Vida Capital
13 cosas del Centro que conocerás sólo cuando vivas ahí
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Vivir en el Centro Histórico, el corazón de la ciudad de México, núcleo del DF, es una experiencia única que, aunque parezca increíble, conserva secretos sorprendentes

Aunque alguna vez el Centro de la ciudad fue una zona temible ―sobre todo en los años posteriores al temblor de 1985 y el abandono subsecuente que sufrió en varios aspectos―, desde hace algunos años ha recuperado ese atractivo que tuvo y que en cierta forma difícilmente perderá. Pase lo que pase, el Centro siempre será tal, un núcleo en donde se conserva mucha de la esencia de esta ciudad, comenzando por su historia y siguiendo hacia algunos de los rumbos que toma el presente y aun el futuro citadino que nos aguarda. El Centro no ha dejado de ser el corazón de la urbe; quizá no el único, pero sí uno de los más importantes.

Con todo, dicha importancia conlleva sus propias particularidades, muchas asequibles casi únicamente cuando pasas una temporada viviendo en el interior de sus fronteras, una zona de pronto difusa y de pronto bien delimitada por un puñado de grandes avenidas: Eje Central, Balderas, 20 de noviembre, República de Perú, José María Izazaga y quizá algunas más.

A continuación compartimos algunas de estas cortesía de un insider, un habitante que se ha encargado de recopilar esta curiosa lista que sin duda será ampliada con la experiencia de otrxs.

Todo está al alcance

El Centro no sería tal si no pudieras conseguir de todo. Un lapicero, unas bocinas, queso holandés, café de grano recién molido, herramientas, pan dulce, ropa, antigüedades, libros de segunda mano, muebles y un abundante etcétera. Prácticamente cualquier cosa se consigue en el Centro, con cierta frecuencia a un buen precio.

Sólo es cuestión de saber…

Todo está al alcance, pero es importante saber dónde. Es importante saber que en las inmediaciones de Correo Mayor se encuentra nuestro barrio libanés, que República del Salvador es “la calle de las papelerías” o que López abunda en carnicerías, pollerías y queserías. El chiste, claro, es saber qué calle es de qué.

El olor del Bordo

Sí: algunas noches o madrugadas te sorprende un olor nauseabundo, a medio camino entre lo podrido y lo aberrante. Dicen, pero es una versión no confirmada, que se trata del olor del Bordo de Xochiaca, traído por el aire para recordarnos que eso también es la ciudad, que esa es la confirmación de su vitalidad.

Los sábados son intransitables

A diferencia de la mayoría de la población de la ciudad los sábados son, en la mayor parte de sus horas, para no estar en el Centro. Muchas personas y familias enteras aprovechan el sábado para ir al Centro, lo cual provoca, casi inevitablemente, que sea justo el día en que quienes viven ahí no salgan para nada.

Fauna nociva

De hormigas a cucarachas y ratas o ratones, en el Centro la población de fauna nociva es quizá incluso superior a la población humana, por lo cual hay que ser sumamente cuidadoso para no compartir tu vida con estos simpáticos insectos y animales.

La historia está aquí

Aun en una caminata distraída por el Centro te encontrarás con tres o cuatro placas que anuncian acontecimientos importantes. La casa que perteneció al Conde de Regla, la casa donde nació Daniel Cosío Villegas, la placa que consigna el nivel que alcanzó el agua durante la inundación más grave del Virreinato.

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Wimena Kane/flickr

Siempre encontrarás algo nuevo

El Centro, aun con toda la historia que lleva a cuestas, es un lugar vivo. Un lugar que sorprende. Un lugar donde siempre encontrarás algo nuevo: una plaza que no conocías, la tienda donde venden las especies más improbables, un personaje nocturno digno de la imaginación más original y más, mucho más.

La música de República del Salvador

Los éxitos de tu infancia y juventud continúan reproduciéndose una y otra vez en República del Salvador, la calle de los equipos de sonido, acaso la única calle del mundo donde Sean Paul convive con Gali Galiano, Los Ángeles Azules y Vicente Fernández.

