Kantemó: la sorprendente cueva de las serpientes colgantes
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Explora las cuevas de Kantemó donde las serpientes esperan a cazar a uno de los miles de murciélagos que habitan el sitio.

Una aventura asombrosa para ver cazar a las serpientes.

 

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Kantemó se encuentra en el estado de Quintana Roo, y es el nombre de una cueva repleta de murciélagos. Pero eso no tendría nada de especial si no fuera porque en las cavidades de su techo viven unas serpientes que han desarrollado la capacidad de alimentarse descolgándose desde las alturas para cazar murciélagos al vuelo.

Además, en las profundidades de las cuevas podrás ver estalactitas y fósiles, así como todo un mundo maravilloso donde encontrarás camarones, cochinillas, dama blanca, anguila y algas.  

 

 

El tipo de serpiente que habita en estas cuevas es la ratonera tropical, así que no te preocupes, no son venenosas. Los murciélagos pertenecen a seis especies diferentes, algunos son insectívoros y otros son frugívoros, y cada día, al ponerse el sol, salen en masa en busca de alimento.

Se calcula que durante hora y media salen unos 100 murciélagos por segundo. Las serpientes ratoneras son comunes en los bosques de la península de Yucatán, pero ninguna otra ha desarrollado esta peculiar forma de alimentarse en plena oscuridad.

 

 

Aunque las serpientes prácticamente no tienen visión, la singularidad de este fenómeno ha atraído la atención de numerosos expertos, primero fue el biólogo Arturo Bayona Miramontes quien investigó y puso en valor este lugar hace décadas, y hoy en día es la propia comunidad del pueblo maya en el que se encuentra la que lo ha convertido en un verdadero atractivo turístico.

 

 

Así que visitar el lugar también es llegar a un hermoso centro de ecoturístico dedicado a ofrecer servicios de aventura única e inigualable en la República Mexicana.  La comunidad misma organiza visitas guiadas a la cueva y ofrece paquetes con comidas, alojamiento y otras actividades en la naturaleza, como por ejemplo excursiones en canoa y avistamiento de aves.

 

 

La visita comienza en las instalaciones que la cooperativa Beej Kaax Ha tiene junto a la carretera que atraviesa Kantemó. Allí, en este pequeño centro de recepción de visitantes podrás conocer al detalle las características de los murciélagos y las serpientes que vas a ver, te explicarán la visita antes de ponerte en marcha.

Una vez que te coloques el casco y tu linterna frontal, vas a pedalear en bicicleta para dirigirte hacia la cueva a través del bosque. Frente a la entrada de la cueva tus guías te facilitarán una mascarilla y unos guantes para que tu experiencia subterránea sea lo más higiénica posible.

 

 

En el techo de la cueva podrás ver infinidad de fósiles incrustados en lo que una vez fue el fondo marino, un ejemplo perfecto para comprender el pasado de la península de Yucatán. Un poco más abajo la oscuridad es absoluta, pero es donde encontrarás los primeros seres vivos de la cueva.

Si la suerte te acompaña podrás encontrar alguna serpiente descolgándose del techo para capturar algún que otro murciélago al vuelo, y aunque como todo en la naturaleza no se pueda garantizar este espectáculo es fascinante. Utilizar ropa y calzado que se puedan manchar y de dejar en casa tus miedos a las serpientes, los murciélagos, la oscuridad y los espacios cerrados, porque es una aventuras para muchos pero que pocos disfrutarán al cien por ciento.

 

 

Kantemó

Dónde: Municipio Tekax del Estado de Yucatán México.

Cuando: Servicio todo el año

Cuánto: $630

Foto destacada @calacademy

Peña del Conejo, los frailes y otras bellísimas cimas de Pachuca
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En Pachuca se encuentran diversos lugares para estar en convivencia con la naturaleza, como la Peña del Conejo.

En estos sitios es posible tener diversas actividades para toda la familia.

 

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En el Parque Nacional El Chico hay muchas estructuras geológicas de relieves característicos, entre cuyas depresiones se forman grandes valles que contrastan con las caprichosas formaciones rocosas, resaltando la belleza del paisaje.

En este parque hay dos valles muy grandes en las inmediaciones del parque, el primero es el Llano Grande y el segundo es el Valle de los Enamorados (ahora llamado Parque Ecoturístico El Cerezo) colindando con el Parque Nacional El Chico.

