Arte y Cultura
Los intrigantes acueductos y baños de Moctezuma hallados en Chapultepec
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Una amplia red hidráulica prehispánica construida en Chapultepec desde tiempos de Moctezuma I, formada por acueductos, albercas o contenedores, baños o temazcales que recibían aguas de los manantiales que abastecieron a Tenochtitlán.

En el siglo XV, bajo el reinado del segundo Emperador Azteca de Tenochtitlan, Moctezuma I, se construyeron una serie de acueductos que canalizaban el agua dulce de los arroyos para su uso en varios baños y “temazcales” en lo que hoy es el Bosque de Chapultepec de la Ciudad de México.

Las sucesiones de los últimos emperadores aztecas se retiraban aquí para relajarse en un entorno natural, contemplar los jardines bellamente plantados y sumergirse en el agua donde, sin duda, reflexionaban sobre cuestiones de estado y de guerra. Los mexicas eran un pueblo asiduamente limpio y era una costumbre bañarse todos los días, a veces varias veces. Antes de ser derrotado por Hernán Cortés, el último emperador azteca, Moctezuma II, es registrado por los españoles que se bañaba varias veces al día e incluso han mantenido la corte mientras lo hacen.

 

 

 

El Bosque de Chapultepec ha sido campo de batalla que residencia de emperadores y jefes de Estado, a la vez que punto de encuentro para miles de familias. Ahora, producto de recientes labores de salvamento arqueológico, expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) completan las piezas de su rompecabezas histórico e indagan en su faceta hídrica.

Iniciados en el 2018 para supervisar áreas donde la Comisión Nacional del Agua (Conagua) introduciría nuevos sistemas de riego automatizado, los trabajos arqueológicos, inscritos en el Proyecto Bosque, Cerro y Castillo de Chapultepec, han derivado en el hallazgo de tres importantes vestigios.

 

 

 

Un segmento del acueducto colonial que conducía el vital líquido proveniente de Santa Fe hasta la actual Alameda Central; partes de otros dos ramales que iban de las cajas de agua virreinales ubicadas al pie del cerro del Chapulín (cerca de la llamada Escalera de Carlota) y llegaban al contenedor conocido como Baños de Moctezuma; y restos arquitectónicos de tres estanques lúdico-medicinales construidos en la década de 1870 para convertir a los manantiales del bosque en baños públicos de estilo europeo.

 

 

Los descubrimientos, informó la arqueóloga María de Lourdes López Camacho, investigadora del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, se registraron en zonas con alto potencial arqueológico que el proyecto bajo su coordinación ha identificado desde 2009, a través de investigación documental y recorridos en superficie dentro de la Primera Sección del parque urbano.

 

 

 

La primera excavación revela una fracción de dos metros de ancho y más de tres metros de cimentación del antiguo acueducto de arcada; obra —cuyos materiales (cal y piedra) comenzaron a adquirirse en 1592, según consta en registros del Archivo General de la Nación—, que inició su construcción en 1603, luego de que el virrey Juan de Mendoza y Luna, marqués de Montesclaros, fijara un impuesto especial para costear la edificación.

 

 

Este canal —que funcionó hasta la década de 1850, cuando la última administración de Antonio López de Santa Anna ordenó su demolición— tuvo originalmente 900 arcos, aunque sumó 108 cuando se amplió para transportar el “agua delgada” (más baja en minerales que el “agua gorda” obtenida de los manantiales de Chapultepec) desde el antiguo pueblo de Santa Fe.

 

 

Lourdes López destacó que a partir de lo hallado hasta el momento se descarta una hipótesis bajo la cual se pensaba que el acueducto hacía un giro a la izquierda rumbo al actual Museo de Arte Moderno.

El fragmento indica que después de rodear el cerro por su costado norte, el acueducto seguía en línea recta hacia lo que hoy es el Altar a la Patria; giraba a la izquierda sobre la calzada de La Verónica, actual Circuito Interior, doblaba en la calzada Tlacopan y desembocaba en la Caja de la Mariscala, localizada en el terreno que ahora ocupa el estacionamiento del Palacio de Bellas Artes”.

En esta unidad de excavación, a cargo de la arqueóloga Rocío Orozco Marañón, se indaga en el sistema de cimentación de este segmento y se busca contrastarlo con otros remanentes del acueducto de Santa Fe localizados por el proyecto con anterioridad.

 

 

 

Además, se ha logrado completar el trazo del acueducto que partía del área de cajas de agua al pie de la Escalera de Carlota, rumbo a la llamada Casa Colorada.

