Arte y Cultura
Ilegal, una exposición sobre graffiti y arte callejero mexicano
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El Foto Museo Cuatro Caminos presenta Ilegal: una gran oportunidad para conocer la historia del graffiti en México y ver a los exponentes clandestinos más famosos.

El graffiti llega por primera vez a un museo mexicano.

 

El Foto Museo Cuatro Caminos nace como una iniciativa de la Fundación Pedro Meyer A.C., con el objetivo de crear un espacio dedicado a la educación de la imagen fotográfica a través de la exhibición, difusión, producción y enseñanza de la fotografía. Además, este centro es un lugar de producción de conocimiento, de formación y de experiencias múltiples, un proyecto cultural al servicio de la sociedad y de su desarrollo.

El Foto Museo se ha caracterizado por ser un espacio diverso, permeable e incluyente, donde es posible tener experiencias educativas que detonen tu creatividad a partir de la interacción transmedia con la imagen y la cultura visual. Se brinda atención a públicos de todas las edades, reconociendo las necesidades y conocimientos previos de los distintos tipos de visitantes.

 

 

 

El inmueble que ocupa fue una fábrica de plásticos en la década de los cuarenta, es un proyecto arquitectónico que implicó la remodelación de la nave industrial original, así como la creación de nuevos espacios y comenzó a principios de 2012. Estuvo a cargo del arquitecto Mauricio Rocha quien se ha distinguido por su creación de espacios culturales en todo el país.

Este espacio cuenta con tres galerías, dos de ellas muy amplias en las que hay eventos, festivales y proyecciones, así como un auditorio, aulas para talleres y diplomados, una tienda especializada en fotografía, la tienda de museo, cafetería y un restaurante en la azotea, este lugar es una muestra de que la ciudad tiene el potencial de regenerarse y abrir nuevos espacios culturales.

 

 

 

Este increíble recinto ha dado mucho de qué hablar y esta ocasión nos trae los trazos sobre muros, un sketch sobre papel, es natural encontrar nuevas maneras de expresar la misma idea, e incluso de añadirle elementos figurativos o estéticos a través de un arte callejero: el graffiti.

La exposición lleva a los visitantes en un viaje de entendimiento desde los inicios del graffiti y arte urbano, sus distintos nombres y definiciones, hasta lo que actualmente se considera la evolución del Muralismo en el espacio público y su impacto en la sociedad. Esta exhibición muestra la participación tan importante que ha tenido México en el desarrollo de esta rama de la gráfica urbana.

 

 

 

La exposición lleva por nombre Ilegal. Graffiti y Street Art y es un recorrido histórico por el graffiti y el arte urbano de nuestro país; que desde 1980 surgen las primeras técnicas en Nueva York para luego propagarse por todo el mundo. Estas se han reapropiado de acuerdo a los contextos de cada lugar geográfico. La gama de posibilidades del “arte callejero”, estilo y temática, es sumamente amplia y por ello, los espacios públicos con estas intervenciones son el principal atractivo de algunas ciudades.

El graffiti y el street art siguen siendo tema de controversia cuando se analiza la pregunta “¿qué es el arte?” La controversia es grande, y es cierto que hay diferencias entre si esto es vandalismo al espacio público, crimen para algunos, o si se trata de una acción poética, política; pero como sea, este museo abrió sus puertas para aportar más al debate.

 

 

 

Ilegal. Graffiti y Street Art, son más de 30 artistas expuestos y la exhibición se compone de piezas ex profeso para la exposición, sobre los muros, en paneles móviles suspendidos del techo, en instalaciones audiovisuales y otras colocadas en estructuras o vehículos para su intervención.

Una de las intenciones del Foto Museo Cuatro Caminos, fue mostrar la participación tan importante que ha tenido México en el desarrollo de esta rama de la grafica urbana, así como dar un panorama de lo que actualmente se considera la evolución al Muralismo en el espacio público y su impacto en la sociedad.​

 

 

 

Esta es una gran oportunidad para conocer la historia del graffiti en México y ver, en el marco de un museo, algunos de los exponentes clandestinos más famosos de la ciudad.

