La inquietante belleza del Exconvento de San Andrés Apóstol de Míxquic
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La parroquia y el convento de San Andrés Apóstol de Míxquic fueron construidos en el siglo XVI sobre un centro ceremonial mixquica.

El templo y exconvento de San Andrés Apóstol de Míxquic es un conjunto arquitectónico religioso que se encuentra en San Andrés Míxquic, uno de los siete pueblos originarios de la delegación capitalina de Tláhuac.

El edificio fue declarado monumento histórico en 1932 y está dentro de los bienes inscritos en el Catálogo de Monumentos Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México. En 1987 fue incluido en la zona de monumentos históricos de Xochimilco-Tláhuac-Milpa Alta decretada por el expresidente Miguel de la Madrid Hurtado en 1987. Este polígono es el núcleo del área chinampera declarada Patrimonio de la Humanidad por Unesco.

Mixquic se encuentra en la frontera con el Estado de México. Antiguamente formaba parte del lago de Chalco y era una zona chinampera, por lo que destacaba la producción agrícola.

La parroquia y el convento fueron construidos en el siglo XVI bajo la supervisión de frailes agustinos. Se edificaron sobre un centro ceremonial mixquica. La iglesia cuenta con tres amplias y bellas naves. El portón de madera conserva los chapetones y los clavos originales. En el retablo se puede observar un Cristo hecho de caña de maíz, que es mejor conocido como el Señor de las Maravillas, y tiene varias particularidades en su constitución: los tobillos, rodillas y hombros están articulados para darle movimiento y su cabello es natural. El santo patrono del templo lleva un pez en la mano, símbolo de la actividad más importante de Mixquic, la pesca.

El templo es una construcción de bellas dimensiones con planta basilical. Los sillares de las columnas que sostienen la bóveda tienen planta de cruz, y están ejecutados en basalto y argamasa. Los arcos torales y las bóvedas que se asientan sobre la columnata están cubiertos con paños y relieves de yeso dorados. La cúpula central está sostenida por un tambor octagonal, sobre las columnas que lo soportan se encuentran representaciones policromas y doradas de los cuatro evangelistas. El retablo principal está dedicado al apóstol Andrés y contiene una pintura colonial de la Guadalupana.

La fachada del templo es muy sobria, el basalto y el tezontle con el que fue construido el templo es aparente en ella. La entrada es un arco sostenido por columnas adosadas. La ornamentación de la fachada consiste en dos pares de ellas, uno a cada lado de la puerta principal, y entre las columnas se hallan unos nichos que han perdido sus esculturas. Sobre la entrada hay un parteluz circular entre dos pares de columnas adosadas que custodian dos nichos, ya sin esculturas; sobre el parteluz hay uno más, con una representación de Andrés apóstol. El templo está rematado por un reloj con la fecha mayo 1930.

El conjunto conventual está delimitado por una cerca de basalto que consiste en arcos invertidos. La entrada principal, sobre la calle Independencia, es un gran arco de medio punto con una reja de herrería muy sobria. El atrio alberga el camposanto de la comunidad y es el sitio donde el Día de Muertos (31 de octubre al 1 de noviembre) se realiza la alumbrada y la colocación de ofrendas a los difuntos.

En la explanada de la iglesia se conservan dos piezas prehispánicas: la figura de Mixquixtl, diosa de la vida y de la muerte; y la escultura de un Chac Mol, el mensajero de los dioses, cuyos límites se establecen por dos aros del juego de pelota.

La fiesta patronal se celebra el 30 de noviembre; aunque su mayor festividad es el Día de Muertos el 1 y 2 de noviembre. En el panteón que se encuentra al lado de la iglesia, las tumbas son decoradas con flores de cempasúchil, velas y copal. En la noche del 2 de noviembre los habitantes del pueblo acuden a rezarle a sus difuntos y esperar su llegada a la Tierra.

Cómo llegar

El conjunto conventual de Míxquic se encuentra en la calle Independencia s/n, en el barrio de San Agustín Míxquic. Se puede acceder a él desde el costado norte de la plaza Juárez. Para llegar a la iglesia se puede viajar desde la terminal del Metro Taxqueña en los RTP de la ruta 149 o desde la autopista México-Puebla con dirección a la vía Mixquic-Chalco.

Un mapa muestra cómo era el lugar en donde vives hace 750 millones de años
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Conoce el lugar exacto en el que se encontraba tu casa hace millones de años y qué animales habitaban en esa zona.

