Gastronomía
Estas son las pulquerías más antiguas de la CDMX y que todavía puedes conocer
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Las pulquerías son parte de la historia fundamental de nuestro México, y muchas continúan rindiendo pleitesía a Mayáhuel.

Mayáhuel es la diosa del maguey y de la embriaguez.

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El pulque es la bebida de los dioses. Pero desde hace tiempo se ha convertido en una bebida que muchas personas disfrutan en la ciudad, y hay un resurgimiento de sitios que se han adaptado bien a los cambios históricos, para ofrecer pulque de buena calidad, a precios razonables en lugares adecuados para todo tipo de gente.

Pero no siempre fue así. En las pulquerías tradicionales las mujeres no podían entrar, y se consideraban lugares de mal haber, la música era escaza, la botana de la una es una tradición y los mingitorios casi siempre estaban en mal estado.

Aquí te dejamos aquellas pulquerías que están por cumplir su siglo de vida y ser verdaderos baluartes de la CDMX.

La Antigua Roma

La antigua Roma es modesta pero ya cumplió cien an?os de vida. Los jóvenes han desplazado a los viejos de este local, pero el pulque proveniente de Tlaxcala sigue siendo igual de delicioso.

Dirección: esquina de Peru? y Allende

 

Los Chupamirtos

En el corazón de la Merced, el barrio que fuera el lugar ideal de las pulqueri?as en la ciudad,  resguarda esta pulquería. Es un galero?n que ofrece pulque de Singuilucan, Hidalgo, y botana diaria a clientes tan antiguos como este negocio.

Las Duelistas

A pesar de que hoy en día, esta pulquería está llena de universitarios que beben litros diarios de curados de pulque tlaxcalteca de Nanacamilpa, no siempre fue así. La botana siempre ha sido ligera ad hoc para el pulque; pero la mu?sica no siempre estuvo con alto volumen, ni tuvo coloridos dioses prehispa?nicos decorando sus muros, pero ya tiene más de un siglo de vida.

Dirección: Aranda 28 casi esquina con Ayuntamiento

La Hermosa Hortensia

 

La Hermosa Hortensia es coqueta ya que se encuentra en la plaza de Garibaldi, presumiendo la mejor de las bebidas 100% mexicanas. Sus muros y barras de azulejo, con fotos de políticos y de otros personajes, es un lugar que todo amante del pulque debe de conocer.

Dirección: Callejo?n de la Amargura 4

El Recreo de Manzanares

El Recreo de Manzanares tiene más de 80 años de vida y todavía resguarda sabor a barrio, tradición y autenticidad. Es otra sobreviviente de la Merced, sus curados son geniales y de botana hay charales. Lo mejor de esta pulquería es que todavía hay un ambiente antiguo con personajes de barrio, azulejos, un altar que te hará viajar al pasado.

 Dirección: Manzanares 6

La Rosita

La Rosita fue una de las varias pulqueri?as que se ubicaban junto al canal de la Viga, pero hoy esta? justo en el lindero sur del peri?metro B del Centro. En ochenta y dos an?os ha quitado la seda muchos; jo?venes y viejos beben aqui? pulque de Tlaxcala, entre dos rocolas, salsas picosas, infaltable altar y coloridas pinturas en paredes.

Dirección: Callejo?n de San Antonio Abad y La Viga.

La Risa

La Risa nació en 1903 y pelea el ti?tulo de la ma?s antigua, dentro de una casona antigua. El pequen?o local cuenta con pulque de Nanacamilpa, Tlaxcala, con botana diaria. A pasado por varias reaperturas ante diversos problemas legales. Pero se ha logrado mantener en pie.

Dirección: Mesones 71 esquina Callejo?n de Regina

La Fronteriza

Foto: Carlos Villasana

Ubicada en la esquina de lo que hoy son las calles de Balderas y Ernesto Pugibet, luego de los enfrentamientos que se vivieron en esa zona cercana a la Ciudadela, durante la Decena Trágica, en febrero de 1913. El inmueble que resultó dañado en esa fecha ya no existe. Actualmente, en el lugar se encuentra un Oxxo.

