Vida Capital
Serpientes y escaleras, la nostalgia en un tablero básico
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Serpientes y Escaleras es un juego que habla sobre el destino y que hoy es recurso didáctico útil para aprender sobre las consecuencias.

Foto destacada: Agustina Zanelli

Serpientes y escaleras es un juego que todo el mundo reconoce muy bien.

 

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Dentro del "paquete" de juegos tradicionales mexicanos se encuentra Serpientes y Escaleras, un juego de mesa que, aunque ya no es el más popular, sigue apareciendo en los hogares mexicanos y a la venta en papelerías o en los semáforos.

Lo más probable es que todos lo hayamos jugado alguna vez en la vida, y que hayamos experimentado la amargura de los dados que acercándonos a la meta de pronto nos regresan al principio del juego en una partida que puede durar varios minutos y extraer cientos de alaridos de frustración combinados con un "¡ya casi llegaba!"

 

 

¿De qué trata Serpientes y Escaleras?

 

Serpientes y Escaleras es un juego de mesa que comúnmente se encuentra impreso en cartón, en nuestro país cuenta con un diseño clásico que ha sobrevivido al tiempo, el tablero consta de 100 casillas redondas donde se intercalan animales y dramáticas escenas de la vida.

El juego consiste en salir de la primera casilla inferior para llegar a la última superior evitando caer en la cola de las serpientes para no retroceder en el tablero, si la suerte de los dados resulta favorable se cae en las casillas de las escaleras, atajos que te hacen avanzar más rápido a la meta.  

Serpientes y Escaleras se juega desde dos jugadores hasta los que alcancen ficha para avanzar. Se utiliza el tablero, fichas para cada jugador y dos dados. La partida puede durar varios minutos.

 

 

Origen de Serpientes y Escaleras

 

El juego de mesa Serpientes y Escaleras se creó en los primeros años del siglo XIX en la India bajo el nombre de moksha patam. La finalidad del juego era aleccionar a los participantes sobre karma y k?ma, destino y deseo, y sus consecuencias para lograr la plenitud (moksha).

El tablero original de Serpientes y Escaleras mostraba casillas ascendentes conectadas con escaleras que presentaban las 5 virtudes, fe, fiabilidad, generosidad, conocimiento y ascetismo. El resto de las casillas, la mayoría, se conectaban con serpientes.

 

 

Dichas casillas, las del k?ma o deseo, dibujaban las 12 acciones inmorales: desobediencia, vanidad, vulgaridad, robo, mentira, embriaguez, deuda, ira, codicia, orgullo, asesinato y lujuria. La lección final era mostrar cómo las buenas acciones nos llevan a la moksha, y las malas a la reencarnación en formas de vida inferiores.

 

 

¿Cómo llegó a México Serpientes y Escaleras?

 

Eran los últimos días de 1800 cuando moksha patam llegó a Inglaterra con el nombre Snakes and Ladders, Serpientes y Escaleras, en una versión ajustada a la vida de los británicos. Un tablero de 1845 mostraba trece casillas de las malas acciones y ocho de buenas.

La avaricia, la depravación, y la impuntualidad se anteponían a la generosidad, la compasión, y penitencia; sólo por mencionar algunas. En toda Europa se hicieron adaptaciones de Snakes and Ladders, por ejemplo, con escenas circenses y de payasos que caían o eran aplaudidos.

 

 

Fue hasta el siglo XX que los europeos empezaron a conectar las casillas con acciones que representaran consecuencias, las buenas acciones eran, honestidad-éxito, industria-prosperidad, puntualidad-progreso; las malas, robo-prisión, mal temperamento-asesinato, y pereza-pobreza.

Serpientes y Escaleras viajó hasta América en 1943, fue un éxito gracias al titan de los juegos de mesa, Milton Bradley Company. El nombre cambió a Chutes and Ladders, toboganes y escaleras; en México se conservaron las serpientes.

 

 

En México, la mecánica del juego seguía la vida de un hombre, las escaleras lo hacían alcanzar un objetivo, mientras que las serpientes lo hacían fracasar. En general la idea del juego indio ha prevalecido pues todavía hoy se utiliza como un recurso didáctico para aprender sobre consecuencias.

