Centro Histórico de la ciudad de México: el ombligo de una nación
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El Centro Histórico de la Ciudad de México es un museo vivo, que día a día, a través de sus pobladores, construye y reconstruye la historia de un país.

El centro neurálgico de México alberga ruinas, templos, edificios invaluables, plazas y calles que han sido testigo de los pasajes escarpados y gloriosos de una historia mexicana producto de mitos prehispánicos, choque de civilizaciones, derrocamientos de tlatoanis, virreyes y presidentes, cuentos de duquesas y bailes aristocráticos, revoluciones libertarias, esfuerzos para construir una nación y sueños modernos inalcanzables.

Cuando los mexicas llegaron a la zona lacustre del valle de México en el año 1325 y decidieron erigir sobre las aguas aquellos edificios que darían forma a la capital de México-Tenochtitlan, seguramente no imaginaron que pondrían la primera piedra que desataría la historia de casi 700 años de vida del centro capitalino.

Guiándonos por el significado náhuatl de la palabra México, "el ombligo de la luna", el Centro Histórico de la ciudad sería el meollo que se resguarda dentro del núcleo en un juego de palabras que evoca imágenes geocéntricas, mismas que crean la ilusión de que nos acercamos al inicio de los tiempos.

La majestuosidad que le ha valido al centro de la ciudad de México el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad se debe a sus más de 1,500 edificios históricos, concentrados en tan sólo una superficie de 9km². Estos vestigios arquitectónicos son producto de las diversas poblaciones y ciudades que se han asentado en el lugar, todas parte de una misma historia: los mexicas y la gran Tenochtitlan; los españoles y su Nueva España; los independentistas y su México; los revolucionarios con su nación en construcción, y los mexicanos de la actualidad con su ciudad de vanguardia.

Todas esas ciudades, sobrepuestas unas sobre otras, conforman el centro moderno que conocemos hoy en día, ese donde se concentran las decisiones que guían el futuro del país, donde comienza la dinámica comercial que se desplaza hacia a las regiones periféricas, donde tienen lugar manifestaciones venidas desde los rincones más inhóspitos de la República, y donde la riqueza cultural y artística atrae a turistas de todo el mundo.

Son muchas las leyendas que se esconden entre el concreto monumental y la vida de los pobladores del Centro Histórico de la ciudad; por eso, este espacio se ha convertido en un museo vivo cuya cotidianidad exhibe la historia de la nación mexicana, misma que se puede descubrir caminado por sus calles, platicando con sus habitantes, comiendo en sus restaurantes y visitando alguno de los muchos recintos culturales y artísticos donde se resguarda un pedacito de cultura mexicana.

Son tantos los atractivos y actividades que se pueden realizar en el Centro Histórico de la ciudad, que la labor de enumerar los recintos dignos de visitarse sería siempre insuficiente. Sin embargo, aquí compartimos una lista de los lugares considerados como los más emblemáticos:

La plaza de la Constitución: rodeada por varios edificios históricos como la Catedral Metropolitana y el Palacio Nacional, esta plaza, mejor conocida como la plancha del Zócalo capitalino, es un rectángulo de concreto que mide aproximadamente 21,344m² y que simboliza, junto con el asta bandera que se encuentra en su interior, el punto central de la ciudad.

Durante la época prehispánica, el espacio que actualmente ocupa la plancha formó parte del islote original sobre el que se erigió la ciudad de Tenochtitlan, y fue durante la Colonia que se trazó la forma de la plaza, misma que se ha conservado, aunque su interior se ha transformado varias veces, pasando de albergar bellos jardines al espacio vacío que hoy en día permite reunir a cientos de miles de mexicanos que se dan cita en el lugar para presenciar conciertos multitudinarios, participar en mítines políticos o simplemente, caminar por la superficie.

Templo Mayor: el centro de la vida religiosa mexica, construido en la época prehispánica, justo en el sitio donde los peregrinos de Aztlán encontraron la señal del águila posada sobre un nopal devorando una serpiente, fue destruido tras la conquista de Tenochtitlan para trazar sobre sus restos la ciudad de Nueva España.

A lo largo de los siglos, en los alrededores de la zona fueron hallados varios objetos mexicas, pero fue hasta 1978, cuando unos trabajadores excavaban en la esquina de las calles de Guatemala y Argentina, que se encontró la escultura de la diosa Coyolxauhqui, misma que motivó excavaciones que revelaron algunos de los restos del tempo que hoy sobresalen de la superficie.

