Arte y Cultura
Hacienda Maltaraña: la enigmática mansión vacacional de Porfirio Díaz
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La Hacienda Maltaraña también es reconocida como La Bella Cristina y es un sitio espectacular a pesar de su abandono.

Conoce la hacienda salida de un cuento Porfiriano y devenida en historia de terror.

 

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Dentro de los sitios icónicos que ofrece el fascinante Estado de Jalisco, que hoy en día forman parte de los patrimonios que históricos, se encuentra la Hacienda de

Maltaraña, una emblemática mansión de arquitectura francesa que alguna vez le perteneció al General Porfirio Díaz.

De hecho, esta fue su casa de descanso, ya que solía visitarla en vacaciones de Semana Santa. Este sitio se encuentra ubicado en Maltaraña, también conocido como "La Palmita" municipio de Jamay, Jalisco al pie del Río Lerma.

 

 

En el momento de esplendor, esta casa llegó a tener 365 puertas y ventanas, una por cada día del año. Fue una mansión de gran belleza que llegó a ser saqueada durante la Revolución Mexicana. A pesar de todo, y pese a su estado de abandono, no deja de ser un escenario que inspira a fotógrafos para múltiples sesiones y eventos musicales en su jardín a un lado del Río Lerma.

Las tierras pantanosas donde desemboca el Río Lerma en el Lago de Chapala, fueron los cimientos de la casa de campo de estilo victoriano que Porfirio Díaz y la familia Cuesta erigieron como centro de operaciones del proyecto de desecación de la Ciénega de Chapala, con la que crearon una vasta zona agraria en Jalisco y Michoacán.

 

 

La belleza de la finca fue vinculada con la de la hija de los Cuesta, por lo que llamaron a la hacienda: La Bella Cristina, que hasta hoy pervive en la localidad de Maltaraña. El tiempo, el olvido y la burocracia han sido los verdugos de esta hacienda, que forma parte de la identidad de los jamaitecos, por ser protagonista de leyendas e historias transmitidas de boca en boca por generaciones.

Pero La Bella Cristina está condenada a la desaparición ya que la humedad, la falta de mantenimiento y un problema legal son los obstáculos que impiden su rescate. Una serie de vigas fueron colocadas para apuntalar los muros, pero esto no durará mucho tiempo.

 

 

Hoy en día es complicado conservarla, por una parte, porque en su momento no se le dio la importancia que merece y, de hecho, todavía no se le ha dado importancia que tiene ya que fue un hito para la región Ciénega. El terreno está despejado a su alrededor, brindando una vista maravillosa de la tradición mexicana.

 

 

En Jamay puedes probar sus exquisitos sabores y una fabulosa gastronomía, así que una visita a esta ciudad pasa necesariamente por explorar sus deliciosos platillos.

Un lugar clave a visitar es la Plaza Principal de Jamay, donde destaca el obelisco de 20 metros dedicado a Pío IX y realizado con canto y cal. Y si te encuentras por ahí, vale la pena subir al Mirador del Cerro de la Cruz. Un lugar para contemplar Chapala, que este año luce con las mejores galas.

 

 

Hacienda Maltaraña

Dónde: Desde Guadalajara a Chapala – Ocotlán – Jamay.

Cuando: recuerda siempre ir acompañado porque el sitio no tiene seguridad.

Entrada libre

Foto destacada San Carlos Fortin

Hacienda de Chicomocelo, el lugar donde jugueteaban los jaguares
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La Ex hacienda de Chicomocelo es un sitio increíble donde perdura una mística que puedes respirar en estas ruinas.

La Ex Hacienda de Chicomocelo es el sitio indicado para tomar fotos asombrosas.

 

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Chicomocelo significa "Lugar de los sietes jaguares o donde jugueteaban los jaguares". Con la llegada de los españoles, se impulsó en la región la fundación de distintos centros industriales y es así como la orden jesuita construye Chicomocelo en el siglo XVII.

El Archivo General de las Indias que se encuentra en Sevilla España, señala a Chicomocelo como sede de trapiches para la extracción del melado y su posterior conversión en azúcar.

