Vida Capital
10 razones por las que México celebra la muerte
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“Nuestro culto a la muerte es un culto a la vida” dijo nuestro reconocido poeta y ensayista mexicano Octavio Paz.

Festejos únicos de los mexicanos para el mundo.

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Ya es un clásico la respuesta del cineasta Guillermo del Toro, cuando se llevó dos Golden Globes, incluyendo el premio a mejor director, gracias a su película La forma del ; donde del Toro ofreció una conferencia con la prensa, donde una reportera de la agencia china de noticias Xinhua le preguntó: “Usted tiene una habilidad extraordinaria para ver el lado oscuro de la naturaleza humana, la fantasía y el terror, pero a la vez es una persona realmente alegre y amorosa. ¿Cómo logra ese balance?”

Del Toro contestó de inmediato: “Porque soy mexicano”, entre las risas y aplausos del público presente. El 2 de noviembre se celebra el Día de Muertos en México, el día en que todos afirmamos, igual que Del Toro, "porque somos mexicanos". Y la fiesta del día de Muertos es una de las más importantes en el país. la punta del iceberg de una cultura donde la muerte es algo mucho más familiar, con la que se puede bromear y a la que se rinde culto.

De ahí que te dejemos las 10 razones por las que México ama la muerte y tiene una relación especial con la cultura de la muerte que fascina al resto del mundo.

Culto a la Muerte

El culto a la muerte es una práctica prehispánica, es ancestral. De hecho, en el calendario mexica se puede observar que entre los 18 meses que forman este calendario, había por lo menos seis festejos dedicados a los muertos. Hay registro de celebraciones a la muerte en los toltecas, mexicas, mayas, purépechas y totonacas. Entre los pueblos prehispánicos era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte.

Día de Muertos

El día de muertos es un símbolo nacional y parte de nuestra cultura. Celebramos a nuestros muertos acudiendo a los panteones, llenando con flores y en nuestras casas pondremos altares, para que las almas queridas lleguen del más allá? Es el día donde los muertes y vivos comen, beben y las familias acuden al cementerio para cantar a las tumbas para animar el ambiente.

La Catrina

 

El artista mexicano José Guadalupe Posada (1852-1913), célebre por sus grabados, hizo de la muerte uno de sus temas recurrentes y la representó como un esqueleto vestido de manera elegante. Así nació La Catrina Garbancera, una figura emblemática del Día de Muertos mexicano.

Día de todos los Santos

 

 

La celebración de los santos está relacionada con el arraigo de la religión de millones de mexicanos, el orgullo y pertenencia a un país con rituales únicos y distintos a todos los rituales del país. Para los mexicanos es un orgullo tener un festejo propio y diferente al Halloween que se lleva a cabo en Estados unidos, sobre todo y en el mundo en general. Aunque la costumbre del Halloween se ha extendido por todo el mundo, nuestros ritos permanecen con sus leyes y asociaciones culturales propias.

Comida fúnebre

Los niños están familiarizados con el tema de la muerte, ha dibujos que explican el Día de Muertos, y casi todos reciben la clásica “calaverita“. Hay cientos de dulces con motivos fúnebres. El pan de muerto es un pan tradicional horneado con figuras de huesos y calaveritas de azúcar en forma de pequeños cráneos hechos de chocolate

Los muertos se exponen en un museo

Existen numerosos términos para referirse a la muerte: La Huesuda, la Calaca, la Catrina, la Parca, la Dama de Negro, la Santa Muerte, la Novia Fiel y muchos más. Pero además, hay museos dedicados a la muerte, por ejemplo, el museo de Guanajuato, donde se exponen los restos de las personas que fueron enterradas ahí, y debido a los materiales del subsuelo se momificaran. Los cuerpos, exhumados entre 1865 y 1989, se pueden observar en el Museo de las Momias de la ciudad, que ahora es una de sus principales atracciones turísticas.

Calaveritas

En los colegios se escriben versos dedicados a la muerte, las calaveritas literarias son pequeños poemas jocosos y satíricios que se dedican a un vivo, muchos de ellos a los políticos, que tratan de su inevitable encuentro con la muerte.

Rituales de recuerdo de la muerte

En todo el país, existen miles de rituales para recordar a los difuntos, desde los más sencillas como colocar un altar con cempasúchil y fotos del fallecido, hasta rituales un poco más inusuales, por ejemplo el que se lleva a cabo en el cementerio de Pomuch, en la región maya del sur del país, donde se exhuman y limpian los huesos de los difuntos cada 2 de noviembre, con el fin de rendir tributo a los muertos.

