Arte y Cultura
Juan O’Gorman: su vida y trágica muerte
Ana Paula de la Torre Díaz
El prolífico arquitecto que se volcó a muralista, Juan O'Gorman, un acercamiento a su vida.
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Arquitecto que introdujo el funcionalismo a la arquitectura en México: muralista, pensador; conoce más sobre la vida y trayecto de Juan O’Gorman.

 

De Juan O´Gorman solemos conocer su gran mural de piedras en la Biblioteca Central de la UNAM, que ha hecho de este querida casa de estudios un lugar que figura entre el Patrimonio Cultural de la Humanidad declarado por la Unesco.

O quizá algunos de sus murales, como el que yace en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Su vida personal y profesional, sin embargo, nos lega un vistazo mucho más profundo de quién fue este entrañable personaje para la historia del arte en el país.

En este artículo nos abocamos a compartir parte del perfil de este arquitecto, escultor, pintor, pero también intelectual mexicano. Adéntrate a conocer más de este personaje, que dejó su huella en el siglo XX para la posteridad.

Infancia

Nació en la Ciudad de México en 1905. Fue el mayor de los 4 de hijos, de padre irlándes, Cecil Crawford O’Gorman, y madre de origen mexicano, Encarnación O’Gorman Moreno. Su padre llegó a trabajar en una mina en Pachuca, Hidalgo, cuando solo tenía 24 años. Este último, también considerado pintor, tenía grandes cualidades para el dibujo, y de él obtuvo su primera instrucción en esta veta.

Cuando solo tenía 4 años emigró a Guanajuato, donde su padre fue contratado para trabajar en la mina “El Profeta”. Sin embargo, a los 7 años regresaron a la Ciudad de México ya que su padre perdió su trabajo como consecuencia de la Revolución Mexicana. Su familia, y él, sufrieron incluso hambre en el periodo de guerra; ya estando en la Ciudad de México, y por algunas narraciones suyas, se sabe que, además de que vieron personas morir de hambre, tuvieron en una ocasión que arrastrar una mula muerta que los zapatistas dejaron tirada en la calle. La llevaron a casa, y solo gracias a esta carne, pudieron alimentarse durante varios meses.

Cuando entró a la preparatoria conoció a Frida Kahlo, con la que formó una entrañable amistad hasta la muerte de ella.

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Influencias

En la arquitectura, el Bauhaus fue decisivo, sobre todo de su abanderado, Walter Gropius. Aunque su más grande influencia fue Le Corbusier, gran emprendedor del funcionalismo, en el que la arquitectura es vista como un espacio que debe estar al servicio de lo funcional, sobre todo para los espacios colectivos, como escuelas, donde lo principal es el desarrollo de una sociedad que no pugna por lo vistoso, más bien por su desarrollo, y los espacios son parte fundamental de este. También fue decisivo Frank Lloyd Wright, gran impulsor de la arquitectura orgánica.

En la pintura, de O´Gormann se dice que fue la cúspide del movimiento y último grande del  muralismo mexicano. Compartía la visión de la necesidad de rescatar las raíces mexicanas, y de la igualdad social como objeto del desarrollo. En este sentido compartía ideas con Diego Rivera o David Alfaro Siqueiros. En la pintura, por su parte, declaró que estaba influenciado por el surrealismo mexicano, y las líneas de Remedios Varo o Leonora Carrington.

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Obra

En un inicio su obra, por su carrera estudiada en la UNAM y sus propios intereses, estuvo volcada a la arquitectura. Aunque con el tiempo, cada vez más, se abocó al muralismo.

De sus obras arquitectónicas, de entre las más conocidas está la Casa- estudio de Diego Rivera y Frida Kahlo. Al respecto escribió en sus memorias:

 “Recuerdo la ocasión en que tuve la audacia de pedirle a Diego Rivera que viera la casa que acababa de construir para que me diera su opinión. Tuvo la gentileza de ir a ver la casa, diciéndome que le gustaba mucho estéticamente. La opinión del maestro fue una sorpresa puesto que la casa se había construido para ser útil y funcional. Diego Rivera en ese momento, inventó la teoría de que la arquitectura realizada por el procedimiento estricto del funcionalismo más científico, es también obra de arte […] inmediatamente me encomendó que le construyera una casa y un estudio”.