A un costado de la zona arqueológica fue inaugurado en 1987 el Museo del Templo Mayor, donde se exhiben parte de los hallazgos del centro ceremonial y varias piezas que conformaron ofrendas religiosas mexicas.

El precio de admisión al lugar es de 57 pesos para el público en general, y es gratuito para profesores y alumnos con credencial vigente.

La Catedral Metropolitana: esta joya del arte hispanoamericano, construida a lo largo de tres siglos ?1573-1813?, se ubica  frente a la plaza de la Constitución y, además de ser uno de los recintos religiosos católicos más importantes del país, es la sede de la Arquidiócesis Primada de México.

Se puede comprar un boleto para subir al campanario de la iglesia y admirar la plancha del Zócalo desde las alturas.

Palacio de Bellas Artes: este inmueble de fachada de mármol, cuya construcción inició en 1904 y tardó 30 años en culminarse, derivó de los sueños capitalinos afrancesados que pulularon durante el porfiriato. En su interior se encuentran varias salas de museo que albergan diversas exposiciones itinerantes de diferentes partes del mundo, una bellísima sala de conciertos con una acústica perfecta y varios murales de José Clemente Orozco, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y Rufino Tamayo, entre otros.

Los precios de admisión al lugar dependen del espectáculo o exposición que se quiera presenciar.

El Museo Nacional de Arte: en Tacuba no. 8 y construido durante el mandato de Porfirio Díaz, este majestuoso inmueble es ejemplo de la arquitectura ecléctica. En 1981 se fundó en el lugar el Museo Nacional de Arte, considerado uno de los recintos culturales más importantes de Latinoamérica por su acervo de 3,338 obras del arte mexicano, que se ubican entre el siglo XVI y el XX.

El precio de admisión al lugar es de 30 pesos al público en general.

Torre Latinoamericana: el primer rascacielos de la ciudad, que fuera por varios años el edificio más alto de Latinoamérica, fue construido entre 1956 y 1972. Actualmente, en el piso 44 de la torre hay un mirador desde el que se puede obtener una vista panorámica de la ciudad; además, en otros pisos se encuentran un museo, un acuario y un restaurante.

El boleto para subir al mirador cuesta aproximadamente 60 pesos.

Otros de los espacios icónicos de la ciudad que las personas no pueden dejar de visitar son la Alameda Central, el Palacio de Minería, el Palacio de Correos, la Antigua Casa de Moneda, la Casa Talavera y el Museo de San Ildefonso.

Los hipólitos y la fundación del primer manicomio en América
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Fray Bernardino es considerado el primer “psiquiatra” de la América y el fundador del primer hospital psiquiátrico en la Nueva España.

Foto destacada: Mediateca INAH

Fray Bernardino es el fundador de la hermandad hospitalaria de los Hipólitos dedicada a la salud mental.

 

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La colonización llegó cuidados especiales para los padecimientos mentales, siendo Fray Bernardino Álvarez el primer "psiquiatra" de la Nueva España y de todo América. En 1566, este fraile financió y abrió en México el primer hospital dedicado al saneamiento mental en todo el continente americano.

De hecho, también fue uno de los primeros hospitales dedicados a la salud mental en el mundo, que llevaba el nombre de Hospital de los Inocentes, también conocido como Hospital de San Hipólito. Fue fundador de la hermandad hospitalaria de los Hipólitos que por muchos años se dedicaron a la atención de enfermos mentales.

 

 

Mediateca INAH

 

Bernardino Alvarez Herrera nació Sevilla en 1514, recibió una educación religiosa y a los veinte años se convirtió en soldado en las Indias. Participó en contiendas en Zacatecas y vivió como jugador profesional. Fue encarcelado y sentenciado al destierro en Filipinas, se fugó de la cárcel y encontró refugio en casa de una mujer; huyó para Acapulco, luego a Perú y como tahúr ganó una gran fortuna.

Su madre le aconsejó ser "mejor cristiano" ingresó como religioso en el hospital del Marqués del Valle, en México, donde daba abundantes limosnas a los necesitados y se ejercitaba con frecuencia en penitencias muy rigurosas, como ayunos y disciplinas.