El culto a la Santa Muerte

El culto a la Santa Muerte se ha convertido en un religión grande en el país. De hecho el Vaticano está intentando plantar cara a la fe que le profesan miles de personas, especialmente en muchos barrios bravos, de la CDMX, y se dice que muchos de sus seguidores no se dedican a las obras de caridad propiamente. La Santa Muerte es un esqueleto con una túnica como si fuera una virgen, a la que se le reza, se le ponen velas, se le canta y se le ponen ofrendas todo el año, incluso asociada con ritos y magia de todo tipo.

Mercancía de la muerte

Existe una gran cantidad de mercancía sobre la muerte, de todo tipo: llaveros, aretes, playeras, mochilas, hasta zapatos, donde la muerte, no sólo la figura de la santa muerte, sino la de la catrina y las calaveras en sus diversas facetas, desde las lindas hasta las más grotescas, se ven por todos lados.

10 objetos mexicanos para despertar tu nostalgia
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Es casi imposible no haber tenido en las manos alguno de estos objetos y no pensar en un momento de tu vida.

Si no tuviste uno de estos objetos en la mano no tuviste infancia.

 

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La soledad, el estar lejos de casa, y la añoranza nos hacen regresar a aquellos momentos y lugares en donde alguna vez nos sentimos arropados. En esos momentos, lo que uno desea es volver al sabor de la comida casera, agregar ingredientes conocidos y sentirse valioso por un momento con algo reconfortante.

Aunque sea por un instante, morar de nuevo en el lugar de nacimiento, regresar al entorno de crecimiento o tener presentes los recuerdos, siempre será placentero.

La nos lleva tener sentimientos como depresión y ansiedad, durante los primeros instantes; pero también nos hace sentir vivos de nuevo. Y comparar la angustia con algo mejor, es igual a darnos la oportunidad de vernos sin problema alguno.

Así que aquí te dejamos algunos artículos mexicanos que siempre nos causaran nostalgia.

 

 

Peltre

 

 

El peltre era utilizado por los romanos en la construcción de acueductos, durante la Edad Media para la fabricación de adornos y se usaba en las iglesias más pobres como sustituto de la plata. Durante la Edad Media el peltre creció en popularidad, sustituyendo las vajillas de madera en las casas acomodadas. Igual sucedió en Estados Unidos durante los siglos XVIII y XIX en casas de clase media y alta. Es por eso, que las abuelas tuvieron peltre, y sin duda lo recuerdas bien.

 

 

Yoli

 

 

Muchos lo probaron en Guerrero, porque allí nació la Yoli en 1918. Fue una cosa especial porque antes no era fácil en otras partes del país y su sabor es incomparable. La clásica botella de vidrio frío, mostraba el líquido transparente y burbujeante que apaciguaba el calor de la Tierra Caliente.

 

 

Colores Blanca Nieves

 

 

En un inicio la marca llevaría la imagen de Blanca Nieves de Walt Disney, durante los años 50 se hicieron las negociaciones para que así fuera, pero no se logró ningún acuerdo. La imagen clásica de los colores Blanca Nieves que tuvimos en la infancia, la hizo un proveedor de la empresa y la autoría permanece en el anonimato. Esta misma compañía también era propietaria de las marcas Crazycolor, Polycolor y Mercurio, pero, los colores Blanca Nieves eran la línea más importante para toda la empresa.

 

 

Avalanchas

 

Un juguete extremo que en estos tiempos luce poco. El principio era simple: una mesa de cuatro ruedas guiada por un volante. La ejecución fue escandalosa: había que tomar impulso, correr el riesgo de chocar con personas, perros y coches y, por supuesto, soportar la posible caída. 

 

 

Chicle Motita

 

 

TSssssssss. Y es que si algo corresponde a otras épocas más "sencillas" son las motita. Podías comprar 10 por un peso. Eran largos y tenían sabores como plátano y tutti-frutti y uva.

 

 

Cigarros Faros

 

 

Puros de Irapuato están volviendo a estar de moda y en todo este tiempo no han cambiado de estrategia. Si la gente los quiere es porque están hechos de papel de arroz y porque su lema es que son naturales. Aunque antes también eran apreciados por las clases campesinas, ahora se ven en manos de intelectuales y otros miembros de la clase media de la Ciudad de México.

 

 

Chaparritas

 

 

Originalmente esta bebida se llamaba "El naranjo", cuando salió a la venta en 1947; pero en la década de los 50 se cambió el nombre a "Chaparritas" porque eso es lo que sus consumidores les decían de cariño.  Además, eran botellas de "refresco sin gas".