Los mosquitos

Si olvidaste cerrar la ventana del cuarto por la tarde, prepárate para una noche de tortura e insomnio cortesía de una bandada de mosquitos que con premeditación, alevosía y ventaja te atacarán justo en ese momento en que comenzabas a conciliar el sueño. No un segundo antes ni un segundo después, sino en ese preciso momento.

Departamentos increíbles

Hubo una vez una ciudad donde sus habitantes vivían con dignidad. No en minúsculas cajas que sólo por accidente llevan el nombre de “departamentos”. Tampoco en edificios DIY de paredes de poliuretano y cimientos dudosos. En el Centro todavía hay edificios sólidos con departamentos increíbles, grandes techos y pisos de duela que son el marco de historias de vida envidiables.

No hay mejor campo de entrenamiento en prácticas de supervivencia

Caminar entre multitudes, cuidarse y cuidar a otros para no ser chacaleados, regatear para obtener el mejor precio de una mercancía y dar con los mejores tacos entre una oferta infinita. Eso, señoras y señores, es sobrevivir en la ciudad de Mexico, y el Centro es el territorio más idóneo para el mejor entrenamiento.

Los Cocuyos

Hay poco más que decir. Los mejores tacos de suadero y tripa de la ciudad. Punto.

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slow learner / flickr

Los domingos por la tarde

Después de todo el caos, de las palpitaciones y los temores, las sorpresas, las excentricidades, los insectos, las fiestas, las garnachas, los cafés de chinos, los ambulantes, las redadas, los tacos de canasta, las cemitas, los embutidos y los quesos, el Mercado de San Juan, los museos, las caminatas, las cantinas, las pulquerías, los carritos de super que venden sangría o agua mineral con limón, las baratijas made in China y todas esas identidades y colectividades que hacen al Centro, hay un momento inesperado de calma y tranquilidad: los domingos por la tarde. Al asomarse a una ventana en algún minuto del domingo, cuando el Sol comienza a decaer, el viento sopla ligeramente, la gente se prepara para enfrentar el lunes de nueva cuenta, los negocios están cerrados y los coches dejan de fluir, surge otro rostro del Centro, ese que se cree improbable y que sólo quienes vivimos ahí conocemos. Su rastro calmo, melancólico o al menos nostálgico, una bestia que duerme y que de pronto nos parece incluso tierna, como si los dos leones rampantes de su heráldica fueran poco más que dos gatitos de departamento que ronronean mientras te tomas un té o una cerveza a la luz de un silencioso atardecer.

Amlópolis, la propuesta de desarrollo urbano del nuevo gobierno
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Amlopolis es quizá el proyecto más ambicioso de desarrollo urbano que se haya hecho en el país, y pretende tener un gran impacto social.

Los datos básicos y necesarios sobre la Amlopolis.

 

Los griegos antiguos se dieron cuenta de la importancia de la vida en comunidad y de las ciudades como estados independientes, al grado de denominarle Polis al conjunto de casas que habitan en un mismo territorio donde habitamos juntos. Durante mucho tiempo, y para los grandes filósofos griegos, la polis fue el marco de referencia para hablar del desarrolló de las ideas y de la expansión de la civilización.

La estructura de la polis conlleva un establecimiento urbano, comprendía una ciudad amurallada, los campos de cultivo y pastoreo, y los puertos que la comunicaban con el exterior. Lo que quiero decir, es que la importancia de los desarrollos urbanos, la logística, la movilidad, la determinación del espacio, las fuerzas que coadyuvan el entorno, es tan importante para la vida en social, que de ello dependía, en muchos sentidos, la forma de pensar de los antiguos filósofos.

