Arte y Cultura
Jardines de la muerte: los cementerios como espacios museísticos y de reflexión en la ciudad
Jaen Madrid
Los cementerios son un notable ejemplo de los innumerables sitios sagrados que se conjugan en nuestra ciudad, al mismo tiempo que metafóricamente se transforman en museos.

Cuando la ciudad aún era el Valle de México existía un equilibrio significativo entre la vida y la muerte; ambas, de alguna manera se entendían como realidades que funcionaban sólo si una podía ser capaz de entender a la otra. Los aztecas solían venerar la muerte natural con rituales funerarios que involucraban la incineración del difunto y con él sus pertenencias más preciadas. Dichas cenizas se enterraban en algún espacio del hogar del fallecido junto a una preciosa ofrenda compuesta de regalos (como hoy en día seguimos haciéndolo cada 1 y 2 de noviembre).

La creencia antiquísima de que el espíritu de un muerto podría regresar a la vida sólo si el cadáver era conservado adecuadamente es parte de una de tantas ceremonias sagradas que surgieron de esa importante mezcla cultural entre Europa y América.

Los sitios destinados al descanso eterno fueron con el tiempo convirtiéndose en increíbles jardines rodeados de arquitectura de todas las épocas; "necropolis" que en epitafios, nos cuentan ciertamente la historia de una cultura sostenida de recuerdos, o quizás sostenida de una memoria colectiva creada a través de millones de personas del pasado que ahora sintonizan un sólo pensamiento dentro de un cementerio.

Quizás, el haber perdido esa conexión que antiguamente teníamos con la muerte, sea la razón por la que hemos dejado de mirar los cementerios como jardines hermosos para ejercer la reflexión de ésta. O incluso como recintos museísticos, de los que se puede aprender tanto de la historia del Arte en nuestra capital como de leyendas y memorias humanas que, paradójicamente, no han muerto, se mantienen como una especie de alma: el alma de una ciudad. Dice el Libro del Samurai (Hagakure) que, si se acostumbra, día a día, a la idea de la muerte, entonces seríamos capaces de morir con toda tranquilidad cuando llegue el momento.

Difícilmente se piensa deliberadamente en qué haremos en el momento de nuestra muerte –o si es que se va a algún lugar-, aisladamente a nuestros pensamientos vitales cotidianos. Tal vez la forma más idónea de recordar la muerte como un proceso de transmigración natural (dirían en épocas prehispánicas, al inframundo), sea visitando estos santuarios ilusorios. La ciudad de México aguarda algunos de los más preciados del país, tanto por las personalidades ilustres que en ellos descansan como por la diversidad de diseños artísticos extraordinarios. Algunos de ellos:

Panteón Civil de Dolores

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Este espacio fúnebre es un monolito cultural, ya que alberga los restos de personajes ilustres mexicanos y con ello una variedad de diseños arquitectónicos de muchas épocas; construcciones de granito, de mármol y algunas edificaciones de acero modernas  y esculturas conjugan ornamentos estilo neoclásico, neogótico, ecléctico, art déco y por supuesto prehispánico.

Es el panteón más grande de la ciudad y también de Latinoamérica. Su fundación data a 1874, creado por una empresa funeraria que más tarde vendería el terreno al ayuntamiento de la localidad, logrando en este punto absorber varios de los cementerios aledaños y con ello, abrirse al público en general en 1882.

La Rotonda de las Personas Ilustres, es como se hace llamar la fracción del terreno donde encontramos las tumbas de David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, Jaime Nunó, Francisco González Bocanegra, Agustin Lara, Juan O?Gorman, Francisco Montes de Oca entre otras personalidades artísticas, políticas y hasta científicas. Es probablemente el más bello ejemplo de Arte funerario mexicano (física y metafísicamente) y un santuario que ha enterrado las mentes más invaluables de la historia de México.