 

 

Serpientes y Escaleras

¿Dónde? La versión sencilla en papelerías y mercados. Versiones más elaboradas en tiendas de juegos didácticos y tiendas de autoservicio.

¿Cuándo? Todo el año

¿Cuánto? Desde $20 a $200 pesos. Las versiones gigantes elevan el precio hasta $1000.

Estas son las colonias de la CDMX en donde puedes encontrar Art Decó
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Una época, un estilo, la historia de la CDMX en sus colonias y a través de sus edificios Art Decó más icónicos.

Foto destacada: Frontón México

Estos barrios te demostrarán la arquitectura de la gran época.

 

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Una época de la arquitectura en México que aún vive esplendorosa entre nuestras calles, el Art Decó llegó en 1920 desde parís para dejarnos edificios icónicos y bonitos desde la fachada hasta el más íntimo jardín, estas son las colonias donde puedes encontrarlo.

El Art Déco nació entre guerras, representó el deseo de lujo en una época de extrema austeridad en Europa, idea que llegó a México en posesión de una creciente clase media que buscaba una mejor vida y en las manos de los arquitectos Juan Segura y Francisco J. Serrano, entre otros.

 

 

Fue en la década de los 20 que surgió con un gran impacto en la arquitectura, las artes decorativas y el diseños gráfico e industrial. Pero su influencia no estuvo exenta en ciertas disciplinas como el cine, la escultura, la pintura y la moda.

Durante sus inicios se denominó Style Moderne, pero adquirió fama mundial con el nombre de Art Deco. De acuerdo a los especialistas en la materia, todo comenzó en la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales Modernas desarrollada en París, en 1925. Un momento célebre, porque se pudo admirar por primera vez aquellos objetos que dieron vida a dicho movimiento.

La exhibición dejó claramente explícitas las características de esta nueva corriente: ornamentos geométricos, estilización de figuras comunes, así como formas sencillas y marcadas, donde la elegancia era uno de los signos primordiales. Inspiraciones que se obtuvieron de los progresivos descubrimientos del antiguo Egipto; la arquitectura de la escuela de Bauhaus, del estilo marcado por el cubismo, futurismo y constructivismo.

El Art Deco surgió en la capital del país durante principios del segundo lustro de los años 20, con edificios como el de la Alianza de Ferrocarrileros Mexicanos, de Vicente Mendiola y el orfanato San Antonio y Santa Isabel, actualmente, Colegio Mier y Pesado, del arquitecto Manuel Cortina, monumento que contó con la intervención notable del arquitecto Juan Segura.

Después del movimiento revolucionario se manifiesta una importante clase media y con ella una expansión de la Ciudad de México, para dar paso a la colonia Hipódromo Condesa, donde el estilo se plasmó en edificios habitacionales, que destacan principalmente por el trabajo de los arquitectos Juan Segura y Francisco J. Serrano.

 

 

Los cambios que ha sufrido la capital a través del tiempo, dan como resultado el abandono, incluso, el olvido de algunas piezas arquitectónicas, entre ellas el famoso Frontón México, que aún se mantiene en pie en la Tabacalera. Pero no todo está perdido, en esta misma colonia resplandece el emblema de este estilo: El Moro, o mejor dicho, la Lotería Nacional, con un edificio restaurado en 2011.   

Las primeras colonias en recibir el estilo alrededor de 1925 fueron la colonia Tabacalera, Hipódromo Condesa, la Roma, Centro y la colonia Industrial, siendo las tres primeras reconocidas como los "museos" de Art Decó por preservar más ejemplares arquitectónicos.

El crecimiento de la ciudad y la exigencia de otras necesidades poblacionales desaparecieron muchos de estos edificios, aquí te dejamos algunos que no pueden faltar en tu recorrido museístico así que toma nota de estos espacios, saca el impermeable y prepara la cámara con batería.

