Arte y Cultura
Cuexcomate: un pequeñito volcán, y también artesanía única de México
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El Cuexcomate es el volcán más pequeño del mundo, pero también una pieza de origen olmeca creada con piedra, barro y zacate de cerro que ahora es una joya artesanal del país.

El cuexcomate es un volcancito de roca caliza de apenas 23 metros de altura que en su interior esconde una cámara oscura y también es una joya artesanal de gran importancia cultural.

 

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El Cuexcomate es el volcán más pequeño del mundo. Aunque técnicamente no es un volcán, sino un géiser que nació de la erupción del volcán más famoso de México, el Popocatépetl. De cualquier manera, es una de las atracciones más lindas y formidables de la ciudad colonial de Puebla.

Cuando los indígenas descubrieron este pequeño volcán, se dieron cuenta de que la temperatura era fresca por dentro, perfecta para almacenar comidas y granos para mantenerlos frescos. Es por eso que se conoce como Cuexcomate, que significa un tazón pequeño para guardar cosas.

 

 

Pero más allá de la peculiar historia que hay detrás de este geiser, e incluso de su leyenda, ya que la gente usa este agujero para pedir deseos con la ayuda del poder de la madre naturaleza; otro tipo de cuexcomate es un tipo de granero abombado de base circular de manufactura artesanal, típico del estado mexicano de Morelos.

 

Periódico Zócalo

 

Wikipedia

 

El cuexcomate se construye con materiales naturales como barro, piedra y paja. Debido a las características de su diseño, mantiene los granos frescos y libres de plagas durante largos períodos. Aunque su uso ha disminuido a lo largo del tiempo, se busca promoverlo para recuperar esta tradición.

 

 

A esta artesanía también se le conoce como Coscomate, o Cuezcomatl, cuya forma y elaboración lo convierten en una joya artesanal de gran importancia para los morelenses, puesto que su forma constituye una metáfora de la abundancia, la renovación y la fertilidad.

No obstante, hay registros de que en varios estados de la república se han encontrado piezas prehispánicas que señalan que el Cuexcomate era muy usado en Mesoamérica. Pero es el estado de Morelos donde  hoy en día se observan los graneros tradicionales en pie, justo en los patios de algunas casas localizadas en la zona oriente del estado.

 

 

En la comunidad de Chalcatzingo, perteneciente al municipio de Jantetelco, estos silos para guardar granos se siguen elaborando de la manera tradicional, tal como lo hacían nuestros antepasados.

Desde hace más de 80 años las familias de este sitio contaban con un cuexcomate en el patio, donde se almacenaba maíz y otros granos cosechados para la elaboración de tortillas o pan. El cuexcomate, elaborado con barro y paja, asemeja a un granero hecho a escala, está compuesto de tres partes: la base, la parte media y la parte superior.

 

 

La base es circular, de cemento, construida a conciencia con cantos rodados, pues debe ser lo suficientemente fuerte para sostener toda la estructura. La parte media, la que conservará los granos en buen estado durante muchos meses, consta de una estructura hueca que se elabora con una mezcla de barro y zacate seco. En la parte superior tiene un orificio notable, por el cual se introduce el grano; mientras que en la parte inferior tiene un orificio más pequeño que servirá para dosificarlo cuando se requiera un poco de grano para su consumo.

La parte superior, el techo, tiene forma cónica y se compone de dos capas: la base o estructura de soporte que tiene forma de red, y la cubierta de zacate que al final tendrá la apariencia de una palapa, y que servirá para proteger la semilla de las inclemencias del tiempo. En general, la forma, los materiales y la técnica son detalles de particular importancia en la elaboración de estas piezas, cuya tradición se remonta a la época anterior a la Conquista.

 

 

Son tan especiales, y tan característicos de la región, que los artesanos de Chalcatzingo han decidido crear estas piezas para beneplácito de los visitantes, que se llevan a sus hogares una pequeña parte de la historia de nuestro país.

Hay cuexcomates de distintos tamaños que van desde 15 centímetros, 20 a 22, 30 a 32, y de 45 a 55 centímetros hasta de 4 metros. Hasta el tamaño que decida el cliente, pero si los desean más grandes, se requiere de traslado del material y mano de obra en el lugar donde se construirán. Hoy se pretende compartir las raíces del pueblo morelenses, a través del cuexcomate, que puede estar en oficinas, casas, hoteles, galerías y demás.