 

 

Esta idea sigue siendo la base de los cambios urbanos. Sobre todo cuando se vive en una ciudad es el centro de la vida diaria en el país, 92 millones de mexicanos habitan alguna de las 384 ciudades más pobladas. Pero no siempre fue así, en 1950, por ejemplo, más de la mitad de los mexicanos vivía en zonas rurales.

Este rápido crecimiento de las ciudades, aunado a la falta de planeación y provisión adecuada de infraestructura, ha tenido como consecuencia ciudades donde hay exclusión social y segregación espacial. Lo anterior impide el desarrollo económico de la nación, por eso es necesario que el Estado ponga énfasis en la planeación del territorio, para que se detone su potencial social y económico.

 

 

Es por eso que el nuevo gobierno ha puesto en su agenda recuperar y mejorar el entorno en el que vivimos millones de mexicanos, a través de la dotación de una infraestructura de calidad, espacios públicos, equipamiento, vivienda asequible y bien localizada. Esto implica, como en la antigüedad griega, entender a la ciudad como un sistema interconectado a través de los medios de movilidad.

A este plan de recuperación del entorno, se le ha llamado Amlopolis, quizá con un tono de burla, que como sea busca brindar seguridad jurídica a las familias que tienen propiedad, así como nuevos esquemas de vivienda en renta para los más jóvenes. Así que este plan nos incube a todos los que vivimos en las ciudades.

 

 

 

Amlopolis es un plan que impulsará y tomará en cuenta el medio ambiente y el suelo con vocación agraria. Pretende invertir en los núcleos agrarios, en sus viviendas y movilidad, sin modificar las diferencias culturales de cada comunidad. La agenda incluye una perspectiva de prevención de riesgos asociados a desastres, al delito, apertura en la información pública y transparencia en el ejercicio de recursos.

Esta visión, al menos teóricamente hasta ahora, pone en el centro de la vivienda y de la urbe a la persona, las comunidades y el ejercicio de sus derechos. Afirma que su “imperativo ético” es el de trabajar para construir ciudades en las que todos alcancen su pleno desarrollo en armonía con el entorno.

 

 

Román Meyer Falcón, el Secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano en el actual gobierno, es el representante del proyecto. Ha impartido cursos de urbanismo social en la Universidad Iberoamericana, y se ha enfocado en el desarrollo de proyectos urbanos de impacto social con diversos enfoques. Entre los que obre salen rescate de espacios públicos, integración de comunidades, salud pública, movilidad, desarrollo económico y políticas públicas. Ha colaborado en diferentes publicaciones en temas urbanos, como en medios digitales.

 

 

Lo que se destaca en esta propuesta es que todo el documento está formulado en un lenguaje claro y sencillo dejando a un lado los tecnisismos, con el fin de que los ciudadanos entiendan el alcance y la profundidad de lo que hará la Secretaría. Aunque este plan tiene sus aristas, mejorar el entorno en el que vivimos millones de mexicanos, mejorando la infraestructura de calidad, los espacios públicos, el equipamiento y la seguridad jurídica es algo urgente y necesario.

Meyer ha presentado un documento, que plantea la política de trabajo en 7 ejes de rectores:

 

 

 Suelo

 Desarrollo regional

 Política metropolitana

 Desarrollo urbano

 Vivienda

 Movilidad

 Política agraria

 

En la parte de los asuntos que hay que desarrollar y/o mejorar, está la especificación del presupuesto estimado para la resolución de cada acción, los costos y detalles técnicos para llevar a cabo este ambicioso plan. Hay que saber las formas y mecanismos en que se llevarán a cabo estas ideas. Hay que saber cómo se armonizaran y simplificarán los marcos legales, sistemas de planeación, programación, gestión y evaluación para gestionar las ideas.

 

 

Asimismo hay que esperar la respuesta de los millones de habitacionales y viviendas en esta de irregularidad, las viviendas en desuso y/o abandonadas; además las más de 2 millones de viviendas no tienen agua y 1.5 no cuentan con drenaje. A esto hay que sumarle los arrendatarios, los agentes de bienes raíces, los financiamientos y los detalles de gastos e inversión que ello implica.