 

 

Colonia Hipódromo Condesa

 

 

 

Edificio Basurto

 

 

Casi oculto entre los árboles se encuentra un elegante caballero blanco de 14 niveles que porta su nombre en letras doradas, el Edifico Basurto, llamado así por su primer propietario quien tenía en ese lugar su jardín. Las líneas rectas de su fachada se curvan en su interior con un ritmo hipnotizante. Encuéntralo en Av. México #187.

 

Plaza Popocatépetl

 

 

Envuelta por el circuito que forma la calle de Ámsterdam, la Plaza Popocatépetl fue construida en 1926 por José Gómez Echevarría, su corazón es una fuente que tiene de centro una pequeña bóveda adornada de azulejos. Hoy es un recinto de paz dentro de esta colonia llena de vida. Encuéntrala en cruce de Huichapan, Popocatépetl y Celaya, a una cuadra de la avenida Sonora por Avenida México.

 

 

Colonia Tabacalera

 

 

Edificio Alianza de Ferrocarrileros Mexicanos

 

 

Está considerado el primer edificio Art Decó de la CDMX, fue diseñado por Vicente Mendiola en colaboración con Carlos Greenham y Luis Alvarado en 1926. Como su nombre lo indica fue sede del sindicato de los ferrocarrileros y hoy es un salón de eventos que puede ser rentado. Encuéntralo en Ponciano Arriaga #20.

 

Edificio de la Lotería Nacional

 

 

Este fue uno de los últimos construidos con estilo Art Decó. Levantado en 1946 y también conocido como el Edificio del Moro, el edificio aún consta de 22 pisos y una altura de 107 metros, características que lo colocaron en sus primeros días como uno de los primeros rascacielos de la CDMX y Latinoamérica. Encuéntralo en Av. Paseo de la Reforma #1.

 

 

Colonia Roma

 

 

Edificio Balmori

 

 

Rescatado del derrumbe en 1990, el Edificio Balmori fue construido en 1922 y guarda una larga historia en la que fue sanatorio y clínica de maternidad "Doctor Donato Moreno", para 1992 el edificio había sido restaurado y adaptado para su nueva vida como edifico de vivienda y con locales comerciales. Encuéntralo en Orizaba #102 esquina Av. Álvaro Obregón.

 

Casa del libro UNAM

 

 

A cargo de Manuel Gorozpe, la casona encargada por Joaquín Baranda Mac Gregor y Dolores Luján Zuloaga, fue terminada en 1925. Después de ser residencia familiar fue la Embajada de Brasil, luego el Centro Asturiano de México y finalmente en 1986 se convirtió en La Casa Universitaria del Libro, un edifico ecléctico que vale la pena visitar para rastrear sus rasgos Arte Decó. Encuéntralo en Orizaba #24 esquina con Puebla.

Curiosidades de algunos nombres de las calles de la CDMX
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Las calles son venas que le dan vida a la Ciudad de México, y por ellas transita el tiempo y curiosidades como sus nombres.

Foto destacada: Uno TV

Si tuvieras la posibilidad de nombrar una colonia ¿qué nombres le pondrías a las calles?

 

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Revisar los nombres de las aproximadamente 25 mil calles de la CDMX es un paseo curioso por la historia nacional; nuestras 1,695 colonias guardan calles con nombres de flores, frutos, fechas históricas, animales, planetas, personajes ilustres y objetos de todo tipo. Estas son algunas de las muchas curiosidades que las han nombrado.

Las calles empezaron a tomar su nombre con el crecimiento de la ciudad y por referencia popular, entre 1869 y 1928 empezaron a tomar su nomenclatura calles como Pila Seca, el Callejón de las Golosas o aquel de los Gachupines y la cerrada de la Amargura. Más adelante los edificios importantes como hospitales, templos y escuelas, también empezaron a nombrarlas.

 

 

Algunos de los nombres originales de la maravillosa Tenochtitlán se conservaron, Mixcalco, Tecpan, Tetzontlate, Tlaxcaltonco, Tlaxpana, Tlatilco, Itztapalapan y Tacuba, calles memorables por nombrar pueblos antiguos y que guardan momentos como el 8 de noviembre de 1519, cuando Hernán Cortés y los tlaxcaltecas entraron a la ciudad.

