Arte y Cultura
La historia de las ominosas ruinas de San Juan Parangaricutiro
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San Juan Parangaricutiro, el pueblo azotado por la erupción volcánica del Paricutín, es ahora uno de los principales atractivos turísticos de Michoacán.

Los paisajes de los pueblos fantasma son icónicos: edificios viejos y abandonados, carcomidos por el tiempo; en San Juan Parangaricutiro, están rodeados de roca volcánica.

 

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Los pueblos fantasma siempre tienen algo que atrae irremediablemente a la gente. Tal vez es el aura ominosa que despiden, con sus edificaciones caídas o erosionadas por las inclemencias del clima. Muchos de ellos tienen orígenes trágicos, lo cual no hace sino avivar más el interés de los turistas. En Michoacán se encuentra uno de estos pueblos: San Juan Parangaricutiro. Como su nombre lo sugiere, la tragedia que acaeció aquí fue la erupción del volcán Paricutín.

 

 

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Imagen de: destinosexperienciales.com

 

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Imagen de: Wikimedia Commons

 

Bajo pliegues de roca volcánica y lava fosilizada se asoman las ruinas de lo que alguna vez fue un pueblo. Hoy en día, lo único que queda en pie es la iglesia, como testamento del desastre natural que azotó la zona. Aquí fue donde nació el volcán más joven del continente americano, el Paricutín, en 1943. En esa misma fecha hizo erupción de manera repentina y violenta, sepultando dos pueblos: El Paricutín y San Juan Parangaricutiro.

El primero desapareció completamente, mientras que del segundo resistió el Templo de San Juan de Viejo. Esta historia nos recuerda a la de Pompeya, la erupción volcánica más famosa de la historia. Sin embargo, afortunadamente, en San Juan Parangaricutiro la tasa de muertes fue infinitamente más baja. La mayoría de sus pobladores pudieron escapar, y se trasladaron a la ex-hacienda Los Conejos, donde fundaron su nuevo hogar, el cual se mantiene hasta el día de hoy.

 

 

 

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Imagen de: mexicanroutes.com

 

Sin embargo, el fatal destino del pueblo original nunca se olvida, y el tenebroso paisaje de San Juan Parangaricutiro queda como una cicatriz imborrable, muestra de la descomunal fuerza de la naturaleza, la cual puede arrasar con pueblos o ciudades enteras en un abrir y cerrar de ojos. Cuando visites este lugar, ten en cuenta lo que pasó, y aprovéchalo para poner en perspectiva lo diminutas que son nuestras vidas humanas y nuestros problemas, comparados con un planeta que existió millones de años antes de nosotros y que seguirá allí cuando nos extingamos.

 

 

 

 

Ubicado a sólo 29 kilómetros de Uruapan, el volcán Paricutín es un lugar que reúne todas los atractivos para un día de aventura en la naturaleza. Para disfrutar de sus paisajes espectaculares, te recomendamos llegar al pueblo de Angahuan, un pueblo purépecha donde existen todos los servicios necesarios para que tu excursión sea un éxito.

Aunque algunos visitantes experimentados pueden ascender el volcán por sí solos, es indispensable hacerlo con un guía que te lleve y auxilie contra cualquier imprevisto. El objetivo principal del viaje es llegar hasta el cráter del volcán, en una aventura que toma un día entero para realizarse.

Antes de partir, asegúrate de llevar suficiente agua, aplicarte protector solar, usar ropa deportiva, lentes y gorra.
 

 

Durante el recorrido, la emoción y la belleza representan dos constantes que te mantendrán con energía para seguir adelante. Entre olas de lava petrificada, existen varios paraderos panorámicos para descansar un poco y admirar la belleza de este capricho de la naturaleza.  

 

Más arquitectura religiosa majestuosa: Tecali de Herrera

 

*Imagen destacada de: poandpo.com

La Leyenda Cucapá del zopilote del volcán Cerro Prieto en Mexicali
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Mexicali es sede de un proyecto que hizo renacer un volcán legendario importante para la población y la región natural.

Un proyecto comunitario de recuperación le regresó la vida a este increíble lugar.

 

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A principios del siglo XX, el cráter del volcán Cierro Prieto era una laguna rodeada de vegetación, un paraje hermoso que en los años 50 recibió investigadores de su subsuelo antecedente de la industria geotérmica en el valle de Mexicali y razón principal por la cual el lago se secó dejando "calvo" al volcán.

