Arte y Cultura
3 circuitos de librerías que estimularán a cualquier lector
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¿Buscas un libro pero no sabes cuál? ¿Por qué no pruebas suerte con alguna de estas caminatas que tienen como pretexto las sorprendentes librerías del DF?

“Lo más importante de los libros son las manos que los entregan”, escribió Juan Villoro en Conferencia sobre la lluvia. El libro, en varios sentidos, es un punto de encuentro: entre autor y lector, entre un amigo que lo comparte y otro que se contagia de ese entusiasmo, entre dos desconocidos que coinciden en una lectura; muchas veces se trata de un encuentro con la suerte, la casualidad, la fortuna.

De ahí también que las librerías sean lugares de hallazgo y sorpresa. Sin esperarlo, nos encontramos con un título que nos sorprende, uno que desconocíamos y que quizá estaba esperando ese momento desde que su autor lo dio a la imprenta.

En el DF, por fortuna, todavía persiste una tradición libresca que se expresa en ciertas zonas en donde se concentran excelentes librerías, algunas ya tradicionales y otras que han surgido espontáneamente como parte de la dinámica urbana.

Para compartirlas con nuestros lectores, hemos agrupado esas librerías en “circuitos”, sugerencias para descubrir la ciudad y, en el camino, dar con un buen libro.

 

Principiante

libros

En la zona centro, la calle de Donceles se ha reconocido históricamente como la de las “librerías de viejo”. Sin embargo, para una experiencia un tanto menos apabullante quizá baste con recorrer el Callejón de la Condesa (a un costado del Palacio de Minería), comenzando por 5 de Mayo para desembocar en La Casona de Aura (Donceles 12). Esta pequeña caminata puede funcionar para ir probando suerte con los libros.

Un recorrido parecido puede comenzar en los puestos de Balderas, en la Ciudadela, para después seguir por Tolsá hasta encontrar Liverpool, en la colonia Juárez. Ahí, en el número 12, se encuentra la librería Jorge Cuesta, cuya oferta de libros se distingue por un peculiar grado de exquisitez.

 

Intermedio

Libros-

En el sur de la ciudad una de las mejores librerías es Tres Cruces, en la calle homónima de Coyoacán, número 99. Las siguientes están en la zona del cruce de Miguel Ángel de Quevedo y Universidad en donde, además de varias “de viejo”, también se encuentran El Sótano, la librería Octavio Paz del Fondo de Cultura Económica y la primera de las librerías Gandhi. El paseo puede continuar hasta el parque de la Bombilla, en San Ángel, donde desde hace un par de años se venden libros al aire libre.

 

Avanzado

a través del espejo

El último circuito nos lleva a las colonias Roma y Condesa. Si llegas por Avenida Cuauhtémoc, el punto de inicio puede ser Álvaro Obregón, sin duda una de las mejores calles del DF para caminar. Sobre el camellón, los sábados y domingos llegan algunos libreros con ejemplares pocos comunes. Igualmente, en el número 118 (A y B) se encuentran las librerías A través del espejo y El Ático. Puedes caminar hasta cruzar Insurgentes, seguir hacia el Parque México y caminar por Ámsterdam hasta dar con una calle casi secreta: Ozuluama, en donde desde hace poco tiene su local La Torre de Lulio. El punto final de este recorrido puede ser El Hallazgo, en Mazatlán número 30.

Después de estas sugerencias no nos queda más que desearte suerte para estas andanzas bibliográficas.

Nostalgia urbana: las mil aristas del México de Pedro Meyer (FOTOS)
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“La fotografía, igual que todo proceso artístico, se enriquece con la posibilidad de explorar.” -Pedro Meyer.

Un fotógrafo que ha planteado la estética fotográfica de toda una generación.

 

A Pedro Meyer se le conoce por muchas, imágenes, méritos y por un gran trabajo para hacer de la fotografía un arte. Fue el fundador y presidente del Consejo mexicano de fotografía y el organizador de los primeros tres Coloquios Latinoamericanos de Fotografía, además de ser reconocido en todo el mundo como un gran representante de la fotografía contemporánea.  

Además de su trabajo artístico y fotográfico, ha sido maestro en varias instituciones de prestigio así como curador, editor, fundador y director del portal web ZoneZero, el cual presenta el trabajo de más de mil fotógrafos de todo el mundo. También es el autor de los libros Tiempos de América, Espejo de espinas y Los cohetes duraron todo el día.

