Vida Capital
Descubre al Templo Mayor de noche y su bellísima iluminación
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Un nuevo diseño de iluminación engrandece una de las más representativas y espectaculares zonas arqueológicas de la Ciudad de México.
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Ver el Templo Mayor bajo una nueva luz…

 

La luz lo transforma todo. Y si hablamos del espacio urbano esto es aún más cierto. Nuestra ciudad está llena de lugares espectaculares que, por fuerza de la costumbre, hemos asimilado como fortuitos, y que vemos todos los días sin reparar en su monumentalidad o belleza. Este es el caso del Templo Mayor (y tantos otros sitios históricos), la zona arqueológica más importante de nuestra capital, un lugar poderoso que aún vibra intensamente y que susurra nuestra historia desde el corazón de la Ciudad de México.

 

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Recientemente, los gobiernos federal y capitalino instalaron 355 proyectores de focos LED de 50 watts en los edificios que rodean el imponente Templo Mayor con dos finalidades: la primera, evitar daños a este grandioso patrimonio, y la segunda, para que quienes transitan esta zona del Centro Histórico de la ciudad durante la noche puedan disfrutar de las ruinas como nunca antes las habían visto. El proyecto, que ha costado uno 30 millones de pesos y se ha realizado por etapas, también tiene una faceta estética de gran importancia, pues sin duda la luz lo cambia todo.

 

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Al respecto de este importante proyecto, la Secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda, apuntó que éste “nos permite disfrutar de otra manera todas estas edificaciones que nos dan identidad y orgullo”. Además, aseguró que todas estas renovaciones han resultado en que el Museo del Templo Mayor haya duplicado su cantidad de visitas en el 2017, pues pasó de 300 mil a 800 mil visitas en sólo un año.

 

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Este mismo proyecto también continuará iluminando otros edificios portentosos de la Ciudad de México como el Palacio de la Autonomía, la Librería Porrúa y el edificio de la Autoridad del Centro Histórico, además de uno de los costados de la Catedral Metropolitana y el edificio del Monte de Piedad edificios históricos que dotan de belleza una de las áreas más representativas de nuestra ciudad capital.

Cuna de la poderosa civilización que vio nacer al México de hoy, el Templo Mayor aún llena de curiosidad incluso a quienes hemos habitado la ciudad durante años. Se trata de un corazón que late y que aún es capaz de hablarnos de la dominación que implicó la Conquista, de la oscuridad de quienes llegaron a este país a imponer su ley y su fe, pero también de ese suceso tan sangriento que provocó el nacimiento de una nueva cultura, la nuestra, y que hoy se puede ver bajo una nueva luz, para que nunca olvidemos su imponente existencia y la historia que emana de sus piedras.

 

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Plaza Santos Degollado: encuentro de dos culturas en el centro de la CDMX
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Visita una de las plazas más emblemáticas de la Ciudad de México, que ha sido un símbolo de encuentro durante más de un siglo.
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La Plaza Santos Degollado es un lugar cargado de historia, además de ser un símbolo de amistad entre dos países.

 

Seguramente has pasado por aquí cientos de veces, pero ¿sabías que esta plaza se construyó durante el Porfiriato y que se le considera la entrada al Barrio Chino? Así es, su construcción fue encomendada por Porfirio Díaz en 1888, cuando emprendió su tarea de modernizar la arquitectura del país, siguiendo las tendencias europeas, especialmente las francesas. El objetivo del dictador era mostrar al mundo el progreso y el crecimiento de México. Por eso se dedicó a construir plazas y jardines; entre ellos, la Plaza Santos Degollado, que antes se llamaba Plazuela de Tarasquillo.

 

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Imagen de: viajerosenruta.com

 

Además de los árboles, flores y estructuras vistosas, hay una fuente con una escultura neoclásica de una mujer sosteniendo un jarrón. Eventualmente, su nombre adoptó el del llamado “Santo de la Reforma”, Santos Degollado, quien estuvo comprometido hasta la muerte con el movimiento reformista en el país.

 

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Imagen de: Insta Phenomenons.

 

Sin embargo, durante mucho tiempo fue abandonada y descuidada. Su belleza de antaño quedó eclipsada por la basura, el olvido y el paso del tiempo. Por fortuna, el gobierno del Distrito Federal la comenzó a remodelar en 2006, culminando en 2008. La embajada de China le obsequió a México un precioso arco tradicional chino, presidido por dos animales mitológicos: quimeras (una combinación de león y dragón). Así, quedaron cimentadas la amistad y la unión entre estos dos países. Además, varios paisajistas y artistas chinos contribuyeron a la remodelación del jardín, para reflejar su cultura y tradición.

