Vida Capital
Los otros espacios de la capital: la Ciudad de México desde un drone (FOTOS)
Redacción
Estas fotografías recaban una cualidad simple y a la vez sublime de la capital mexicana: sus inspiradores trazos

Formas, colores, simetría y un puñado de ingredientes estimulantes son parte de la imagen de la Ciudad de México desde los cielos.

Gracias al drone, innumerables escenarios del mundo  han podido mirarse desde otra perspectiva, una que advierte que las formas, a gran escala, dibujan otra realidad a la que posiblemente no estamos acostumbrados, y sin embargo está ahí.

A primera vista, se pueden confundir muchos de estos escenarios y parecer irreconocibles, sin embargo, cada toma es tan cautivadora como sorpresiva debido a su sencillez y elegancia. Mirarlos desde esa otra escala nos han permitido imaginarlos desde los más simples de sus trazos, y mantenerlos en nuestra memoria, quizá, como una especie de retrato minimalista capturado desde el universo.

Otra buena perspectiva de ver lugares desde la mirada de un drone, es imaginarlos como esos otros espacios que aguardan el orden de un caos ya implícito desde una perspectiva bidimensional. Dicho de otra forma: escenarios que despliegan un hermoso orden incluso desde una ciudad tan poblada, variada, exótica y ensimismada como lo es la Ciudad de México. 

Resulta fascinante observar como los fotógrafos Karolis Janulis, Kevin Soto y Dominica Lim han podido capturar a la capital mexicana desde este otro ángulo, y además sacarle jugo a ese otro aspecto simétrico que no se mira desde nuestro cuadro cotidiano, pero que lo hace desde una especie de heterotopia: espacios que cohabitan en nuestra realidad cotidiana, pero que representan esos espacios diferentes, esos otros lugares, esas simulaciones míticas y a su vez reales del espacio en el que vivimos.

Porque una perspectiva aerea, sin duda siempre realzará la belleza –casi utópica– de estas selvas urbanas que día a día concurrimos: 

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Glorite with the monument of El Angel de la Independencia on the Reforma avenue in Mexico City.

El Angel de la Independencia in Mexico City.

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* Fotografías: Karolis Janulis, Kevin Soto y Dominica Lim / drones-mx.com

*Principal:  Karolis Janulis 

Malala dará una inspiradora conferencia en la Ciudad de México
Viviana Cohen
La ganadora más joven del Premio Nobel visitará nuestro país a finales de agosto...
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“Es mejor vivir como un león un día, que vivir como esclavo cien años”

 

Vivimos en un mundo convulsionado en el que pocas personas tienen el valor de denunciar lo que está mal y de exigir que las cosas sean diferentes. Un mundo agraviado por la violencia en el que la gente opta por tener miedo. Sin embargo, de vez en vez, aparece la historia de alguien que tuvo el coraje, no sólo de enfrentarse a las injusticias, sino de transformar su propia realidad.

Tal es el caso de Malala Yousafzai una activista pakistaní que creció en el valle de Swat, una región tomada por el régimen talibán en la que de pronto se prohibió que las mujeres: estudiaran, fueran de compras, consiguieran trabajo o vieran la televisión. Aunque la mayoría de la gente guardó silencio, la familia de esta precoz joven tuvo el valor de luchar contra esta situación.malala

Y fue gracias a eso, que antes de cumplir 15 años Malala empezó a escribir para un blog de la BBC en el que denunciaba sus terribles vivencias dentro del régimen autoritario. Pronto, estos escritos se hicieron tan famosos que en el 2012 la niña sufrió un terrible atentado que terminó con tres balazos, uno en la cabeza. Esto indignó a todas las niñas pakistaníes que tenían la esperanza de vivir en una sociedad más justa.malala

Este fatídico incidente recorrió todos los periódicos del mundo. La fama de su valentía y de su inteligencia se esparció por varios países y sin quererlo Malala se convirtió en una de las personas más influyentes e importantes en lo que a defender derechos humanos se refiere. Su labor fue plenamente reconocida cuando en el 2014 se convirtió en la persona más joven en ganar el Premio Nobel de la Paz.Malala

Paz

Por todo lo anterior, es una buena noticia anunciar que este magnífico personaje visitará la Ciudad de México el 31 de agosto. Según lo anunció el Tecnológico de Monterrey hace uno días,  la activista pakistaní dará una conferencia en su plantel de Santa Fe en la que le contará a un nutrido grupo de universitarios su experiencia.  