 

 

 

Su libro más reconocido es Verdades y Ficciones: Un Viaje de la fotografía documental a la digital, es cuál fue convertido a CD-ROM en 1995 por la editora Voyager, siendo uno de los pioneros en este tránsito digital. Seagull Press le publica en 2011, A Kind of Touching Beauty, una selección de fotografías de Estados Unidos obra de Pedro Meyer, las cuales acompañan una serie de ensayos del escritor y pensador francés Jean-Paul Sartre.

En 2008 quiso realizar la primera retrospectiva simultánea a nivel mundial. Constó de más de 60 exhibiciones en 17 países alrededor del mundo, cada una de ellas distinta de la otra, pues cada uno de los curadores eligió de entre un conjunto de 3000 imágenes,  (de un acervo de más de 450,000 imágenes y documentos), que devino en la creación del Archivo Pedro Meyer.

 

 

 

En el 2015 inicia actividades el FotoMuseo Cuatro Caminos, recinto cuyo objetivo es ser semillero de nuevas propuestas y reflexiones en el campo de la fotografía contemporánea. El espacio se constituirá como un centro expositivo y educativo.

Sin más, te dejamos la galería de uno de los fotógrafos más grandes y reconocidos del país.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entre el cielo y la tierra, Buda y los mexicas. Germán Venegas en el Museo Tamayo
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Instalada en alrededor de 1,220 m2, esta muestra es la más exhaustiva que se ha realizado en un museo en México de la obra de Germán Venegas, con cerca de 350 piezas que abarcan su práctica.

 

Un Buda policromado de más de cinco metros de altura atraviesa verticalmente el Museo Tamayo, generando una línea visual entre dos de sus salas principales, como si se tratara de unir lo terrenal con lo espiritual. La forma es vacío y el vacío solo forma (2000-2002) es una pieza tallada en madera, que sirve como eje de la exposición Todo lo otro, del artista Germán Venegas. Por su parte, los tres grandes dípticos: Encuentro en el bosque (1996), Decapitación (1995) y Lección (1995), así como el políptico Dogmáticos (1996), abordan el paso a lo espiritual y divino por medio de la sabiduría, la meditación y el ascetismo.

 

 

Esta serie de óxidos, a su vez, introducen la serie en óleo Ascetas (2003-2004). Finalmente, en las series Tlatoanis (2018) y Monos (2006-2015), Venegas explora dos estados de conciencia: el ego exacerbado, con los reyes del imperio mexica, y la exaltación, a través de un mono que difícilmente logra un estado de quietud. Todo lo otro se estructura alrededor de una serie de dualidades: lo terrenal y lo religioso, lo humano y las deidades, y los pies del Buda y su mente.



 

Germán Venegas (La Magdalena Tlatlauquitepec, Puebla, 1959) estudió en La Esmeralda (Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado). Poco antes de su preparación formal como artista plástico, se desarrolló como artesano tallador. Fue reconocido como uno de los representantes más destacados de una generación de artistas que fue calificada como neomexicanista y que, durante la década de los ochenta, irrumpió con gran vigor en la escena de la cultura nacional.

 

Después de un amplio período dedicado a la escultura, Venegas regresó al quehacer pictórico. La búsqueda de un nuevo punto de partida lo condujo al universo filosófico-religioso del budismo, donde encontró un vínculo entre su existencia y su arte, enriqueciendo su obra con una nueva percepción de la vida y de la muerte, y representando en sus pinturas y dibujos deidades e iconos orientales y occidentales.

 

Su obra se ha expuesto en México y en el extranjero (Alemania, Australia, Brasil, Cuba, Ecuador, España, Estados Unidos, Guatemala, Italia, Francia y Japón), y forma parte de colecciones tan importantes como el Museo de Ponce en Puerto Rico, el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, el Museo Metropolitano de Nueva York y el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo en Badajoz, España, entre otros.

 

 

 

 

“Todo lo otro” es una exposición compuesta por casi 350 piezas que incluyen dibujos, esculturas y pinturas. El eje que las guía es la dualidad entre lo humano y lo divino, lo terrenal y espiritual, reflejados en los dos sistemas de creencias que se mezclan, disputan y retroalimentan en su obra: el budismo y la antigua cosmogonía mexica.

 

Los símbolos mexicas responden a su participación en el neomexicanismo, una corriente pictórica que, después de ver caer la fachada nacionalista que pintaban los gobiernos antes del terremoto de 1985, comenzó a construir una identidad mexicana que buscaba narrarse con base en lo que imaginaba como sus cimientos más sólidos: las culturas indígenas, el pasado prehispánico y el arte popular.