 

 

 

Ilegall Graffiti + Art

¿Dónde? Foto Museo Cuatro Caminos. Ingenieros Militares no. 77, a un par de cuadras del Metro Cuatro Caminos salida paradero Sur. Entre la delegación Miguel Hidalgo y el municipio de Naucalpan.

¿Cuándo? Hasta 13 de enero de 11:00 a 18:00 horas de martes a domingo.

¿Cuánto? $65 pesos, estudiantes, maestros e INAPAM (credencial vigente) pagan 30 pesos.

Martes entrada es libre.

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Historias prehispánicas: el mito del nacimiento de Huitzilopochtli
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La segunda entrega en nuestra serie de mitos prehispánicos es de vital importancia en la cosmogonía mexica: el nacimiento de Huitzilopochtli.

El mito del nacimiento de Huitzilopochtli no es solo una historia: tiene una carga ritual y simbólica que llegaba a definir las prácticas religiosas y sociales de los mexicas.

 

La vida diaria de los pueblos mesoamericanos estaba fuertemente regida por sus prácticas religiosas. Los sacerdotes eran figuras de suma importancia en el estrato social, ya que conocían la palabra de los dioses. Por eso es que los mitos son mucho más que secuencias narrativas: contienen las bases de la creación del mundo ritual y cotidiano. Sientan los parámetros para llevar a cabo toda clase de prácticas, desde civiles hasta sagradas. Uno de los mitos más importantes de la sociedad mexica es el nacimiento de Huitzilopochtli. A continuación, el texto íntegro:

 

Códice Florentino, Lib. III. Cap. I (Traducción directa del náhuatl hecha por

el Dr. Miguel León-Portilla)

 

Mucho honraban los mexicas a Huitzilopochtli; su origen, su principio, fue de esta manera:

 

En Coatepec, por el rumbo de Tula,

había estado viviendo,

allí habitaba una mujer

de nombre Coatlicue.

Era madre de los 400 Centzonhuitznahuas

y de una hermana de éstos

de nombre Coyolxauhqui.

Y esta Coatlicue allí hacía penitencia,

barría, tenía a su cargo el barrer,

así hacía penitencia,

en Coatepec, la Montaña de la Serpiente,

y una vez,

cuando barría Coatlicue,

sobre ella bajó un plumaje,

como una bola de plumas finas.

En seguida lo recogió Coatlicue,

lo colocó en su seno.

Cuando terminó de barrer,

buscó la pluma, que había colocado en su seno,

pero nada vio allí.

En ese momento Coatlicue quedó encinta.

 

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Coatlicue, en el Museo Nacional de Antropología e Historia. Imagen de: Wikimiedia Commons.

 

A ver los 400 Centzonhuitznahuas que su madre estaba encinta,

mucho se enojaron, dijeron:

– “¿Quién le ha hecho esto?

¿Quién la dejó encinta?

Nos afrenta, nos deshonra”.

Y su hermana Coyolxauhqui les dijo:

– “Hermanos, ella nos ha deshonrado.

Hemos de matar a nuestra madre,

la perversa que se encuentra ya encinta.

¿Quién le hizo lo que lleva en el seno?

Cuando supo esto Coatlicue,

mucho se espantó,

mucho se entristeció.

Pero su hijo Huitzilopochtli, que estaba en su seno,

le confrontaba, le decía:

-“No temas,

yo sé lo que tengo que hacer”.

Habiendo oído Coatlicue

las palabras de su hijo,

mucho se consoló,

se calmó su corazón,

se sintió tranquila.

 

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Huitzilopochtli en el Códice Telleriano-Remensis. Imagen de: Wikimedia Commons.

