Bares y Antros
Las 5 cantinas más baratas del Centro
Rober Diaz
Una ruta llena de excesos que habrás de seguir sólo bajo tu propio riesgo

Esta reseña debería ser escrita por un beat. Yo no lo soy, pero podría jugar a ser un periodista mamarracho y juguetón como Hunter S. Thompson, y armar mi recorrido por las cantinas más baratas como si no hubiera una trama. La hay: buscar estar nuevamente borracho. Primero, al levantarse hay que esnifar para recordar cómo se sienten todos esos directores, todos esos presidentes, los reyes del mundo, y comprar una polla en la esquina de Aldaco para alivianar la cruda del día anterior. Luego, sugeriría:

 

Río de la Plata

Ahí llegaría temprano. Tal vez sea, en el Centro, una de las cantinas más visitadas por la “chaviza”, porque la cerveza la venden en 17 pesos. Se encuentra en República de Cuba 39. Se han ido los días en los que la banda hipster de las afueras del Centro tomaba el lugar como un sitio de moda; ahí iba con mis amigos y fumábamos marihuana en la esquina, haciendo como que hablábamos por teléfono o yendo hasta la calle siguiente rumbo al Eje Central, sorteando patrullas y policías caza-marihuanitos y a las afueras de la casa –en el callejón Héroes del 57 número 25– que vio nacer a nuestro líder transexenal, Fidel Velázquez, a echarnos un gallo para regresar a intentar no pagar la cuenta. Hay que tener cuidado, pues si te emborrachas duro terminas pagando hasta de más. No es culpa de los meseros; es una somera barbarie que se levanta cuando el sitio está atiborrado: pendejo el que se deje. De tanta fama y tan buen negocio resultó que ya hay otras dos filiales casi pegadas al local. Su dueño es famoso por su mal carácter; le apodan “el Menotti” y se presume que pocos meseros lo aguantan (siempre están solicitando). Hay música en vivo, charanga en la rockola de la planta baja y un grupo en el primer piso.

 

Los Jarritos

Sigue la borrachera. Inhala más frula; puedes fumarte un porro de marihuana, pero el desequilibrio se acabaría –¿para qué echarte una raya para luego pachequearla?–. Enfrente del Río de la Plata está Los Jarritos (en Allende 32), una cantina que ha soportado la prosperidad del Río de la Plata, para mantenerse en un ambiente amarillo por el color de las paredes, que incluye fauna nociva pero muy respetuosa de dos y seis patas y un no menos importante techo del que cuelgan macetas de plástico, ruedas de carreta, herrería, máscaras y objetos que sólo sirven ahora de recuerdos -como algunos de los borrachines postrados ahí, a la mitad de la tarde-. Una rockola acompaña está desesperanza; un poco del tiempo se ha quedado allá por los setenta, ¿o cuarenta? Las meseras son musculosas y amables; visten faldas cortas y el maquillaje no alcanza a disfrazar la edad por completo y con esa visión surgen las preguntas: ahogarte en una vaso de cerveza, ¿es tan pequeño el mundo? Mejor más nieve; sólo que el baño de Los Jarritos no es lo más inspirador que hay.

 

La Mascota

Es hora del refill; sólo hay que caminar unas cuantas cuadras sobre Bolívar para alcanzar sobre Mesones 20, en la cantina La Mascota, comida. Por una chela que te cuesta 50 pesos te dan abundante botana. No todo está perdido; el chiste es conectar la borrachera. Este es un buen espacio para recordar el inicio de las cantinas en siglo pasado. Hay múltiples posibilidades; que tu bebedera se apacigüe o que entre en una nueva dimensión: la de los beodos irredentos, aquellos que se bajan la ebriedad consumiendo canciones o dando abrazos sin razón, todo sea por el patetismo de restarle importancia a la trama dentro de la briaga, acabar con la conciencia. En La Mascota hay un ambiente familiar, como si al serlo se hiciera poco más venturosa la estancia ahí, medio desesperado y viendo hacia todos lados, e ir al baño sin que nadie te vea, ya necesitas otro jale e imaginas que, si no lo haces, estarás triste o por lo menos ansioso y un poco desesperado, esas son las secuelas luego de subir a una volátil cima del mundo. Nada más lejos. La Mascota te mastica o te prepara hacia un segundo efecto: para la parranda y para no meditar sobre todo lo torpe que hay en el mundo, vivir para padecer la gripa colombiana.

