Arte y Cultura
Ceremonia del Fuego Nuevo, el ritual que simboliza el nuevo ciclo en Tenochtitlán
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Los aztecas solían pensar que el Sol estaba en riesgo de perecer, provocando “un escenario de tensiones”.

Cada 52 años, durante la constelación de las Pleyades, también llamada Tianquiztli, nuestros antepasados celebraban el Fuego Nuevo en Tenochtitlán. Se trataba de un ritual metafórico de cierre e inicio de ciclo, en donde podía terminar tanto la vida como el mundo.

Para cerciorarse de que esto no ocurriera y la vida continuara otros 52 años, se encendía el Fuego Nuevo en el Cerro de la Estrella, al sureste de la ciudad de México, en Iztapalapa? mientras se tocaba el teponaztli, el atabal, la chirimía y el caracol. Este Templo del Fuego Nuevo estaba compuesto por una pirámide, una plaza y una terraza con un centro ceremonial ?en forma de santuario ancestral?. 

Dado que este ritual simbolizaba el inicio del nuevo ciclo, la alegría albergaba las calles a través de danzas y cantos. Inclusive cada hogar celebraba la llegada del Fuego Nuevo encendiéndose en una hoguera dentro del patio de la casa; en ocasiones se sacrificaban algunas aves, como las codornices, se quemaba copal y se arrojaba el humo a los cuatro puntos cardinales, se compartía el tzohualli ?un platillo dulce que sólo se preparaba ese día? y se bebía agua sólo pasado el medio día.  

fuego nuevo tenochtitlan cerro de la estrella

Los aztecas solían pensar que el Sol estaba en riesgo de perecer, provocando "un escenario de tensiones". Para evitar este catastrófico final, era vital conocer tanto los ciclos del Sol como los movimientos astrales ?de la Luna, la gran estrella (Venus), Tianquiztli (las Pléyades), Mamalhuaztli (Cinturón y espada de Orión), Cólotl (Escorpión), Colotlixáyatl (“Rostro de Escorpión”), Citlalxanecuilli (¿Osa menor?), Citlaltlachtli (“Juego de pelota de las estrellas").

En su libro El Fuego Nuevo, Cesar A. Sáenz explica que el fuego se realizaba girando fuertemente con las palmas de ambas manos un palo cilíndrico dentro del agujero de un madero rectangular; y dado que este roce era tan intenso entre las dos maderas secas que se producía casi inmediatamente lumbre:

Al madero en forma rectangular los aztecas llamaban teocuahuitl (madero divino) que también era conocido, como xiuhcoatl; el palillo cilíndrico terminaba en forma semicónica, especie de asta o saeta, y se halla dibujado en los Códices en forma de flecha y al cual le nombraban mamalhuaztli (lo que perfora o taladra). Xiuhcoatl mamalhuaztli era también la designación que se aplicaba al conjunto de ambas maderas?

Se cree que el último Fuego Nuevo que celebraron los aztecas fue en el año 1507, y que la llegada de los conquistadores españoles interrumpió el ciclo que debía celebrarse en 1559. En esa última conmemoración, la lumbre que encendía una impactante hoguera podía verse desde Tenochtitlán, y de la cual "tomaban el fuego -que antes había sido apagado en todas partes- y lo llevaban en teas de pino a los diferentes pueblos cercanos y los de México lo conducían al Templo de Huitzilopochtli y luego a los aposentos de los sacerdotes y ministros de los ídolos". De ahí, tanto los habitantes de la ciudad como los sacerdotes de otros pueblos lo llevaban a sus hogares.

En términos del calendario mexica, la “atadura de años” ?o el Fuego Nuevo? se presentaba cuando cada uno de los cuatro años ?Tochtli (conejo), Acatl (caña), Técpatl (pedernal) y Calli (casa)? había redigo trece veces. Así comenzaba un nuevo ciclo, cada 52 años. Es decir que un año azteca lo formaba 18 meses; cada mes, 20 días. Esto lo convierte en un total de 360 días y cinco días sin nombre ?nefastos, llamados Nemontemi?. Sólo así se hacía el ajuste necesario con el paso del sol; permitiendo así que el siglo azteca constara de dos veces, 52 años equivalentes a 104 años. Es decir que se atan los años de 13×4 = 52 años.