 

Y entretanto, los 400 Centzonhuitznahuas

se juntaron para tomar acuerdo,

y determinaron a una

dar muerte a su madre,

porque ella los había infamado.

Estaban muy enojados,

estaban muy irritados,

como si su corazón se les fuera a salir.

Coyolxauhqui mucho los incitaba,

avivaba la ira de sus hermanos,

para que mataran a su madre.

Y los 400 Centzonhuitznahuas

se aprestaron,

se ataviaron para la guerra.

Y estos 400 Centzonhuitznahuas

eran como capitanes,

torcían y enredaban sus cabellos,

como guerreros arreglaban su cabellera.

Pero uno llamado Cuahuitlíac

era falso en sus palabras.

 

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Huitzilopochtli en el Códice Tovar. Imagen de: Wikimedia Commons.

 

Lo que decían los 400 Centzonhuitznahuas,

en seguida iba a decírselo,

iba a comunicárselo a Huitzilopochtli.

Y Huitzilopochtli le respondía:

– “Ten cuidado, está vigilante,

tío mío, bien sé lo que tengo que hacer”.

Y cuando finalmente estuvieron de acuerdo,

estuvieron resueltos los 400 Centzonhuitznahuas

a matar, a acabar con su madre,

luego se pusieron en movimiento,

los guiaba Coyolxauhqui.

Iban bien robustecidos, ataviados,

guarnecidos para la guerra,

se distribuyeron entre sí sus vestidos de papel

su anecúyotl, sus brazaletes,

sus colgajos de papel pintado,

se ataron campanillas en sus pantorrillas

las campanas llamadas oyohualli.

Sus flechas tenían puntas barbadas.

Luego se pusieron en movimiento,

iban en orden, en fila;

en ordenado escuadrón,

los guiaba Coyolxauhqui.

 

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Huitzilopochtli en el Códice Borbónico. Imagen de: Arqueología Mexicana.

 

Pero Cuahuitlícac subió en seguida a la montaña,

para hablar desde allí a Huitzilopochtli,

le dijo:

– “Ya vienen.”

Huitzilopochtli le respondió:

– “Mira bien por dónde vienen.”

Dijo entonces Cuahuitlícac:

-“Vienen ya por Tzompantitlan.”

Y una vez más le dijo Huitzilopochtli:

– “¿Por dónde vienen ya?”

Cuahuitlícac le respondió:

– “Vienen ya por Coaxalpan.”

Y de nuevo Huitzilopochtli preguntó a Cuahutlícac:

– “Mira bien por dónde vienen.”

En seguida le contestó Cuahuitlícac:

– “Vienen ya por la cuesta de la montaña.”

Y todavía una vez más le dijo Huitzilopochtli:

– “Mira bien por dónde vienen.”

Entonces le dijo Cuahuitlícac:

-“Ya están en la cumbre, ya llegan,

los viene guiando Coyolxahuqui.”

En ese momento nació Huitzilopochtli,

se vistió sus atavíos,

su escudo de plumas de águila,

sus dardos, su lanzadardos azul,

el llamado lanzadardos de turquesa.

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La batalla del Coatépetl en el Códice Florentino. Imagen de: Arqueología Mexicana.

 

Se pintó su rostro

con franjas diagonales,

con el color llamado “pintura de niño”.

Sobre su cabeza colocó plumas finas,

se puso sus orejeras.

Y uno de sus pies, el izquierdo, era enjuto,

llevaba una sandalia cubierta de plumas,

y sus dos piernas y sus dos brazos

los llevaba pintados de azul.

Y el llamado Tochancalqui

puso fuego a la serpiente hecha de teas llamadas Xiuhcóatl,

que obedecía a Huitzilopochtli.

Luego con ella hirió a Coyolxauqui,

le cortó la cabeza,

la cual vino a quedar abandonada,

en la ladera de Coatépetl,

montaña de la serpiente.

