Parque Nacional El Tepeyac, un tesoro ecológico en la alcaldía GAM
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En el Parque Nacional El Tepeyac hay 1 500 hectáreas para actividades al aire libre, senderismo, picnis o solo para descansar en el norte de la Ciudad.

El Cerro del Tepeyac comparte espacio con este precioso parque.

 

El Parque Nacional El Tepeyac es un lugar que le ha dado vida al norte de la ciudad desde hace mucho tiempo. Es un lugar increíble, que abarca parte de la cadena montañosa de la sierra de Guadalupe, siendo creado mediante un decreto emitido el 18 de febrero de 1937, contando originalmente con una extensión de 1500 hectáreas.

Se le llama “El Parque Nacional El Tepeyac” ya que se ubica en el cerro del Tepeyac, desde donde se puede contemplar una de las más hermosas vistas del valle de México, a pesar de que ha sido amenazado por el crecimiento de la mancha urbana principalmente en sus laderas.

 

 

El parque es una de las pocas áreas verdes que se ubican al norte de la Ciudad de México. Justo a un lado de la famosa Basílica de Guadalupe y su vegetación se compone de pirules y eucaliptos, poblado por una fauna no muy extensa de aves y algunos pequeños mamíferos. Tiene una de las grandes extensiones de bosque artificial de eucalipto que fueron reforestadas en la primera mitad del siglo XX.

También cuenta con un circuito para bicicleta, que a pesar de ser modesto, es amplio y útil para probar los amortiguadores de la bicicleta y la condición física.

 

 

El parque comprende las laderas, partes bajas y altas de las siguientes elevaciones de la sierra: El Cerro del Tepeyac, el Cerro del Guerrero y el Cerro de Santa Isabel. Se encuentra políticamente dentro de la delegación Gustavo A. Madero en la Ciudad de México, una menor extensión se ubica dentro del municipio mexiquense de Tlalnepantla.

El acceso principal al parque es por la avenida de los Insurgentes rumbo al norte de la ciudad, pero también es posible por el antiguo poblado de Santa Isabel Tola, que hoy forma parte de la zona urbana y por la colonia Martín Carrera o en la colonia Gabriel Hernández.

 

 

Es un lugar excelente para correr ya que zona se caracteriza por la poca altitud de las elevaciones montañosas, siendo en este punto donde se termina la sierra. En promedio los tres cerros ya citados que forman parte del lugar tienen una altura de 2,450 a 2,500 msnm.

Hoy en día, este parque no cuenta con algún río cercano; pero hace muchos años llegaban los lagos de Texcoco y Zumpango bordeaban parte de los cerros. Debido a la falta del líquido para el consumo humano se construyó el Acueducto de Guadalupe, que surtía de agua a la cercana Villa de Guadalupe y provenía con el vital líquido desde el poblado de Tlalnepantla.

 

 

El Acueducto de Guadalupe es una obra hidráulica de la época novohispana construida a mediados del siglo XVIII, que tenía como primer fin en un primer momento, llevar agua potable del río Tlalnepantla en el pueblo de Santa María Tlalnepantla a la Villa de Guadalupe, para luego ser conectado al acueducto que llevaba agua hasta Santiago Tlatelolco.

En la vegetación en el parque, tanto como en el cerro de Guadalupe, predomina el eucalipto, que fue sembrado para reforestar esta parte de la sierra y también otras zonas alrededor del Valle de México, creando así grandes extensiones de bosque artificial. Aunque también se pueden observar algunas de las siguientes especies en menor medida: cedro, encino, pino radiata, pino patula y pirules.

 

 

Sin embargo, se sabe que existen asentamientos ilegales dentro del parque que utilizan la madera del parque para hacer sus construcciones y por el mismo motivo hacer un tanto insegura la zona. En algunas zonas de menor tamaño hay presencia de pastizales. En el estrato inferior vegetal prosperan matorrales de zaluzanias y en la región norte, más árida, gran cantidad de opuntias y matorrales espinosos xerófilos.

