Gastronomía
Lo mejor de dos mundos: los cafe-bares de la Ciudad de México
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Los cafe-bares son un nuevo tipo de establecimiento que se está poniendo de moda en la capital, ideal tanto para los trasnochados como para los tempraneros.

¿De repente te pasa que se te antoja un café, pero al mismo tiempo una copa? Estos cafebares son el lugar ideal para disfrutar de los grandes placeres de la vida, todos juntos.

 

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El café y el alcohol son de las sustancias más consumidas en el mundo. En cualquier ciudad del mundo en que nos encontremos, siempre habrá establecimientos dedicados enteramente a las bebidas derivadas de ellas. Además, también son consideradas como drogas socialmente aceptadas, ya que ocasionan cambios químicos en el cuerpo que llevan a cambios de ánimo y reacciones físicas particulares. Con el café, iniciamos nuestro día con un shot de energía o nos mantenemos despiertos en la noche cuando tenemos trabajo o tareas atrasadas.

 

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Imagen de; cervecerosdemexico.com

 

Ahora bien, la cerveza, el vino y todo tipo de licores sirven como acompañantes en la comida, como digestivos y, claro, para parrandear. Los cafés y los bares son, probablemente, los locales más visitados en la Ciudad de México. En cada esquina te encuentras uno u otro. Comienzas la jornada con una taza de café y la terminas con una chela o con una copa. Sin embargo, también hay lugares donde puedes hacerlo todo: se trata de los cafebares, ubicaciones especiales que combinan lo mejor de los dos mundos. Aquí una lista de los mejores en la CDMX:

 

 

Café Tacobar

 

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Imagen de: Café Tacobar FB

 

Comenzamos nuestra lista de cafebares con un lugar muy particular: no solo se especializan en cafeína y alcohol, sino que también ofrecen una carta de tacos deliciosa, perfecta para complementar tus bebidas. Todo comienza tempranito en la mañana, con una buena taza de americano o de café de la casa. Aquí se reúnen los amigos o los familiares para desayunar rico y abundante. A la hora de la comida aparecen los tacos, hechos con tortillas azules y de variedad abundante. Finalmente, al caer la noche, se abre la barra, con una exquisita coctelería y cervezas, para prolongar la pachanga hasta que despunte el alba.

Dirección: Oaxaca 12, Roma Norte

Horarios: martes a sábado, de 9:00 a 3:00

 

 

VulKano Cafebar

 

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Imagen de: VulKano Cafebar FB

 

Este café-restaurante-bar se diferencia de sus coetáneos por sus viernes y sábados de rock en vivo. Es en estos días cuando se arma la fiesta más guapachosa: promociones de hamburguesas y chelas, ambientado con música en vivo. Otra de sus particularidades es su pequeño puesto de tacos de guisado, el cual abre de ocho de la mañana a tres de la tarde. Tiene un ambiente muy de barrio, relajado y distendido, donde se junta gente de todo tipo. Desde familias que llegan a comer durante el día hasta grupos de amigos que llegan a caguamear en la noche, VulKano tiene algo para todos.

Dirección: esquina de Bilbao y Avenida 11, Iztapalapa

Horarios: lunes a domingo, de 15:00 a 23:00

 

 

Madre Café

 

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Imagen de: Madre Café FB

 

Otro precioso lugar ubicado en el corazón de la Roma. El ambiente no podría ser mejor: una casona del siglo XX que se encuentra justo frente al Parque Luis Cabrera. Este espacio combina lo clásico de su estructura con el diseño moderno de sus creadores. El concepto está diseñado para pasar un buen rato a cualquier hora del día: desde un desayuno con una deliciosa taza del café de la casa, cultivado en Puebla, hasta una noche de buena música en el bar, Madre Café es fantástico en todo momento. No olvides probar sus carajillos y sus cocteles de autor.

Dirección: Orizaba 31, Roma Norte

Horarios: lunes, martes y domingo, de 8:30 a 22:00; miércoles a sábado, de 8:30 a 23:30

 

 

Café Ocampo

 

Instagram Café Ocampo

 

A continuación, uno de los cafebares más coquetos de la CDMX: es un local pequeño, pero con un estilo y buen gusto indiscutibles. Su diseño y su concepto están hechos a semejanza de los bares italianos, donde se disfruta de café en la mañana y tragos suaves en la tarde. Café Ocampo tiene la carta de vermuts y amaros más extensa de la ciudad, fruto de la gran preparación y experiencia de los dueños. Cuenta con su famoso café con jiribilla, una propuesta que trabaja con productores independientes de diferentes regiones del país. También disfruta de pan dulce, paninis y tapas, envuelto por su elegante y sobrio ambiente.