El cuerpo de Coyolxauhqui

fue rodando hacia abajo,

cayó hecho pedazos,

por diversas partes cayeron sus manos,

sus piernas, su cuerpo.

Entonces Huitzilopochtli se irguió,

persiguió a los 400 Centzonhuitznahuas,

los fue acosando, los hizo dispersarse

desde la cumbre de Coatépetl, la montaña de la culebra.

 

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Coyolxauhqui en el Museo Nacional de Antropología e Historia. Imagen de: Pinterest.

 

Y cuando los había seguido

hasta el pie de la montaña,

los persiguió, los acosó cual conejos,

en torno de la montaña.

Cuatro veces los hizo dar vueltas.

En vano trataban de hacer algo en contra de él,

en vano se revolvían contra él

al son de los cascabeles

y hacían golpear sus escudos.

Nada pudieron hacer,

nada pudieron lograr,

con nada pudieron defenderse.

Huitzilopochtli los acosó, los ahuyentó,

los destrozó, los aniquiló, los anonadó.

Y entonces los dejó,

continuaba persiguiéndolos.

Pero ellos mucho le rogaban, le decían:

– “¡Basta ya!”

Pero Huitzilopochtli no se contentó con esto,

con fuerza se ensañaba contra ellos.

Los perseguía.

 

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Tzompantli dedicado a Huitzilopochtli en el Códice Ramírez. Imagen de: Wikimedia Commons.

 

Sólo unos cuantos pudieron escapar de su presencia,

Pudieron liberarse de sus manos.

Se dirigieron hacia el sur

los pocos que escaparon

de las manos de Huitzilopochtli.

Y cuando Huitzilopochtli les hubo dado muerte,

cuando hubo dado salida a su ira,

les quitó sus atavíos, sus adornos, su anecúyotl,

se los puso, se los apropió,

los incorporó a su destino,

hizo de ellos sus propias insignias.

Y este Huitzilopochtli, según se decía,

era un portento,

porque con sólo una pluma fina,

que cayó en el vientre de su madre Coatlicue,

fue concebido.

Nadie apareció jamás como su padre.

A él lo veneraban los mexicas,

le hacían sacrificios,

lo honraban y servían.

Y Huitzilopochtli recompensaba

a quien así obraba.

Y su culto fue tomado de allí,

de Coatépec, la montaña de la serpiente,

como se practicaba desde los tiempos antiguos.

 

Tomado de Justino Fernández, “Una aproximación a Coyolxauhqui”, Estudios de Cultura Náhuatl (México: UNAM, 1963), Vol. IV, pp 37-53

 

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Si quieres investigar más a fondo el nacimiento de Huitzilopochtli, te recomendamos leer el estudio exhaustivo que realizó el Dr. Patrick Johansson.

También te puede interesar: el simbolismo del murciélago en la cultura mexica.

 

*Imagen destacada de: Arqueología Mexicana (Códice Azcatitlán)

Huipil: el vestido adornado más tradicional y hermoso de la antigüedad
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Los huipiles reviven la historia textil de un pueblo que durante años ha mantenido con vida el arte de tejer con ingenio, expresión y creatividad.

El huipil reflejaba la condición socio-política de una clase en la antigüedad.

 

La palabra huipil proviene del vocablo náhuatl “Huipilli” que significa “mi tapado”. En algunos idiomas mayas se conoce como “po´t” y todavía cerca del año 500 d.n.e., los huipiles se usaban en ceremonias socio-religiosas, y más tarde se usaron en todas las ramas de la sociedad. Algunos descubrimientos arqueológicos han encontrado figuras de cerámica maya con mujeres vestidas con huipiles que pertenecían a la elite.

Ya que antes las mujeres no utilizaban nada para cubrir su pecho, el huipil se hizo de uso común como blusa para poder esconder las partes del cuerpo que los españoles consideraban vergonzoso. Se producían de algodón y utilizaban el telar de cintura para realizar las piezas que unidas formarían el huipil. También se utiliza lana y a veces se mezclaban las dos fibras.

