junio y julio el presidente José López Portillo fue a inaugurar el monumento y semanas más tarde, en agosto de 1977, Canessi falleció.

 

 

Desde febrero de 1993, frente a la cabeza se encuentra el Museo Regional Lázaro Cárdenas, el cual exhibe documentos y fotos de la actividad del general michoacano en la región, así como unas cuantas piezas arqueológicas.
Sobre cantera tallada, a modo de firma de autor, puede leerse: "México a Lázaro Cárdenas".

 

 

Monumento del Gral. Lázaro Cárdenas

Dónde: borde de la carretera Iguala-Cd. Altamirano (Km 151).
Cuándo: todo el año
Acceso libre

El ADN de un tambor prehispánico revela los misterios de su historia
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UNAM e INAH estudiaron muestras de ADN del famoso Tlalpanhuéhuetl de Malinalco para conocer más sobre su historia.

Foto destacada: UNAM

El Tlapanhuéhuetl, es un tambor prehispánico del que se extrajo ADN para rastrear su historia.

 

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El tlapanhuéhuetl es tipo de tambor prehispánico de piel, y uno de los más famosos ejemplares de tlalpanhuéhuetl se encuentra en Malinalco y fue utilizado hasta principios del siglo XX por los habitantes del barrio de Santa Mónica.
A este famoso tlapanhuéhuetl se le realizó una prueba de ADN con el fin de revelar datos inaccesibles para los arqueólogos -hasta ahora. La prueba se hizo ya que del tlalpanhuéhuetl de Malinalco se sabía mucho sobre sus usos rituales, pero no del tipo de madera con que estaba hecho.

 

 

Pero gracias a técnicas de análisis desarrolladas en la UNAM, hoy especialistas del INAH no solo conocen el tipo de árbol con el que se construyó este instrumento, sino que también contemplan la posibilidad de estudiar otros objetos con este método.
Este tambor se preservó durante siglos en una iglesia del pueblo de Malinalco y a inicios del siglo XX, el instrumento fue trasladado al Museo de Antropología e Historia del Estado de México. A pesar de que se conocía que la pieza correspondía al periodo posclásico tardío, se ignoraba con qué madera se elaboró.

 

 

 

La doctora Solange Sotuyo, investigadora del Instituto de Biología de la UNAM, indicó que en los últimos años, ha dedicado tiempo al estudio de las dalbergias mexicanas, conocidas coloquialmente como granadillo o palo de rosa. La doctora Solange desarrolló el estudio para analizar el ADN y determinar la especie a la que pertenece, así como la región en la que creció la dalbergia.
Por su parte, la doctora María del Carmen Castro, Coordinadora Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH, explica que "al saber esta particularidad de esta madera del panhuéhuetl, entonces puedo empezar a hacer esta correlación de datos y saber de dónde vienen justamente el material. Esto me permite entender la historia del objeto".

 

 

Para el análisis del tlalpanhuéhuetl se hizo un raspado en la parte interna y las muestras fueron trasladadas al laboratorio para hacer el procedimiento de extracción de material genético.
Las muestras se compararon con la base de datos de hablotipos de las dalbergias de México y Centroamérica, donde se pudo encontrar que se trataba de una madera de Dalbergia cubilquitzensis, que se distribuye en el estado de Puebla, precisamente usada para este tipo de instrumentos.

A propósito de los huéhuetls, la Universidad Nacional indica que existían dos tipos de ellos para los grupos mexicas. Se trata de los tlalpanhuéhuetls y los teponaztlis. Los primeros correspondían a objetos masculinos, mientras que los segundos, pertenecían a las mujeres.

 


La doctora Solange Sotuyo, apunta que "existe la idea de que para distintos grupos indígenas, los árboles simbolizaban a los ancestros. Entonces existe una relación entre muchos de los grupos con la montaña y la extracción de la madera, que sigue siendo un ancestro que ellos transforman en un instrumento musical".

Ahora, es momento de que el personal del INAH se enfoque en estudiar el lugar de origen del tambor y saber si esta pieza arqueológica fue realizada en el lugar de origen de donde se extrajo la madera, o bien, fue un regalo por alguna ruta de comercio o simplemente un tributo.

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