¿Puedes imaginar qué había hace millones de años en ese parque, ese edificio de departamentos o esa tienda?

 

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Hace miles de millones de años la Tierra era un lugar deshabitado y libre de civilizaciones. Seguramente tus padres o tus abuelos te han contado cómo era el paisaje hace unos 50 o 70 años e incluso, nosotros mismos, somos testigos del cambio constante del panorama terrestre.

Por ejemplo, la alcaldía Cuauhtémoc (en la Ciudad de México) hace 400 millones de años se encontraba en medio del océano. Además, los primeros vertebrados comenzaron a caminar sobre la Tierra, mientras que el océano ya contaba con arrecifes de coral y una gran variedad de peces, tiburones y cefalópodos. 

La memoria humana no alcanza a registrar los grandes movimientos territoriales de la Tierra antes de que llegara el auge del desarrollo humano.

 

 

Es por esto que la app Ancient Earth Globe muestra un mapa interactivo de nuestro planeta para que puedas ubicar con exactitud en qué parte se encontraba tu dirección antes de que todo se convirtiera en lo que ahora conocemos.

El creador de esta aplicación es Ian Webster, curador de la biblioteca digital más completa de dinosaurios, y se basó en el proyecto PALEOMAP para crear un mapa que rastrea la evolución de la Tierra y el mar en los últimos 1,100 millones de años.

El resultado fue asombroso. Cualquier usuario puede colocar una dirección específica o algo más general, como un estado o una ciudad, para después delimitar la época a la que quiere echar un vistazo.

 

Así funciona

En las opciones de los periodos que pueden elegirse se despliega una lista que va desde los 20 hasta los 750 millones de años atrás y, después de esto, sólo deberás teclear la dirección.

Por si no fuera suficiente, una vez que elegiste el periodo y la zona, el mapa arroja una explicación sobre la estructura de la Tierra en ese periodo y los posibles dinosaurios o animales que habitaban en esa zona.

 

Con información de Ecoosfera

Hacienda de Chicomocelo, el lugar donde jugueteaban los jaguares
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La Ex hacienda de Chicomocelo es un sitio increíble donde perdura una mística que puedes respirar en estas ruinas.

La Ex Hacienda de Chicomocelo es el sitio indicado para tomar fotos asombrosas.

 

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Chicomocelo significa "Lugar de los sietes jaguares o donde jugueteaban los jaguares". Con la llegada de los españoles, se impulsó en la región la fundación de distintos centros industriales y es así como la orden jesuita construye Chicomocelo en el siglo XVII.

El Archivo General de las Indias que se encuentra en Sevilla España, señala a Chicomocelo como sede de trapiches para la extracción del melado y su posterior conversión en azúcar.

 

 

Asimismo, en esta hacienda había enormes piedras que eran empleadas para la molienda del trigo. Estas piedras fueron movidas al centro de Tlacotepec con el fin de resguardarlas y exhibirlas a los turistas. Existe la posibilidad de que un fuerte sismo haya hecho incosteable su reconstrucción, lo que llevó a su abandono poco antes de la Guerra de Independencia.

 

 

La zona donde está situada esta ex hacienda está llena de valles, lomeríos y barrancas que fueron el hábitat del venado, distintas especies de aves, del cuetlachtli (conocido como lobo mexicano), tlacuaches, conejos y también del jaguar.

 

 

Cuando visitas la construcción es inevitable sentirse contagiado del ambiente colonial y ser transportado a los escenarios donde se desarrollaron múltiples leyendas que transmitidas de boca en boca. Justo enfrente de Chicomocelo se encuentra una presa que adorna aún más el paisaje ya de por si bello del lugar.

 

 

El lugar es tan genuino que durante años se ha destaco un poema en su honor:

Chicomocelo (poema)

Respirar profundo y sentir,

sentir que lentamente,

en mis pulmones cambia el aire…

sentir esa energía que me recorre toda

aire nuevo, brisa fresca,

el viento despeinando mi cabello,

invitándome a vivir de nuevo, una aventura….

 

 

Flotar…

flotar encima de tus apacibles

y no se cuan, profundas aguas

y dejarme inundar por un místico paisaje hermoso

una presa profunda, una sencilla barca…

Y en el fondo de mi vista

la fuerza de un volcán que se contiene helado,

detrás del casco de una vieja hacienda

que evoca a mis ancestros

despertando mi pasado.