Estamos seguros que la llegada de Malala será muy reveladora y nos dejará muchos aprendizajes como nación. Por lo anterior, es importante escucharla y dejar que su mensaje de paz e igualdad invada esta enrome ciudad.Malala

 

MALALA en el TEC

¿Dónde? Tecnológico de Monterrey 

¿Cuándo? 31 de agosto 

*El Tecnológico de Monterrey se reserva el derecho de admisión para sus alumnos. 

El legado de Leona Vicario o la guía para ser una mujer poco convencional
Viviana Cohen
Por las mañanas era una típica dama de clase alta y por las noches una revolucionaria que quería consumar la Independencia de México.
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La historia de la mujer fuerte de la Independencia…

 

En la columna del Ángel de la Independencia viven los restos de una mujer que desafió con su tiempo y se atrevió a vivir exactamente cómo quería. Una mexicana que decidió dejar atrás su comodidad y saltó al vacío. Su nombre fue:  María de la Soledad Leona Vicario Fernández de San Salvador y nació en la Ciudad de México un día de 1789.

Desde muy pequeña Leona fue excepcionalmente inteligente. Aprendió a hablar y a leer antes que todos y quizá ese fue el motivo por el que sus papás le procuraron una educación ejemplar, algo poco usual para las mujeres a inicios del siglo XIX. Fue así como Leona creció interesada en la historia, la política y la pintura, arte que cultivó toda su vida.Leonora

Leona quedó huérfana a los 17 años y heredó una gran fortuna de sus padres. Para pasar el tiempo y porque sus inquietudes eran muchas, entró a trabajar al despacho de un tío que era abogado. Su pariente no sé fijo mucho en sus habilidades y preocupado por seguir las rígidas normas sociales y por su rebeldía la comprometió con un hombre mayor por el que Leona no sentía nada de nada.

Sin embargo, antes de consumar el matrimonio el destino puso en su camino a Andrés Quintana Roo un joven varonil, obsesionado con las ideas revolucionarias que apoyaba clandestinamente al cura Hidalgo. Leona se enamoró perdidamente de él, y desafiando lo “políticamente correcto” y el futuro prominente que le tenía planeado su tío, se escapó con su querido.Leonora

Cabe destacar que, el amor entre estos dos personajes fue muy importante para la Independencia. Según algunos biógrafos, en el otoño de 1812 Leona y Andrés se juraron lealtad eterna y cada uno siguió por su cuenta. Quintana Roo se fue a Michoacán a luchar con Ignacio López Rayón e intentar juntar un ejército para que luchar contra el Ejército Realista.

Vicario por su parte, se metió a un club llamado Los Guadalupe, una agrupación clandestina formada por criollos simpatizantes de la causa insurgente, en la que ella participó principalmente como espía debido a que su estatus de burguesa le permitía codearse con personas de la clase alta que en las fiestas y demás eventos sociales.  Leona

En 1814 un sirviente interceptó su correspondencia con las fuerzas opositoras a España. Entones el gobierno la recluyó en el convento de Belén de las Mochas. Le quitaron todos sus bienes y la dejaron a cargo de las religiosas. Afortunadamente, gracias a su pericia y a un disfraz de negra, logró escapar de su encierro.

Luego de meses de estar oculta en la capital, Leona logró llegar al campamento de José María Morelos en Oaxaca, y ahí entre todos los héroes que todavía acompañan nuestra historia se casó con Quintana Roo, nunca más se separaron. Durante muchos años la pareja huyó por todo el país viviendo en condiciones precarias. De hecho, su primera hija en una cueva.