 

 

Las calles que hacen referencia al largo periodo en el que llegaron los misioneros siguen vigentes con las calles Santo Domingo, San Juan de Dios y la De la Concepción en el Centro histórico nombrada así por las primeras religiosas que fundaron el primer convento en México.

 

 

Cuando la ciudad estaba en pleno apogeo de su crecimiento, existían calles llenas de locales donde se ofrecían servicios por medio de nobles oficios y artesanos, Plateros, Tlapaleros, Talabarteros, Chiquihuiteras, Cedaceros y Cordobanes, algunas de estas calles ya no existen porque aquellos oficios dejaron de practicarse o cambiaron de nombre, como el último, los cordobanes (hoy Donceles) eran una especie de tapiceros y zapateros que trabajaban con piel de cabra.

 

 

En las calles de la CDMX vivieron grandes personajes de la historia, por ejemplo, en Donceles (una de las calles más antiguas de la CDMX) se ubicó la casa de Antón de Alaminos; en la antigua calle de San Agustín (hoy República de El Salvador) vivió Humboldt y en Amor de Dios (hoy Academia) escribió sus obras Siguenza y Góngora.

 

 

Acequia, San Juan de Letrán, Santa Isabel y la Puerta Falsa de Santo Domingo, eran la Calle del Agua por ser las vías donde antes había canales; ésta y otras tantas calles cambiaron su nombre en 1899 por nombres de Sur y Norte o avenidas Oriente y Poniente en un afán muy porfiriano de modernizar la ciudad, no obstante, después de la revolución volvieron a cambiar su nombre en alusión a fechas y personajes emblemáticos.

 

 

Y hablando de personajes emblemáticos, hay algunos más usados no sólo en la CDMX sino es todo el país, como Miguel Hidalgo que bautiza a más de 14 mil calles, lo mismo con Emiliano Zapata de la que existen 10 mil calles, 7 mil se han nombrado Independencia, 6 mil 16 de septiembre y 9,759 se hicieron nombrar Benito Juárez, el más utilizado en Oaxaca y Quintana Roo.

 

Nostalgia urbana: El origen de Iztapalapa y la antigua tierra de chinampas
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Iztapalapa mucho antes de ser una alcaldía de cuantiosos monumentos históricos, fue el lado más paradisiaco de la ciudad, así es su historia.

Foto destacada: MásPorMás

El territorio de Iztapalapa demuestra que este barrio tiene mucha vida cultural.

 

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Iztapalapa lleva su origen en el nombre, de los vocablos náhuatl iztapalli, losas; atl, agua y apan, sobre; Iztapallapan, la ciudad construida en la ribera se edificó en tierra firme y también sobre el agua por medio del sistema de chinampas. Hoy es la alcaldía más poblada y de mucha tradición, esta es su historia.

El códice Ramírez es el que más noticias contiene sobre la primera Iztapalapa, ahí se narra que los mexicas llegaron a Iztapalapa huyendo de su condición de esclavos en Culhuacán; pero casi enseguida fueron atacados por los poderosos tepanecas durante el gobierno de Tezozómoc.   

 

 

 

La guerra mexica-tepaneca comenzó en 1377 con la decadencia de Culhuacán, prolongándose muchos años durante los cuales la ascensión de los tlatoanis cambia el rumbo del poder en la región lacustre. Fue hasta la conformación de la Triple Alianza (Texcoco, Tlacopan y Tenochtitlán) que llegó un poco de paz a la zona, por su parte, Iztapalapa comenzó la celebración del Fuego Nuevo cada 52 años y su alianza con Tenochtitlán como un pueblo devoto.

 

 

 

 

Cortés y Torquemada describieron a Iztapalapa como una ciudad de palacios de cantera, de grandes patios adornados de árboles frutales, andenes de rosales y las calzadas servían de diques, mismos que controlaban el nivel del agua de Tenochtitlán y Texcoco. La gran calzada de Iztapalapa funcionaba como un dique que contenía el lago de Xochimilco y conectaba a Tenochtitlán con el resto de los pueblos del sur.