 

Tras observar que los locos vagaban por las calles sin que nadie los cuidase, fundó, con licencia de fray Alonso de Montúfar, arzobispo de México, una casa para pobres dementes que en principio ubicó en la calle de Zelada, y finalmente en un terreno cedido por el ayuntamiento junto a la iglesia de San Hipólito: el de San Juan de Ulúa, que, aunque en sus inicios fue hospital general, pronto quedó exclusivamente para enfermos mentales.

Los enfermos, los religiosos y las limosnas aumentaron poco a poco y creó instituciones en Oaxtepec (1568), Xalapa, Perote (1578), Acapulco (1584), San Juan de Montes Claros (1590), La Habana, Puebla de los Ángeles, Guatemala, Antequera y Querétaro. Fundó la Orden de San Hipólito, que fue muy favorecida en sus inicios por diversos pontífices, como Gregorio XIII, Sixto V y Clemente VIII, entre otros, aunque no fue formalmente instituida hasta que el papa Inocencio XII dictó una bula el 20 de mayo de 1700.

 

Crónica de poder

 

Leyenda de los piratas en San Hipólito

 

 

En septiembre de 1568 barcos piratas ingleses, al mando del traficante de esclavos africanos John Hawkins en la que viajaba Francis Drake, arribaron al puerto de Veracruz con el objetivo de obtener víveres y demás cosas útiles. Al día siguiente de su entrada a Veracruz llegó desde España la flota que conducía al cuarto virrey de Nueva España, Martín Enríquez de Almansa.

Llegaron a un acuerdo para que el corsario dejara entrar a la flota española, pero el virrey no cumplió su palabra, hubo una batalla en la que los barcos ingleses fueron quemados y hundidos con excepción de aquel en el que huyó Drake y otro con Hawkins y gran cantidad de marinos.

 

 

?Durante su huida abandonaron a varios tripulantes, que fueron capturados por las autoridades y remitidos a la capital de la Nueva España. En lo que se esperaba su juicio, unos fueron a parar a la hoguera, otros a las galeras, la mayoría recibieron azotes pero otros más se les sentenció a prestar ayuda y trabajar dentro del Hospital de San Hipólito.

El hospital pudo mantenerse a la par de los avances médicos, pero para la Independencia el sitio tuvo la administración de la nueva nación Mexicana y para 1821, se suprimieron las órdenes mendicantes. El lugar siguió funcionando como Hospital sin perder su esencia y las transiciones políticas y los nuevos rumbos médicos lo hicieron cambiar de profesión.

 

 

Fue centro de enseñanza, práctica y eventos del Colegio de Medicina, antes de la Santa Inquisición. Durante la Revolución, la Guerra de Reforma y el Imperio de Maximiliano I de México, el nosocomio siguió siendo reconocido como lugar especializado en enfermos mentales.

En el siglo XIX, con la llegada de Porfirio Díaz al poder, el inmueble dejó de dedicarse a los enfermos mentales y el Manicomio General de la Castañeda inaugurado en 1910, le dio el punto final a este Hospital que por años siguió siendo hogar de mendigos y desahuciados. Fueron 344 años de existencia del manicomio de San Hipólito y 210 años del manicomio de la Canoa. La Castañeda funcionó como hospital psiquiátrico por 50 años nada más. En 1996 el inmueble fue rescatado e iniciaron los trabajos de restauración en manos del Instituto Nacional de Bellas Artes con capital Público y Privado.

 

Matador Net

 

Antiguo Hospital de San Hipólito

Dónde: Av. Hidalgo 107 Col. Guerrero Cuauhtémoc 06300

Cuándo: Hoy en día es un centro de convivencia social y a un costado se encuentra la capilla de San Judas Tadeo.

Entrada libre

El imponente Cerro de Borrego y sus tres fabulosos miradores para contemplar Orizaba
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El Cerro del Borrego tiene varias actividades históricas, y sin duda es uno de los mejores miradores del país.

Foto destacada: Orizaba Travel

Actividades que puedes hacer en el imponente Cerro del Borrego.

 

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El pasaje que puedes ver desde el Cerro del Borrego, una prueba de nuestra historia y también es un área natural protegida elevada a 1240 metros sobre el nivel del mar, que abarca parte de tres municipios de Veracruz, el resto del cerro se ubica en los municipios de Rïo Blanco e Ixhuatlancillo.

