10 haciendas legendarias que puedes encontrar en la CDMX
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Haciendas que te deslumbraran por su encanto arquitectónico y la inmensa historia y cultura que guardan hasta en las paredes.

Haciendas en la CDMX que te dejarán sorprendido por su belleza.

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Las haciendas en México fueron consolidándose a mediados del siglo XVII y el final de la etapa colonial. Respondían al abasto para la sociedad novohispana y fueron en sí un sistema de producción donde la organización económica del país se desenvolvió en torno a ellas durante trescientos años. Las haciendas alcanzaron su apogeo en el régimen de Porfirio Díaz.

Muchas haciendas dejaron de existir debido a la revolución y al reparto agrario; los asaltos, saqueos, los requerimientos de los distintos grupos armados y las interrupciones de las vías de comunicación y transporte, así como la abolición del peonaje, la limitación de horas de trabajo, la obligación de instalar escuelas y asistencia médica, el establecimiento de un salario mínimo.

En la actualidad las haciendas son lugares que dejaron un gran testimonio arquitectónico. Aquí te dejamos 10 haciendas legendarias que puedes encontrar en la CDMX.

Hacienda de los Morales

La  Hacienda de los Morales es el escenario perfecto de la arquitectura y belleza cultural del pasado mexicano. Es uno de los capítulos en la historia de la Ciudad de México y data de cuando se hicieron los primeros repartos el Rey de España las concedió a Hernán Cortés, Capitán General de la Nueva España. En estas extensiones existieron las primeras "Moreras" para la crianza del gusano de seda, razón por la cual se les dio el nombre que ha perdurado más de cuatro siglos: "Los Morales." Cuatro siglos después ofrece al visitante una atmosfera que nos traslada por la historia a un magnifico restaurante de comida internacional.

Dónde: Vázquez de Mella 525, Del Bosque, Miguel Hidalgo, 11510, Lomas de Chapultepec.

Cuándo: lunes a domingo de 08:00 a 24:00

Hacienda La Noria

En las instalaciones de lo que fuera la Hacienda La Noria se encuentra el famoso Museo Dolores Olmedo. Sin embargo su construcción data del siglo XVI y se utilizaba para la agricultura. El casco se encontraba en ruinas hasta que en 1962 lo adquirió Dolores Olmedo quien en un principio lo restauró para uso doméstico y después como una gran casa de la cultura mexicana, convirtiéndose en 1994, en el gran museo que ahora conocemos.

Dónde: Av. México 5843. La Noria

Cuándo: Martes  a domingo de de 10:00 a 18:00

Cuánto: $20, estudiantes y maestros $10. Martes entrada libre

Antigua Hacienda de Tlalpan

Su construcción antigua y esos toques elegantes en los ornamentos de sus diseños lo hacen el sitio perfecto. Sin importar el espacio podrás ver sus amplios jardines o en sus majestuosos salones impresos con murales de color. Hoy en día es uno de los restaurantes más exclusivos y prestigiados de la Ciudad. Este recinto fue construido en 1837 y hasta la fecha se ha posicionado como una de las locaciones más solicitadas para todo tipo de celebraciones

Dónde: Calzada de Tlalpan 4619, 14050, Ciudad de México.

Cuándo: Martes  a domingo de de 10:00 a 18:00

Hacienda Santa Catarina

Hacienda Santa Catarina cuenta con varios jardines que te envuelven en una atmosfera evocadora, se encuentran enmarcados con una construcción de piedras autenticas que recuerda las grandes mansiones del pasado. Hoy en día es un lugar que se renta para eventos empresariales, bautizos,  primeras comuniones, bodas, fiestas infantiles, etc.

Dónde: Carretera a San Bartolomé Xicomulco No. 580, Delegación Xochimilco, 12250, Ciudad de México.

Hacienda la Patera

Esta es una fortaleza del siglo XVI, que cubría de parvadas de patos silvestres de donde viene su nombre. Esta hacienda fue el escenario de varios encuentros históricos. Se preservó intacta hasta principios de siglo XX, y luego se fraccionó para construir multifamiliares, quedando el casco de la hacienda de la Patera al servicio de la Cámara Nacional de Comercio desde el 8 de febrero de 1979.

Dónde: Av. Miguel Othón de Mendizábal Ote. 10, Patera Vallejo I Secc.

Cuándo: martes a domingo de 12:00 a 18:00 horas.