 

 

Llano Grande es el área de mayor extensión, rodeada de montañas pobladas de bosques de pino y encino. Hay una laguna artificial se puede rentar una lancha para realizar paseos en ella, cabalgar, recorrer los alrededores o alquilar una cuatrimoto.

El Valle de los Enamorados es una zona menos extensa, es más para caminar y observar las rocas de singulares formas. Estas formaciones rocosas son de fácil acceso y es posible llegar a su cima por una corta vereda. Una vez arriba, tendrás una hermosa panorámica de todo el valle.

 

 

En ambos valles es posible encontrar paisajes encantadores, y el turismo local lo hace un punto de reunión de la comunidad, debido a sus características y amplia extensión los hacen propicios para diversas actividades recreativas.

El Arenal es otra localidad donde la tradición religiosa y el festejo se unen para dar luz a algunas de las más insólitas leyendas del país. Aquí podrás encontrar mitos y leyendas, además de un paisaje natural incomparable y una exquisita gastronomía no son más que pretextos para dejarse llevar por la magia.

 

 

Una leyenda de este sitio tiene un origen desconcertante: se trata de una mujer casada acostumbraba ir a ver a su amante con una canasta de comida bajo el brazo. En una ocasión, el marido celoso se enfrentó a ella y le preguntó por el contenido de la canasta.

La mujer, encomendándose al Señor de los Laureles, el cristo del lugar, respondió que se trataba de maravillosas, un flor silvestre que crece en la región. Al tirar de la canasta, el hombre enfurecido descubrió que la canasta se encontraba repleta de estas flores.

 

 

Desde la carretera que conecta Pachuca con El Arenal se puede apreciar una formación rocosa que los lugareños conocen como "Los Frailes", debido al mito que cuenta que dos frailes agustinos fueron convertidos en piedra debido a los excesos que cometían.

El Arenal goza de un paisaje natural envidiable como el Cerro del Conejo donde es posible convivir con la naturaleza. La presa San Jerónimo, es un cuerpo de agua en el que se puede practicar la pesca recreativa además de pasear en lancha y degustar las truchas arcoíris que se crían ahí.

 

 

En estos sitios existe la opción de practicar senderismo, ciclismo de montaña y observación de la flora y fauna en las inmediaciones de la localidad, y sobre todo cerca de las formaciones rocosas conocidas como Los Frailes, la Piedra del Conejo o las Monjas, que reciben sus nombres de la semejanza que guardan con frailes, conejos y monjas.

 

 

Peña del Conejo, Pachuca

Dónde: a 20 kilómetros de la carretera número 85 de Pachuca.

Cuando: todo el año

Entrada libre

Foto destacada: el blog de Alan

Sonya Fichte, la poesía visual del arte en fotografía blanco y negro
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Sonya Fichte es una fotógrafa de arte autodidacta contemporánea nacida en Eslovaquia, pero radicada en la Ciudad de México.

Para Sonya Fichte "el verdadero talento proviene del ojo, no de Photoshop."

 

 

Sonya Fichte es una artística de Eslovaquia, cuyo trabajo en el mundo de la moda, del arte y la dirección, la llevaron a tomar la cámara y desarrollar un instinto fotográfico propio.

En sus instantáneas, el blanco y negro destaca ese movimiento fantasmal que se consigue con velocidades bajas; donde la feminidad, los símbolos y la tensión sexual, convergen con un dejo de hiper realismo mágico, plasmado, además, con elegante maestría y una técnica fotográfica abrumadora.

El arte de Fichte es un diluvio en blanco y negro.

Ensayos breves del cuerpo desnudo.

Esbozos surrealistas contemporáneos.

Guiños hacia la animalidad, hacia la atemporalidad de la fotografía de moda y hacía la narrativa breve, precisa y permanente del alto contraste.

En un mundo donde la soberanía del Photoshop lo rige todo, donde el cuerpo artificial y virtual son una constante; Fichte propone liberarnos de la angustia existencial mostrando cuerpos espontáneos en una metafísica de la fotografía de moda que se trasmuta en arte, en concepto, en una problemática de la existencia per se.

Más bien, es un retorno a la problemática del mundo como representación, de un mundo sobrio, a veces, pero siempre en blanco y negro.