 

 

Asimismo, en esta hacienda había enormes piedras que eran empleadas para la molienda del trigo. Estas piedras fueron movidas al centro de Tlacotepec con el fin de resguardarlas y exhibirlas a los turistas. Existe la posibilidad de que un fuerte sismo haya hecho incosteable su reconstrucción, lo que llevó a su abandono poco antes de la Guerra de Independencia.

 

 

La zona donde está situada esta ex hacienda está llena de valles, lomeríos y barrancas que fueron el hábitat del venado, distintas especies de aves, del cuetlachtli (conocido como lobo mexicano), tlacuaches, conejos y también del jaguar.

 

 

Cuando visitas la construcción es inevitable sentirse contagiado del ambiente colonial y ser transportado a los escenarios donde se desarrollaron múltiples leyendas que transmitidas de boca en boca. Justo enfrente de Chicomocelo se encuentra una presa que adorna aún más el paisaje ya de por si bello del lugar.

 

 

El lugar es tan genuino que durante años se ha destaco un poema en su honor:

Chicomocelo (poema)

Respirar profundo y sentir,

sentir que lentamente,

en mis pulmones cambia el aire…

sentir esa energía que me recorre toda

aire nuevo, brisa fresca,

el viento despeinando mi cabello,

invitándome a vivir de nuevo, una aventura….

 

 

Flotar…

flotar encima de tus apacibles

y no se cuan, profundas aguas

y dejarme inundar por un místico paisaje hermoso

una presa profunda, una sencilla barca…

Y en el fondo de mi vista

la fuerza de un volcán que se contiene helado,

detrás del casco de una vieja hacienda

que evoca a mis ancestros

despertando mi pasado.

 

 

Mi cielo azul intenso… con una

pulcritud impresionante

Invitándome a soñar en futuro incierto,

incierto, sí, ?pero lleno de pasión,

Que buena mezcla de sentidos

despierta en mi sentirte ,

sentirte, en cada pedacito de mi cuerpo

respirarte,

respirarte con cada Poro de mi piel…

llevarte en mi recuerdo con ganas de no perder la paz que me estremece

"Chicomocelo",

(lugar donde juguetean los jaguares)

 

 

Hacienda de Chicomocelo

Dónde: Campanario Ex-hacienda Chicomocelo, Morelos, México

Cuando: todo el año

Entrada libre

Foto destacada @AdrianCazaresG

Huehueteotl: el señor del fuego al que se le rindió culto en la antigua Mesoamérica
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Huehueteotl fue un Dios ligado al fuego que cuyos centros ceremoniales debieron ser fervientes creyentes de esta deidad.

Huehuetéotl es el dios viejo del fuego a quien se le rindió culto en la antigua Mesoamérica.

 

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Xiuhtecuhtli, el “Señor de la turquesa” o “Señor del fuego”, representaba justo al dios del fuego, el día y el calor para la mitología azteca. Era también el señor de los volcanes, la personificación de la vida después de la muerte, el calor en el frío, la luz en la oscuridad y la comida durante el hambre.

También fue nombrado Cuezaltzin e Ixcozauhqui, y a veces se considera que es el mismo Huehueteotl “Dios Viejo”, aunque Xiuhtecuhtli se muestra generalmente como una deidad joven.  

 

 

 

Su esposa era Chalchiuhtlicue, y a veces se considera que Xiuhtecuhtli es una manifestación de Ometecuhtli, el Señor de la Dualidad, y según el Códice Florentino, Xiuhtecuhtli era considerado el padre de los Dioses, que habitaba en el recinto turquesa en el centro de la tierra.

Xiuhtecuhtli-Huehueteotl fue uno de los más antiguos y venerados del panteón indígena. El culto al Dios del Fuego, del Año y de la Turquesa quizás comenzó ya en el período Preclásico medio es por eso que un pequeño fuego se mantuvo vivo permanentemente en el centro sagrado de cada hogar azteca en honor a Xiuhtecuhtli.

 

 

Por este motivo frecuentemente lleva algunos atributos formados por mosaicos de turquesas, que eran características que usaban los reyes mexicanos. Residía en el centro del Universo y desde allí partían los cuatro puntos cardinales o rumbos del universo o quincunce, por lo que uno de sus símbolos era la cruz .

Incluso era muy frecuente ver que sus sacerdotes usaran la cruz como uno de sus atributos, que también es usada para decorar los grandes incensarios, llamados tlemaitl (manos de fuego).