Otra de sus obras más emblemáticas, aunque luego fue destruida, fue la casa orgánica que construyó en el 162 de la avenida San Jerónimo. En la fachada se apreciaban figuras preshispánicas; la acopló en una cueva, y sus estructura interna evocaba a esta figura geológica:

“Otro intento importante dentro de mi trayectoria como arquitecto fue la casa que realicé en San Jerónimo Lídice siguiendo la concepción de la arquitectura orgánica, en donde intenté conjugar la obra artística con la geografía e historia del lugar, premisas fundamentales dentro de la creación arquitectónica orgánica, que emanan de los conceptos artísticos del excepcional arquitecto Frank Lloyd Wright”

Sin duda la más conocida es la Biblioteca Central de la UNAM. Cubierta por una hermosa fachada de miles de piedras traídas de numerosas partes del país, con una notoria evocación al pasado prehispánico de México.

Respecto a su trabajo como pintor, se dice que mezcló el minucioso de detalle, con las luchas sociales, y la magnaminidad. Destacan entre ellos el de Hidalgo Libertador del Auditorio Benito Coquet, Canto a la Patria, Independencia y Progreso, y Los Libertadores en la Secretaría de Comunicaciones y TransportesRetablo de la independencia en el Castillo de Chapultepec o La Conquista del Aire por el Hombre, del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

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Su trágica muerte

Luego de la muerte de Kahlo, y en palabras del mismo O´Gorman, cayó en una fuerte depresión de la que en realidad nunca salió completamente (ese mismo año adoptó, junto a su segunda esposa, Helen Fowler, a su única hija, María Elena O´Gorman, a la que cariñosamente llamaban Bunny).

Por la muerte de Kahlo y otros sucesos, como la demolición de su casa orgánica (que según la misma evidencia de su ahijada Bettina Cetto, fue la obra más importante de su vida) su depresión prosiguió. De 1970 a 1982, no volvió a pintar ningún mural, ni a hacer alguna obra arquitectónica, acaso la más fehaciente muestra de que su ánimo no estaba puesto. Se sabe, por ejemplo, que para tratar su depresión se hizo una purga psicosomática en la que hizo un ayuno en el que solo bebía agua destilada y bebía libros de Tolstoi.

En su casa funcionalista de San Ángel, el 18 de enero de 1982, decidió quitarse la vida. A sus 78 años murió, y en su vida, sin mucha pretensión de por medio, pasando de la arquitectura a la pintura, dejó un legado que lo consagró como uno de los grandes muralistas mexicanos, y de paso su funcionalismo dejó mudos a grandes de la arquitectura como Toyo Ito, quien incluso organizó una muestra de su trabajo en Japón, luego de quedar atónito con la sencillez y belleza de la casa-estudio que les hiciera a Frida y a Diego.

Te dejamos un documental sobre su vida, realizado por Alfred Robert Como una pintura nos iremos borrando.

 

 

Imágenes:  1) Sergio Ruiz/ Flickr 4 y 5) passionpre.com/new/juan-o%C2%B4gorman

Propuestas de rescate de la sublime área del Panteón Francés
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Mira esta galería de propuestas de intervención arquitectónica que se hicieron para el Panteón Francés y sus alrededores.

Propuestas de remodelación de la ciudad.

 

Es importante valorar los viejos edificios, los cementerios y antigüedades de la CDMX. No cabe duda de ello. Es un hecho que hay que hacerlo y con ello crear más espacios verdes para combatir la contaminación creciente, en una crecimiento ciudad que se ha comido edificios antiguos, cementerios y antigüedades, y con ello, se pierde la memoria e historia de nuestra gran ciudad.

 

 

 

 

 

Los arquitectos y amantes de la arquitectura saben bien que resguardan espacios tan disimiles, como un cementerio, equivale a resguardar monumentos funerarios que reflejan ejemplos de estilos arquitectónicos del pasado. Tomemos por ejemplo, el panteón Francés: resguarda esculturas y capillas firmadas por autores como Antonio Rivas Mercado, Octavio Adolfo Ponzanelli y César Navari; así como estilos que van del neogótico y neoclásico, al neorrománico, art nouveau y art déco.

Este vista al pasado, aparentemente sepultado, nos incita a descubrir viejos documentos históricos, a repensar nuestra historia y pasado, en fin, darle una nueva visión urbana a nuestra ciudad.