Tal vez por ahora no veamos grandes cambios. Y si tenemos una actitud poco menos optimista, es posible que solo veamos los comienzos de estos trabajos. Pero hay que tener en cuenta que solucionar los innumerables problemas del país no es fácil. Pero colocar la cuestión sobre la mesa es, quizá por ahora, un gran avance.

Si deseas conocer a fondo los puntos iniciales de Amlopolis, puedes dar clic aquí.

 

 

Lo que los paleontólogos del INAH han descubierto del mamut de Milpa Alta
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Se cree que hace el mamut vivió hace unos 10 000 o 12 000 años en la antigua Santa Ana Tlacotenco, antes de que fuera alcanzado por un derrame de ceniza de algún volcán en erupción –posiblemente el San Miguel–.

De cinco metros y diez toneladas, con unos colmillos de tres metros, pelón y ancho, un Mammuthus columbi fue descubierto hace unos años por un grupo de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Nacional de Antropología e Historia. Este mamut solía habitar en la región de la Cuenca de México hace 10,000 años, entre pastizales y zonas cercanas a los lagos; tales como el poblado de Santa Ana Tlacotenco, en la delegación Milpa Alta. 

 

 

En Santa Ana Tlacotenco, poblado de la delegación Milpa Alta, se encontraron los restos óseos de un mamut que fue sepultado por cenizas volcánicas. Este es uno de los ejemplares que se ha localizado a más altura sobre el nivel del mar, a 2 mil 800 metros, y de los más completos que se han descubierto en la zona del Valle de México.

Con el apoyo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) comenzaron los trabajos de excavación. Hasta el momento, se ha localizado a poca profundidad un colmillo, así como la mandíbula, el cráneo, las costillas y huesos de los cuartos traseros y delanteros. Con toda esta información, los investigadores confirmaron que son los restos óseos completos de un mamut, el cual se calcula que medía 4 metros de altura y 4 y medio metros de largo.

 

 

De acuerdo con el doctor Luis Barba Pingarrón, del Laboratorio de Prospección Arqueológica del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, este sería uno de los primeros ejemplares en México estudiado cuidadosamente con técnicas geofísicas antes de su excavación y al que se le podrán hacer estudios de residuos químicos.

 

 

En diciembre de 2011, pobladores de Santa Ana Tlacotenco, al excavar un terreno de cultivo en donde pensaban construir una barda, encontraron algo que pensaban que eran unas piedras raras, las cuales posteriormente fueron identificadas como los molares del mamut.

 

Estos ejemplares fueron sacados por los dueños del terreno, por lo que los investigadores sólo pudieron conocer el primer hallazgo de esos molares a través de fotografías tomadas por los pobladores. Con las imágenes obtenidas se solicitó la colaboración del Instituto de Geología de la UNAM, quien sugirió buscar el apoyo del INAH, ya que este tipo de hallazgos requieren de una excavación arqueológica-paleontológica.

 

 

De esta manera, el doctor Luis Barba y el paleontólogo Joaquín Arroyo Cabrales, del Laboratorio de Arqueozoología del INAH, acudieron por primera vez al lugar en febrero de 2012 y lo único que encontraron fue el hoyo de donde se habían extraído los molares y muchos fragmentos de huesos dispersos de la superficie.

Los primeros molares extraídos por los pobladores fueron registrados por los investigadores y a través de estudios paleontológicos se identificaron dos molares superiores y uno inferior izquierdo, los cuales se pudo determinar que correspondían a un adulto joven de 40 años de la especie Mamuthus columbi que desapareció hace aproximadamente 10 mil años y es la más común en esta parte del continente americano

 

 

Desde entonces, los investigadores han avanzado un 70 por ciento en el rescate del Mammuthus columbi, localizando la defensa, parte del cráneo, una rama mandibular, costillas y vértebras, parte de las patas delanteras y de las escápulas. De acuerdo con Joaquín Arroyo, especialista en mastofauna cuaternaria, los restos de un mamut macho de las praderas de unos 30 años de edad al morir. 