Con datos del arqueólogo Eder Arias Quiroz, quien ha localizado al norte del contenedor de Baños de Moctezuma dos ductos, se ha establecido que ambos se unían poco antes de su arribo a dicha caja; misma que también funcionó como piscina del antiguo Colegio Militar.

Aunque la exploración arqueológica continúa, se ha establecido que uno de estos ductos presenta el mismo sistema constructivo que el acueducto de Santa Fe, aunque su cimentación es menor, de aproximadamente 1.80 metros de profundidad.

El último grupo de vestigios descubiertos, tiene que ver con tres estanques lúdico-medicinales, cada uno de 4.5 metros cuadrados y con remanentes de plataformas artificiales y canales hechos a base de ladrillos y cuarterones de adobe.

 

 

 

La arqueóloga Lourdes López precisó que la construcción de estos baños públicos fue anunciada en 1869 por publicaciones periódicas como la Revista Universal.

El proyecto del empresario José Amor y Escandón, entonces dueño del predio, consistió en instalar estas piscinas y aprovechar el cauce que el manantial seguía desde Baños de Moctezuma rumbo a los terrenos de la otrora Hacienda de la Condesa.

De acuerdo con litografías y fuentes documentales, estos baños contaron con una sección para hombres y otra para mujeres conforme a la tradición europea, sin embargo, tuvieron una corta presencia pues en dicha época el manantial estaba próximo a su agotamiento.

 

 

Muestra de ello es que cuando José Yves Limantour, ministro de Hacienda de Porfirio Díaz, estableció la Junta de la Dirección de Mejoras en el Bosque de Chapultepec en 1895, el agua que se enviaba a las pujantes colonias de San Miguel Chapultepec y La Condesa, se obtenía a través de bombas.

Finalmente, la arqueóloga apuntó que al tratarse de un salvamento arqueológico, los trabajos en este último frente se limitan al registro de características y la ubicación de límites espaciales, con el fin de garantizar su protección como patrimonio cultural e incluir sus datos dentro del Proyecto Bosque, Cerro y Castillo de Chapultepec.

No obstante, se realizarán todavía desplantes para saber si bajo las construcciones del siglo XIX existen remanentes de alguna ocupación prehispánica.

 

 

En los trabajos de exploración en la Primera Sección del Bosque de Chapultepec también han colaborado las arqueólogas Montserrat Zitlalxóchitl Ramírez Bazán, Donají Montero Guzmán, Janeth Castillo Medina y Areli Esperanza Torres Ríos.

Esta zona histórico-monumental, tuvo modificaciones durante diferentes periodos de la historia de México, – desde la época prehispánica, la Colonia, la Reforma, el Porfiriato, hasta la época actual. En este lugar se encontró el famoso chapulín de carneolita rojo que se encuentra en el Museo Nacional de Antropología e Historia.

 

 

Baños de Moctezuma

Dónde: Chapultepec I Sección

Dirección: Avenida Colegio Militar, Acceso principal Puerta “Las Flores”, Primera Sección.

Dónde: De martes a domingo de 5:00 a 19:00 horas. Horario de verano 5:00 a 20:00 horas.

Entrada Libre

Ya llegó la World Press Photo 2019, y estas son las imágenes más impresionantes
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Como cada año, el Franz Mayer será la casa de una de las exposiciones más delirantes que hay en la CDMX.

Wold Press Photo: lo esencial sólo es visible para la cámara

 

El arte inconmensurable de la fotografía consiste en ordenar el caos. En encontrar en medio del ruido, del desorden, del desconcierto un breve instante donde la vida se aclara y puede pasar sutilmente por el ojo transparente de una cámara.

Un buen fotógrafo es aquel que tiene el don de estar parado en el lugar preciso, en el momento exacto. Esos individuos que tienen el don de contemplar el presente, y atestiguar la esencia más pura de la realidad; ese segundo en el que todo se detiene y lo importante  tiene la posibilidad de emerger y llevar a cuestas cierta posibilidad eterna.

Quizá por toda la poesía que tiene detrás, el arte de capturar imágenes ha sido desde hace más de un siglo una herramienta necesaria para documentar la realidad. A lo largo del tiempo, las fotos le han dado un rostro inadvertido a la historia, han cambiado el presente y se han convertido en testigos inamovibles del pasado.