Años después Juan Hernández, profesor de bachillerato y artes plásticas, inició el proyecto "Cerro Prieto: Casa del Zopilote" –Wi ñill: Wa? Shayii en lengua cucapá- para el rescate de del sitio que se había convertido en un basurero.

 

 

 

Cerca de 100 personas se juntaron para limpiar y diseñar una imagen monumental que le diera vida al cráter.

La finalidad del proyecto fue convertir el cráter en un punto de cultural y ecológico, emblemático para los mexicalenses. El zopilote, ave endémica, fue la elegida por la importancia que tiene para el pueblo originario Cucapá, para quienes representa muerte y purificación.

 

 

Tratando de asemejarla a las pinturas rupestres y los escudos de armas de occidente, se diseñó el ave monumental con la cola apuntando al Río Colorado -este-, la cabeza a la Sierra Cucapá -oeste, el ala Sur apunta al Cerro Mayor y el ala Norte apunta al Cerro del Centinela.

El zopilote trazado con piedra volcánica es tan grande que puede observarse en imágenes satelitales -con un clic aquí lo puedes observar- y es parte de la iniciativa "Cerro Prieto, 10 mil años de arena y piedra" que remite tanto al volcán como al animal como parte de la cosmogonía Cucapá.

 

 

Leyenda Cucapá del zopilote

 

Cuentan la leyenda cucapá que en el cerro vivía una hechicera que cada día se comía a un cucapá inmóvil por los cantos y las danzas que esta presentaba a quien se acercara a su cueva, de los desafortunados sólo quedaba la cabellera. Un día sólo quedó una familia formada por la madre, el padre, una joven y un muchacho.

Al desaparecer la joven su hermano la buscó hasta dar con su cabellera. Llenó de ira tomó su arco y flecha hasta la cueva donde se adentró para presenciar las tan temidas danzas y cantos, pero él esperó cauteloso hasta que, en una vuelta de la danza, la atravesó con una flecha por la espalda.

 

 

La mujer cayó herida y en seguida la tierra se empezó a agitar con brusquedad, el joven con sólo la cabellera de su hermana fue al encuentro con sus padres, con quienes regresó para incendiar la cueva y la bruja que creían muerta. Cuando regresaron, tres días después encontraron cenizas y mucho humo desde donde salió un tecolote volando, dejando detrás el volcán.

 

 

Volcán de Cerro Prieto

Dónde: Carretera Federal 5, de Mexicali a San Felipe

Cuando: 365 días al año

Entrada libre

Foto destacada All City Canvas

Cacaxtla-Xochitécatl, el fascinante patrimonio arqueológico de Tlaxcala
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Muy cerca de la Ciudad de México se encuentran los murales pintados mejores conservados de los pueblos originarios.

Cacaxtla es uno de los sitios de interés para visitar en Tláxcala.

 

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Cacaxtla se deriva del vocablo cacaxtli, que literalmente significa "Lugar de Cacaxtles", siendo estos unos armazones indígenas empleados para transportar productos. Los habitantes de la zona fueron los olmecas-xicalancas que controlaron la región del valle Sur de Tlaxcala y del valle Poblano, actualmente el poblado San Miguel del Milagro.

 

 

La zona Arqueológica de Cacaxtla-Xochitécatl, fue habitada por primera vez entre los años 400 y 500 de nuestra era, para el año 1200 ya no existen evidencias de estos grupos; no obstante, se sabe que la sociedad que se desarrolló ahí fue una de las más importantes en la zona por su poder militar que logró la hegemonía política, militar y económica en gran parte del valle poblano-tlaxcalteca después de la caída de Teotihuacan y Cholula, consiguiendo entablar relaciones comerciales a larga distancia con regiones distantes como la Costa del Golfo y la Cuenca de México.

 

 

Las investigaciones del sitio arqueológico empezaron en 1970 pero fue hasta 1975 que se descubrieron parte de sus murales a los cuales se les fue sumando una serie de grandes hallazgos como el Gran Basamento, complejo arquitectónico de estructuras superpuestas y adosadas que presentan sofisticadas pinturas murales, únicas en su clase, en los llamados Templo de Venus, Templo Rojo, Mural de la Batalla y Pórtico A.

En la excavación de 1990 fueron descubiertas dos cistas con ofrendas dedicadas al dios Tláloc, al tratarse de conchas, caracoles marinos y el mascarón del dios elaborado en obsidiana y piedra verde. También se recuperaron varias vasijas de gran tamaño con asas horizontales y verticales.