 

 

Si bien se han descubierto restos de mamut en varios puntos de la Cuenca de México, en áreas cercanas a los lagos, que posiblemente formaron parte de manadas de sitios muy altos como Santa Ana Tlacotenco –2 800 metros sobre el nivel del mar–. De hecho, según el paleontólogo del INAH, es común encontrar aún vestigios de manadas de mamut por la zona, demostrando que a cierta edad los machos se separaban del grupo para buscar pareja: “Quizá sea el caso de este mamut, por eso andaba solo en un sitio tan alto, en una pendiente lejos de los lagos”. 

Se cree que hace el mamut vivió hace unos 10,000 o 12,000 años en la antigua Santa Ana Tlacotenco, antes de que fuera alcanzado por un derrame de ceniza de algún volcán en erupción –posiblemente el San Miguel–. De hecho, los huesos del animal se encontraron rodeados de cenizas volcánicas, tal como quedan después de una erupción; mientras que la tierra que se encontraba a la superficie, más arenosa, eran cenizas modificadas por el tiempo y revueltas con tepetate. 

Este tipo de descubrimientos, permitirán profundizar en el conocimiento de la vida de los mamuts a finales del periodo Pleistoceno y de la geología de Santa Ana Tlacotenco –lo que hoy es un terreno arenoso, en donde los pies se hunden al caminar entre extensas nopaleras con tunas rojas. 

El microcosmos de Nahualac, un adoratorio en las faldas del Iztaccíhuatl (FOTOS)
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Nahualac, el modelo miniatura del universo se ubica junto a un estanque y un adoratorio construido en la época prehispánica.

Un adoratorio y hermoso lago cerca de un volcán activo.

 

El Iztaccíhuatl que en náhuatl significa Iztac, “blanco”; cihuatl, “mujer”, algo así como la “mujer de blancoes un volcán activo ubicado en el centro de México. Es la tercera montaña más alta del país en los límites territoriales de los estados de México y Puebla. Su nombre proviene de su perfil nevado, que desde el valle de México semeja a una mujer yaciente cubierta de un manto blanco.

Desde hace siglos, los ancestros han contemplado a esta montaña cubierta de nieve, a esta silueta de una mujer recostada con el cabello extendido hacia el lado opuesto de su cuerpo, como si estuviera dormida. Debido a su cercanía con la capital cultural, política y económica del imperio mexica, del virreinato de la Nueva España y de la República Mexicana, se han generado un sinnúmero de expresiones artísticas y literarias en torno a esta montaña y a su también mitológico acompañante, el volcán Popocatépetl.

 

 

 

A esta hermosa figura, y a sus cientos de mitos, leyendas e historias, hay que sumarle el reciente descubrimiento del proyecto arqueológico de INAH que ha recuperado numerosos fragmentos cerámicos, materiales líticos, lapidarios y restos orgánicos en sus faldas. Algunos mitos mesoamericanos sobre la creación del mundo señalan que Cipactli (el monstruo de la tierra) flotaba sobre las aguas primigenias y a partir de su cuerpo se creó el cielo y la tierra.

En este sentido, Nahualac, un sitio ubicado en las faldas del volcán Iztaccíhuatl, podría emular dicha concepción, ya que la existencia de un tetzacualco (adoratorio) en medio de un estanque natural y el efecto óptico que se produce en el espejo de agua, del que pareciera que la estructura emana, hace sugerir que el lugar es la representación de un tiempo y espacio primigenio, un modelo miniatura del universo.

 

 

 

La arqueóloga Iris del Rocío Hernández Bautista, de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quien es responsable de la investigación arqueológica, dijo lo siguiente de este magno descubrimiento:

“La intención de que el agua rodeara elementos arquitectónicos rituales específicos parece haber sido una parte importante dentro del pensamiento mesoamericano, lo vemos en Tenochtitlan, o en la Ciudadela, en Teotihuacan, como lo reportaron recientemente Julie Gazzola y Sergio Gómez”.