La práctica fotográfica de Fichte es un lugar de deseo en constate transformación. Y esta gran artista, nos concedió una entrevista.

 

 

 

Hola, Sonya, ¿Podrías describir tu viaje como artista y fotógrafa?

Siempre sentí que soy un artista por dentro, pero no sabía cómo ni dónde expresarme. Comencé a trabajar en la industria de la moda como estilista de moda. Organice sesiones de fotos para diseñadores de moda, para algunas revistas de la Ciudad de México.

Esa vez comencé a sentir que quería decir algo a través de las tomas. Una escena de narración de historias, para hacer algo más, algo que no solo mostrara una nueva colección de diseñadores, sino que muestre más de mí, de mis pensamientos o del mundo en el que vivimos.

Como estuve todo el tiempo detrás de las escenas de las tomas, fue muy fácil para mí ver a los fotógrafos trabajando. Un amigo me prestó la cámara y me enamoré por completo. Encontré la verdadera pasión. No me considero una fotógrafa profesional, solo hago lo que siento con la cámara y sigo mi instinto. Así que comencé a capturar mis propias escenas con mis propios lentes, con mi propio estilo.

 

 

 

¿Cómo te involucraste en el arte y la fotografía?

Honestamente, siempre me fascinó el mundo del arte. Traté de estar rodeado de gente de la industria del arte, asistiendo a ferias de arte, visitas a galerías, investigando el mundo del arte. Me enamoré totalmente. En primer lugar, traté de encontrar mi forma de involucrarme de alguna manera en la escena artística. Comerciante de arte, curador de arte o simplemente sentarme en la galería y vender el arte, solo quería ser parte de alguna manera. Mientras tanto, decidí comenzar a publicar mis fotografías en mi perfil de Instagram y obtener más conocimientos sobre fotografía. Como ya estaba trabajando en producción, fue muy fácil para adquirir más conocimientos, más práctica y decidí trasladar mi fotografía al arte. Algunas personas dirían: "estas son fotografías editoriales, esto no es así o así" Para mí, es solo Sonya Fichte detrás de las lentes y lo que sea que salga lo considero mi arte.

 

¿Qué te hizo quedarte en México? ¿Qué te inspira de México?

El clima (risas) México es un país tan grande, que incluso después de casi 5 años de vivir aquí siempre me sorprende la naturaleza hermosa e intacta. Siempre hay lugares para explorar. Realmente nunca me aburro aquí, lo cual es una gran ventaja, ya que me aburro muy fácilmente. Otra cosa: ¡El arte está en las calles! Solo caminar y ver todo este arte en las paredes, ¿Quién no se inspiraría? Me encanta caminar y desde el primer día caminé mucho, el arte callejero de la Ciudad de México me inspiró y motivó para convertirme en artista.

 

 

 

¿Cómo pudiste encontrar tu propia expresión a través de la cámara?

Solo hago lo que siento. Sigo mi instinto sin pensar en agradar a los demás. Tuve que aprender eso, aunque, estaba avergonzado de mostrar lo que me gusta, lo que siento, y ver todo este arte hermoso a mi alrededor me hizo sentir que nunca seré tan bueno, tan profesional y decidí hacerlo por mí misma, no por los demás. Solo quiero seguir mi corazón y mi pasión.

 

 

¿Qué te gustaría decirles a las personas que se inspiran en tu trabajo?

No avergonzarse de expresarse de todas las formas posibles. Que no se avergüencen de sus cuerpos, de sus talentos ocultos, de sus opiniones y solo que escuchen sus corazones. Porque el corazón es el conductor de nuestros coches. Creo que las personas se inspiran y motivan para hacer las cosas que realmente aman y no para pensar en el dinero en primer lugar. Al hacer lo que amas, desde lo más profundo del corazón te provoca satisfacción, y lo demás: el dinero, éxito, familia, todo lo que deseamos llega. Ni siquiera nos damos cuenta.

 

 

¿Llegará el momento en que esté tan devastada que la fotografía pierda su valor de certeza e historia? Si eso sucede, ¿qué nos quedará?

La fotografía se ha vuelto problemática, o más bien, nos hemos dado cuenta de lo problemática que es como representación del mundo. A esto se suma que en la vida cotidiana son muchas las prácticas de la fotografía con distintas funciones: está el aficionado, la fotografía científica, el fotógrafo que trabaja para una revista, el artista.