La Alegría

Foto: Manuel Ramos

Este establecimiento se encontraba en la esquina de las calles Roldán y Manzanares, en el barrio de La Merced. Igual que muchos otros, ofrecía no sólo pulques, sino también comida. El edificio aún permanece en pie per ya no es un negocio de este giro.

El Templo del Amor

Foto: Col. Carlos Villasana

Se ubicaba en la esquina de República de Guatemala y la calle del Carmen, en el Centro Histórico. A esta construcción se le agregó un piso y actualmente es ocupada por diversos comercios.

La Fragata

Foto: Manuel Ramos, INAH-SINAFO

Se ubicada en el canal de la Viga, incluso cuando por la zona aún transitaban trajineras con frutas, legumbres y flores que abastecían al centro de la ciudad. La imagen fue captada a finales del siglo XIX.

El Campeonato

Foto: FB La Ciudad de México en el Tiempo

Si querías beber como todo un campeón, este era el lugar indicado. Ubicado en la esquina de la calzada San Antonio Abad y la calle Juan de Dios Peza, en la colonia Obrera, actualmente ya no queda nada de este lugar, pero ahora en el sitio se encuentra el estacionamiento de un hotel.

Lucero de mis Noches

Foto: Colectivo "El Tinacal"

En aquella época los nombres de las pulquerías eran tan particulares como este. Ubicada en la esquina de Allende y El Órgano, en el barrio de la Lagunilla, ésta era una sucursal de otra pulquería llamada Los amores de Cupido, la cual se situaba en el Eje Central.

El Triunfo del Grillo

Foto: Archivo Casasola, INAH-SINAFO

Esta pulcata se ubicaba en la colonia de La Bolsa, lo que hoy sería el corazón del barrio de Tepito. En la foto se pueden ver las clásicas vendedoras de comida a las afueras del establecimiento, por aquello del bajón.

Las Artes

Imagen del libro "Aquel espacio cautivo"

Vender pulque en aquella época era cosa seria, tanto que hasta había un organismo que regulaba la entrada de la bebida a la ciudad. A eso se debe el letrero "compañía expendedora de pulques" que se encuentra en la pared de este sitio. Ubicada en Ayuntamiento y Luis Moya, esta construcción actualmente es ocupada por un restaurante.

Foto destacada Tina Moddoti

Chochas o flor de izote, la joya de la gastronomía tamaulipeca
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La flor de izote se come en tacos, con arroz y en quesadillas que además de el oro blanco tamaulipeco es parte su gastronomía.

La flor de izote es hermosa y tiene un sabor muy peculiar.

 

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La yuca o pita es una planta endémica del altiplano tamaulipeco que florece entre los meses de enero y febrero. Estas curiosas florecillas blancas se llaman flor de izote, pero también se conocen como chochas en la zona que además las consume.

Los municipios de Bustamante, Jaumave, Palmillas, Miquihuana, Tula y Ciudad Victoria, con las principales en consumir este manjar que crece en el semidesierto y, que por lo tanto, es imposible de calcular su producción, ya la gente solo las cosecha, igual que el oro que guarda la tierra, las chochas se encuentran.

 

 

 

Su venta se da por todo el territorio de Tamaulipas, sobre todo en los mercados donde los precios pueden variar desde bolsitas de $25 pesos hasta racimos de $200, costos que pueden variar después con el regateo o la oferta.

Al ser una consumible sin inversión de cultivo, su ganancia es total; pero los que la consiguen opinan diferente, ya que hay que ir al desierto a conseguirla en el momento adecuado, antes de que abra la flor, a lo que se suma que sólo se puede conseguir un par de meses.

 

 

 

De acuerdo con una investigación del Instituto de Ecología Aplicada de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), las chochas tienen 36 por ciento de proteína, 30 por ciento de carbohidratos y solo 1.9 de grasas, a sabiendas de su rendimiento nutrimental, en la zona se consume también por adjudicársele propiedades curativas.