 

 

 

Desde 2016 un equipo multidisciplinario emprendió una temporada de excavación en la que se recuperaron fragmentos y se descubrieron dos áreas. La primera y principal es un estanque estacional dentro del cual se construyó en la época prehispánica un templo rectangular de piedras apiladas sin ningún tipo de cementante conocido como tetzacualco (de 11.5 x 9.8 metros).

La segunda área se localiza a 150 metros al sureste de la estructura, sobre un amplio valle donde brotan manantiales. Ahí se han hallado piezas cerámicas con elementos decorativos asociados a Tláloc, deidad de la lluvia.

 

 

 

Los materiales líticos es decir, piedras que reúne conjuntos de rasgos característicos que definen un modelo o patrón de artefacto que se repite dentro de una industria prehistórica, se encuentran en proceso de análisis, a través del Proyecto Estilo y Tecnología de los Objetos Lapidarios en el México Antiguo.

Las piezas corresponden a navajillas prismáticas de obsidiana, principalmente, así como a fragmentos de artefactos de pizarra y algunos objetos de esquisto gris y rosa, en los cuales se examinan las huellas de uso y procedencia de materias primas. Sobre los restos orgánicos, se trata de sedimentos en asociación con carbón y fragmentos de un material esquistoso pulido color rosa, recuperados del interior de varios cajetes trípodes dispuestos como ofrenda.

 

 

Nahualac, según estudios de diversos antropólogos y arqueólogos que datan desde el siglo XIX, es la representación de un espacio ritual donde el culto a Tláloc es evidente, ya que también guarda relación con las entidades femeninas del agua y la tierra. Es posible que en la zona haya existido un control ritual del agua proveniente de manantiales cercanos para irrigar el estanque con el objetivo de provocar un efecto visual en el que pareciera que la estructura y los montículos de piedra flotaran sobre el espejo de agua, que a su vez refleja el pasaje circundante.

Como sea, el entorno natural que rodea el estanque es hermoso. También guarda un estrecho vínculo con los significados rituales del espejo y el quincunce mesoamericano, es decir, la representación de los cuatro rumbos del universo, cuyo centro manifiesta el punto de encuentro entre los planos cósmicos.

 

 

Actualmente la actividad del Iztaccíhuatl es sísmica, lo que pone en riesgo la actividad de los arqueólogos en el lugar, así como de las piezas halladas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todo lo que hay que saber sobre la vanguardista colonia Granada
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Antes de la gentrificación con edificios de arquitectura vanguardista, el barrio de la Granada tenía un marcado carácter industrial con numerosas fábricas.

La breve historia del renacimiento de la colonia Granada.

 

La colonia Granada es un zona perteneciente a la Ciudad de México, que se extiende a las colonias Ampliación Granada y Anáhuac, pero que informalmente ha sido llamado “Nuevo Polanco”.

Esta colonia ha experimentado un elevado desarrollo inmobiliario y urbano impulsado por la transformación de grandes lotes industriales al norte de la exclusiva zona de Polanco detonado por la creación de centros comerciales como Antara Fashion Hall, Parques Polanco y Plaza Carso.

 

 

Esta colonia ha pasado por un gran proceso de gentrificación, que ha pasado por un proceso de transformación de un espacio urbano deteriorado a ser un espacio rehabilitado con mayores alturas que las preexistentes lo que provocó un aumento de los alquileres o del coste habitacional en estos espacios.