De hecho se cree que en 1507, considerado como el año de 2 acatl ?o 2 caña?, fue el Fuego Nuevo más fastuoso que se celebró en el México prehispánico. Dado que la rueda calendárica había llegado a su fin, era necesario realizar un ritual tan llamativo que permitiera al mundo continuar existiendo por otros 52 años. Fue así que en el mes de Panquetzaliztli ?lo que equivaldría al mes de diciembre en el calendario gregoriano?, se reunieron los señores de Tenochtitlán, Texcoco y Tacuba para celebrar este solemne evento. La festividad requería entonces de tres principales aspectos para lograr que los dioses se consagraran de la existencia de la humanidad: primero, descender la flama del cielo para concretar el xiuhmolpilli ?o atado de año? o el amanecer del nuevo ciclo; segundo, conjugar de Fuego Nuevo de 2 acatl con el nacimiento de Huitzilopochtli; tercero, inaugurar el suntuoso ayauhcalli ?o casa de la niebla, en donde se veneraba a las deidades acuáticas y agrícolas? que fue mandado a construir por Moctezuma II, en la cima de Huixachtécatl, para la celebración del Fuego Nuevo.

Realmente el Fuego Nuevo mexica era el renacimiento de la esperanza de vivir otro ciclo, como si el fuego tuviera la insólita capacidad de resurgir de las cenizas y crear un sitio cada vez más empoderante, fuerte e inmortal.

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Fotografía principal: Gustavo Aguado para michoacantrespuntocero.com

Aldous Huxley, México, Tecate, Oaxaca y los viajes de la mente
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Los viajes que Aldous Huxley hizo por México son desconcertantes y van desde las caminatas por Oaxaca hasta los alucinantes viajes en Tecate.

Los viajes ácidos de Aldous Huxley por todo México.

 

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Para muchos escritores norteamericanos, México promete privacidad y anonimato; es un lugar para perderse. Huxley en Beyond the Mexique Bay escribió, no tienen que usar su imaginación para reconstruir las características de una forma de vida desaparecida. Solo necesitan caminar hasta la oficina de Pan American Airways más cercana y comprar un boleto. En pocas horas, se encontrarán en medio de la sociedad campesina del siglo XV

 

 

 

"para los críticos de la sociedad americana moderna los indios mexicanos cumplen las funciones reservadas en los escritos de Voltaire y sus contemporáneos a los chinos y persas: son garrotes alienígenas para golpear a los malhechores domésticos. Pero mientras que Voltaire nunca soñó con visitar Pekín… los estadounidenses realmente toman el tren o el avión y, habiendo hecho el viaje al sur, son lo suficientemente imprudentes para afirmar que sus Nobles Salvajes son genuinos indios mexicanos ”.

De hecho, el propio Huxley hizo un gran viaje por México, y Beyond the Mexique Bay son los apuntes de viaje de un escritor en Oaxaca en 1933, llega a Puerto Ángel, y sigue en una mula hasta la capital del estado, pasando por Progreso, Miahuatlán y Ejutla, caseríos. Huxley recorrer Oaxaca, Puebla, Ciudad de México y Taxco.

 

 

Y fue un incendio que llevó a este escritor inglés y autor de Un mundo feliz a Tecate, quien tras diversas visitas en la década de los 50 vivió un año en esta región hasta poco antes de su muerte, periodo en el que posiblemente escribió su último ensayo, Ciencia y literatura.