 

 

 

Para 1563 el huipil evolucionó con la introducción del telar de pedales, el tejido de brocado, ya que se mejoraron las técnicas de tapiz soumak o tejido confeccionado. Aunque muchos huipiles parecen hechos a mano, en realidad están hechos con la técnica del brocado y el bordado a mano solo se utiliza para rematar el cuello y bocamangas.

El huipil se empezó a utilizar con regularidad a partir del siglo XVI, con la característica de que pueblo la realizó de acuerdo con su cultura, implementando materiales económicos y una silueta muy fácil de confeccionar. Se bordaban con los hilos teñidos y utilizaban diferentes materiales para darle más diseño como pelo de animal, generalmente de conejo, y plumas de pato.

 

 

Como en la antigüedad, las niñas comienzan a aprender a tejer y bordar para poder confeccionar sus propias prendas y también para poder crear artesanías locales de cada estado. Una diferencia radical, es que en el pasado se solían usar en todo momento ya que eran parte de la vida diaria; mientras que hoy se utilizan en ocasiones especiales.

Para la boda había un Huipil especial y esa prenda al momento de morir era la que vestía al cuerpo para enterrarlo. Las mujeres casadas deben utilizar un Huipil con flores abiertas para hacer notar que es casada. Si es una jovencita virgen debe utilizarse con flores cerradas.

 

 

En México se usa en cada rincón del país, como en Puebla, Querétaro, y lugares de la Huasteca. Pero como se dice que el huipil es de origen Maya, la Península de Yucatán lo adoptó como traje típico, que en su forma más elaborada tiene tres partes: jubón, fustán y el propio hipil como se le conoce en la zona de México.

El atuendo puede llegar a las rodillas o a los pies, aunque hoy en día ya no se entretejen plumas de pato o bordándolo con pelo de conejo para adornarlo. Hoy en día se utilizan telas sintéticas, para antes, para darle color a los tejidos se usaba la cochinilla, tinte de conchas marinas, añil de corteza de ciertos árboles, como el campeche, moral, marañón, algodón y el “cuyuxcate” el cual era de café natural.

 

 

Estas preciosas prendas se usaban para reflejar y distinguir la identidad de la etnia y la posición socio económica, en ellos se bordan cerros, volcanes, surcos de la madre tierra, del sol, la luna, las estrellas. Hoy en día, se usan para preservar una tradición y un traje típico que es precioso.

Las mujeres que tejen en telar de cintura usan el sistema de “pepenado” para trazar los diseños, el cual es de ir levantando con una aguja de hueso o con los dedos un humero de hilos para ir intercalando hilos de colores e ir formando las figuras.

 

 

En San Juan Sacatepéquez se bordan y tejen una gran variedad de huipiles, el más común le llaman kapo’jpo’t, estos pueden ser lisos o brocados (diseños con tejidos de seda), y los diseños son zoomorfos (figuras de animales), como gallos, pavos, palomas, águilas, venados, armadillos, gallinas, estrellas o rosas.

Actualmente, el uso del huipil es motivo de orgullo para muchos habitantes de la península yucateca, algunas mujeres lo usan diariamente, otras lo visten de manera ocasional y también hay quienes, aunque no lo portan, les agrada ver cómo luce, de cualquier manera, forma parte de nuestra historia y tradición, por lo que es uno de los elementos que evocan la fusión de las culturas que le dieron origen y que manifiesta su identidad.

 

*Foto de portada: Atlas of Beauty

Historias prehispánicas: el mito azteca de Quetzalcóatl borracho
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La primera entrega en nuestra serie de mitos prehispánicos es un favorito de los académicos y los bibliófilos: el mito de Quetzalcóatl borracho.