Hacienda de San Antonio Clavería

En la alcaldía de Azcapotzalco y Tacubaya esta hacienda se creó en el siglo XVII, siendo propiedad de un español oriundo de Domingo de Bustamante. Sus parcelas cubrían una gran extensión, y se creó a semejanza del palacio de Cristóbal Colón en Santo Domingo. El antiguo casco de la casa grande ostenta unos preciosos blasones y en enero de 1933 fue declarado monumento histórico. El Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE), en 1967, tomó el antiguo casco de la hacienda y lo acondicionó como sede de su colegio, restaurándolo y devolviéndole su antiguo señorío.

Dónde: Floresta 20, Clavería.

Cuándo: sitio privado

Hacienda de San José del Altillo

Situada al oriente del río Magdalena, al sur de la ciudad de México, entre San Ángel y Coyoacán; perteneció a los marqueses de Aguayo, don Agustín de Echeverz y Subizar y doña Francisca Valdés y Alceaga. La entrada estaba a dos cuadras de lo que hoy son los Viveros y la fachada del casco de la hacienda es de dos pisos, con una espaldaña del lado izquierdo, en su interior hay un patio con naranjos y una fuente en el centro. Junto al patio había una pequeña capilla "familiar" dedicada a San José, conservándose el retablo y la imagen originales.

Dónde: Av. Universidad 1700, Santa Catarina.

Cuándo: sólo acceso a la parroquia: lunes a domingo de 9:00 a 19:00 horas.

Hacienda de los Goicochea

Se construyó en 1692 y perteneció a los condes de Pinillas y la marquesa de Sierra Nevada. Fue lugar de recreo a los virreyes, consortes y para la aristocracia de la capital virreinal. Actualmente es el estacionamiento de un restaurante y parte de una bulliciosa avenida.

Dónde: Diego Rivera 50, Tlacopac.

Cuándo: solo restaurantes lunes a domingo de 7:00 a 24:00 horas.

Hacienda de San Fernando

En 1982 el Instituto Nacional de Antropología e Historia declaró la Hacienda de San Fernando monumento nacional. Es una de las pocas fincas tlalpeñas construidas en el siglo XVIII que no han sido alteradas con el paso de los años. Fue en esta casa donde el presidente Santa Anna pasó largas temporadas contemplando los jardines y disfrutando de la Hacienda. Santa Anna no fue el único huésped célebre, ya que a esta Hacienda, de estilo mexicano clásico también acudió la Duquesa de Albuquerque, durante el reinado del segundo Conde de Revillagigedo, quien tuvo el gusto de hospedarse allí.

Dónde: Avenida San Fernando No. 106, CdMx.

Cuándo: sólo eventos privados

Hacienda de San Nicolás Tolentino

La también llamada Hacienda del panteón de Tezonco, de San Nicolás Buenavista o Hacienda de la Sagrada Compañía de Jesús, fue una hacienda colonial que tuvo sus terrenos desde el cerro de la Estrella hasta la colonia “La nopalera” Este lugar cuenta con una capilla estilo colonial y es un lugar su para desarrollar eventos.

Dónde: Técnicos y Manuales No. 45, Iztapalapa.

Cuándo: sólo eventos privados

Casa de la Bola

El primer dueño fue el doctor Francisco Bazán y Albornoz, quien en 1616 desempeñó el cargo de inquisidor apostólico del Santo Ocio. La casa estaba rodeada de jardines, 420 olivos, 1 700 magueyes y árboles frutales de todas clases; tenía un centro productor de aceite de oliva en el patio principal.  El 19 de octubre de 1942 don Antonio Haghenbeck y de la Lama compró el inmueble lo convirtió en su residencia, lo restauró, consolidó su estructura y agregó elementos como una bella terraza. Los amuebló con suntuosas tapicerías, cortinajes, grandes espejos, candiles y un sinnúmero de obras de arte europeas y mexicanas, convirtiéndola en una mansión. Aunque se encuentra en proceso de restauración, puede visitarse en pequeños grupos, previa cita mediante una pequeña aportación.

Dónde: Calle Parque Lira 136, Tacubaya.

Cuándo: visitas guiadas domingos de 11:00 a 17 horas.

Bartolomé Gallotti y las pinturas del palacio postal, una joya de la CDMX
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Bartolomé Gallotti fue el creador de los cuadros del alucinante Palacio Postal, pero pocos sabemos su historia y lo que hizo por el reciento.