En el cerro es posible ver tres tipos de vegetación original que son la selva, bosque de encino y bosque de montaña. Hay muchas higueras y desde de 2014 fue abierto al público el Ecoparque Cerro del borrego en la cima del mismo lugar a cargo del ayuntamiento de Orizaba a donde se puede subir por la tradicional vereda o a través del también recientemente inaugurado Teleférico de Orizaba.?

 

 

Eco Parque de Cerro del Borrego

 

 

El Eco Parque tiene tres  áreas para comer divididas en área de picnic, cobertizo y cabaña comedor. Además cuenta con tres miradores desde donde pueden contemplarse el Valle de Orizaba, Río Blanco, la ciudad ubicada al oeste de la ciudad y el grandioso Pico de Orizaba, el volcán más alto de México. En el centro del Eco Parque se encuentran los vestigios del Fuerte, otrora escenario del sitio del Cerro del Borrego. Es un sitio con atractivos que rescatan la historia y naturaleza de este esplendoroso lugar.

 

Museo de Sitio

 

 

El Cerro del Borrego tiene una increíble historia, así que este Museo la resguarda. Poco más de un mes después del 5 de mayo de 1862, las tropas mexicanas se bañaron en gloria al derrotar en la ciudad de Puebla a los soldados al servicio del Segundo Imperio Francés; pero la derrota llegó al Cerro del Borrego, asentado en la parte alta del municipio de Orizaba, en el oriental estado de Veracruz.

En este sitio, un grupo de soldados franceses sorprendió a un batallón de entre 700 a 2.000 soldados mexicanos que dormían y los matan, ante la mirada atónita de decenas de espectadores. Aquí están las ruinas de un fuerte que significó el inicio de la derrota mexicana y la segunda intervención francesa en el país.

 

Museo Geográfico de Orizaba

 

 

El museo Geográfico de Orizaba contiene la cartografía de la ciudad del año 1700 a la fecha. Además de cartografía el museo tiene litografía que muestra la evolución de Orizaba desde el siglo XVI hasta la actualidad. También el sitio cuenta con miradores, senderos y una tirolesa de 250 metros. Recuerda que puedes subir a estos lugares turísticos a través del Teleférico o si lo prefieres caminando.

 

Teleférico

 

 

El teleférico fue construido por Leitner Poma, empresa con más de 60 años de experiencia y más de 8,000 teleféricos construidos en el mundo. Las únicas condiciones por las que se detiene su operación son por fuertes rachas de viento, superiores a los 50 km/h, y por tormentas eléctricas. ¡Admira las vistas de la ciudad y el Pico de Orizaba!

 

 

Cerro del Borrego

Dónde: Plaza pichucalco puente independencia Y, Pte. 5, Centro, Orizaba, Ver.

Cuando: lunes a domingo de 06:00 a 20:00

Cuánto: Teleférico $50

La historia del juguete que todos hemos tenido: El Santo de plástico
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El bootleg mexicano de El Santo es un ícono con el que todos hemos jugado y un rasgo de identidad dentro de la cultura mexicana.

Foto destacada: Cheap pop culture

El Santo, enmascarado de plata, es la bandera de todo el bootleg mexicano.

 

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Se les llama bootleg a las piezas o juguetes que se crean sin una licencia. Son falsificaciones que imitan los de las grandes marcas de juguetes y son producidos en masa. Estos suelen encontrarse en los tianguis y bazares a muy bajo costo. En la jerga chilanga cotidiana, se dice que son juguetes "chafitas" o "piratas".

No obstante, muchos coleccionistas persiguen el bootleg mexicano, porque son piezas únicas en el mundo que inspira a los coleccionistas a ampliar las piezas y a tener diversas variedades. La práctica del bootleg se ha extendido en muchas partes del mundo, aunque en México siempre ha sido bastante popular.

 

 

En México, sobre todo en la CDMX, hay muchas fábricas trabajando día y noche en la manufactura de bootlegs. Pero también existen figuras que eran creadas sin tener juguetes oficiales como referencia. Como las figuras del luchador mexicano El Santo, donde los primeros muñecos no nacieron de grandes empresas, sino que fueron creados por jugueteros en pequeños negocios, lo que termina por darles un valor de arraigo muy especial.