 

 

Selz Soda

 

 

El sabor y la experiencia son inconfundibles. La idea era recrear la sensación de un refresco en la boca y por eso los caramelos estaban carbonatados. Oler entre fiestas infantiles, es posible que tenga la suerte de encontrarlos nuevamente. 

 

 

Juguetes de Sonrics

 

 

Sonric’s es un personaje que todavía tiene un lugar en el fondo de nuestras mentes, ya que las cajas de caramelos tenían una sorpresa encantadora que se le podía ofrecer a un niño: un juguete. Además, de buena calidad.

 

 

Pepsilindro

 

 

Este objeto de deseo lo era todo hace unos años, y la marca de refrescos Pepsi puso a la venta en México: envases de plástico con popote y decorados con imágenes de dibujos animados.

Foto destacada Recreo viral

 

 

Chimalistac: parajes contemplativos, puentes y leyendas fantásticas
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En medio del ambiente tradicional y la tranquilidad de Chimalistac se esconden varias leyendas, en especial en sus antiguos puentes.

Chimalistac tiene varias historias que van de la curiosidad a la irrealidad.

 

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Su nombre significa "lugar de los escudos blancos", aunque también se dice que se traduce como "donde se talla la piedra de sacrificios". De hecho, algunas versiones señalan que en este lugar se hizo el calendario azteca.

Las calles de Chimalistas son una preciosura empedrada, así que no es extraño ver gente en esas calles de siglos placenteros. Chimalistac, también es sinónimo de escuchar el sonido de los árboles y el viento, ya que se respira un profundo silencio.

 

 

En general, la colonia es enigmática y los puentes son algo único. La historia de este sitio se remonta al siglo XVII, cuando miembros de la orden de los Carmelitas descalzos llegaron a Chimalistac, cuando el río Magdalena corría sobre la actual Paseo del Río, que en realidad era un río y para cruzarlo los religiosos construyeron, con sus propias manos, varios puentes de piedra volcánica.

Cada día utilizaban los puentes para cruzar y hacer sus actividades diarias, y uno de aquellos puentes tenía un diferente y lo construyeron con una pequeña estructura que parecía un púlpito.

 

 

Ahí solían ensayar sus lecturas y sermones en voz alta. En cada ensayo buscaban superar con su voz el sonido del río y practicaban para que todo lo que debían decir en las ceremonias sonara fuerte y claro.

Después de varios años, los carmelitas se vieron obligados a abandonar Chimalistac y el río fue entubado, dejando lejos los sonidos y plegarias. Pero los puentes se mantienen de pie, con todo su esplendor.

 

 

Chimalistac se encuentra al sur de la Ciudad de México, rumbo a San Ángel, entre el bullicio del tráfico y el transporte público, siendo una alcaldía de Álvaro Obregón que aún conserva parte de la quietud de tiempos lejanos, y resguardando un sitio para tomarse fotos, caminar e incluso un sitio de descanso.

El Puente del Púlpito, es uno de los vestigios que sobrevive en el cruce con Insurgentes Sur. Su arco mide diez y seis metros de ancho y cuatro de altura. Tiene contrafuertes cuya función era encauzar el agua del Río Magdalena. Se trata de uno de los tres pasos que fueron construidos por los carmelitas.

 

 

El Puente del Carmen, también llamado Camello, cuenta con un arco bajo y extendido, de diez y nueve metros de largo y casi tres metros de alto. La última estructura de este tramo es el más grande de los tres: tiene contrafuertes en los extremos con el fin de dirigir el agua, así como una figura que sobresale entre sus arcos, del lado sur, para abrir en dos el caudal.

 

 

Por avenida Miguel Ángel de Quevedo, se llega al cruce con la calle Francisco Sosa donde se encuentran la iglesia de San Antonio Panzacola y un puente de piedra que atraviesa el curso del Río Magdalena.

Este asentamiento floreció en medio de la lava de la erupción de hace miles de años del volcán Xitle, junto a los pueblos vecinos de San Ángel, Tlalpan, Tizapán, Coyoacán y Copilco. Y se dice que en 1597 Felipe de Guzmán Itzolinque, cacique indígena de Coyoacán, Andrés de Mondragón y Elvira Gutiérrez donaron unos terrenos en los barrios de Tenanitla y Chimalistac a los monjes carmelitas, ahí la orden construyó un colegio y una casa.

 

 

Durante la época colonial, las festividades de julio en honor a la virgen del Carmen fueron un gran atractivo para los paseantes donde se realizaban bailes, días de campo, peleas de gallos, corridas de toros y juegos.

