Arte y Cultura
los contemporaneos
Los contemporáneos y su tiempo
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Una de las generaciones más influyentes de la historia del siglo XX expone sus obras en esta muestra.

Arte experimental se puede apreciar en esta colección.

 

La exposición ofrece un enfoque renovado sobre la obra literaria y cultural de “Los Contemporáneos”, una de las generaciones más influyentes de la historia del siglo XX. Integrada por escritores y artistas, este grupo promovió la experimentación a través de la escritura, la crítica literaria, el arte pictórico moderno, así como la expresión universal. La muestra presenta literatura, escenografías, pinturas, dibujos, retratos, guiones cinematográficos y otros legados.

El Museo Virreinal: un precioso recinto en el corazón del Centro Histórico
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Los Salones de Virreyes tienen los retratos de los 63 virreyes de la Nueva España, los ornamentos de Manuel Gorozpe y el grandioso estilo Art nouveau.  

El Museo Virreinal o Antiguo Palacio del Ayuntamiento un lugar histórico de nuestra ciudad.

 

El Museo Virreinal es lo que se llamaba Antiguo Palacio del Ayuntamiento. Su construcción fue ordenada por Hernán Cortés a inicios de la reconstrucción de la ciudad en 1522, y Pedro de Arrieta y José Miguel Álvarez fueron los maestros de arquitectura que dirigieron la obra. Se ubica al sur del Zócalo capitalino en el Centro Histórico, que forma parte del Patrimonio de la humanidad desde 1987.

El antiguo edificio del Ayuntamiento estaba en la Plaza Mayor y tenía funciones administrativas y de justicia en la ciudad. Esa arquitectura era necesaria como protección contra los indígenas, quienes tenían prohibido asentarse en la zona. El primer edificio fue construido en seis solares dados por el cabildo en el costado sur de lo que fue el tecpan de Motecuhzoma Xocoyotzin.

 

 

 

El 28 de marzo de 1530 se inició la primera ampliación de las ahora llamadas Casas Nuevas del Consejo, construidas con el estilo medievalizante característico de la primera etapa de la nueva Ciudad de México, recio, sobrio, y como una fortaleza contra posibles insurrecciones. El palacio ocupaba entonces cuatro de los solares que recibió, en el resto se establecieron otras cosas como un granero, la cárcel pública, las carnicerías y los corrales para aves del propio Consejo.

El edificio constaba de una Sala de Acuerdos, una pieza para el escribano, otra de contaduría, una sala para audiencia ordinaria, capilla, sacristía y la cárcel de la ciudad. Poco a poco fueron agregándose otras dependencias: una alhóndiga, casa de moneda, una fundición, la carnicería mayor y las casas que servían de residencia.

 

 

 

El 8 de junio de 1692 durante el Motín de la Ciudad de México, el edificio fue parcialmente quemado por indígenas enfurecidos, que protestaron de dicha forma por la especulación en el precio del maíz. A principios del siglo XVIII el palacio fue reconstruido con el gusto de la época: de la primera austeridad con muros anchos y ventanas pequeñas, pasa al estilo barroco peninsular, con arcos y adornos, y después se le agrega el neoclásico.

Hacia 1821 fue suprimida la venta de carnes en el palacio, por lo que a partir de entonces se establecieron vendimias en el callejón de la Diputación, actual avenida 20 de Noviembre. El gobierno de Porfirio Díaz se distinguió por la construcción de grandes obras, entre ellas muy bellos edificios. Para la celebración del Centenario de la Independencia en 1910, su gobierno emprendió la construcción, remodelación y restauración de muchos edificios públicos, entre ellos el Palacio Municipal.

 

 

 

 

A principios del siglo XX, García Preciat le da otra denominación a estos edificios: Aduana Marítima, Palacio Municipal, y cuerpo de guardia principal, transformando posteriormente en palacio de gobierno. A partir de 1929, se convierte al ex palacio municipal en sede del Departamento del Distrito Federal. En 1934 se le agrega el 4º. Piso. Al llegar al poder, el Gral. Lázaro Cárdenas emprendió la tarea de agregar un nivel más al edificio, al entonces llamado del Departamento del Distrito Federal.

En su interior se pueden apreciar columnas los estilos dórico, jónico y corintio, o su hermoso Salón de Cabildos, escenario de eventos trascendentes y su biblioteca, que ofrece servicio de consulta sobre temas de nuestra ciudad. Los Salones de Virreyes, con los retratos de los 63 virreyes de la Nueva España; es un espacio solemne, ornamentado por Manuel Gorozpe​ al estilo Art nouveau, usado para actos protocolarios.

 

 

 

El espacio fue restaurado como parte de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución. Se encuentra abierto al público y se realizan visitas guiadas, y es usado para realizar ceremonias protocolarias, como la entrega de las Llaves de la Ciudad de México.

Son dos salones que albergaron archivos del cabildo, y que hoy resguardan retratos de los 62 virreyes de la Nueva España, desde Antonio de Mendoza y Pacheco. En este recinto la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo, realiza varias actividades; además de que el edificio es un nuevo recinto cultural que dará testimonio de su historia como sede del primer ayuntamiento de la ciudad en la entonces Nueva España.