No es tan malo; es sólo “polvo de hadas”.

 

Balangah

Frente al Claustro de Sor Juana, tras una pequeña alameda de árboles, algo después de las bambalinas de los bares que se encuentran en la esquina, en la calle San Jerónimo, luego de un deportivo que cambia continuamente sus paredes o más bien las presta para que hagan graffitis, se encuentra esta covachita; en su interior hay retratos de Thom Yorke, figura decadente de un grupo muy exitoso. Hay un desaliño total; parece que todo hubiera sido improvisado; por eso hay que controlarlo con más cuncha. Hay mezcal y las chelas en 15 pesos. Hay artistas y personajes que rondan a su alrededor. El Chuby’s es uno de ellos, se sabe de memoria la carta que el Che Guevara le escribió a sus hijos; no se habla mas de él pero ese lugar parece su pequeño infiernillo, no hay día que falte y aparente estar formidablemente borracho. Dicen que es parte de una familia de abolengo; no trabaja y se la pasa de briago, estudiando arte y, si no, por lo menos imitando las pedas de campeonato que se meten. El baño es horroroso pero no el ambiente; la briaga se puede multiplicar y dirigirte hacia ninguna parte: tal vez te vomite hacia la estatua de Sor Juana, que se encuentra sentada viendo hacia su Claustro como un fantasma viejo que dialoga con el silencio. ¿Acaso piensa en dejarse morir haciendo poesía? ¿O nunca la quiso hacer? O pensaba que ya lo había hecho todo y era hora de morir sin morir: ya habitaba en lo que escribía, el cuerpo era un ser condicionante e innecesario. Me parece (y más briago) que en la plazoleta ella se ve amenazada con tanto juego y otras esculturas de seres acuosos y figuras cortantes y pintadas de rojo, que empañan la quietud de la estatua y su semblante.

 

¿La cantina Dos Naciones o el Barba Azul?

Para finalizar diría que en ese momento tu cabeza ya no está al acabar tu cuello; no es posible concentrarse en una respiración y habitar en el presente. No hay ancestros ni raíces, la ventaja de ser inmediato: no hay nada profundo y reflexivo. Intemperancia y también fatiga. Baco es ingrato: siempre pide más; no basta con habitar un sexo, te pide que seas dimensional. Ir y venir desde tu centro hacia el inconsciente.

Recuerdo la historia de Canción de tumba, de Julián Herbert: un hombre relata su vida a lado de su madre –que fue prostituta–; agoniza en un hospital gracias a un cáncer terminal. Su fantasía se multiplica y se apodera de él: la mitad de la fantasía la crea la blanca, la otra mitad pertenece a él. Y para esos momentos ya es imposible definir qué es lo que se necesita (seguir la borrachera o meterte más pala).

Se necesita una chica. En la cantina Dos naciones hay ficheras que bailan contigo por 20 pesos. La mujer más hermosa de la administración en la Facultad de Ciencias Políticas, ojo azul y alta, bailaba ahí. Un día la saqué a bailar y le pregunté que si también tenía un puesto en la burocracia de la UNAM pues no era necesario estar en ese lugar. Me dijo que lo hacía por puro placer y creo que olió mi blanca; me dijo que nos fuéramos y me metió en un edificio hasta la azotea. Practiqué varios fetiches: aspiré caspa del Diablo en sus enormes tetas, le pasé un poco con la lengua, nos besamos y también mariguaneamos, me dio de una licorera; me quedé tirado y borracho. Me despertó la luz del mediodía siguiente; por supuesto, se llevó toda mi falopa.

Sé donde encontrarla, pero no sé si tenga el valor de reclamarle algo; yo hubiera hecho lo mismo.

10 bares secretos y con un gran aura de exclusividad en la CDMX
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Disfruta de buena música, una increíble decoración, excelente comida, y accesos inesperados y secretos en estos bares de la CDMX.

Estos bares son difíciles de encontrar y de acceso secreto.

 

La paradoja del término “secreto”, es que si en verdad fuera “secreto” no sabríamos de su existencia. Pero hablar de los “bares secretos” o speakeasy ha sido tan usado que hoy en día, se ha convertido en una gran idea de marketing; además de que siempre es divertido sentir que estás en un lugar secreto.