Foto destacada: Revista Aventurero

Los frescos del Palacio Postal, como la arquitectura, están llenos de historia.

 

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Justo en la esquina de Tacuba y Eje Central del Centro Histórico de la CDMX se encuentra uno de los muchos palacios construidos durante el porfiriato: el Palacio Postal.

 En este edificio ecléctico, en donde se dan cita todo tipo de artes por fuera y por dentro, puedes encontrar los frescos de Gallotti.

 

 

 

¿Quién fue Bartolomé Gallotti?

 

La Quinta Casa de Correos se inauguró en 1907 como una joya de la arquitectura desde su fachada hasta sus entrañas en las que se combinaron los estilos gótico, plateresco, veneciano y art nouveau.

Gárgolas, flores en escayola y finos trabajos de bronce enmarcan otros detalles como los aplicados en la otrora sala de juntas.

 

 

El artista nacido en la frontera de Italia con Suiza el 24 de agosto de 1872, Bartolomé Gallotti Ceroni, fue quien pintó los finos frescos de la que fuera la Sala de Juntas de la Dirección General del Correo, que hoy es una sala de exposición con el nombre del pintor.

Gatolli debió intervenir los muros de la Quinta Casa de Correos alrededor de los 34 años, momento en el que ya había pintado "La Cruz del Silencio" y participado en la ornamentación de la Iglesia de San Felipe de Jesús que se ubica a unas calles del Palacio, sobre Madero.

 

 

Los Frescos de Gallotti en el Palacio Postal

 

La sala de Juntas del Palacio debía ser suficientemente elegante así que Gallotti no escatimo en los materiales que usaría, mucho menos en las referencias a las labores del lugar, así que sus frescos resultaron una apología pictórica al correo que corona las cienes de la habitación.

Los frescos de Gallotti se encuentran en la parte superior de la sala, entre los trabajos de escayola que se hicieron en el techo y en la cenefa de la pared, dentro de gruesos marcos de yeso que refieren al art nouveau con sus discretos detalles florales.

 

 

El espacio que quedó para la obra no permitió que Gattolli pintara adultos, por eso podemos ver que son adolescentes y hasta niños en los espacios más pequeños, los que retrató trabajando en las actividades propias del correo.

Dos de los jóvenes representan a Hermes, deidad de la comunicación y a Hefaistos, deidad de la industria; ambas referencias a los griegos y el resto de las figuras demuestran la maestría que tenía Gattolli para pintar el cuerpo humano con perfecta proporción.

 

 

Los escorzos reposan sobre fondos de laminillas de oro fino, hojas de 24 quilates que originalmente Gattolli colocó a manera de tablero de ajedrez, alternando el lado brillante de la hoja con el lado mate.

Desafortunadamente el efecto ya no se puede apreciar.

 

 

Murales Palacio Postal

Dónde: Calle de Tacuba 1, Centro Histórico de la Cdad. de México, Centro.

Cuando: lunes a viernes de 08:30 y sábado y domingo de 10:00 a 16:00

Entrada libre

El origen de la caña en México y las maravillas de la tierra caliente
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El importante fenómeno sin el cual no tendríamos piloncillo, aguardiente y caña en el ponche, se genera con la caña dulce mexicana.

Foto destacada: Sol de tijuana

Y tú, ¿sabes de dónde proviene la caña?

 

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Más o menos 3 mil años atrás, en la India ya se extraía azúcar de la caña, y aún antes del descubrimiento de América ya se cultivaba en las Islas Canarias, pero fue hasta que llegó a las tierras cálidas de la Nueva España que tomó un relevante protagonismo.

La caña llegó primero a la isla La Española en 1493 en uno de los viajes de Colón, desde ese momento la caña empezó a viajar a varios puntos de América marcando en reinado de Carlos V dando inicio a la industria azucarera.

 

¿Cómo se desarrolló la caña en México?

 

 

El primer registro del azúcar en México la ubica en la Nueva Galicia (Xalisco), en la provincia de Amula donde Francisco Cortés entregó en 1525 las primeras semillas de caña para ser sembradas, sin saberlo, aquel joven sobrino de Hernán Cortés había comenzado una exitosa siembra.

Aunque la caña ya se conocía en Europa no se había visto crecer tan rápido y con tanta abundancia, la fertilidad de la tierra y el clima propiciaron una gran inversión española en la caña mexicana, pero ¿por qué?