Su consumo ha ido variando mucho con los años pues, aunque aún es un platillo muy hogareño, con los años ha ido ocupando un espacio importante en los restaurantes gourmet de la zona.

 

 

 

Tradicionalmente se preparan con huevo y piquín (también endémico) pero ya se les puede encontrar en compañía de proteínas como el puerco. Para algunos la flor es tan deliciosa, que es mejor disfrutarla sin opacarla con otro sabor.

El objetivo principal de su preparación es no amargarlas, para lo cual se recomienda "deshojarlas" con atención. A las flores que ya vienen abiertas se les debe quitar el centro para dejar únicamente los pétalos, a los botones -flor cerrada- se les corta el "rabo" para sacar el pistilo y el polen, que dicen, es lo que amarga el platillo.

 

 

Una vez limpias se pican para vaciarlas en una olla con aceite bien caliente durante 5 minutos, después de agrega sal y ajo picado finamente, a la preparación se le da vuelta para integrar los ingredientes que se deseen.

Las chochas representan la identidad y cultura de Tamaulipas, de donde son endémicas, y donde nacen sin ser cultivadas.

Foto destacada Wikisivar

La Ex Hacienda San Andrés Ayapango, una edificación del siglo XVI
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Cerca del Parque Nacional Izta-Popo se encuentra un lugar para relajarse por completo del caos de la gran ciudad.

En la Hacienda San Andrés el caos citadino se te olvidará.

 

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La Hacienda San Andrés es un lugar para desconectarte de la rutina diaria y entrar en las instalaciones de un lugar hermoso, alejado de la vida urbana, donde podrás vivir la experiencia disfruta de la vida de campo por unos días.

Esta Hacienda se caracteriza por ser un lugar autosustentable, con paneles solares para reducir el uso de energía eléctrica y es un sitio que produce sus alimentos ya que tienen huertos y una linda granja.

 

 

 

Es una antigua edificación del siglo XVI con cientos de hectáreas que alguna vez fueron utilizadas para la explotación de madera usada en las construcciones de ferrocarriles.

Más tarde, durante la Independencia de México vio ir y venir a los revolucionarios y federales ya que usaban la casa como cuartel secreto.

Años después la propiedad fue comprada por un productor de cine y televisión quien reconstruyó el lugar para hacer un centro de producción, aunque también fungía como terreno para sembrar granos y criar reses.

 

 

 

 

La estructura ha sido inspiración para diversos documentales, programas para niños y adultos, así como también para películas de ficción y aventura. S lugar fue visitado muchos directores, actores, actrices y artistas reconocidos, además, varias de las pinturas y obras de la hacienda se encuentran en las paredes de este sitio.

Hoy en día, el edificio funciona como hotel y spa con objetivo de traer el campo a la ciudad para brindar un servicio innovador y único para los que se hospedan dentro de sus enormes cuatro paredes.

 

 

El Hotel tiene nueve habitaciones y cada cuarto tiene una decoración única, haciendo más especial tu estadía. Dentro de las habitaciones se espera que te desconectes de los aparatos electrónicos para que encuentres una armonía ideal para una plena relajación y olvidarte del estrés de las redes y también de la urbe.

Aquí puedes salir a caminar dentro de las grandes hectáreas y observar los atardeceres con vista a los volcanes, también se cuenta con un grandioso laberinto el cual se puede recorrer en grupos.

 

 

También se realizan paseos a caballo, bicicletas, futbol, porterías para el gol-para, tombling, papalote, frisbee y cuando se cansen de no dejar de moverse. Una de las cosas más vistosas dentro de la hacienda es el huerto en donde se siembran y cultivan diferentes frutas y vegetales ricos en nutrientes.

Hay una granja en la cual se procura darle una vida plena a los animales para obtener mejores carnes. El pequeño invernadero es experimental con productos de diversos climas.

En el menú encuentras especiales que se preparan con ingredientes que ellos cosecharon y, se tienen pláticas sobre la preparación de la tierra, la composta, sobre fermentos e insecticidas naturales elaborados por ellos.