 

 

Dicho todo lo anterior y para rendirle un homenaje al arte de saber mirar la vida, todos los años World Press Photo (una fundación mundial sin fines de lucro) organiza un connotado concurso de fotografía de prensa cuyo objetivo es difundir y enaltecer el trabajo de los fotoperiodistas que hay en el mundo.

Se trata de una iniciativa creada para que los artistas, que tienen la difícil labor de retratar la desesperación de la guerra, el dolor que genera la violencia y demás acontecimientos trágicos, tengan un espacio en diversos países  para que la obra sea vista por el gran público internacional y para que su mensaje pueda concientizar a muchos de lo que pasa al otro lado de los continentes, ahí dónde sólo llega una cámara.

Es así como cada verano se presenta en el magnífico Museo Franz Mayer la exposición World Press Photo. Una exhibición por demás interesante que junta en una misma experiencia las mejores postales periodísticas que se tomaron en la tierra durante 326 días. 

 

John Moore

 

En esta ocasión la muestra presentará lo mejor de lo mejor de las más de 95 mil fotografías que participaron en la convocatoria anual. 

La edición 2019, está integrada por 140 imágenes y 8 categorías: Temas contemporáneos, Noticias generales, Proyectos a largo plazo, Deportes, Naturaleza, Retratos, Noticias de actualidad y Medio ambiente. Los premios especiales fueron para Fotografía del año (John Moore por Crying Girl on the Border, 2018) y, por primera vez se otorgó un premio por Historia del año (Pieter Ten Hoopen, The Migrant Caravan, 2018).

Una vez más, este verano el Museo Franz Mayer tiene el gusto de recibir a World Press Photo que permite a través de un conjunto de miradas y registros fotográficos de primer nivel repensar al mundo contemporáneo.

Para el placer de nuestros lectores, aquí les dejamos nuestra selección de los mejores trabajos que los capitalinos podrán ver este año. Prepárense para este pedazo de realidad. 

 

Brent Stirton

 

Catalina Martin

 

Chris McGrath

 

Mohammed Badra

 

Pieterten Hoopen

 

Marco Gualazzini

 

 

World Press Photo 2019

¿Cuándo? inicia el 19 de julio 

¿Dónde? Museo Franz Mayer 

Dirección: Avenida Hidalgo 45, Guerrero.

Para ver todas las fotos ganadoras de este año entre aquí 

Un recorrido por el legado de Diego Rivera en la Ciudad de México
Mariana Gaxiola
Una travesía por la ciudad para descubrir la vida y obra del pintor más querido de México, Diego Rivera.
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Algunos rincones alrededor de la ciudad que fueron invadidos por el arte de Diego Rivera.

 

Resulta complejo hablar de arte mexicano sin mencionar la pintura de Diego Rivera. El guanajuatense es quizá uno de los exponentes más importantes del movimiento artístico en nuestro país. Su ideología política y social se encuentra plasmada en cada una de sus obras. Sus finos y coloridos trazos denunciantes, sin lugar a dudas, han permeado la realidad estética y cultural de todo México.

Es, particularmente, en la capital donde yacen varias de sus mejores obras. Desde dibujos y cuadros hasta mosaicos y murales, el legado artístico de Diego Rivera ha invadido y adornado diversos rincones alrededor de esta ciudad.

Ciertamente, los museos que albergan su obra son clave para comprender la vida y trayectoria del afamado pintor. Pero lo cierto es, que aunado a estos increíbles recintos, hay otros sitios en la Ciudad de México que han sido testigos partícipes de su bellísimo arte. Aquí algunos rincones de la capital donde se mantiene incólume la memoria de Diego Rivera:

 

Anfiteatro Simón Bolívar


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El primer mural de Diego Rivera se encuentra figurado en este lugar, que también fue el sitio donde el pintor vio por primera vez a Frida Kahlo, en 1922. La Creación es el nombre de esta magnífica obra.

Dirección: Justo Sierra 16, Centro, 06000 Ciudad de México.

 

Casa Azul


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Aunque la casa es hoy un museo que expone lo mejor de la vida y obra de Frida Kahlo, vale la pena mencionar que también fue el hogar de Diego Rivera desde 1929 (fecha de su casamiento) hasta la muerte de Frida. Aquí se aprecian varias piezas de la colección de Diego, un completo empedernido de la cultura prehispánica.

Dirección: Londres 247, Del Carmen, 04100 Ciudad de México.