Dirección: Bosque de Chapultepec II, 11100, Ciudad de México

Museo Panteón de San Fernando 

Debido a la gran epidemia de cólera en la ciudad que apareció en 1833, y al incalculable número de cadáveres -especialmente niños-, que no contaban con un espacio mortuorio, este cementerio dejo de ser un lugar exclusivo para frailes fernandinos y comenzó sus servicios como panteón público. Poco tiempo pasó para que familias acomodadas comenzarán a elegir al San Fernando como el sitio ideal para su sepultura, ya que era el único que contaba con grandes pilares que construían templos para las tumbas con un estilo romántico, entonces bastante innovador; un sitio perfecto pues ademas de lucir pequeño y discreto se trataba de un cementerio que "sepultaba" algunos muertos en las paredes, como tradicionalmente se hacia en los muros y suelos de las iglesias.

Este alucinante lugar cerró sus puertas como cementerio en 1871, y hoy en día funge como museo histórico ya que aquí se encuentran los cadáveres de Melchor Ocampo, Miguel Lerdo de Tejada, Ignacio Comonfort, Ignacio Zaragoza y quizás, la tumba más emblemática, que posee una preciosa escultura de mármol dentro de un templo de pilares estilo romano: la cripta de Benito Juárez.

Dirección: Plaza de San Fernando 17, Cuauhtémoc, col. Guerrero, Ciudad de México, Cd. de México.

Panteón Jardín 

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Este bello mausoleo aguarda el origen cinematográfico de la ciudad, pues a lo largo de sus pasillos laberínticos encontramos las criptas de personalidades de la época de oro del cine mexicano.

Fue fundado en 1941 y cinco años más tarde se destinó el primer "lote de actores", que sería el espacio para los cuerpos de la Asociación Nacional de Actores. Un par de años más tarde sería insuficiente y se abriría el segundo, éste ornamentado con una gran cruz de mármol y bardeado para la protección de sus hermosas lápidas.

En el cementerio descansan actores y cantantes mexicanos (que en aquellas épocas eran prácticamente lo mismo), algunos de los más notables: Jorge Negrete, Pedro Infante, Pedro Armendáriz, Germán Valdez alias Tin-Tan y Fernando Soto alias Mantequilla. Su ubicación en el Desierto de los Leones -una de las zonas ecológicas más místicas de la ciudad-, lo convierte realmente en un hermoso jardín de la muerte, pues se encuentra ensimismado en su flora endémica que reluce con especial brillo; quizás, un resplandor de distinguida vanidad y estética.

Dirección: Desierto de Los Leones, Km 14.5, San Ángel Inn, Cd. de México

Panteón francés de la piedad

Heureux qui mort dans le seigneur (dichoso aquel que muere en el Señor), es la elegante frase que nos invita a cruzar su paraje sombrío principal. Este lugar era el destino mortuorio de extranjeros, en su mayoría franceses desde sus inicios, en 1859, y no fue sino hasta 1873 que se permitió la exhumación de mexicanos al recinto (en su mayoría de clases acomodadas pertenecientes a la época del porfiriato). También es un cementerio célebre y cuenta con la presencia de los cuerpos de personajes ilustres destacando notoriamente la figura de políticos.

A pesar de que no se considera como tal un museo, el panteón francés cuenta con extraordinarios obras arquitectónicas que entremezclan los estilos más prominentes de todos los tiempos: romántico, neoclásico, art noveau y el neogótico, que destaca exclusivamente en su capilla católica y algunas hermosas criptas que se encuentran dentro de pequeños santuarios lúgubres que nos dejan entrever fugazmente un umbral hacía la Francia medieval.

Dirección: Eje 1 Pte. Av. Cuauhtémoc, Cuauhtemoc, col. Buenos Aires, Cd. de México.

Panteón Español 

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De la mano al Panteón Frances, El Panteón Español es también un laberinto museístico de arquitectura gótica. Inaugurado por la esposa de Porfirio Diaz, Carmen Romero Rubio, en este lugar se pueden admirar desde esculturas celestes en finísimas piezas de mármol hasta santuarios de cúpulas preciosas, arcos ojival o lobulado y grandes alzados de hasta cuatro metros de largo. Las imágenes de apóstoles, arcángeles, vírgenes y demás concepciones teológicas inmortalizadas en esculturas de gran tamaño, se pueden encontrar tanto en las tumbas como a la mitad de los caminos, adornando las pequeñas jardineras que transforman a este cementerio en un hermoso jardín ideal inclusive para la reflexión.