 

 

Como varias deidades del panteón mexica Huehuetéotl podía convertirse, en su caso era una serpiente de fuego. Según la leyenda al momento de nacer, recibió el espíritu alentador de la Serpiente de Fuego Xiuhtecuhtli, para protegerlo y guiarlo.

Este tlemaitl también era el centro de la casa y de los templos indígenas. Este espíritu Nahual (de transformación), se manifiesta sólo como una imagen que aconseja en sueños o con cierta afinidad al animal que nos tomó como protegidos al nacer.

 

 

Se cree que la figura más antigua de Huehuetéotl corresponde a la cultura de Ticomán, del preclásico Mesoamericano, que vivía a orillas del lago de Texcoco, probablemente contemporánea a Cuicuilco.

La mayoría de los dioses aztecas eran adorados en rituales públicos y tenían reglas sociales / públicas. Pero Huehueteotl, parece haber sido una deidad doméstica responsable del mantenimiento del hogar y quizás de la preservación de la armonía familiar.

 

 

Los sacerdotes aztecas eran los encargados de mantener encendida en todo momento un fuego en honor a Huehueteotl. Un ritual público dedicado a Huehuetéotl fue el Hueymiccailhuitl, “gran fiesta de los muertos”, que ocurría cada 52 años (el siglo azteca). Para asegurar que el pacto azteca con los dioses se renovaría, las víctimas fueron drogadas, asadas vivas y se les cortó el corazón.

 

 

Mitología y Leyendas de Huehueteotl

 

Toxiuhmolpilia, “la atadura de los años”, era un ritual que se realizaba cada 52 años que presidía Huehueteotl. Durante esta ceremonia, a la víctima del sacrificio no solo se le arrancó el corazón todavía latiendo de su cuerpo, sino que se colocó un trozo de madera en su lugar y se le prendió fuego.

Solo si el fuego se incendiaba, habría fuego en el resto de la tierra durante los próximos 52 años. El papel de Huehueteotl en esto se debió a la creencia azteca de que, como un antiguo pilar del universo, el fuego de Huehueteotl se extendió por todo el mundo, uniendo los fuegos en cada hogar azteca y en cada templo azteca.

 

 

Allí encontraron figuras hechas en barro que representan a un anciano encorvado cruzado de piernas, con un gran brasero sobre la espalda. Su brasero representa el cráter del volcán que echa humo y arroja cenizas. El dios habita en su interior y tanto Cuicuilco como Copilco van a sufrir las consecuencias de este aspecto "negativo" de la deidad.

Los ríos de lava serán significativos en relación con los ríos y manantiales que vivifican, en tanto que los ríos de fuego destruyen. Esto nos hace recordar el símbolo de la guerra, el atlachinolli, que conjuga la dualidad de contrarios mencionada.

Foto destacada Jesús Sainz

Yagul, la fascinante zona arqueológica escondida en Oaxaca
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La Zona Arqueológica de Yagul es el vestigio de la prevalencia de poco antes de la llegada de los españoles.

El segundo juego de pelota más grande de Mesoamérica se encuentra en Yagul.

 

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Yagul, árbol o palo viejo en lengua zapoteca, se construyó en el valle de Tlacolula, región donde fueron encontrados vestigios de pinturas rupestres ligadas a grupos nómadas de recolectores y cazadores que habitaron el Valle de Oaxaca hace 7000 años.

La gran urbe tras la decadencia de Monte Albán fue Yagul, el lugar que se levantó sobre una colina escarpada con el juego de pelota más grande de Oaxaca y el segundo en Mesoamérica entre los años 750 y 950.

 

 

Aunque Yagul pasó por un periodo de abandono, la zona fue en realidad siempre un punto de movimiento que hoy tiene gran importancia por la conservación de la flora y faunas locales y los manantiales que abastecían de agua a la población.

La edificación de Yagul es otro de los aspectos que hacen tan interesante este sitio arqueológico, la presencia de pintura mural en pisos y muros y la manera en que construyeron sus edificios en diversos planos sin perder la pendiente inclinada.

 

 

La ciudad se divide en tres grandes áreas, la zona habitacional, la fortaleza y el centro cívico, donde se encuentran las estructuras más importantes y donde se desarrolla la visita, pues en la fortaleza sólo se encuentran muros naturales y artificiales.