 

Museo Mural Diego Rivera


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Se trata del recinto del Centro Histórico que alberga el mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, una de las obras más hermosas y emblemáticas del artista. Cabe mencionar, que el museo fue creado ex profeso para fungir como la bóveda del mural, pues sus paredes e instalaciones fueron construidas alrededor de la pintura una vez que ésta ya estaba colocada.

Dirección: Balderas 202, Colonia Centro, Centro, 06000 Ciudad de México

 

Cárcamo de Dolores


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En la segunda sección del Bosque de Chapultepec se encuentra este complejo hidráulico tan hermoso. Se trata de un museo que, a manera de homenaje, cuenta con un mural grandioso de Diego Rivera. La pintura es un enaltecimiento al agua, el origen de la vida.

Dirección: Av Rodolfo Neri Vela S/N, Bosque de Chapultepec II Secc, 11850 Ciudad de México

 

Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo


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Uno de los lugares más populares de la colonia San Ángel Inn. Fue una construcción que corrió a cargo de Juan O’Gorman, pedida por Rivera para que tanto él como Frida tuvieran un estudio para trabajar. Hoy es un museo que cuenta con artesanías y piezas provenientes de toda la República.

Dirección: Diego Rivera s/n, San Ángel Inn, 01060 Ciudad de México

 

Palacio Nacional


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El fresco Epopeya del Pueblo Mexicano es, quizá, una de las obras artísticas que mejor cuenta la historia de nuestro país. El mural fue elaborado por Rivera entre 1929 y 1935, sobre los muros de la escalera principal del Palacio Nacional de México. Visitarlo es como subirse a una máquina del tiempo.

Dirección: Plaza de la Constitución S/N, Centro, Cuauhtémoc, 06066 Ciudad de México

 

Museo Anahuacalli


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Otro rincón al sur de la ciudad que resguarda parte de la profusa colección de arte precolombino de Diego Rivera. El pintor diseñó este maravilloso espacio, para que además de exhibir arte, fuera un lugar donde se diera cabida al teatro, la música y la danza.

Dirección: Museo 150, San Pablo Tepetlapa, 04620 Ciudad de México

 

Centro Médico Nacional La Raza      

          
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Un impresionante relato visual que narra la historia de la medicina en México, desde los sistemas curativos tradicionales y la herbolaria hasta el servicio médico en el virreinato y los avances tecnológicos. Este mural, titulado El Pueblo en Demanda de la Salud, se encuentra en el Centro Médico Nacional La Raza.

Dirección: Paseo de las Jacarandas S/N, La Raza, 02990 Ciudad de México

 

Museo Dolores Olmedo


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Es uno de los museos más hermosos y sugestivos de toda la ciudad. En el patio pasean xoloitzcuintles y pavorreales, mientras que en sus adentros se encuentra una de las colecciones más grandes e importantes del arte de Diego Rivera y Frida Kahlo. La coleccionista Dolores Olmedo sin duda fue una de las personas que mejor supo conservar y difundir la obra del artista.

Dirección: Av Mexico 5843, La Noria, 16030 Ciudad de México

Sobre el encantador Museo del Tiempo en Tlalpan
Jaen Madrid
Recorrer sus pasillos de repente se transforma en un estridente transitar por umbrales hacia otras épocas.

El Museo del Tiempo existe en la Ciudad de México, y lo hace rodeado de bellísimos objetos tan históricos como valiosos.

 

Dicen que el tiempo es un número con el que cuantificamos los movimientos.

 

 

Un elemento de proporciones abstractas que sólo el reloj ha podido llevar a lo palpable. Sin embargo, existen espacios donde el tiempo ha podido ser apresado, también, y proyectado en miles de objetos que anuncian su pasado. Escenarios como los museos cumplen esta cualidad, especialmente el peculiar Museo dedicado al tiempo.

En la Ciudad de México, a unos pasos de la zona Centro de Tlalpan, se encuentra un curioso atajo a través de ese espacio-tiempo; una institución única en México, dedicada a divulgar su historia y su medición: el idílico Museo del Tiempo.

 

 

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En este espacio se exhibe de manera permanente una bellísima colección de relojes antiguos y otros más históricos que datan desde el siglo XVIII. También custodian una elegante selección de objetos que han formado parte de la historia de la música: fonógrafos, gramófonos, sinfolas, radios, rockolas cajas de música, demás aparatos mecánicos complejos e inclusive muebles. En suma, inventos que han ejemplificado la memoria histórica de la medición del tiempo.