Aunque en la actualidad sea muy complicado ver y apreciar estos puentes, sobre todo con el cauce del río, nos resta imaginar cómo fue una vida monástica cotidiana, bajo un cielo precioso de la ciudad de México, en uno de los barrios más singulares del país.

 

 

Chimalistac

Dirección: Plaza Federico Gamboa #11, Col. Chimalistac. 01070

Foto destacada: Medium

El World Trade Center alguna vez fue el Hotel más alto del mundo
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La Avenida Insurgentes tuvo uno de los edificios más altos, imponentes, preciosos y con más hectáreas del mundo.

Se pensó que el WTC tendría 80 pisos y se convertiría en el hotel más alto del mundo con cerca de 300 m.

 

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El Word Trade Center de la Ciudad de México es un precioso edificio histórico de la alcaldía Benito Juárez, que resguarda un centro de espectáculos, oficinas y uno de los rascacielos más imponentes del país. Anteriormente se le conoció como Hotel de México de la colonia Nápoles, y fue en el año de 1966 que se inició la construcción del bajo el patrocinio de Manuel Suárez y Suárez.

Pero el proyecto original del hotel incluía un centro cultural compuesto por el Polyforum Cultural Siqueiros, instalaciones para negocios, cultural, turismo y arquitectura. Los planos del complejo fueron diseñados por los arquitectos Guillermo Rossel de la Lama, Joaquín Álvarez Ordónez y Ramón Miguelajauregui.

 

 

Fue en 1980 que se inició un proyecto para convertir al complejo en un centro internacional de negocios. Y en 1992, la remodelación se inició parcialmente financiado por el gobierno y fue en 1995 que el complejo abrió sus puertas, siendo uno de los rascacielos más modernos.

El Centro Internacional de Exposiciones y Convenciones tiene más de 80 exhibiciones al año y el Complejo WTC cuenta con el mayor número de metros cuadro en el mundo, además, tiene con detector sísmico que detecta el movimiento de la tierra, lo que detiene los elevadores en la parada más cercana, se le considera un edificio inteligente, pues tiene un control de luz que es controlado por un sistema llamado B tres.

 

 

abarca 239 mil metros cuadrados en toral, tiene 87 mil 100 para oficinas, además, 50 pisos, una estructura de concreto reforzado con 34 mil metros cúbicos de concreto, 28 mil toneladas de acero estructural y 56 amortiguadores sísmicos.

 

 

El Hotel de México se llevó a cabo en un lote llamado “Parque de La Lama”, un sitio reservado por el empresario inmobiliario José Jerónimo de La Lama en 1947. Pero fue hasta 1966. El proyecto del Ho incluyó un edificio hotelero, y los planos del complejo se presentaron en el XIII concurso internacional de arquitectura en Munich.

Programado para estar listo para los Juegos Olímpicos de 1968, el proyecto superó el cronograma y el presupuesto y, aunque la torre principal se completó en 1972, nunca funcionó realmente como hotel y, debido a razones políticas y económicas, la torre, así como el resto del complejo, quedó en un estado inacabado, salvo el Polyforum.

 

 

Cuando finalizó su construcción superó a la Torre Latinoamericana y se convirtió en el edificio más alto de Latinoamérica hasta el año 1979, en el cual fue superado por la Torre Colpatria en Bogotá y en la Ciudad de México por la Torre Pemex. Pero en la Avenida Insurgentes, sigue siendo uno de los edificios más alto hasta la fecha.

En su construcción participaron más de 900 trabajadores del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Construcción, Terraceros Conexos y Similares de México. Durante toda la década de los años 80 ostentó, en la punta circular de la torre, un gigantesco anuncio de la empresa japonesa de relojes Citizen en color rojo que permanecía iluminado desde el interior del mismo anuncio todas las noches que podía observarse a varios kilómetros, hasta que fue retirado tras su restauración habiendo perdido parte de su iluminación después de su deterioro.

 

 

Este imponente edificio ha soportado cinco terremotos. Y hoy en día, existen restaurantes y un club privado que forman los niveles más altos en una circunferencia es giratoria junto con la maravillosa vista de 360° que se tiene a través de los enormes ventanales dan al complejo un atractivo plus turístico sobre los rascacielos de la Ciudad de México.

El Centro Internacional de Exposiciones y Convenciones recibe anualmente 2.5 millones de personas en más de 80 exhibiciones. Un lugar que tienes qué visitar por su historia, por su arquitectura y su figura.