No obstante en una ciudad como la CDMX las posibilidades de un poco de misterio siguen abundantes y puede ser que trabajes un poco para encontrar estos bares, pero es parte de la diversión. Además, si deseas salir de la rutina de los mismos lugares, aquí te dejamos los mejores bares ocultos y un poco difíciles de encontrar en la ciudad.

 

Xaman

 

 

Xaman tiene un decorado con elementos que hacen referencia al desierto y a la mística de los chamanes. Este bar tienen una barra hermosa y su estilo te hará sentirte en una cueva espiritista. Los cocteles de este bar, además de estar dedicados a la herbolaria, son exquisitos. El mixólogo utiliza ingredientes nacionales y latinoamericanos para crear experiencias sensoriales y sabores únicos, que con el agregado de la música, el diseño y el aroma, te harán sentirte con un verdadero chamán.

Dónde: Copenhague 6, Juárez.

Cuándo: martes a sábado desde las 18:00

Cuánto: $300

 

Jules Basament

 

 

Jules Basament se esconde en la fachada de un restaurante de comida tradicional, puedes comer tranquilamente y hasta ver el futbol mientras comes en este lugar. Cuando creas que es el momento, levántate, camina todo derecho hacia las puertas grandes de color blanco, al abrirlas parece un refri, camina al fondo, bajas las escaleras y encontrarás el bar. La base de las mesas tienen calaveras y el techo tiene una especie de metales, el lugar es pequeño pero ponen música de DJ y hay noches de jazz.

Dónde: Julio Verne 93, Polanco. 5280 1278

Cuándo: martes a domingo de 20:00 a 2:00

Cuánto: $400 pesos.

 

Poe

 

 

Su concepto hace referencia al célebre poema “The Raven” de Edgar Allan Poe y presenta djs invitados cada semana. Sólo podrás asegurar tu entrada si te mantienes atento a sus redes sociales, pues el acceso es sólo con reservación.

Dónde: Av Oaxaca 79, Roma Norte.

Cuándo: jueves a sábado desde las 12:00

Cuánto: $500

 

Cigar Bar

 

 

Este bar está dedicado a los amantes del cigarro y de fumar. Se encuentra en el tercer piso donde encontrarás una cabina telefónica de color rojo, y ya no hacemos spoiler de los demás… Pero en este sitio puedes disfrutar de un cigarrillo y una buena copa. Un speakeasy de lo mejor en la ciudad para los amantes de los detalles gloriosos.

Dónde: Av Moliere 48, Polanco II.

Cuándo: lunes a domingo desde medio día.

Cuánto: $300

 

Main Room

 

 

Aunque se anucia la entrada a unos “Baños Públicos”,  verás un cadenero y gente esperando para entrar. El interior de Main Room tiene una decoración simula ser una suite elegante de hotel con sillones de piel. Cuando logres ingresar verás la fachada de un mostrador de baño con accesorios de limpieza y artículos de uso personal, entras a un elevador, oprime el botón MR, y las puertas del otro lado se abrirán de par en par, permitiéndote entrar al bar speakeasy en CDMX que se oculta detrás de lo que simula ser un baño. No olvides la reservación previa.

Dónde: Av Oaxaca 90, Roma Nte.,

Cuándo: jueves a sábado desde las 23:00

Cuánto: $300 pesos.

 

Vanderbilt

 

 

Vanderbilt es un antro inspirado en los clubs privados más exclusivos como Boosty Bellows en Los Ángeles y Boom Room en Nueva York. Está ubicado detrás de una lavandería. Al entrar estarás rodeado de un exclusivo ambiente donde solo están disponibles 20 mesas.

Dónde: Pdte. Masaryk 393, Polanco.

Cuándo: jueves a sábado desde las 22:00

Cuánto: $500 pesos.

 

Warhol

 

 

Si la avenida Tamaulipas pudiera hablar, tendría mucho por revelarnos sobre los lugares que han formado parte de la vida nocturna en la Condesa. Pero es nuestro deber como citadinos y noctámbulos descubrir aquellos sitios que incitan a probar nuevas experiencias. Ejemplo de ello es Warhol, un speakeasy en Av. Tamaulipas con terraza, bar y coctelería de autor.

Dónde: Av. Tamaulipas 136, Hipódromo.