 

Foto de Yo Soy Puebla

 

 

 

Foto de Portada: Minube.com

Las monjas de Puebla que llegaron al precioso convento de Guatemala
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Las ruinas del ex Convento de Santa Clara son una gran preciosura, y las luces y sombras del lugar son mágicas.

Foto destacada: Henrry Figueroa

Las monjas de Puebla llegaron haste el ex Convento de Santa Clara en Guatemala.

 

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Puebla de los Ángeles fue la segunda importancia cultural, política y social en la época del virreinato. Se trazó siguiendo un pensamiento religioso, con gran influencia de obispos en la política y la economía local, por encima de las autoridades civiles, que terminó por delinear la identidad de la ciudad y de más allá.

Entre 1600 hasta 1800, varias figuras religiosas ocuparon altos mandos, desde las parroquias seculares, hasta la fundación de conventos de las nuevas órdenes religiosas, pasando por la edificación de monasterios y el apoyo económico a las obras de caridad y la construcción del acueducto.

 

 

La comunidad religiosa en Puebla era tan grande, que incluso se dieron el lujo de exportar personal religioso con todas las ganas de evangelizar, hacia lugares alejados del centro, ya que llegar a Guatemala en el año 1700 no era tarea fácil, ni segura. Pero las religiosas capuchinas de la orden del Seráfico Padre San Francisco, se dispusieron a llegar allá.

En 1699 se hizo la solicitud de enviar monjas clarisas del convento establecido en Puebla de los Ángeles, entonces localidad del virreinato de la Nueva España, hoy México. Hubo muchas voluntarias, y se eligieron seis  siendo prelada la madre Micaela de la Concepción.

 

 

De México salieron el 19 de octubre de 1699 y llegaron a Guatemala en diciembre del mismo año. Seguido, se realizó una procesión el 14 de enero de 1700, que se se dice, fue "majestuosa" la entrada de la ciudad hacia la Catedral y después al convento.

Las religiosas de la Orden de las Clarisas habitaron este increíble convento desde el 14 de enero de 1700, siendo esta la fecha de su fundación oficial. Al principio, comenzó con cinco religiosas y una novicia, pero poco a poco llegaron más mujeres ordenadas.

 

 

El ex Convento de Santa Clara es una joya de Guatemala.

 

El convento reconstruido fue reinaugurado y consagrado el 11 de agosto de 1734, pero hubo otros dos terremotos más, uno en 1773 y otro en 1874, donde el convento quedó totalmente en ruinas, desde esas fechas es posible verlo así en la actualidad.

Este convento tenía un techado de teja que desplomó luego de un terremoto en 1717. Hubo muchos daños y que las religiosas abandonaron el lugar durante las reparaciones. Tardaron 26 años para remodelar el sitio, pero anularon todos los rastros de la construcción original.

 

 

Como sea, las ruinas del convento tienen un encanto especial, un elegante jardín rodeado de corredores, y es el único de La Antigua Guatemala que posee la fachada de su iglesia dentro del complejo, es decir oculta de la vista exterior.

Las ruinas del Convento de Santa Clara son tan lindas, que es bastante frecuente que se utilice para festividades sociales, sobre todo bodas.

 

 

Los arcos del Convento son una preciosura, y parece que cada elemento los hace destacar aún más. Las ruinas, la fuente la variedad de colores, luces y sombras que hay en el lugar, lo hacen espectacular para tomar fotografías.

Todavía es posible observar figuras de ángeles y santos, y algo de la antigua magia y misticismo todavía sigue vivo aquí.

 

 

Ex Convento Santa Clara

Dónde: 2a. avenida norte frente al Tanque la Unión, Guatemala

Cuando: todo el año

Entrada libre

Los tenangos, el precioso arte textil que rescató a una comunidad
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El bordado mexicano con más réplicas en el mundo proviene de Hidalgo, de una comunidad que su unió para sobrevivir.

Foto destacada: Elvira Clemente Gómez / John & Lisa Merrill

Conoce la peculiar historia de los famosos tenangos de Hidalgo.

 

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Los tenangos son el arte textil mexicano más famoso del mundo, replicado hasta por las casas de moda de mayor prestigio, asunto que generó grandes controversias referentes a la apropiación cultural ¿pero de dónde provienen? ¿quién los hace?

 

¿Qué son los tenangos?

 

El tenango es una pieza textil bordada cuyo estilo se originó en la Sierra Otomí-Tepehua del estado de Hidalgo. La tela que se utiliza puede ser manta o algodón blanco, pero tanto ésta como su color pueden variar.