Dirección: Nueva Argentina (Argentina Poniente), Miguel Hidalgo, Cd. de México

Cuadrángulo Rupestre: la gran zona mexicana llena de pinturas y grabados
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Cuadro rupestre, pinturas y grabados en piedra en varios sitios repartidos por todo México y los mayores de América.

Las mejores zonas para ver pinturas rupestres en todo el continente americano.

 

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Se le denomina Cuadro Rupestre a la zona mexicana que agrupa la mayor cantidad de sitios con grabados en piedra de América. Se encuentra en el noreste de México, donde se concentra la mayor cantidad de sitios con grabados en roca y quizás del continente americano.

México cuenta con una gran variedad bien conservada que es muestra de la identidad milenaria y perpetua de sus habitantes. Este arte ha sobrevivido sobre la tierra por miles de años, y se han localizado yacimientos prácticamente en todo el territorio nacional, aunque debido a las condiciones climáticas el arte rupestre que más se ha conservado se ubica en el norte del país.

 

 

Se tienen registrados más de 3 700 yacimientos con pinturas o grabados. También ha calculado que aproximadamente el 70 % de los sitios arqueológicos del norte de México resguardan elementos de arte rupestre.

Y aunque este arte ha sobrevivido sobre la tierra por miles y miles de años, se encuentra en todo el mundo y México tiene una de las mejores exposiciones en todo nuestro continente.

 

 

El primero de ellos se encuentra en la Cueva de San Borjitas, Sierra de Guadalupe, BCS. Aquí, puedes ver las pinturas o dibujos que se encuentran en rocas o cavernas. Se estima que el panel de San Borjitas tiene una antigüedad de cerca de 7 mil 500 años.

Otras zonas importantes donde existen manifestaciones rupestres son La Pintada, Las Flechas, La Música, La Soledad, Boca San Julio, Cuesta Palmarito y El Ratón. Debido a la importancia de estas pinturas, y por la constancia que hacen de la existencia de una cultura milenaria, fueron incluidas en 1993 en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

 

 

Coahuila tiene algunos sitios arqueológicos rupestres como la Cueva Pinta (ubicada en El Sobaco, entre los municipios de San Pedro de las Colonias y Cuatro Ciénegas), El Hundido y El Junco, en la Sierra de la Fragua.

También destaca la Cueva de la Candelaria, una de las cuevas mortuorias más importantes de México. Se estima que estos sitios datan de diversas épocas que van, por lo menos, desde hace 10 mil años hasta el virreinato.

 

 

En el Valle de Tlacolula, en el estado de Oaxaca, hay dos vestigios prehispánicos y una serie de cuevas prehistóricas y refugios rocosos de ocupación humana, mismos en los que han sido encontrados rastros de arte rupestre en el que se pueden observas figuras humanas, fauna, flora y figuras abstractas en tonos rojos.

 

 

En este sitio existe evidencia de la domesticación prehistórica de diferentes especies de plantas, pues en la cueva de Guilá Naquitz se han encontrado semillas de calabaza que datan de hace 10 mil años, lo cual representa que son los restos más tempranos de plantas domesticadas descubiertos hasta la fecha en el continente americano.

 

 

Las pinturas rupestres de la Sierra de San Carlos, en el municipio de Burgos, en el estado de Tamaulipas, se han encontrado cerca de 5 mil pinturas rupestres realizadas por grupos de cazadores o recolectores de la región. Las piezas fueron halladas en el interior de oquedades y cañadas de la Sierra de San Carlos.

Las pinturas plasman figuras antropomorfas, zoomorfas, astronómicas y abstractas. Según explicaron investigadores, la importancia de su hallazgo radica en que gracias a ellas se ha podido documentar presencia de grupos prehispánicos en Burgos, donde se crecía que no había presencia humana.