Cuándo: jueves a sábado desde las 18:00

Cuánto: $500

 

Parker and Lenox

 

 

Este bar es ecléctico y está decorado con terciopelo rojo, piel y madera presenta comida americana y música de jazz en vivo. Es un foro inspirado en los años 30 con una propuesta de coctelería clásica y excelentes bandas en vivo de martes a sábado.

Dónde: Calle Milán 14, Cuauhtémoc, Juárez.

Cuándo: martes a domingo desde las 13:00

Cuánto: $300

 

Nom

 

 

De todos los lugares, Nom es casi un lugar secreto. Solo es un espacio para dieciséis personas las que disfrutan de un menú elaborado en una cocina en la que en todo momento tienes interacción directa con el chef y puedes ver todo lo que te están preparando.  Hay gran selección de vino mexicano para maridar tus platillos y es un sitio perfecto para disfrutar con tu pareja o amigos.

Dónde: Alejandro Dumas 125, Polanco.

Cuándo: martes a sábado desde las 14:00

Cuánto: $600

 

Hanky Panky

 

 

Su ubicación es un rumor, excepto para quienes tienen membresía o han entrado por invitación; de otra forma resulta complicado dar con el lugar e imposible acceder a Hanky Panky. Este bar le rinde culto a los años de la prohibición, cuando los locales cotidianos servían de fachada para vender bebidas alcohólicas de forma ilegal. Su impecable carta de coctelería clásica y tragos signature fue diseñada por los bartenders más reconocidos del país, haciendo de este speakeasy un verdadero encanto en el que, por supuesto, los insumos se preparan en casa para mezclarse sólo con las mejores etiquetas.

Dónde: en algún lugar de la Ciudad de México.

Cuándo: martes a domingo desde las 14:00

Cuánto: secreto

12 bares recientes para conocer en la siempre vanguardista Ciudad de México
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Para saciar esa sed de la buena y de la mala, aquí te dejamos algunas ofertas de nuevos bares de la siempre activa CDMX.

Estos bares de la CDMX forman parte de la más reciente oferta de vida nocturna.

 

El alcohol y los bares son inseparables. Desde la antigua Babilonia hasta el día de hoy, forman parte de nuestra civilización y a veces de nuestra comunidad. El alcohol, específicamente el vino, se usaba principalmente como agente medicinal, igual que hoy se utiliza para aliviar las penas.

Podemos rastrear los conceptos tradicionales de las barras desde la antigua Grecia y Roma. A lo largo de las ciudades y el campo, las tabernas comenzaron a servir bebidas alcohólicas con alimentos para los viajeros. A medida que pasaba el tiempo y más personas se reunían allí, estas tabernas comenzaron a expandir sus negocios para incluir juegos y otros entretenimientos. Con la caída del Imperio Romano, el número de estas tabernas comenzó a disminuir y solo ofrecía comida, alojamiento y establos para los viajeros.

Cuando los habitantes de Nueva Inglaterra comenzaron a mudarse al Nuevo Mundo, las “casas públicas” eran una parte tan importante de la vida cotidiana, que en muchas colonias nuevas la ciudad comenzó a construir las tabernas antes de las iglesias. En la década de 1800, el propósito de las tabernas se transformó en lo que ahora llamamos hoteles, y al mismo tiempo aparecieron muchos “salones” en cada esquina.  Desde esa época los bares de vino y la escena nocturna han llegado a todos los rincones del mundo.

Por eso te traemos los nuevos bares para visitar nuevos bares en la CDMX.

 

Discoteca

 

 

En Discoteca hay buenos tragos y mucho glam propio de un antro gay. Aunque está un poco alejado de los principales puntos de encuentro en la Ciudad de México, hay una esencia de exclusividad. Sus dos barras ofrecen gin, vodka y tequila inspirados en las divas del pop: Madonna, Britney, Gaga entre otras. Así que puedes sacar tus mejores pasos de baile.

Dónde: Paseo de las Palmas 810, Lomas de Chapultepec.

Cuándo: viernes a partir de la media noche

Cuánto: $250 acceso y $300 con tarjeta.

 

Japan Club

 

 

Este bar le apuesta por la música electrónica local. Así que puedes escuchar, bailar y disfruta la música en un bar donde apenas brillan un par de neones en la barra. Hay que ver sus redes sociales para estar al pendiente de su programación. Buena recomendación de nuevos bares en CDMX si te gustaron Terminal y Yu Yu.