La mitología prehispánica es inmensamente rica: en personajes, alegorías, simbolismos, metáforas e imágenes. El mito de Quetzalcóatl borracho es un gran ejemplo de ello.

 

¿Listo para comenzar a empaparte de cultura prehispánica? La función empieza con el mito azteca de Quetzalcóatl borracho. En este texto se habla sobre los efectos de las bebidas alcohólicas, específicamente el pulque, en el cuerpo. En tiempos de los mexicas, el cosumo del pulque estaba reservado a los sacerdotes y a los viejos. A los primeros, porque te sacaba el espíritu del cuerpo, movía tu tonalli, tu fuerza vital; eran las únicas personas debidamente entrenadas para lidiar con sus efectos y aprovecharlos en un contexto ritual. A los segundos, porque se consideraba que si llegabas a una edad avanzada (logro nada fácil, en esos tiempos), tenías derecho de hacer prácticamente lo que quisieras. Por eso, los viejos tenían acceso a una dotación diaria de pulque. De hecho, los castigos por embriagarse para la gente que no lo tenía permitido eran muy severos: iban desde golpizas y tortura hasta la muerte. A continuación, el texto íntegro:

 

 

Todo parece ir bien en Tula hasta que tres personajes deciden poner fin a la fortuna de Quetzalcóatl y los toltecas: los dioses Huitzilopochtli, Tlacahuepan y Titlacahuan (este último no es sino otro apelativo o avatar de Tezcatlipoca). Los personajes reciben los calificativos de nahualli y tlacatecólotl, esto es, se les concibe como poderosos magos divinos. Según los Anales de Cuauhtitlan, se prepararon para engañar a Quetzalcóatl y “hacerle perder el tino y que ya no haga penitencia”, y Tezcatlipoca agregó: “Yo digo que vayamos a darle su cuerpo”; el propósito consiste en alejarlo de la vida espiritual del sacerdocio y llevarlo a los placeres de la vida mundana.

En los textos nahuas, a los adversarios de Quetzalcóatl se les atribuye la capacidad de obrar tetzáhuitl , esto es, que a través de sus artes mágicas podían producir prodigios o portentos, fenómenos inusitados y sorprendentes que por lo mismo provocaban temor en quienes eran testigos de su aparición, pues se supone que dichos portentos eran anuncios de eventos negativos en un futuro próximo y siempre implicaban la presencia o la acción de los seres divinos; además, suelen ocurrir con más frecuencia en momentos de graves crisis sociales y políticas. Justamente, los dioses convocados por Tezcatlipoca realizaron diversos prodigios para engañar a Quetzalcóatl y a los toltecas con el fin de hacerlos incurrir en faltas morales y así poder dar cuenta de la gran ciudad, pues como dice el texto sahaguntino “los tres hicieron portentos con los que presagiaron la destrucción de Tula”.

 

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Imagen de: arqueologiamexicana.mx (Códice Florentino)

 

El primer portento de los magos divinos ocurre cuando Tezcatlipoca se transforma en anciano para tener acceso al recluido Quetzalcóatl y ofrecerle pulque. Después de una pequeña discusión con quienes guardan a su desprevenido adversario, llega hasta su presencia; una vez ahí le ofrece el pulque como si fuera una medicina, ya que Quetzalcóatl está enfermo. Dijo Quetzalcóatl: “Estoy muy enfermo por todas partes, en ninguna parte están bien mis brazos, mis pies; bien desmayado está mi cuerpo, así como que se deshace”; y luego dijo el viejecillo: “Ya aquí está la medicina que es muy buena, ligera y va una cosa con la otra, si la bebieres en ti saldrá y ablandará tu cuerpo y llorarás, será generoso tu corazón; tú recordarás que morirás; y además bien por ella recordarás adonde irás”.