 

 

Aquí podrás disfrutar de exquisitos platillos con los hongos silvestres en temporada en la Hacienda San Andrés Ayapango en Estado de México. Todas las mañanas se sirven desayunos continentales y a la carta. Como en toda hacienda, no puede faltar la capilla, ésta es del siglo XVI, que se construyó sobre un centro ceremonial prehispánico.

En los jardines de la hacienda, se exhibe una obra de Diego Rivera, La Era. Cuentan que este es el primer cuadro que se le conoce al pintor, y retrata los campos de la hacienda con vista a los volcanes. La experiencia de Hacienda San Andrés es que te conectes con la tierra y con los alimentos naturales que nos brinda.

 

 

https://www.instagram.com/p/CFKq9GqHUBn/

 

 

Hacienda San Andrés

Dónde: Ex-Hacienda de San Andrés, Retana s/n Ayapango, Edo. de México.

Cuando: 365 días al año.

Cuánto: habitaciones desde $1990

Foto destacada Travel + Leisure

Sicte y Tzitli: la historia de la golosina más famosa del mundo
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Los Aztecas, lo llamaban tzictil y los Mayas Sicté y su elaboración es una tradición viva de la Cultura Maya.

Este dulce es uno de los más reconocidos del mundo y se creó gracias al sur mexicano.

 

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El nombre con que los mayas conocían esta goma fue "sicte", que significa sangre o fluido vital y con ella comerciaron con otros pueblos mesoamericanos. Su uso se extendió en tiempo y en espacio, de manera que llega a los aztecas con el nombre de "tzictli" (para quienes la palabra significa pegar) y de allí pasa a la lengua española como chicle.

En España y el resto de Europa siguió siendo usado con fines higiénicos sin mayor impacto.

 

 

El zapote o níspero es el árbol chicozapote puede tener hasta 40 metros de altura y se encuentra igualmente en casa en las selvas tropicales de Chiapas, Guatemala, Belice y otras partes de Centroamérica como en las zonas más secas.  

Aparte de la espesa savia blanca parecida al látex que se usa para hacer chicle, el árbol da una fruta dulce con una pulpa suave, jugosa de color rojo o marrón y una textura ligeramente lechosa que atrae a monos, pecaríes, tucanes y humanos. Se dice que la resina alivia las quemaduras como un yeso rudimentario e incluso las semillas tienen un uso, se dice que tienen propiedades curativas en el tratamiento de dolencias estomacales.

 

 

El Chicozapote también es apreciado por su madera densa y excepcionalmente duradera, que los mayas han utilizado como material de construcción durante miles de años. Durante las excavaciones en los sitios arqueológicos de Tikal y Dzibanche, en el sur de Quintana Roo , se han encontrado dinteles y vigas de templos hechos de madera de zapote tallada que ha sobrevivido a los estragos del tiempo, el clima tropical y los insectos voraces .

De hecho, los chicozapotes a menudo se encuentran creciendo cerca de sitios arqueológicos, evidencia de que los mayas los usaban para construir.

 

 

Los mayas habían estado masticando sicte o chicle crudo para saciar su sed mientras trabajaban o en viajes desde tiempos inmemoriales y el chicle también era uno de sus antiguos productos comerciales.

Pero la forma en que el chicle se convirtió en un regalo global se debe a los empresarios del siglo XIX en los Estados Unidos que fueron los primeros en agregar azúcar y otros saborizantes al chicle, haciéndolo más apetecible.

Cuenta la historia que el desafortunado presidente mexicano, general Antonio López de Santa Ana de la fama de Alamo era partidario del chicle. Después de ser depuesto durante una revuelta por una facción rival liderada por Juan Alvárez, huyó al exilio en los Estados Unidos.

 

 

En 1866, conoció a un ingeniero e inventor llamado Thomas Adams que tenía curiosidad por aprender sobre el chicle y experimentó con él para ver si podía usarse como sustituto del caucho. Después de meses de pruebas, llegó a la conclusión de que era demasiado blando y no tenía la consistencia adecuada para ser utilizado en la fabricación de neumáticos de bicicleta y botas de agua.