El rancho La Puerta, pionero en el concepto de centros de sanación, ubicado al pie del cerro Cuchumá ?montaña sagrada para los indígenas kumiai? fue el refugio que eligió su esposa, la terapeuta y violinista Laura Archera-Huxley, por recomendación del círculo social de Hollywood al que la pareja estuvo ligada, refiere Deborah Szekely, fundadora y propietaria del espacio.

 

 

Huxley y su compañera de vida se hospedaban en una cabaña que actualmente forma parte del área de comedores, explica Szekely. "Aldous no era exigente, no le importaban mucho sus alrededores, quizá porque estaba casi ciego. De trato agradable, era lo que yo llamo a sweetie pie (un pan dulce)… su casita estaba lejos de las otras; tenía mucho silencio y privacidad."

La pareja llegó después de 1961, año en que el fuego redujo a cenizas en Los Ángeles, California, la casa del autor de Farenheit 451, que este 26 de julio celebraría su 121 aniversario. El fuego acabó con una parte de su memoria y marcó un antes y un después en su vida, reveló su hijo Matthew Huxley, en una entrevista que dio a la BBC.

 

 

Las actividades de Aldous Huxley en Tecate se enfocaban principalmente en la escritura, en la meditación y en la experimentación con sustancias. El libro Prueba de coraje: la historia de Michel Thomas, escrito por Christopher Robbins, hace referencia a una invitación a Tecate en 1958 a lo que Huxley llamaba experimentos controlados con el uso de LSD, sustancia que en ese entonces era legal y recibía de su creador, el doctor Albert Hoffmann.

La Biblioteca de la Universidad de California, en Los Ángeles, rescató los archivos de Aldous Huxley; en su inventario hay varios audios con la etiqueta Tecate, así como una invitación con fecha de 1960 a su conferencia titulada Potencial Humano, que no llegó a dar en persona, pues días antes su estado de salud se complicó por el cáncer de laringe que padecía y dejó una grabación para el acto. Sus sabias palabras abrieron la conferencia, recuerda Szekely.

 

 

Mientras vivió en Tecate, Huxley encontró no sólo un escape al bullicio de Los Ángeles. En territorios sagrados para los nativos kumiai, junto con su esposa Laura, científicos y sicólogos, formó una especie de incubadora de creatividad e ideas, que hablaba de su preocupación por el porvenir de la humanidad.

Científicos como el médico Andrija Puharich y el académico Timothy Leary, describen la relación que el autor entablaba a través de experimentos con sustancias como la mezcalina, elemento activo del peyote, experiencia que Huxley también resume en Las puertas de la percepción. El paisaje del rancho La Puerta incluye un complejo de senderos que llevan a jardines, fuentes donde abundan árboles y la montaña Cuchumá, considerada sagrada por los indígenas kumiai, una de las cinco etnias nativas de Baja California, a la que hasta estos días acuden para curarse, soñar y, sobre todo, recibir visión.

 

 

Aldous Huxley murió de cáncer el 22 de noviembre de 1963, en un largo viaje de LSD que su esposa Laura Archera-Huxley le inyectó ante una petición que él le hizo mediante una nota escrita.

 

Foto destacada Malaga Hoy

Ritual del Quetzal: la preciosa danza de la Sierra Norte de Puebla
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En la época prehispánica la danza se dedicó al sol formando parte de un ritual que incluía la danza de los voladores.

La preservación de un ritual que poco a poco se convirtió en hermosa danza.

 

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Esta danza es más bien un ritual dedicado al sol, por lo que todos sus movimientos imitan el movimiento de los astros. No obstante, su nombre se debe a los penachos que se utilizan para la danza, que originalmente se hacían de pluma de quetzal.

Antes del ritual dancístico los intérpretes se atavían con una capa bicolor azul y rojo, desde donde cuelgan unas barbas de siete colores para simbolizar al arcoíris, pero también indican el tiempo que como manda tendrán que bailar.

 

 

Pantalones cortos con flecos rematan con listones y la imagen de San Miguel Arcángel y huaraches de "para gallo". La cabeza va coronada de un gran penacho de plumas para simular a los quetzales.