 

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Fotografía de: Carmen T., en Yelp.

 

Su ubicación no podía ser mejor: como está en pleno centro histórico, puedes ir a sentarte y relajarte después de un largo paseo. Si te mueves algunas cuadras a sus alrededores, estarás en el barrio chino. Aquí podrás comer la mejor comida china de la ciudad, además de comprar muchas cosas, como inciensos y remedios tradicionales.

 

Si todavía estás ávido de información acerca del centro histórico, entérate de algunos de sus secretos aquí.

*Imagen destacada de: inmuebles24.com

La alucinante e incomprendida casa de O’Gorman en el Pedregal
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La casa del arquitecto mexicano Juan O’Gorman fue el perfecto ejemplo de que la naturaleza y la civilización podrían vivir en armonía.
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Sigue leyendo y conoce la historia de la casa de O’Gorman, un lugar de ensueño que no debe quedar en el olvido.

 

Juan O’Gorman es uno de los arquitectos y pintores más reconocidos y prolíficos de México. Su obra ha transcendido tanto tiempos como fronteras. Si no estás seguro de ello, simplemente piensa en la biblioteca central de la UNAM, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Sin embargo, una de sus obras maestras no es tan conocida, ya que fue demolida. Por fortuna, aún conservamos un registro fotográfico de esta maravilla del ingenio humano.

 

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Imagen de: pinterest.com

 

Influenciado por el espíritu artístico realista de la época, y por su amistad con artistas de la talla de Diego Rivera y Frida Kahlo, O’Gorman construyó su casa en un terreno del Pedregal. Su objetivo era ir más allá del simple edificio/vivienda: era crear una verdadera comunión con la tierra y la naturaleza que, al fin y al cabo, son las que engendran vida y muerte. Por eso, construyó una especie de cueva natural, llena de jardines, vueltas y recovecos inesperados, que coronó su obra como muralista y arquitecto.

 

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Imagen de: pinterest.com

 

Si uno contempla los murales que están inmersos en su estructura, se pregunta cómo puede ser que la mente y las manos de un hombre pudieron crear algo tan maravilloso. Más bien parece el trabajo de una deidad antigua, milenaria, dormida durante años, que, sin embargo, despertó por un momento y desató su fuerza creadora sobra la superficie de la tierra.

 

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Imagen de: pinterest.com

 

O’Gorman aprovechó la piedra volcánica sobre la que estaba fundada su casa, además de tabique rojo y herrería, entre otros materiales. Demostró (con creces) que el esparcimiento de la creatividad del ser humano no necesariamente tiene que perpetrar la destrucción del medio ambiente. Pero las palabras no hacen justicia: deleita tus ojos con las imágenes de lo que fue una fugaz maravilla sobre el suelo de nuestro país.

 

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Imagen de: pinterest.com

 

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Imagen de: pinterest.com

 

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Imagen de: pinterest.com

 

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Imagen de: pinterest.com

 

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Imagen de: pinterest.com

 

La casa O’Gorman fue demolida a principios de los 70. El arquitecto/muralista se vio obligada a venderla a la familia Escobedo para poder costear algunas situaciones personales. A pesar de que una condición de la venta fuera que la casa permaneciera, no se respetaron sus deseos y la echaron abajo. Se perdió una parte del corazón artístico de México, así como una parte del corazón del propio artista. Nunca se recuperó de la demolición de su casa y se sumió en una depresión (aunada a otras circunstancias, también) que eventualmente acabaría con su vida.

Conoce más de cerca a O’Gorman en este artículo.

Dirección: San Jerónimo 162, Pedregal.

*Imagen destacada de: pinterest.com

La leyenda maya de los colibrís encierra buenos deseos y felicidad
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Para los mayas el colibrí es un animal mitológico que ayuda a sanar y ayuda a las personas que necesitan cambiar su suerte.

La leyenda maya considera de buen augurio la visita de un colibrí.