Dirección: Plaza Melchor Ocampo 14, Cuauhtémoc

Horarios: lunes a miércoles, de 8:00 a 00:00; jueves a sábado, de 8:00 a 2:00; domingos, de 8:00 a 18:00

 

 

Dosis Café

 

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Imagen de: Dosis Café FB

 

La última entrada en nuestra lista de cafebares es para los verdaderos conocedores con paladares finos. Esta no es cualquier cafetería ni cualquier bar; se especializan en la calidad de sus productos, preparados con los mejores ingredientes y con técnicas de alta cocina. Su objetivo es ascender riqueza gustativa de algo elemental. Siempre buscan la perfección: desde el sabor hasta el emplatado, no hay ningún detalle que se pase por algo. Su carta de cafés tiene desde espressos y macchiatos hasta lattes y capuchinos. Después, está su amplia selección de carajillos, deliciosos y fuertes. También tienen mezcal de Oaxaca, cervezas artesanales y una exquisita repostería.

Dirección: Av. Álvaro Obregón #24 local B, Roma Norte

Horarios: lunes a domingo, de 10:00 a 19:00

 

Por si eres más de restaurantes, aquí una lista de los mejores alrededor del Parque México.

*Imagen destacada de: Madre Café FB

Datos que seguro no conocías del mítico Café de Tacuba
Mariana Gaxiola
Sin duda el Café de Tacuba es uno de los restaurantes más afamados y clásicos de la ciudad… Pero, ¿conoces su historia?
cafe de tacuba


Algunos secretos que el Café de Tacuba esconde entre sus muros.

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De todos los restaurantes que se ubican en el Centro Histórico de la ciudad, sin duda, destacan aquellos que se descubren dentro de hermosas casonas que datan de hace siglos. Uno de los más conocidos, concurridos y afamados es el mítico Café de Tacuba.

Este restaurante tiene ya más de 100 años, y es que además de su delicioso y mexicano menú, son sus muros los que embelesan a cualquier comensal que ingresa al lugar. Las mesas, la música y las pinturas transportan a todo visitante al México del siglo XX. Es preciso decir que el Café de Tacuba ha permeado la idiosincrasia capitalina desde hace años, por su gran tradición y preciosa decoración.

Pero hay algunos datos de su historia que muchos citadinos desconocen. Vale la pena echar un vistazo a su pasado para verdaderamente comprender los momentos que le otorgaron tanta identidad. Aquí algunos datos inadvertidos del grandioso Café de Tacuba:

Antecedente

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El inmueble que alberga hoy el Café de Tacuba fue construido desde el siglo XVII. Cabe mencionar, que a principios del siglo XX, esta casona fungía como sede de una lechería. Para 1912, Dionisio Mollinero llegó desde Tabasco a la Ciudad de México para fundar un restaurante de auténticas y tradicionales delicias mexicanas. Eligió esta increíble residencia de la calle de Tacuba para hacerlo.

Decoración


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El arte que adorna todos los alrededores del Café de Tacuba es admirable. Lo que más resalta son sus vitrales y mosaicos. Pero también conviene voltear a ver las obras pictóricas, pues muchas son de la época novohispana. Uno de los cuadros más famosos se llama La niña en traje rojo, y es de José de la Borda. También llaman la atención unos óleos de Carlos González, que narran con bellas imágenes el descubrimiento del mole y el chocolate.

La boda de Diego Rivera


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Antes de casarse con Frida Kahlo en 1929, Diego Rivera contrajo nupcias con la novelista Guadalupe Marín en 1922. La recepción de la boda se llevó a cabo en el Café de Tacuba.

Clientes asiduos


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Entre los varios presidentes que solían comer en este gran restaurante, Porfirio Díaz es el más recordado. De igual forma, el compositor Agustín Lara gustaba de visitar el lugar y deleitarse con los riquísimos platillos de la cocina mexicana.

Testigo de asesinato


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Un 25 de junio de 1936, un atacante entró al Café de Tacuba y le disparó al entonces gobernador de Veracruz, Manlio Fabio Altamirano Flores. El político se encontraba comiendo con su esposa, y poco sabía que esa iba a ser su última comida?

 

Set para película


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En 1978 se filmaron algunas escenas del filme Los hijos de Sánchez, una cinta que se basó en la novela de Oscar Lewis, The Children of Sanchez. Cabe aclarar, que el autor de este libro se inspiró en uno de los primeros empleados del Café de Tacuba para el personaje de Santos Hernández.

Sobre el incendio

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En 1999 un incendio quemó una buena parte del salón principal. Afortunadamente, las llamaradas solamente arrasaron con un poco del mobiliario y algunos objetos de decoración. La estructura del salón quedó intacta, gracias a la labor de los bomberos que llegaron al pronto rescate. Como agradecimiento, el restaurante los invitó a desayunar una vez que el Café de Tacuba volvió a abrir sus puertas.

Abigail Mendoza: la cocinera zapoteca de fama mundial que atiende Tlamanalli
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Tlamanalli ofrece gastronomía zapoteca y Abigail Mendoza, es la mujer zapoteca que conquista el paladar del mundo.

Foto destacada: Carolina Jiménez / Diario Marca

"Me dicen chef. Pero, mire, yo soy cocinera" Abigail Mendoza.

 

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Tlamanalli es el nombre de este restaurante de cocina zapoteca, que se ha convertido en uno de los más tradicionales de Teotitlán del Valle, Oaxaca, y poco a poco del mundo entero. Abigail Mendoza es la genio detrás de todo este orgullo nacional.