Antes visitar los sitios más concurridos, debes pasar al Patio 4 donde descubrirás una rana gigantesca que tiene una cavidad en el lomo, se dice que la llenaban de agua para fines ceremoniales.

 

 

¿Qué es la sala de consejo de Yagul?

 

La Sala del Consejo fue utilizada como centro de reuniones de los jefes Yagul cuyo único adorno son las columnas circulares, desde ahí se puede llegar al Palacio de los seis patios por una hermosa calle cuyos muros presentan mosaicos de piedra tallados con grecas.

Seis patios rodeados de habitaciones conforman el Palacio del lugar, el más grande las zonas arqueológicas oaxaqueñas. Una entrada difícil da acceso a una de las recámaras donde se observa un trono monolítico, en el resto se encuentran cámaras funerarias.

 

 

 

El patio de la tumba triple es uno de los espacios más interesantes, se trata de un patrio con adoratorio y un monolito zoomorfo, desde donde se desciende a una habitación con tres cámaras funerarias, la principal está decorada en su fachada con grecas en relieve y dos cabezas humanas monolíticas. La puerta de esta tumba es una lápida con glifos en ambos lados.

Al pie del cerro y con una sorprendente integridad se encuentra el Centro Ceremonial, un grupo de edificios, generalmente conformados por un patio central rodeado por columnas y habitaciones rectangulares.

 

 

 

Los pisos de las habitaciones tienen argamasa con restos de pintura roja y aunque ahora están al descubierto, se piensa estuvieron cubiertas con techumbre de morillos, carrizo y lajas de piedra.

Después del construido en Chichen Itza, este juego de pelota construido en forma de i latina o doble t, es el más grande en el valle de Oaxaca y el segundo en Mesoamérica. Para despedirte del lugar está el Edificio U, desde donde se observa toda la ciudad y en donde se encontró una tumba.

 

 

Zona Arqueológica Yagul

Dónde: A 50 minutos de la ciudad de Oaxaca por la carretera federal 190 con destino al istmo de Tehuantepec.

Cuando: lunes a domingo de 08:00 a 17:00 horas.

Cuánto: $75 pesos

Foto destacada INAH

¿Por qué en México se dice que Tlaxcala no existe?
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Una revisión breve de la historia del Estado más pequeño de México, Tlaxcala, no sólo existe, es esencial para México.

Tlaxcala: El Estado más pequeño del país con una gran Historia

 

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Tlaxcala sí existe, es el estado más pequeño de todo México, pero es un Estado grande en historia. Fue el hogar de la antigua civilización Olmeca-Xicalanca, de tres famosas plazas de toros y de una diversidad cultural sin igual.

“Tlaxcala no existe, son los papás” es una frase popular que seguro has escuchado alguna vez esa frase o alguna que se le asemeje, pero realmente conoces el trasfondo del ¿Por qué perpetuamos la broma de Tlaxcala no existe?. 

Este territorio se encuentra a aproximadamente dos horas de la Ciudad de México, y ha sido objeto de burlas debido a su tamaño, pues es el estado más pequeño del país con unos cuatro mil kilómetros cuadrados en donde habitan 1.343 millones de personas. 

 

 

En Tlaxcala había presencia humana desde el año 10,000 AC, cuando los cazadores y recolectores nómadas vagaban por la región. Las primeras personas fueron los quinametin, desplazados por los olmecas-xicalanca, tribu relacionada con los mayas.

 

 

Los olmecas-xicalanca construyeron la ciudad de Cacaxtla alrededor del año 700 d. C. Dominando el centro de la ciudad había una plataforma natural alta que ofrecía una sólida posición defensiva con impresionantes vistas de los alrededores con una gran plataforma de 24 metros de alto y 183de largo. En esta plataforma se ubicaron los principales edificios religiosos y cívicos de la ciudad.

Cacaxtla decayó a principios del siglo X, abriendo el camino para que los teo-chichimecas tomaran el control de la región quienes fueron desplazados por tlaxcaltecas a mediados del siglo XIV.