 

 

 

Con la destrucción del dique durante el periodo de la Conquista, Iztapalapa quedo destruida casi por completo, grandes cambios económicos, sociales y ecológicos llevaron a Iztapalapa a concentrar sus chinampas en terrenos de cultivo. Desde entonces y todavía a principios del siglo XX, los habitantes de Iztapalapa vivían en la ladera norte del Cerro de la Estrella y en las chinampas, teniendo la Iglesia y la plaza como centro de reunión, lo que caracterizó a Iztapalapa como un pueblo rural de agricultores de chinampas.

 

 

 

En la época del México posrevolucionario, Francisco I. Madero inauguró en junio de 1912 el tranvía eléctrico a Iztapalapa. Un acontecimiento que trajo alegría a los miembros de las comunidades ya que en esa época esa zona de la ciudad quedaba muy alejada del centro. Se dice que a la inauguración acudieron alrededor de 10 mil personas y que el entonces presidente Madero dijo a los pobladores de Iztapalapa y las zonas aledañas que con este tranvía habían empezado una nueva etapa de desarrollo.

Fue hasta 1940 que se logró pavimentar la Calzada de Iztapalapa a Mexicaltzingo y, a principios de la década de 1960, el Departamento del Distrito Federal construyó una vía rápida sobre la Calzada de Tlalpan, lo que llevó al descubrimiento de restos de la calzada prehispánica.

 

 

Su economía se apoyaba también de la pesca y la caza de aves como los patos, pero sólo la sal se convirtió en una verdadera industria. Todos estos productos se llevaban hasta el centro de la hoy CDMX por medio de los canales de La Viga, Xochimilco y Chalco que formaban el Canal Nacional, que funcionó todavía entrados los años 50.

El tamaño de las chinampas fue poco a poco disminuyendo con el cierre de los canales, llegando a sus últimos días alrededor del año 1983 cuando comenzó un acelerado periodo de urbanización que hizo de Iztapalapa un lugar icónico, a ellos debemos la Cabeza de Juárez, el Cerro de la Estrella y claro, Los Ángeles Azules.

 

 

Hoy en día, Iztapalapa tiene una calzada que atraviesa la ciudad en donde se están llevando a cabo la construcción del trolebús elevado sobre la calzada. Este nuevo transporte tendrá como objetivo extender el servicio de la Línea 8 del Metro "con la finalidad de que esta zona de la ciudad tenga un transporte rápido y seguro" contará con ocho estaciones intermedias y correrá del Metro Constitución de 1917 a la estación de la Línea A Santa Martha.

Hermosos jardines, patios y cafeterías dentro de los museos de la CDMX
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Los museos guardan rinconcitos donde puedes detenerte a leer y tener un momento de tranquilidad, café, o una rebanada de pastel.

Foto destacada: @perryborja y @axel.hid

Estos sitios son ideales para tomar un libro y dedicarse a leer durante mucho tiempo.

 

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La CDMX tiene algunas bibliotecas realmente hermosas. Algunas se encuentran en edificios históricos repletos de enormes colecciones viejas, otras se encuentra en lugares trendy, y hay mucha variedad para todos. Los chilangos en verdad son amantes de los libros y siempre tendrán lugares de lectura favoritos. Como hoy en día, las bibliotecas ya no que constituyen un telón de fondo para acomodarse a leer una novela, las grandes librerías se han convertido en sitios de interés.

Muchas librerías tienen jardines encantadores, refrescantes patios, cafeterías cautivadoras y estupendos restaurantes se ubican dentro de algunos museos de la CDMX para recibir a los que desean escaparse un ratito de lo cotidiano.

 

 

Museo Franz Mayer

 

 

Justo enfrente de la Alameda se ubica el Museo Franz Mayer, antigua obra de la arquitectura que refugiaba a los frailes de la orden de San Juan de Dios desde el siglo XVI dejando un jardín central vestido con una pequeña fuente que hipnotiza a los que se sientan a descansar a la sombra de sus árboles. El museo cuenta con una pequeña cafetería donde puedes adquirir una bebida para llevar a las baquitas.

¿Dónde? Av. Hidalgo #45, Col. Centro Histórico, CDMX.