 

 

Esta es la visión de estas propuestas que pretenden rescatar la zona del Centro-Médico-Panteón Francés-Parque Delta, con un concurso de Arquitectura Intervención Urbana, donde se reta a los participantes a (re)diseñar una rambla para mejorar la movilidad y el espacio público en el área del Panteón Francés de la CDMX.

El objetivo del concurso consistía en proponer una solución estética a las bardas norte, sur y poniente del Panteón Francés, ubicado en la alcaldía Cuauhtémoc de la CDMX. Fueron 3 propuestas las que recibieron los máximos reconocimientos de este concurso fue abierto a todos los estudiantes, pasantes y titulados a las áreas vinculadas a la arquitectura, diseño, urbanismo, arquitectura del paisaje y carreras afines.

 

 

Además se propuso crear una propuesta de intervención urbana diseñando una rambla que una al hospital Centro Médico Nacional Siglo XXI y la estación del Metro del mismo nombre, así como la banqueta poniente del Panteón Francés, hasta el Centro comercial Parque Delta.

Aparte los participantes debían proponer una solución estética a las bardas norte, sur y poniente del Panteón Francés, e integrar 10 locales comerciales, para generar una vista atractiva. Los diseños también debían de incorporar el equipamiento para la recuperación del espacio urbano, como bancas, acceso a bicicletas y arbolado.

 

 

Los proyectos integran también la iluminación y ventilación natural del edificio, terrazas, áreas comunes en la planta baja, como cafetería, centro de lavado, gimnasio y un estacionamiento para bicicletas. El acceso al edificio es independiente al panteón. El segundo edificio se divide en dos sectores: uno, para servicios funerarios, donde haya cuatro velatorios, cafetería, estancia para los familiares y espacio para depositar cenizas. El segundo sector consiste en una capilla.

La convocatoria recibió más de 200 proyectos, con participaciones nacionales y extranjeras, que proponían generar un espacio de tránsito peatonal de calidad, con un diseño arquitectónico adecuado para fortalecer el lenguaje contemporáneo, moderno e histórico de la zona.

 

 

El premio de primer lugar se lo llevó Víctor Cruz López, que recibió 60,000 pesos y un reconocimiento de la Escuela Digital. El segundo lugar se otorgó al equipo conformado por Alberto Cruz Carbajal, Carlos Reyes Ayala, Dulce Amparo Juárez González y Víctor García Ramírez; y el tercer lugar lo obtuvo la colaboración entre Norma Verónica Mendoza Ávila, Israel Hernández Pérez, Francisco Xavier Quezada Figueroa y Eduardo Botello García.

Te dejamos con la galería de intervenciones arquitectónicas de este concurso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Damasco 63, proyecto escénico de la UNAM en la Santa María la Rivera
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Damasco 63 es un recorrido por una historia peculiar que surge en un pequeño taller de zapatos, y que puedes tomar gratis en la Santa María la Rivera.

Un proyecto artístico que recorre la historia del zapato en la ciudad.

 

“Una casa viene al mundo, no cuando la acaban de edificar, sino cuando empiezan a habitarla. Una casa vive únicamente de hombres, como una tumba. Todos han partido de la casa, en realidad, pero todos se han quedado en verdad. Y no es el recuerdo de ellos lo que queda, sino ellos mismos.

Y no es tampoco que ellos queden en la casa, sino que continúan por la casa. Las funciones y los actos se van de la casa en tren o en avión o a caballo, a pie o arrastrándose. Lo que continúa en la casa es el órgano, el agente en gerundio y en círculo.

Los pasos se han ido, los besos, los perdones, los crímenes. Lo que continúa en la casa es el pie, los labios, los ojos, el corazón. Las negaciones y las afirmaciones, el bien y el mal, se han dispersado. Lo que continúa en la casa, es el sujeto del acto.”

 

 

 

Con estas palabras de César Vallejo, la UNAM ofrece un proyecto escénico que se llevará a cabo en calles y espacios de Santa María la Ribera. Este increíble proyecto consiste en realizar recorridos narrados relacionados con la historia de los talleres de zapateros que existieron durante los años cincuenta en la Ciudad de México, donde la producción de objetos se realizaba de manera artesanal, familiar y casi personal.

La pieza documenta un taller de zapatos ubicado en la calle Damasco 63, en la colonia Romero Rubio, acerca del cual también se abordan los vínculos entre personas y objetos. Éste fue el hogar de una familia que trabajó en la fabricación de calzado y la talabartería durante 40 años.