 

Conocidos como picaflores, colibríes, quindes, tucusitos, chupamirtos, chuparrosas, huitzitzilin (idioma náhuatl), mainumby (idioma guaraní) o guanumby, pero con el nombre científico de troquilinos (Trochilinae) de la subfamilia de aves apodiformes de la familia Trochilidae, incluye más de 100 géneros que comprenden un total de 330 a 340 especies.

Estos preciosos pajarillos son originarios del continente americano, siendo los pájaros más pequeños que existen. La especie más grande mide unos 25 cm. Su aleteo es de 80 veces por segundo y la mayoría de los colibríes presenta un plumaje muy colorido y se encuentra entre una de las leyendas más preciosas del mundo maya. Acá te la contamos.

 

Foto @culturaaztecaymayamexico

 

Foto audubon.com

 

Se dice que si ves un colibrí nunca trates de atraparlo, alégrate y déjalo seguir su camino.  Es así como nace la antigua leyenda maya del ave mágica. La leyenda cuenta que cuando crearon la Tierra y todo lo que hay en ella, los dioses mayas le dieron una misión a cada animal, cada árbol y cada piedra. Al terminar, se dieron cuenta de que a nadie le habían asignado la tarea de llevar los deseos y pensamientos de un lugar a otro.

Como el el barro y el maíz se había terminado, no tenían con qué crear a otro animal. Lo que hicieron fue tomar una piedra de jade y tallar una flecha, cuyo resultado fue una flecha diminuta, que cuando estuvo lista soplaron y salió volando. Así nació el tsʼunuʼun o colibrí.

 

Foto audubon.com

Foto audubon.com

El resultado del soplido divino, fue un maravilloso y precioso animal con unas alas que reflejaban todos los colores cuando se bañaba con los rayos del sol. Era ligero y frágil, pero veloz y precioso, lo cual le permitía acercarse a las flores más delicadas sin mover ni un solo pétalo. Los hombres quedaron encantados por su belleza, y quisieron atraparlo para tener su plumaje como adorno. Pero eso hizo enojar a los dioses, amenazando con castigar a aquel que atrapara a los colibrís.

De ahí, que los colibríes siguen siendo un ave que nadie se atreve a encerrar en una jaula. La leyenda también dice que si te encuentras con un colibrí, es porque alguien te ha mandado amor y buenos deseos. Aunque también podría aparecerse para advertirte si alguien te está deseando el mal.

 

Foto audubon.com

 

Foto audubon.com

 

Lo más peculiar de la leyenda, es que afirma que si un colibrí vuela sobre tu cabeza, es porque está tomando tu deseo para hacerlo realidad. Así que siempre que veas a un colibrí, intenta enviar buenas energías. Es por ello que el colibrí para los mayas, es el mensajero, es el que transportara sus pensamientos y deseos de un lugar a otro.

También se cree que estas aves traen mensajes del más allá y que pueden ser manifestaciones del espíritu de una persona fallecida. Como el colibrí es también considerado un animal mitológico sanador que ayuda a las personas con necesidad cambiándoles su suerte.

 

Foto de portada: Christian Spencer

Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, la primera escuela superior para indígenas
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El colegio de Santa Cruz de Tlatelolco fue la primera institución educativa de América Latina que brindaba un grado de conocimiento a la población indígena.

El Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco fue un gran centro educativo en México.

 

Los 50 años de su funcionamiento del Colegio de Tlatelolco constituyeron un gran establecimiento científico en la Nueva España; siendo el centro más importante para las ciencias y las artes durante la primera mitad del siglo XVI, en el que se cultivó gran parte de la medicina nahua, y ciencias políticas en las que se preparaban los hijos de los caciques para el gobierno de los pueblos de indios.​

En efecto, el Colegio de la Santa Cruz de Santiago Tlatelolco fue la primera institución de educación superior de América destinada a los indígenas.

 

 Foto wikiméxico

 

Foto: cdmx travel

 

El convento de Santiago Tlatelolco se construyó en varia etapas a partir de 1526, con una modesta construcción de piedra y cal, misma que utilizaban los frailes franciscanos para evangelizar a los indígenas de la antigua Nueva España. Las actividades del Colegio de Tlatelolco, estuvieron a cargo de Bernardino de Sahagún, quien ayudó a impulsar la enseñanza superior y de la investigación científica, con base en la integración cultural de los conocimientos indígenas y españoles.