 

 

Los bordados se realizan con hilos de algodón de muchos colores, el diseño de los patrones que suelen cubrir todo el lienzo, están a cargo de dibujantes que, a mano alzada, imprimen su propia personalidad y estilo, lo cual los hace únicos.

El diseño de cada tenango narra los aconteceres de las comunidades que los realizan, fiestas religiosas, sucesos importantes o el Día Muertos; también describen su entorno natural bordando motivos vegetales, flores y animales de la región.

 

 

¿De dónde provienen los tenangos?

 

Su procedencia queda revelada por su nombre, los tenangos fueron creados en Tenango de Doria, Hidalgo, donde durante la década de los sesenta una terrible sequía azotó los campos dejando sin trabajo y sin sustento a la comunidad.

Josefina José Tavera era una de muchas personas que, buscando alternativas para sobrevivir a esos duros días, encontró en el mercado un pedazo de manta que llevó a casa. Dibujando en él venados, conejos, peces, zorros y flores, se dispuso a bordarlos.

 

 

Una vez que terminó el bordado, su madre, Guadalupe Talavera Cristóbal, llevó la pieza a Pahuatlán donde un señor quedó tan encantado con el bordado tan fino que lo llevó a vender a la CDMX, a su regresó encargó tantos que Josefina y Guadalupe tuvieron que pedir ayuda.

Las mujeres de la comunidad aprendieron la técnica de bordado y acordaron entre todas llamar tenango a cada una de sus obras. Muy pronto empezaron a aplicar el bordado a varios productos, manteles, almohadas, vestidos y en toda posibilidad que se fuera presentada.

 

 

Tenangos, Patrimonio Cultural de México

 

Hasta hoy, la elaboración de los tenangos sigue apoyando la economía local y siguen bordándose a mano y como piezas únicas, razón por la que duplicarlos (incluso a manera de homenaje) es tomar la obra de estos artistas del bordado sin su consentimiento.

Para protegerlos fueron nombrados Patrimonio Cultural de México, se decretó que el 8 de abril sería el Día del Tenango y después del gran esfuerzo de la comunidad de Tenango y sus artistas, el Congreso de Hidalgo aprobó la Ley de Salvaguardia y Fomento Artesanal para el Estado.

 

 

Tenangos

¿Dónde? Tenango de Doria, desde la CDMX es un viaje de casi 3 horas.

¿Cuándo? Todo el año

¿Cuánto? El precio de los tenangos varía por artículo y complejidad del bordado. Un vestido puede llegar a costar alrededor de $1,700 pesos.

La historia de sillas confidentes, el diseño romántico de los parques yucatecos
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La historia de la silla para amantes en las que puedes comer marquesitas y sacar la tradicional selfie en tu visita a Mérida.

Foto destacada: Rodolfo Anzaldua

Solo en Mérida podrás sentarte en las sillas confidentes, "tú y yo".

 

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Visitar Mérida es una delicia por su clima, su comida, sus postres y también por su preciosa arquitectura que con los años ha ido creando sus propios clásicos, como las famosas "sillas confidentes" o "tú y yo" que se ven en varios puntos de La Ciudad Blanca.

Las sillas "tú y yo" forman parte de la identidad yucateca desde que fueron instaladas en 1915 durante la remodelación de la Plaza de la Independencia o Plaza Grande en Mérida, punto desde el cual invadieron rápidamente los parques y rincitos verdes de todo Yucatán.

 

 

¿Cómo son las "sillas confidentes"?

 

Como la ciudad que las vio nacer, las también "sillas confidentes" suelen ser blancas, pero su estructura es lo que las hace tan peculiares. Son dos sillas con brazos colocadas una frente a otra de manera casi paralela y unidas por uno de sus brazos. Vistas desde arriba parecen una s.

El diseño de la base y los brazos puede llegar a variar, lo que sería raro que cambiara es su respaldo redondeado que las hace muy cómodas, perfectas para intercambiar confidencias, secretos y una que otra palabra de amor, dicen que para eso fueron hechas.

 

 

La leyenda de las sillas "tú y yo"

 

Claro, las "tú y yo" (que son toda una personalidad) tienen su leyenda que explica la razón de su peculiar diseño. Cuentan los yucatecos que un hombre tenía una hermosa hija que adoraba no con exclusividad, pues un joven empezaba a pretenderla.

Como muchos otros padres el asunto no le agradaba del todo, pero tampoco quería impedir que se vieran, el dilema aumentó cuando un día los vio muy juntitos en la banca que estaba fuera de su casa. Definitivamente algo debía hacerse, una silla, por ejemplo.