 

 

 

Esta pieza explora la idea de la casa familiar de la infancia, particularmente en situación de derrumbe. El espacio, su historia, sus habitantes –y en especial los objetos recuperados– son las piezas que se articulan en este mecanismo escénico, creando una memoria un tanto distorsionada del pasado con resonancias en el presente.

Damasco 63 invita al visitante a la privacidad de una casa, a observar algunas peculiaridades de la familia que la habitó y, principalmente, da cuenta de la profunda huella que las personas dejan en los objetos, de la fragilidad humana impresa en un pedazo de cuero.

 

 

 

El espectador hará un recorrido articulado a partir de objetos recuperados de la casa, y que dan cuenta de un universo suspendido en los escombros, como en un territorio de conflicto. También se aproximará a la delicada línea que une el espacio y sus habitantes, la intimidad de una casa, su deterioro, su derrumbe y su hipotética reconstrucción.

En esta iniciativa de La Liga Teatro Elástico, se tejen relaciones entre documentos del archivo familiar, como diapositivas y fotos de los años cincuenta, sesenta y setenta que descubre una pasión en común: el ciclismo y el equipo Pedal y Fibra, fundado en 1928, del cual formaron parte todos los varones, y alguna mujer audaz de la familia Serafín, familia de zapateros, durante tres generaciones.

 

 

 

Este es un proyecto apoyado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, y una idea original y dirección de Jacqueline Serafín, con la dirección adjunta de Edson Martínez y en el elenco están, Claudia Landavazo; Jacqueline Serafín; y Edson Martínez. El zapato como hilo conductor del recorrido descubre un montaje, al que solo 15 asistentes afortunados por función pueden sumarse te encontrarás con historias muy personales. 

 

 

Recorrido Damasco 63

¿Dónde? punto de encuentro, el kiosco de Santa María la Ribera

¿Cuándo? sábados 15, 19 y 26 de diciembre enero de 2019; Domingos 9 y 16 de diciembre; 20 y 27 de enero de 2019, 18:00 hrs

Entrada libre 

Cupo limitado a 15 personas por recorrido

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Nostalgia urbana: las mil aristas del México de Pedro Meyer (FOTOS)
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“La fotografía, igual que todo proceso artístico, se enriquece con la posibilidad de explorar.” -Pedro Meyer.

Un fotógrafo que ha planteado la estética fotográfica de toda una generación.

 

A Pedro Meyer se le conoce por muchas, imágenes, méritos y por un gran trabajo para hacer de la fotografía un arte. Fue el fundador y presidente del Consejo mexicano de fotografía y el organizador de los primeros tres Coloquios Latinoamericanos de Fotografía, además de ser reconocido en todo el mundo como un gran representante de la fotografía contemporánea.  

Además de su trabajo artístico y fotográfico, ha sido maestro en varias instituciones de prestigio así como curador, editor, fundador y director del portal web ZoneZero, el cual presenta el trabajo de más de mil fotógrafos de todo el mundo. También es el autor de los libros Tiempos de América, Espejo de espinas y Los cohetes duraron todo el día.

 

 

 

Su libro más reconocido es Verdades y Ficciones: Un Viaje de la fotografía documental a la digital, es cuál fue convertido a CD-ROM en 1995 por la editora Voyager, siendo uno de los pioneros en este tránsito digital. Seagull Press le publica en 2011, A Kind of Touching Beauty, una selección de fotografías de Estados Unidos obra de Pedro Meyer, las cuales acompañan una serie de ensayos del escritor y pensador francés Jean-Paul Sartre.

En 2008 quiso realizar la primera retrospectiva simultánea a nivel mundial. Constó de más de 60 exhibiciones en 17 países alrededor del mundo, cada una de ellas distinta de la otra, pues cada uno de los curadores eligió de entre un conjunto de 3000 imágenes,  (de un acervo de más de 450,000 imágenes y documentos), que devino en la creación del Archivo Pedro Meyer.

 

 

 

En el 2015 inicia actividades el FotoMuseo Cuatro Caminos, recinto cuyo objetivo es ser semillero de nuevas propuestas y reflexiones en el campo de la fotografía contemporánea. El espacio se constituirá como un centro expositivo y educativo.

