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México tiene el primer hospital para animales salvajes de Latinoamérica
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Si eres un amante de los animales, tanto domésticos como salvajes, y te interesa su bienestar, esta nota te puede interesar.

Por primera vez, América Latina cuenta con un hospital para animales salvajes: podemos decir, con orgullo, que está en México.

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La activista ambientalista Erika Ortigoza Vázquez, de la Fundación Invictus, ha creado el primer hospital para animales salvajes. Erika es presidenta de la Fundación Invictus A.C, dedicada al rescate, rehabilitación, reubicación y posible reinserción en hábitat natural de grandes carnívoros. La fundación trabaja desde hace dos años en Pachuca-Hidalgo y su equipo de trabajo está conformado por especialistas en biología, veterinaria y derechos humanos. Desde el 2017 hasta la fecha, Invictus ha rescatado y rehabilitado a 137 felinos salvajes, de los cuales 136 fueron reubicados en santuarios. Sólo uno permanece en el hospital.

Imagen de: Desde Abajo

Ahora, Erika se lanza a la tarea de crear el primer hospital con quirófano de alto nivel para rehabilitar a leones, tigres, pumas, venados, y otros animales encontrados en situaciones límites o rescatados de circos en donde fueron víctimas de maltrato y abandono. El hospital se encuentra ubicado en la colonia "El Huixmi" de la ciudad de Pachuca.

El proyecto sigue siendo parte de la iniciativa de la sociedad civil, y se logró levantar gracias a recursos tanto propios como gestionados. Como lo dice Erika: "Todo lo que tiene el hospital, como la sala de operaciones con todo su instrumental, lo logramos obtener en tan solo 125 días". El hospital recibe apoyo de cadenas de tiendas de autoservicio, de algunos nosocomios, donativos y de universitarios que hacen voluntariado en el hospital.

Imagen de: Invictus

Al igual que en Invictus, la finalidad del hospital es lograr dar un paso más en la rehabilitación de los animales. Así mismo, no pierden de vista que una recuperación integral finaliza con la inserción o reubicación de estas especies a su hábitat natural. Cabe mencionar que este último paso lo logran bajo la supervisión de inspectores de la Procuraduría Federal de Protección Ambiental, acatando los lineamientos necesarios. Si bien no es una iniciativa gubernamental, este increíble proyecto es, sin duda, un gran avance en temas de protección de animales, que no solo se queda en los animales domésticos, sino que va más allá.

Imagen de: Invictus

Dónde: Col. El Huixmi, Pachuca-Hidalgo.

Si te interesa la cultura, visita Tenayuca, la sombrosa zona arqueológica en Tlanepantla.

*Imagen destacad de: Invictus

Ni hombre, ni mujer, sino muxe: el tercer género en Oaxaca
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Los muxes cumplen un rol social, económico y político en las comunidades, además de preservar la cultura zapoteca.

Foto destacada: Hiptex

Los muxes es el tercer género, y un rasgo de la identidad zapoteca. 

 

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Son de Tehuantepec Oaxaca, una de las principales ciudades de la cultura zapoteca que ha logrado sobrevivir el paso del tiempo, y que se denominan a sí mismos del tercer género: los muxes.

Los muxes son personas que nacieron biológicamente hombres, pero que adoptan roles de mujer, pero no están en competencia con otras mujeres. En zapoteco, como en inglés, no hay géneros gramaticales. Solo hay una forma para todas las personas. Los muxes nunca se han visto obligados a preguntarse: ¿son más hombres o más mujeres?

Se les llama muxes. Los textos académicos y los artículos periodísticos definen a esta comunidad como "hombres que presentan características femeninas", "travestis", "mujeres transgénero o transexuales" o como un "tercer género". Es difícil encontrar una sola definición de muxe. "Aún tengo dudas sobre si se debe llamar un tercer género porque si un hombre adopta características femeninas no deja ser hombre, solo escapan de la heteronormatividad.  Por otro lado, si una muxe aspira a ser mujer o se identifica como mujer, entonces no es un género distinto. En la muxeidad hay muchas capas y no todos se identifican o son identificados de la misma forma". Dice Lukas Avendaño, quien forma parte de la comunidad.