En estas fábricas se crearon figuras de plástico duro, baquelita, trapo y plástico soplado de las más diversas series y películas se encontraban a disposición de los pequeños en los tianguis, mercados y negocios ambulantes. El plástico soplado es una técnica que permite crear figuras muy llamativas y de gran tamaño, poco peso y a bajo costo.

 

 

 

Entre las figuras creadas en la década de los 80 más extrañas y caras hechas en México se encuentran el Mumm Ra de plástico soplado, El Mazinger Z gigante y Darth Vader luchador, una pieza que tiene la cara del villano de Star Wars y el cuerpo del Santo, el enmascarado de plata. Pero sin duda, la bandera del bootleg mexicano es el icónico Santo.

 

 

¿Quién creo la figura de El Santo?

 

 

Se trata del escultor Mario González Márquez creo en madera las figuras clásicas del Santo y Blue Demon. A partir de estas dos piezas sacó los moldes que pasarían a la historia y serían reconocidos en todas partes del planeta como símbolo de la mexicanidad.

Este trabajo fue iniciado en los años 40s en las creaciones diversas figuras en plástico desde soldados, superhéroes como Batman, Robin, Superman o personajes de la cultura nacional e internacional como boxeadores, jugadores de fútbol, artistas, atletas, entre otros.

 

 

Su hijo, Fernando, continúa con la tradición en la fabricación artesanal de figuras de los luchadores en colecciones y para los coleccionistas Hay un catálogo de más de 400 personajes con personajes como Pelé, Cantinflas, Agustín Lara, Miguel Hidalgo y Costilla y José María Morelos y Pavón y Bruce Lee además de muchas piezas de la lucha libre.

Camerino Victoria Cruz y su familia son otros fabricantes de luchadores en México de los que se tiene conocimiento. Ellos tiene un negocio en Iztapalapa desde 1977, mismo año en que empezaron a producir los luchadores de plástico. Ellos indirectamente dan empleo a 30 familias de Chalco, Nezahualcóyotl, el mismo Iztapalapa y las delegación Cuauhtémoc, las cuales les compran estos muñecos por millar y sin pintar para así decorarlos ellos mismos, empaquetarlos y venderlos según el precio que más le convenga.

 

 

La pequeña fábrica de juguetes Plásticos Victoria reproduce desde 1977 los legendarios luchadores de plástico que hoy todos reconocen como un clásico juguete mexicano. El material con el que son reproducidos es polietileno reciclado de cubetas, autopartes como manijas o tableros, e incluso de otros juguetes destrozados que caen en la basura.

Todo este plástico es molido hasta quedar reducido a polvo, el cual se introduce en una máquina inyectora que será la que dispare esta materia prima hacia los moldes que tienen la forma de los conocidos luchadores. El polietileno tiene que hervir a 400 grados antes de ser inyectado. La máquina hace un ligero sonido parecido al de una olla exprés, posteriormente abre los moldes y de ellos emanan cuatro figuras.

 

 

A su vez estas caen a una tina de agua fría con el propósito de que el plástico se endurezca rápido, se enfríe, y las piezas no se queden adheridas. El proceso de pintado es tan importante como el de la creación de cada pieza. Ya que se compran estos juguetes gracias a su colorido. La figura sigue siendo el luchador con la mano izquierda arriba y la derecha abajo, como preparándose para el combate.

 

 

El Mercado de Sonora es el sitio más reconocido por ser el bastión del país más grande de los juguetes nacionales, parece ser el principio para emprender una investigación para dar con los creadores de estos juguetes. Los empaques no suelen decir en dónde son hechos, empaquetados, dirección ni teléfono.

Oxtankah, la ciudad maya más grande e importante de Chetumal
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La antigua ciudad maya de Oxtankah es un sitio arqueológico relevante y por varias razones la cuna del mestizaje en México.

Foto destacada: Villa Marcela

Oxtankah fue una ciudad próspera y no se sabe por qué terminó siendo abandonada.

 

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Chetumal es conocida como la puerta de entrada a la costa maya, desde sus playas comienza un recorrido por mar y tierra por las más bellas playas del caribe y sitios arqueológicos de fama internacional, pero es justo dentro de su territorio que lo interesante comienza pues ahí se encuentra la más antigua y grande de las ciudades mayas, Oxtankah, un sitio arqueológico para explorar y escalar.