Dónde: Monterrey 56, Col. Roma Norte

Cuándo: miércoles a domingo de 20:00 a 03:00

Cuánto: $500-$900

Cóver según evento.

 

Hilaria Jardín

 

 

Aquí hay terraza, tap room, restaurante y speakeasy en el 908, dentro de un edificio donde abundan negocios de reparación de lentes. Más de 15 líneas de cerveza artesanal mexicana lo hace el lugar ideal para tomar cerveza antes de la fiesta. Hay pizzas con chapulines hasta hamburguesas con tuétano.            

Dónde: Bolivar 21, Departamento 908, Col. Centro Histórico.

Cuándo: miércoles a domingo desde las 12:00

Cuánto: 200–$300

 

Café Tacobar

 

 

Con una barra de cocteles extraordinarios y tacos deliciosos con tortilla hecha a mano, te sentirás como ir a la casa de tu amigo bartender a echar el trago y la fiesta. Un lugar que se convertirá en favorito de muchas personas y, por supuesto, un lugar en la lista de los nuevos bares en la CDMX.

Dónde: Oaxaca 12, Col. Roma Norte

Cuándo: martes a sábado desde las 09:00

Cuánto: $200-$500

 

Warhol

 

 

En Warhol  hay increíbles neones, cuadros en tercer dimensión, plantitas y paredes de cerveza Warhol decoran la terraza. La coctelería, de Alonso López, está bien. Entre los mejorcitos está el Self Portrait, con mezcal, menta, kiwi y limón. Uno de los más fifís en esta lista de nuevos bares en CDMX. No puedes entrar sin el código que te dan al reservar.

Dónde: Avenida Tamaulipas 136, Col. Hipódromo, reserva al 55 3036 4861

Cuándo: jueves a sábado de 19:00-02:00

Cuánto: $500-$900

 

Bar de Terminal Juárez

 

 

El bar de Terminal Juárez ofrece una carta enorme de bebidas y hay un lugar exclusivo de Vinos con más de 50 etiquetas. Aquí te explican y recomiendan los vinos y hay variedad de comida, desde carnes frías y quesos, hasta pizzas, pastas y carne estilo Kentucky.

Dónde: Versalles #88, Colonia Juárez, CDMX.

Cuándo: Lunes a miércoles de 07:00 a 23:00; Jueves a sábado, 07:00 a 01:00; dom., 08:00 a 22:00

Cuánto: $290

 

Bar en el Museo del Pulque

 

 

El Museo del Pulque en la Ciudad de México que abrió en febrero, ofrece buenos pulques de las zonas pulqueras mexicanas, curados interesantes y botana gratis de 13 1 14 horas (después la comida es a la carta). Sin duda uno de nuestros favoritos entre los nuevos bares en CDMX.

Dónde: Ex Convento de San Hipólito, Av. Hidalgo 107-109, Centro Histórico

Cuándo: lunes a sábado desde las 10:00

Cuánto: $200

 

Bar Oriente

 

 

Deliciosos mariscos orientales, coctelería y karaoke. Así se puede resumir este lugar, uno de nuestros favoritos entre los nuevos bares en CDMX. Acompaña tu sushi con sake en el primer piso, un tiradito en el segundo y unas canciones de Juan Gabriel en el tercero. Noche rica y divertida asegurada.

Dónde: Durango 181, Col. Roma Norte

Cuándo: miércoles a domingo desde las 19:00

Cuánto: $500-$900

 

Rico Club

 

 

En rico Club hay tres ambientes y cerveza a un precio muy accesible para armar la fiesta gay —o no— durante toda la noche. Entre los nuevos bares en CDMX, este es el que le quiere hacer competencia a Baby y todos los de perreo chilangos.

Dónde: Niza 45, Col. Juárez

Cuándo: jueves a sábado desde las 19:00-03:00

Cuánto: cóver de $50 a partir de las 23:00

 

Speakeasy cervecero

 

 

Es un pequeño lugar para máximo 15 personas con una oferta única: tres o cuatro estilos de chelas de barril prácticamente imposibles de conseguir en México. Para acompañar elige el pastrami con papas a la francesa  oun antojo grasabroso perfecto para chelas poderosas. Aquí encontrarás sabores de cerveza que seguramente no habías probado.