Desafortunadamente, la fauna del lugar ha desaparecido. Solo quedan algunas ardillas y especies introducidas por los habitantes cercanos al parque como perros y gatos. Pero el parque es frecuentado por deportistas que practican principalmente la caminata y el senderismo, así como el paseo en bicicleta. Hoy en día, en la parte que concierne al Cerro del Tepeyac se ha instalado un quiosco, zona de juegos y asadores para practicar días de campo, así como un pequeño albergue.

 

 

 

 

 

Parque Nacional El Tepeyac

¿Dónde? Huitzilihuitl s/n Santa Isabel Tola, y/o Insurgentes Norte esquina con Tocomán, Alcaldía GAM.

¿Cuándo? Lun-dom 6am-5pm

Entra Libre

Entre el cielo y la tierra, Buda y los mexicas. Germán Venegas en el Museo Tamayo
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Instalada en alrededor de 1,220 m2, esta muestra es la más exhaustiva que se ha realizado en un museo en México de la obra de Germán Venegas, con cerca de 350 piezas que abarcan su práctica.

 

Un Buda policromado de más de cinco metros de altura atraviesa verticalmente el Museo Tamayo, generando una línea visual entre dos de sus salas principales, como si se tratara de unir lo terrenal con lo espiritual. La forma es vacío y el vacío solo forma (2000-2002) es una pieza tallada en madera, que sirve como eje de la exposición Todo lo otro, del artista Germán Venegas. Por su parte, los tres grandes dípticos: Encuentro en el bosque (1996), Decapitación (1995) y Lección (1995), así como el políptico Dogmáticos (1996), abordan el paso a lo espiritual y divino por medio de la sabiduría, la meditación y el ascetismo.

 

 

Esta serie de óxidos, a su vez, introducen la serie en óleo Ascetas (2003-2004). Finalmente, en las series Tlatoanis (2018) y Monos (2006-2015), Venegas explora dos estados de conciencia: el ego exacerbado, con los reyes del imperio mexica, y la exaltación, a través de un mono que difícilmente logra un estado de quietud. Todo lo otro se estructura alrededor de una serie de dualidades: lo terrenal y lo religioso, lo humano y las deidades, y los pies del Buda y su mente.



 

Germán Venegas (La Magdalena Tlatlauquitepec, Puebla, 1959) estudió en La Esmeralda (Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado). Poco antes de su preparación formal como artista plástico, se desarrolló como artesano tallador. Fue reconocido como uno de los representantes más destacados de una generación de artistas que fue calificada como neomexicanista y que, durante la década de los ochenta, irrumpió con gran vigor en la escena de la cultura nacional.

 

Después de un amplio período dedicado a la escultura, Venegas regresó al quehacer pictórico. La búsqueda de un nuevo punto de partida lo condujo al universo filosófico-religioso del budismo, donde encontró un vínculo entre su existencia y su arte, enriqueciendo su obra con una nueva percepción de la vida y de la muerte, y representando en sus pinturas y dibujos deidades e iconos orientales y occidentales.

 

Su obra se ha expuesto en México y en el extranjero (Alemania, Australia, Brasil, Cuba, Ecuador, España, Estados Unidos, Guatemala, Italia, Francia y Japón), y forma parte de colecciones tan importantes como el Museo de Ponce en Puerto Rico, el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, el Museo Metropolitano de Nueva York y el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo en Badajoz, España, entre otros.

 

 

 

 

“Todo lo otro” es una exposición compuesta por casi 350 piezas que incluyen dibujos, esculturas y pinturas. El eje que las guía es la dualidad entre lo humano y lo divino, lo terrenal y espiritual, reflejados en los dos sistemas de creencias que se mezclan, disputan y retroalimentan en su obra: el budismo y la antigua cosmogonía mexica.

 

Los símbolos mexicas responden a su participación en el neomexicanismo, una corriente pictórica que, después de ver caer la fachada nacionalista que pintaban los gobiernos antes del terremoto de 1985, comenzó a construir una identidad mexicana que buscaba narrarse con base en lo que imaginaba como sus cimientos más sólidos: las culturas indígenas, el pasado prehispánico y el arte popular.