La música se hace con un tambor de dos caras forradas de cuero de venado o de borrego que se golpea con una vara de café; una flauta de carrizo de tres tonos que se toca a un compás de ¾, este instrumento sólo puede ser tocado por el mejor músico.

 

 

Las maracas marcan el ritmo de los pasos que van en cruz, haciendo referencia a los 4 puntos cardinales, el paso del tiempo y la rotación astrológica. Aprender a tocar los instrumentos puede tomar hasta un año y medio, pues se enseña empíricamente y de generación en generación.

De entre más de 60 sones para esta danza, los más comunes son: procesión (con el que siempre inician la danza), entrada, dentro de la iglesia para agradecer al santo patrón,  y la batalla.

 

 

Aunque la presencia de los niños es usual, la danza es realiza da por una "camada", que es un conjunto de 24 danzantes que se forman en dos filas, entre ellas va el caporal, quien dirige la danza, el de más experiencia.

Aunque se puede ver la representación de esta danza en diversas fiestas, la danza se dedica principalmente al santo patrono San Miguel Arcángel, quien ahora toma el lugar del sol, después de que el tiempo transformara el ritual en danza.

 

 

Cuando la danza se dedica al santo patrono, la "camada" entra bailando a la iglesia para dar gracias para después interpretar varios sones en el atrio. Generalmente se puede ver la representación bailada en parejas.

La danza siempre se inicia con un saludo fuera de la iglesia o en la casa del mayordomo (encargado de la organización de la fiesta); entran bailando a la iglesia y dan gracias a su padrino San Miguel Arcángel, después salen a bailar diferentes sones en el atrio de la iglesia.

 

 

Sus pasos o pisadas básicas son altas, caídas, carretillas, giros; generalmente se baila en parejas con diversos movimientos: cruces, fuentes y círculos. Hay sones que se bailan únicamente de espaldas u hombro con hombro de la pareja.

Se considera que su origen es prehispánico, de la cultura tolteca, y aún se ve en muchas fiestas de la sierra norte de Puebla, donde la tradición es color, música y danza.

Foto destacada Vía México

Manuel Felguérez puso en el mapa el abstraccionismo mexicano
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Hijo de la Generación de la Ruptura, este gran artista cambio el discurso plástico dándole nueva vida al arte de mitad del siglo XX.

Uno de los artistas mexicanos más destacados fruto de la posguerra.

 

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Quizá todavía contagiados del ímpetu revolucionario, y enfadados del movimiento, un grupo de jóvenes se dedicaron a criticar el arte oficial, izquierdista, aquel arte revolucionario de los muralistas, que para ellos no era más que un acto propagandístico político.

Ellos fueron La Generación de la Ruptura.

 

 

 

Lo que deseaban era tener libertad creativa, que no existieran requisitos creativos, ni en el color ni en los temas, mucho menos en las formas; el que probablemente se tomaría más en serio el ultimo punto fue Manuel Felguérez.

El 12 de diciembre de 1928, Valparaíso, Zacatecas, vio nacer al artista que pronto iría a vivir a la Ciudad de México, donde estudió en la Academia San Carlos y que después estudiaría con el artista cubista franco-ruso Ossip Zadkine en la Academia Grande Chaumière de París y la Académie Colarossi.

 

 

 

A su regreso, el constructivismo cubista de Felguérez se enfrentó a la pintura figurativa del muralismo de los grandes, el inminente rechazo a sus esculturas y pinturas, lo puso de vuelta en un avión de regreso a Europa para estudiar a fondo lo que denominó pintura de "espacios múltiples".

Una vez más en Francia, el zacatecano experimentó y adoptó diferentes corrientes plásticas para ir conformando su propia visión, en el proceso, conoció a Lilia Carillo, con quien se casó. Junto con ella, a Vicente Rojo Almazan y Rodolfo Nieto, integraron La Generación de la Ruptura, estandarte con el que regresó a su país.