 

 

El éxito de la caña fue tal que desplazó cultivos nativos y extranjeros como el algodón que se sembraba en las poblaciones michoacanas de Sinagua y hasta Tepalcatepec, la finalidad era llevar grandes cantidades a España donde existió una gran cantidad trapiches hacia 1546.

Los trapiches son la maquinaria necesaria para extraer el azúcar de la caña dulce, caña de azúcar o caña de Castilla, que al igual que el plátano se pensaba era "cultivo de la tierra" por la manera en que se empezó a producir, las relaciones Tamazula, Xiquilpa y Ichcateupan, así lo registraron.

 

 

Natural de la Nueva España o no, para 1580 la caña había alcanzado mucho interés en los españoles radicados por acá quienes ya habían mandado traer trapiches desde la península Ibérica, el negocio no podía ser mejor porque se aprovechaba toda.

La Relación de Poncitlán y Cuiseo relata que la caña, además de utilizarse para la alimentación, también se utilizaba para la construcción de viviendas en lugares como Cuiseo, poblaciones que trabajaban el carrizo para techumbres y petates.

 

 

Para hacer casas se utilizaba la caña, pencas de maguey, mecate y como dice la relación "paja que llaman zacatl", es decir, la caña se incorporó al trabajo tradicional de los carrizales y después, ya entrado el siglo XVII se extendió a la industria del aguardiente.

El llamado “chinguirito” (un tipo de aguardiente) se comenzó a producir en diversas poblaciones nativas gracias a la introducción de destiladores árabes y filipinos, para ese momento el uso de trapiches también se empezó a regular con el crecimiento de los ingenios azucareros.

 

 

La caña entró originalmente por Veracruz, estado que sigue siendo el principal productor nacional con un 38%, seguido de Jalisco donde también se ha sembrado desde siempre, pero en general se cultiva en 22 entidades federativas.

Actualmente en México se cultivan 4 variedades, criolla, cristalina, violeta y veteada. La caña de azúcar está considerada como una de las fuentes energéticas más económicas y uno de los cultivos con mayor capacidad para convertir la energía solar en biomasa.

 

Ligres, las cuatro nuevas bendiciones del zoológico de Chihuahua
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Cuatro ligres, los felinos más imponentes, preciosos y grandes del mundo, han nacido en el Zoológico de Chihuahua.

Foto destacada: Heraldo de Chihuahua

Las bendiciones Ligres son enormes chihuahuenses que vivirán en Tamaulipas.

 

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Buena noticia para los amantes de los grandes felinos, ya que han nacido cuatro crías de ligre en el zoológico de Aldama, Chihuahua. Los nuevos inquilinos del zoológico serán trasladarlos a Tamaulipas, ya que representa un costo elevado tener a las crías? es cierto, primero que todo?

 

¿Qué es un ligre?

 

 

Los ligres son la descendencia híbrida de un león macho y una tigresa; es decir, sus padres son del mismo género pero de diferentes especies. Se distinguen tigón, el felino más grande de todos los felinos existentes conocidos.

A lis ligres, como a los otros gatos gigantes, les gusta nadar, son muy sociables como los leones y suelen crecer más que las especies parentales.

 

¿Cuál es la historia de los Ligres?

 

 

A principios del siglo XIX en la India, el naturalista francés Étienne Geoffroy Saint-Hilaire, hizo una placa a color de la descendencia de un león y un tigre. El acrónimo “ligre” fue acuñado en la década de 1930 y el de Ligresa se utiliza para referirse a una mujer ligre.

En 1935, se criaron cuatro ligres de dos camadas en los Jardines Zoológicos de Bloemfontein , Sudáfrica. Tres de ellos, un macho y dos hembras, todavía vivían en 1953. El macho pesaba 340 kg y medía 45 cm, más alto que un león macho adulto en el hombro.

 

 

El ligre tiene un tenue patrón de rayas similar al de un tigre sobre un fondo leonado. Puede heredar rosetas del padre león, marcas negras, marrón oscuro o arenosas. El color de fondo puede ser correspondientemente leonado, arenoso o dorado.

Los cachorros nacidos en Chihuahua son hijos de la tigresa "Asia", de ocho años, y de "Greñas", un león africano de seis años de edad, quien que fue separado de la hembra para seguridad de las crías que nacieron el 24 de mayo.