Sin embargo, él y su hijo persistieron, basándose en la antigua tradición mexicana de masticarlo. Obtuvieron una patente para el chicle en 1869, importaron 2.300 kilos de la materia prima y dos años después comenzaron a comercializar su producto en Estados Unidos como Adams New York Chewing Gum.

 

 

En 1875, Adams añadió jarabe de arce y regaliz como edulcorantes. Siguió el azúcar, introducido por una empresa rival, y en 1880 se utilizó por primera vez la menta para dar sabor al chicle y su popularidad empezó a crecer.

Siguieron más sabores y los mercados internacionales se abrieron al chicle. Los soldados adquirieron el gusto por la goma de mascar durante la Primera Guerra Mundial y la demanda siguió aumentando después del cese de las hostilidades, durante las décadas de 1920 y 1930, hasta la Segunda Guerra Mundial.

 

 

Durante este tiempo, las innovaciones hicieron que la goma de mascar fuera aún más atractiva. Por ejemplo, Philip Wrigley combinó chicle de Campeche y Quintana Roo con chilte, un chicle similar de Talpa en el suroeste de Jalisco pero con diferente consistencia, textura y elasticidad. Gracias a su nueva mezcla, Wrigleys se convirtió en un importante competidor en el comercio de chicles.

Remoto, prácticamente deshabitado y cubierto por un denso manto de selva, el territorio de Quintana Roo experimentó un gran auge. Bandas de chicleros o recolectores de chicle se aventuraban en el bosque durante meses en busca de árboles de zapote que estuvieran listos para tocar.

 

 

Cuando encontraban uno, picaban la corteza con machetes y recogían la savia que corría por el tronco. Posteriormente, la resina se calentaría, se enrollaría en bolas, se enviaría a la costa a Puerto Morelos, Cozumel y Vigía Chico , un pequeño puerto en lo que ahora es la Reserva de la Biosfera Sian Ka’an , y se vendería a empresas extranjeras como Chicle Adams.

En la década de 1950, se habían encontrado sustitutos artificiales más baratos para el chicle y Brasil se había convertido en un rival. La demanda de materia prima natural cosechada en Quintana Roo, Campeche, Belice y el norte de Guatemala estaba en declive.

 

 

Foto destacada El Heraldo de Aragón

Terrazas y para un romántico 14 de febrero 2021 (y libre de covid)
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El Covid-19 ha traído muchos cambios en nuestra vida, pero la falta de cariño, amistades y amor, es algo que nuca cambia.

Lugares al aire libre para tener un febrero lleno de amistades y romanticismo.

 

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Lo de hoy en día, gracias a la pandemia, al clima benévolo de la ciudad y a la fecha, es comer y beber al aire libre. La ventilación natural es la mejor característica que un restaurante, cafetería o bar puede tener y eso es un grado extra de bioseguridad.  En las terrazas puedes disfrutar del sol o de la luz de la luna, pedir bebidas frescas y una buena vista de la CDMX. Suena maravilloso, ¿no? Es por eso que elegimos algunos de los mejores restaurantes con terraza y espacio abierto para vistas increíbles y un 14 de febrero fascinante.

 

 

Jardín Juárez

 

 

Este concepto es único en la CDMX con largas mesas comunales, cerveza artesanal, coctelería y una carta muy sencilla consistente principalmente en alimentos de acompañamiento como hamburguesas, chapatas, fish & chips y alitas, entre otros. La barra y área de cocina es abierta, pero lo que más llama la atención es la naturaleza que rodea las mesas y los grupos en vivo.

Dónde: Av. Chapultepec 61 Col. Centro CDMX.

Cuando: martes a domingo de 12:00 a 18:00 h

Consumo promedio: $350

 

 

Helena

 

 

Excelente ambiente de un restaurante bar, con dj reciente, atmósfera inigualable con comida internacional. Por supuesto encontrarás espacio entre asientos, áreas comunes con suficiente distanciamiento y un menú digital, desechable o desinfectado.