 

 

 

Afortunadamente para nosotros, Felguérez volvió para instaurar una nueva etapa en el arte nacional. En 1998 inauguró el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez en la ciudad de Zacatecas, donde se albergan alrededor de 100 de sus obras junto con otras 110 obras de artistas mexicanos e internacionales que trabajan con la misma visión.

Instalado en la CDMX, impartió cursos y realizó investigaciones en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, en la Universidad de Cornell en Nueva York y la Universidad de Harvard en Cambridge, Massachusetts. En 2016 recibió la Medalla Bellas Artes de México.

 

 

 

Su obra ha sido exhibida en los grandes museos de México y el mundo, en el pabellón de México en la Bienal de Venecia de 1986, en la Sexta Bienal de São Paulo en 1961, en el Museo Universitario Arte Contemporáneo en la Ciudad de México, la galería Páramo en Guadalajara, el Carpenter Center for the Visual Arts de Harvard, la Galería Durban Segnini en Miami.

Puedes conocer su obra en el Museo de Arte Moderno, en el Museo de Arte Carrillo Gil, o en la reja-tzompantli que rodea en Museo de Antropología en la CDMX. El pintor falleció a los 91 años el 8 de junio de 2020.

Foto destacada Revista Código

El venado es un animal mítico para varias culturas mexicanas
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Yaquis, mayos, huicholes, nahuas, zapotecos, chinantecos y mayas; de norte a sur, el venado tiene presencia y valor ancestral.

El animal sagrado de la cultura mexicana se encuentra en peligro de extinción.

 

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El venado es parte del cuadrante de los wixarika que comprende al toro, venado, maíz, peyote; para los yaquis tiene un significado muy especial para los pueblos originarios, quienes se vinculan con él de diferentes formas, en danzas, en tejidos y rituales y es probable que sea una de sus representaciones más populares es por La danza del venado. Para los mayos, pueblo que se ubica en Sonora y Sinaloa, los pasos de este animal marcan el amanecer de los tiempos, simbolizan el aspecto luminoso del mundo, en contra parte se ubica el pajkola, representante de los animales fieros como el chivo, el coyote y la culebra.

 

 

Esta danza es una batalla, el venado lucha para sacar al mal de la enramada, es la defensa del territorio, físico e ideológico que se tiene que librar todos los días. Los pajkola se burlan de la fragilidad humana de la ingenuidad del "hombre blanco", mientras esperan la aparición del hombre-venado quien los hipnotizará una vez más con su encanto.

Para los yaquis, si ves un venado en tus sueños, éste te otorgará dones. Para los pueblos que habitan Puebla, el venado posee un poder transformador pues, así como la serpiente mazacoatl muda de piel, así lo hace el cervato con su cornamenta.

 

 

 

En el mito sobre los hermanos Sol y Luna, que se narra en la Sierra Norte de Oaxaca, los hermanos matan al venado, su padre, y se lo entregan como alimento a la señora tepezcuintle, quien se encargaba de su cuidado. Comiendo el guiso, los hermanos perdieron toda humanidad, transformándose en astros.

Entre los zapotecos del sur, el animal es asociado con el tiempo climático. Además de participar en las ofrendas para pedir buena cosecha, es el anunciador de la lluvia. Los huicholes cuentan que, en el principio de los tiempos, los dioses seguían al venado buscando el amanecer, con su recorrido incansable fueron creando la tierra.

 

 

 

El venado al sentir lástima por ellos se sacrificó para transformarse en peyote que les permitió a los dioses experimentar las visiones sagradas: "Cazador y presa se vuelven uno". De todas las dimensiones del temazate, la menos imaginada es la erótica.

La cacería del animal se asocia con la seducción. Mixcóatl, dios de la cacería, se enfrentaban a diosas transformadas en venados en un acto con connotaciones sexuales. El juego mismo entre cazador y presa se considera erótico entre los pueblos originarios.

Foto destacada Vía México

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