 

 

El aspecto de estos felinos es como de un león con algunas rayas de tigre, mientras que su pelaje es entre el naranja y el amarillo. Las crías padecen gigantismo, pues llegan a medir hasta cuatro metros de largo y a pesar hasta 500 kilogramos. Al igual que los leones, los ‘ligres’ machos desarrollan melena.

Alberto Hernández, director del zoológico de Aldama, informó que los ligres permanecerán con su madre por tres semanas, y luego se irán adaptando a la comunidad.

 

 

Como datos curioso, los tigres blancos se han cruzado con leones para producir ligas “blancas” (en realidad doradas pálidas). En teoría, los tigres blancos podrían cruzarse con leones blancos para producir ligres blancos, muy pálidos o incluso sin rayas.

Pero no hay ligres negros. Como los tigres azules o malteses, ya no existen, los ligres grises o azules son extremadamente improbables. No es imposible que un ligre sea blanco, pero es muy raro. Los primeros ligres blancos conocidos nacieron en diciembre de 2013 en Myrtle Beach Safari en Myrtle Beach, Carolina del Sur, nacidos de león macho blanco y una tigre hembra blanca.

Si deseas ver otros felinos del zoológico, aquí tienes los datos:

 

 

Zoológico de Chihuahua

Dónde: Las Moras, Aldama, Chihuahua, a 20 minutos de la capital.

Cuando: lunes a domingo de 08:00 a 19:00

Cuánto: $60 pesos.

Hotel Sin Nombre: minimalismo mediterráneo, cultura y tradición oaxaqueña
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El Hotel Sin Nombre fue creado por artistas, arquitectos y artesanos de Oaxaca quienes dejaron un sitio sin marcas pero con mucho mezcal.

Foto destacada: The Spaces

El Hotel sin nombre dedicó 4 años al rediseño de una casa del siglo XVII en Oaxaca.

 

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Se trata de una propiedad del arquitecto João Boto Caeiro y la artista Elliott Coon quienes crearon el Hotel Sin Nombre, de 24 habitaciones es una hábil mezcla de interiores sobrios y audaces florituras que reflejan los principios fundamentales de Gem & Bolt; la marca de mezcal artesanal que cofundó la artista.

El ingrediente que define el espíritu del Hotel Sin Nombre es la damiana, un arbusto nativo de la familia de la menta, ya que está diseñado para actuar como un antidepresivo natural, un baño de dulzura y hasta un afrodisíaco.

 

 

Boto Caeiro restauró esta fachada del siglo XVII, donde sobresale el patio central coronado con una cúpula que permite que entre la luz natural. Entre cactus en macetas, este precioso patio cuenta con asientos preciosos encima de una alfombra de lana oaxaqueña adornada con racimos de almohadas cosidas a mano.

En este patio los huéspedes disfrutan de desayunos, cócteles, exposiciones rotativas y actuaciones en vivo de músicos locales. También hay una biblioteca secreta con una selección de libros antiguos, y las interpretaciones recetarios vegetarianos de la gastronomía oaxaqueña.

 

 

El sitio destaca por sus paredes blancas y camas con plataforma de madera diseñadas por Coon. Las mantas son hechas a mano y bordadas por un colectivo de artesanos locales, así como los champús, acondicionadores y jabones locales en una botella de vidrio ámbar.

 

 

El Hotel Sin Nombre tiene un carácter discreto, pero tardaron más de cuatro años en reconstruir la estructura antigua, mantener la esencia original de los materiales tradicionales como arcilla, ladrillos hechos a mano, piedra caliza y madera.

La fachada está cubierta con pintura de tierra, y una azotea verde que hace deslumbrar el espacio con la biosfera de especies endémicas oaxaqueñas que atraen a las aves, mariposas, libélulas y más.

 

 

La pintura blanca fresca enfatiza las columnas y los arcos históricos, es el sello del edificio, además de la piscina de la azotea desde donde es posible disfrutar del atardecer en la cercana iglesia de Santo Domingo.

 o acurrucarse en el apartado rincón de lectura y escritura del hotel. En la planta baja, en Restaurante Sin Nombre, se sirven platos veganos y orgánicos según disponibilidad de temporada.

 

 

Hotel Sin Nombre, Oaxaca

Dónde: 20 de Noviembre 208, Centro, Oaxaca.

Cuando: todo el año

Cuánto: desde $3 000 pesos

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