 

 

 

La compilación es increíble, pero resuena con el espíritu de la época que ha habitado Germán Venegas. El poblano y ex alumno de La Esmeralda, encontró en el budismo un punto de anclaje para poder abordar la vida en su obra.

 

 

Esta exposición realiza una revisión de toda la obra de uno de los artistas mexicanos más importantes a nivel nacional e internacional, cuyo trabajo se caracteriza por la hibridación de tradiciones y mitologías. A través de la diversidad de técnicas y formatos, incluyendo su práctica como pintor, dibujante, escultor y tallador de madera, la muestra recorre la trayectoria de Venegas desde la influencia que el budismo ha tenido en su obra hasta sus estudios de la cultura mexica.

 

 

Todo lo otro. Germán Venegas

Dónde: Museo Tamayo

Dirección: Paseo de la Reforma 51, Bosque de Chapultepec, Bosque de Chapultepec I Secc

Cuándo: 11 de diciembre al 31 de marzo

Web 

El Antiguo Palacio del Ayuntamiento y toda su belleza, ahora abierto a todo público
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El Antiguo Palacio del Ayuntamiento, se inauguró con una exposición fotográfica y ahora estará abierto a todo el público con visitas guiadas.

Un espacio lleno de historia abierto para todo el público.

 

 

La construcción del antiguo Palacio del Ayuntamiento fue ordenada por Hernán Cortés a inicios de la reconstrucción de la ciudad en 1522, y fue terminado entre 1527 y 1532. Los maestros de arquitectura Pedro de Arrieta y José Miguel Álvarez  dirigieron la obra que se ubica al sur del Zócalo capitalino en el Centro Histórico; que ahora forma parte del conjunto arquitectónico Patrimonio de la humanidad desde 1987.

De acuerdo con las Ordenanzas de Población de Carlos I, las Casas del Ayuntamiento o Casas del Cabildo, igual que las casas parroquiales o privadas de vecinos prominentes, fueron construidas con las piedras de los templos mexicas. En un momento estos lugares tuvieron funciones administrativas y de justicia en la ciudad. Esa arquitectura era necesaria como protección contra los indígenas, quienes tenían prohibido asentarse en la zona.

 

 

El primer edificio fue construido por las autoridades españolas entre 1526 y 1532, en seis solares dados por el cabildo en el costado sur de lo que fue el tecpan de Motecuhzoma Xocoyotzin. En su primer etapa era un lugar que tenía una gran sala de reuniones, y sitios para escribanos, contadores, un espacio para los oidores y una capilla.​En el resto de casas se estableció un granero, la cárcel pública, las carnicerías y los corrales para aves del propio Consejo.

Poco a poco fueron agregándose otras dependencias: una alhóndiga, casa de moneda, una fundición, la carnicería mayor y las casas que servían de residencia. Marqués de Cerralvo mandó a construir un edificio destinado a cuartel de caballería el 15 de enero de 1624. Con el tiempo este sitio acabó por convertirse en mercado para la venta de artículos diversos.

 

 

 

Para finales de 1692 durante el Motín de la Ciudad de México, el edificio fue parcialmente quemado por indígenas enfurecidos, que protestaron de dicha forma por la especulación en el precio del maíz. En este episodio, es memorable como Carlos de Sigüenza y Góngora quiso rescatar de las llamas el archivo histórico de la ciudad.​

A principios del siglo XVIII (1714) el palacio del Ayuntamiento fue reconstruido con el gusto de la época: de la primera austeridad con muros anchos y ventanas pequeñas, pasa al estilo barroco peninsular, con arcos y adornos, y después se le agrega el neoclásico. Por tal motivo, las Casas del Cabildo fueron reedificadas totalmente por instrucciones del virrey Fernando de Alencastre Noroña y Silva, duque de Linares, iniciando las obras en 1714 y concluyendo entre el año de 1722 (portales) y 1724 (el resto del edificio); siendo virrey el Marqués de Casafuerte.

 

 

 

Hacia 1821 fue suprimida la venta de carnes en el palacio, por lo que a partir de entonces se establecieron vendimias en el callejón de la Diputación, actual avenida 20 de Noviembre. Pero fue el gobierno de Porfirio Díaz que se distinguió por la construcción de grandes obras, entre ellas muy bellos edificios. Al Palacio Municipal se le agregó un nivel más y se reconstruyó totalmente.