La importancia de la zona arqueológica de Oxtankah recae, además de su antigüedad, en una interesante hipótesis, se cree que esta es la cuna del mestizaje. Se dice que en esta ciudad maya nacieron los hijos de Zazil – Ha, princesa maya hija de Nachan Ka´an, gobernante de Chactemal, y Gonzalo Guerrero, un náufrago español. Fue entonces que en 1531 que nacieron los primeros mexicanos mestizos.

 

 

El origen de Oxtankah

 

 

En el año 600 a.C. se asentaron en Oxtankah los primeros mayas, fecha en que iniciaría un largo periodo de desarrollo cultural y poblacional que tuvo tres momentos álgidos, del año 300 al 50 a.C., del 250 al 600 d.C. y del 600 al 900 d.C., de los tres momentos fue durante el llamado Clásico temprano que la ciudad tuvo su mayor periodo de prosperidad.

El gran poder de Oxtankah le permitió ampliar sus primeros edificios duplicando su tamaño, la ciudad entera creció tanto que extendió su territorio hasta la isla Tamalcab y creó un extenso circuito de canales seminaturales que conectaban a la próspera con lejanas poblaciones con las que tuvieron intercambio comercial y cierto dominio.

 

 

Aunque esta ciudad fue bastante próspera, a la llegada de los españoles al nuevo mundo ya tenía 400 años deshabitada. El nombre de Oxtankah le fue designado hasta 1937 por el investigador Alberto Escalona Ramos; años después investigaciones antropológicas pusieron en la mesa la sospecha de que esta fuera la gran ciudad de Chactemal.

 

 

Zona Arqueológica Oxtankah

 

 

La invaluable zona arqueológica de Oxtankah está conformada por varios edificios, unos más enteros que otros, donde originalmente los mayas realizaban ceremonias, rituales y tributos por tratarse de una ciudad principal de la cual hoy sólo quedan dos plazas a las que se puede acceder paseando entre la selva.

Para visitar la zona arqueológica de Oxtankah se recomienda utilizar repelente de mosquitos, calzado adecuado para caminar y escalar piedras, ropa cómoda y llevar agua pues se encuentra rodeada de mucha vegetación; además la dota de un ambiente mágico a las edificaciones levantas entre los siglos IV y VI y modificadas por los propios mayas entre los siglos XI al XVI d.C.

 

 

La arquitectura maya del lugar es de estilo Petén, es decir, se encuentran estructuras superpuestas con muros en talud, con esquinas redondeadas y remetidas, cuyo elemento esencial es la moldura llamada "en delantal". Originalmente Oxtankah comprendía diez plazas, dos patios hundidos, más de 30 edificios y un cenote. Años adelante muy cerca del sitio los españoles construyeron una capilla.

Sólo dos plazas son las que sobrevivieron al tiempo y son las que visitaras en el sitio arqueológico. En la Plaza de las Abejas se encuentran los restos de edificios de uso residencial, en el edificio IV de la plaza se observa un laberinto que pudo tener finalidades religiosas. La Plaza de las Columnas es sede de una pirámide que pudo ser de uso de la élite maya.

 

 

Estas hermosas construcciones de Oxtankah estuvieron decoradas de grandes mascarones de estuco policromado que desaparecieron quedando como únicos testigos los árboles de la selva, muchos de los cuales poseen un aplaca con su nombre en maya y en español, como el guanacaxtle, el ramón, el jobo, y el pixoy.

 

Museo de sitio de Oxtankah

 

 

La zona arqueológica de Oxtankah posee un museo de sitio donde se pueden observar de cerca cerámicas encontradas en el sitio, dibujos y mapas que reconstruyen la grandeza de la ciudad maya que aún resguarda misterios, como el hallado en el año 2000, una cámara mortuoria donde se encontraron los restos de un hombre fallecido hace mil 500 años.

Junto al hombre se encontraron 1620 cuentas circulares nacaradas y 34 pendientes de distintos tonos rosados que fueron hechas con cuatro especies de moluscos, tres marinos y uno de agua dulce, los cuales sólo se encuentran en Belice y en la zona de ríos del Petén guatemalteco, el estudio del hallazgo revela que se trataba de un atavío elaborado especial habilidad y que aún hay mucho por conocer de Oxtankah y la cultura maya.

 

 

Zona Arqueológica Oxtankah

¿Dónde? Chetumal, Quintana Roo

¿Cuándo? Lunes a domingo de 8:00 a 17:00 h.

¿Cuánto? $55 pesos

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