 

 

Se ha dicho que hay cerca de 3 mil muxes en la región, algunos que sí buscan hacer transformaciones en sus cuerpos, aunque no es su función principal, la cual está basada en aspectos familiares y sociales.

Los zapotecos son indígenas que reconocen el tercer género, importante para la reproducción etnosimbólica de los zapotecos, para nuestra cultura mexicana y sobre todo, un grupo que es totalmente reconocido, aceptado, y amado por sus familias.

 

 

Rol social de los muxes

 

Asimismo, los muxes juegan un rol importante en la familia y en las festividades oaxaqueñas, como la celebración de las velas donde la comunidad muxe se viste con el huipil característico de la mujer istmeña: falda florida, larga, un huipil decorado con muchas flores, abundante joyería de oro tanto en el cuello, en las manos, en los aretes, maquillaje abundante y el trenzado del cabello.

También difunden la vida, cultura e historia zapoteca contemporánea, que a pesar de padecer homofobia como en todas las culturas, en general son tolerados en la comunidad. Sobre todo, difunden la idea en voga de que la sexualidad no es binaria, aunque los muxes han sido aceptados como el tercer género de forma histórica y bien reconocida.

 

 

Aunque es un asunto bastante comentado hoy en día por diversos grupos e investigadores sociales, para los muxes, desde hace mucho tiempo, la sexualidad no es sólo biológica, sino que está regulada y construida por la sociedad, la cultura, los valores, la ética, la religión.

Así que, el panorama de esa forma binaria de ver a las relaciones en las comunidades muxes de Oaxaca, también nos permite comprender la complejidad del mundo actual.

De hecho, algunos muxes se casan con mujeres y siguen preservando el rol de muxes, tanto como el rol del cuidado de la familia, mientras que hay otros muxes que se casan con hombres. Así que no son hombres, ni son mujer, sino muxe y eso también los dignifica.

 

 

Muxes del Istmo de Tehuantepec

 

Así, pues, el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, hay tres géneros: hombres, mujeres y muxes. Esta tercera clasificación ha sido reconocida y celebrada desde la época prehispánica, y es difícil imaginar una vida en Oaxaca sin muxes.

Hoy en día, los muxes continúan vistiéndose con la ropa tradicional del Istmo, otros prefieren vestidos de estilo occidental y los que desean usan ropa de drag queen. No importa las prendas de vestir que se usen, los muxes siempre imprimen su identidad étnica y preservan sus tradiciones y cultura.

 

 

 

El muxe es un término propiamente zapoteco y se puede entender mucho mejor, solo viendo el contexto cultural, político y socio histórico en el que se desarrolló. Así que el muxe solo existe en el Istmo de Tehuantepec.

La Danza de los Viejitos es un ritual purépecha cargado de humor
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La Danza de los viejitos es una representación purépecha ritual, y poco a poco devenida en práctica humorística.

Foto destacada: @juanen1031

Son varias las interpretaciones simbólicas de la Danza de los viejitos.

 

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México celebra con música y baile que fusiona las tradiciones. Dentro de la amplia gama de danzas folclóricas regionales que se realizan solo en sus estados, La Danza de los Viejitos es una de las más peculiares en el estado de Michoacán.

Los bailarines se visten de manera colorida como hombres de la tercera edad con sombreros brillantes adornados con cinta, una máscara rosa destinado a ser un baile humorístico.

 

 

Los hombres comienzan encorvados, doloridos de dolor mientras caminan con sus bastones en cámara muy lenta, de repente se convierte en un baile vigoroso, ágil y pisando fuerte.

Van acompañados de violines y melodías de guitarra que pretenden interpretar las características folclóricas y emocionar al público. Hay momentos en el baile en los que los viejitos vuelven a su estado de "ancianos", tosiendo y cayendo.

 

 

¿Dónde surgió la danza de los viejitos?

 

La danza se remonta a la época prehispánica, hasta el grupo indígena Purépecha de Michoacán y estaba destinada a honrar al‘Dios Viejo; más tarde, tras la colonización por España, se convirtió en una parodia de los viejos españoles.

La Danza de los Viejitos comenzó como baile en la Región Purépecha, los danzantes del pueblo purépecha iniciaron representando el fuego, el agua, la tierra y el aire, así que originalmente eran solo cuatro.

