Gastronomía
Dulcería de Celaya: 146 años de dulces tradicionales en un lujoso edificio del Centro
Mariana Gaxiola
Hoy por hoy, la Dulcería de Celaya es uno de los edificios más bellos y antiguos del Centro Histórico.

Era 1874 cuando la familia Guízar fundó la primera tienda de Dulcería de Celaya. La primera sucursal se encontraba en una de las calles más elegantes de la ciudad, Plateros, que hoy conocemos como Madero.

Años más tarde tuvieron que cambiar de ubicación. Y desde 1900, la calle 5 de mayo ha sido el hogar de la dulcería más famosa y visitada de la ciudad.

En un principio, los dulces tradicionales eran traídos de distintos lugares del país. Y es que este era el cometido de los hermanos Guízar, que los capitalinos y los visitantes del extranjero tuvieran la oportunidad de probar los dulces típicos de todo México.

La demanda fue incrementando, toda la ciudad hablaba de lo delicioso que estaban los dulces de una dulcería del Centro Histórico. Fue esto lo que motivó a la familia a elevar la calidad de sus productos y brindarle lo mejora todos sus clientes.

Imagen: Posta

En este sentido, optaron por comprarle las recetas a sus principales proveedores y empezaron a fabricar sus propios dulces en el sótano de su casa. Una fábrica pequeña fue improvisada, y con palos de madera, cazos de cobre y un horno dieron inicio a laetapa de producción artesanal que hoy con mucho orgullo los caracteriza.

Hoy por hoy, la Dulcería de Celaya es uno de los edificios más bellos y antiguos del Centro Histórico. Cabe aclarar, que muchas estructuras han sufrido cambios y hasta han desaparecido por transformaciones propias del Centro y por el sismo del ?85.

Algo que hace único a este establecimiento es su decoración al estilo art nouveau, con espejos de origen francés, marcos de madera hechos a mano, piso de azulejo verde y aparadores de encino, que durante más de 100 años han perdurado.

Otro aspecto básico del lugar es su extensa variedad de dulces. El azúcar es presentado en muchísimas posibilidades, y es su elaboración artesanal lo que añade un sabor especial a cada uno de ellos.

Es importante mencionar que fue gracias a la Conquista que tantos dulces pudieron desarrollarse en nuestro país. Lo cierto es, que en la época prehispánica, los dulces eran elaborados a base de miel y frutas. Pero cuando los españoles trajeron huevo y leche con ellos, las opciones crecieron y terminaron por convertirse en los postres típicos que conocemos hoy en día.

Más de 90 tipos de dulces existen en la Dulcería de Celaya. Los puerquitos de piloncillo, cocadas, príncipes de nuez, doraditas de higo, reinas, suspiros, gaznates, queso de tuna, manzanitas de limón y las piñoninas son sólo algunos de los sabrosos dulces que podrás encontrar en esta emblemática dulcería del Centro Histórico.

Dulcería de Celaya

Dirección: Cinco de Mayo No. 39  Col. Centro.

Teléfono: 5521 1787.

Cómo llegar

El café de olla es una importante herencia de la Revolución Mexicana
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El café de olla es una bebida que además de llenarnos de energía por la mañana nos hace sentir reconfortados con su aroma.

El café de olla es una bebida para la batalla de todos los días.

 

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Originario de Etiopia, el café llegó a México durante el siglo XVIII por el puerto de Veracruz, hay quienes creen que proveniente de Cuba a finales del año 1700, desde entonces tomó un lugar importante en nuestra historia.

México es el primer productor mundial de café orgánico, los estados con mayor producción son Chiapas, Veracruz, Puebla, Oaxaca y Guerrero, pero en total hay 14 estado productores de un café que muchos ya quisieran.

 

 

Por ser un clásico que existe en todo el mundo, es muy difícil renovarlo o resignificarlo, pero no para las Adelitas, que durante la Revolución Mexicana le dieron otro nivel a una bebida que ya sola es muy aromática.

Las Adelitas o soldaderas participaron en el desarrollo de la Revolución Mexicana, incluso hicieron un llamado a las armas antes que le mismo Madero. Mujeres de todas las edades, acompañaban a los regimientos para hacer de soldados, enfermeras y abastecer de alimentos a los campamentos.

 

 

Los regimientos andaban para todos lados, viajando en caravanas, a caballo y a pie, cargar únicamente con lo necesario era una obligación y por supuesto, había artículos de cocina indispensables, como las ollas de barro.

De entre los alimentos, el indispensable era el café, que servía para avispar las mentes de hombres y niños, la leche suponía un lujo. Por las condiciones en las que viajaban el café lo cargaban en grano entero dando como resultado un café bastante insípido.