 

 

 

La compilación es increíble, pero resuena con el espíritu de la época que ha habitado Germán Venegas. El poblano y ex alumno de La Esmeralda, encontró en el budismo un punto de anclaje para poder abordar la vida en su obra.

 

 

Esta exposición realiza una revisión de toda la obra de uno de los artistas mexicanos más importantes a nivel nacional e internacional, cuyo trabajo se caracteriza por la hibridación de tradiciones y mitologías. A través de la diversidad de técnicas y formatos, incluyendo su práctica como pintor, dibujante, escultor y tallador de madera, la muestra recorre la trayectoria de Venegas desde la influencia que el budismo ha tenido en su obra hasta sus estudios de la cultura mexica.

 

 

Todo lo otro. Germán Venegas

Dónde: Museo Tamayo

Dirección: Paseo de la Reforma 51, Bosque de Chapultepec, Bosque de Chapultepec I Secc

Cuándo: 11 de diciembre al 31 de marzo

Web 

Punto de Cruz galería y café, un hermoso lugar de arte huichol
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Punto De Cruz es un café que apoya lo hermoso del arte huichol, la joyería de creación mexicana y ofrece platillos únicos.

La galería Punto de Cruz apoya el arte indígena.

 

El punto de cruz es una forma popular de bordado en la que se usan puntadas que quedan en forma de equis. Este bordado se realiza sobre tejidos de trama uniforme y distinguible, y con menos frecuencia en tejidos de trama no uniforme, colocándoles encima un tejido de trama uniforme que se retira hilo por hilo al finalizar el bordado.

Pero en la CDMX, en el corazón de la Roma, el punto de cruz no es un bordado para coser, es una atractiva cafetería con productos de primera calidad: café, cacao y maíz que ayuda a difundir el arte huichol. Sus chilaquiles de maíz de colores son de los mejores que hay en la ciudad.

 

 

 

Punto de Cruz es un proyecto de tres personas con pasiones diferentes que lograron convergencia en un lugar de la colonia Roma. Katia Hermosillo, quien hace joyas de plata y oro bajo el nombre de Haramara; Jorge Martínez, quien cuenta con una galería que apoya a los artesanos mexicanos de comunidades huicholes, y Luis Palma, el encargado de la parte gastronómica de este proyecto que está por cumplir un año.

Palma tiene experiencia de más de 10 años en trabajar en renombrados restaurantes en Cancún, París, Uruguay, Brasil y en la Ciudad de México en el restaurante Biko y en Buna como director gastronómico. Luis hacer barras de chocolate desde el tostado y el pelado de la semilla, el primer molido a 70 grados en el agrega leche y el molido temperado con una duración de hasta 72 horas para después moldear en frío las barras. Además, el chocolate se ocupa como ingrediente para bebidas como el moca con café orgánico.

 

 

 

El maíz con el que hacen sus tortillas a mano son traídos de las comunidades de donde obtienen el arte de la galería, y con las que Jorge y Katya trabajan muy de cerca en una relación casi familiar que los lleva a trasladarse a estos lugares cada tres meses, en especial a la Sierra de Jalisco. Este trato con las comunidades hace de la experiencia gastronómica y de la oferta de la galería un plus que los diferencia con cualquier otro lugar de la zona en precio, sabor y apoyo directo a etnias.

Lo que se ofrece en  Punto de Cruz es comida tradicional mexicana. Entre sus platillos están los frijoles con hoja santa, enchiladas en salsa verde con cilantro y epazote, o en salsa roja con chipotle y piloncillo, por nombrar algunos. Uno de los proyectos alternos que promueven de boca en boca es su cata a puerta cerrada de cinco tiempos maridados con mezcal, a la cual necesitas reservación.

 

 

 

En su esfuerzo por apoyar a las comunidades huicholes, se realizan festivales donde algunas familias huicholes puedan producir su arte sin preocuparse por generar ingresos de otro tipo. Además es posible encontrar varias opciones para apoyar el consumo local, desde las artesanías huicholes y el barro negro, hasta la joyería en plata y oro, pero en especial la gastronomía, que como nos comenta el chef, es difícil posicionar si no se transmite de boca en boca.