Una vez consumada la independencia en 1821, Leona regresó a la Ciudad de México. Como compensación por su lucha y por todas las propiedades que le quitaron, el nuevo gobierno le regaló dos casas en la capital y una hacienda Ocotepec, Hidalgo donde pasó los años de su vida escribiendo artículos y pintando cuadros.  Leona

Leona Vicario murió en agosto 1842, pero su herencia persiste más allá del Ángel. Su legado se puede encontrar en los ojos las niñas que saben que nacieron para algo muy grande y sólo necesitan un par de papás de crean en ellas.

Sobre la historia de la delegación Cuauhtémoc, la cuna de México
Mare Loustaunau
Desde su pasado prehispánico y virreinal, hasta su periodo moderno, la delegación Cuauhtémoc se posiciona como el corazón de la Ciudad de México.
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Las colonias de esta zona se desdoblan en lo que fuera México Tenochtitlán…

 

Pese a que no es la delegación más grande de la urbe, sí es, sin lugar a dudas, una de las que cuenta con más historia. Y es que las calles pavimentadas que se desenvuelven alrededor de todos los parajes que la constituyen, antes de la Conquista, solían ser caminos lacustres que conformaban la ciudad de Tenochtitlán.

A la Cuauhtémoc se le conoce como el corazón de la urbe, y este sobrenombre hace completo sentido, pues sus primeros habitantes crearon la primera ciudad de América Latina hacia 1325, sobre un islote que fungió como la tierra prometida y cuya señal de esto fue la imagen de un águila parada sobre un nopal devorando una serpiente. Hasta su topónimo es un homenaje al último tlatoani mexica.

Todavía después de la llegada de los españoles, este lugar fue el ideal para comenzar a levantar la Nueva España. Ciertamente, la metrópoli fue proliferando, no obstante, la zona más relevante para los novohispanos siempre fue lo que hoy conocemos como el Centro Histórico, el sitio más importante de la delegación Cuauhtémoc.

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Todas colonias que componen esta demarcación territorial encuentran su esencia en la arquitectura tan ecléctica. Y es que la realidad es que al mismo tiempo que emergen del subsuelo vestigios arqueológicos propios de la cultura azteca, también se alcanzan a apreciar edificios de carácter colonial que remiten a la realeza. De hecho, el viajero inglés Charles Joseph La Trobe bautizó a nuestra ciudad como “La ciudad de los palacios”, por todas las estructuras que lo envolvieron cuando recorrió lo que actualmente es la delegación Cuauhtémoc.

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Otro aspecto innegable que define a esta zona es el comercio. Desde la época prehispánica, éste estaba establecido en Tlatelolco. Y desde entonces, se concentran en lugares como La Lagunilla y Tepito algunos de los mercados más concurridos y clásicos de la urbe. Asimismo, entre las calles del Centro Histórico, se pueden hallar hasta los artículos más excéntricos. Cada una de las calles cuenta con su propia línea de productos, desde tecnológicos hasta de decoración.

Ya para el periodo colonial, este núcleo citadino comenzó a adueñarse de los poblados aledaños. Y más adelante, alrededor del siglo XIX, gracias a la urbanización nacieron nuevos barrios. Las más de 30 colonias que integran la Cuauhtémoc surgieron gracias a los fraccionamientos de tierra que se emplearon, así como la adquisición de diversas haciendas del porfiriato.

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Nombres como Buenavista, Hipódromo, Condesa, Obrera, Doctores, Peralvillo, Guerrero, San Rafael, Santa María la Ribera, Juárez, Tabacalera y Roma suenan en la mente de todo capitalino, pues alojan varios de los monumentos, museos y edificios más emblemáticos de toda la capital.