Foto destacada INAH

San Marcos, la herencia popular de los cobertores bien mexicanos
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El cobertor San Marcos, con figura de tigre, obvio, es la única herencia que muchos padres le dejaron a sus hijos.

EL cobertor de tigre es un símbolo de identidad popular.

 

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Los cobertores San Marcos son una maravilla para combatir el frío invernal, y muchos de nosotros contamos con una o varias de las famosas "cobijas del tigre", que son el cariño de muchos hogares mexicanos y se han convertido en todo un fenómeno cultural.

Existen cobijas con estampados de leones, tigres, lobos, águilas, venados y hasta escenas de guerreros aztecas; pero la más popular es la del tigre en sus varios diseños y variedad de colores.

 

 

En los 80 y 90 del siglo pasado, todo el mundo tenía un cobertor San Marcos, debido a que son resistentes, pesan poco y son una belleza popular. El origen de los cobertores se encuentra en Aguascalientes quien, a mediados de los setenta, fue una obra de Jesús Rivera Franco, quien descubrió el tejido sintético en un viaje a España. Las llamó San Marcos en honor a su barrio en Aguascalientes. De hecho, el logotipo de la marca es la puerta del Jardín de San Marcos, uno de los lugares emblemáticos de la ciudad.

 

 

Las ventas de la empresa de Rivera Franco fueron muy buenas durante los primeros años, pero a principios de los noventa, los materiales más ligeros y modelos más económicos llegados de Asia, golpearon las ganancias de la empresa. En 1993, Rivera Franco vendió Grupo Textil San Marcos a la empresa de Monterrey Cydsa, que se deshizo de la planta de Aguascalientes en 2004, fecha en la que se fabricaron los últimos cobertores originales.

La fama de las cobijas San Marcos se extendió tanto, que otros lugares aprovecharon para fabricar otras similares, ya que una manta con un tigre estampado se acabó convirtiendo en garantía de un buen producto contra el frío.

 

 

El negocio familiar comenzó como fábrica de sombreros, la cual se instaló en Aguascalientes, pero años después tuvieron que regresarla a Jalisco debido a que no encontraron la mano de obra que requerían. Pero Rivera Franco, a los 15 años, decidió quedarse para aprender a tejer sarapes y así entrar a trabajar en una fábrica.

Años después, trabajó en otra fábrica en San Luis Potosí hasta que decidió renunciar a la posibilidad de obtener una plaza sindical. Regresó a Aguascalientes, pero ahora con la mira puesta en emprender su propio negocio textil.

 

 

En los años 50 instaló un taller y, en poco tiempo, el negocio creció hasta que, a finales de los años 80, llegó a tener una decena de plantas industriales en las que trabajaban alrededor de 4,000 personas. Con el tiempo, Rivera Franco también se dedicó a hacer negocios en las bienes raíces, y en 1992 vendió Grupo Textil San Marcos al consorcio regiomontano Celulosa y Derivados (Cydsa), el cual tenía divisiones industriales dedicadas a los hilos acrílicos, fertilizantes y productos químicos.

 

 

Con esa adquisición, Cydsa se convirtió en el mayor consorcio manufacturero de productos de acrílico en el País, mientras que la familia de Rivera Franco creó otra empresa que más tarde tuvo problemas legales y financieros.

Pero las fibras costosas, el proceso de hilatura y confección se volvió muy costoso para sostener la compañía, y los precios de las cobijas chinas no hacían competitivos a la empresa. Así que como con muchas otras cosas más, los productos asiáticos acabaron con la tradición, la popularidad de los cobertores, muy a pesar de la enorme popularidad que existe entre el público joven.

 

Foto destacada Alto Nivel

Boca de Potrerillos es una zona arqueológica en medio de las montañas
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Boca de Potrerillos es un sitio arqueológico que concentra la mayor cantidad de grabados en roca de todo México y tal vez de toda América.

Este sitio y museo se encuentra en la zona desértica de Nuevo León.

 

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Se trata de uno de los mejores testimonios materiales de las desaparecidas culturas indígenas de cazadores-recolectores del noreste. Boca de Potrerillos es un lugar especial en Nuevo León por muchas razones, siendo la principal, que es la única zona rupestre con declaratoria presidencial en el noreste de México por sus relevantes datos arqueológicos y sus miles de rocas con petroglifos que preservan la memoria de los antiguos pobladores de la entidad.