A principios del siglo XX, García Preciat le da otra denominación a estos edificios: Aduana Marítima, Palacio Municipal, y cuerpo de guardia principal, transformando posteriormente en palacio de gobierno. A partir de 1929 se convierte al ex palacio municipal en sede del Departamento del Distrito Federal. En 1934 se le agrega el 4º. Piso. Al llegar al poder, el Gral. Lázaro Cárdenas emprendió la tarea de agregar un nivel más al edificio, que ya entonces se llamaba, del Departamento del Distrito Federal.

 

 

 

Para 1963 todo el edificio del antiguo palacio de gobierno que albergaba la aduana, el palacio municipal, el palacio de gobierno y las atarazanas. Pese a que solo quedan los cimientos y algunos muros del Ayuntamiento original, su arquitectura y belleza invita a observarlo, ya sea en su fachada exterior de estilo neoclásico y el águila imperial, ya sean sus arquerías o los escudos de la ciudad; sus balcones o sus torres que fueron elevándose conforme la edificación crecía.

En su interior se pueden apreciar en sus columnas los estilos dórico, jónico y corintio, o su hermoso Salón de Cabildos, escenario de eventos trascendentes y su biblioteca, que ofrece servicio de consulta sobre temas de nuestra ciudad.

 

 

Hoy en día, el Antiguo Palacio del Ayuntamiento es un museo y oficina de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México.​ Y en su interior alberga un rico patrimonio histórico como el Salón de Cabildos y el Centro de Documentación Francisco Gamoneda. A partir de diciembre del 2018 estará abierto a todo el público.

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, entregó en forma simbólica al pueblo el patio del ala sur del Antiguo Palacio del Ayuntamiento, donde inauguró una exposición fotográfica y después se retiró a sus oficinas en el lugar, desde donde comenzó a despachar.

 

 

La exposición consta de una serie de fotografías de gran dimensión sobre personalidades que fueron recibidas en el Salón de Cabildos. El secretario de Cultura de la Ciudad de México, Alfonso Suárez del Real, explicó el significado de las imágenes, algunas donde aparecen gobernantes capitalinos con personajes de la política nacional e internacional, como Álvaro Obregón, Fidel Castro, Salvador Allende, entre otros.

Asimismo, las fotografías de los astronautas que pisaron la luna y quienes recibieron las llaves de la capital, del escritor Carlos Monsiváis, y del presidente Andrés Manuel López Obrador cuando recibió el reconocimiento Ciudad de México. También hay una imagen de cuando el gobierno mexicano le cedió el Salón de Cabildos a las Cortes de la Segunda República Española y se eligió a su presidente en el exilio.

 

 

Esta ala sur será pública en una primera etapa en su patio y primer piso, se harán visitas guiadas en segmentos de 30 personas que podrán permanecer en recorridos de 15 minutos. Par febrero del 2019 se habilitará el segundo piso de esta ala sur para que todo este espacio esté abierto al público y se analizará abrir el tercero piso, donde se encuentra el Salón Oval para visitas públicas.

Asimismo, el nuevo museo contendrá la historia política desde la fundación de esta gran ciudad, hasta la actualidad. Y estará abierta la biblioteca donde los jefes de Gobierno se reunían con su gabinete o con invitados especiales.

 

Visita el Palacio del Ayuntamiento de la CDMX 

¿Dónde? la Plaza de la Constitución #2, Col. Centro. 06000, Centro Histórico

¿Cuándo? Lunes a viernes de 9:00 a 17:00 horas y sábados y domingos de 9:00 a 19:00 horas.

Entrada libre

Sitio Web

El Papalote Museo del Niño volará sobre Iztapalapa en 2019
Habitual Taller de Arquitectura
El Museo Papalote del Niño Iztapalapa permite aventurarse a nuevas oportunidades para mejorar la calidad de vida en la Ciudad de México.

 

El Museo Papalote del Niño dio de que hablar con la convocatoria abierta al Concurso Nacional de Arquitectura Museo Papalote del Niño / Iztapalapa. Con la apertura de este nuevo espacio, el Papalote contará ya con su cuarto museo en todo el país. Además de tener planes para hacer un museo completamente nuevo en Iztapalapa, el Papalote está por concluir obras en Monterrey y seguramente veremos terminada para principios de 2019 la extensa remodelación que se está llevando a cabo en el proyecto de la segunda sección del Bosque Chapultepec.