 

 

 

Probablemente el atractivo más importante del lugar sean sus pinturas murales que aún conservan, después de mil años, su diseño y tonalidad. Sus temáticas no son menos impresionantes, en el Templo de Venus se observa una pareja alacrán, en los murales de Templo Rojo, el de La Batalla -pintado entre los años 650 y 700 – y el Norte, se encuentran representados hombres jaguar de gran belleza y riqueza expresiva en un encuentro violento.

 

 

Para poder apreciar mejor el mural sin poner en riesgo su integridad, se realizaron reproducciones a escala para admirar de cerca los detalles del Hombre Jaguar, una de las figuras dispuestas en las jambas del Edificio A, las escenas acuáticas del Templo Royo y el Hombre Escorpión, del Templo de Venus, entre otras representaciones.

 

 

Más sobre el poderoso Xochitécatl

Xochitécatl es un gentilicio que significa el habitante o el nativo de Xochitlán, o "Lugar del Linaje de las Flores". La zona arqueológica fue fundada sobre un cerro por lo que sus primeros habitantes adaptaron su arquitectura a la topografía del lugar mediante terrazas habitacionales y de cultivo, colocando los monumentos más importantes en la cima incluyendo la Pirámide de las Flores, la Pirámide de la Serpiente, la Pirámide de la Espiral y el Basamento de los Volcanes.

 

 

Sus habitantes fueron los mismos olmecas-xicalancas ocupantes de la zona de Cacaxtla, que desarrollaron en la zona primordialmente entre los años 600 y 100 como de un centro ceremonial principalmente dedicado al culto de la fertilidad y a la propiciación de lluvias, asociados con la imagen femenina y encontrados en varios elementos como el paisaje ritual, ofrendas de conjuntos de figurillas, entierros humanos y elementos arqueo-astronómicos.

Del lugar se conservan piezas muy importantes de la actividad artística plástica de los habitantes de esta región, como las figuras de Los 11 Señores de Cacaxtla. Aunque menos relevante que el sitio de Cacaxtla, su cercanía y vínculo históricos los hace parte de una misma visita que resulta complementaria.

 

 

 

Cacaxtla-Xochitécatl

Dónde: San Miguel del Milagro, a 20 km al municipio de Nativitas.

Cuando: lunes a domingo de 9:00 a 17:00 hrs.

Cuánto: $75 (incluye el ingreso a museos y sitios arqueológicos de la zona).

Uso de cámara: $45.00

Foto destacada México Real

Museo La Venta: un zoológico, zona arqueológica y un bellísimo parque
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El museo más importante de Tabasco, uno de los más peculiares de México y un lugar increíble para visitar.

Más de 200 artefactos originales se encuentran en este precioso museo.

 

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La importancia de esta zona arqueológica reside en su gran antigüedad -1200-400 a.C., ya que está considerada una de las primeras ciudades del México antiguo seguramente habitada por estar rodeada por una extensa red de cuerpos de agua dulce y salada, con abundante flora y fauna comestibles.

A esto suma su arquitectura monumental de tierra y su numeroso e impresionante acervo escultórico de piedra y sus ofrendas de jade.

 

 

 

A diferencia de otros sitios arqueológicos, no se encuentran yacimientos de piedra, la arquitectura es de tierra, alineada en ejes de norte a sur formando avenidas y plazas que tuvieron funciones cívico-ceremoniales.

Este lugar resguarda maravillas invaluables, un basamento que data del año 400 a. C., seis lapidas labradas en bajorrelieve, ofrendas masivas subterráneas -únicas en el México antiguo-, moles de piedra volcánica de aproximadamente de 35 toneladas que eran traídas de Veracruz y Chiapas, piedras verdes de Oaxaca y Puebla, y hasta jade importado de Guatemala.

 

 

 

El nombre de esta zona a las orillas de la Laguna de las Ilusiones proviene de la venta de maderas precisas que se realizaba a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, su nombre prehispánico se desconoce.

El sitio arqueológico La Venta, se ubica en Huimanguillo, Tabasco, fue diseñado, organizado y plasmado por el poeta tabasqueño Carlos Pellicer Cámara, e inaugurado el 4 de marzo de 1958. Cuenta con un espacio de 6.5 hectáreas dividido en dos áreas, la arqueológica y la zoológica.

 

 

 

En la parte zoológica hay 650 especies animales como jaguares, cocodrilos, aves, serpientes y monos araña entre otros, así como lo más representativo de la flora de la región. La zona arqueológica con una colección de 33 esculturas -que se clasifican en 3 grupos, altares, estelas y cabezas colosales- y 200 artefactos.