Los restos materiales del sitio han permitido reconocer que los habitantes originarios subsistieron por más de ocho mil años de la cacería, pesca y recolección.

 

 

Las imágenes grabadas se relacionan con el culto y respeto a la naturaleza y a fenómenos como la lluvia y el sol y los ciclos biológicos de plantas y animales, y debían elaborarse como parte de una ceremonia o ritual, bajo la tutela del chaman o especialista del grupo para formar un consenso que ningún integrante se atrevería a poner en duda.

La representación de manos, pies y cuerpos humanos; astas y huellas de venado; la silueta de artefactos como el atlatl, puntas de proyectil, cuchillos y escarificadores; y la representación de plantas como el peyote, debieron realizarse durante celebraciones dedicadas a la cacería, ritos de iniciación, cambios de jefatura y otros aspectos transcendentes dentro de la cosmovisión indígena de la región.

 

 

Este 2020, el sitio arqueológico monumental del "Cuadrángulo Rupestre" del noreste de México, conmemoró 20 años como Zona de Monumentos Arqueológicos, con nuevas luces en investigación, una reciente actualización de sus áreas de atención al público, cédulas lúdicas y un puente colgante.

Se trata de uno de los mejores testimonios materiales de las desaparecidas culturas indígenas de cazadores-recolectores del noreste. Los análisis de materiales indican 7,700 años de ocupación humana, que van del año 5920 a.C. a 1760 d.C., durante la época de contacto con los españoles.

 

 

El sitio consta de seis kilómetros cuadrados, es estudiado desde los años 90, fue constituido como zona arqueológica y abierto al público en 1995, dando frutos importantes para el conocimiento de las bandas que dejaron su testimonio cincelado en las areniscas que afloran en tres elevaciones.

La ubicación de las imágenes dentro del sitio guarda relación entre la iconografía y la geografía: en la parte alta del cerro predominan los diseños relacionados con el paisaje y los astros; en la zona media están las escenas de cacería y el venado, y en la más baja, los motivos que aluden al agua, los arroyos, la lluvia.

 

 

Los cazadores-recolectores desplazaban su dominio habitacional dentro de circuitos de 50 a 100 kilómetros, y en esa periferia se han descubierto miles de vestigios rupestres que dibujan el rastro de campamentos estacionales, así como restos de fogones semejantes a un pozo de barbacoa, donde se asaba carne de venado y corazones de agave para obtener alimentos y bebidas), piedras quemadas, instrumentos de molienda y cientos de puntas de proyectil de distintas antigüedades, que van desde hace siete mil años hasta mediados del siglo XVIII.

 

 

Boca de Potrerillos se encuentra en el "Cuadrángulo rupestre": una gran área geográfica que abarca Monclova a Saltillo, en Coahuila, y Sabinas Hidalgo a Monterrey, donde se agrupa la mayor cantidad, probablemente de América, de sitios con grabados en piedra.

En este lugar lleno de historia, en el que ancestros dejaron la huella de su paso, también existe un pequeño museo con una sala de objetos encontrados en el lugar, así como fotografías de los petrograbados y centro de información para el visitante. Ofrece visitas guiadas y catálogo del acervo.

 

 

 

Boca de Potrerillos

Dónde: 14 kilómetros del municipio de Mina, al noroeste de Monterrey.

Cuando: martes a domingo, de 10:00 a 19:00 horas; en invierno cierran 2 horas antes.

Entrada libre

Foto destacada Wikiloc

X´Men es el título maya para el brujo, hierbero o chamán
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Al chamán también se le es considerado como “El Señor de los libros sagrados” el que tiene conocimiento para curar.

X-Men es el sabio que aplica sus conocimientos y palabras para aliviar a la comunidad.