Resulta imprescindible voltear a ver el pasado de esta ciudad con ojos de añoranza y admiración, sobre todo de territorios como la delegación Cuauhtémoc, un lugar que no ha dejado de ser motivo de nostalgia, pero tampoco se muestra renuente ante la innovación y avance infraestructural. Fue aquí donde nació todo lo que hoy es México, es por esto que varios le han llamado “la cuna del país”.

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La historia de El Caracol, un emblema hídrico de Ecatepec
Mariana Gaxiola
La espiral se ubica en lo que fuera en Lago de Texcoco, y busca resguardar a la ciudad de posibles inundaciones.
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Se trata de una obra que previene las inundaciones en la Ciudad de México.

 

Pensar en Tenochtitlán es pensar en una ciudad lacustre. Y es que toda el agua que rodeaba a aquel paraje fue quizá la razón por la que las deidades de los nahuas les indicaron que dejaran Aztlán (lugar cuya ubicación se desconoce hasta a la fecha) para partir en busca de la tierra prometida.

Cuentan las crónicas que tras casi un siglo de peregrinación, los indígenas arribaron al Lago de Texcoco. Vieron un águila, que encima de un nopal devoraba una serpiente, y ahí fundaron un nuevo imperio, en el que adoptaron el nombre de “mexicas”.

Encima de este islote, los antes llamados aztecas tuvieron que urbanizar los cuerpos de agua que se desdoblaban por todo el valle, para dar cabida a los templos y barrios de los calpullis. Lo cierto es que la labor hídrica de nuestros antepasados es plausible. Así como hoy día las lluvias representan una grave problemática de inundaciones, en la época prehispánica, este fenómeno también arrasaba con la ciudad mexica. Por este motivo, se tuvieron que emplear sistemas hidráulicos que aprovecharan el agua que caía del cielo para desarrollar correctamente un método de cultivo.

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Antes de la Conquista, los indígenas lograron la adecuada separación del agua. Este proyecto, eventualmente se transformó en los acueductos que abastecían a toda la población. Ciertamente la llegada de los españoles significó una renovación infraestructural de Tenochtitlán. Para edificar la Nueva España, se buscó acabar con los lagos de la ciudad. De aquella época datan ríos como el de Churubusco, la Piedad y Mixcoac. En la actualidad, estos nombres solamente nos remiten a arterias citadinas.

Varios caminos lacustres fueron entubados durante los siguientes siglos. Pero es una realidad que la naturaleza siempre busca emerger. Es por esto que ha sido siempre imperativo implementar obras para evitar que la Ciudad de México vuelva a ser un gran lago.

Tal es el caso del Gran Canal, un esfuerzo que data de la época del porfiriato. Sin embargo, en la década de los 50, ocurrió una terrible inundación en la capital. El entonces regente, Fernando Cases Alemán, y su equipo, fracasaron en salvar las calles de la lluvia. Y es que el Gran Canal fue insuficiente ante la profusa cantidad de agua que arrasó con la metrópoli.

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Fue después de esta catástrofe que se optó por crear un sistema hídrico que evitara una semejante inundación. El ingeniero mexicano Nabor Carrillo diseñó el vaso regulador del Lago de Texcoco, popularmente conocido como El Caracol, en el nororiente de la ciudad.

Cabe mencionar, que es una iniciativa que se concibió como mancuerna del Gran Canal, y que permitía mantener las aguas de los drenajes a un nivel específico, con el objeto de evitar acumulaciones. El Caracol incluye un lago artificial que aloja líquido, y que incluye una desalinizadora con un diámetro de 3.2 kilómetros. Esta obra tiene forma de espiral, y vista desde las alturas, simula la forma de un caracol, razón por la que obtiene su topónimo.

Pese a que muchos ubican esta obra de ingeniería con el municipio de Ecatepec, que es parte el Estado de México, se trata de un emblema de la ciudad, que aunque podrá pasar inadvertido, constantemente protege a la capital de inundaciones. Es uno de los motivos por los que la urbe logra mantenerse viva sobre un lago.

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