La escuela introdujo remedios y terapéutica indígena mezclándolos con la medicina novohispana y la práctica médica europea. Además se preparaba a los caciques en el arte de gobernar, estableciendo las pautas para otros centros de enseñanza como el Colegio de San Nicolás, la universidad de México y los Colegios Mayores de diversas advocaciones.  Por aquellas fechas, el Colegio de San Pablo se destinó a la educación de los niños indígenas.

 

Foto ResearchGate 

 

Foto wikiméxico

 

Para el año 1595, después de la muerte de Sahagún, el Colegio de Tlatelolco se volvió una escuela elemental y desapareció igual que otros colegios establecidos para la educación de los indígenas. Así que el proyecto de educar a los indígenas jamás se llevó a la práctica de modo generalizado. Tan es así, que la Ordenanza de los Maestros del Nobilísimo Arte de Leer, Escribir y Contar (primera ley de educación primaria de la Nueva España de 1600) se señala que los profesores no podían ser negros, mulatos, ni indios, sino españoles “cristianos y viejos”.

Uno de los profesores de la escuela fue el obispo Ramírez de Fuenleal, quien declaró que los alumnos indígenas presentaban mayor capacidad de aprendizaje que los españoles. De ahí, que escribiera una epístola al Rey Carlos I, el 8 de agosto de 1533, en la que solicitó permiso para tomar una hacienda real de 111 metros donde se cosechaba maíz, para alimentar a los estudiantes y $200 pesos de minas para el pago de salarios. Se quiso contratar a maestros de latín laicos y desconocedores del náhuatl, pero esto solo paso a medias.

 

Foto @liliarivero

 

Foto wikiméxico

 

El custodio fray Jacobo de Testera también llamó a profesores al colegio de Santiago Tlatelolco, llamada por sus contemporáneos Tlatilulco, para administrar los sacramentos a los indígenas y en leerles algunos textos, con lo que se logró conservar, sistematizar y fomentar la educación para los indígenas.  Así fue posible que el Colegio de Santa Cruz de se inaugurara el 6 de enero de 1536, en honor a la festividad cristiana, y a quince años de la caída de Tenochtitlán.

En poco tiempo, el Colegio de Santa Cruz fue una institución franciscana de élite creada para que niños indígenas, de entre diez y doce años, pudieran ser educados. Se eligieron a hijos de la nobleza indígena, de los señores y de los mayores pueblos de Nueva España. Durante los primeros cuatro años de su funcionamiento, la escuela no aceptó a más estudiantes.

 

Foto wikiméxico

 

Foto wikiméxico

 

La instrucción que se llevó a cabo fue la de la formación intelectual y espiritual de para iniciar en el sacerdocio y crear catequistas. Ya que se consideraba el símbolo más grande de aceptación y asimilación de los elementos culturales de los conquistadores. El segundo propósito, fue el de la formación de una clase más educada entre los indígenas laicos para que en el futuro pudieran ocupar puestos importantes en la vida política y social de sus respectivas comunidades. Pero esto nunca pasó hasta varios años después.

Los alumnos comían junto con los frailes; dormían en una habitación larga con camas en ambos lados del cuarto, y cada alumno tenía una caja con cerradura para guardar sus pertenencias (ropa y libros) y su llave. Se enseñaron las siete artes liberales, disciplinas que eran parte del currículo de las universidades medievales y que se remontan a la Antigüedad (la Academia y el Liceo, por ejemplo). Su plan de estudios fue formativo, el más importante por ser el que permitía el aprendizaje del latín, el trivium: gramática, retórica y lógica. Y el segundo fue el cuadrivium: aritmética, geometría, astronomía (aún asociada con la astrología) y música.

 

Foto wikiméxico

 

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Pero después de 50 años de funcionamiento, El Colegio de Santa Cruz se encontró sumido en un profundo estado de decadencia económica, académica y demográfica del que no se recuperó. Estuvo en malas, con falta de recursos económicos causada por el retiro del apoyo político y eclesiástico a la muerte de Carlos I y de Luis de Velasco, sumado a la oposición, a los cambios de objetivos y de administración, y la despoblación estudiantil debido a las enfermedades epidémicas. Así que el Colegio dejó de funcionar como una escuela de educación superior hacia finales del siglo XVI. Así acabó una de las instituciones educativas más meritorias del virreinato de la Nueva España, y la primera de su tipo.

Si deseas conocer los vestigios de este colegio, acá la dirección

Dirección: Almacenes 92, Tlatelolco, Cuauhtémoc.

Foto de Portada Memoria Política de México org