 

 

Museo Universitario de Arte Contemporáneo

 

 

Ciudad Universitaria tiene muchísimos hermosos rincones arbolados, explanadas y jardines, pero el Museo Universitario de Arte Contemporáneo, MUAC, tiene el plus de un espacio arquitectónico donde habitan en armonía el edificio del museo, los patios que lo rodean y el enorme espejo de agua donde medio mundo se toma creativas selfis. Su cafetería restaurante, Nube Siete, exige al menos un cafecito en medio de las piedras volcánicas.

¿Dónde? Insurgentes Sur #3000, Centro Cultural Universitario, CDMX.

 

 

 Museo Nacional de las Intervenciones

 

 

Son muchísimas las áreas verdes enriquecidas con arquitectura dentro de los museos de la ciudad y no queríamos dejar de mencionar al muy omitido Museo Nacional de las Intervenciones (exconvento de Churubusco) ya que su colección se compone de litografías, banderas, armas, mobiliario relacionado con las distintas invasiones militares de los siglos XIX y XX; pero sobre todo porque el lugar brinda un gran espacio para nada más estar ahí durante mucho tiempo.

¿Dónde? 20 de Agosto s/n, San Diego Churubusco, Coyoacán,

 

 

Museo de Arte Moderno

 

 

El también conocido como MAM alberga parte de su acervo al aire libre, se trata de un jardín escultórico integrado de 67 obras en 15,000 metros cuadrados en medio del Bosque de Chapultepec, para tomar un descansito puedes hacer una parada en su cafetería donde se ofrece una canasta de picnic para disfrutar en los jardines. 

¿Dónde? Paseo de la Reforma y Gandhi s/n Bosque de Chapultepec, CDMX.

 

 

Casa del Poeta Ramón López Velarde

 

 

La sede de las bibliotecas Salvador Novo y Efraín Huerta, es también un museo que muestra la última morada de Ramón López Velarde y un museo metafórico (tienes que ir para verlo, explicarlo aquí arruinaría tu visita), su objetivo es promover la poesía con eventos como lecturas en voz alta que se realizan en su encantadora cafetería Las Hormigas.

¿Dónde? Av. Álvaro Obregón #73, Col. Roma, CDMX.

 

 

 

Museo Mexicano de Diseño

 

 

El plan perfecto es llegar bien temprano a desayunar y empezar un sábado o domingo cultural. Si andas en el centro, pasa Museo Mexicano de Diseño, MUMEDI. Un espacio permite a los visitantes sumergirse en el mundo del diseño, familiarizarse con diseñadores, intercambiar experiencias con otros diseñadores o ver y comprar artículos entre otras experiencias.

¿Dónde? AV. Francisco I. Madero # 74, Col. Centro. 06000, Centro histórico.

 

 

Museo de Sitio del Ex Convento del Desierto de los Leones

 

 

Este lugar lo reúne todo, es un museo con hermosos jardines y un restaurante que casi nadie conoce, pero es una maravilla. El Restaurante de los Monjes es una merecida escapadita de fin de semana en la que podrás probar venado o jabalí, o desayunar unos Huevos a su Santa Voluntad, es decir, al gusto.

¿Dónde? Carr. México-Toluca s/n, Col. La Venta, Cuajimalpa, CDMX.

 

 

Museo Dolores Olmedo

 

 

El restaurante del museo que muestra la obra de la artista se especializa en los tradicionales antojitos mexicanos, como las enchiladas Antigua Hacienda, los Tacos de Villa y otras tantas delicias como las chalupitas.

¿Dónde? Av. Mexico #5843, La Noria, Xochimilco, CDMX.

 

 

 

Restaurante de Bellas Artes

 

 

Hubo un momento en el que el restaurante de Bellas Artes era un must, pero con los años empezó a pasar desapercibido para las nuevas generaciones, recomendado para tener la experiencia completa del recinto del arte. Y claro, el que no puede faltar es el restaurante de Casa Lamm, donde elegancia y sabor se dan cita.

¿Dónde? Av. Juárez S/N, Centro Histórico de la Cdad.

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