Aunque al principio se niega a beber, el señor de Tula termina cediendo a la incitación del falso anciano y comienza por sólo probar un poco de la bebida. Enseguida, dice el texto náhuatl, se “movió su tonalli ”, y termina embriagándose, con un mal resultado pues “ya por eso llora, mucho se aflige, entonces por ello se le fue el corazón a Quetzalcóatl, ya no recuerda lo que antes conocía de su manera de vivir, lo que conoce de su forma de vida, bien le dio vueltas a su corazón el tlacatecólotl ”.

 

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Imagen de: The Guardian (Códice Bodley)

 

Mover el tonalli indica que Tezcatlipoca ha causado conmoción en las inclinaciones más íntimas del penitente y en su fuerza vital. Con la borrachera, Quetzalcóatl ha perdido el juicio y la cordura, se le fue el corazón y le da vueltas; si se tiene en cuenta que en el mundo náhuatl el corazón es el principal centro de conciencia y de voluntad, se comprende la gravedad de lo que le pasó a Quetzalcóatl, perdió la conciencia y la voluntad. Esto da por resultado que olvide “su forma de vida”, la cual es la vida ritual, de penitencia y abstinencia del sacerdote, faltando por ello a sus obligaciones rituales, gravísima transgresión que afecta a toda la sociedad. Por tanto, Tezcatlipoca ha logrado dañar a la sociedad tolteca en uno de sus ejes básicos, la comunicación con lo sagrado, pues en el pensamiento mesoamericano el bienestar social depende, en última instancia, del favor divino.

 

quetzalcoatl-borracho

 

Por su parte, los Anales de Cuauhtitlan refrendan esta noción de pérdida de la estabilidad anímica de Quetzalcóatl, pues en pleno estado de embriaguez mandó traer a Quetzalpétlatl, “estera preciosa”, mujer dedicada al culto divino y por ello con votos de abstinencia, con la cual tuvo relaciones sexuales. De esta manera ha cometido las faltas más graves en que puede caer un sacerdote, una falta lleva a otra: la embriaguez en un lugar sagrado mientras está dedicado a la penitencia lo lleva a tener relaciones con una mujer dedicada a los dioses. Los dos han olvidado sus grandes responsabilidades, como lo señala el texto de los Anales: “Después que se embriagaron […] Ya no bajaron a la acequia; ya no fueron a ponerse espinas; ya nada hicieron al alba. Cuando amaneció, mucho se entristecieron, se ablandó su corazón. Luego dijo Quetzalcóatl: ‘¡Desdichado de mí!’”.

 

Tomado de Miguel Pastrana Flores, “Tezcatlipoca contra Quetzalcóatl en la caída de Tula”, Arqueología Mexicana núm. 112, pp. 30-35.

 

Enérate qué representaba el murciélago en la cultura mexica aquí.

*Imagen destacada de: Wikimedia Commons (Códice Magliabechiano)

Murciélago en la cultura mexica: mitos, simbolismos y deidades
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Al murciélago se le rindió culto como a un dios mexica del mundo subterráneo vinculado con la oscuridad, la tierra y la muerte.

Tzinacan tiene un inusual nacimiento del cuerpo de Quetzalcóatl.

 

Los murciélagos han estado presenten en varias facetas de la vida humana, algunas más afortunadas que otras. Hoy en día la figura del murciélago se está poniendo de nueva cuenta sobre la mesa, pero a lo largo de los años no ha sido una figura extraña.

Entre las representaciones artísticas más famosas de los murciélagos se hallan las zapotecas, entre las mexicas sobresale una escultura cerámica de gran formato en la que se modeló un murciélago antropomorfo, encontrada en el sitio Miraflores, en el Estado de México y que hoy se exhibe en el Museo del Templo Mayor, en la Ciudad de México.