Una de las galerías que apoya Punto de Cruz es la del arte tradicional Yawí, que junto a la sociedad cooperativa Calpulli Netzahualcóyotl S.C., desarrolla un proyecto artístico de apoyo a las comunidades y etnias autóctonas de la región occidental de México, específicamente enfocado a la cultura Huichola (Wixárika).

 

 

 

Esto con la intención de facilitar el acceso público al exquisito arte sacro característico de un grupo humano tan particular, traduciéndolo en beneficios directos para este sector de la población que se encuentra particularmente marginado respecto de los procesos socio-productivos en el país.

Las técnicas artísticas empleadas en la elaboración de estas piezas de arte, como son el tejido en telar de cintura, el bordado antiguo, los mosaicos de cuentas o la unión por hilo, datan del periodo arcaico en la historia de la población del territorio mexicano, con una antigüedad de alrededor de cinco mil años, y a pesar de haber sido adaptadas en la modernidad al uso y fabricación de materiales contemporáneos, su ejecución y su significado no han variado en lo más mínimo.

 

 

 

Por supuesto, los huicholes también emplean el punto de cruz al hacer morrales y en los vestidos típicos, viene de “punto de cruz de bordado”. Aquí está el link si deseas visitar el sitio

Los chilaquiles son de sus platillos estrella de este café, ya que los totopos son de colores y la salsa especial de la casa. Se utilizan tres de los cinco colores que tiene el maíz, y trabajan con con maíz blanco, maíz azul o negro y maíz rojo. Además todo el maíz de Punto de Cruz es grano cultivado en conjunto con huicholes. Esto lo convierte en un producto con la mayor certificación orgánica, ya que ellos jamás utilizarían algún aditamento. Y como para los huicholes el maíz es sagrado, esto hace que el sabor de la comida sea espectacular.

 

 

 

Punto de Cruz Galería y Café

¿Dónde? Puebla 303, Roma.

¿Cuándo? Lunes a viernes 9 a 20 hrs; sábado 9 a 18:30.

¿Cuánto? $ 80 – $250

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El Antiguo Palacio del Ayuntamiento y toda su belleza, ahora abierto a todo público
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El Antiguo Palacio del Ayuntamiento, se inauguró con una exposición fotográfica y ahora estará abierto a todo el público con visitas guiadas.

Un espacio lleno de historia abierto para todo el público.

 

 

La construcción del antiguo Palacio del Ayuntamiento fue ordenada por Hernán Cortés a inicios de la reconstrucción de la ciudad en 1522, y fue terminado entre 1527 y 1532. Los maestros de arquitectura Pedro de Arrieta y José Miguel Álvarez  dirigieron la obra que se ubica al sur del Zócalo capitalino en el Centro Histórico; que ahora forma parte del conjunto arquitectónico Patrimonio de la humanidad desde 1987.

De acuerdo con las Ordenanzas de Población de Carlos I, las Casas del Ayuntamiento o Casas del Cabildo, igual que las casas parroquiales o privadas de vecinos prominentes, fueron construidas con las piedras de los templos mexicas. En un momento estos lugares tuvieron funciones administrativas y de justicia en la ciudad. Esa arquitectura era necesaria como protección contra los indígenas, quienes tenían prohibido asentarse en la zona.

 

 

El primer edificio fue construido por las autoridades españolas entre 1526 y 1532, en seis solares dados por el cabildo en el costado sur de lo que fue el tecpan de Motecuhzoma Xocoyotzin. En su primer etapa era un lugar que tenía una gran sala de reuniones, y sitios para escribanos, contadores, un espacio para los oidores y una capilla.​En el resto de casas se estableció un granero, la cárcel pública, las carnicerías y los corrales para aves del propio Consejo.

Poco a poco fueron agregándose otras dependencias: una alhóndiga, casa de moneda, una fundición, la carnicería mayor y las casas que servían de residencia. Marqués de Cerralvo mandó a construir un edificio destinado a cuartel de caballería el 15 de enero de 1624. Con el tiempo este sitio acabó por convertirse en mercado para la venta de artículos diversos.