 

 

También se cree que cuatro bailarines es lo tradicional, porque hay cuatro colores que hacen el maíz que es rojo, amarillo, blanco y azul. Los bailarines le piden a El Dios Viejo una buena cosecha, comunicación con los espíritus y que aprenda sobre el pasado o para predecir el futuro.

Los danzantes usan manta blanca y sarape, además de sombrero hecho de paja con largas cintas adornadas, cada una de un color diferente. Usan sandalias que tienen suela de madera para poder hacer un ruido de golpeteo durante todo el baile, seguido de un bastón de madera que también usan.

 

 

La máscara de madera, pasta de tallo de maíz o arcilla con la cara de un anciano pintado, es lo más peculiar y característico de toda la danza. Los bailarines llegan siempre sonrientes y entusiastas.

Aquí podrás ver el baile completo.

 

 

Danza de los Viejitos

Dónde: Jarácuaro, Pátzcuaro, Michoacán.

Cuando: todo el año

Entrada libre

La danza del venado y las pascolas son tradiciones con más de 300 años
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Los Jesuitas idearon cómo introducir el catolicismo por medio de una antigua danza sagrada entre los Yaquis y Yoremes.

Foto destacada: Ballet Folklórico de México

La historia de la procedencia de las pascolas es parte de la identidad norteña.

 

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La danza que sirve de elemento identitario de las culturas del norte que habitan Sonora y Sinaloa, es una tradición de más de 300 años que también se apropiaron los guarijíos, pimas, pápagos o tohono o?odham, tarahumaras y tepehuanos del norte.

Originalmente tanto yaquis como yoremes (mayos) realizaban una danza ritual para el pedimento de la lluvia y en la que principalmente se puede observar el juyya ánia, es decir, el mundo del monte, la relación del hombre antiguo con su entorno natural.

 

 

Entonces, sucedió en el s. XVI que los jesuitas, pese a sus esfuerzos, no podían evitar las "prácticas profanas" de las 60 mil almas que debían evangelizar, así que sin el apoyo militar eligieron tomar las danzas locales y mezclarlas las nociones católicas.

Por ahí de 1767 los jesuitas fueron expulsados de la zona, pero no así las modificaciones que habían hecho años a las tradiciones antiguas, contrario a lo esperado, las comunidades abrazaron más que nunca las fiestas religiosas acompañadas de danzas como Los pascolas y el venado.

 

 

¿Qué narra la historia de las pascolas?

 

Esta danza yaki y yoreme nos cuenta cómo los pascolas, hijos del diablo, fueron ganados en un enfrentamiento entre Dios y el diablo, donde el maligno fue vencido y sus hijos perdidos, bautizados. El venado participa como un ser primigenio y benigno.

Sólo los hombres pueden practicar esta danza, que antiguamente exigía a todo aquel que pretendiera ser danzante, entrar a las cuevas para adquirir el don de la danza por el mismo juyya ánia, y dicen que sigue siendo así, pues hasta el más tímido se trasforma con la máscara puesta.

 

 

Sólo los danzantes venado debían pedir el honor entrando teku ánia, el mundo de los sueños, para vencer a la serpiente y así presentarse en la ramada junto a los músicos que suelen educarse en un instrumento desde pequeños.

 

Simbolismo de la vestimenta y el escenario

 

La ramada recibe ese nombre por ser una construcción hecha de ramas de árboles locales cargados de simbolismo, en yoreme, ramada se dice jö?ta, danzar sobre el lomo de la tierra.  La ramada es la casa de Dios, es un escenario cosmológico donde se desarrolla la fiesta-ceremonia, tanto músicos como danzantes se colocan respecto a los puntos cardinales formando una cruz.

 

 

La vestimenta de los danzantes tiene muchos simbolismos, cada color, cada material, cada cascabel están colocados por una razón específica, nosotros te compartimos los más sobre salientes.

Los pascolas llevan un cinto de 12 cascabeles, son los apóstoles; sus máscaras llevan pintadas una cruz que simboliza haber sido ganados por Dios, tienen largas barbas hechas de crin de caballo para simular que son ancianos.