 

 

 

 

Los ciudadanos podrán recorrer las diferentes salas, como el Salón de Cabildos, además de admirar las pinturas, fotografías y piezas representativas de la Ciudad de México. En su interior alberga patrimonio histórico como el Salón de Cabildos y el Centro de Documentación Francisco Gamoneda.

 

 

 

 

Museo Virreinal

Dónde: Plaza de la Constitución No. 2, Centro Histórico, Alcaldía Cuauhtémoc.

Cuándo: lunes a viernes de 9:00 a 17:00, sábados y domingos de 10:00 a 19:00.

Entrada libre

Los Huecos del Agua: una exposición del arte actual de los pueblos originarios
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93 piezas entre instalaciones, video-arte, el grafiti, murales, escultura y la pintura que representan parte del arte actual de los pueblos originarios.

Esta exposición colectiva refleja las inquietudes contemporáneas de los pueblos.

 

 

Algunas manifestaciones del arte contemporáneo reactualizan los gestos cínicos antiguos, como los de Diógenes de Sinope que andaba por la polis buscando al hombre con una linterna a plena luz del día. Es algunas artes es posible ver una especie de laboratorio en donde se realizan experimentaciones de nuevas formas de ser, de vivir, de actuar, de pensar o de considerar el cuerpo, la vida y la singularidad.

Ese es el punto del arte contemporáneo que me gusta, el que muestra el cambio, a diferencia de la concepción de los reaccionarios y conservadores los cuales se basan en lo estático, durable  y que anula la novedad. El arte contemporáneo nos da un vistazo a una fracción del mundo que de otro modo no sabríamos que está ahí y, que de otro modo poco o nada nos interesaría.

 

 

Los huecos del agua es una exposición en el Museo Universitario del Chopo, que nos muestra el arte actual de pueblos originarios; una selección de artistas que trabajan con la compleja reinvención de su presente y  con los legados de culturas anteriores a la llegada de los colonizadores españoles al  territorio hoy conocido como México. 

Esta exposición es una diferencia radical, de la concepción de los reaccionarios y conservadores, al folklore, a la tradición y por supuesto, a los usos y costumbres que se tienen de los pueblos, muchas veces relegados a la noción aséptica del indígena haciendo manualidades para la venta de artesanías en el piso.

 

 

Esta exposición muestra la necesidad de abordar una geografía en toda su diversidad y desde todos sus resquicios. Desde la vastedad de sus bagajes y sus planteamientos estéticos y conceptuales, donde se enuncia el reclamo por la castellanización forzada, la destrucción ambiental por la concesión de su territorio por parte del Estado, la anulación de su autonomía o la violencia racista a la que han sido sujetos.

La lingüista mixe Yasnaya Elena A. Gil ha insistido en “lo indígena” como una categoría política resultado de la colonización, también reconoce en ella una posible herramienta política para subvertir las estructuras que la sustentan, no sin advertir el riesgo de “caer en los ríos de la folclorización y la esencialización”.

 

 

 

Desde distintas coordenadas de reflexión, el conjunto de obras apunta hacia un universo de configuraciones de pensamiento, conocimiento e historias, y a la necesidad de reformular y proyectar otros escenarios de relaciones más justas y de reconocimientos simétricos y horizontales.

La lengua como elemento de resistencia, para pensar y practicar la autonomía, en este caso el sentido multilingüe de la exposición. Lo mismo las plantas que usan curanderos y parteras, están en peligro la sequedad del cauce y las 93 piezas de la exposición Los huecos del agua. Arte actual de los pueblos originarios.

 

 

 

En esta exposición es posible ver instalación, el video-arte, el grafiti, el mural, la escultura y la pintura para referirse a la condición de pueblos originarios tanto como a problemas contemporáneos como la violencia y su normalización, el desarraigo que implica la migración, la explotación de recursos en beneficio de políticos y empresarios, y en perjuicio de las comunidades.

La exposición muestra obras de artistas que trabajan con un legado ancestral y lo reconfiguran en un presente complejo. En esta exposición algunos participantes son artistas con licenciatura, otros autodidactas que desean poner en tela de juicio la idea del indígena como minoría, como el colonizado, alguien a quien hay que alfabetizar. Andy Medina creó una instalación que consta de una silla de escuela, con una pata más corta que se sostiene sobre libros, y una pizarra donde dice en zapoteco: Lii Qui Gannalu, que signica: Ignorante.

 

 

 

Así, por medio de escritura poética, grafitis, video-arte e instalación se muestran diversas obras que sin folclor, también reflejan el arte actual de algunos pueblos originarios. Tlacolulokos expone pinturas de mujeres oaxaqueñas en blanco y negro, un poco contra la Oaxaca idealizada colorida; un mural como el que crearon en un penal de Tlacolula con la participación de las reclusas; una serie de esculturas de AK-47 hechas con restos de piedra hallados en torno de Monte Albán como el reflejo de la violencia cotidiana que también alcanzó el indigenismo aséptico.

 

 

Exposición Los Huecos del Agua

Dónde: Museo Universitario del Chopo. Dr. Enrique Gonzalez Martínez 10, Santa María a Rivera.

Cuándo: hasta 22 de septiembre, miércoles a domingo, 11:30 a 19:00 hrs.

Cuánto: $30 general;  $15 estudiantes, maestros, UNAM e INAPAM con credencial vigente

Miércoles entrada libre a exposiciones

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