 

 

 

Para finales de 1692 durante el Motín de la Ciudad de México, el edificio fue parcialmente quemado por indígenas enfurecidos, que protestaron de dicha forma por la especulación en el precio del maíz. En este episodio, es memorable como Carlos de Sigüenza y Góngora quiso rescatar de las llamas el archivo histórico de la ciudad.​

A principios del siglo XVIII (1714) el palacio del Ayuntamiento fue reconstruido con el gusto de la época: de la primera austeridad con muros anchos y ventanas pequeñas, pasa al estilo barroco peninsular, con arcos y adornos, y después se le agrega el neoclásico. Por tal motivo, las Casas del Cabildo fueron reedificadas totalmente por instrucciones del virrey Fernando de Alencastre Noroña y Silva, duque de Linares, iniciando las obras en 1714 y concluyendo entre el año de 1722 (portales) y 1724 (el resto del edificio); siendo virrey el Marqués de Casafuerte.

 

 

 

Hacia 1821 fue suprimida la venta de carnes en el palacio, por lo que a partir de entonces se establecieron vendimias en el callejón de la Diputación, actual avenida 20 de Noviembre. Pero fue el gobierno de Porfirio Díaz que se distinguió por la construcción de grandes obras, entre ellas muy bellos edificios. Al Palacio Municipal se le agregó un nivel más y se reconstruyó totalmente.

A principios del siglo XX, García Preciat le da otra denominación a estos edificios: Aduana Marítima, Palacio Municipal, y cuerpo de guardia principal, transformando posteriormente en palacio de gobierno. A partir de 1929 se convierte al ex palacio municipal en sede del Departamento del Distrito Federal. En 1934 se le agrega el 4º. Piso. Al llegar al poder, el Gral. Lázaro Cárdenas emprendió la tarea de agregar un nivel más al edificio, que ya entonces se llamaba, del Departamento del Distrito Federal.

 

 

 

Para 1963 todo el edificio del antiguo palacio de gobierno que albergaba la aduana, el palacio municipal, el palacio de gobierno y las atarazanas. Pese a que solo quedan los cimientos y algunos muros del Ayuntamiento original, su arquitectura y belleza invita a observarlo, ya sea en su fachada exterior de estilo neoclásico y el águila imperial, ya sean sus arquerías o los escudos de la ciudad; sus balcones o sus torres que fueron elevándose conforme la edificación crecía.

En su interior se pueden apreciar en sus columnas los estilos dórico, jónico y corintio, o su hermoso Salón de Cabildos, escenario de eventos trascendentes y su biblioteca, que ofrece servicio de consulta sobre temas de nuestra ciudad.

 

 

Hoy en día, el Antiguo Palacio del Ayuntamiento es un museo y oficina de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México.​ Y en su interior alberga un rico patrimonio histórico como el Salón de Cabildos y el Centro de Documentación Francisco Gamoneda. A partir de diciembre del 2018 estará abierto a todo el público.

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, entregó en forma simbólica al pueblo el patio del ala sur del Antiguo Palacio del Ayuntamiento, donde inauguró una exposición fotográfica y después se retiró a sus oficinas en el lugar, desde donde comenzó a despachar.

 

 

La exposición consta de una serie de fotografías de gran dimensión sobre personalidades que fueron recibidas en el Salón de Cabildos. El secretario de Cultura de la Ciudad de México, Alfonso Suárez del Real, explicó el significado de las imágenes, algunas donde aparecen gobernantes capitalinos con personajes de la política nacional e internacional, como Álvaro Obregón, Fidel Castro, Salvador Allende, entre otros.

Asimismo, las fotografías de los astronautas que pisaron la luna y quienes recibieron las llaves de la capital, del escritor Carlos Monsiváis, y del presidente Andrés Manuel López Obrador cuando recibió el reconocimiento Ciudad de México. También hay una imagen de cuando el gobierno mexicano le cedió el Salón de Cabildos a las Cortes de la Segunda República Española y se eligió a su presidente en el exilio.