Destacan las figuras humanas manifestadas en altares y estelas representando seres fantásticos, que marcan el umbral del inframundo de los olmecas, así como mosaicos de piedra que constituyen una de las ofrendas masivas más importantes de esta cultura.

 

 

 

 

El museo cuenta con 5 salas temáticas donde, se contextualiza en el tiempo y el espacio a la civilización olmeca, se exponen tres esculturas monumentales que originalmente delimitaban el límite sur de la antigua ciudad olmeca -estas figuras humanas acuclilladas están labradas en piedra arenisca y pesan entre 35 y 17 toneladas.

 

 

La historia de las investigaciones en La Venta, la cerámica y la gran variedad de figurillas probables retratos de los antiguos habitantes, instrumentos de piedra utilizados para elaborar joyería, nueve esculturas monumentales, una ofrenda de cinceles recuperada del recinto ceremonial, un hacha votiva labrada y un pectoral.

El museo cuenta con tres diferentes recorridos -el más completo con una hora y media de duración- un área con juegos didácticos para niños, estacionamiento y venta de recuerdos.

 

 

 

 

 

Parque Museo La Venta

Dónde: Boulevard Adolfo Ruiz Cortines S/N, Jesus Garcia, Villahermosa, Tab.

Cuando: lunes a domingo 8:00 a 16:00 horas.

Cuánto: $50

Foto destacada Sectur

La extraordinaria arquitectura neogótica del Templo Expiatorio del Santísimo Sacramento
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Guadalajara es casa de la obra arquitectónica considerada como una de las mayores expresiones del estilo primordialmente francés.

Los grandes detalles de esta edificación son espectaculares.

 

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Cuando pensamos en arquitectura y porfiriato nos remitimos casi inmediatamente a la CDMX por la gran cantidad de edificios que se levantaron en esos días; sin embargo, hay otros increíbles ejemplos en otros estados que en esos días también comenzaban a despuntar como grandes ciudades.

El Templo Expiatorio del Santísimo Sacramento, en Guadalajara, Jalisco, es uno de estos ejemplos:

 

 

Adamo Boari fue el encargado de diseñar la obra que comenzaría en 1897, cuya edificación fue interrumpida por la Revolución, el gran arquitecto del porfiriato que dejó grandes obras como el Palacio de Bellezas Artes, no pudo terminar el templo, pues fue hasta 1927 que se retomaría su construcción, pero a manos del arquitecto Ignacio Díaz Morales. El templo fue terminado hasta 1972.

La excelsa obra religiosa encargada por el arzobispo de Guadalajara, Pedro Loza y Pardavé, es un ejemplo emblemático del estilo neogótico en nuestro país. Edificada en cantera tallada a mano, tiene un diseño francés en el interior e italiano en su exterior, que está dividido en tres secciones rematadas en pináculo.

 

 

 

En cada sección destacan sus puertas de madera de granadillo y mármol blanco en sus medallones, así como las figuras incrustadas de bronce sobre temas eucarísticos.

La torre que se alza a la derecha de la iglesia muestra un hermoso reloj de cuatro caratulas procedente de Alemania e instalado por alemanes. Cuando el mecanismo marca las 9, 12 y 18 horas del día, se ven desfilar a los 12 apóstoles y se escuchan repicar las 25 campanas que tocan 25 piezas musicales, entre ellas, el Ave María, las Mañanitas, las Golondrinas, México Lindo y Querido, y la Marcha de Zacatecas.  La pieza fue donada por el médico y filántropo alemán Pablo Horn.

 

 

 

En el interior de la iglesia predomina el diseño francés de los siglos XIII y XIV en el que se destacan sus vitrales franceses que representan pasajes bíblicos como la última cena, la crucifixión y la multiplicación de los panes. 

Los cientos de detalles que debes observar son la cúpula octagonal, las esculturas del mexicano Benito Castañeda, y los tres tímpanos de mosaico que están al frente de la iglesia se mandaron realizar en la Fábrica de San Pedro, en el Vaticano, en ellos aparecen el Cordero Pascual, San Tarsicio y San Pío X.

 

 

 

Templo Expiatorio del Santísimo Sacramento

Dónde: Calle Manuel López Cotilla 935, Col Americana, Americana, Guadalajara.

Cuando: lunes a domingo de 09:00 a 21:00 hrs.

Entrada libre

Foto destacada Desde la Fe

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