Dónde: Havre 42, Juárez

Cuando: Miércoles a domingo de 11 a 21:00

Consumo promedio: $450

 

 

Choza

 

 

Este listening bar de la colonia Roma es el sitio perfecto para pasar el rato con los amigos, las cervezas y comida a las brasas. Creado por Tyler Henry, Choza ofrece un menú itinerante de influencias tailandesas, así como un espacio despreocupado que en ocasiones presenta DJ?s invitados y música en vivo.

Dónde: monterrey 194, roma norte.

Cuando: sábados y domingos desde las 14:00

Consumo promedio: $670

 

 

Fiera Rooftop

 

 

Fiera Rooftop es una terraza en el último piso de un edificio sobre avenida Palmas, de primer vista todo se ve súper, desde el diseño del lugar medio hipster, ya que hasta el servicio por parte del staff de servicio es de primera calidad, siempre encontrarás una buena sonrisa por parte del personal de esta terraza.

Dónde: Av. Paseo de las Palmas 530, Piso 2, Lomas de Chapultepec

Cuando: Miércoles a sábado desde las 14:00

Consumo promedio: $650

 

 

Puerto Prendes

 

 

Ubicado en la Roma, Puerto Prendes llegó para quedarse con un proyecto innovador desarrollado por Grupo Bellinghausen. Puerto Prendes, una nueva joya creada para ofrecer una experiencia diferente y emocionante en el mundo de los mariscos y los clásicos platillos del grupo.

Dónde: Durango 175, Roma

Cuando: martes a jueves y domingos: 13:00 – 19:00. Viernes a sábado: 13:00 – 21:00

Consumo promedio: $600

 

 

Parrilla Paraíso

 

 

Parrilla Paraíso es uno de los lugares que tienes que visitar este 14 de febrero. Su jardín es un espacio abierto, libre y con un ambiente espectacular, donde podrás disfrutar de especialidades a la parrilla y una cerveza bien fría.

Dónde: Av. Santa Ursula 34, Sta. Úrsula Xitla, Tlalpan. CDMX.

Cuando: lunes a domingo de 9:00 a 21:00

Consumo promedio: $350

 

 

Aromas Cotidianos

 

Panadería, repostería, restaurante y tienda gourmet. Aquí podrás descubrir delicias cotidianas y te sentirás fuera de la ciudad en un lugar relajado, donde te ofreceremos pan artesanal y repostería de primera calidad, ricos platillos y productos gourmet.

Dónde: Monte Everest 770, Lomas de Chapultepec

Cuando: lunes a sa?bado de 8:00 a 21:00

Consumo promedio: $250

 

 

Terraza de Cine Tonalá

 

 

Cine Tonalá reorganizó todas sus mesas para que estén separadas por 1.5 metros de distancia y no necesitarás agarrar el menú, ya que lo podrás descargar en tu teléfono con un código QR. ¿Qué más necesitas?

Dónde: Tonalá 261, Roma Sur

Cuando: martes a domingo de 14:00 a 22:00 h

Consumo promedio: $380

 

 

Palmares Azotea

 

 

Palmares Azotea es una propuesta gastronómica de comida social con buena carta y el buen ambiente, con platillos presentados de forma singular y con una variedad que nos invita a compartirlos. El entorno está planeado para tener una experiencia culinaria divertida, sin pretensiones, fresco, nuevo, e innovador.

Dónde: Durango 216, Roma / Instagram

Cuando: lunes a sábado de 13:30 a 01:00 y domingo de 13:30 a 17:00 h

Consumo promedio: $390

 

 

Meroma

 

 

Es un sitio bonito donde se come bien rico. Su azotea está rodeada de árboles, con mesas ideales pasa san Valentín. Hay mesas  que permiten distanciamiento y se recomienda que hagas tu reservación para tener un lugar.

Dónde: Colima 256, Roma Norte / Instagram

Cuando: lunes a sábado desde las 12:00

Cuánto: $380

Foto destacada Revista El Conocedor

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