 

 

El diseño de la "silla confidente"

 

Dicen que fue así como el diseño de la silla confidente nació, porque permite platicar de frente sin que los interlocutores tengan que estar tan cerca ni tocarse tanto. Aunque es una linda leyenda urbana, el diseño proviene desde Francia.

Se sabe que su nombre original es tête-à-tête, frente a frente, fueron creadas a finales del siglo XIX, pero se desconoce el nombre de su diseñador original. En Europa tomaron mucha fama sobre todo por la vida victoriana que buscaba toda oportunidad para el buen comportamiento.

 

 

Como bien se sabe, en aquellos días en México estaba muy de moda importar diseños franceses, estas sillas no fueron la excepción, lo curioso es que su uso solo tuvo una fuerte trascendencia en Mérida y no en la CDMX donde más se observaban esfuerzos del afrancesamiento.

Variantes de las sillas tête-à-tête se siguen creando, incluso Salvador Dalí también hizo su versión, pero ninguna como las yucatecas que acompañadas de una deliciosa marquesita arman la tarde perfecta. Si vas a Mérida no olvides la selfie.

 

4 programas de terror mexicanos que nos llenan de inquietante nostalgia
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Terror con manufactura nacional, suspenso y nostalgia que nos dejaron estos cuatro grandes de la televisión y la radio.

Foto destacada: Kalot

 

 

Como si se tratara de la mismísima prehistoria, recordar los pocos programas mexicanos de terror es como un ejercicio arqueológico moderno que pasa por la nostalgia para terminar recordando que en México se hacían series y podcast originales.

Antes de los grandes titanes del streaming, la televisión y la radio se encargaban de hacer su propio material, la poca variedad en el mercado del entretenimiento obligaba a ofrecer distintos productos, como los muy escasos de terror.

Estos son los 4 programas de terror mexicano, que fueron grandes en su época.

 

 

La Hora Marcada

 

  

Allá cuando la tele era de bulbos, Televisa transmitió en 1986 una serie que mezclaba ciencia ficción y terror, La Hora Marcada, producida por Carmen Armendáris, con fotografía de Emmanuel Lubeski, ganador del Oscar.

La que se volvería serie de culo narraba una historia diferente cada capítulo siendo su única constante "la dama de negro", la muerte. Su formato permitió que varios jóvenes directores incursionaran por primera vez y que luego representarían a México internacionalmente.

 

 

Alejandro González Iñarritu, Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro participaron en esta serie haciendo de todo no sólo dirigiendo; por ejemplo, Del Toro escribió 5 episodios, dirigió 6 y hasta hizo maquillaje (lo cual no extraña a nadie).

Por La Hora Marcada desfilaron los más grandes artistas como Patricio Castillo y Yoshio, pero también los que buscaban un lugar frente a la pantalla como la pequeña Anahí, ¡hasta los grandes youtubers de nuestros tiempos! Como Pedro Sola, aquí te dejamos el capítulo donde sale.

 

 

 

La Telaraña

 

 

Casi al mismo tiempo, entre 1986 y 1993 fue transmitida La Telaraña, que a diferencia del programa anterior mostraba historias que iban del terror al suspenso y que terminaban con alguna muy forzada moraleja.

La Telaraña utilizó temas originales para su entrada y para su música incidental, compuestos y ejecutados por Eduardo Bermúdez Motta. Los jóvenes Eugenio Derbez, “Radames” de Guerra de chistes y El “Repor” de Matutino Express, actuaron en algunos de los capítulos.

 

 

Apague la luz y escuche

 

 

Pero antes de que aquellos programas fueran famosos ya existía la radio, que todavía en la década de los 70 reunía a más público y que hoy ha alcanzado formatos como el podcast. Algunos de aquellos programas inolvidables fueron Apague la luz y escuche.

La inconfundible voz de la leyenda de la radio, Arturo de Cordóva, fue la pesadilla de los niños que usaron mezclillas acampanadas que aún recuerdan la frase "Nadie sabe, nadie supo, nadie sabrá? jajajajajaja?". Aquí puedes escucharlo otra vez.

 

 

La Mano Peluda

 

 

Por último, pero no menos importante el programa mexicano de terror que más ha durado al aire y que goza con más popularidad entre jóvenes y adultos, La Mano Peluda, el programaba que inventó el término "radio terror".

Por medio de Radio Formula y con su primer conductor Rubén García Castillo, La Mano Peluda salió al aire el 13 de agosto de 1995, para recibir las llamadas de los "peludomaniácos" que desean compartir sus horríficas historias.

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