 

 

Bajo el ingenio de las adelitas el café se reinventó bajo el nombre que le da vida "café de olla" y que todavía hoy es un clásico de las reuniones familiares, de las frías mañanas de campamento o de las tardes de soledad en las que necesitamos conformarnos.

Originalmente el café de olla consiste en la infusión del grano del café con canela el cual se endulza con piloncillo, pero con el tiempo han surgido nuevas recetas que parten de los ingredientes básicos.

 

 

Para prepararlo se necesita una olla preferentemente de barro, en la cual se pone a hervir 1 litro de agua, cuando entra en ebullición se agrega una rajita de canela, 200 gramos de piloncillo y un clavo de olor, cuando el piloncillo se deshace por completo viene el café.

Aquí viene el truco. Si se agrega café muy molido se obtendrá una bebida amarga que dominará el olor y el sabor, el punto es agregar en paño o en un infusionador, café de molido tosco o para prensa francesa.  

 

 

El fuego se apaga y se deja reposar 10 minutos, si quiere uno ponerse gourmet se puede agregar anís estrella y ralladura de naranja. De ser posible se sirve en tarro de barro y se acompaña tradicionalmente con algún pan o galleta para remojar.

 

 

¿Cafecito de olla?

Dónde: sobre todo en el centro del país

Cuando: todo el año

Cuánto: entre $12 y 15 $pesos por taza

Foto destacada El rincón de Sarita

Peneques, la secreta delicia de maíz que resguarda la CDMX
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El peneque pertenece al mundo de la garnacha ya que es un antojito de maíz, pero que se encuentra en peligro de extinción.

El peneque es un antojito casero misterioso pero delicioso.

 

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No se sabe mucho del origen de los peneques, lo único cierto es que sólo los encuentras en el valle de México y que ni todos sus pobladores los han probado, todo parece indicar que este digno representante del maíz está por desaparecer.

Se dice que el primer registro de los peneques se halló en un recetario del siglo XIX, pero los expertos indican que su referencia más certera se encuentra en los mercados públicos desde 1831 y documentado hasta 1888.

 

 

 

Así como se narran las leyendas urbanas, se cuenta que los peneque son un derivado de los tlacoyos que se vendían en la calle, éstos que no tenían muy buena calidad en su relleno sí lo eran en su masa, así que muchas señoras, los compraban para cambiar el relleno en casa.

Y así nació este antojito muy casero, pero a la vez muy de la calle por sólo poderse adquirir en los tianguis.

 

 

Los peneques se elaboran haciendo una tortilla ovala de 10 cm de largo, sólo se cuece de un lado para doblarla rápidamente por la mitad y cerrarla casi por completo.

Por su forma parece como una quesadilla cerrada como una ostra, la diferencia es que el peneque así es sólo la materia prima de todo un platillo que expone a los sabores más sabrosos de los hogares de la gran urbe.

 

 

Los peneques se compran por docena y se llevan a casa para ser "enchulados". Por la pequeña abertura que tienen se mete el relleno que uno quiera, la imaginación es el límite, aunque el relleno clásico es el queso fresco o porque no, un gouda.

Carne molida, frijoles refritos con queso canasto o ese "poquito de guisado" que sobra en el refrigerador son el corazón del peneque que después será capeado y frito, para lo cual se requiere mucha maestría pues se puede salir el guisado.

 

 

Al peneque lo debe acompañar una salsa, casi siempre va con caldillo rojo, a este se le puede agregar más sabor con un chile morita, pero si incluso hay quienes hacen peneques rellenos de nopal y los bañan con salsa verde.

Crema, queso rallado, cebolla y cilantro finamente picados son opcionales, los frijoles y el arroz son imprescindibles para completar este platillo fuerte de medio día, que para las abuelitas era un clásico de la Semana Santa.

 

 

Actualmente sólo se pueden encontrar en los puestos de tianguis y mercados donde venden tlacoyos y sopes para preparar en casa, si te llevas bien con la comerciante puedes llevarle queso Oaxaca para que los rellene.

 

 

Peneques

Dónde: tianguis y mercados de la CDMX

Cuando: todo el año

Cuánto: $30 pesos la docena.

Foto Destacada Cocina con Yoli

El Maíz Gema de Cristal es el nuevo legado de la tribu Cherokee
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El maíz tuvo una interesante renovación desde lo más profundo de su olote, conoce la historia del Maíz Gema de Cristal.

Maíz Gema de Cristal puede ser utilizado para hacer todo tipo de platillos.

 

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Tan solo en México tenemos 64 tipos de razas de maíz que van del rojizo al morado, al azul casi negro, amarillo, rosáceos, blancuzcos y cada uno de ellos es hermoso; no obstante, y sin demeritarlos, existe hoy una mazorca que destaca por su belleza.