El Museo del Tiempo es una institución muy autónoma. No está ligada a los museos que opera el gobierno de la ciudad, y sin embargo se ha reconocido internacionalmente como una Asociación Civil , una tienda donde se venden reparan y restauran relojes antiguos y un espacio cultural que permite las visitas guiadas y el encuentro interactivo con algunas de sus piezas, como por ejemplo su fonógrafo, donde al público le es permitido escuchar piezas musicales.

También cuentan con una biblioteca digital en su página web liderada por imágenes, videos y libros digitales para su consulta. 

El tiempo, curiosamente se encuentra muy explícito en este museo de la Ciudad de México. Visitarlo debe estar, sin duda, en una de nuestras probabilidades para sumergirse en él un fin de semana.

 

 

 

 

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Museo del Tiempo

Dirección: Plaza de la Constitución 7, col. Tlalpan Centro I

Tel. 55 5513 3310

Web

/Fotografías: Museo del Tiempo Tlalpan

Mente en Movimiento, una exposición que nos sumerge en ilusiones ópticas
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Mente en movimiento es una exposición que nos sumerge en un mundo de colores y fantasía donde el espectador es un gran participe de la obra.

Irene Zundel es una artista que explora la vida con diferentes tonos y matices.

 

Irene Zundel es una artista mexicana que desde los años noventa ha tenido gran presencia en  el mundo del arte. En esa época comienza a exponer de manera individual en galerías, casas de cultura y otros espacios en la Ciudad de México y más tarde en la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo en Florencia, Italia. En esta primera etapa artística realiza esculturas en bronce que representan el movimiento, pero también son un reflejo de cómo se sentía la artista en ese momento. Son piezas con mucha melancolía, tristeza y exploración interior, casi la mayoría son monocromáticas en tonos de gris, verde o café.

 

 

Irene ha experimentado con diversos materiales a lo largo de su trayectoria, tales  como cera, barro, cerámica, acero, bronce y desde hace dos años con el Plexiglas. Las infinitas posibilidades de este material le han permitido concebir proyectos fascinantes y crear piezas equilibradas, luminosas y coloridas, que mantienen estrechas relaciones con los principios del arte óptico y el arte cinético.

Para el espectador que está de pie ante estas obras, la multiplicidad de colores y luz producen un movimiento virtual. Los variados colores de las piezas con sus sombras y reflejos se trasforman según la posición del espectador.

 

 

 

Después de una exitosa gira internacional en países como Italia, España, Turquía, Francia y Alemania, con la exposición Más allá de lo aparente, la artista mexicana Irene Zundel, regresa a México con Mente en Movimiento. Una muestra integrada por 18 esculturas e instalaciones de su producción actual.

Irene Zundel es una artista que representa la modernidad, la creatividad y el ingenio y por ello tenerla en las instalaciones de la antigua sede del Senado, abre una posibilidad de disfrutar el arte internacional. La senadora Susana Harp, presidenta de la Comisión de Cultura, destacó la iniciativa de mostrar en un espacio tan emblemático expresiones sensibles y humanas como la cultura, al recorrer la muestra señaló que se sintió identificada con el arte oaxaqueño ya que la muestra de Zundel se encuentra llena de colores.

 

 

 

Esta exposición se inscribe en una estrategia para ofrecer en la infraestructura del Senado de la República, un abanico de manifestaciones artísticas y culturales de todas las regiones de México y propuestas internacionales de vanguardia, y propiciar de esta manera, espacios de convivencia teniendo como interlocutores el arte y la cultura.

Mente en Movimiento es una exposición donde es posible tomar muchas fotos ya que tiene muchas ilusiones ópticas. La mexicana utiliza materiales plásticos, maderas y textiles multicolores que juegan entre sí para crear increíbles espejismos que parecen darle movimiento propio a las obras.

 

 

 

Para lograr este efecto, se basa en la interactividad de los visitantes. Es a partir de nuestros desplazamientos a través del recinto que las piezas se transforman ante nuestros ojos, como si nos encontráramos al interior de un caleidoscopio; demostrando que la artista a perfeccionado la abstracción, la geometría y la iluminación, así como la combinación de materiales, fibras, texturas y colores para crear un arte cinético que transporta al espectador a un mundo de sueños, fantasías y mucho juego.

 

 

 

 

Exposición Mente en movimiento

Dónde: Antigua Sede del Senado de la República (Xicoténcatl 9, Col. Centro)

Cuándo: hasta el 25 de agosto de martes a domingo de 10:00 a 18:00

Entrada libre