 

 

Primeros años de Tlaxcala

Los tlaxcaltecas construyeron Tepecticpac en 1348, y fundaron un pequeño y poderoso imperio en la región. Fueron grandes luchadores, siguieron al dios de la guerra y la caza, Camaxtli. Su destreza militar les permitió cobrar impuestos a los conquistados; también les permitió resistir a los aztecas, una de las pocas tribus que lo hizo.

A la llegada de Hernán Cortés en 1519, consciente de su rivalidad con los aztecas, los persuadió de unirse a una alianza contra el imperio azteca, centrada en Tenochtitlán. A cambio de su apoyo, prometió no cobrarles impuestos ni confiscar sus tierras. En 1521 la alianza tuvo éxito, estableciendo firmemente el control español del centro de México.

 

 

Durante la mayor parte del siglo XVI, los españoles respetaron el acuerdo alcanzado entre Cortés y los tlaxcaltecas; pero a largo del tiempo, las nuevas autoridades españolas comenzaron a recaudar impuestos y a ocupar sus tierras, hasta ser poco a poco desplazados de sus tierras.

Durante la independencia en 1810, Tlaxcala fue el hogar de un grupo independentista activo, pero las fuerzas leales a la corona española controlaron la región durante todo el conflicto. Después de que el Tratado de Córdoba aseguró la independencia de México en 1821, Tlaxcala se incorporó a la nueva nación.

 

 

Para muchos la razón por la que la región es blanco bullying, sin embargo, el motivo de esta frase tiene que ver con su crucial papel en la historia de México hace alrededor de 500 años y el rencor que le tienen algunos mexicanos a los tlaxcaltecas desde periodo de la historia. 

 

 

Un rencor que viene desde la conquista 

 

En 1519 los tlaxcaltecas eran uno férreos guerreros que hicieron una alianza con los españoles que llegaron a su territorio. Este pacto fue fundamental para conquista del imperio Mexica. En agradecimiento, la Corona Española le ofreció un trato especial a los indígenas tlaxcaltecas durante la colonia. 

Este episodio sumado al conflicto que tenía con los aztecas desde hace varios años y una historia negativa hacia los originarios de Tlaxcala, generaron un ambiente de resentimiento del resto de México hacia ese pueblo, especialmente con los estados vecinos.

De acuerdo a una investigación de BBC Mundo, los hechos sucedieron de una forma diferente a como la han contado. Los tlaxcaltecas no eran aliados de los mexicas, ni estaban bajo sus dominios, por lo que no se podría considerar una traición. 

Cuando los aztecas fundaron su ciudad, México-Tenochtilan en 1325, el pueblo tlaxcalteca ya existía y se había establecido en su territorio en el centro de lo que hoy es México.

Según los historiadores, este pueblo no recibió de manera amistosa a los españoles que eran liderados por Hernán Cortés; por el contrario se enfrentaron en tres batallas con los ejércitos de los cuatro señores indígenas gobernantes.

La alianza con los conquistadores también podría ser resultado del bloqueo económico impuesto por los mexicas por alrededor de 60 años. 

Durante los siguientes dos años, esos guerreros tlaxcaltecas y otros pueblos rebelados contra los mexicas fueron fundamentales para la conquista de los mexicas consumada en 1521, señala BBC Mundo. 

 

 

Los años venideros, trajeron algo de prosperidad a Tlaxcala, con la construcción de vías de ferrocarril, haciendas y ranchos, ya que a diferencia de otros estados, Tlaxcala no se vio afectada por los derechos de las tierras y se mantuvo relativamente en paz.

Hoy en día, sigue siendo un estado pequeño y poblado desarrollando comercio de textiles y otros bienes.

 

 

Época actual en Tlaxcala

 

 

En este sitio se cultiva maíz, alfalfa, calabaza, lechuga, cebada, trigo, papas, habas y maguey; utilizado para la elaboración de bebidas fermentadas de Calpulalpan, Tlaxco y Altzayanca. La economía del estado se deriva de la fabricación de textiles, productos químicos, productos farmacéuticos, maquinaria, piezas de automóviles, artesanías y otros bienes.

La industria textil se concentra alrededor de Santa Ana Chiauhtempan, produciendo hilos, tejidos y confección terminada. Instalaciones textiles adicionales están ubicadas en Xicotencatl, Xiloxoxotla, Ixtacuixtla y Calpulalpan.

 

 

Con información del Heraldo de México

Foto destacada Wikipedia

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