 

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En las historias y leyendas escritas en la Tierra del Mayab, se dice que "Los mayas sabían que antes que ellos, mucho, mucho antes que ellos, otros hombres poblaron esta tierra y la hicieron hermosa y grande? Eran hombres santos y sabios? Cada uno de ellos había conocido a los Dioses mismos? No habían venido por medio de tierra o mar… Estaban allí porque… Aquel cuyo nombre se susurra en un aliento los creó aquí… Eran hombres guapos y valientes, que dieron amor y misericordia.”

 Cuando los mayas mencionan en esta historia es porque se dice que ha sido la cuna y origen de los grandes maestros de la sabiduría, en ese momento conocidos con el nombre de Halach Uiniks, era el nombre dado al máximo gobernante o jefe, y otra figura importante era el X´Men, el brujo o chaman maya.

           

Baxalkinanlil – blogger

 

Pero los mayas creían que todo ser humano “auténtico” era un chamán-creador y construía sus cuerpos resucitados mediante el autosacrificio y la privación. La perfección de estas ideas permitió a los mayas convertirse en un ser divino y sobrenatural que a menudo se representaba con cualidades animales: colmillos, alas, picos u hocicos.

Se cree que los orígenes de la religión maya se remontan a predecesores culturales como los olmecas, por su relación con la transformación humano-animal y equivalencias así como el trance extático, espíritus guardianes y viajes del alma, entornos físicos y metafísicos animados y sensibles.

 

Web in Cancún

 

Pero más allá de su origen, la cosmología maya estaba encaminada al chamanismo, un sistema de creencias que funcionaba en términos políticos, generales y de sacerdocio.

El papel de chamán consistía en que él interviniera en nombre de su pueblo ante Xibalba. Fue responsable de establecer los eventos (guerra, ascensión, siembra y cosecha) de acuerdo con los entornos astronómicos favorables. En el corazón de su poder estaba su capacidad para transformarse en su yo animal.

 

Revista Explore

 

El chamán no solo debe creer que realmente se ha transformado en una deidad o en un espíritu animal, la población también debe creer en la realidad de la experiencia. Si ven su actuación como una mera patraña, no podrán aceptar la jerarquía de poder que se ha establecido, una que los coloca en una posición subordinada.

Existe evidencia de que los chamanes fueron seleccionados en la niñez y educados en escuelas establecidas por los mayas. Estas escuelas les enseñaron todo lo que necesitaban saber sobre el desempeño de sus deberes como chamanes: adivinación, curación, cálculos calendáricos, etc. Una vez que se les inculcó a los jóvenes la forma de pensar chamánica, se convirtió en algo natural.

 

Revista Explore

 

Los chamanes mayas usaban compuestos alucinógenos para inducir sus estados de trance durante las representaciones o rituales. Entre los alucinógenos utilizados por los chamanes estaban los hongos, las secreciones de sapo y los nenúfares. Todas estas cosas contienen alcaloides que son psicoactivos por naturaleza.

 

Étnias

 

El X´ Men, se da en lengua maya al brujo o bruja, o curandero de un lugar. Es el equivalente al personaje que en otras lenguas amerindias se denomina chamán o chamana. Es un término común entre los mayas de la península de Yucatán y Guatemala, se pronuncia shmen.

Entre la población con cultura maya de México se considera que los x’men son personas intermediarias entre los seres humanos y las deidades. Tienen, según la creencia popular, la capacidad para curar enfermedades con hierbas y son capaces también de sanar a las víctimas de mordeduras de víboras. Ponen remedio a los malestares físicos causados por los “malos vientos”, o por el popularmente denominado “mal de ojo”.

 

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El trabajo de los x’men se realiza merced a su sabiduría y, conforme a lo que la gente cree, a un pensamiento médico innato que parte de las enseñanzas del universo que los destina a quienes tienen la facultad, generalmente heredada, de poder mirar e interpretar las señales estelares generadas por Hunabkú.

Además, muchas de estas cosas están representadas en la iconografía y el arte mayas en asociación con la élite gobernante. En el Templo 1 de Bonampak,  representan la dedicación del templo, y los bailarines que celebran la creación del templo “usan nenúfares para representar su condición de habitantes del otro mundo”

Foto destacada Joya Life

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