En pleno siglo XXI, Abigail Mendoza sigue utilizando metate para moler maíz, chiles, cacao y quelites. Molienda prehispánica que se reivindica en este restaurante como algo sagrado. Por eso, hay que hincarse. La cocina es un ritual. De hecho, Tlamanalli: suena bonito y significa dios de la cocina en zapoteco.

 

 

Abigail nunca se ha cortado el pelo en sus 58 años de vida en Oaxaca, para ser má exacto en Teotitlán del Valle; un municipio de poco más de 5.000 habitantes donde casi todos hablan zapoteco y se dedican a la siembra de maíz, frijol y calabaza. Miles de turistas estadounidenses desfilan por sus calles para comprar los tapetes de lana de oveja, alfombras tejidas o nueces.

Desde las 05.30 se pone a quemar leña, moler el maíz, cocerlo en agua con cal, hacer tortillas, guardar ceniza para el tejate y aprovechar las sobras para dar de comer a los pollos y cerdos. Todo fresco. Del cultivo a la mesa.

 

 

Abigail Mendoza fue la primera mujer de 10 niños criados en un México rural y pobre, 4 hombres y 6 mujeres. Hija de padre tejedor y campesino y madre que criaba criar a toda la familia. Mendoza abandonó la escuela a los 9 años. Su primera comida la elaboró a los 10 años: unos chapulines tostados con limón y chile.

En febrero de 1990, una escritora de Washington pasó por delante del restaurante estrenado de Mendoza. "Niña, ¿tiene algo de comer?", le preguntó. Abigail recuerda que le sirvió tamales de mole coloradito con pollo. La visitante le pidió su libreta de recetas y se la llevó a un hotel de Oaxaca esa misma tarde. No se ha olvidado de su nombre: Terry Weeks. Un año después aparecieron publicadas en un libro de la prestigiosa revista Gourmet.

 

 

En 1993, una reportera de The New York Times mencionó Tlamanalli como uno de los 10 mejores restaurantes del mundo. El artículo está enmarcado en inglés y en español sobre la pared del restaurante. "Híjoles? Ese fue el boom. Y no había venido a comer aquí ni un oaxaqueño ni un mexicano", señala emocionada Mendoza.

"Después ya llegaron todos los medios extranjeros. Y nos invitaron a eventos gastronómicos en todo el mundo: estuvimos en Los Ángeles, en Napa, en el País Vasco, en Sudáfrica?".

 

 

El día que la Unesco reconoció como patrimonio inmaterial de la humanidad la cocina mexicana, en agosto de 2010, Mendoza estaba sirviendo atole a los invitados de Naciones Unidas en París.

Pero todo cambio cuando en mayo de 2015 comió Anthony Bourdain en Tlamanalli. Degustó mezcal, y después se quedó maravillado con lo artesanal de las preparaciones. La cocina es de gas, las ollas de barro y ahí caben unas 20 mesas redondas de ocho sillas. No hay decoraciones contemporáneas ni pretensiones.

 

 

Los adornos de las mesas son gardenias rosas, blancas o jazmines que se compran en el mercado del pueblo; de donde también se compra el maíz, las flores de calabaza, el queso fresco y los chapulines recién atrapados del campo.

Mendoza se casó con la gastronomía tradicional oaxaqueña a los 29 años. "Me dicen chef. Pero, mire, yo soy cocinera", apunta meneando su delantal de cuadros azul, que viste sobre un vestido bordado de flores. Todo lo que ha construido comenzó un día después de San Valentín en 1990.

 

 

"Me han ofrecido abrir incluso en París, pero no quiero. Mi comida no sería la misma sin los productos de los campesinos de aquí, y me gusta mi forma de vivir."

Los norteamericanos, canadiense y europeos la han puesto en el mapa. Al aeropuerto de Oaxaca llegan vuelos de todo el mundo, pero aunque se escucha mucho inglés escuchar zapoteco es más fácil que escuchar español.

Su casa está a cuatro manzanas del restaurante, es la misma donde nacieron ella y su familia. Ahí vive con sus tres hermanas: Rocío, Marcelina y Rufina. El menú es sopa de flor de calabaza con chepiles; tamales de mole coloradito con conejo y de postre flan con masa de maíz con tinta de cochinilla.

 

 

Una ocasión, la asamblea del pueblo regido por usos y costumbres, la eligió para un cargo pero se negó. Hoy en día, dirige el centro cultural de Teotitlán; que heredó con modernas instalaciones, diseñadas por arquitectos extranjeros y con dinero del Gobierno federal, pero sin un solo peso para que funcionara.

Gracias a los donativos de turistas y fondos que han conseguido recaudar, en sus salones se imparten clases de inglés, de zapoteco, de música y de telar. Su sueño es que el dinero alcance un día para comprar instrumentos para los niños y crear una banda de Teotitlán.

 

 

Tlamanalli de Abigail Mendoza

Dónde: . Av. Juárez #39 Teotitlán del Valle, Oaxaca.

Cuando: lunes a domingo de 13:00 a 16:00 hrs

Consumo promedio: $600

Solo reservación (951) 5244006

Con información de Elena Reina / El País