Sin más, te dejamos la galería de uno de los fotógrafos más grandes y reconocidos del país.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entre el cielo y la tierra, Buda y los mexicas. Germán Venegas en el Museo Tamayo
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Instalada en alrededor de 1,220 m2, esta muestra es la más exhaustiva que se ha realizado en un museo en México de la obra de Germán Venegas, con cerca de 350 piezas que abarcan su práctica.

 

Un Buda policromado de más de cinco metros de altura atraviesa verticalmente el Museo Tamayo, generando una línea visual entre dos de sus salas principales, como si se tratara de unir lo terrenal con lo espiritual. La forma es vacío y el vacío solo forma (2000-2002) es una pieza tallada en madera, que sirve como eje de la exposición Todo lo otro, del artista Germán Venegas. Por su parte, los tres grandes dípticos: Encuentro en el bosque (1996), Decapitación (1995) y Lección (1995), así como el políptico Dogmáticos (1996), abordan el paso a lo espiritual y divino por medio de la sabiduría, la meditación y el ascetismo.

 

 

Esta serie de óxidos, a su vez, introducen la serie en óleo Ascetas (2003-2004). Finalmente, en las series Tlatoanis (2018) y Monos (2006-2015), Venegas explora dos estados de conciencia: el ego exacerbado, con los reyes del imperio mexica, y la exaltación, a través de un mono que difícilmente logra un estado de quietud. Todo lo otro se estructura alrededor de una serie de dualidades: lo terrenal y lo religioso, lo humano y las deidades, y los pies del Buda y su mente.



 

Germán Venegas (La Magdalena Tlatlauquitepec, Puebla, 1959) estudió en La Esmeralda (Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado). Poco antes de su preparación formal como artista plástico, se desarrolló como artesano tallador. Fue reconocido como uno de los representantes más destacados de una generación de artistas que fue calificada como neomexicanista y que, durante la década de los ochenta, irrumpió con gran vigor en la escena de la cultura nacional.

 

Después de un amplio período dedicado a la escultura, Venegas regresó al quehacer pictórico. La búsqueda de un nuevo punto de partida lo condujo al universo filosófico-religioso del budismo, donde encontró un vínculo entre su existencia y su arte, enriqueciendo su obra con una nueva percepción de la vida y de la muerte, y representando en sus pinturas y dibujos deidades e iconos orientales y occidentales.

 

Su obra se ha expuesto en México y en el extranjero (Alemania, Australia, Brasil, Cuba, Ecuador, España, Estados Unidos, Guatemala, Italia, Francia y Japón), y forma parte de colecciones tan importantes como el Museo de Ponce en Puerto Rico, el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, el Museo Metropolitano de Nueva York y el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo en Badajoz, España, entre otros.

 

 

 

 

“Todo lo otro” es una exposición compuesta por casi 350 piezas que incluyen dibujos, esculturas y pinturas. El eje que las guía es la dualidad entre lo humano y lo divino, lo terrenal y espiritual, reflejados en los dos sistemas de creencias que se mezclan, disputan y retroalimentan en su obra: el budismo y la antigua cosmogonía mexica.

 

Los símbolos mexicas responden a su participación en el neomexicanismo, una corriente pictórica que, después de ver caer la fachada nacionalista que pintaban los gobiernos antes del terremoto de 1985, comenzó a construir una identidad mexicana que buscaba narrarse con base en lo que imaginaba como sus cimientos más sólidos: las culturas indígenas, el pasado prehispánico y el arte popular.

 

 

 

La compilación es increíble, pero resuena con el espíritu de la época que ha habitado Germán Venegas. El poblano y ex alumno de La Esmeralda, encontró en el budismo un punto de anclaje para poder abordar la vida en su obra.

 

 

Esta exposición realiza una revisión de toda la obra de uno de los artistas mexicanos más importantes a nivel nacional e internacional, cuyo trabajo se caracteriza por la hibridación de tradiciones y mitologías. A través de la diversidad de técnicas y formatos, incluyendo su práctica como pintor, dibujante, escultor y tallador de madera, la muestra recorre la trayectoria de Venegas desde la influencia que el budismo ha tenido en su obra hasta sus estudios de la cultura mexica.

 

 

Todo lo otro. Germán Venegas

Dónde: Museo Tamayo

Dirección: Paseo de la Reforma 51, Bosque de Chapultepec, Bosque de Chapultepec I Secc

Cuándo: 11 de diciembre al 31 de marzo

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