 

 

Muchos artistas han cuestionado esta relación directa entre fotografía y realidad, ¿Crees que esa es una razón para desconfiar de la objetividad?

Es muy buena pregunta. Personalmente creo que el motivo de la desconfianza en la relación entre fotografía y realidad es Photoshop. Capturan lo que es real y después de pasar horas y horas reparando, retocando, haciendo las cosas más pequeñas o más grandes y cambiando totalmente el escenario. Entiendo que algunos artistas lo hacen como una forma de arte, forma de expresión, eso lo respeto totalmente.  

Si la fotografía pierde valor en este mundo, lamentablemente viviremos en la ilusión. Pero creo que el en mundo de la fotografía, el verdadero talento proviene de tu ojo, no de Photoshop.

 

 

 

Para ti, ¿hay una trinchera privilegiada desde la cual se puede hacer una evaluación y una contribución crítica al medio ambiente?

Considero mi contribución más como una forma de arte, eso es seguro. Veo mis fotografías como un cortometraje y me siento como un director de cine de ellas. Quiero que mis imágenes cuenten una historia y mantengan la mente de la gente preguntándose “¿qué está pasando allí?" Creo que la fotografía artística tiene un lugar muy importante en la escena artística. La Ciudad de México está más enfocada en pinturas y esculturas, pero intentaré llevar la fotografía al mismo nivel.

 

Tradicionalmente, la función del fotógrafo ha sido hacer anotaciones del mundo: documentar o dotar de materia prima a la historia, supuestamente, de forma objetiva.

Interesante. Yo diría, terapeutas o hablantes. Como fotógrafos capturamos la belleza del ser humano o la naturaleza. Todo lo que nos rodea, trayendo cosas simples, que la gente a veces apenas nota. Como terapeutas, podríamos ayudar a otros con la autoestima y el amor propio. Como oradores, podríamos hablar sobre toda la belleza que nos rodea, enseñar a las personas cómo apreciar todas las pequeñas cosas simples que nos rodean.

 

 

¿Un hecho sin imagen ya no pertenece a la historia?

Creo que sería peor estar sin libros: el verdadero oro de la educación. La imagen es una gran ventaja, tengo que decirlo. Verlo y sentirlo. Si no se toman fotografías de algo importante, simplemente la gente diría poco, pero que no tengan pereza de sentarse y leer.

 

¿Qué sigue en tu carrera?

Siempre habrá algo a continuación. Nunca dejaré de desarrollar mi arte, a mí misma y a mi carrera. En el arte no hay límite? Lo principal es la fotografía, pero eventualmente quiero transformar mis imágenes en diferentes elementos.

 

 

El trabajo de Sonya se exhibirá por primera vez este año en la Ciudad de México. Sigue sus redes sociales en:

Sonya Fichte //  Instagram

Fotografías: Sonya Fichte.

El Peltre es un arte que se convirtió en un entrañable clásico
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La historia del peltre nos habla de un material que resurgió en México con mucha fuerza y maravillosos diseños.

La mayor popularidad del peltre fue entre 1950 y 1990.

 

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El peltre tuvo que viajar desde Prusia y sobrevivir desde el siglo XVIII para llegar a México y tener una fuerte popularidad entre 1950 y 1990 para luego resurgir como parte de la elite de los trastes con la moda hípster.

Se dice que el peltre surgió en las filas militares prusianas en 1760, cuando a alguien se le ocurrió decir que estaba muy feo ese sabor a metal que dejaban las ollas. La tecnología alemana creó entonces un barniz, el vitrificado o peltre.

 

 

El peltre es una aleación de estaño, cobre, antimonio y plomo que se recubre con un esmalte porcelanizado; de sus tres tipos el más usado es el trifle por tener una mínima cantidad de plomo. Hasta 1800 llegó a los hogares.

El atractivo del peltre era que podía trabajarse mejor, con facilidad, permitiendo la elaboración de trastes más ligeros y pequeños, si bien no pudo sustituir la elegancia de la plata en las grandes mesas sí tuvo su lugar en la cocina.

 

 

Con el surgimiento del Art Nouveau en Francia, los platos y cubiertos de peltre que empezaban a ganarse un lugar en la mesa, fueron desplazados por el vidro, el acero y la porcelana; pero sin dejar las mesas más humildes.