 

 

Se dice que la introducción de las barbas era para imitar a los españoles, que sin saberlo eran representados como el malo de la historia. Por eso actualmente en algunas poblaciones, los pascolas usan máscaras de personajes de los que desean burlarse.

Los cascabeles en sus piernas representan la víbora de cascabel que se vinculo con el diablo bíblico un trasfondo indígena. Korúa es una serpiente que habita las aguas, razón por la que al final de la danza los pascolas, así como la serpiente, lanzan agua emulando también el bautismo.

 

 

El venado en sí mismo representa el ser más sagrado de los pueblos del norte, es el renacimiento al igual que las flores, razón por la que todos los danzantes adornan sus cabezas con ellas, como recordando que lo más importante es resurgir en el tiempo perfecto de la naturaleza.

 

 

Purépechas, el gran imperio mesoamericano que prevalece en la historia
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Aunque no lo creas el grito “¡Adiós, cuñado!” se relaciona con el nombre del pueblo purépecha que le dio batalla a los poderosos mexicas.

Foto destacada: Gob. México

Sobre los orígenes de los purépechas hay varias historias peculiares.

 

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El pueblo purépecha, p?urhépecha, proviene de una interesante mezcla de chichimecas, nahuas y pre-tarascos que se asentaron en las riberas y lago de Pátzcuaro a finales del siglo XII para convertirse en un fuerte imperio que hoy prevalece por medio de su cultura.

Los p?urhépecha-uanacaze establecieron su señorío en Tzintzuntzan, Ihuatzio y Pátzcuaro, la región del río Balsas, Jalisco, Colima, Zacatula y Guanajuato, desde donde resistieron a los mexicas como casi nadie pudo.

 

 

Los tarascos, al igual que los mexicas, se consideraban un pueblo elegido por Curicaueri, deidad del fuego, quien los designo como el pueblo "…que había de ser rey y que había de conquistar toda la tierra".

 

Entonces, ¿se llaman Purépechas o Tarascos?

 

Como se decía, es una mezcla de varios pueblos, incluso existen diferentes versiones de su origen, no obstante, se pueden hacer algunas aclaraciones respecto a su nombre. Empecemos por decir que el termino "tarasco" se empezó a usar con la llegada de los españoles.

 

 

La complicación comienza por la propia variedad de la lengua de la región, que tiene muchas variantes, lo que nos acerca a su nombre es la expresión p?urhépecha-uanacaze que usaban para expresarse de sí mismos.

Pero es una frase, de la cual se extrae urhépecha o uacúsecha como esa "p´" está pegada los antropólogos comenzaron a llamarles purépechas. Para los mexicas eran michoaque, “los de la tierra del pescado”, de ahí que el centro de su imperio hoy se llama Michoacán.

 

 

La etapa prehispánica de los Purépechas

Se cuenta que el antiguo Michoacán tenía diferentes grupos que migraban de un lado a otro en búsqueda del control regional, el dirigido por Tariácuri fue el que logró tomar las riendas de la zona unificándola, pese a sus esfuerzos, a su muerte se dividiría en tres Pátzcuaro, Ihuatzio y Tzintzuntzan.

Los gobernantes, los canzoci, elegían a su sucesor entre sus parientes y muy al estilo romano solían urdir pequeñas intrigas para matar o desacreditar a los posibles candidatos. El cazonci Tzitzipandácuare fue quien extendió el imperio y Zuangua gobernada cuando llegaron los españoles.

 

 

Era 1521 cuando los españoles entraron por Tzintzuntzan el centro del poder político y religioso del imperio purépecha. La resistencia comenzó de inmediato y aguantó hasta julio de 1522 cuando Cristóbal de Olid, capitán de cortés, entró comenzando a dominar las batallas.

Fue hasta que Nuño de Guzmán en febrero de 1530 mando matar al canzoci Tangaxoan II (llamado don Francisco) que el imperio tarasco se dio realmente por vencido y dejó la resistencia. La relación con los españoles cambio durante los próximos años.

 

 

Cuando los españoles derrocaron al imperio azteca, antiguo enemigo de los purépechas, les dieron mujeres como símbolo de alianza, cuando se iban los lugareños les gritaron tatzikia tarhashkuecha, que significa “adiós, cuñados”. Los españoles sólo escucharon tarasku.

 

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