 

 

 

Foto destacada WTC México

 

Nostalgia urbana: Los barcos de vapor del canal de la viga
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Trajineras y barcos en la antigua calzada de la Viga combinaban viejos y nuevos mundos, llenando el espacio de colorido y contrastes.

Barcos de vapor y trajineras recorriendo los canales de la vieja ciudad de México.

 

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Como sabemos, México-Tenochtitlan fue construida sobre lo que era el Lago de Texcoco, que conectaba con otros lagos y superficies acuáticas, que los diferentes gobernantes desecaron el lago y entubaron para tener áreas habitables en la creciente ciudad. Los remanentes de esos ríos y lagos, quedaron hasta mediados del siglo XIX, y el Valle de México contaba con un magnífico espejo de agua que los habitantes usaban para su esparcimiento.

Algunos canales llegaban a un costado del Zócalo, donde ocupa está la Suprema Corte de Justicia y se conectaba con Xochimilco, Chalco y era el Canal de la Viga.

 

Wikipedia

 

Fue a principios del Siglo XX y las últimas décadas del siglo XIX, que este espacio era recreativo y la gente podía subía a las canoas y trajineras los domingos para hacer excursiones que los llevaban al lado de grandes casonas y edificios públicos, al ritmo de la marimba y al cobijo de la sombra de los árboles.

El personaje más conocido en los proyectos de navegación al interior de la ciudad, fue Mariano Ayllón quien montó una pequeña compañía cuyos navíos flotarían sobre Chalco, Texcoco, el Canal de La Viga y diversas zonas al sur y poniente de la ciudad.

 

 

El proyecto contempló la apertura de presas para que ni los pueblos ni el Centro se viera afectados en temporada de lluvias y también para poder controlar el nivel y la limpieza del canal. Pero las trajineras no facilitaron la situación para el nuevo sistema de presas y limpieza, haciendo que los trajineros con sus remos jalaran tierra, generando azolve y poniendo en crisis la navegación de ambas embarcaciones. Salvador Novo cuenta en Los paseos de la Ciudad de México que una de las fechas más populares para disfrutar del Paseo y Canal de La Viga era el tradicional Viernes de Dolores, previo a Semana Santa. En el ambiente se percibía el aroma y el estruendo de los cohetes.

En esa época, Iztacalco fue un gran atractivo turístico rodeado de chinampas sembradas con legumbres y flores, dotándolo de una belleza peculiar. En pleno centro del pueblo había famosas pulquerías, sitios de antojitos y la postal que regalaban los cuerpos de agua alrededor de la Iglesia era irresistible para los que llegaran a la capital.

 

Pueblo de Iztacalco

 

Su primer viaje fue de la Ciudad de México a Chalco y poco a poco llegaron más embarcaciones llevando pasajeros hasta La Villa, Tacubaya, San Ángel y Tlalpan hacia las poblaciones de Santa Anita, Iztacalco y Xochimilco. El Diario Oficial publicó en octubre de 1853 que el vapor General Santa Anna estaba al servicio del público. Salía del Paseo de La Viga hasta Mexicaltzingo en dos viajes entre semana y tres los domingos y días feriados.

Este barco porque podía transportar 200 pasajeros, medía unos 20 metros de largo por 3,5 de ancho y contaba con un salón para 60 personas. Los viajeros salían a las 9:00 am y a las 15:00 regresaban. En la garita de La Viga los paseantes estaban listos con naipes, catalejos, abanicos, sombrillas e instrumentos musicales para disfrutar del paseo.

 

Pueblo de Iztacalco

 

En 1869, el vapor de nombre Guatimoc realizó seis viajes de prueba antes de hacer una invitación formal al Presidente Benito Juárez, para que se uniera a un recorrido. El vapor zarpó y, unos metros más adelante, estalló una de las calderas, causando un gran susto al presidente y a su comitiva de invitados. Pero no hubo nada grave.

En 1890, el Presidente Porfirio Díaz inauguró una nueva línea comercial de barcos de vapor, entre Chalco y México, que no duró mucho, ya que poco después con la llegada del ferrocarril fueron desapareciendo.

 

Pueblo de Iztacalco

 

 

Los antiguos canales se fueron secando y para principios del siglo XX, el Paseo de La Viga conservó por un buen tiempo su atractivo como lugar de paseo en lanchas y trajineras hasta desaparecer. La nostalgia de un mundo viejo con pequeños barcos del Canal de La Viga que se asemejaban a los que se contemplaban a las orillas de los ríos en Francia. 

 

Información de Matador Network

Foto destacada @patriomoniom

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