Fue entonces que, durante los años 50 en México, el peltre comenzó a tener una importante producción que duró hasta los años 90; su popularidad era respaldada por bellos diseños y su bajo costo en la producción.

 

 

Pero una vez más la cerámica, la porcelana y el vidrio lo sacaron de las mesas y con los años hasta de las cocinas quedando en uso casi exclusivo de la clase baja. Nadie hubiera imaginado que para el siglo XXI el peltre tendría un segundo aire.

Ya en sus días el peltre tenía variedad de colores, azul, rojo, blanco y negro, decorado con algunos detalles como flores y frutas. En sus primeros días de resurgimiento volvió tan sencillo como se fue, pero poco a poco empezó a mejorar en material y diseño.

 

 

Gracias a la moda hípster el peltre regresó en todas sus formas, pero con más colores y diseños de todo tipo y estilo, incluso regresó más resistente pues ahora no se estrella tan fácil evitando la contaminación de los alimentos.

México se ha convertido en un importante exportador de peltre, Malinalco Home, por ejemplo, es una de las compañías que lo han llevado de vuelta a Europa, incluso ha temido una gran aceptación en Japón.

 

 

Peltre

¿Dónde? Desde tiendas departamentales y casas de diseño, hasta en mercados y tianguis.

¿Cuándo? Todo el año

¿Cuánto? $100 – $1,500

Foto destacada: Ariel rojo

 

Las hermosas fiestas y danzas Yahualicas de la cultura huasteca hidalguense
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Las fiestas y danzas Yahuialicas son la mayor característica de la Huasteca hidalguense ¡no te las pierdas!

Seis danzas yahualicas para celebrar todo el año.

 

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La huasteca hidalguense era la frontera noreste de Mesoamérica, uno de los poblados que le sobreviven es Yahualica, la casa de la niebla por sus vocablos nahuas. Los indígenas huastecos que fundaron el municipio aún sobreviven a través de sus fiestas.

La orden agustina fue la que llegó a evangelizar la zona integrando elementos de las antiguas creencias de los huastecos con la fe cristiana, de donde surgieron nuevas vestimentas, música, danza y fiestas que integran todos estos elementos.

 

 

La principal espectadora de las fiestas yahualicas es la iglesia de estilo churrigueresco dedicada a San Juan Bautista, edificada durante el siglo XVI, desde donde se escucha el bellísimo huapango hidalguense interpretado por bandas de viento.

EL 24 de noviembre es la gran fiesta huasteca en la que se presentan jaripeos, eventos deportivos y se instala una gran feria con juegos mecánicos, escenario, comida y otras amenidades. Pero esta no es única, toma nota para saber cuándo visitar Yahualica.

 

 

Fiesta y danza van de la mano y en ellas verás mucho color cargado de simbolismo, por ejemplo, el rojo y el amarillo se vinculaban con el sol, la fertilidad y el renacimiento de la naturaleza, el azul se usaba en honor a Tlaloc y al dios del fuego.

En la fiesta de Xantolo se baila la danza de los coles o disfrazados (del 30 de octubre al 2 de noviembre) en la que se ridiculiza a los poderosos que están encantados por un diablo, los danzantes llevan máscaras de trapo para no ser atrapados por la muerte.

 

 

También durante en Xantolo o Día de muertos, se baila la danza de los cuanegros o las tres personas en la que se hace burla de los conquistadores, en esos días también se presenta la danza de los tecomates o danza de las rodillas.

La danza femenil indígena, se dedica a la virgen de la Concepción a quien se celebra el 7 y 8 de diciembre. La danza de las inditas o Macehualichpocamihtotlan se dedica a la virgen de Guadalupe el 12 de diciembre.

 

 

Otra de las grandes fiestas de la huasteca es el Carnaval que se hace en febrero donde se presenta la danza de los mecos, todo un ritual en que los participantes se cubren de tepetate. Si quieres conocer más visita el Museo Comunitario Lluikatlachiyalistli.

Como la fiesta también es comer, no te puedes ir sin probar las enchiladas huastecas, el famoso zacahuil y las acamayas en ceviche que se consumen en la región desde siempre. De souvenir puedes llevarte unos higos adobados con coco.

 

 

Foto destacada: Samuel Hernández Hernández

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