 

 

Mi cielo azul intenso… con una

pulcritud impresionante

Invitándome a soñar en futuro incierto,

incierto, sí, ?pero lleno de pasión,

Que buena mezcla de sentidos

despierta en mi sentirte ,

sentirte, en cada pedacito de mi cuerpo

respirarte,

respirarte con cada Poro de mi piel…

llevarte en mi recuerdo con ganas de no perder la paz que me estremece

"Chicomocelo",

(lugar donde juguetean los jaguares)

 

 

Hacienda de Chicomocelo

Dónde: Campanario Ex-hacienda Chicomocelo, Morelos, México

Cuando: todo el año

Entrada libre

Foto destacada @AdrianCazaresG

Totonacas: la historia de la civilización de los tres corazones
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La cultura Totonaca es una de las civilizaciones mestizas más singulares del país debido a su cercanía con afrodescendientes.

Los Totonacas han sabido preservar bien su cultura a largo de los años.

 

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“Totonaca” se refiere a las personas que viven en Totonacapan, pero no hay acuerdo común sobre el origen de dicho término. Se ha dicho que “totonac” es una palabra náhuatl que significa “Pueblo de Tierra Caliente”; pero la traducción de esta palabra en la Lengua Totonaca, según las fuentes, es “toto-nacu” que significa “tres corazones”: sus tres ciudades o centros culturales: Cempoala , Tajin y Teayo.

 

 

 

Por alguna extraña razón, esto sigue siendo una teoría. Esta población indígena y la cultura totonaca posee ciertas características que no se ven en ninguna otra parte de América Central que están relacionadas con las culturas circuncaribeñas.

Los totonacos de las tierras bajas también crían abejas, aves de corral y cerdos y crían una variedad de cultivos comerciales, además de maíz y viven en granjas dispersas. Los Totonacas de las Tierras Altas visten ropa tradicional hecha en casa: camisas y pantalones de algodón blanco para los hombres, faldas de lana negra y blusas de algodón para las mujeres.

 

 

 

Los totonacas practican un sistema de parentesco ritual; esta institución está relacionada con el compadrazgo o institución de la padrinazgo, que se ve en América Central.

Los totonacas, hoy en día, son católicos pero han adaptado el cristianismo a sus creencias tradicionales y todavía se practican muchas ceremonias y rituales paganos.

 

 

La zona arqueológica de El Tajín muestra la que fue la ciudad más importante de Veracruz en la época prehispánica. Este fue fundado en el siglo IV d.C. alcanzando su esplendor en los siglos VI y VII d.C.

Durante este período construyeron edificios ostentosos y hermosos que reflejan en ellos su arte en la arquitectura. Se cree que El Tajín fue la capital de la cultura Totonaca, que significa "Ciudad del Trueno".

 

 

Entre los edificios más destacados se encuentra la Pirámide de los Nichos, Tajín Chico, Edificios 3, 23, 15 y 5 y los Canchas de Juego de Pelota Norte y Sur. El Tajín fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1992 por su extraordinaria arquitectura y por ser testimonio de las grandes culturas prehispánicas de México.

La Pirámide de los Nichos es bien conocida por su arquitectura sobresaliente y ostentosa. Esta pirámide es la más destacada de la zona arqueológica gracias a su peculiar diseño y su buen estado de conservación. La pirámide está formada por 365 nichos (huecos) que representan los días del año.

 

 

Desde principios del siglo XX, los totonacas de la Sierra migraron a comunidades de la costa veracruzana, hacia las ciudades cercanas y hacia la Ciudad de México. Los estados con mayor población totonaca son Veracruz y Puebla; les siguen el Distrito Federal, el Estado de México, Quintana Roo, Campeche, Tlaxcala y Tamaulipas.

La fiesta más importante es la del santo patrón donde se realizan actividades deportivas, comerciales y religiosas. La fiesta dura tres días y termina con un baile. La Cumbre Tajín es de las celebraciones más populares

Foto destacada City Express

Huehueteotl: el señor del fuego al que se le rindió culto en la antigua Mesoamérica
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Huehueteotl fue un Dios ligado al fuego que cuyos centros ceremoniales debieron ser fervientes creyentes de esta deidad.

Huehuetéotl es el dios viejo del fuego a quien se le rindió culto en la antigua Mesoamérica.