 

 

Los museos en general son el espacio ideal para tener acceso a una educación no formal, es decir una educación que no se imparte dentro de un aula de clases. Es muy probable que en un futuro no muy distante veamos que los museos realmente se convertirán en una red de aprendizaje alternativa, donde tanto niños como adultos podamos educarnos en un ambiente que se adapte al perfil de cada uno. Esto da pie a tener una educación variada y continua que da mayor facilidad a personas de explotar sus talentos y despertar su curiosidad sin importar edad, bagaje cultural o nivel socioeconómico.

Con tantas iniciativas en mano, el Papalote Museo del Niño tiene una excelente oportunidad de sumarse de forma efectiva a la educación de México. Sus nuevos centros empapados con su lema “Toco juego y aprendo” rompen paradigmas modernos en cuanto metodologías de formación educativa y al mismo tiempo sus edificios tienen el doble discurso de aproximar a las nuevas generaciones a la arquitectura contemporánea. Dado la complejidad conceptual de un museo que tiene condicionantes tan acotadas como las del nuevo espacio para Iztapalapa, era lógico que se haga una convocatoria abierta.

 

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El concurso fue dividido en dos etapas, la primera etapa fue una convocatoria abierta bastante incluyente donde había mínimos requisitos para poder participar. La segunda etapa, la cual se está llevando a cabo en estos momentos, consiste en una competencia entre siete finalistas que fueron seleccionados de la primera etapa, y el resultado final se dará a conocer en noviembre. Esta es la lista de los siete seleccionados por el jurado:

 

1.- TAX Taller de Arquitectura. Alberto Kalach.

2.- DCPP

3.- Carlos Rodríguez Bernal

4.- Armando Birlain López, David Martínez Ramos y Ximena Pérez Tamariz

5.- Jorge Ambrosi / Gabriela Etchegaray

6.- CRAFT Arquitectos

7.- FR62 taller de arquitectura

 

 

No se puede negar que el nuevo proyecto para Iztapalapa tiene condicionantes muy especificas que harán de este nuevo espacio un lugar único en la ciudad. Para empezar el nuevo edifico se encontrará directamente vinculado con un Centro de Transferencia Modal (CETRAM) el cual también tendrá un centro comercial. El simple hecho de estar ubicado en lo que será un nodo de movimiento sumamente importante para la ciudad, hace que las propuestas seleccionadas revaloren el espacio público como punto esencial de inclusión y participación ciudadana.

 

 

La facilidad con la cual se podrá llegar al museo por medio de transporte público hará que veamos una mezcla interesante de visitantes que sean tanto de la delegación de Iztapalapa como de otras delegaciones e incluso de otros estados. Será una excelente oportunidad para conocer y dar a conocer diferentes perspectivas a nivel sociocultural.

Por otro lado, la búsqueda de contrarrestar las altas emisiones de CO2 y otros contaminaste asociados con el transporte motorizado, da lugar a que veamos en muchas de las propuestas un alto interés por aéreas verdes conservación de especies vegetales autóctonas y soluciones de sustentabilidad que son casi obligadas en cualquier proyecto del S. XXI.

 

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Jorge Ambrosi / Gabriela Etchegaray

Podemos intuir por la selección de finalistas de este concurso que el Papalote Museo del Niño, está listo para dar un brinco y estar a la vanguardia. El Papalote pone como prioridad la integración del tejido social y del tejido urbano, la accesibilidad, el uso responsable y sostenible de recursos, sin descuidar que el juego y la diversión son piezas claves para lograr una pluralidad e inclusión al conocimiento.

 ImprimirTAX Taller de Arquitectura. Alberto Kalach.

 

Se prevé que el nuevo Papalote Iztapalapa esté listo en 2019. El predio fue donado por la alcaldía y contará además de con un complejo comercial.

A las afueras del Metro Constitución de la Línea 8 del Metro, se construye este nuevo museo, a la par, en Monterrey en el Parque Fundidora habrá una tercera sede el recinto que ha pasado de ser lúdico a orientativo. Cuando se anunció en 2015, que el Papalote en Iztapalapa sería en escala y medidas iguales a la sede del Bosque de Chapultepec, mucho se habló sobre el terreno, el despacho encargado y la inversión.

 

 

El diseño del museo plantea integrar la arquitectura a la plaza pública (que se construye también en el Cetram) sin división alguna, para aprovechar los espacios abiertos como foro para actividades gratuitas y escenario de presentaciones.