Dónde: dentro de Hop The Beer Experience 4: Ejército Nacional 622, Col. Polanco. Cuándo: lunes a domingo desde las 18:00-03:00

Cuánto: $200

 

Waikiki Tiki Room

 

 

Estar aquí es como La Polinesia o tal vez es como ir un set de Hollywood de los años 50 con mucho ron y el ukelele de Israel Kamakawiwo’ole de fondo. Este bar homenajea a la cultura tiki: eso es lo que ofrece este bar con aire melancólico. Uno de los nuevos bares en la CDMX que hay que conocer por sus tragos.

Dónde: Orizaba 115, Roma Norte

Cuándo: martes a domingo desde las 17:00

Cuánto: $300 -$900

 

Tokyo Music Bar

 

 

El nuevo bar de coctelería y vinoilos de grupo Edo Kobayashi (Rokai, Kyo, Hiyoko) es el plan perfecto para echarse un sake en Le Tachinomi Desu, y luego aventarse unos martinis en Tokio. Todo está en el mismo lugar.

Dónde: Río Pánuco 132, Col. Cuahutémoc

Cuándo: lunes a sábado desde las 18:00

Cuánto: $500-$900

 

La cantina del Centro Histórico inmortalizada por William Burroughs
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El poeta de la generación beat nos relata en el libro Junkie sus anécdotas de cantina, en donde Tío Pepe era el escenario de un encuentro desconcertante

Cruzar la puerta de vaivén en la cantina Tío Pepe es como descubrir un umbral hacia el infinito de los recuerdos que cuentan la historia de México. Además de su arquitectura de tallados obsoletos y las fotografías trascendentales enmarcadas este lugar destaca, de entre todas las cantinas a su alrededor, por su estilo tradicional y nada presuntuoso, mismo que huele a nostalgia mexicana engendrada en las tabernas de 1900 o quizás mucho más atrás. No se sabe con precisión desde cuándo existe, pero se dice entre sus clientes fieles a la barra que, al menos, es una de las primeras cantinas de la ciudad, específicamente del Centro Histórico.

 

 

 

En Tío Pepe, las personas llegan solas y se encuentran en la barra con sus colegas de cantina (aunque  se siente la confianza exquisita de poder estar solo y pasarla muy bien), y en su mayoría acuden personas grandes y de buen humor de las que puedes aprender demasiado con un par de frases. Hay tragos bastante clásicos servidos por un mesero amable que trabaja ahí desde hace 16 años, hay botanas de canasta como las mollejas o los huevos hervidos, y por supuesto, los cacahuates con chile de árbol; hay dominó y también juegos de poker en las mesas, tal como en el cine mexicano de los 50. Los detalles más elegantes de este recinto porfiriano los encuentras en su barra y la hermosa vidriería detrás que posee el nombre de “Cognac Hennessy”, minuciosa belleza de sus pequeños detalles que transforman el lugar.

 

Tío Pepe

 

Este pasaje mítico a las realidades antañas de nuestra ciudad también es uno de los lugares más factibles para hacer profundas pláticas con nuestra mente; es cómodo y extrañamente parece silencioso entre los murmullos de las personas que lo visitan. Quizás sea por ello que algunos de los mejores versos se han escrito ahí, como lo fue en el caso del escritor beatnik William Burroughs, en su estancia en la ciudad de México.

Burroughs nos relata en su libro Junkie sus anécdotas de cantina, en donde Tío Pepe formaba el escenario de un encuentro desconcertante con tres mexicanos:

…parecía que tenía energías sin límites y una capacidad para ingerir alcohol que nunca había tenido antes. Mis emociones se desbordaban por todas partes. Me sentía incontrolablemente sociable y hablaba con el primero que pillaba (…) Estaba en una cantina barata junto a la calle Dolores en la ciudad de México, llevaba bebiendo unas 2 semanas y estaba en una mesa con tres mexicanos bebiendo tequila. Los mexicanos iban muy bien vestidos. Uno de ellos hablaba inglés. Un individuo de edad madura, corpulento, de cara triste y dulce, cantaba y tocaba la guitarra. Estaba sentado al final de la barra. Yo me alegraba de que sus canciones hicieran imposible la conversación. En esto entraron cinco policías. Pensé que igual me registraban, de modo que me quité la pistola y la funda del cinturón y la dejé caer debajo de la mesa, junto con un trozo de opio que llevaba guardado en un paquete de cigarrillos. Los guardias se tomaron una cerveza en la barra y se largaron. Cuando metí la mano bajo la mesa la funda estaba allí, pero la pistola había desaparecido.