Antes de la gentrificación con edificios de arquitectura vanguardista, la zona tenía un marcado carácter industrial con numerosas fábricas, así como residencial de clase popular en sus colonias Ampliación Granada y Anáhuac., todo esto fue posible  a Carlos Slim.​

 

 

Durante años el barrio ha cambiado mucho, se han ampliado las ciclopistas, los mega desarrollos inmobiliarios que se han vuelto de los más ambiciosos en la historia de la Ciudad de México llenos de viviendas residenciales, oficinas y comercio, así como el Museo Soumaya, del arquitecto Fernando Romero promete convertirse en referencia de la vanguardia arquitectónica a nivel mundial.

Desde 205 existían más de 80 proyectos de mejora urbana que contempló también a los barrios Irrigación, Anáhuac, Pensil y Verónica Anzures. Las torres de apartamentos surgieron con nombre como Grand Polanco, Tres Lagos, Grand Tower, Polárea Residences, City Towers, Skyview, Torre Aura, Privanza, La Quadra, Umbral Polanco, Horizontes Moliere o Uptown Polanco y con ello dos museos, un teatro y un acuario.

 

 

Algunos de los atractivos del nuevo Polanco son:

 

Centro Comercial Antara

Av Ejército Nacional 843, Granada.

 

 

Cuando: Lunes a domingo de 11:00 a 23:00 hrs.

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Plaza Carso

Calle Lago Zurich 219-245, Granada,

 

 

Cuando: Lunes a domingo de 08:00 a 22:00 hrs.

Web

 

Museo Soumaya

Blvd. Miguel de Cervantes Saavedra 303, Granada,

 

 

Cuando: Miercoles a Lunes de 10:30 a 16:30 hrs.

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Museo Jumex

Blvd. Miguel de Cervantes Saavedra 303, Granada,

 

 

Cuando: Lunes a domingo de 10:00 a 20:00 hrs.

Web

 

Acuario Inbursa

Blvd. Miguel de Cervantes Saavedra 386, Ampliación Granada,

 

 

Cuando: Lunes a domingo de 10:00 a 19:00 hrs.

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Teatro Telcel

Miguel de Cervantes Saavedra 386, Ampliación Granada,

 

 

Cuando: Depende las funciones.

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El Bajío

Av Ejército Nacional 769, Granada.

 

 

El Bajío es un espacio en el que convive lo más diverso de la tradicional cocina mexicana veracruzana,  como las gorditas de anís, el pescado a la veracruzana y los tamales papantecos y hasta platillos típicos del norte de México, pasando por el orgullo de la casa: la carnitas estilo Michoacán, así como otras delicias de Yucatán, Puebla y Oaxaca, por mencionar algunos otros.

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Sonora Grill – Miyana 

Av Ejército Nacional 769, Granada,

 

 

Los cortes del Sonora Grill  provienen de animales de razas europeas, engordadas a base de grano de las planicies de Norteamérica. Incluye sólo el 12% de ganado a nivel mundial, siendo rica en marmoleo y añejada a la perfección.

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Vegan Inc.

Ejercito Nacional 769, col. Granada,

 

 

Este restaurante logra borrar por completo el estigma de que la comida saludable no tiene buen sabor o es aburrida. Aquí obtienes platillos más elaborados que una ensalada y que realmente quieres probar, sin necesidad de cambiarle o quitarle un solo ingrediente.

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El Depósito

Lago Onega 468, Granada,

 

 

Tener antojo de cerveza artesanal es sinónimo de una visita a El Depósito. En el gran refrigerador que el mesero amablemente te invita a curiosear hay más de 220 etiquetas diferentes, mexicanas y extranjeras, entre ellas belgas, alemanas e inglesas.

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Vinoteca

Ejército Nacional Mexicano 769, Granada.

 

 

La Vinoteca es un lugar en la Ciudad de  México que no puedes dejar pasar, ya que el  país ha tenido un papel fundamental en el desarrollo de la viticultura, introduciendo vides y métodos de vinificación estar situado la mitad de su territorio en la zona tórrida al sur del Trópico de Cáncer, su cinturón vitícola ocupa el altiplano central, a una altitud de 1600 m. Hoy en día la prioridad sigue siendo la producción de aguardientes

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