 

 

 

Se le rindió culto como un dios, a quien se asoció con la decapitación y como una entidad del mundo subterráneo, vinculado con la noche, la tierra y la muerte. Una leyenda mexica del murciélago hable de su origen, donde según tzinacan, “murciélago que muerde” nace del semen y la sangre derramados por Quetzalcóatl en uno de sus autosacrificios. Es enviado entonces a que muerda el órgano genital de la diosa Xochiquétzal, y una vez que se lo arranca, lo entrega a los dioses, quienes lo lavan, y de esa agua nacen flores olorosas. Luego lo llevan al inframundo y ahí Mictlantecuhtli, señor de los muertos, lo vuelve a lavar y de esa agua nace el cempoalxóchitl, flor de los muertos.

 

Foto Museo Amparo

 

Su culto se remonta al menos a 500 a.C. y sus representaciones abundan en esculturas de piedra, urnas de cerámica, pinturas, códices o topónimos. El murciélago, junto con la araña, el búho, el jaguar y el alacrán, se asociaba por lo general a la oscuridad, la tierra y la muerte. En el Códice Vaticano B se muestra con cabezas en las “manos”. Mientras que los códices mayas lo muestran sosteniendo en una mano el cuchillo de los sacrificios y en la otra tiene a la víctima. Zotz en maya; Tzinacan en náhuatl: los nombres del dios murciélago. Por todo Mesoamérica abundan las representaciones de este animal, que recibe diferentes nombres según las distintas lenguas:  Ticuchi léhle, mixteco; Thut, huasteco; Nitsoasts, pame del norte; Ntsúats, pame del sur; Tsat’s, otomí; Tsoats, otomipame.

Los murciélagos estuvieron fuertemente relacionados con los escribas mayas, los hombres murciélago. Esto se puede apreciar en varias imágenes de este personaje en los vasos estilo códice, donde este personaje aparece portando alas de quiróptero, lo que sugiere que los escribas lograban transportarse al inframundo y conocer los designios de los dioses, para después plasmarlo en los códices.

 

 

 

Los aztecas asociaban a este mamífero volador con el culto a la muerte y con los sacrificios humanos. En el códice Fejérvary-Mayer aparece la representación antropomorfa de un murciélago, sosteniendo en una mano un corazón y en la otra la cabeza de un hombre decapitado. Este quiróptero también representaba al ser que origino la menstruación y el que otorgaba el don de la procreación a la mujer. Además, los murciélagos tenían relación con la fertilidad, por la asociación que los mayas hacían a partir de observar que polinizaban las flores de muchas plantas.

Aunque también, las culturas prehispánicas resaltan su importancia al considerarlos como parte vital en el equilibrio de la naturaleza y su relación con el humano. Para los mayas y los zapotecas el murciélago fue una deidad importante y que con frecuencia se le representaba con características humanas y nunca en una forma natural.

 

 

 

En el panteón de Monte Albán, Oaxaca, el dios Murciélago está relacionado con la fertilidad y con el dios del maíz, y destaca por la cresta, las cejas y el tragus de las orejas en forma de hoja, que en algunos casos se multiplica hasta formar un collar. Por el estilo de algunas representaciones, esta deidad podría confundirse con el tigre, pero su cresta siempre lo caracteriza plenamente.

El murciélago ha sido representado de diversas maneras: de pie, con máxtlatl, en forma de vaso e imitando una garra semejante a la de un ave, o en la parte central de un vaso ya sea completo o sólo la cabeza. Asimismo, hay deidades que llevan un yelmo en forma de cabeza de murciélago, de cuyas fauces sale el rostro del dios, como la deidad Quiépelagayo, “5 flor”, que muestra características del animal.

 

 

 

Como dios nocturno que sale de las cuevas al ponerse el Sol, el murciélago era también asociado con el jaguar. Este último proviene de la cultura olmeca, en la que se le rindió culto, y pasó al panteón zapoteca, en el que se le deificó y relacionó con el espíritu de la tierra y del agua, y por tanto con Cocijo. En una de las urnas del Museo Nacional de Antropología, el dios Murciélago lleva un collar del cual pende una cabeza de jaguar.

Foto destacada Museo Amparo