 

Tío Pepe

 

Los nombres de Tío Pepe y Dolores (como la calle donde está situada la cantina) también aparecen en una grabación hecha por Burroughs para Giorno Poetry Systems, el colectivo de poetas que regalaba versos con acendrada genialidad por teléfono. No se tiene acertada seguridad, pero es algo probable que haya utilizado, metafóricamente, los nombres de estos lugares para crear un relato en el que Tío Pepe es un sujeto que se aprovecha de los alcohólicos viciados:

 

 

No podríamos afirmar la verdad absoluta sobre si Tío Pepe era o no uno de los sitios a los que Burroughs concurría con cierta afición; sin embargo, lo importante de esta mención a un lugar tan clásico y estiloso es que provocó, en gran medida, algunos de los estados alterados de conciencia del autor de El almuerzo desnudo. Vale la pena dedicarle a esta emblemática cantina la famosa canción de Antonio Aguilar en la rockola del lugar: los recuerdos de las juergas en el Centro Histórico por hoy y siempre.

 

 

Cantina Tío Pepe

Dirección: calle Dolores, esq. Independencia, cerca del barrio chino, Centro Histórico, DF

Precios: $20 en adelante

Fotos: Franco Hidalgo

Noctambulante, un evento de ensueño para todos los amantes del cine de horror
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Un proyecto que lleva el cine de horror a distintos lugares de la Ciudad de México, Noctambulante.

¿Eres amante del cine de horror y fantasía? ¿Te imaginas pasar una noche en un campamento donde se proyectan estremecedoras películas de horror hasta el amanecer? Si la respuesta es sí, Noctambulante es el evento perfecto para ti, pues se trata de un campamento donde se proyectan películas de horror durante toda la noche.

 

Noctambulante

 

Creado por Pánico de masas, Noctambulante es un cineclub nómada que viaja por la Ciudad de México exhibiendo cine de horror y fantasía. La edición anterior se realizó en el Ajusco, y esta edición, titulada La Noche de las Pesadillas, será en la Chinampa de La Llorona, en Xochimilco. Para esta experiencia inigualable, se recomienda llevar una casa de campaña, un sleeping bag o cobijas, y hasta un colchón inflable. El boleto al evento incluye el transporte de ida y vuelta a la chinampa.

 

Noctambulante cumple 11 años de itinerar por toda la CDMX y ofrecer lo mejor del cine de terror, ciencia ficción, clasificación B y cosas raras que en la vida nos imaginamos que existen. Desde 2008 cuenta con ciclos de cine y campamentos que han generado las experiencias más terroríficas que hemos vivido en la ciudad.

 

Noctambulante

 

Noctambulante

 

La selección de las películas proyectadas durante este singular evento incluye filmes que no se proyectan normalmente en cines comerciales y que frecuentemente podrían catalogarse como cine de culto. En el marco de su aniversario presentan el campamento Cine de horror y paseo por la Isla de las muñecas el próximo 18 de mayo en la famosa chinampa de La llorona —en el embarcadero del Parque Ecoturístico Michman en Xochimilco—, en el que proyectarán 11 películas entre las que destacan The Babadook (Jennifer Kent, 2014), Mama (Andy Muschietti, 2013), El conjuro (James Wan, 2013), Puppet Master (David Schmoeller, 1989), además de Chucky (Tom Holland, 1988), que con el reboot tendrá muchos fans y El espinaz del diablo (2001) de nuestro querido Guillermo del Toro.

 

PELI2

 

 

Noctambuante es un evento extraño y, por lo mismo, profundamente especial que celebra un género del cine que fascina e hipnotiza y que además permite a su público conocer la noche en distintos lugares de la Ciudad de México. 

 

 

Noctambulante. Niños y Juguetes Monstruosos

Dónde: Chinampa de la Llorona, en el embarcadero del parque eco turístico Michmani

Dirección: Anillo Periférico 7695, Parque Ecológico de Xochimilco, 16038 CDMX, Cuemanco.

Cuándo: sábado 18 de mayo, 20:00 

Página web.