 

 

Esta ala sur será pública en una primera etapa en su patio y primer piso, se harán visitas guiadas en segmentos de 30 personas que podrán permanecer en recorridos de 15 minutos. Par febrero del 2019 se habilitará el segundo piso de esta ala sur para que todo este espacio esté abierto al público y se analizará abrir el tercero piso, donde se encuentra el Salón Oval para visitas públicas.

Asimismo, el nuevo museo contendrá la historia política desde la fundación de esta gran ciudad, hasta la actualidad. Y estará abierta la biblioteca donde los jefes de Gobierno se reunían con su gabinete o con invitados especiales.

 

Visita el Palacio del Ayuntamiento de la CDMX 

¿Dónde? la Plaza de la Constitución #2, Col. Centro. 06000, Centro Histórico

¿Cuándo? Lunes a viernes de 9:00 a 17:00 horas y sábados y domingos de 9:00 a 19:00 horas.

Entrada libre

Sitio Web

Los muros de la Central de Abastos son intervenidos por su aniversario
Cristopher Garnica
Central de Muros es una iniciativa planteada para la reactivación de espacios con altos índices de violencia y carencias sociales. Lo que se busca es usar al arte como herramienta de transformación de espacios y personas.

Central de Muros es una iniciativa artística única en el mundo. 

 

La central de abasto es el mercado más grande del mundo. El complejo tiene una extensión superior a 300 hectáreas en donde trabajan 90,000 personas y recibe la visita de 500,000 al día. La Central es la segunda unidad económica más importante del país, después de la Bolsa Mexicana de Valores. Generan alrededor de 9,000 millones de dólares al año.

 

 

En 2017 la Central de Abasto invirtió 1.5 millones de pesos en contratar a la asociación civil We do things, la cual está a cargo de apoyar a los artistas y proveerles los materiales necesarios; “nada” si se compara con los 40 millones que costaría pintar las paredes de un solo color, ya que las técnicas de grafiti con vinílica para hacer arte, requieren 20 veces menos pintura que la pintura tradicional monocromática.

 

 

 

 

El proyecto iniciado en septiembre de 2017 con 24 murales en el 35 aniversario de la Central, tuvo el apoyo de la marca de pinturas Osel y la difusión y asesoría de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), hoy busca continuar con la reivindicación de este espacio. A partir de este fase, se inicio la Bodega de Arte, ubicada en la Central, que busca convertir este increíble espacio en la galería de arte urbano más grande de América Latina.

 

 

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Fueron artistas nacionales e internacionales los que participaron en este espacio pictórico que se fusiona con la cotidianeidad de los asistentas el mercado. Además se comienza un mega mural de 20,000 metros cuadrados, en el que participarán más de 50 artistas de distintos países. Este proyecto se llevó a cabo en la delegación Iztapalapa, entre inmensos pasillos, voces gritando sobre todo, una variedad de olores intensos.

 

 

 

El megamural tendrá lugar en fachadas exteriores en tres secciones: la primera abarca la zona de frutas y legumbres, de la cual fueron inauguradas algunas obras en noviembre pasado y llegará a su fin a finales de febrero. La segunda sección estará en la entrada a la zona de abarrotes y la tercera sección, ocupará la barda perimetral.

 

 

 

 

Algunos de los artistas que intervinieron las fachadas formarán parte de la iniciativa de Arte Diez, feria de arte que llegó de Bogotá a México por una alianza entre Foto Museo Cuatro Caminos, Central de Abasto y Central de Muros. Arte Diez, mejor conocida como la Feria del Millón, abre camino a nuevos talentos en el rígido mercado del arte y busca generar arte en zonas en las que no pensaríamos que podría incluirse, como la Central de Abasto. Sebastián Romo, Aline Herrera, Diana Bama, Kenta Torii y el colectivo Meiz son algunos de los 16 artistas que participan en la elaboración de museos, para llevar el arte a las calles de este gran mercado.

 

 

 

Central de Muros

¿Dónde? Ermita Iztapalapa, Eje 6 Sur, Área Federal Central de Abastos, 09040, CDMX.

¿Cuándo? Abierto de Lunes a Domingo 24 horas al día.

Entrada Libre