 

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Xiuhtecuhtli, el “Señor de la turquesa” o “Señor del fuego”, representaba justo al dios del fuego, el día y el calor para la mitología azteca. Era también el señor de los volcanes, la personificación de la vida después de la muerte, el calor en el frío, la luz en la oscuridad y la comida durante el hambre.

También fue nombrado Cuezaltzin e Ixcozauhqui, y a veces se considera que es el mismo Huehueteotl “Dios Viejo”, aunque Xiuhtecuhtli se muestra generalmente como una deidad joven.  

 

 

 

Su esposa era Chalchiuhtlicue, y a veces se considera que Xiuhtecuhtli es una manifestación de Ometecuhtli, el Señor de la Dualidad, y según el Códice Florentino, Xiuhtecuhtli era considerado el padre de los Dioses, que habitaba en el recinto turquesa en el centro de la tierra.

Xiuhtecuhtli-Huehueteotl fue uno de los más antiguos y venerados del panteón indígena. El culto al Dios del Fuego, del Año y de la Turquesa quizás comenzó ya en el período Preclásico medio es por eso que un pequeño fuego se mantuvo vivo permanentemente en el centro sagrado de cada hogar azteca en honor a Xiuhtecuhtli.

 

 

Por este motivo frecuentemente lleva algunos atributos formados por mosaicos de turquesas, que eran características que usaban los reyes mexicanos. Residía en el centro del Universo y desde allí partían los cuatro puntos cardinales o rumbos del universo o quincunce, por lo que uno de sus símbolos era la cruz .

Incluso era muy frecuente ver que sus sacerdotes usaran la cruz como uno de sus atributos, que también es usada para decorar los grandes incensarios, llamados tlemaitl (manos de fuego).

 

 

Como varias deidades del panteón mexica Huehuetéotl podía convertirse, en su caso era una serpiente de fuego. Según la leyenda al momento de nacer, recibió el espíritu alentador de la Serpiente de Fuego Xiuhtecuhtli, para protegerlo y guiarlo.

Este tlemaitl también era el centro de la casa y de los templos indígenas. Este espíritu Nahual (de transformación), se manifiesta sólo como una imagen que aconseja en sueños o con cierta afinidad al animal que nos tomó como protegidos al nacer.

 

 

Se cree que la figura más antigua de Huehuetéotl corresponde a la cultura de Ticomán, del preclásico Mesoamericano, que vivía a orillas del lago de Texcoco, probablemente contemporánea a Cuicuilco.

La mayoría de los dioses aztecas eran adorados en rituales públicos y tenían reglas sociales / públicas. Pero Huehueteotl, parece haber sido una deidad doméstica responsable del mantenimiento del hogar y quizás de la preservación de la armonía familiar.

 

 

Los sacerdotes aztecas eran los encargados de mantener encendida en todo momento un fuego en honor a Huehueteotl. Un ritual público dedicado a Huehuetéotl fue el Hueymiccailhuitl, “gran fiesta de los muertos”, que ocurría cada 52 años (el siglo azteca). Para asegurar que el pacto azteca con los dioses se renovaría, las víctimas fueron drogadas, asadas vivas y se les cortó el corazón.

 

 

Mitología y Leyendas de Huehueteotl

 

Toxiuhmolpilia, “la atadura de los años”, era un ritual que se realizaba cada 52 años que presidía Huehueteotl. Durante esta ceremonia, a la víctima del sacrificio no solo se le arrancó el corazón todavía latiendo de su cuerpo, sino que se colocó un trozo de madera en su lugar y se le prendió fuego.

Solo si el fuego se incendiaba, habría fuego en el resto de la tierra durante los próximos 52 años. El papel de Huehueteotl en esto se debió a la creencia azteca de que, como un antiguo pilar del universo, el fuego de Huehueteotl se extendió por todo el mundo, uniendo los fuegos en cada hogar azteca y en cada templo azteca.

 

 

Allí encontraron figuras hechas en barro que representan a un anciano encorvado cruzado de piernas, con un gran brasero sobre la espalda. Su brasero representa el cráter del volcán que echa humo y arroja cenizas. El dios habita en su interior y tanto Cuicuilco como Copilco van a sufrir las consecuencias de este aspecto "negativo" de la deidad.

Los ríos de lava serán significativos en relación con los ríos y manantiales que vivifican, en tanto que los ríos de fuego destruyen. Esto nos hace recordar el símbolo de la guerra, el atlachinolli, que conjuga la dualidad de contrarios mencionada.

Foto destacada Jesús Sainz

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