La Gema de Cristal (Glass Gem Corn) es una mazorca con granos de colores traslúcidos que presenta toda la paleta de colores posibles en el maíz, desarrollada por Carl Barnes un agricultor descendiente de cherokees.

 

 

El señor Barnes es además un fitomejorador, es decir, se dedica a mejorar las plantas cruzando distintas variedades de una misma especie para mejorar sus características genéticas, obteniendo así plantas más resistentes y productivas.

A través de su abuelo, un indígena cherokee, Carl pudo conocer a profundidad diversas variedades ancestrales de maíz desde donde empezó a generar mazorcas tipo arcoíris obtenidas en 1980 con el cruce de la miniatura Pawnee y dos variedades de Osage.

 

 

Fue hasta 1994 que el maíz arcoíris se presentó en una exhibición agrícola, ahí Carl conoció a Greg Schoen, con quien empezó a compartir sus semillas. Greg comenzó a cultivarlo y mezclarlo con algunas otras variedades obtenido cada año cepas de colores más brillantes y distintos patrones.

Así nacieron circus colors, true rainbow, deep blue y finalmente Glass Glem en 2007, una variedad azul-verde y rosa-púrpura. Un par de años después Schoen resguardó sus semillas con Bill McDorman, Director Ejecutivo de "Native Seeds/SEARCH".

 

 

"Native Seeds/SEARCH" es una organización que funciona como un banco de semillas donde se resguardan más de 2000 variedades de semillas raras adaptadas a suelos semiáridos del suroeste de Estados Unidos y el norte de México.

Carl Barnes, quien comenzó este viaje genético hasta al maíz Gema de Cristal, legó su colección a Native Seeds para consolidar la recuperación de los cultivos tradicionales indígenas de Estados Unidos.

 

 

En 2012 una foto de esta mazorca se hizo viral en internet lanzando a la fama y la gran comercialización esta maravillosa muestra que hoy se cultiva y comercializa como ornamental, para hacer palomitas y harina para tortillas.

 

 

Maíz Gema de Cristal

Dónde: Las mazorcas se venden en línea y las semillas puedes conseguirlas aquí.

Cuando: sólo se siembra en primavera

Cuánto: una mazorca puede costar hasta $80 pesos

Foto destacada @Curiotweet1

Chimbo, el suculento postre chiapaneco que puedes hacer en casa
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La sencillez del chimbo lo hizo popular, transformándolo en un clásico de las calles y panaderías chiapanecas.

Se dice que el chimbo fue un dulce creado por la comunidad zoque.

 

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Tan clásico como las gorditas que venden en la Basílica de Guadalupe en la CDMX, el chimbo perfuma las calles chiapanecas con su dulce aroma que hace recordar la más tierna infancia de cualquiera que haya crecido en esas tierras.

Si bien se puede encontrar en todo Chiapas, es más común en Comitán, Tuxtla y San Cristóbal de las Cosas donde siempre es acompañado de otro clásico de aquellos lares, el café, ambos de gran arraigo cultural.

 

 

El chimbo surgió como un postre muy casero, de esos que se hacen para ahorrar dinero, incluso todavía hoy, hay quienes los hacen y venden en latas de atún o de sardinas, su fama y claro, su delicioso sabor, lo llevó a las calles.

 

 

Esta dulce delicia es similar a un marquesote remojado en almíbar, así de sencillo. El marquesote es un pan "básico", que se encuentra en cualquier panadería, se hace de huevos, azúcar y harina de trigo, que se puede sustituir por fécula de maíz o pinole.

 

 

Su masa crujiente por fuera, suave y porosa por dentro, le permite absorber a la perfección el almíbar con el que es preparado, por eso también se le llama mamón. El almíbar es el que le da el toque especial, se elabora con azúcar, agua, canela y anís estrella.

En Chiapas, el chimbo suele ofrecerse en fiestas religiosas, se presenta en canastos adornados que adornan las mesas, pero también se le encuentra en las calles y panaderías, razón por la cual es muy fácil probarlo.

 

 

El chimbo no es lo mismo que la cazueleja, esa se hace con manteca y lleva queso seco rallado, que le da un toque salado y no goza del privilegio tan popular como el chimbo que además puedes encontrar en forma de paleta congelada.

Lo mejor del chimbo es que si lo extrañas lo puedes hacer en casa

 

 

Chimbo

Dónde: 1ª norte poniente #962, Tuxtla Gutiérrez. Mercado de los Dulces y Artesanías, San Cristóbal de Las Casas

Cuando: todo el año

Cuánto: desde $20

Foto destacada MExico Travel Channel

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